Masculinidades y envejecimiento. Cuidar de la salud es cosa de hombres

Este texto, publicado por la Editorial Ciencias Médicas, surge como una necesidad de debatir temas en los cuales los hombres sienten mucha incertidumbre y son incapaces de exteriorizar por el aprendizaje de un modelo hegemónico de masculinidad. El envejecimiento de la población cubana y la poca cultura del cuidado entre los hombres inspiraron cruces de saberes entre las ciencias sociales y la medicina para alertar sobre la importancia del cuidado de la población masculina y el reto de una adultez mayor con buena salud.

Inicialmente en versión digital, ahora está disponible también en versión impresa y uno de sus autores, Julio César González Pagés, Coordinador General de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, explica desde su perfil en Facebook el impacto de este paso.

«Después de más de dos años de trabajo, ya tenemos los ejemplares impresos de nuestro libro Masculinidades y envejecimiento. Cuidar de la salud es cosa de hombres (La Habana, Ecimed, 2026).

Poder dialogar con hombres adultos mayores y conocer cómo envejecen ha sido un reto, tanto como investigador como desde mi propia experiencia personal, al encontrarme transitando hacia esa etapa de la vida.

Compartir la autoría con un joven doctor como Antonio Belaunde Clausell ha sido una experiencia extraordinaria. Logramos unir dos generaciones y disciplinas diferentes que, lejos de distanciarnos, se complementaron y aportaron muchísimo a este diálogo.

El Dr. C. Guido E. Lluis Ramos, autor del prólogo, escribió: Ojalá este libro llegue a las manos de todos los profesionales que, como yo, han sentido que algo faltaba en su forma de atender a los hombres mayores. Porque lo que falta, a partir de ahora, tiene nombre y tiene voz. Y tiene, sobre todo, un camino para empezar a cambiar las cosas.

Nos sentimos muy honrados de realizar esta contribución y agradecemos el apoyo del Proyecto Cultura y Paz, que cuenta con el auspicio de las embajadas de Suiza y Canadá, y especialmente de la Oficina en Cuba de la OPS/OMS.

Esta investigación también contó con la colaboración de los proyectos Quisicuaba, Corazón Feliz y el Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud (CITED) en la realización de los talleres con hombres adultos mayores.»

Desde la red de salud se puede descargar el libro desde el catálogo de Ecimed: Masculinidades y envejecimiento. Cuidar de la salud es cosa de hombres.

Cuba apuesta por la preparación y el acompañamiento a las personas cuidadoras

Cuidar a otra persona es una de las responsabilidades más humanas y, al mismo tiempo, una de las que mayores desafíos genera. Detrás de cada adulto mayor que necesita asistencia, de cada persona en situación de discapacidad o de quien enfrenta una enfermedad que limita su autonomía, suele haber alguien que dedica tiempo, esfuerzos y afectos a garantizar su bienestar.

Pero ¿quién enseña a cuidar?, ¿dónde encuentran orientación las familias? y, sobre todo ¿cómo evitar que quien cuida termine descuidándose a sí mismo?

En Cuba, estas preguntas adquieren especial relevancia ante el envejecimiento poblacional y la creciente necesidad de fortalecer los servicios de cuidados. A propósito del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, que se conmemora cada 5 de noviembre, Infomed se acerca a las alternativas de formación y acompañamiento que desarrolla el país, a partir de la información aportada por Maité Ramos Regueiferos, especialista de Trabajo Social en Salud del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Una persona cuidadora puede ser una madre, un padre, un hijo, un hermano, una pareja o alguien que, por razones familiares, afectivas o profesionales, atiende a otra persona que necesita ayuda para realizar actividades esenciales de la vida diaria.

Como explica Maité, esta labor implica una relación muy estrecha con quien recibe los cuidados, compartir aspectos íntimos de su vida cotidiana y enfrentar, en ocasiones, situaciones complejas para las cuales no siempre existe preparación. De ahí que cuidar también se aprende. Se necesitan conocimientos de salud, higiene, nutrición, primeros auxilios, comunicación, psicología, derechos y tecnología para responder adecuadamente a las necesidades de quienes dependen de otros.

Entre las principales experiencias impulsadas en Cuba figuran las Escuelas para Personas Cuidadoras, concebidas para desarrollar competencias básicas y avanzadas en quienes realizan esta actividad, tanto de manera remunerada como no remunerada.

Sus antecedentes se remontan al año 2000, a partir del estudio SABE, relacionado con la salud, el bienestar y el envejecimiento. En 2009 comenzaron las primeras experiencias formativas en el Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud (CITED), inicialmente dirigidas a la atención de las personas adultas mayores.

En 2023 se rediseñó su estructura para ampliar el alcance de la preparación a los cuidados durante todo el curso de la vida.

