Científica Informativa

Aprueba el CECMED Ensayo Clínico Fase I/II con el candidato vacunal SOBERANA en población pediátrica

El Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) aprueba el primer ensayo clínico a ejecutarse en el país en población pediátrica con el candidato vacunal contra la COVID-19, desarrollado por el Instituto Finlay de Vacunas (IFV).

El estudio aprobado es un ensayo fase I/II, secuencial, abierto, adaptativo y multicéntrico, que tiene como objetivos evaluar la seguridad, la reactogenicidad y la inmunogenicidad de los candidatos vacunales profilácticos FINLAY-FR- 2 (Soberana 02), aplicado en dos dosis y una dosis de FINLAY-FR-1A (Soberana Plus), separadas por intervalos de 28 días. Este esquema de tres dosis es el mismo que se aplicó a la población adulta. Se realizará en las edades comprendidas entre 3 y 18 años, divididos en dos grupos, comenzando por los adolescentes de 12 a 18 años, seguido del grupo de niños de 3 a 11 años.

La aprobación emitida por el CECMED está sustentada sobre la base del contexto epidemiológico actual, con el incremento considerable de casos positivos en la población pediátrica y basado en los resultados de seguridad e  inmunogenicidad que mostraron los candidatos vacunales, como parte de los ensayos clínicos fase I y fase II.

Ambos candidatos, aplicados ya a miles de personas,  han demostrado ser seguros y bien tolerados en adultos, tanto en los ensayos clínicos realizados como en el estudio de  intervención  y los resultados de inmunogenicidad obtenidos en las Fases I y II son consistentes y permitieron el  avance a la Fase III, que se encuentra  en ejecución actualmente.

Hasta el 27 de mayo de 2021 se acumulan unos 18 249 casos confirmados con el virus en este grupo poblacional, de los cuales 983 son menores de un año. Aunque la mayoría de los niños padecen la enfermedad de forma leve, resulta peligroso por las complicaciones que pueden padecer en el periodo de la infección y las posteriores secuelas que deja el padecimiento.

En este contexto, la vacunación jugaría un papel fundamental, ya que podría tener un efecto muy positivo en la contención de la progresión de esta enfermedad.

La Directora del CECMED, MSc. Olga Lidia Jacobo Casanueva explicó que el proceso de evaluación y aprobación de este ensayo clínico ha sido muy riguroso, cumpliendo los requisitos exigidos en poblaciones pediátricas.

Manifestó que se hace necesario ante la compleja situación epidemiológica, proteger a nuestros niños y que puedan en breve tiempo volver a la normalidad, asistir a las escuelas, jugar, pasear y hacer las actividades cotidianas, así como asegurar tranquilidad en la familia.

Manual de instrucciones para construir (¿y sanar?) un ser humano

Uno de los más importantes avances de las ciencias básicas en el siglo XX fue el descubrimiento de la existencia del “manual de instrucciones” molecular de los seres vivos, su génesis, y por eso es conocido como código genético. Los organismos vivientes se pueden formar, existir, reproducir y fallecer, en toda la diversidad de individualidades que presenta la naturaleza actualmente gracias a esta información que se ha ido almacenando y modificando como genes desde hace unos 3700 millones de años. Se realiza en macromoléculas denominadas con las siglas ADN. Aunque todas tienen una estructura básica común, su disposición y distribución de solo cuatro posibles eslabones en largas cadenas es muy variable. Así, las sucesiones de combinaciones de tales eslabones se asocian con información de forma análoga a como una computadora lo hace en sus memorias. Tal información se traduce sirviendo como un “molde” molecular directo o indirecto para todas las demás especies químicas que permiten la existencia de los complejísimos sistemas vivos en absolutamente toda su variedad.

En 2001 y gracias a un importante esfuerzo internacional se logró conocer en lo esencial la estructura molecular asociada con el código genético de nuestra especie, los seres humanos, probándose así una vez más la identidad de una única raza humana. Gracias a otros esfuerzos científicos colaborativos acaba de aparecer 20 años después un borrador del reporte científico de la identificación completa de esta molécula de un individuo (1). El método de descifrar o secuenciar el código genético ha sido siempre la limitante, por lo costoso que puede ser elucidar en el laboratorio la estructura de moléculas que pueden tener cada una cerca de 20000 “genes” o combinaciones de fragmentos moleculares que sirven para codificar proteínas. Esta noticia ha estremecido los ambientes científicos internacionales al igual que el desarrollo de principios de siglo. Ya conocemos el manual completo de instrucciones de cómo se construye un individuo de nuestra especie y todo lo que de él puede extraerse para sanar y prolongar nuestra vida con bienestar.

