Surfacen: el medicamento cubano que nació para salvar neonatos y ahora busca conquistar el asma y otras enfermedades respiratorias

La doctora Odalys Blanco Hidalgo, líder de las investigaciones básicas del fármaco, explica los alcances del Premio Academia de Ciencias 2025 otorgado a los estudios que amplían las potencialidades terapéuticas de este medicamento.

Por más de tres décadas, el Surfacen ha sido un nombre familiar en las unidades de cuidados intensivos neonatales de Cuba. Este medicamento de origen natural, obtenido del lavado broncoalveolar de origen porcino, ha permitido reducir drásticamente la mortalidad infantil en el país al tratar el distrés respiratorio en recién nacidos prematuros cuyos pulmones no han madurado lo suficiente para producir surfactante pulmonar endógeno.

Sin embargo, lo que pocos imaginaban es que este fármaco, uno de los apenas cinco surfactantes pulmonares de uso humano que existen en el mundo, pudiera trascender su indicación original para convertirse en una plataforma terapéutica con potencialidades ilimitadas en el tratamiento de enfermedades respiratorias de base inflamatoria.

Ese es precisamente el mérito que ha llevado a la doctora Odalys Blanco Hidalgo, licenciada en Bioquímica y Doctora en Ciencias Farmacéuticas, junto a un amplio colectivo de investigadores, a recibir el Premio Academia de Ciencias 2025 por el trabajo titulado «Estudios biofísicos y farmacológicos de Surfacen: potencialidades terapéuticas en enfermedades por daño pulmonar e inflamación.

«El Surfacen es un medicamento que se viene usando durante más de 30 años en las unidades de cuidados intensivos neonatales», explica la doctora Blanco Hidalgo. «Se utiliza en el distrés respiratorio del neonato, en niños prematuros que no han madurado sus pulmones y, por lo tanto, no producen el surfactante pulmonar. Se les aplica por vía endotraqueal, el surfactante pulmonar exógeno, en este caso, Surfacen».

Estos productos comenzaron a implementarse en la clínica en la década de los 80, y Cuba tuvo el privilegio de obtener, en un tiempo récord, un medicamento para uso humano en nuestras condiciones. «Solamente en el mundo existen cinco», destaca la investigadora. «Si Cuba no hubiera podido disponer de ese medicamento, cuyas dosis oscilan en mil dólares, el país hubiera tenido que invertir cuantiosas sumas. El uso de ese medicamento permitió la disminución drástica de la mortalidad infantil en nuestro país».

El Surfacen es un producto altamente complejo. Está compuesto por un espectro grande de fosfolípidos y proteínas específicas, lo que lo convierte en un sistema surfactante pulmonar completo. Es precisamente esa complejidad la que ha abierto las puertas a nuevas aplicaciones terapéuticas.

El premio comprende tres grandes investigaciones, cada una con diferentes niveles de introducción en la práctica clínica.

Primera vertiente: las bases biofísicas

El primer conjunto de estudios se centró en sustentar científicamente una serie de ensayos biofísicos para obtener una formulación mejorada del surfactante pulmonar. «Hicimos una  caracterización biofísica completa, al Surfacen le adicionamos ácido hialurónico, que es un biopolímero que está endógenamente en el pulmón, es decir, que es compatible», detalla Blanco Hidalgo.

El objetivo era claro: hacer más resistente al Surfacen frente a los procesos inflamatorios que degradan el surfactante endógeno. «Si yo cojo un distrés respiratorio agudo donde hay inflamación, hay proteasas y aplico el surfactante, se degrada porque el surfactante tiene proteína, tiene fosfolípidos, y ese ambiente tiene fosfolipasas, tiene proteasas que me degradan al surfactante. Pero si a ese Surfacen yo le añado ese biopolímero, es capaz de resistir ese proceso inhibitorio».