Actualmente existen 375 escuelas constituidas en el país, de las cuales 259 están funcionando, con presencia en el 69 % de los municipios. Hasta el período informado se habían capacitado 13 290 personas: 5 881 cuidadores remunerados, 1 354 trabajadores de instituciones y 6 071 cuidadores no remunerados.

Los programas combinan contenidos teóricos y prácticos sobre prevención y atención de enfermedades crónicas, higiene, nutrición, primeros auxilios, depresión, trastornos de ansiedad y del sueño, síndromes geriátricos, comunicación, prevención del maltrato y derechos de las personas en situación de dependencia.

También ofrecen herramientas para afrontar el estrés, organizar el tiempo, disminuir la sobrecarga y favorecer el equilibrio emocional de quien cuida.

Cada curso comprende ocho sesiones de trabajo, con una frecuencia de tres horas diarias, impartidas por profesionales de diferentes especialidades de la Salud. La formación se desarrolla en áreas de salud, hogares de ancianos, casas de abuelos u otros espacios con las condiciones necesarias. Al finalizar, los participantes reciben una certificación oficial que acredita los conocimientos adquiridos, conforme a la Resolución 138/2023 del MINSAP.

Pero ¿dónde puede acudir una familia que necesita aprender a cuidar?

Uno de los mensajes que la especialista considera necesario promover es que la población conozca dónde funcionan estos espacios de capacitación y cómo acceder a ellos.

Las personas interesadas pueden dirigirse al policlínico de su área de residencia y solicitar información sobre las Escuelas para Personas Cuidadoras. La organización, divulgación y control de las certificaciones corresponden al Departamento Docente Metodológico de cada policlínico.

Si no existe una escuela funcionando en el área de salud, pueden asistir a la que esté activa en el territorio más cercano. También, cuando se constituye un proyecto de desarrollo local relacionado con los cuidados, es posible coordinar con el Departamento Docente del policlínico la organización de un curso emergente.

La capacitación está dirigida tanto a familiares que cuidan sin remuneración como a quienes realizan esta actividad profesionalmente.

Aprender a movilizar correctamente a una persona, reconocer señales de alerta, garantizar una alimentación adecuada, prevenir accidentes domésticos o atender a alguien con deterioro cognitivo puede transformar la experiencia cotidiana de muchas familias. Por eso, como señala la especialista, es fundamental que estas oportunidades trasciendan los espacios institucionales y lleguen a quienes las necesitan.

La carga física y emocional que puede experimentar quien asume esta responsabilidad merece especial atención. Las jornadas prolongadas, la atención permanente y la reducción del tiempo personal pueden afectar su salud y bienestar. En ocasiones, la entrega a otra persona lleva a postergar las propias necesidades y asumir en soledad responsabilidades que deberían compartirse.

Los datos aportados por Maité Ramos Regueiferos revelan una marcada presencia femenina: el 78 % de las personas cuidadoras son mujeres, mientras que la participación masculina alcanza el 22 %.

Formar a los cuidadores significa también enseñarles a reconocer sus límites, buscar apoyo, organizar las responsabilidades y desarrollar estrategias para afrontar el estrés. Las Escuelas para Personas Cuidadoras incorporan estos contenidos para contribuir no solo a una atención de mayor calidad, sino también al bienestar de quienes la proporcionan.

Porque una persona agotada, desorientada o sin apoyo también necesita atención. Reconocerlo es parte esencial de una cultura del cuidado.

El Sistema Nacional de Salud Pública cuenta con instituciones sociales que integran la red de cuidados del país. Entre ellas se encuentran 307 casas de abuelos, con 10 443 plazas; 156 hogares de ancianos, con 12 267 camas y 3 516 capacidades diurnas, y 28 centros psicopedagógicos, con 2 238 camas y 1 000 capacidades diurnas.

A estas alternativas se suman nuevas experiencias, como las casitas de cuidados y los servicios dirigidos a personas con discapacidad de entre 19 y 59 años, además de modalidades de atención promovidas por actores económicos no estatales. La creación del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida, mediante el Decreto 109/2024, forma parte del marco que respalda la organización de estas políticas y servicios.

Entre los retos identificados figuran ampliar la cobertura de las Escuelas para Personas Cuidadoras, especialmente en zonas rurales; incorporar plataformas digitales para facilitar la formación a distancia y fortalecer la articulación con universidades y asociaciones de personas con discapacidad.

Estos desafíos requieren mayor divulgación, coordinación institucional y participación comunitaria para acercar las oportunidades de aprendizaje a más personas.

Las experiencias de quienes han participado en estos cursos demuestran el valor de la preparación. Una cuidadora de Centro Habana reconoció que la capacitación le permitió comprender que cuidar no consiste únicamente en atender físicamente, sino también en escuchar y acompañar emocionalmente. Otra participante expresó que, después de formarse, se siente más segura para atender a su madre y manejar el estrés que genera esa responsabilidad.