Se ha demostrado que las pequeñas variaciones del genoma entre unos y otros individuos son las que determinan las peculiaridades, como pueden ser desde el color de la piel hasta la propensión al cáncer de colon. La propia existencia del cáncer y muchas afecciones cardiovasculares tienen su raíz en las singularidades de las estructuras del ADN de cada persona y en las mutaciones o intercambios de sus fragmentos moleculares que suelen ocurrir durante su vida.

La «secuenciación clínica” es el diagnóstico basado en la secuenciación individual para cada paciente y se está convirtiendo rápidamente en una práctica usual en muchos hospitales del mundo. Se ha logrado al aparecer técnicas que permiten secuenciaciones “rápidas” con diversos grados de precisión. Esto ha permitido iniciar la utilización multifacética de tecnologías de secuenciación también para estudios epidemiológicos de determinados organismos.

La investigación médica ha adoptado la tecnología y el campo de los estudios del cáncer está a la vanguardia de estos esfuerzos dados los aspectos genéticos de la enfermedad. Se están realizando esfuerzos a nivel mundial para catalogar mutaciones en múltiples tipos de cáncer y es probable que esto conduzca a nuevos descubrimientos que se traducirán en nuevos objetivos de diagnóstico, pronóstico y terapéutica.

Todo este esfuerzo se plantea en el contexto de los llamados macrodatos o “big data”. Se trata de un término que hace referencia a paquetes muy abundantes de datos que precisan de aplicaciones informáticas siempre novedosas para su gestión o “minería”. Los macrodatos disponibles en cada vez mayor cantidad y la investigación de estos hechos naturales ha dado lugar a nuevas ramas de la ciencia como la llamada “genómica”.

Se hace obvio que, si se puede hacer la “minería” de las informaciones de interés específico en grandes colecciones o bases de datos es posible llegar a conocer factores causa – efecto de enfermedades y estados de bienestar que no resultan evidentes de la simple observación, trascendiendo incluso la experiencia de los médicos y especialistas más expertos. Esto permite realizar la llamada MEDICINA PERSONALIZADA DE PRECISIÓN al conocer la individualidad de la genética de individuos y de poblaciones completas. Así se puede predecir propensiones a enfermedades y riesgos sanitarios, realizar diagnósticos y curaciones efectivas para cada persona, intervenir en los genes individuales con fines terapéuticos, reducir incidencias de ciertas dolencias, diseñar medicamentos y formas de intervención y tratamientos específicos para cada paciente y hasta adoptar formas alimentarias y de vida óptimas.

Entre los avances más revolucionarios que se emprenden hoy en el mundo están la creación del “Atlas del Genoma del Cáncer”, el desarrollo de tecnologías de “edición” del genoma para prácticas clínicas, la identificación y tratamiento de enfermedades genéticas poco comunes, la creación de pruebas prenatales no invasivas para la detección y eventual solución de enfermedades genéticas antes del nacimiento, y el desarrollo de la “farmacogenomica” o medicamentos a la carta.

Los países más desarrollados en la ciencia lideran la investigación y aplicaciones de las bases de datos moleculares para la salud pública. Se han identificado decenas de proyectos genómicos que están activos en muchos países del mundo. Se concentran en las variaciones genómicas patológicas, las variaciones genómicas normales, la medicina personalizada y de precisión y la creación de infraestructura. De ellos solo 13 abarcan todos estos aspectos. China ya tiene datos del genoma del 32 % de su población y los EEUU del 8 %.

Un conocimiento adecuado del genoma de una población puede conducir a muchas acciones en bien de toda la sociedad. Este tipo de intervención científica necesariamente será de las que determinen la salud individual y pública en este siglo y los siguientes. Su estudio y sistematización puede aportar cambios revolucionarios para bien del sistema de la salud pública, incluyendo el diseño de medicamentos.

Cuba es un país con ventajas excepcionales para ser vanguardista en este campo. Un sistema de salud pública ubicuo, universal y gratuito, una penetración creciente de internet y la consiguiente interconectividad para toda la población, una red nacional de laboratorios de biología molecular que se ha debido instalar con motivo de la pandemia, bases de personal para la investigación científica en las universidades y centros de investigaciones con capacidades para estructurar bases de datos y aplicaciones para su minería, incluyendo las técnicas más avanzadas del llamado “aprendizaje automático”, y muchas otras ventajas que pocos tienen en este mundo. Sin dudas que nuestro sistema puede facilitar mucho más la implementación de muy efectivas aplicaciones del conocimiento del genoma de los cubanos que si los recursos estuvieran fragmentados y dependientes de intereses particulares y privados. Solo nos queda emprender la tarea más temprano que tarde, cuando las condiciones lo permitan.