Esta investigación se realizó en alianza con la Universidad Complutense de Madrid, líderes en investigaciones biofísicas y farmacéuticas de los surfactantes pulmonares. «Nuestro producto tuvo el privilegio de ser evaluado en un laboratorio externo con altos estándares de reconocimiento mundial desde el punto de vista biofísico», subraya la doctora.

Uno de los hallazgos científicos más relevantes fue que el Surfacen, en comparación con el surfactante pulmonar endógeno, resultó más resistente a la inhibición. Su composición bioquímica única, que en su momento permitió ser patentado, le permitió una susceptibilidad significativamente menor a la inhibición por colesterol (presente en el suero, el meconio) en comparación con el surfactante natural endógeno, lo que le confiere una ventaja crucial en entornos pulmonares patológicos.

Para demostrarlo, se utilizaron equipos especializados que simulan el alvéolo pulmonar. «Se creó una burbuja como si fuera un alvéolo patógeno donde se le puso suero, donde se le puso meconio y simuló desde el punto de vista biofísico lo que realmente pudiera estar ocurriendo en el paciente que están distresado». Los resultados fueron publicados en revistas de alto factor de impacto.

Segunda vertiente: Surfacen en el asma

El segundo gran resultado, que ya se encuentra en fase de introducción parcial, es la evaluación del Surfacen en el asma. «Si bien el Surfacen se ha utilizado por vía endotraqueal, cuando nosotros nos propusimos el reto de evaluar qué implicación puede tener en el proceso asmático, no podíamos dar ese medicamento por vía endotraqueal como se hace en el neonato. Innovamos y fuimos capaces de dar ese mismo producto por vía inhalatoria, que es un método no invasivo».

Para ello, establecieron una alianza nacional con el Centro de Biopreparados (BioCen), líderes en alergias y modelos de asma. «Ellos disponían del modelo farmacológico de asma alérgica, que tiene la característica de que es con los ácaros, es epidemiológicamente relevante porque son con los ácaros que nos da la alergia a nosotros. Es un modelo muy bien establecido y nosotros evaluamos el Surfacen en ese modelo, con la novedad, por primera vez, de utilizarlo por vía inhalatoria».

Los resultados fueron importantes: el Surfacen mostró un efecto broncodilatador y un efecto antiinflamatorio; en resumen, un efecto antiasmático. Con esos resultados se empezó a solicitar al Centro Regulador (CECMED) el inicio de un ensayo clínico.

Pero antes era necesario demostrar la inocuidad y seguridad del producto por vía inhalatoria en la parte superior del tracto respiratorio. «Por más de 30 años se sabe que el Surfacen es seguro, es inocuo en las vías aéreas distales inferiores, porque se da por suministro endotraqueal, pero no sabíamos si por el suministro de las vías aéreas superiores pudiera ocurrir algún efecto adverso». Se realizó entonces una prueba estándar de toxicología aguda en ratas por vía intranasal, que junto al modelo farmacológico de asma alérgica permitió solicitar al CECMED (Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos) el inicio de un ensayo clínico, el cual fue aprobado.

«Esto permitió enriquecer el registro sanitario del Surfacen, porque un producto, una vez que sale al mercado, si no se investiga, no se profundiza, muere. Nos permitió dos cosas: iniciar un ensayo clínico que está en curso actualmente y fortalecer el registro cubano del medicamento».

El ensayo clínico se inició en la edad pediátrica, específicamente en el síndrome obstructivo bronquial, que abarca asma y bronquiolitis. «Está en dos hospitales pediátricos: en el hospital de Centro Habana y en el hospital Juan Manuel Márquez, que acaba de iniciar en septiembre». La inclusión de casos depende de la época del año, pero el estudio ya está en ejecución.

Tercera vertiente: combinaciones terapéuticas

La tercera parte del premio explora la combinación del Surfacen con otros fármacos. «Usando el concepto de formulaciones extemporáneas, no vamos a crear una nueva formulación que es un proceso muy complejo. Nosotros, en la misma unidad de cuidados intensivos, en un paciente distresado o un paciente con una neumonía, vamos a combinar en el momento, el Surfacen con el antibiótico».