Son testimonios que recuerdan que detrás de cada aprendizaje hay una familia que encuentra nuevas herramientas para afrontar su realidad.

En este 5 de noviembre, reconocer a las personas cuidadoras debe significar mucho más que dedicarles una felicitación. Implica informarles, orientarlas y acercarles los recursos disponibles para que desempeñen su labor con preparación, confianza y acompañamiento.

Desde Infomed, divulgar dónde aprender a cuidar y cómo acceder a estos espacios constituye también una manera de cuidar. Porque cuidar es un acto de amor que transforma tanto a quien da como a quien recibe. Pero ese amor necesita conocimientos, apoyo y reconocimiento.

Y, sobre todo, necesita que nunca olvidemos a quien cuida.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Cuba celebra el Día Mundial de «Una sola salud»

Bajo el lema “Una sola salud: Un solo futuro”, Cuba realiza desde el 30 de octubre y hasta el 6 de noviembre, una jornada de actividades en todo el país, con las premisas “Cuidar el equilibrio es cuidar la vida” y “Una Sola Salud, para un mundo interconectado”.

Desde la aprobación del Programa Gubernamental en 2021, la nación caribeña consolidó una estrategia intersectorial y multidisciplinaria para lograr el bienestar óptimo de las personas, los animales, las plantas y el medio ambiente.

Las acciones abarcarán comunidades, instituciones docentes, centros de investigación y espacios laborales, con la participación del Ministerio de Salud Pública, el de la Agricultura, el de Educación Superior, el de Educación, el de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Prosalud y otros organismos.

Una sola salud es un enfoque integrado y holístico para abordar las amenazas a la salud en la interfaz entre los animales, los seres humanos y el medio ambiente. Su objetivo es equilibrar y optimizar de manera sostenible la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. Al promover la coordinación y la comunicación entre múltiples sectores, el enfoque de Una sola salud puede lograr mejores resultados en salud pública. Una sola salud es un medio para un fin: poblaciones más saludables.

La celebración central es en Viñales, Pinar del Río, hoy 3 de noviembre.

Y a propósito de Viñales, por votación unánime, el Consejo Mundial de Geoparques de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) recomendó su inclusión en la red mundial de áreas geográficas con esa condición.

Como parte de la oncena reunión del Consejo, fue presentado y aprobado el informe de la misión de campo efectuada entre el 6 y el 10 de octubre pasado, un paso que da luz verde para la evaluación de la candidatura en el Consejo Ejecutivo de la organización.

«Aunque no se trata de la designación oficial, es un paso trascendental porque representa un respaldo técnico y científico importante»,consideró Mario Sánchez Carrillo, director general del Parque Nacional Geoparque Viñales.

Según puntualizó, la siguiente evaluación de la propuesta está prevista entre marzo y abril de 2027. De ser aprobada, Viñales se convertiría en el primer geoparque mundial del área del Caribe.

De acuerdo con su sitio web, UNESCO concibe los geoparques como territorios vivos donde la geodiversidad se convierte en motor de educación, turismo responsable y empleo local a partir de un enfoque integral de protección, educación y desarrollo sostenible.

Además de su paisaje cárstico, sus mogotes, sistemas cavernarios y formaciones rocosas; Viñales sobresale por la relación construida a lo largo del tiempo entre el entorno natural, la agricultura tradicional y la vida de sus comunidades.

Vea la noticia en Radio Guamá.

Fortalecer los sistemas de salud para priorizar, brindar atención y prevenir la osteoartritis: una hoja de ruta para la política sanitaria mundial

Para el año 2050 se espera que casi mil millones de personas vivan con artritis ósea (osteoartritis), una condición debilitante que afecta las articulaciones y actualmente sin cura. A pesar de su impacto y sus costes, la osteoartritis sigue siendo prácticamente invisible en las agendas sanitarias nacionales y mundiales, está mal integrada en los modelos de atención de otras enfermedades crónicas y, con frecuencia, se percibe como inevitable con el envejecimiento y asociada a opciones terapéuticas limitadas.

Este contexto genera un problema de identidad en torno a la osteoartritis, que alimenta la frustración entre quienes la padecen y los profesionales sanitarios, perpetúa el estigma y las desigualdades, dificulta el acceso a intervenciones eficaces y, fundamentalmente, le resta prioridad en las políticas sanitarias.

¿Cómo se pueden fortalecer los sistemas de salud para mitigar la carga de la enfermedad y priorizar la prevención y el control de la osteoartritis? En este artículo se presenta una hoja de ruta, elaborada de forma colaborativa y de alcance mundial, para las respuestas de las políticas sanitarias en materia de prevención y atención de la osteoartritis, que va más allá de los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU.