Nota:

1.Nurk, S., et al., The complete sequence of a human genome. bioRxiv 2021, 2021.05.26.445798.

El Día Mundial del Medio Ambiente 2021 lanza una campaña para restaurar la naturaleza

En un momento en que el mundo comienza a emerger de la pandemia de COVID-19, existe un creciente reconocimiento de que la curación de la pandemia está relacionada con la curación del planeta.

Restablecer la relación de la humanidad con la naturaleza será el tema central del Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio, que también marca el lanzamiento del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, un impulso mundial de diez años para prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas.

“Es fácil perder la esperanza cuando pensamos en la magnitud de los desafíos que enfrentamos y la avalancha de malas noticias con las que nos despertamos cada mañana», dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

«Pero así como causamos la crisis climática, la crisis de la biodiversidad y la crisis de la contaminación, podemos revertir el daño que hemos hecho; podemos ser la primera generación en reinventar, recrear y restaurar la naturaleza para impulsar la acción hacia un mundo mejor”, recalcó Andersen.

Este año, Pakistán es el país anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente y ha presentado sus propias iniciativas de restauración, como el Tsunami de 10.000 millones de árboles, que cumplirá con este objetivo de reforestación para 2023. Pakistán, que es uno de los países con mayor riesgo por los efectos del cambio climático, también ha lanzado un Fondo para la Restauración de Ecosistemas con el fin de apoyar soluciones al cambio climático basadas en la naturaleza.

La naturaleza puede y debe ser parte de la solución a medida que crece el impulso internacional para descarbonizar todos los sectores de nuestras economías. La restauración de los ecosistemas puede ayudar a proteger y mejorar los medios de vida, regular las enfermedades, reducir el riesgo de desastres naturales y contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.

Un informe reciente del PNUMA encontró que los beneficios económicos de la restauración de los ecosistemas son prometedores. Entre ahora y 2030, la restauración de 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos degradados podría generar US$ 9 billones de dólares en servicios ecosistémicos y eliminar hasta 26 gigatoneladas de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Los beneficios económicos son diez veces mayores que el costo de la inversión, mientras que la inacción es al menos tres veces más costosa que la restauración de los ecosistemas.

Los planes de recuperación de la pandemia ofrecen una oportunidad única para trazar un nuevo camino si las inversiones se reorientan hacia una «economía de restauración” capaz de generar millones de empleos verdes.

Este 5 de junio, personas de todo el mundo mostrarán sus esfuerzos para restaurar el mundo natural, desde la plantación de árboles en India hasta la limpieza de playas en Hong Kong o la limpieza comunitaria en Kenia. Muchos más se están uniendo en las redes sociales, participando en el Snap Challenge para mostrar cómo cambiarán sus hábitos para ser parte de la #GeneraciónRestauración.

No podemos volver el tiempo atrás. Pero podemos cultivar árboles, reverdecer nuestras ciudades, repoblar nuestros jardines con especies silvestres, cambiar nuestras dietas y limpiar ríos y costas. Somos la generación que puede hacer las paces con la naturaleza.

Es nuestra última oportunidad para corregir el rumbo: prevenir la catástrofe climática, detener la creciente ola de contaminación y desechos, y frenar la pérdida de biodiversidad.

Tú también puedes proteger lo que queda y reparar lo que ha sido dañado. Seamos activos, no ansiosos. Seamos audaces, no tímidos.

Es nuestro momento. Es tu momento.
Únete a la #GeneraciónRestauración.

 

Estudio señala los mejores tratamientos de la depresión en atención primaria

La psicoterapia y la farmacoterapia parecen tener la misma eficacia para tratar la depresión, y una combinación de los dos tratamientos podría tener el máximo efecto, de acuerdo con un metanálisis en red en que se comparan uno y otro, así como los dos enfoques con condiciones de control en el ámbito de la atención primaria.

