Desde la OMS

La OMS prioriza el acceso a los tratamientos contra la diabetes y el cáncer en las nuevas Listas de Medicamentos Esenciales

La OMS ha publicado las nuevas ediciones de su Lista Modelo de Medicamentos Esenciales y de su Lista Modelo de Medicamentos Pediátricos Esenciales, que incluyen nuevos tratamientos para varios tipos de cáncer, análogos de la insulina y nuevos medicamentos orales para la diabetes, nuevos medicamentos para ayudar a las personas que quieren dejar de fumar, y nuevos antimicrobianos para tratar infecciones bacterianas y fúngicas graves.

Las listas tienen como objetivo abordar las prioridades de salud mundiales identificando los medicamentos que proporcionan los mayores beneficios y que deberían estar disponibles y ser asequibles para todos. Sin embargo, los elevados precios tanto de los nuevos medicamentos patentados como de los más antiguos, como la insulina, siguen dejando algunos medicamentos esenciales fuera del alcance de muchos pacientes.

«La diabetes está aumentando en todo el mundo, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios,» ha dicho el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Demasiadas personas que necesitan insulina se encuentran con dificultades financieras para acceder a ella o se quedan sin ella y fallecen. La inclusión de los análogos de la insulina en la Lista de Medicamentos Esenciales, junto con los esfuerzos por garantizar un acceso asequible a todos los productos de insulina y ampliar el uso de los biosimilares, es un paso vital para garantizar que todas las personas que necesitan este producto que salva vidas puedan acceder a él.»

Medicamentos para la diabetes

La insulina se descubrió como tratamiento para la diabetes hace 100 años, y la insulina humana ha estado en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS desde que se publicó por primera vez en 1977. Desgraciadamente, el limitado suministro de insulina y los elevados precios en varios países de ingresos bajos y medios constituyen actualmente un importante obstáculo para el tratamiento. Por ejemplo, en la capital de Ghana, Accra, la cantidad de insulina necesaria para un mes le costaría a un trabajador el equivalente a 5,5 días de sueldo al mes. La producción de insulina se concentra en un pequeño número de instalaciones de fabricación, y tres fabricantes controlan la mayor parte del mercado mundial, con lo que la falta de competencia se traduce en precios elevados que resultan prohibitivos para muchas personas y sistemas de salud.

La decisión de incluir en las listas los análogos de la insulina de acción prolongada (insulina degludec, detemir y glargina) y sus biosimilares, junto con la insulina humana, tiene por objeto aumentar el acceso al tratamiento de la diabetes ampliando las opciones de tratamiento. La inclusión en las listas significa que biosimilares de análogos de la insulina pueden optar al programa de precalificación de la OMS; la precalificación de la OMS puede dar lugar a la entrada en el mercado internacional de más biosimilares de calidad garantizada, lo que genera una competencia que hace bajar los precios y permite a los países disponer de una mayor variedad de productos.

Los análogos de la insulina de acción prolongada ofrecen algunas ventajas clínicas adicionales a los pacientes gracias a su acción de duración prolongada, que garantiza que la glucemia pueda ser controlada durante períodos más largos sin necesidad de una dosis de refuerzo. Presentan una ventaja particular para los pacientes cuya glucemia es peligrosamente baja con la insulina humana. Se ha demostrado que la mayor flexibilidad que ofrecen los análogos de la insulina en cuanto a horarios y dosis mejora la calidad de vida de los pacientes con diabetes. Sin embargo, la insulina humana sigue siendo un elemento básico del tratamiento de la diabetes, y hay que seguir apoyando el acceso a este medicamento que salva vidas mejorando su disponibilidad y asequibilidad.

La lista también incluye la empagliflozina, la canagliflozina y la dapagliflozina, inhibidores del cotransportador sodio-glucosa de tipo 2 (SGLT2), como tratamiento de segunda línea en adultos con diabetes de tipo 2. Se ha demostrado que estos medicamentos administrados por vía oral ofrecen varias ventajas, como un menor riesgo de muerte, insuficiencia renal y eventos cardiovasculares. Dado que los inhibidores del SGLT2 siguen estando patentados y tienen un precio elevado, su inclusión en la lista va acompañada de la recomendación de que la OMS colabore con el Banco de Patentes de Medicamentos para promover el acceso mediante posibles acuerdos de licencia con los titulares de las patentes a fin de permitir la fabricación y el suministro de genéricos en los países de ingresos bajos y medios.

