Enfoques

Efectos posvirales de COVID-19 en el sistema olfativo

Se desconocen los mecanismos por los cuales cualquier virus de las vías respiratorias superiores, incluido el SARS-CoV-2, altera la función quimiosensorial. COVID-19 se asocia con frecuencia con disfunción olfativa después de una infección viral, lo que brinda una oportunidad de investigación para evaluar el curso natural de este hallazgo neurológico.

Los ensayos clínicos y los estudios prospectivos e histológicos de la disfunción olfativa posvírica de nueva aparición se han visto limitados por los tamaños de muestra pequeños y la escasez de datos avanzados de neuroimagen y muestras neuropatológicas.

Aunque ahora se dispone de datos de muestras neuropatológicas, la obtención de imágenes neurológicas del sistema olfatorio durante la fase aguda de la infección sigue siendo poco común debido a preocupaciones sobre el control de la infección y enfermedades críticas, y representa una laguna sustancial en el conocimiento.

Desarrollos recientes

No se ha probado la replicación activa de SARS-CoV-2 dentro del parénquima cerebral (es decir, en neuronas y glía). No obstante, la disfunción olfativa posvírica puede verse como un déficit neurológico focal en pacientes con COVID-19.

También es escasa la evidencia de una relación causal directa entre la infección por SARS-CoV-2 y los hallazgos cerebrales anormales en la autopsia, y de la propagación trans-sináptica del virus desde el epitelio olfatorio al bulbo olfatorio.

En conjunto, los datos clínicos, radiológicos, histológicos, ultraestructurales y moleculares implican inflamación, con o sin infección, en el epitelio olfatorio, el bulbo olfatorio o en ambos.

Esta inflamación conduce a déficits olfativos persistentes en un subconjunto de personas que se han recuperado del COVID-19.

El campo de la neuroimagen ha revelado inflamación localizada en estructuras olfativas intracraneales. Pero hasta la fecha, la evidencia histopatológica, ultraestructural y molecular no sugiere que el SARS-CoV-2 sea un neuropatógeno obligado.

Hasta 2002, cuando el SARS-CoV cruzó la barrera de las especies para infectar a los seres humanos, los coronavirus se consideraban patógenos humanos menores. El SARS-CoV y el SARS-CoV-2 son coronavirus relacionados y tienen una homología de secuencia de ácido nucleico del 72,8 %. Además, ambos virus utilizan la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) como receptor de entrada, que se acopla a la glucoproteína de pico trimérica ubicada en la superficie del virión.

A pesar de estas similitudes, cada infección viral tiene un curso clínico distinto. A diferencia de la infección por SARS-CoV-2, la infección por SARS-CoV no produce deterioro olfatorio y afecta principalmente al tracto respiratorio inferior.

Las estimaciones de prevalencia agrupadas revelan disfunción olfativa en aproximadamente la mitad a las tres cuartas partes de las personas diagnosticadas con COVID-19, y las estimaciones tienden a aumentar cuando se utilizan herramientas de diagnóstico cuantitativo semiobjetivo, que gradúan los niveles de deterioro para detectar la pérdida subclínica del olfato.

El SARS-CoV-2 es altamente patógeno y posiblemente infecta varios tipos de células y tejidos. Como resultado, la infección por SARS-CoV-2 causa una variedad de síntomas sistémicos. Sin embargo, no está claro si los síntomas son el resultado de la invasión directa del virus a los tejidos o de una inflamación sistémica y desregulada o una microangiopatía generalizada (a menudo con trombos microcirculatorios resultantes).

El análisis realizado en la red médica IntraMed, concluye que los supervivientes de COVID-19, con o sin deterioro olfatorio persistente, pueden estar en riesgo de aparición acelerada o progresión de una enfermedad neurodegenerativa y deben estudiarse longitudinalmente con imágenes y biomarcadores moleculares, y perfiles cognitivos, para probar este riesgo postulado.

Además, a medida que los esfuerzos de vacunación reducen la mortalidad, también ejercerán un impacto duradero sobre la morbilidad al disminuir las secuelas neurológicas del SARS-CoV-2.