Los hallazgos son importantes, pues la mayoría de los pacientes con depresión son tratados por médicos de atención primaria, pero relativamente pocos estudios aleatorizados sobre tratamiento se han centrado en este ámbito, señalaron el autor principal del estudio, Pim Cuijpers, Ph. D., de Vrije Universiteit Amsterdam, en Ámsterdam, Países Bajos, y sus colaboradores, en el artículo que fue publicado en Annals of Family Medicine.

«La conclusión práctica principal es que los médicos ciertamente deben considerar la psicoterapia en vez de la farmacoterapia, pues esta es la que prefiere la mayoría de los pacientes, y cuando sea posible, los tratamientos combinados serán la opción preferida debido a que los desenlaces son considerablemente mejores. De cualquier manera, resaltó que la preferencia de los pacientes es muy importante y que los tres tratamientos son mejores que el tratamiento habitual”.

El metanálisis en red incluyó estudios que comparan psicoterapia, medicación antidepresiva, o una combinación de ambas, con condiciones de control (definidas como tratamiento habitual, lista de espera o pastilla de placebo) en pacientes adultos con depresión que acuden a atención primaria.

Los pacientes podían tener depresión mayor, trastornos persistentes del estado de ánimo (distimia), ambos, o puntuaciones elevadas en escalas de depresión autoadministradas. El criterio principal de valoración del metanálisis en red fue la respuesta, definida como una mejora de 50 % en las puntuaciones de la Escala de Depresión de Hamilton (HAM-D).

Un total de 58 estudios cumplieron los criterios de inclusión, e incluyeron un total de 9.301 pacientes.

Comparación de las opciones de tratamiento

En comparación con el tratamiento habitual, tanto la psicoterapia como la farmacoterapia tuvieron mejores tasas de respuesta de manera estadísticamente significativa, sin diferencia importante entre ellas (relative risk [RR]: 1,60 y RR: 1,65, respectivamente). La combinación de psicoterapia y farmacoterapia fue incluso mejor (RR: 2,15), mientras que la lista de espera fue menos eficaz (RR: 0,68).

Al comparar el tratamiento combinado con psicoterapia o farmacoterapia, la superioridad del tratamiento combinado en relación con la psicoterapia fue solo un poco estadísticamente significativa (RR: 1,35; intervalo de confianza de 95 % [IC 95%]: 1,00 a 1,81), mientras que la farmacoterapia fue solo un poco inferior (RR: 1,30; IC 95 %: 0,98 a 1,73).

«El nivel de significancia no es muy alto, lo cual está relacionado con la potencia estadística. Pero el beneficio principal es muy considerable en mi opinión, con probabilidad 35 % más alta de respuesta al tratamiento combinado, en comparación con la psicoterapia sola”, destacó Cuijpers.

Al analizar el desenlace de remisión (normalmente definida como una puntuación de 7 o menos en la HAM-D), los resultados fueron «equivalentes a los de la respuesta, con la excepción de que el tratamiento combinado no fue significativamente diferente de la psicoterapia”, escribieron en su artículo.

Una advertencia importante es que varios estudios incluidos en el metanálisis en red incluyeron pacientes con depresión de moderada a grave, una población que es diferente de la población habitual de pacientes deprimidos que tienen síntomas leves o moderados y que acuden a atención primaria. También se presupone que los fármacos antidepresivos funcionan mejor frente a los síntomas más graves, añadieron los autores. «Por tanto, la inclusión de estos estudios podría haber dado lugar a una sobrestimación de los efectos de la farmacoterapia en este metanálisis en red”.

Entre otras limitaciones, los autores señalaron que los estudios incluían poblaciones mixtas de pacientes con distimia y depresión mayor; tampoco hacían distinción entre los diferentes tipos de antidepresivos.

Psicoterapias desconocidas, pero el metanálisis sigue siendo útil

En su comentario sobre estos hallazgos, el Dr. Neil Skolnik, profesor de medicina familiar y de la comunidad en Sidney Kimmel Medical College, en Filadelfia, Estados Unidos, dijo que «este es un estudio importante, que confirma y amplía las conclusiones” de un análisis sistemático publicado en 2016 como una guía de práctica clínica del American College of Physicians.[2]

«Lamentablemente, los autores no especificaron cuál tipo de psicoterapia se estudió en el metanálisis, por lo que tenemos que buscar en otra parte si queremos asesorar a nuestros pacientes sobre cuál tipo de psicoterapia procurar, ya que existen diferencias importantes entre los diferentes tipos de tratamiento”, destacó.