Mejorar el acceso a los medicamentos contra la diabetes, incluidos la insulina y los inhibidores del SGLT2, es una de las líneas de trabajo del Pacto Mundial contra la Diabetes, puesto en marcha por la OMS en abril de 2021, y un tema clave que se está debatiendo con los fabricantes de medicamentos y tecnologías sanitarias contra la diabetes.

Medicamentos contra el cáncer

Los cánceres se encuentran entre las principales causas de enfermedad y muerte en todo el mundo, y fueron responsables de casi 10 millones de muertes en 2020, siete de las cuales se produjeron en países de ingresos bajos y medios. En los últimos años se han producido nuevos avances en el tratamiento del cáncer, como los medicamentos dirigidos a características moleculares específicas del tumor, algunos de los cuales ofrecen resultados mucho mejores que la quimioterapia «tradicional» para muchos tipos de cáncer. Se han añadido cuatro nuevos medicamentos para el tratamiento del cáncer a las Listas Modelo:

  • enzalutamida, como alternativa a la abiraterona, contra el cáncer de próstata;
  • everolimus, contra el astrocitoma subependimario de células gigantes (SEGA), un tipo de tumor cerebral en niños;
  • ibrutinib, un medicamento dirigido contra la leucemia linfocítica crónica; y
  • rasburicase, para el síndrome de lisis tumoral, una complicación grave de algunos tratamientos contra el cáncer.

La inscripción en la lista del imatinib se amplió para incluir el tratamiento dirigido contra la leucemia. Se añadieron nuevas indicaciones de cáncer infantil para 16 medicamentos ya incluidos en la lista, entre ellos el glioma de evolución lenta, la forma más común de tumor cerebral en niños.

La inscripción en la lista de un grupo de anticuerpos que mejoran la respuesta inmunitaria a las células tumorales, denominados inhibidores del punto de control inmunitario PD-1 / PD-L1, no se recomendó para el tratamiento de una serie de cánceres de pulmón, a pesar de ser eficaces, principalmente debido a su precio excesivamente elevado y a la preocupación de que sean difíciles de gestionar en los sistemas de salud de bajos recursos. La inclusión de otros medicamentos contra el cáncer no se recomendó debido al incierto beneficio clínico adicional en comparación con los medicamentos ya incluidos en la lista, su elevado precio y los problemas de gestión en entornos de bajos recursos. Entre ellos se encuentran el osimertinib para el cáncer de pulmón, el daratumumab para el mieloma múltiple y tres tipos de tratamiento (inhibidores de CDK4/6, fulvestrant y pertuzumab) para el cáncer de mama.

Otros cambios

Enfermedades infecciosas – Entre los nuevos medicamentos incluidos en las listas figuran el cefiderocol, un antibiótico del grupo «último recurso» eficaz contra las bacterias multirresistentes, los antifúngicos equinocandinas para las infecciones fúngicas graves y los anticuerpos monoclonales para la prevención de la rabia, que son los primeros anticuerpos monoclonales contra una enfermedad infecciosa que se incluyen en las Listas Modelo. Las listas actualizadas también incluyen nuevas formulaciones de medicamentos contra infecciones bacterianas comunes, la hepatitis C, la infección por el VIH y la tuberculosis, con el fin de satisfacer mejor las necesidades de dosificación y administración tanto de niños como de adultos. Otros 81 antibióticos se clasificaron en las categorías «acceso»,  «precaución» o «último recurso» en el marco de la herramienta AWaRe para apoyar las actividades de gestión y vigilancia del uso de antibióticos en todo el mundo.

Deshabituación tabáquica – Dos medicamentos sin nicotina —el bupropión y la vareniclina— se unen al tratamiento de sustitución con nicotina en la Lista Modelo, lo que proporciona opciones de tratamiento alternativas para las personas que quieren dejar de fumar. Esta inscripción en la lista tiene como finalidad apoyar los esfuerzos por alcanzar el objetivo de la campaña de la OMS «Comprométete a dejarlo», consistente en que 100 millones de personas de todo el mundo dejen de fumar en el próximo año. 