Para ello, fue necesario verificar que el Surfacen no interfiera en las propiedades farmacológicas del antibiótico y que el antibiótico no interfiera en las propiedades biofísicas del Surfacen.  «Enfrentamos la combinación Surfacen con el antibiótico en ensayos microbiológicos y vimos que no afectó la propiedad de los antibióticos evaluados. Después, desde el punto de vista biofísico, cuando combinamos y evaluamos su actividad biofísica, vimos que no se afectó».

La doctora Blanco Hidalgo utiliza una metáfora visual: «A veces nosotros simulamos como si fuera una ola grande, un surfista. La tabla del surfista es el Surfacen, el surfista es el antibiótico, y entonces el Surfacen lleva a ese antibiótico, sería el surfista atravesando todo el sistema respiratorio con la tabla. Eso es altamente importante porque hay muchas barreras, porque el sistema respiratorio tiene muchas barreras ya que es la primera entrada del aire, del oxígeno y de patógenos y virus que existen en el ambiente. Entonces él es capaz de atravesar porque está diseñado para eso, esa es su función».

También se trabajó con un inhibidor de proteasas, en colaboración con el Centro de Estudios de Proteínas de la Facultad de Biología, referentes en inhibidores de proteasas. «Esos procesos inflamatorios tienen determinadas dianas que son proteasas, y es importante disponer de inhibidores, como por ejemplo el inhibidor de la elastasa. Esos inhibidores de forma general en el mundo se utilizan por vía sistémica, ahora se están incursionando en la parte inhalatoria. Si Cuba tiene ese producto liderado por el Centro de Estudios de Proteínas y tiene Surfacen, ¿por qué no combinarlo?»

Los resultados mostraron que no interfirieron la actividad de ambos, e incluso hubo una sinergia. «El Surfacen per se produce un efecto antiinflamatorio, porque si bien el producto es un tensoactivo de excelencia, además presenta propiedades inmunomoduladoras, una de esas propiedades antiinflamatorias fue que inhiben también la elastasa».

Detrás de estos resultados hay un trabajo colectivo que la doctora Blanco Hidalgo se empeña en destacar. «Eso lleva tiempo y es un trabajo evidentemente de colectivo, porque si uno no tiene todos los factores, todos los integrantes son fundamentales, desde el especialista, desde el técnico. Uno puede tener una buena idea, pero si esa idea no se materializa en las manos, no se lleva a cabo».

Los retos han sido muchos, especialmente en el contexto económico que atraviesa el país. «Una parte importante de los trabajos ya estaban bastante avanzados antes que la situación fuera tan crítica. Pero después, eso lleva un tiempo para publicar, para que te acepte la revista, buscar un financiamiento. Los retos son muchos: desde poder tener el producto disponible, que se lleve a cabo todo el proceso productivo, que el producto cumpla con todos los controles de calidad y sea liberado, que se pueda disponer de una parte del producto para utilizarlo en las investigaciones básicas (que de hecho ha sido una prioridad en nuestro centro), porque es mucha también la demanda para la clínica hasta disponer de los animales de experimentación en condiciones óptimas para mimetizar los modelos preclínicos farmacológicos y de reactivos específicos, entre otros».

La doctora Blanco Hidalgo llegó a la bioquímica casi por casualidad. «Yo no sabía lo que iba a estudiar. Sabía que me gustaba la química y sabía que me gustaba la biología. Un profesor me dijo: ‘Dale, en bioquímica’. Yo no sabía que existía bioquímica. Después mis padres me buscaron un libro que se llamaba “¿Qué vas a estudiar?”. Leí lo que decía de la carrera de bioquímica y dije: Bueno, sí, porque ni es la química pura, ni es la biología pura, es una mezcla».