No obstante, señaló que el estudio proporciona «información útil para el médico en ejercicio, pues nos proporciona información sólida con la cual abordar y aconsejar a los pacientes en un proceso de toma de decisiones compartida para el tratamiento eficaz de la depresión”.

«Algunos pacientes optarán por la psicoterapia, otros escogerán fármacos. Pueden elegir cualquiera de las dos modalidades con la confianza de que los dos enfoques son eficaces. Además, si la psicoterapia no parece ayudar de forma suficiente, tenemos una base sólida para añadir una medicación antidepresiva a la psicoterapia, pues estos datos muestran que el tratamiento combinado funciona mejor que la psicoterapia sola”, concluyó el Dr. Skolnik.

Cuijpers recibe remuneraciones por sus membresías en las juntas de directores de Mind, Fonds Psychische Gezondheid y Korrelatie, y por ser presidente del comité de PSA del Raad voor Civiel-militaire Zorg en Onderzoek del Ministerio Neerlandés de Defensa. También funge como editor adjunto de Depression and Anxiety y editor asociado del Psychological Bulletin, y recibe regalías por libros de los que ha sido autor o coautor. Recibe becas de la Unión Europea, ZonMw y PFGV. Otro autor del estudio refirió recibir honorarios personales de Mitsubishi-Tanabe, MSD y Shionogi y una beca de Mitsubishi-Tanabe ajena al presente estudio. Un autor ha recibido investigación y honorarios por consultoría de INCiPiT (Red Italiana de Estudios Pediátricos), fundación CARIPLO y Angelini Pharmam, mientras que otro refirió recibir honorarios personales de Boehringer Ingelheim, Kyowa Kirin, ASKA Pharmaceutical y Toyota Motor Corporation ajenos al presente estudio. Los demás autores y el Dr. Skolnik han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

Referencias:

  1. Cuijpers P, Oud M, Karyotaki E, Noma H, y cols. Psychologic Treatment of Depression Compared With Pharmacotherapy and Combined Treatment in Primary Care: A Network Meta-Analysis. Ann Fam Med. May 2021;19 (3):262-270; doi: 10.1370/afm.2676. Fuente
  2. Qaseem A, Barry MJ, Kansagara D, Clinical Guidelines Committee of the American College of Physicians. Nonpharmacologic Versus Pharmacologic Treatment of Adult Patients With Major Depressive Disorder: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians. Ann Intern Med. 1 Mar 2016;164(5):350-9. doi: 10.7326/M15-2570. PMID: 26857948. Fuente

¿Qué es la COVID persistente?, el síndrome que sufre el 42 % de los contagiados con el virus (+ Podcast, Video e Infografía)

¿Cuánto hemos aprendido en 17 meses del virus SARS-CoV-2, pero sobre todo de la enfermedad que provoca y se volvió una pandemia: la COVID-19? Cada vez que la comunidad científica avanza en certezas, nuevas interrogantes y nichos de investigación sobre el nuevo coronavirus— ya no tan nuevo— surgen, como demostración de que han muchas preguntas aún sin respuesta. Sin embargo, también existen evidencias irrefutables sobre lo peligroso que resulta el virus y sus consecuencias.

A los millones de contagios y muertes, las olas de confinamientos, las rutinas de vida alteradas, se han sumado las huellas que en el orden físico y sicológico ha dejado la pandemia. “Long COVID”, COVID persistente o post-COVID, son algunos de los términos con los que los expertos han comenzado a catalogar el síndrome que aparece en un amplio número de personas, y que se caracteriza por la persistencia de síntomas de COVID-19, semanas o meses después de haber contraído el virus.

Estos signos y síntomas también pueden reaparecer después de un tiempo sin ellos, y los especialistas alertan que no siempre están relacionados con cómo las personas pasaron la enfermedad en un inicio, y pueden presentarse tanto en pacientes leves como graves hospitalizados.

Las también llamadas “secuelas” del virus son tan variadas como preocupantes. Tanto en estudios internacionales como en los resultados arrojados por las investigaciones en el país, la gama de afectaciones en los convalecientes va desde alteraciones psicológicas, como la ansiedad, la depresión y los trastornos de adaptación; la astenia, es decir la debilidad o fatiga general que dificulta o impide a una persona realizar tareas que en condiciones normales hace fácilmente; el síndrome de fatiga crónica, hasta los dolores musculares. Asimismo se reporta en pacientes graves y críticos el daño pulmonar, seguido de daño renal y cardiovascular. Y se habla incluso de secuelas neurológicas. Todo ello en pacientes adultos, jóvenes, pero también en niños.