La OMS y sus asociados piden una acción urgente contra la meningitis

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados han presentado hoy la primera estrategia mundial para derrotar la meningitis, una enfermedad debilitante que mata a cientos de miles de personas cada año.

Para 2030, los objetivos de esta estrategia son eliminar las epidemias de meningitis bacteriana —la forma más letal de la enfermedad— y reducir las muertes en un 70% y el número de casos a la mitad. Las organizaciones estiman que, en total, la estrategia podría salvar más de 200 000 vidas al año y reducir significativamente la discapacidad causada por la enfermedad.

Esta estrategia, denominada Hoja de Ruta Mundial con miras a Derrotar la Meningitis para 2030, fue puesta en marcha por una amplia coalición de asociados involucrados en la prevención y el control de la meningitis en un evento virtual organizado por la OMS en Ginebra. La hoja de ruta se centra en la prevención de las infecciones y en la mejora de los servicios de atención y diagnóstico para los afectados.

«Dondequiera que se produzca, la meningitis puede ser letal y debilitante; ataca rápidamente, tiene graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales, y provoca brotes devastadores,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Ha llegado el momento de hacer frente a la meningitis en todo el mundo de una vez por todas, ampliando urgentemente el acceso a las herramientas existentes, como las vacunas, encabezando nuevas investigaciones e innovaciones para prevenir, detectar y tratar las diversas causas de la enfermedad, y mejorando la rehabilitación de los afectados.»

La meningitis es una peligrosa inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, causada principalmente por una infección bacteriana o vírica.

La meningitis causada por una infección bacteriana suele ser la más grave —provoca unas 250 000 muertes al año— y puede provocar epidemias de rápida propagación. Mata a una de cada diez personas infectadas —en su mayoría niños y jóvenes— y deja a una de cada cinco con discapacidades duraderas, como convulsiones, pérdida de audición y visión, daños neurológicos y deterioro cognitivo.

En los últimos diez años se han producido epidemias de meningitis en todas las regiones del mundo, aunque más frecuentemente en el «cinturón de la meningitis», que abarca 26 países del África subsahariana. Estas epidemias son imprevisibles, pueden perturbar gravemente los sistemas de salud y crean pobreza, ya que generan gastos catastróficos para los hogares y las comunidades.

«Más de 500 millones de africanos corren el riesgo de sufrir brotes estacionales de meningitis, pero la enfermedad ha estado fuera del radar durante demasiado tiempo,» dijo la Dra. Matshidiso Moeti, Directora Regional de la OMS para África. «Este cambio de la lucha contra los brotes a la respuesta estratégica tiene que darse cuanto antes. Esta hoja de ruta ayudará a proteger la salud y la vida de cientos de miles de familias que cada año temen sufrir esta enfermedad.»

Varias vacunas protegen contra la meningitis, entre ellas la vacuna antimeningocócica, la vacuna contra el Haemophilus influenzae de tipo b y la vacuna antineumocócica. Sin embargo, no todas las comunidades tienen acceso a estas vacunas que salvan vidas, y muchos países aún no las han introducido en sus programas nacionales.

Aunque se está investigando para desarrollar vacunas contra otras causas de meningitis, como el estreptococo del grupo B, sigue habiendo una necesidad urgente de innovación, financiación e investigación para desarrollar más vacunas contra la meningitis. También es necesario reforzar el diagnóstico precoz, el tratamiento y la rehabilitación de todas las personas que lo necesiten tras contraer la enfermedad.

«Esta hoja de ruta es la encarnación de la ambición de las personas y familias afectadas de todo el mundo que han pedido su creación. Son su experiencia y su pasión las que han impulsado a toda una comunidad de interesados a llegar hasta aquí,» dijo Vinny Smith, Director General de la Fundación para la Investigación sobre la Meningitis y de la Confederación de Organizaciones de Lucha contra la Meningitis (CoMO), una organización internacional de grupos de defensa de los pacientes de meningitis. «Celebramos juntos el objetivo común de derrotar la meningitis y nos dejaremos guiar por su inspiración para hacerlo realidad.»

