Más de 28 000 docentes de las ciencias médicas: enseñar también es cuidar la vida

Este 5 de octubre, Día Internacional de los Docentes, Infomed rinde homenaje a los más de 28 000 profesionales de las ciencias médicas cubanas que hacen de la enseñanza una extensión de su compromiso con la salud y con la vida.

Hablar de ellos es reconocer a quienes sostienen uno de los pilares más nobles de cualquier sociedad: la formación de quienes tendrán en sus manos el cuidado de los demás.

El actual curso académico de las ciencias médicas comenzó con un calendario de 44 semanas, que reafirma al Sistema Nacional de Salud como escenario esencial para la formación de los futuros profesionales. En ese entramado, la docencia no se limita a las aulas: también está en el hospital, el policlínico, el laboratorio, la consulta y cada espacio donde se aprende haciendo.

Son médicos, enfermeros, tecnólogos, psicólogos, estomatólogos y especialistas de todas las ramas que, cada día, alternan el quirófano, la consulta o el laboratorio con el aula, la sala hospitalaria o el policlínico docente. Ser docente de ciencias médicas es ejercer dos vocaciones a la vez: la de sanar y la de educar. No basta con dominar la ciencia; hay que saber transmitirla.

Y hacerlo muchas veces en condiciones complejas, con recursos limitados, mientras se compaginan la asistencia, la docencia, la investigación y la superación constante. Pero enseñar en las ciencias médicas es mucho más que impartir conocimientos.

Es formar el pensamiento clínico, el juicio ético y la sensibilidad humana de las nuevas generaciones. Es enseñar a escuchar a un paciente antes de tomar una decisión; a actuar bajo presión; a comunicar una noticia difícil; a mantener la calma cuando cada segundo cuenta y a no perder nunca la empatía.

Porque cada conocimiento transmitido puede convertirse mañana en una decisión médica. Cada consejo puede acompañar una futura práctica profesional. Cada ejemplo puede permanecer durante años en la memoria de un
estudiante. Ser docente de las ciencias médicas es dejar una huella que no se borra: la huella de haber enseñado a cuidar la vida.

Infomed felicita y reconoce hoy a cada uno de ellos.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Reunión regional de ministros de Salud de la OPS concluye con nuevas medidas para enfrentar amenazas sanitarias

El 63.º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) concluyó el pasado 2 de octubre con la aprobación, por parte de los países de las Américas, de una serie de decisiones destinadas a fortalecer la preparación ante emergencias de salud cada vez más frecuentes, hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos, reducir la creciente carga del dengue y otras enfermedades arbovirales, mejorar la inocuidad de los alimentos y ampliar el acceso a tecnologías sanitarias.

Durante cinco días, ministros, ministras y otras altas autoridades de Salud de las Américas se reunieron en Washington, D.C., para analizar las principales prioridades de salud pública, revisar los avances de las iniciativas regionales y adoptar decisiones orientadas a fortalecer los sistemas de salud y promover la salud y el bienestar en toda la región.

«Las resoluciones y decisiones adoptadas durante este Consejo orientarán nuestro trabajo en los próximos años. Pero su verdadero valor no se medirá por lo que se aprobó en esta sala. Se medirá por los cambios que se produzcan en la vida de las personas a las que servimos», afirmó el Director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa.

Fortalecimiento de la seguridad sanitaria

Uno de los principales resultados de la reunión fue la aprobación de la Estrategia para fortalecer la gestión del riesgo y de las emergencias de salud en pro de la seguridad sanitaria 2026-2031, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de los países para prevenir, prepararse y responder ante emergencias de salud, al tiempo que se construyen servicios y sistemas de salud más seguros y resilientes y se refuerza la cooperación regional.

La estrategia se adopta en un contexto en el que las Américas enfrentan desastres, brotes y otras amenazas para la salud cada vez más frecuentes. Entre 2021 y 2024, casi el 30 % de todos los desastres registrados en el mundo ocurrieron en la región.

Los Estados Miembros también aprobaron el Plan de acción sobre la resistencia a los antimicrobianos 2027-2031, que promueve un enfoque de Una Salud y busca fortalecer la vigilancia, la capacidad de los laboratorios, la prevención y el control de infecciones, el uso adecuado de los antimicrobianos y el acceso a pruebas diagnósticas y vacunas.