Sobre el SARS-CoV-2, las secuelas que provoca en los contagiados y el llamado síndrome post-COVID, Cubadebate conversó con los doctores Emilio Buchaca, especialista en medicina interna y subdirector del hospital Hermanos Ameijeiras y Narciso Argelio Jiménez Pérez, especialista de medicina interna, intensiva y emergencia, e infectólogo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

—¿La comunidad médica internacional ha acuñado el término post-Covid, podríamos comenzar explicando de qué se trata?

—Dr. Emilio Buchaca: El término Poscovid se viene acuñando en la comunidad científica y en los medios de comunicación masiva como un estado prolongado donde hay persistencia de los síntomas, en un periodo que puede oscilar entre las 6 y las 12 semanas, que caracterizaron la etapa aguda de la enfermedad y que de alguna manera produce algún grado de limitación en los enfermos que han padecido esta enfermedad.

Los pacientes se vienen quejando en los diferentes reportes a nivel internacional y nacional, de síntomas persistentes en el sistema respiratorio alto como la tos, bastante frecuente, la disminución de la capacidad respiratoria (disnea), sobre todo ante pequeños esfuerzos en las primeras semanas. Ello tiene relación con hallazgos desde el punto de vista radiográfico o tomográfico, de lesiones que quedan como secuelas y que todavía estamos estudiando su impacto a largo plazo. Ya llevamos más de un año de pandemia y en los diferentes estudios que se han hecho dentro y fuera de Cuba, hay evidencia de lesiones residuales. Esto está en dependencia del grado de severidad de la enfermedad durante la fase aguda, lo cual no quiere decir que personas que hayan cursado la COVID-19 asintomáticos, o con manifestaciones clínicas leves, no presenten alguna lesión residual.

—¿Pudiéramos decir que todos los virus, normalmente en su curso, dejan secuelas o es una característica del SARS-CoV-2 y otros virus específicos?

—Dr. Emilio Buchaca: Desde que existen registros internacionales de grandes epidemias asociadas a virus, como la de la Influenza, por ejemplo, se reconoce la posibilidad del desarrollo de secuelas en los pacientes que padecen estas enfermedades virales habituales.

Es cierto que el comportamiento que está teniendo este virus y sus diferentes variantes, está expresando un curso más agresivo de las manifestaciones clínicas; por eso siempre insistimos en que es un virus que nos enseña todos los días, tanto en la fase aguda como en la convalecencia.

Se ha reconocido desde hace mucho tiempo que los virus respiratorios pueden tener secuelas. En el caso del SARS-CoV-2, es un virus con una alta incidencia y letalidad, asociado sobre todo a la presencia de comorbilidades y a la severidad e la enfermedad.

—Reportes  internacionales ya hablan incluso de una segunda pandemia, asociada al incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles y otro tipo de patologías, complicaciones o secuelas dejadas por la COVID-19.

Dr. Emilio Buchaca: Ya hay varios grupos de trabajo en el mundo y en Cuba que se han visto precisados a crear áreas dentro de los hospitales y las instalaciones de salud para el seguimiento de las secuelas y las complicaciones de los sobrevivientes a la enfermedad. Definitivamente la COVID-19 va a establecer una nueva dinámica en el seguimiento de estos enfermos y la presencia de comorbilidades y el grado de control de estas. Por ello siempre insistimos en que el grado de control previo de las enfermedades crónicas no transmisibles determina también el curso de la enfermedad y el desarrollo de secuelas.

Lo primero y más importante es la prevención y que la persona asuma el alto riesgo que tiene de desarrollar complicaciones, un curso más agresivo de la enfermedad y secuelas, si tiene una o varias enfermedades crónicas que no estén bien compensadas. Estos son grupos vulnerables en los cuales hay que insistir mucho en las medidas de prevención.

—¿Cuáles son los resultados de los estudios realizados a convalecientes en Cuba? ¿Cuáles son los daños y las secuelas más frecuentes encontrados?

Dr. Narciso A. Jiménez: El Ministerio de Salud Pública tiene un protocolo de actuación para los pacientes convalecientes a nivel de la atención primaria de salud. Nosotros, como trabajamos en un centro de investigación, elaboramos un proyecto para medir el impacto de la infección por SARS-CoV-2 en los pacientes que egresaban de nuestra institución, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

Desde julio de 2020 comenzamos a realizar las consultas de seguimiento de esos pacientes. Los evaluamos a las ocho semanas, luego a los seis meses y en general les hacemos un monitoreo de 12 meses.