Vea el análisis completo en:

IntraMed. Efectos posvirales de COVID-19 en el sistema olfativo – 16 agosto 2021

Artículo de referencia:

Michael S Xydakis, MD, Mark W Albers, MD, Eric H Holbrook, MD Dina M Lyon, MS, et al. Post-viral effects of COVID-19 in the olfactory system and their implications. The Lancet Neurology DOI:https://doi.org/10.1016/S1474-4422(21)00182-4

Trastorno poscovídico o COVID persistente

Si usted se ha recuperado de la COVID-19, pero aún experimenta ciertos síntomas, usted podría tener un trastorno poscovídico o “COVID persistente”. ¿Cuáles son esos síntomas? ¿Cuánto tiempo duran? Y, ¿existe alguna opción de tratamiento?

La Dra. Janet Díaz, Jefa de Atención Médica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos lo explica en Cinco minutos científicos, espacio coordinado por Vismita Gupta-Smith, del Departamento de Comunicaciones de la OMS.

Cinco minutos científicos es un espacio de charlas de la OMS sobre temas científicos. En esta serie de vídeos y audios, expertos de la OMS explican temas científicos relacionados con la COVID-19, que aparecen cada semana en los canales de YouTube, Instagram, Facebook, Twitter y LinkedIn de la OMS y en todas las plataformas principales.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿cuáles son síntomas que indican que una persona tiene este trastorno?

Dra. Janet Díaz: Pues, algunos de los síntomas más frecuentes del trastorno poscovídico, o como usted dijo, COVID persistente, son la falta de aire y la disfunción cognitiva, lo que la gente llama niebla mental, y el cansancio. Estos son los más frecuentes. Sin embargo, los pacientes han llegado a describir más de 200 síntomas. Por lo tanto, la lista es muy larga. Otros síntomas que los pacientes o las personas pueden presentar son, por ejemplo, dolor en el pecho, dificultad para hablar; algunos han descrito ansiedad o depresión, dolores musculares, fiebre, pérdida del olfato, pérdida del gusto. Así pues, la lista es muy larga, pero esos son los tres que más se han descrito.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿cuánto puede durar este trastorno?

Dra. Janet Díaz: La duración o el tiempo que dura este trastorno aún no se ha definido muy bien. Se ha explicado que este trastorno puede durar hasta tres meses, algunos han dicho que unos seis meses, e incluso hasta nueve meses. Pero, como usted sabe, llevamos aproximadamente un año y medio de pandemia. Aún es necesario hacer más estudios para dar seguimiento a los pacientes que han desarrollado un trastorno poscovídico o COVID persistente y ver cuándo desaparecen esos síntomas que es lo que esperamos que ocurra.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿qué tratamiento hay para este trastorno? ¿Ya tenemos algún tratamiento?

Dra. Janet Díaz: Cualquier paciente o persona que desarrolle esta afección debe buscar atención. La vía de atención debe ser multidisciplinaria por naturaleza, es decir que puede incluir a su médico de atención primaria, así como a los correspondientes profesionales especializados en rehabilitación, trabajadores sociales, trabajadores de atención psicosocial y profesionales de salud mental. Ese es el tipo de atención que las personas con un trastorno poscovídico deben recibir. Con respecto a un tratamiento específico, aún no tenemos ninguno. Esto se debe a que aún no entendemos cuál es la causa. Por tanto, mientras más conozcamos las verdaderas causas o mecanismos del desarrollo de la enfermedad, más esperanzas tendremos de un tratamiento específico.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿qué sabemos hasta ahora de la vacunación y el trastorno poscovídico?

Dra. Janet Díaz: Pues, hay muchas cosas por conocer todavía acerca de los efectos de la vacunación y el trastorno poscovídico. Sin embargo, está muy claro que la prevención de la infección por SARSCoV-2, la prevención de la COVID-19, es la mejor forma de evitar el desarrollo del trastorno poscovídico o COVID persistente. Sabemos, pues, que el uso de vacunas reduce las hospitalizaciones, reduce la mortalidad, y por tanto todos los que pueden contraer la enfermedad deben hacerlo. Las medidas de salud pública, como el uso de la mascarilla en los lugares adecuados, el distanciamiento físico y el lavado de las manos, son también extremadamente importantes para prevenir la COVID-19.

Vismita Gupta-Smith: Muchas gracias, Janet. Hoy conversamos con la Dra. Janet Díaz. Hasta el próximo episodio. Manténganse seguros y sanos, y no se aparten de la ciencia.

Puede acceder al video en: Science in 5. Episode No. 47 – Trastorno poscovídico.

Ver podcast en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=0p-FOLJH8Ag.

 

Traducción:

Lic. Caridad Karell Marín
Grupo Traducciones
Dpto. Servicios Especiales de Información
CNICM-Infomed

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema