Desde la OMS

Mandatarios mundiales y expertos apelan a una importante reducción del uso de antimicrobianos en los sistemas alimentarios mundiales

El Grupo de Liderazgo Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos ha apelado a todos los países para que reduzcan considerablemente los niveles de antimicrobianos utilizados en los sistemas alimentarios mundiales. Ello conlleva dejar de utilizar antimicrobianos de importancia médica para fomentar el crecimiento en animales sanos y usar en general estos químicos con más responsabilidad.

El llamamiento llega antes de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios que se celebrará en Nueva York el 23 de septiembre de 2021 y en la que los países analizarán sus opciones para transformar los sistemas alimentarios mundiales.

El Grupo de Liderazgo Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos está integrado por jefes de Estado, ministros gubernamentales y dirigentes del sector privado y de la sociedad civil. El Grupo, que se estableció en noviembre de 2020 para acelerar el impulso político mundial, el liderazgo y la acción sobre la resistencia a los antimicrobianos (RAM), está copresidido por las Excmas. Sras. Mia Amor Mottley, Primera Ministra de Barbados, y Sheikh Hasina, Primera Ministra de Bangladesh.

Reducir el uso de antimicrobianos en los sistemas alimentarios es clave para que sigan siendo eficaces

El Grupo de Liderazgo Mundial apela en su declaración a todos los países y dirigentes de diferentes sectores para que tomen medidas audaces que permitan hacer frente a la farmacorresistencia.

Uno de los principales llamamientos a la acción aboga por un uso más responsable de antimicrobianos en los sistemas alimentarios y por la reducción considerable del uso de los medicamentos más importantes para el tratamiento de enfermedades en los seres humanos, los animales y las plantas.

Los otros llamamientos a la acción son los siguientes:

  1. Poner fin al uso de los antimicrobianos cruciales para la medicina humana en el fomento del crecimiento de los animales.
  2. Limitar la cantidad de los antimicrobianos administrados para prevenir infecciones en animales y plantas sanos y garantizar que todo uso se realice bajo supervisión reglamentaria.
  3. Eliminar o reducir considerablemente la venta libre de antimicrobianos importantes para fines médicos o veterinarios.
  4. Reducir la necesidad general de antimicrobianos mejorando los programas de prevención y control de infecciones, higiene, bioseguridad y vacunación en la agricultura y la acuicultura.
  5. Garantizar el acceso a antimicrobianos de calidad y asequibles para la salud animal y humana y promover la innovación de alternativas sostenibles y basadas en la evidencia a los antimicrobianos en los sistemas alimentarios.

La inacción tendrá consecuencias nefastas para la salud humana, animal, vegetal y ambiental

Los antimicrobianos (incluidos los antibióticos, los antifúngicos y los antiparasitarios) se utilizan en la producción de alimentos en todo el mundo. Se administran a los animales no solo con fines veterinarios (para tratar y prevenir enfermedades), sino también para fomentar el crecimiento de animales sanos.

Los plaguicidas antimicrobianos también se utilizan en la agricultura para tratar y prevenir enfermedades en las plantas.

Muchos de los antimicrobianos utilizados en los sistemas alimentarios son iguales o similares a los utilizados para tratar a los seres humanos. El uso actual en humanos, animales y plantas está dando lugar a un preocupante aumento de la farmacorresistencia y haciendo que las infecciones sean más difíciles de tratar. Es posible que el cambio climático contribuya también al aumento de la resistencia a los antimicrobianos.

Las enfermedades farmacorresistentes ya causan al menos 700 000 muertes cada año entre los seres humanos en todo el mundo.

Si bien se han registrado importantes reducciones en el uso de antibióticos en animales en el ámbito mundial, es necesario reducirlo todavía más.

Si no se toman medidas drásticas e inmediatas para reducir considerablemente el uso de antimicrobianos en los sistemas alimentarios, el mundo se dirige rápidamente hacia un punto de inflexión en que los antimicrobianos en los que se confía para tratar infecciones en humanos, animales y plantas dejarán de ser eficaces. Los efectos de ello en los sistemas de salud, las economías, la seguridad alimentaria y los sistemas alimentarios tanto en el ámbito local como mundial serán devastadores.