Ya arribamos al año de seguimiento de algunos de ellos y eso nos ha dado la experiencia para poder caracterizan mejor el problema. Por ejemplo,  tenemos una población de convalecientes que, si bien tiene un rango de edad de 19 hasta 81 años, la media de edad de aquellos que habían tenido síntomas en la infección aguda era de 48,5 años, y los asintomáticos de 42, 6 años. Te das cuenta que siempre los asintomáticos son más jóvenes, con predominio de mujeres.

Este factor edad tiene extrema importancia en la evolución, tanto en la infección aguda como en la convalecencia. Es importante decir que el 42 % de los pacientes que sufren una infección por este virus desarrollan un síndrome post-Covid, y más llamativo aún es que el 30 % de los pacientes que eran asintomáticos desarrollan síntomas semanas después del diagnóstico. Resulta sorprendente que el 94,4 % de estos convalecientes muestran alguna lesión pulmonar, en las tomografías axiales computarizadas que se han realizado.

El 85,2 % de nuestros pacientes tuvieron una enfermedad leve,  en el 7,4 % fue moderada y en el 7,4 % fue grave. En esos graves era de esperar los hallazgos de lesiones en la radiografía de tórax, pero no tanto así en los asintomáticos, lo cual nos suscitó mucha curiosidad.

Respecto a cómo quedaban desde el punto de vista inmunológico también los hallazgos fueron muy llamativos, porque la diferencia es abismal entre un paciente que tuvo una enfermedad con síntomas y los asintomáticos. Solo el 33, 3 % de los asintomáticos tenían anticuerpos totales para ese virus, comparado con un 92,6 % de los que tenían síntomas. Por lo que la conclusión fue que mientras más sintomático el enfermo, mayor número de anticuerpos tendrá contra el virus, mientras que los asintomáticos estarán más desprotegidos.

Hay que aclarar que la inmunidad no son solo anticuerpos, también puede tener respuesta celular. Esa respuesta de célula, si el individuo se pone en contacto con el virus, permite que estas manden a fabricar los anticuerpos que necesita la persona. Eso explicaría por qué ninguno de nuestros convalecientes se ha reinfectado. A cada uno de ellos le realizamos PCR en las consultas de seguimiento, para tener la evidencia de que no se trata de una reinfección y todos esos síntomas que presentan realmente son atribuibles a una infección post-COVID.

—Pero de lo que si no caben dudas a partir de estos resultados, es que es un error creer que al cursar de modo asintomático la enfermedad no se va a tener ningún daño.

—Dr. Narciso A. Jiménez: Un asintomático debería preocuparse más por una vacuna que uno que tuvo síntomas.

—¿Estamos hablando de secuelas que pudieran impedir realizar actividades diarias de la vida?

Dr. Narciso A. Jiménez: Las primeras semanas el problema es más generalizado, pues son muchas las personas que se quejan de disnea de esfuerzo: les falta el aire, cansancio fácil, incluso nos relatan que se levantan por la mañana y piensan que pueden asumir todas las tareas (estamos hablando de más de cuatro semanas después de haber sufrido la infección aguda) y después del medio día comienza un cansancio que los lleva a interrumpir sus labores. El final de la tarde es la hora más crítica.

— Según este estudio, ¿coinciden varias secuelas en un paciente?

—Dr. Narciso A. Jiménez: Sí. Según las observaciones que hemos hecho, esos daños se asocian más a condiciones previas de la salud, como mencionábamos anteriormente en relación a las comorbilidades. No tiene la misma repercusión el daño renal en un individuo joven que no tenía ningún daño renal, a aquel que ya padecía, por ejemplo, una glomerulopatía de base, por lo que en algunos se observa que empeoran esas enfermedades de base.

Nos preocupa mucho la afección del sistema nervioso, porque es la más frecuente.

— ¿Es posible que un paciente fallezca por secuelas de COVID-19?

Dr. Narciso A. Jiménez: Si el paciente era hipertenso y tenía una cardiopatía isquémica de base, y empeora ese estado clínico con la COVID-19, muy fácilmente puede darle un infarto del miocardio que lo pudiera llevar a la muerte, por ejemplo. Aunque no sea la causa directa del deceso, la COVID-19 sí es un factor que contribuye a acelerar esos procesos.

— Ya existen un primer grupo de resultados, ¿Cómo se prevé continuar la investigación? ¿Podríamos creer que este virus tiene secuelas que aún desconocemos?