En la nueva hoja de ruta se detallan las siguientes prioridades con respecto a la respuesta y la prevención de la meningitis:

  • logro de una alta cobertura de inmunización, desarrollo de nuevas vacunas asequibles y mejora de las estrategias de prevención y la respuesta a los brotes;
  • diagnóstico rápido y tratamiento óptimo de los pacientes;
  • buenos datos para orientar los esfuerzos de prevención y control;
  • atención y apoyo a los afectados, centrándose en el reconocimiento precoz y en la mejora del acceso a la atención y el apoyo con respecto a las secuelas, y
  • promoción y compromiso para garantizar una gran concienciación sobre la meningitis, la rendición de cuentas respecto de los planes nacionales y la afirmación del derecho a los servicios de prevención, atención y cuidados ulteriores.

La OMS y sus asociados están prestando apoyo a los países para aplicar la hoja de ruta, entre otras cosas mediante la elaboración de marcos regionales y nacionales que ayudarán a los países a alcanzar sus ambiciosos objetivos.

Las nuevas Directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire tienen como objetivo evitar millones de muertes debidas a la contaminación del aire

Las nuevas Directrices mundiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la calidad del aire aportan pruebas claras del daño que la contaminación del aire inflige a la salud humana en concentraciones aún más bajas de lo que se suponía hasta ahora. Las directrices recomiendan nuevos niveles de calidad del aire para proteger la salud de las poblaciones mediante la reducción de los niveles de los principales contaminantes del aire, algunos de los cuales también contribuyen al cambio climático.

Desde la última actualización mundial realizada por la OMS en 2005, se ha producido un aumento notable de las pruebas que demuestran cómo la contaminación del aire afecta a distintos aspectos de la salud. Por ese motivo, y tras una revisión sistemática de la evidencia acumulada, la OMS ha ajustado a la baja casi todos los niveles de referencia de la calidad del aire y advierte de que la superación de los nuevos niveles se asocia a riesgos significativos para la salud. Sin embargo, al mismo tiempo, su cumplimiento podría salvar millones de vidas.

Se calcula que cada año la exposición a la contaminación del aire causa 7 millones de muertes prematuras y provoca la pérdida de otros tantos más millones de años de vida saludable. En los niños, esto podría suponer una reducción del crecimiento y la función pulmonares, infecciones respiratorias y agravamiento del asma. En los adultos, la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares son las causas más comunes de muerte prematura atribuible a la contaminación del aire exterior, y también están apareciendo pruebas de otros efectos como diabetes y enfermedades neurodegenerativas. Esto sitúa la carga de morbilidad atribuible a la contaminación del aire en el mismo nivel que otros importantes riesgos para la salud a nivel mundial, como la dieta malsana y el tabaquismo.

La contaminación del aire es una de las mayores amenazas medioambientales para la salud humana, junto con el cambio climático. La mejora de la calidad del aire puede potenciar los esfuerzos de mitigación del cambio climático, mientras que la reducción de las emisiones mejorará a su vez la calidad del aire. Al esforzarse por alcanzar estos niveles de referencia, los países estarán protegiendo la salud y mitigando el cambio climático mundial.

Las nuevas directrices de la OMS recomiendan niveles de calidad del aire respecto de seis contaminantes para los que se dispone de los datos más recientes en cuanto a sus efectos sobre la salud. Cuando se actúa sobre estos contaminantes clásicos —partículas en suspensión (PM), ozono (O₃), dióxido de nitrógeno (NO₂), dióxido de azufre (SO₂) y monóxido de carbono (CO)—, también se incide en otros contaminantes perjudiciales.

Los riesgos para la salud asociados a las partículas en suspensión de diámetro igual o inferior a 10 y 2,5 micras (µm) (PM₁₀ y PM₂,₅, respectivamente) son de especial relevancia para la salud pública. Tanto las PM₂,₅ como las PM₁₀ son capaces de penetrar profundamente en los pulmones, pero las PM₂,₅ pueden incluso entrar en el torrente sanguíneo, lo que afecta principalmente al sistema cardiovascular y respiratorio, así como a otros órganos. Las PM son generadas principalmente por la combustión de combustibles en diferentes sectores, como el transporte, la energía, los hogares, la industria y la agricultura. En 2013, la contaminación del aire exterior y las partículas en suspensión fueron clasificadas como carcinógenas por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la OMS.