«No podemos hacer frente a los crecientes niveles de resistencia a los antimicrobianos sin utilizar esos fármacos con más moderación en todos los sectores», señala la copresidenta del Grupo de Liderazgo Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, la Excma. Sra. Mia Amor Mottley, Primera Ministra de Barbados. «El mundo está en una carrera contra la resistencia a los antimicrobianos, y es una carrera que no podemos permitirnos perder.»

Reducir el uso de los antimicrobianos en los sistemas alimentarios debe ser una prioridad para todos los países

«Utilizar de forma más responsable los antimicrobianos en los sistemas alimentarios debe ser una prioridad para todos los países», declara la copresidenta del Grupo de Liderazgo Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, la Excma. Sra. Sheikh Hasina, Primera Ministra de Bangladesh. «La acción colectiva en todos los sectores pertinentes es crucial para proteger nuestros medicamentos más preciados, en beneficio de todos, en todas partes.»

Los consumidores de todos los países pueden desempeñar una función esencial eligiendo alimentos procedentes de productores que utilizan antimicrobianos de manera responsable.

Los inversores también pueden contribuir invirtiendo en sistemas alimentarios sostenibles.

También es necesario invertir urgentemente para poner en marcha alternativas eficaces al uso de los antimicrobianos en los sistemas alimentarios, como vacunas y medicamentos de sustitución.

Declaración del Grupo de Liderazgo Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos en relación con el uso de antimicrobianos en los sistemas alimentarios

Los antimicrobianos se utilizan habitualmente en los sistemas alimentarios, lo que afecta a la resistencia a los antimicrobianos en los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente. En la aplicación del principio de «Una sola salud», es crucial transformar los sistemas alimentarios para optimizar la salud de los animales, las plantas y el medio ambiente, garantizar un uso responsable y sostenible de los antimicrobianos y, lo que es más importante, reducir la necesidad de utilizarlos y promover la innovación para encontrar alternativas sostenibles y basadas en la evidencia.

Los antimicrobianos son importantes para la salud y el bienestar de los animales y la producción vegetal, por lo que es necesario garantizar el acceso a antimicrobianos de calidad y asequibles. Ahora bien, urge cambiar la situación actual. Si bien se han registrado reducciones considerables en el uso de antimicrobianos en animales en todo el mundo, introducir nuevas mejoras para reducir su uso y velar por que se utilizan de forma responsable y sostenible en los sistemas alimentarios es muy importante y un objetivo que se puede lograr. Aunque es difícil en algunas situaciones, todos los países, sectores y organizaciones deben dar prioridad a esta meta.

Para promover el uso responsable y sostenible de los antimicrobianos en los sistemas alimentarios, el Grupo de Liderazgo Mundial pide lo siguiente:

  1. Prevención y control de infecciones 
  • Todos los países deberían dar prioridad a la prevención y el control de las infecciones, incluidos los programas de agua, saneamiento e higiene, bioseguridad y vacunación en tanto que intervenciones para prevenir y mitigar el riesgo de enfermedades infecciosas y RAM en todos los sectores; y
  • Las organizaciones y asociados internacionales de carácter técnico, financiero y de investigación y desarrollo deberían apoyar a los países para que mejoren el acceso y uso de pruebas diagnósticas asequibles existentes y nuevas, herramientas de predicción de enfermedades, vacunas, alternativas no antimicrobianas seguras y eficaces, y una nutrición adecuada para la prevención, el control y el tratamiento de infecciones en los animales terrestres y acuáticos y, cuando proceda, las plantas.
  1. Reducción del uso de los antimicrobianos 

Todos los países deberían:

  • Reconocer la importancia de los antimicrobianos para la salud y el bienestar de los animales y la producción vegetal en sus políticas y marcos normativos nacionales y eliminar el uso de antimicrobianos para compensar la prevención y control inadecuados de las infecciones, la mala gestión y otras deficiencias modificables en la gestión de la salud de los animales y las plantas;
  • Reducir considerablemente el uso general de antimicrobianos, en particular los antimicrobianos de importancia crítica y máxima prioridad para los animales terrestres y acuáticos y las plantas;
  • Poner fin al uso de antimicrobianos de importancia médica para fomentar el crecimiento, comenzando de inmediato por los antimicrobianos de importancia crítica y máxima prioridad, y continuando con otras categorías; y
  • Limitar la profilaxis y metafilaxis antimicrobianas en animales y plantas a situaciones bien definidas, con el objetivo de reducir considerablemente el uso de los antimicrobianos y garantizar que todo uso se realice con supervisión regulatoria y bajo la dirección de un prescriptor autorizado.
  1. Supervisión y gobernanza 