Llegó al Centro Nacional de Salud Animal (CENSA) por invitación de una compañera de aula cuya madre era directora de investigación allí. «Vinimos para acá un grupo de compañeros y ya después yo decidí quedarme. Me gustó el tema, me gustó el trabajo, me inserté desde temprano en la carrera en el CENSA y ahí continué. Toda mi vida he laborado en el CENSA, colaborando con instituciones prestigiosas en este país, porque la alianza es fundamental».

El Premio Academia de Ciencias 2025 llega en un momento en que el Surfacen, con todas estas investigaciones preclínicas, se posiciona al nivel de los otros surfactantes del mundo. «Tratamos de que nuestro producto se le amplíen sus funciones terapéuticas, porque el mundo lo hace, y a pesar de las adversidades, nosotros también lo hacemos. De ahí va el premio».

Con un ensayo clínico en curso en asma pediátrica, investigaciones preclínicas avanzadas en combinaciones con biopolímeros, antibióticos e inhibidores de proteasas, y la perspectiva de nuevas alianzas internacionales, el Surfacen se proyecta como un medicamento que, nacido para salvar neonatos, está destinado a seguir salvando vidas en otras áreas de la medicina respiratoria. El Premio Academia de Ciencias 2025 no solo reconoce el pasado y el presente de estas investigaciones, sino que impulsa un futuro donde la ciencia cubana sigue demostrando que, incluso en las condiciones más adversas, la perseverancia y la calidad científica pueden abrirse camino.

Fotos: Naturaleza Secreta

Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.
Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria.
Academia de Ciencias de Cuba
Ministerio de Salud Pública de Cuba

Recomendamos: Artículos de la Dra. C. Odalys Blanco en Google Scholar.

Primera infección en humanos por el virus Shamonda

Un virus que habitualmente se encuentra en animales ha provocado, por primera vez, una enfermedad en humanos. En octubre de 2026, Francia notificó el primer caso humano conocido de una enfermedad causada por el virus Shamonda.

El virus afecta principalmente a animales como el ganado bovino, ovino, caprino y los caballos. Se detectó por primera vez en ganado bovino en Nigeria, en 1965, y desde entonces se ha identificado en varios países. Se cree que el virus Shamonda se propaga a través de la picadura de ciertos insectos diminutos, similares a moscas, capaces de transmitir el virus de un animal a otro.
En 2026, el virus se detectó por primera vez en Europa, concretamente en Alemania, Suiza, Austria, Bélgica y Francia.

Hasta la fecha, solo se ha registrado un caso en humanos. Por este motivo, los científicos aún saben muy poco sobre cómo afecta el virus a las personas. La Organización Mundial de la Salud explica.

¿Qué es el virus Shamonda?

El virus Shamonda afecta principalmente a animales como el ganado bovino, las ovejas, las cabras y los caballos. En octubre de 2026, Francia notificó el primer caso documentado de enfermedad humana causada por el virus Shamonda. El virus Shamonda pertenece a la familia Peribunyaviridae, género Orthobunyavirus, dentro del serogrupo Simbu y está estrechamente relacionado con el virus Schmallenberg.

Se cree que se propaga a través de jejenes (Culícidos), que transmiten la enfermedad de un animal a otro.

¿Cómo se propaga?

Se cree que el virus Shamonda se transmite entre animales por la picadura de Culicoides, un tipo de jején, que es un pequeño insecto similar a una mosca. Se necesitan más estudios para identificar las especies exactas de artrópodos implicadas en su transmisión. No se conoce que el virus se transmita directamente de un animal a otro, salvo durante la gestación, cuando un animal infectado puede transmitir el virus al feto.

¿Dónde se encuentra?

El virus se aisló por primera vez en ganado bovino en Nigeria en 1965. Desde entonces, se ha notificado su presencia en animales en países de África y en Japón. El virus se detectó por primera vez en Europa en junio de 2026, en ganado bovino del sur de Alemania y Suiza. Desde entonces, se ha encontrado en vacas lecheras y caballos del oeste de Europa, incluidos Austria, Bélgica y Francia.