En las directrices también se destacan las buenas prácticas de gestión de determinados tipos de partículas en suspensión (por ejemplo, el carbono negro/carbono elemental, las partículas ultrafinas, las partículas procedentes de las tormentas de arena y polvo) respecto de las cuales no existen actualmente pruebas cuantitativas suficientes para establecer niveles de referencia en materia de calidad del aire. Son aplicables tanto a los ambientes exteriores como a los interiores en todo el mundo, y abarcan todos los entornos.

«La contaminación del aire es una amenaza para la salud en todos los países, pero afecta más a los habitantes de los países de ingresos bajos y medios,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Las nuevas Directrices de la OMS sobre la calidad del aire son un instrumento práctico y basado en la evidencia para mejorar la calidad del aire, de la que depende toda la vida. Insto a todos los países y a todos los que luchan por proteger nuestro medio ambiente a que las pongan en práctica para reducir el sufrimiento y salvar vidas.»

Una carga de morbilidad desigual

Las disparidades en la exposición a la contaminación del aire están aumentando en todo el mundo, sobre todo porque los países de ingresos bajos y medios están experimentando niveles crecientes de contaminación del aire debido a la urbanización a gran escala y al desarrollo económico que ha dependido en gran medida de la quema de combustibles fósiles.

«La OMS estima que cada año se producen millones de muertes por los efectos de la contaminación del aire, principalmente por enfermedades no transmisibles. El aire limpio debería ser un derecho humano fundamental y una condición necesaria para que las sociedades estén sanas y sean productivas. Sin embargo, a pesar de algunas mejoras en la calidad del aire en los últimos tres decenios, millones de personas siguen muriendo prematuramente, lo que afecta a menudo a las poblaciones más vulnerables y marginadas,» dijo el Dr. Hans Henri P. Kluge, Director Regional de la OMS para Europa. «Conocemos la magnitud del problema y sabemos cómo resolverlo. Estas directrices actualizadas ofrecen a los responsables de la formulación de políticas pruebas sólidas y la herramienta necesaria con el fin de hacer frente a esta carga para la salud a largo plazo.»

Las evaluaciones mundiales de la contaminación del aire sugieren la pérdida de cientos de millones de años de vida saludable, y la carga de morbilidad correspondiente se registra sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Cuanto más expuestos estén a la contaminación del aire, mayor será el impacto sobre la salud, especialmente de las personas con enfermedades crónicas (como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cardiopatías), así como de las personas mayores, los niños y las embarazadas.

En 2019, más del 90% de la población mundial vivía en zonas en las que las concentraciones superaban los niveles de referencia fijados por la OMS en 2005 con respecto a la exposición prolongada a las PM₂,₅. Los países en que la calidad del aire ha mejorado considerablemente gracias a las políticas adoptadas han registrado a menudo una marcada reducción de la contaminación del aire, mientras que los descensos de dicha contaminación en los últimos 30 años han sido menos notables en las regiones donde la calidad del aire ya era buena.

El camino para alcanzar los niveles de calidad del aire recomendados

El objetivo de las directrices es que todos los países alcancen los niveles de calidad del aire recomendados. Consciente de que esto será difícil para muchos países y regiones con altos niveles de contaminación del aire, la OMS ha propuesto metas intermedias para facilitar la mejora gradual de la calidad del aire y, por tanto, el logro gradual pero significativo de beneficios para la salud de la población.

Casi el 80% de las muertes relacionadas con las PM₂,₅ podrían evitarse en el mundo si los niveles actuales de contaminación del aire se redujeran y equipararan a los propuestos en las directrices actualizadas, según un rápido análisis de supuestos que ha realizado la OMS. Al mismo tiempo, la consecución de las metas intermedias daría lugar a una reducción de la carga de morbilidad, cuyo mayor beneficio se observaría en los países con altas concentraciones de partículas finas (PM₂,₅) y grandes poblaciones.

La OMS publica un nuevo compendio de tecnologías sanitarias innovadoras para la COVID-19 y otras enfermedades prioritarias

La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con tecnologías sanitarias innovadoras que puedan ayudar a los países a mejorar los resultados sanitarios proporcionando soluciones rápidas incluso en entornos con escasez de infraestructuras y recursos. Sin embargo, muchas de las nuevas tecnologías que han salido al mercado son inasequibles o inadecuadas para los países de ingresos bajos y medios.

Para garantizar que todos los países se beneficien de la innovación sanitaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado un compendio de 24 nuevas tecnologías que pueden utilizarse en entornos de bajos recursos.