Todos los países deberían:

  • Garantizar la gobernanza eficaz y supervisión profesional de las ventas y el uso de antimicrobianos y la gestión adecuada de los antimicrobianos en todos los sectores, incluida la elaboración y aplicación de directrices basadas en la evidencia para el tratamiento, el control y la prevención; y
  • Eliminar o reducir considerablemente la venta libre de antimicrobianos que son importantes para fines médicos o veterinarios y establecer normas rigurosas con el fin de fortalecer y aumentar la supervisión profesional para el uso de los antimicrobianos en animales terrestres y acuáticos y plantas.

Las organizaciones y los asociados internacionales de carácter técnico, financiero y de investigación y desarrollo deberían:

  • Establecer mecanismos para mejorar y ampliar el acceso adecuado a antimicrobianos de buena calidad en todo el mundo; y
  • Alentar y apoyar el establecimiento y la mejora de sistemas de vigilancia nacionales e internacionales comparables que permitan a los países establecer bases de referencia para el uso de los antimicrobianos y la resistencia a ellos y establecer metas progresivas, ambiciosas, basadas en la ciencia y pertinentes a nivel nacional para el uso responsable y sostenible de los antimicrobianos en todos los sectores.

Trastorno poscovídico o COVID persistente

Si usted se ha recuperado de la COVID-19, pero aún experimenta ciertos síntomas, usted podría tener un trastorno poscovídico o “COVID persistente”. ¿Cuáles son esos síntomas? ¿Cuánto tiempo duran? Y, ¿existe alguna opción de tratamiento?

La Dra. Janet Díaz, Jefa de Atención Médica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos lo explica en Cinco minutos científicos, espacio coordinado por Vismita Gupta-Smith, del Departamento de Comunicaciones de la OMS.

Cinco minutos científicos es un espacio de charlas de la OMS sobre temas científicos. En esta serie de vídeos y audios, expertos de la OMS explican temas científicos relacionados con la COVID-19, que aparecen cada semana en los canales de YouTube, Instagram, Facebook, Twitter y LinkedIn de la OMS y en todas las plataformas principales.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿cuáles son síntomas que indican que una persona tiene este trastorno?

Dra. Janet Díaz: Pues, algunos de los síntomas más frecuentes del trastorno poscovídico, o como usted dijo, COVID persistente, son la falta de aire y la disfunción cognitiva, lo que la gente llama niebla mental, y el cansancio. Estos son los más frecuentes. Sin embargo, los pacientes han llegado a describir más de 200 síntomas. Por lo tanto, la lista es muy larga. Otros síntomas que los pacientes o las personas pueden presentar son, por ejemplo, dolor en el pecho, dificultad para hablar; algunos han descrito ansiedad o depresión, dolores musculares, fiebre, pérdida del olfato, pérdida del gusto. Así pues, la lista es muy larga, pero esos son los tres que más se han descrito.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿cuánto puede durar este trastorno?

Dra. Janet Díaz: La duración o el tiempo que dura este trastorno aún no se ha definido muy bien. Se ha explicado que este trastorno puede durar hasta tres meses, algunos han dicho que unos seis meses, e incluso hasta nueve meses. Pero, como usted sabe, llevamos aproximadamente un año y medio de pandemia. Aún es necesario hacer más estudios para dar seguimiento a los pacientes que han desarrollado un trastorno poscovídico o COVID persistente y ver cuándo desaparecen esos síntomas que es lo que esperamos que ocurra.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿qué tratamiento hay para este trastorno? ¿Ya tenemos algún tratamiento?

Dra. Janet Díaz: Cualquier paciente o persona que desarrolle esta afección debe buscar atención. La vía de atención debe ser multidisciplinaria por naturaleza, es decir que puede incluir a su médico de atención primaria, así como a los correspondientes profesionales especializados en rehabilitación, trabajadores sociales, trabajadores de atención psicosocial y profesionales de salud mental. Ese es el tipo de atención que las personas con un trastorno poscovídico deben recibir. Con respecto a un tratamiento específico, aún no tenemos ninguno. Esto se debe a que aún no entendemos cuál es la causa. Por tanto, mientras más conozcamos las verdaderas causas o mecanismos del desarrollo de la enfermedad, más esperanzas tendremos de un tratamiento específico.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿qué sabemos hasta ahora de la vacunación y el trastorno poscovídico?