¿Cuáles son los síntomas?

Como hasta ahora solo se ha notificado un caso humano, la información sobre la enfermedad en las personas sigue siendo limitada. En este caso, el paciente ya estaba gravemente enfermo y presentó síntomas adicionales relacionados con el cerebro que se consideraron vinculados al virus Shamonda.

¿Hay tratamientos o vacunas disponibles?

Actualmente no existen tratamientos ni vacunas para el virus Shamonda. Hasta la fecha solo se ha notificado un caso humano.

Translation: Gretchen González Nieto
Translation Group. CNICM – Infomed
Oct 26, 2026

Salvar a oscuras

No hay clases en la universidad que preparen para un apagón en una sala asistencial. Hay experiencia, manos firmes y una alarma artesanal hecha con piezas de radio. En el Centro Regional de Cirugía Neonatal de Holguín, mientras el bloqueo complica las piezas y el combustible, sus trabajadores sostienen la vida de recién nacidos que no pueden esperar. Juventud Rebelde recoge la experiencia.

El día ha dejado atrás sus horas más agitadas y la noche entra despacio en el Centro Regional de Cirugía Neonatal del Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en Holguín. Bajo la luz tenue de la sala, los recién nacidos permanecen serenos dentro de las incubadoras. Son demasiado pequeños para entender qué circunstancias los alejaron de sus madres y los trajeron a este sitio rodeado de máquinas que controlan su respiración y suministran parte de lo que necesitan para vivir.

Diana y Liliannis intercambian conversaciones breves. Vigilan el descanso de los bebés y el funcionamiento de los equipos mientras completan las notas que servirán para valorar la evolución de los pacientes. Todo parece anunciar una pausa. Entonces, como un martillo sobre la piel de una campana, se va la electricidad.

Ambas se levantan al unísono. Sus movimientos coordinados las acercan a las criaturas en medio de una oscuridad casi absoluta. Una enciende la lámpara recargable que permanece siempre en el mismo sitio. La otra abre la gaveta bajo la incubadora del pequeño Leonardo, conectado a un ventilador mecánico que acaba de detenerse, y agarra un resucitador manual tipo Ambú, silencioso e imprescindible. Comienza así una sucesión de movimientos acompasados sobre la bolsa de goma, con los que mantienen la entrada de aire en los pulmones vírgenes del niño.

Nadie puede predecir cuánto durará el apagón. Algunos calculan 30 segundos; otros, cinco minutos. Sea cual sea su duración, Diana y Liliannis permanecerán de pie frente a la incubadora, sosteniendo con sus manos el hilo de una vida que apenas comienza.

Diana Rodríguez tiene 28 años y lleva ocho trabajando en el centro. Llegó como estudiante de Enfermería, durante las rotaciones del segundo año de la carrera, y entonces decidió que aquel sería su lugar. Después completó la licenciatura. Todavía recuerda la primera vez que se fue la corriente mientras atendía a un paciente crítico conectado a un ventilador mecánico.

Diana Rodríguez tiene 28 años y lleva ocho trabajando en el centro. Llegó como estudiante de Enfermería, durante las rotaciones del segundo año de la carrera, y entonces decidió que aquel sería su lugar. Después completó la licenciatura. Todavía recuerda la primera vez que se fue la corriente mientras atendía a un paciente crítico conectado a un ventilador mecánico.

En neonatología, el cuidado comienza por detalles que en otros lugares podrían pasar inadvertidos: una luz demasiado intensa, un ruido repentino, un movimiento brusco. Para un recién nacido, y en especial para uno prematuro, esas alteraciones pueden representar un esfuerzo adicional.