Asimismo, el Consejo aprobó la Estrategia de gestión integrada para la prevención y el control de las enfermedades arbovirales 2026-2035, que fortalecerá la respuesta regional frente a enfermedades como el dengue, la chikunguña y el zika mediante mejoras en la vigilancia, la prevención, el control de vectores, la atención clínica y la respuesta a brotes.

La estrategia fue adoptada tras la mayor epidemia de dengue registrada hasta la fecha en las Américas. En 2024, los países notificaron más de 13 millones de casos y más de 8.400 muertes por esta enfermedad en la región.

Una nueva Estrategia y plan de acción sobre la inocuidad de los alimentos 2026-2031 apoyará a los países en el fortalecimiento de los sistemas de inocuidad alimentaria, la vigilancia, los servicios de laboratorio y los enfoques basados en el riesgo para reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos y mejorar la coordinación entre sectores.

El nuevo marco aborda un importante desafío de salud pública en las Américas, donde se estima que las enfermedades transmitidas por los alimentos afectan a 43,7 millones de personas y causan alrededor de 78.000 muertes cada año.

Fortalecimiento del acceso a tecnologías para la salud

Los países también avanzaron en los esfuerzos para fortalecer y modernizar los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS, que facilitan el acceso a vacunas, medicamentos, pruebas diagnósticas y otras tecnologías sanitarias esenciales.

«Estos mecanismos permiten que los países sigan ampliando el acceso a vacunas, medicamentos, diagnósticos y otras tecnologías que salvan vidas todos los días en nuestra región», señaló el doctor Barbosa.

Los cambios aprobados buscan que los Fondos sean más eficientes, flexibles y sostenibles, manteniendo al mismo tiempo la compra conjunta como un mecanismo clave para ampliar el acceso a productos de salud de calidad garantizada a precios asequibles.

Solo durante el último bienio, los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS contribuyeron a proteger a aproximadamente 170 millones de personas mediante mecanismos de compra conjunta y financiamiento compartido.

Avances para la salud en las Américas

El 63.º Consejo Directivo también abordó prioridades como la eliminación de enfermedades, la atención primaria de salud y la salud digital, además de ofrecer un espacio para que los países compartieran experiencias y soluciones orientadas a fortalecer los sistemas de salud.

Durante la semana, la OPS presentó una nueva edición de la publicación Salud en las Américas, que detalla que casi el 40 % de la carga de enfermedad de la región podría evitarse mediante una prevención más sólida, un diagnóstico y tratamiento más tempranos y sistemas de salud más eficaces.

El Consejo también reconoció los logros alcanzados durante el último año en materia de eliminación de enfermedades en Brasil, Chile, El Salvador, las Bahamas y las Islas Turcas y Caicos, incluidos avances históricos frente al VIH, la lepra, el tracoma, la rabia y la hepatitis B. Estos logros ponen de relieve los avances que pueden alcanzarse mediante un compromiso político sostenido, sistemas de salud sólidos, evidencia científica y cooperación regional.

La OPS también conmemoró el 50.º aniversario de su Programa de Emergencias, reconociendo cinco décadas de apoyo a los países para prepararse, responder y recuperarse de algunas de las emergencias de salud más complejas que ha enfrentado la región.

Además de las deliberaciones del Consejo Directivo, la semana incluyó la 78.ª sesión del Comité Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Américas, donde las autoridades sanitarias debatieron prioridades mundiales y regionales de salud, incluido el futuro financiamiento de la salud mundial y el trabajo de la OMS en la región.

Al intervenir de forma virtual, el Director General de la OMS, doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó los avances de las Américas en preparación para emergencias sanitarias, eliminación de enfermedades, salud digital y cooperación regional, y señaló que los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS constituyen uno de los ejemplos más exitosos de solidaridad en acción en el mundo.

Asimismo, afirmó que estos logros «reflejan el liderazgo político, el compromiso de los trabajadores de la salud y las comunidades, y el valor perdurable de la cooperación regional».

«Durante esta semana hemos visto una vez más que la diversidad de nuestra región es una de nuestras mayores fortalezas. Ningún país tiene todas las respuestas. Pero juntos contamos con una extraordinaria riqueza de experiencia, conocimientos y creatividad», afirmó el doctor Barbosa.

«Al concluir esta reunión, mantengamos vivo el diálogo, intercambiando ideas, aprendiendo unos de otros y participando en debates constructivos que fortalezcan nuestras decisiones y nuestras instituciones», añadió.