Dra. Janet Díaz: Pues, hay muchas cosas por conocer todavía acerca de los efectos de la vacunación y el trastorno poscovídico. Sin embargo, está muy claro que la prevención de la infección por SARSCoV-2, la prevención de la COVID-19, es la mejor forma de evitar el desarrollo del trastorno poscovídico o COVID persistente. Sabemos, pues, que el uso de vacunas reduce las hospitalizaciones, reduce la mortalidad, y por tanto todos los que pueden contraer la enfermedad deben hacerlo. Las medidas de salud pública, como el uso de la mascarilla en los lugares adecuados, el distanciamiento físico y el lavado de las manos, son también extremadamente importantes para prevenir la COVID-19.

Vismita Gupta-Smith: Muchas gracias, Janet. Hoy conversamos con la Dra. Janet Díaz. Hasta el próximo episodio. Manténganse seguros y sanos, y no se aparten de la ciencia.

Puede acceder al video en: Science in 5. Episode No. 47 – Trastorno poscovídico.

Ver podcast en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=0p-FOLJH8Ag.

 

Traducción:

Lic. Caridad Karell Marín
Grupo Traducciones
Dpto. Servicios Especiales de Información
CNICM-Infomed

La OMS publica el primer informe mundial sobre inteligencia artificial (IA) aplicada a la salud y seis principios rectores relativos a su concepción y utilización

Según las nuevas orientaciones de la OMS, publicadas el pasado 28 de junio, la inteligencia artificial (IA) ofrece grandes expectativas para mejorar la prestación de atención de salud y la medicina en todo el mundo, siempre y cuando la ética y los derechos humanos ocupen un lugar central en su concepción, despliegue y utilización. 

El informe, titulado Ethics and governance of artificial intelligence for health (ética y gobernanza de la inteligencia artificial en el ámbito de la salud), es el resultado de dos años de consultas celebradas por un grupo de expertos internacionales nombrados por la OMS.

«Como toda nueva tecnología, la inteligencia artificial ofrece grandes posibilidades para mejorar la salud de millones de personas en todo el mundo; ahora bien, como toda tecnología, también puede utilizarse indebidamente y causar daño», dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Este nuevo e importante informe proporciona a los países una valiosa guía sobre la manera de aumentar al máximo los beneficios de la IA, al tiempo que se minimizan sus riesgos y se evitan sus trampas».

La inteligencia artificial puede utilizarse, lo que ya se está haciendo en algunos países ricos, para mejorar la velocidad y la precisión del diagnóstico y la detección de enfermedades; facilitar la atención clínica; reforzar la investigación en el ámbito de la salud y el desarrollo de medicamentos, y apoyar diversas intervenciones de salud pública, como la vigilancia de la morbilidad, la respuesta a los brotes y la gestión de los sistemas de salud.

La IA también podría permitir que los pacientes tuvieran un mayor control de su propia atención de salud y comprendieran mejor la evolución de sus necesidades. Además, podría facilitar el acceso a los servicios de salud en los países con escasos recursos y las comunidades rurales, donde los pacientes a menudo tienen dificultades para acceder a los agentes de salud o al personal médico.

Sin embargo, en el nuevo informe de la OMS se advierte del peligro de sobreestimar las ventajas de la IA en el ámbito de la salud, sobre todo cuando esto se hace en detrimento de inversiones y estrategias básicas que son necesarias para lograr la cobertura sanitaria universal.

Además, en él también se señala que las oportunidades conllevan desafíos y riesgos, como la recopilación y utilización poco éticas de los datos sobre salud; los sesgos codificados en los algoritmos, y los riesgos que presenta la IA para la seguridad del paciente, la ciberseguridad y el medio ambiente.

Así, por ejemplo, si bien la inversión de los sectores público y privado en el desarrollo y despliegue de la IA es fundamental, el uso no regulado de la IA podría subordinar los derechos e intereses de los pacientes y las comunidades a los poderosos intereses comerciales de las empresas tecnológicas o a los intereses de los gobiernos en materia de vigilancia y control social.

El informe también pone de relieve que los sistemas entrenados principalmente a partir de datos recopilados de personas que viven en países de alto ingreso pueden no funcionar bien en el caso de las poblaciones de entornos de ingreso bajo o mediano.