Su organismo todavía está aprendiendo a regular funciones que, con el tiempo, realizará por sí mismo. La temperatura corporal es una de ellas. Los bebés pequeños, sobre todo los prematuros, pierden calor con facilidad porque tienen una superficie corporal grande en relación con su peso, una piel más fina y reservas de grasa todavía escasas.

Por eso existe la incubadora. Mantiene un ambiente térmico controlado y permite vigilar las condiciones en que permanece el pequeño. Es una parte esencial de su atención, pero necesita electricidad para funcionar.

Cuando la corriente desaparece, el ritmo de la sala cambia. El tiempo parece condensarse en la conciencia de quienes atienden a los niños. El sudor les cubre la frente y cada segundo adquiere el peso del miedo y la responsabilidad.

A veces, el personal pasa horas de pie junto a una incubadora intentando colocar un catéter a un recién nacido con una deshidratación grave. Hay que trabajar con cuidado, encontrar el acceso, comprobar que funcione y asegurar que permita administrar los líquidos necesarios. Cada intento demanda concentración. El margen para equivocarse es mínimo.

Si después de tanto esfuerzo llega un apagón prolongado y el acceso venoso se obstruye o deja de funcionar, es necesario sustituirlo para mantener la administración de los líquidos. El trabajo vuelve al punto de partida. Hay que encontrar otra vena, preparar el material y repetir el procedimiento en un bebé que ya ha soportado horas de tensión y dolor y continúa en estado crítico.

La instalación recibe energía por dos vías, asociadas a equipos diferentes. Una dispone de un sistema automático que comienza a generar electricidad unos treinta segundos después del corte; la otra depende de la intervención manual del operario de guardia. Si la interrupción ocurre en el sector bajo su responsabilidad, la respuesta puede ser rápida: en alrededor de un minuto, el sistema alternativo puede devolver la energía a la instalación, siempre que el procedimiento transcurra sin contratiempos.

El problema adquiere otra dimensión cuando falla el sistema que debería funcionar automáticamente. La antigüedad de los equipos y su estado técnico provocan interrupciones en su funcionamiento. Si el operario no está cerca y nadie le avisa, puede tardar en enterarse de que algo ha fallado. Después debe llegar hasta el lugar, comprobar qué sucede e intervenir.

Néstor Vélez Sinta conoce bien ese recorrido. Trabaja en el hospital desde 2014 y, aunque su formación es la de técnico medio en montaje eléctrico industrial, desde 2023 ocupa la plaza de operador de los grupos electrógenos. Su experiencia en el sector eléctrico se remonta a cuatro décadas.

Entre una estación y la otra median 175 pasos. A veces, Néstor los recorre corriendo. Cuando cae el Sistema Electroenergético Nacional o colapsan por alguna razón las dos entradas de electricidad al hospital, puede tener que desplazarse de una estación a otra más de una vez para restablecer el suministro.

En momentos como esos, los 175 pasos se convierten en un tic tac que le aturde y persigue. Mientras tanto, en neonatología, las manos de Diana y Liliannis siguen comprimiendo la bolsa de goma para llevar aire a los pulmones de un niño que insiste en mantenerse con vida.

Desde enero de 2026, la presión de Estados Unidos sobre el suministro de combustibles a Cuba se ha intensificado. El 29 de enero, la Casa Blanca anunció medidas para imponer aranceles a las importaciones procedentes de países que vendieran o suministraran petróleo a la Isla, de forma directa o indirecta. La amenaza de sanciones añade obstáculos a las gestiones de un país que necesita comprar en el exterior buena parte del combustible que consume.

A las restricciones sobre el abastecimiento energético se suman las dificultades para adquirir piezas de repuesto, materiales y equipos necesarios en sectores esenciales. En instalaciones médicas, algunos sistemas destinados a garantizar el suministro eléctrico alternativo han tenido que ser adaptados o modificados ante la imposibilidad de conseguir determinados componentes en el mercado internacional.