Las decisiones adoptadas esta semana contribuirán a fortalecer la capacidad de la región para prevenir y responder a amenazas para la salud, ampliar el acceso a tecnologías sanitarias y avanzar hacia sistemas de salud más sólidos y resilientes en las Américas.

La OMS publica nuevas orientaciones para prevenir enfermedades relacionadas con el calor en las concentraciones multitudinarias

Las enfermedades relacionadas con el calor se han convertido en un importante riesgo para la salud pública durante los acontecimientos deportivos, religiosos y culturales que reúnen a grandes concentraciones de personas, tanto para los espectadores y los asistentes como para los trabajadores y los voluntarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado hoy un nuevo análisis de los datos disponibles, acompañado de orientaciones, que muestra que la mayoría de estos problemas de salud pueden prevenirse o tratarse en el propio lugar si se adoptan a tiempo medidas para gestionar los riesgos.

Este análisis, que abarca estudios publicados entre 1980 y 2025, compila información sobre casi medio millón de situaciones de atención de salud en eventos multitudinarios, entre ellas más de 22 000 correspondientes a problemas de salud relacionados con el calor. Los estudios muestran, no obstante, que, cuando los servicios médicos sobre el terreno están bien organizados, se puede atender a más del 90 % de los pacientes en el propio lugar del evento, lo que permite reducir la demanda de hospitales y servicios de ambulancia locales.

El Dr. Chikwe Ihekweazu, Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, ha señalado: «El calor extremo representa una amenaza creciente para la salud, la seguridad y la continuidad de las actividades en los acontecimientos multitudinarios, por lo que debe abordarse no solo como un peligro ambiental, sino también como un reto fundamental para la gestión de las operaciones y la gobernanza. La protección no puede depender únicamente del comportamiento individual; si mejoramos sistemáticamente la evaluación de los riesgos y la preparación y la respuesta frente a ellos, podemos reducir los daños inmediatos y lograr que la planificación de los eventos sea más segura y resiliente frente al calentamiento del planeta».

Según las estimaciones, las muertes relacionadas con el calor han aumentado un 63 % desde la década de 1990, y entre 2012 y 2021 se produjeron, en promedio, 546 000 fallecimientos anuales por esta causa. Las grandes concentraciones de personas pueden agravar los riesgos asociados al calor por factores como la exposición prolongada al calor y al sol, la aglomeración de personas, el acceso limitado a agua salubre, el estrés ocasionado por los viajes, el desconocimiento de las condiciones climáticas locales y las demás demandas que deben atender simultáneamente los servicios de salud.

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, desde la década de 1950 los episodios de calor extremo, entre ellos las olas de calor, son cada vez más frecuentes e intensos en la mayoría de las regiones, principalmente como consecuencia del cambio climático. Además, se prevé que tanto su frecuencia como su intensidad sigan aumentando con cada nuevo incremento del calentamiento del planeta.

Para ayudar a los países anfitriones y a los organizadores de eventos a anticiparse a los riesgos para la salud relacionados con el calor y a gestionarlos mejor, la OMS ha publicado el conjunto de recursos Prevención y gestión de las enfermedades relacionadas con el calor en concentraciones multitudinarias, basado en las pruebas sintetizadas mediante análisis sistemáticos y en las enseñanzas extraídas de concentraciones multitudinarias celebradas en todo el mundo.

Los resultados ponen de relieve la importancia de invertir en medidas de preparación y respuesta antes de que las temperaturas alcancen niveles peligrosos. Los enfoques más eficaces combinan varias medidas, entre ellas:

  • ofrecer agua potable y aseos accesibles y seguros;
  • disponer de instalaciones para refrescarse;
  • ajustar los horarios;
  • gestionar los flujos de personas;
  • adoptar medidas para proteger a los trabajadores;
  • facilitar información a la población;
  • mantener una vigilancia constante, y
  • contar con servicios médicos bien preparados en el lugar.

Las orientaciones se dirigen tanto a los asistentes y espectadores de estos eventos como a sus trabajadores y voluntarios, y tienen por objeto complementar las orientaciones de la OMS sobre planes de acción para la salud relacionados con el calor, así como los planes nacionales existentes, los requisitos en materia de salud y seguridad en el trabajo, los planes de preparación para emergencias y las directrices clínicas sobre este tema.