Por lo tanto, los sistemas de IA deberían diseñarse cuidadosamente a fin de reflejar la diversidad de los entornos socioeconómicos y de atención de salud. Estos deberían acompañarse de formación en aptitudes digitales, de implicación comunitaria y de sensibilización, en particular para los millones de agentes de salud cuya alfabetización digital o readaptación profesional serán necesarias en caso de que se automaticen sus cometidos y funciones, y que deberán lidiar con máquinas que podrían poner en entredicho las facultades decisorias y la autonomía de los prestadores y los pacientes.

En última instancia y, guiándose por las leyes existentes y las obligaciones en materia de derechos humanos, así como por las nuevas leyes y políticas que incorporan principios éticos, los gobiernos, los proveedores y los diseñadores deben trabajar conjuntamente para abordar las preocupaciones éticas y de derechos humanos en cada etapa de la concepción, desarrollo y despliegue de una tecnología basada en la IA.

Seis principios para garantizar que la IA se utilice en aras del interés público en todos los países 

A fin de limitar los riesgos y aumentar al máximo las oportunidades que conlleva la utilización de la IA en el ámbito de la salud, la OMS propone que la reglamentación y gobernanza de la IA se basen en los principios siguientes:

» Preservar la autonomía del ser humano: En el contexto de la atención de salud, ello significa que los seres humanos deberían seguir siendo dueños de los sistemas de atención de salud y las decisiones médicas; se debería preservar la privacidad y la confidencialidad, y los pacientes deben dar su consentimiento informado y válido por medio de marcos jurídicos adecuados para la protección de datos.

» Promover el bienestar y la seguridad de las personas y el interés público. Los diseñadores de tecnologías de IA deberían cumplir los requisitos normativos en materia de seguridad, precisión y eficacia para indicaciones o usos bien definidos. Se deben instaurar medidas de control de la calidad en la práctica y de mejora de la calidad en la utilización de la IA.

» Garantizar la transparencia, la claridad y la inteligibilidad. La transparencia exige que se publique o documente información suficiente antes de la concepción o el despliegue de una tecnología de IA. Esa información debe ser fácilmente accesible y facilitar consultas y debates provechosos sobre la concepción de la tecnología y sobre el uso que se debería hacer o no de esta.

» Promover la responsabilidad y la rendición de cuentas. Las tecnologías de IA permiten realizar tareas específicas; ahora bien, incumbe a las partes interesadas velar por que estas sean utilizadas en condiciones apropiadas y por personas debidamente formadas. Se deberían instaurar mecanismos eficaces para que las personas y los grupos que se vean perjudicados por decisiones basadas en algoritmos puedan cuestionarlas y obtener reparación.

» Garantizar la inclusividad y la equidad. La inclusividad requiere que la IA aplicada a la salud sea concebida de manera que aliente la utilización y el acceso equitativos en la mayor medida de lo posible, con independencia de la edad, el  sexo, el género, el ingreso, la raza, el origen étnico, la orientación sexual, la capacidad  u otras características amparadas por los códigos de derechos humanos.

» Promover una IA con capacidad de respuesta y sostenible. Los diseñadores, desarrolladores y usuarios deberían evaluar de forma continua y transparente las aplicaciones de la IA en situación real a fin de determinar si esta responde de manera adecuada y apropiada a las expectativas y las necesidades. Los sistemas de IA también se deberían concebir de modo que se reduzcan al mínimo sus efectos medioambientales y se aumente la eficiencia energética. Los gobiernos y las empresas deberían anticipar las perturbaciones ocasionadas en el lugar de trabajo, en particular la formación que se deberá impartir a los agentes de salud para que se familiaricen con el uso de los sistemas de IA, y las posibles pérdidas de empleos debidas a la utilización de sistemas automatizados.

Una de cada 100 muertes en el mundo es por suicidio

El suicidio sigue siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo, según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicadas recientemente en «Suicide worldwide in 2019». Cada año pierden la vida más personas por suicidio que por VIH, paludismo o cáncer de mama, o incluso por guerras y homicidios. En 2019, se suicidaron más de 700 000 personas, es decir 1 de cada 100 muertes, lo que ha llevado a la OMS a elaborar nuevas orientaciones para ayudar a los países a mejorar la prevención del suicidio y los cuidados conexos.

«No podemos–ni debemos– dejar relegado el suicidio», ha señalado el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Cada uno es una tragedia. Prestar atención al suicidio es incluso más importante ahora, después de muchos meses inmersos en la pandemia de la COVID-19 y cuando muchos de los factores de riesgo del suicidio –pérdida de empleo, apuros económicos y aislamiento social– siguen estando muy presentes.»