También escasean recursos indispensables para la atención de los recién nacidos. Materiales gastables y productos para la alimentación parenteral, necesarios en determinados tratamientos neonatales, no se producen en Cuba y deben adquirirse fuera del país.

Washington presenta estas medidas como instrumentos para provocar un cambio político en Cuba y poner fin a lo que considera una dictadura. Sin embargo, sus consecuencias no se quedan en las estructuras del Estado. Alcanzan a las familias que pasan horas sin electricidad, a los pacientes que necesitan medicamentos y a los profesionales que deben atender una urgencia con recursos insuficientes.

En un hospital pediátrico, estas dificultades dejan de ser cifras o declaraciones. Se traducen en una incubadora que necesita energía, un ventilador que debe seguir funcionando y un recién nacido que no puede esperar a que se resuelva una operación comercial. Ante la falta de piezas de repuesto se puede prolongar la vida útil de equipos deteriorados mediante adaptaciones, pero también aumenta la complejidad de mantenerlos operativos o que estos respondan con eficiencia.

El propósito de este reportaje no es profundizar en cada una de las limitaciones de la institución ni concentrar toda la mirada en el bloqueo estadounidense. Es mostrar qué sucede cuando esas dificultades se encuentran con la entrega de quienes trabajan para sostener la vida. Diana, Liliannis y Néstor son tres nombres entre los de tantos especialistas, técnicos y trabajadores que cada día encuentran maneras de crecerse ante las dificultades.

La escasez de recursos no ha limitado los conocimientos de estos profesionales ni su disposición a buscar soluciones. Al contrario, los obliga a explorar alternativas, recuperar piezas, adaptar procedimientos y poner toda su fe al servicio de una atención que no admite pausas. Esa capacidad, sin embargo, no debe confundirse con la idea de que pueden resolverlo todo sin los medios necesarios. Su entrega humana sería más útil a Cuba si algunos de los que dicen amarla dejaran de ponerle trabas al desarrollo del país.

Lea el reportaje completo desde aquí: Salvar a oscuras. Por: Reynaldo Zaldívar Osorio

El ministerio de Salud de la Federación Rusa otorgó el registro sanitario al Nimotuzumab

El Nimotuzumab es el anticuerpo monoclonal humanizado cubano antirreceptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), para el tratamiento de neoplasias malignas en adultos, incluyendo tumores de esófago, cabeza y cuello, así como determinados tipos de tumores cerebrales.

El medicamento se comercializará en territorio ruso bajo el nombre de “Нимоланцим” (Nimolancim), con la empresa rusa JSC Lancer (АО «Ланцет») como titular del registro sanitario. La producción se realiza en el marco de una colaboración internacional con el Centro de Inmunología Molecular (CIM) de Cuba, mientras que la empresa АО “Биохимик” es responsable del envasado secundario y el control de calidad de liberación.

El Nimotuzumab, desarrollado por el CIM, acumula aprobaciones en más de 25 países y cuenta con siete indicaciones oncológicas que abarcan seis localizaciones tumorales: cáncer de cabeza y cuello, glioma de alto grado de malignidad en adultos, glioma pediátrico, carcinoma de páncreas, carcinoma de esófago y cáncer de pulmón. A estas se suma una indicación no oncológica, el tratamiento de la COVID-19, según informó Yaismel Megret Luztonó, gerente de producto del Nimotuzumab.

En China, por ejemplo, el medicamento está registrado para cáncer de cabeza y cuello, páncreas y nasofaringe. En Chile se emplea en tumores avanzados de cabeza y cuello, así como en gliomas pediátricos de alto grado de malignidad.

El Nimotuzumab es un anticuerpo monoclonal humanizado que se une al receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), una proteína que participa en la regulación del crecimiento y la división celular. Al bloquear esta vía de señalización, el fármaco inhibe la proliferación de las células tumorales que sobreexpresan dicho receptor, convirtiéndose en un pilar de la terapia dirigida contra el cáncer.