El documento hace hincapié en la necesidad de adoptar un enfoque integral y explica que aspectos como el diseño del recinto, la gestión de las multitudes, el agua y el saneamiento, el transporte, la seguridad, las comunicaciones y la gestión del personal condicionan el acceso a lugares donde refrescarse, al agua potable y a una atención médica oportuna.

Las orientaciones abarcan todas las fases de los eventos multitudinarios y deben integrarse en las actividades generales de preparación para emergencias y de gestión de los riesgos derivados de todo tipo de amenazas. La OMS pide a los gobiernos, los organizadores de eventos y sus asociados que integren la gestión de los riesgos relacionados con el calor en la planificación de la atención de salud, la preparación y las actividades relacionadas con las grandes concentraciones de personas en todo el mundo.

Conjunto de materiales sobre la prevención y el tratamiento de las enfermedades relacionadas con el calor en grandes concentraciones de personas:

La OMS informa sobre las últimas tendencias mundiales del cólera, la meningitis y la peste

Las muertes por cólera aumentaron un 30 % en 2025, pese a que se notificaron menos casos a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2025, 47 países notificaron a la OMS 451 499 casos de cólera y 7870 defunciones por esta enfermedad. Se trata de la cifra anual de muertes más alta comunicada a la Organización desde 1999. Sin embargo, estas cifras proceden de los datos de vigilancia notificados a la OMS y no reflejan la verdadera carga de la enfermedad en el mundo, que, según las estimaciones, es considerablemente mayor pues muchos casos no llegan a notificarse.

Siete países —Angola, Bangladesh, Nigeria, la República Democrática del Congo, el Sudán, Sudán del Sur y el Yemen— concentraron alrededor del 90 % de los casos y las muertes por cólera notificados en el mundo. La Región de África de la OMS soportó la mayor carga de morbimortalidad: en comparación con 2024, los casos aumentaron un 34 % y las muertes, un 58 %.

Estos datos se han publicado en el último parte epidemiológico semanal de la OMS, junto con información actualizada sobre otras dos enfermedades bacterianas con potencial epidémico: la meningitis y la peste.

El Dr. Chikwe Ihekweazu, Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, señaló: «El aumento de las muertes por cólera pone de manifiesto el reto que tenemos por delante. Hoy en día, nadie debería morir de esta enfermedad, porque contamos con los medios necesarios para prevenirla y tratarla. Que los casos y las muertes se concentren en un número reducido de países indica que es precisamente en ellos donde las inversiones específicas en agua salubre, saneamiento e higiene podrían ser más beneficiosas. Combinadas con una mejora de la vigilancia de la enfermedad, la participación de las comunidades, la vacunación y el acceso a una atención de calidad, estas inversiones pueden ayudar a invertir esta tendencia».

El cólera es una enfermedad diarreica aguda causada por la bacteria Vibrio cholerae (o bacilo del cólera) que se transmite a través de los alimentos y el agua contaminados por heces, sobre todo en las zonas que carecen de agua salubre y de servicios de saneamiento.

Aunque se puede prevenir y tratar, puede resultar mortal si la deshidratación grave que provoca no se trata rápidamente. Más de una de cada cinco defunciones por cólera notificadas se produjo fuera de los establecimientos de salud, lo que indica que todavía hay demasiados pacientes que no reciben atención a tiempo. A escala mundial, la tasa de letalidad entre los pacientes atendidos en establecimientos de salud fue inferior al 1 %, porcentaje que se considera indicativo de una atención adecuada. Sin embargo, en 2025 la tasa superó ese umbral en 12 países.

La producción mundial de vacunas anticoléricas orales se duplicó con creces entre 2022 y 2025, al pasar de unos 30 millones a aproximadamente 80 millones de dosis anuales, lo que permitió mejorar considerablemente su disponibilidad. El año pasado, el Grupo Internacional de Coordinación del Suministro de Vacunas aprobó el uso de 71 millones de dosis en los países afectados, 20 millones de ellas destinadas a la vacunación preventiva, que se reanudó a principios de este año tras más de tres años de interrupción.

La vacunación nos acerca al objetivo de poner fin a la meningitis para 2030

La meningitis bacteriana sigue causando una importante carga de morbimortalidad en los países del cinturón africano de la meningitis, una zona que se extiende desde el Senegal hasta Etiopía y en la que se registran epidemias periódicamente. En 2025, 24 de los 26 países de esta zona notificaron a la OMS 21 526 casos sospechosos y 971 muertes, lo que supone una tasa de letalidad del 4,5 %. Entre los países que notificaron datos correspondientes a ambos años, el número de casos disminuyó un 5,9 % con respecto al año anterior.