Entre los jóvenes de 15 a 29 años, el suicidio es la cuarta causa principal de muerte, por detrás de los traumatismos debidos al tránsito, la tuberculosis y la violencia interpersonal.

Las tasas varían entre países y regiones, y entre hombres y mujeres.

Se suicidan más del doble de hombres que de mujeres (12,6 por 100 000 hombres frente a 5,4 por 100 000 mujeres). Las tasas de suicidio masculino son por lo general más altas en los países de ingreso alto (16.5 por 100 000). Las tasas más altas de suicidio femenino se registran en los países de ingreso mediano bajo (7,1 por 100 000).

Las tasas de suicidio en las Regiones de África (11,2 por 100 000), Europa (10,5 por 100 000) y Asia Sudoriental (10,2 por 100 000) de la OMS fueron superiores a la media mundial (9,0 por 100 000) en 2019. La tasa de suicidio más baja se registró en la Región del Mediterráneo Oriental (6,4 por 100 000).

A escala mundial, la tasa de suicidios desciende, excepto en las Américas

Las tasas de suicidio disminuyeron en los 20 años transcurridos entre 2000 y 2019: la tasa mundial se redujo en un 36 %, con descensos que oscilaron del 17 % de la Región del Mediterráneo Oriental al 47 % de la Región de Europa y el 49 % del Pacífico Occidental.

En cambio, en la Región de las Américas, las tasas se incrementaron en un 17 % en ese mismo periodo.

Si bien algunos países han situado la prevención del suicidio en un lugar destacado en sus programas, son demasiados los países que no se han implicado. Actualmente solo 38 países tienen una estrategia nacional de prevención del suicidio. Es necesario impulsar considerablemente las medidas en este sentido para cumplir la meta de los ODS de reducir en un tercio la tasa mundial de suicidios para 2030.

LIVE LIFE – VIVIR LA VIDA

A fin de apoyar a los países en sus esfuerzos, la OMS ha publicado recientemente orientaciones integrales-en inglés, para aplicar el enfoque LIVE LIFE de prevención del suicidio, centrado en cuatro estrategias:

  • limitar el acceso a los medios de suicidio, como plaguicidas muy peligrosos y armas de fuego;
  • formar a los medios de comunicación para que difundan de forma responsable noticias sobre suicidios;
  • fomentar entre los adolescentes las competencias socioemocionales para la vida; y
  • detectar tempranamente, evaluar, gestionar y hacer seguimiento de las personas con pensamientos y comportamientos suicidas.

Prohibir los plaguicidas más peligrosos: una intervención de gran efecto

Dado que, según las estimaciones, la intoxicación por plaguicidas causa el 20 % de todos los suicidios, y que las prohibiciones nacionales de plaguicidas muy peligrosos con toxicidad aguda han demostrado ser costoeficaces, la OMS recomienda tales prohibiciones. Otras medidas son: restringir el acceso a armas de fuego, reducir el número de comprimidos en las cajas de medicamentos e instalar barreras en los sitios desde los que se pueda saltar.

Difusión responsable de noticias en los medios de comunicación

La guía pone de relieve la función que los medios de comunicación desempeñan en relación con el suicidio. Las noticias de los medios de comunicación sobre suicidios pueden provocar un aumento de suicidios por imitación, especialmente si la noticia se refiere a una personalidad famosa o describe el método de suicidio.

En la nueva guía se recomienda hacer seguimiento de la praxis de difusión de noticias sobre suicidios y se sugiere contrarrestar dichas noticias con reportajes sobre el restablecimiento satisfactorio de personas con problemas de salud mental o con pensamientos suicidas. También se recomienda colaborar con las redes sociales para que sean más conscientes del problema y mejoren sus protocolos para detectar y eliminar contenidos perjudiciales.

Apoyo para adolescentes

La adolescencia (de 10 a 19 años) es un periodo crucial para la adquisición de competencias socioemocionales, especialmente teniendo en cuenta que la mitad de los trastornos de salud mental se manifiestan antes de los 14 años. En la guía LIVE LIFE se alientan medidas como el fomento de la salud mental y los programas de prevención del acoso, enlaces a servicios de apoyo y protocolos claros para las personas que trabajan en escuelas y universidades cuando se detecta el riesgo de suicidio.