El objetivo principal del documento fue seleccionar y evaluar las tecnologías que pueden tener un impacto inmediato y futuro en la preparación y la respuesta frente a la COVID-19, mejorar potencialmente los resultados sanitarios y la calidad de vida, y/o ofrecer una solución a una necesidad médica no cubierta. Quince de estas tecnologías ya se están comercializando en los países, mientras que el resto están todavía en fase de prototipo.

El compendio incluye artículos sencillos que van desde un colorante que se añade a la lejía para detectar a simple vista las superficies y los objetos no esterilizados, hasta equipos más complejos pero fáciles de usar, como un sistema portátil de monitorización respiratoria y ventiladores con batería de larga duración que pueden utilizarse sin electricidad o cuando la alimentación eléctrica es irregular. La lista también incluye un contenedor marítimo que contiene una instalación de atención de la salud para su uso en emergencias.

Algunas de estas tecnologías ya se están utilizando y han demostrado su eficacia a través de programas piloto. Por ejemplo, el concentrador de oxígeno alimentado por energía solar ha sido muy eficaz para tratar la neumonía, que mata a 900 000 niños al año, en un hospital infantil regional – en inglés, del estado somalí de Galmudug.

Diversos estudios han demostrado que un acceso fiable al oxígeno puede reducir en un 35% las muertes infantiles por neumonía. Dada la escasez de oxígeno en numerosos países, los concentradores son una herramienta fundamental para el tratamiento de los pacientes hospitalizados por COVID-19.

La OMS ha estado evaluando tecnologías innovadoras durante los últimos 10 años, y algunos de los productos seleccionados están permitiendo solventar ahora problemas sanitarios prioritarios en entornos de bajos recursos. Un ejemplo crucial es una aplicación para teléfonos inteligentes que permite al usuario registrar instantáneamente mediciones precisas de la tensión arterial. Según un informe publicado por la OMS a finales de agosto de 2021, el número de adultos de entre 30 y 79 años con hipertensión ha aumentado de 650 millones a 1280 millones en los últimos treinta años, y casi la mitad de estas personas no saben que tienen hipertensión.

Los teléfonos inteligentes están ampliamente disponibles, incluso en las zonas más remotas o en entornos de bajos recursos. La plataforma de software transforma los teléfonos inteligentes existentes en dispositivos médico capaces de medir la tensión arterial con precisión, sin necesidad de añadir ningún otro dispositivo o accesorio. La otra ventaja de la aplicación es que, incluso en ausencia de un trabajador de la salud capacitado, los pacientes pueden autoanalizarse y controlar mejor su tensión arterial.

El compendio ofrece una evaluación completa de las tecnologías, realizada por un grupo de expertos internacionales que trabajan con los equipos técnicos de la OMS, sobre la base de: el cumplimiento de las especificaciones de la OMS en cuanto a desempeño, calidad y seguridad; la idoneidad en entornos de bajos recursos; la asequibilidad; la facilidad de uso; y el estado de aprobación reglamentaria. Esta información es vital para ayudar a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y los financiadores a decidir qué productos adquirir.

Las conclusiones sobre la idoneidad de cada tecnología se comunican a través de un sencillo sistema de puntuación en forma de semáforo, que indica si el producto se recomienda (para su uso sin ninguna limitación conocida); se recomienda con precaución (pueden haberse identificado limitaciones relacionadas con el mantenimiento y la necesidad de personal capacitado); o no se recomienda (inapropiado, inseguro o inasequible).

El mundo no está abordando el reto de la demencia

Solo una cuarta parte de los países del mundo cuenta con una política, estrategia o plan nacional de apoyo a las personas con demencia y sus familias, según el informe sobre la situación mundial de la respuesta de salud pública a la demencia de la Organización Mundial de la Salud. La mitad de estos países se encuentran en la Región Europea de la OMS, y el resto se reparte entre las demás regiones.

Sin embargo, incluso en Europa, muchos planes están expirando o ya lo han hecho, lo que evidencia la necesidad de un compromiso renovado por parte de los gobiernos.