La meningitis consiste en la inflamación de los tejidos que rodean el cerebro y la médula espinal, y su forma bacteriana es la más grave. Cuatro tipos de bacterias causan la mayoría de los casos de meningitis bacteriana que se producen en el mundo.

La vacunación ha transformado la lucha contra la meningitis meningocócica, una de las principales causas de meningitis bacteriana. Desde la introducción de la vacuna conjugada contra el meningococo A en 2010, los casos causados por el serogrupo A han disminuido en más de un 99 % entre la población vacunada y, desde 2017, no se ha notificado ningún caso confirmado en los países que adoptaron la vacunación.

En la región ha comenzado a administrarse la vacuna Men5CV/MMCV, que proporciona una protección más amplia frente a cinco serogrupos meningocócicos. Se utiliza tanto para responder a los brotes, a través del Grupo Internacional de Coordinación del Suministro de Vacunas, como en campañas de vacunación preventiva. En 2025, el Níger se convirtió en el primer país en llevar a cabo una campaña de administración de esta vacuna en todo el territorio nacional.

La vigilancia sigue siendo fundamental para controlar la peste 

La peste es una enfermedad bacteriana que suele transmitirse entre animales por medio de las pulgas y que, en ocasiones, también puede afectar a las personas.

Entre 2019 y 2025, 10 países notificaron a la OMS casos humanos sospechosos, y seis de ellos notificaron también casos confirmados. En total, se comunicaron a la OMS 3847 casos sospechosos y 423 muertes, lo que supone una tasa de letalidad del 11 %. La mayoría de los casos se notificaron en Madagascar y la República Democrática del Congo, donde la peste continúa siendo endémica en algunas zonas. Además, pueden producirse infecciones en países que no notifican casos, y el número anual de casos varió en función del momento, el lugar y la magnitud de los brotes.

La vigilancia continua de las poblaciones de roedores y otros animales, unida a una respuesta rápida frente a los brotes, sigue siendo fundamental para detectar precozmente esta enfermedad, reducir su transmisión y evitar que los brotes adquieran mayor magnitud.

Los baobabs también esperan

En Zimbabue, la luz se posa primero sobre los baobabs, esos gigantes antiguos que parecen haber visto pasar generaciones enteras sin moverse jamás de sitio. Después desciende lentamente hasta el polvo rojo de los caminos, despierta los mercados, acaricia las aldeas y entra, casi en silencio, por las ventanas de los hospitales. Aquí el tiempo no corre. Camina al ritmo de la tierra, como si supiera que las cosas verdaderamente importantes nunca tienen prisa.

Quizás por eso los médicos cubanos aprendieron, antes que cualquier otra cosa, a escuchar.

Escuchar el silencio de una madre que teme perder a su hijo. El cansancio de un anciano que ha recorrido kilómetros para llegar a una consulta. La incertidumbre de quien espera un diagnóstico. Porque en África la medicina también tiene oído, y solo después extiende las manos para curar.

Desde 2023, la Dra. en Ciencias Médicas y en Ciencias Pedagógicas, especialista en Medicina Interna, María Eugenia García Céspedes, conduce la Brigada Médica Cubana en Zimbabue. Es una brigada pequeña en número, pero inmensa en la huella que deja. El sesenta por ciento de sus integrantes trabaja en Harare; el resto presta servicios en Bulawayo, la segunda ciudad del país, y en comunidades como Chitungwiza.

«La dimensión de una brigada no se mide por cuántos somos, sino por cuánto logramos transformar», dice con la serenidad de quien ha convertido el servicio en una forma de entender la vida.

La integran especialistas en Medicina Legal, Electromedicina, Pediatría, Anatomía Patológica, Ginecobstetricia, Psiquiatría, Oncología, Cirugía Maxilofacial, Medicina Familiar y otras especialidades que responden a los principales desafíos sanitarios del país.

Las enfermedades no transmisibles, los trastornos psiquiátricos y el cáncer concentran buena parte de la atención médica. Entre los niños predominan las enfermedades respiratorias y diarreicas, estrechamente relacionadas con las condiciones de vida. Pero la brigada sabe que la salud no siempre espera detrás de la puerta de un hospital. Por eso organiza ferias sanitarias, desarrolla acciones preventivas y lleva la medicina hasta donde muchas personas nunca habían visto llegar a un médico.