La eficacia del medicamento fue evaluada en estudios internacionales de fases II y III, en los que su combinación con la terapia estándar mostró una mejora estadísticamente significativa en diversos indicadores clínicos. Ensayos clínicos recientes han documentado resultados favorables en carcinoma nasofaríngeo, cáncer de cuello uterino y carcinoma escamoso de cabeza y cuello.

La obtención del registro sanitario ruso constituye un logro para la industria biotecnológica de Cuba y consolida la presencia internacional de sus productos de terapia dirigida.

«Sin duda, obtener este registro sanitario es un logro para nuestro país y amplía la aplicación del fármaco en las terapias dirigidas en la práctica oncológica rusa», manifestó Megret Luztonó.

La alianza con JSC Lancer y el respaldo del CIM permiten que un fármaco concebido en la isla amplíe su alcance a pacientes oncológicos en uno de los mercados farmacéuticos más relevantes de Eurasia. El Nimotuzumab se suma así a la lista de medicamentos cubanos que han logrado reconocimiento regulatorio en el exterior, reafirmando el papel de la biotecnología cubana en el desarrollo de tratamientos innovadores para enfermedades de alta prevalencia mundial.

La aprobación llega tras cinco años de trabajo conjunto entre la industria biotecnológica cubana y la firma rusa. El medicamento está destinado a pacientes adultos a partir de los 18 años y su registro amplía las posibilidades de aplicación de la terapia dirigida en la práctica oncológica rusa.

Otorgan el Premio Mujeres Latinoamericanas en Química 2026 a la Dra. C. María del Carmen Domínguez, del CIGB

La Sociedad Estadounidense de Química y la Federación Latinoamericana de Asociaciones Químicas anunciaron las ganadoras de este Premio durante el 37 Congreso Latinoamericano de Química y el 31 Congreso Peruano de Química, que se celebró del 12 al 15 de octubre en Lima, Perú.

Así se conoció que el Premio Mujeres Latinoamericanas en Química 2026 fue otorgado a la Dra. C. María del Carmen Domínguez, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnnología de Cuba, reconocida por su trabajo en el desarrollo de Jusvinza, un medicamento inmunomodulador que ha ayudado en el tratamiento de la inflamación en pacientes graves y críticos por COVID-19 y pacientes con artritis reumatoide.

La categoría Liderazgo en la Industria reconoce a científicas que trabajan en la industria química, farmacéutica o biotecnológica y que han demostrado innovación sostenida, éxito comercial y beneficios para la sociedad.

Su investigación se centra en la tolerancia inmunológica y condujo al diseño y desarrollo de Jusvinza, el primer medicamento cubano basado en un péptido terapéutico. Bajo su liderazgo, la molécula avanzó desde la investigación y los estudios preclínicos hasta el desarrollo clínico y la aprobación regulatoria. También ha liderado equipos multidisciplinarios, impulsado colaboraciones internacionales y formado a nuevas generaciones de científicos.

Asimismo, es profesora titular de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde imparte la asignatura de Bioquímica a estudiantes de medicina de América Latina, África y Asia.

Firme defensora de las mujeres en las áreas STEM, promueve activamente la equidad de género mediante mentorías, conferencias, talleres y actividades de divulgación científica en escuelas y comunidades. Su compromiso con la salud pública, la educación, la sostenibilidad y el impacto social reflejan una carrera dedicada no solo a la innovación científica, sino también a garantizar que la biotecnología esté al servicio de la sociedad y contribuya a la equidad en la salud mundial.

Estos premios, creados en 2021, destacan el impacto de las mujeres químicas en América Latina y el Caribe, y reconocen su destacada labor de investigación. Son mujeres sobresalientes de la América Latina hispanohablante cuyas trayectorias demuestran excelencia científica, innovación, liderazgo y compromiso con el avance de las áreas STEM y con la transformación del conocimiento científico en un impacto significativo para la sociedad.to significativo para la sociedad.

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