Al mismo tiempo, según el informe, el número de personas que viven con demencia está creciendo: la OMS calcula que más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con demencia. Se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

La demencia está causada por una serie de enfermedades y lesiones que afectan al cerebro, como la enfermedad de Alzheimer o la apoplejía. Afecta a la memoria y a otras funciones cognitivas, así como a la capacidad de realizar tareas cotidianas. La discapacidad asociada a la demencia es un factor clave de los costos relacionados con esta enfermedad.

En 2019, el costo mundial de la demencia se estimó en US$ 1,3 billones. Se prevé que el costo aumente a US$ 1,7 billones para 2030, o a US$ 2,8 billones si se tiene en cuenta el aumento de los costos de la atención.

«La demencia roba a millones de personas sus recuerdos, su independencia y su dignidad, pero también nos arrebata a los demás a las personas que conocemos y amamos,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. «El mundo está fallando a las personas con demencia, y eso nos perjudica a todos. Hace cuatro años, los gobiernos acordaron una serie de metas claras para mejorar la atención de la demencia. Pero las metas por sí solas no son suficientes. Necesitamos una acción concertada para garantizar que todas las personas con demencia puedan vivir con el apoyo y la dignidad que merecen.»

Se necesita más apoyo, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios

En el informe se destaca la urgente necesidad de reforzar el apoyo a nivel nacional en lo que respecta tanto a la prestación de atención a las personas con demencia como al apoyo a las personas que prestan esa atención en entornos formales e informales.

La atención que necesitan las personas con demencia incluye atención primaria de la salud, atención especializada, servicios comunitarios, rehabilitación, cuidados de larga duración y cuidados paliativos. Aunque la mayoría de los países (89%) que proporcionan información al Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS dicen que proporcionan algunos servicios comunitarios para la demencia, el nivel de prestación es mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos y medios.

La medicación para la demencia, los productos de higiene, las tecnologías de asistencia y las adaptaciones domésticas también son más accesibles en los países de ingresos altos, con un mayor nivel de reembolso, que en los países de ingresos bajos.

El tipo y el nivel de los servicios prestados por los sectores de la salud y la asistencia social también determinan el nivel de los cuidados informales, que son proporcionados principalmente por familiares. Los cuidados informales representan aproximadamente la mitad del costo mundial de la demencia, mientras que los costos de la asistencia social suponen más de un tercio.

En los países de ingresos bajos y medios, la mayor parte de los costos de la atención de la demencia son atribuibles a los cuidados informales (65%). En los países más ricos, los costos de los cuidados informales y la asistencia social representan cada uno aproximadamente el 40%.

En 2019, los cuidadores pasaron una media de cinco horas al día proporcionando apoyo para la vida diaria a la persona con demencia que cuidaban; el 70% de esos cuidados fueron proporcionados por mujeres. Dado el estrés financiero, social y psicológico al que se enfrentan los cuidadores, el acceso a la información, la formación y los servicios, así como el apoyo social y financiero, es especialmente importante. En la actualidad, el 75% de los países informan de que ofrecen algún nivel de apoyo a los cuidadores, aunque, de nuevo, se trata principalmente de países de ingresos altos.

Nueva iniciativa para coordinar mejor la investigación sobre la demencia

Una serie de ensayos clínicos infructuosos sobre tratamientos para la demencia, junto con los elevados costos de la investigación y el desarrollo, hicieron que disminuyera el interés por los nuevos esfuerzos.

Sin embargo, recientemente se ha producido un aumento de la financiación de la investigación sobre la demencia, principalmente en países de ingresos altos como el Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos de América. Este último aumentó su inversión anual en la investigación de la enfermedad de Alzheimer de US$ 631 millones en 2015 a unos US$ 2800 millones en 2020.

«Para tener más posibilidades de éxito, los esfuerzos de investigación sobre la demencia deben tener una dirección clara y estar mejor coordinados,» dijo la Dra. Tarun Dua, Jefa de la Unidad de Salud Cerebral de la OMS. «Por eso la OMS está desarrollando el Proyecto de Investigación sobre la Demencia, un mecanismo de coordinación mundial para estructurar los esfuerzos de investigación y estimular nuevas iniciativas.»

Un punto importante de los futuros esfuerzos de investigación debería ser la inclusión de las personas con demencia y sus cuidadores y familiares. En la actualidad, dos tercios de los países que proporcionan información al Observatorio Mundial de la Demencia «rara vez» involucran a las personas con demencia o no lo hacen en absoluto.

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