Detección temprana y seguimiento de personas en riesgo

La detección temprana, evaluación, gestión y seguimiento se aplican a las personas que han intentado suicidarse o que se percibe que están en riesgo. Un intento de suicidio previo es uno de los factores de riesgo más importantes para un futuro suicidio.

Los trabajadores de la salud deberían recibir formación específica para la detección temprana, evaluación, gestión y seguimiento. Los grupos de supervivientes o de personas que han perdido a un ser querido por suicidio pueden complementar el apoyo de los servicios de salud. También debería haber servicios de ayuda en casos de emergencia para prestar apoyo inmediato a personas en situación de sufrimiento agudo.

Las nuevas orientaciones, que incluyen ejemplos de intervenciones de prevención del suicidio en todo el mundo, en países como Australia, los Estados Unidos, Ghana, Guyana, la India, el Iraq, la República de Corea y Suecia, pueden ser utilizadas por cualquier persona interesada en establecer actividades de prevención del suicidio, ya sea a nivel nacional o local, y en el sector público o privado. «Si bien todos los gobiernos deberían marcarse el objetivo de elaborar una estrategia nacional integral de prevención del suicidio», declaró la Dra. Alexandra Fleischmann, experta de la Organización Mundial de la Salud en prevención de suicidios, «empezar la prevención del suicidio por las intervenciones de LIVE LIFE puede salvar vidas y prevenir el dolor en que quedan sumidas las personas que pierden a un ser querido».

La OMS alerta de que el incremento rápido de los desechos electrónicos afecta a la salud de millones de niños

En su pionero informe Niños y vertederos de desechos electrónicos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que es necesario adoptar urgentemente medidas eficaces de cumplimiento obligatorio para proteger a millones de niños, adolescentes y embarazadas en todo el mundo cuya salud corre peligro como consecuencia de la eliminación o el reciclaje irresponsable de aparatos eléctricos y electrónicos.

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, explica: «Los volúmenes crecientes de artículos producidos y desechados están causando en todo el mundo lo que recientemente se denominó en un foro internacional como un “tsunami de desechos electrónicos” que pone en peligro la vida de las personas. Si el mundo se ha podido poner de acuerdo para proteger los océanos y sus ecosistemas de la contaminación por plásticos y microplásticos, también puede aunar esfuerzos para proteger la salud de nuestros niños, que son nuestro recurso más valioso, de la creciente amenaza de los desechos electrónicos».

Se calcula que 12,9 millones de mujeres trabajan en el sector no regulado de los desechos, lo cual las expone a residuos electrónicos tóxicos que ponen en riesgo la salud del feto.

Paralelamente, más de 18 millones de niños y adolescentes, algunos a edades tan tempranas como los 5 años, trabajan en sectores industriales no regulados, como el tratamiento de los residuos. A menudo, los niños se ven involucrados en el reciclaje de desechos electrónicos por sus padres o sus cuidadores porque, al tener las manos más pequeñas que los adultos, son más diestros realizando esa tarea. También hay muchísimos niños que viven, acuden a la escuela y juegan cerca de lugares donde se reciclan desechos electrónicos que contienen altas concentraciones de sustancias químicas tóxicas, como el plomo y el mercurio, que pueden afectar a su desarrollo intelectual.

Los niños expuestos a los desechos electrónicos son más vulnerables a las sustancias tóxicas que estos contienen porque su cuerpo es más pequeño, sus órganos están menos desarrollados y se encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo rápidos. Por esta razón, el nivel de contaminantes que absorben es mayor en relación con el tamaño de su cuerpo y también tienen menos capacidad para metabolizar y eliminar las sustancias tóxicas.

Los efectos de los desechos electrónicos en la salud de las personas

Muchas personas que trabajan extrayendo materiales valiosos como el plomo y el cobre se exponen al contacto con más de mil sustancias peligrosas, como el plomo, el mercurio, el níquel, los materiales ignífugos bromados y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.

En cuanto a las embarazadas, la exposición a desechos electrónicos tóxicos puede afectar a la salud y el desarrollo del feto y tener consecuencias durante el resto de su vida. Algunos de ellos son los desenlaces adversos del embarazo (por ejemplo, la muerte fetal y el parto prematuro) o un peso y una talla bajos al nacer. Se ha demostrado que la exposición al plomo durante el reciclaje de desechos electrónicos da lugar a unas puntuaciones significativamente más bajas en las evaluaciones neuroconductuales de los recién nacidos, un aumento de las tasas de trastorno por déficit de atención/hiperactividad, problemas de comportamiento, cambios en el estado de ánimo en los niños, dificultades de integración sensitiva y menores puntuaciones en las evaluaciones cognitivas y lingüísticas.