Dr. Narciso A. Jiménez: Sin duda estamos comenzando y todos los días aprendemos y nos sorprendemos, por ejemplo, con pacientes de 32 años que tienen una afectación cardiaca, y estaban sanos previamente. Es muy preocupante. Los virus acostumbran mucho a hacer pericarditis; pero no solo vemos esta secuela, la cual estamos acostumbrados a encontrar después de una infección viral, sino también daño miocárdico, miocarditis focal, y ya son consecuencias mayores para la salud de las personas.

—Prácticamente todos los días en los partes de persona graves y críticas nos llama la atención que casi todas tienen padecimientos en común, como es la hipertensión arterial. Desde el punto de vista preventivo, ¿podríamos abundar en la importancia de mantener controlada la enfermedad?

Dr. Emilio Buchaca: Nosotros queremos insistir en el tema de las medidas preventivas, y en específico el control adecuado de las enfermedades crónicas no transmisibles que padece esa persona que se contagia.

En el desarrollo de las secuelas es importante que la población tenga claro que el grado de control de esta enfermedad crónica, o la aparición de alguna de ellas en la fase aguda de la COVID-19, establece un nuevo reto, primero para para esa persona que está padeciendo la enfermedad o sus secuelas, y en segundo lugar para el grupo de profesionales que tiene que tratar adecuadamente este problema de salud.

Es importante que las personas, ante síntomas persistentes de esta enfermedad, acudan a su médico de familia, donde hay las condiciones organizativas para poder dar seguimiento a nivel del área de salud y  a través de las comisiones municipales creadas dentro del protocolo nacional de atención al paciente convaleciente, para una evaluación integral.

— ¿Está prevista también la atención a las secuelas de carácter psicológico como el estrés y los trastornos del sueño?

Dr. Emilio Buchaca: Los trastornos del sueño, el insomnio, son de los más frecuentes que se reportan en el mundo. Los equipos de salud mental a nivel de las áreas de salud están preparados para abordar integralmente este tipo de secuelas y las personas deben acudir ante un especialista de presentarlos, pues no son daños menores.

— El SARS-CoV-2 ha venido a diluir las fronteras en cuanto a niveles de contagios y transmisión, pero ha marcado un hito también en relación a que se ha compartido la información científica de un modo del cual no había un precedente. Respecto a la evidencia sobre secuelas y convalecientes, ¿cuán útil le ha sido al grupo de especialistas el intercambio científico a nivel internacional?

Dr. Emilio Buchaca: Esto es un hecho inédito. Esta amarga experiencia que ya lleva más de un año ha dado la posibilidad, como un beneficio colateral, de socializar la información científica que se produce a diario y que es difícil a veces poderla filtrar críticamente, pues es mucho lo que se publica.

Ha habido un acceso a la información científica de alto nivel internacional y es una oportunidad que nuestros investigadores han tenido, para asimilar esa experiencia de los estudios básicos y clínicos en grupos de enfermos; y de nuestros investigadores poder publicar en relación al tema, tanto en el manejo de la enfermedad como de las secuelas.

— Una pregunta muy frecuente entre los pacientes convalecientes de la COVID-19 es ¿cuándo me vacuno, me podré vacunar?, en un escenario agudizado por la circulación de nuevas cepas. 

Dr. Narciso A. Jiménez: Los convalecientes sí se vacunarán en algún momento, pero aún se estudia el tiempo en que se deberá inmunizar a este grupo.

Está en curso en el Instituto de Hematología e Inmunología, en fase II, un ensayo clínico en convalecientes con el candidato vacunal Soberana Plus, que sería una dosis única. Es pionero en el mundo ese estudio.

Se supone que debe pasar como mínimo dos meses de la infección para poder recibir una vacuna. Pero lo que pedimos es paciencia y ecuanimidad, porque primero tenemos que tener la vacuna, el CECMED, es decir la autoridad reguladora, tiene que autorizarla y después que estén los resultados del estudio es que se organizará el plan de vacunas para los convalecientes.

La explicación de los expertos es clara. La mejor medida ante el coronavirus es evitar el contagio, porque no se trata solo de adquirir la infección y ser hospitalizado. Las consecuencias de contagiarse pueden acompañarnos largo tiempo, e incluso toda la vida.

Nasobuco, distanciamiento físico, lavado de manos, mantenerse  en casa y en espacios lo más ventilados posibles son simples acciones que pueden mantenernos a salvo de la “persistencia” de este virus.

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