Esta hoja de ruta está dirigida a responsables políticos, gestores de servicios sanitarios, profesionales clínicos y organizaciones de la sociedad civil. El documento se basa en tres prioridades estratégicas sustentadas en los principios rectores de un enfoque del ciclo de vida, la priorización de la equidad en salud y la garantía de que las respuestas sean asequibles y sostenibles en todas las economías.

Prioridad 1: reconocer y responder a la osteoartritis mediante el fortalecimiento de capacidades en la vigilancia nacional de la carga, el costo y los factores de riesgo modificables, e integrar explícitamente la salud musculoesquelética en las políticas de salud nacionales y subnacionales.

Prioridad 2: ampliar la atención equitativa, centrada en la persona y de alto valor para aproximadamente 600 millones de personas que viven con osteoartritis. Esta prioridad requiere reformular las narrativas sociales en torno a la enfermedad y reconfigurar los modelos de servicio para integrar la osteoartritis en la atención primaria y de enfermedades crónicas, al tiempo que se abordan los determinantes sociales, ambientales y comerciales de la salud musculoesquelética.

Prioridad 3: ralentizar la trayectoria de la osteoartritis mediante la prevención primaria y secundaria dirigida al exceso de peso corporal y las lesiones articulares, facilitada por la cooperación intersectorial e interdisciplinaria. Estas prioridades están respaldadas por aceleradores que requieren colaboración global, dentro y fuera de la comunidad de osteoartritis.

Vea la propuesta completa en:

Briggs A, Bowden J, Risberg M et al. Strengthening health systems to prioritise, provide care, and prevent osteoarthritis: a roadmap for global health policy. The Lancet, 2026; 0

29 de octubre: Día Mundial de la Psoriasis

Cada 29 de octubre se celebra el Día Mundial de la Psoriasis, una jornada dedicada a sensibilizar a la población sobre esta enfermedad crónica y promover el respeto, la comprensión y el apoyo a quienes viven con ella. Bajo el lema internacional de 2026, «Mira más allá de mi piel», la campaña invita a superar los prejuicios asociados a las lesiones visibles y reconocer a las personas más allá de su enfermedad, con especial atención a los jóvenes afectados por esta condición.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por la proliferación acelerada de las células de la piel. Se manifiesta mediante placas rojizas e inflamadas, cubiertas de escamas blanquecinas o plateadas, que aparecen con mayor frecuencia en el cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la región lumbar.

Se estima que alrededor del dos por ciento de la población mundial padece esta enfermedad. Su evolución varía entre las personas y puede presentar períodos de mejoría y exacerbación. Durante el invierno, las lesiones pueden empeorar, lo que hace necesario mantener los cuidados de la piel y seguir las recomendaciones del especialista.

Existen diversas alternativas terapéuticas, cuya elección depende de la extensión y gravedad de las lesiones, así como de las características individuales de cada paciente. Entre los tratamientos tópicos se encuentran los productos queratolíticos, como el ácido salicílico y la urea, además de los corticosteroides de uso local, entre ellos la triamcinolona, la mometasona y la betametasona.

En los casos más extensos, graves o resistentes al tratamiento tópico, el especialista puede indicar medicamentos sistémicos, como el metotrexato, bajo estricta supervisión médica y con los controles necesarios para garantizar su uso seguro.

En Cuba, los pacientes durante los últimos años han contado también con alternativas terapéuticas desarrolladas a partir de la placenta humana, como la Coriodermina, un producto de uso tópico empleado en el tratamiento de la psoriasis. Su desarrollo se vincula con la experiencia del Centro de Histoterapia Placentaria, en La Habana. Los estudios clínicos publicados han mostrado resultados favorables en el control de las lesiones, aunque la respuesta al tratamiento puede variar en cada paciente y su indicación debe realizarse bajo supervisión especializada.

La evaluación dermatológica resulta esencial para establecer el diagnóstico, seleccionar el tratamiento adecuado y dar seguimiento a la evolución de la enfermedad. La automedicación debe evitarse, especialmente ante el empeoramiento de las lesiones. La doctora Mayra Brito, especialista del Hospital Dermatológico “Dr. Guillermo Fernández Hernández-Baquero”, situado en El Rincón, La Habana, abordada por Infomed para la ocasión, destaca la importancia de la atención especializada para el control de esta afección y el mejoramiento de la calidad de vida de los pacientes.

En esta fecha, el llamado es a fortalecer la educación sanitaria y combatir el estigma social, recordando que la psoriasis no es contagiosa. Las personas que viven con esta enfermedad necesitan atención médica oportuna, comprensión y acompañamiento. Mirar más allá de la piel significa reconocer las necesidades, experiencias y emociones de quienes padecen psoriasis, y contribuir a una sociedad más informada, inclusiva y solidaria.

Por: Mylenys Torres Labrada.

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