Los desechos electrónicos también pueden empeorar la función pulmonar y la respiración, dañar el ADN, afectar a la función tiroidea y aumentar el riesgo de padecer ciertas enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida, como el cáncer y las cardiopatías.

Marie-Noel Brune Drisse, autora principal del informe de la OMS, explica que «un niño que coma un solo huevo de gallina procedente de Agbogbloshie, un vertedero situado en Ghana, consumirá 220 veces la ingesta diaria tolerable de dioxinas cloradas establecida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. La causa de ello es la gestión incorrecta de los desechos electrónicos, un fenómeno creciente que muchos países aún no reconocen como problema de salud. Si los países no actúan ahora, estos efectos tendrán consecuencias devastadoras en la salud de los niños y consumirán muchos recursos del sector de la salud en los próximos años.

Un problema en rápido aumento

Los volúmenes de aparatos eléctricos y electrónicos desechados se están incrementando en todo el mundo. De acuerdo con la Alianza Mundial para las Estadísticas de Residuos Electrónicos, crecieron un 21% en los cinco años anteriores a 2019, cuando se generaron aproximadamente 53,6 millones de toneladas de estos desechos. A modo de comparación, el peso de los desechos electrónicos generados el pasado año equivale al de 350 cruceros que, puestos en una línea recta, alcanzarían los 125 km. Por desgracia, se prevé que este volumen continúe aumentando debido al alza del uso de ordenadores, teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos de obsolescencia rápida.

De acuerdo con las estimaciones más recientes de la citada Alianza, solamente el 17,4% de los desechos electrónicos generados en 2019 llegó a instalaciones reguladas de tratamiento y reciclaje, mientras que el resto se eliminó de forma ilegal, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos, donde son reciclados por trabajadores de sectores no regulados.

La recogida y el reciclaje correctos de los aparatos eléctricos y electrónicos desechados son fundamentales para proteger el medio ambiente y reducir las emisiones perjudiciales para el clima. La Alianza Mundial para las Estadísticas de Residuos Electrónicos ha señalado que, gracias a que el 17,4% de los desechos electrónicos generados en 2019 se recogieron y reciclaron correctamente, se evitó liberar al medio ambiente 15 millones de toneladas de equivalentes de dióxido de carbono.

Un llamamiento a la acción

En el informe Niños y vertederos de desechos electrónicos se pide a los exportadores, los importadores y los gobiernos que adopten medidas eficaces y vinculantes para que estos residuos se eliminen sin perjudicar el medio ambiente y la salud y la seguridad de los trabajadores, sus familiares y sus comunidades; que estudien la exposición a estos desechos y sus efectos en la salud; que faciliten una mejor reutilización de los materiales, y que fomenten la fabricación de equipos electrónicos y eléctricos de mayor durabilidad.

En el informe se pide también que el sector de la salud, en todo el mundo, actúe con el fin de reducir los efectos deletéreos para la salud de los desechos electrónicos aumentando la capacidad para diagnosticar, controlar y prevenir la exposición de los niños y las mujeres a sustancias tóxicas; concienciando sobre las ventajas añadidas de reciclar de forma más responsable; trabajando con las comunidades afectadas; y procurando que se mejoren la investigación sanitaria y los datos sobre los riesgos para la salud a los que se enfrentan los trabajadores del sector no regulado de tratamiento de estos desechos.

La Dra. María Neira, Directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, señala: «Los niños y los adolescentes tienen derecho a crecer y aprender en un entorno saludable, y no cabe duda de que la exposición a los aparatos eléctricos y electrónicos desechados y a sus numerosos componentes tóxicos afecta a ese derecho. El sector de la salud puede contribuir a combatir este problema tomando la iniciativa y divulgando prácticas correctas, realizando estudios, explicando la problemática a los responsables políticos, movilizando a las comunidades e implicando a otros sectores para exigir que la preocupación por la salud sea uno de los elementos principales de las políticas de gestión de esos desechos».  

Descargue el informe completo (inglés; PDF; 5.3 MB)

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