Varios especialistas en Electromedicina sostienen una de las columnas de esta cooperación. Antes de su llegada, esa especialidad prácticamente no existía en Zimbabue. Hoy forman ingenieros biomédicos y técnicos locales en los propios hospitales, mientras mantienen en funcionamiento equipos imprescindibles para salvar vidas.

«Cuando un equipo vuelve a funcionar, no solo se salva una máquina; también se salva la esperanza de quienes dependen de ella», resume la Dra. María Eugenia.

Algo parecido ocurre con los especialistas en Medicina Legal. Además de su labor cotidiana, diseñan el programa nacional de formación del país, tanto para diplomado como para la especialidad, una obra que permanecerá cuando ellos ya hayan regresado a Cuba.

En Harare existe una calle que lleva el nombre de Fidel Castro. No es solo una dirección en un mapa. Es también un símbolo. Muchas de las actividades de la brigada transcurren allí, como si la historia recordara cada día el camino que unió a dos pueblos separados por un océano y unidos por la solidaridad.

El doctor Arian Duarte, cirujano maxilofacial guantanamero, ha devuelto calidad de vida a pacientes con discapacidades severas y enfermedades extremadamente complejas.

La Dra. Zulema Pérez Castellón, con la experiencia acumulada durante años al frente del servicio de Psiquiatría del Hospital Julio Trigo, acompaña a niños con trastornos severos. Ha logrado controlar crisis epilépticas, compensar cuadros de hiperactividad y devolverles la posibilidad de integrarse a una vida plena. Sus padres suelen agradecer entre lágrimas lo que a veces resulta imposible explicar con palabras.

La Dra. Jaqueline Moreno, especialista en Medicina Familiar y Oncología Quirúrgica recuerda a una joven que llegó con un sangramiento vaginal masivo. Lograron estabilizarla a tiempo. Hoy continúa viviendo. Y, a veces, una vida basta para justificar una misión entera.

Junio de 2025 permanece grabado en la memoria de la ginecobstetra santiaguera Rosa María Fernández, quien cumple su cuarta misión internacionalista. Una mujer de cuarenta y dos años, con treinta y tres semanas de embarazo y una placenta previa sangrante, solo podía salvarse mediante una histerectomía, procedimiento que requería la autorización de la familia. La espera desencadenó un paro cardiorrespiratorio, una anemia extrema y el ingreso en terapia intensiva. La niña nació prematura, con apenas un kilogramo de peso. Hoy ambas viven.

El doctor Arian Gaulhiac lo resume con una sencillez que contiene toda una filosofía de vida: «Brindamos salud a quienes más la necesitan con los recursos disponibles sobre todo haciéndole frente a la hipertensión arterial, cardiopatías, VIH y otras enfermedades.»

La Dra. María Eugenia está orgullosa de su brigada. África ha acompañado buena parte de su vida profesional. Cumplió misión en Zambia, dos veces en Etiopía, además de Ecuador y Haití. Fue directora de Salud en Santiago de Cuba y desarrolló gran parte de su carrera en el Hospital Juan Bruno Zayas, donde ha formado como tutora principal a más de una veintena de doctorantes.

En Cuba la esperan su madre y su nieto. Pero mientras permanece en Zimbabue, una parte de su corazón late con el mismo ritmo pausado de esta tierra.

Desde 1986, cada amanecer vuelve a comenzar de la misma manera. La luz se posa primero sobre los baobabs. El polvo rojo se levanta despacio. Los hospitales abren sus puertas. Y, en algún rincón de Harare, de Bulawayo o de una comunidad remota, alguien espera la llegada de un médico cubano.

Tal vez por eso los baobabs nunca se marchan. Han permanecido inmóviles durante siglos porque aprendieron que las cosas verdaderamente importantes siempre regresan.

Llevan cuarenta años viendo llegar mujeres y hombres con acento de isla, manos de médico y vocación de sembradores. Los han visto curar, enseñar, consolar y despedirse. Después los han visto volver, una y otra vez, con otros rostros, pero con el mismo juramento.

Ahora se entiende el secreto.

Los baobabs también esperan. Esperan el amanecer. Esperan la vida.

Y, desde 1986, esperan a los médicos cubanos.

Por: Mylenys Torres Labrada

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