
La doctora Odalys Blanco Hidalgo, líder de las investigaciones básicas del fármaco, explica los alcances del Premio Academia de Ciencias 2025 otorgado a los estudios que amplían las potencialidades terapéuticas de este medicamento.
Por más de tres décadas, el Surfacen ha sido un nombre familiar en las unidades de cuidados intensivos neonatales de Cuba. Este medicamento de origen natural, obtenido del lavado broncoalveolar de origen porcino, ha permitido reducir drásticamente la mortalidad infantil en el país al tratar el distrés respiratorio en recién nacidos prematuros cuyos pulmones no han madurado lo suficiente para producir surfactante pulmonar endógeno.
Sin embargo, lo que pocos imaginaban es que este fármaco, uno de los apenas cinco surfactantes pulmonares de uso humano que existen en el mundo, pudiera trascender su indicación original para convertirse en una plataforma terapéutica con potencialidades ilimitadas en el tratamiento de enfermedades respiratorias de base inflamatoria.
Ese es precisamente el mérito que ha llevado a la doctora Odalys Blanco Hidalgo, licenciada en Bioquímica y Doctora en Ciencias Farmacéuticas, junto a un amplio colectivo de investigadores, a recibir el Premio Academia de Ciencias 2025 por el trabajo titulado «Estudios biofísicos y farmacológicos de Surfacen: potencialidades terapéuticas en enfermedades por daño pulmonar e inflamación.
«El Surfacen es un medicamento que se viene usando durante más de 30 años en las unidades de cuidados intensivos neonatales», explica la doctora Blanco Hidalgo. «Se utiliza en el distrés respiratorio del neonato, en niños prematuros que no han madurado sus pulmones y, por lo tanto, no producen el surfactante pulmonar. Se les aplica por vía endotraqueal, el surfactante pulmonar exógeno, en este caso, Surfacen».

Estos productos comenzaron a implementarse en la clínica en la década de los 80, y Cuba tuvo el privilegio de obtener, en un tiempo récord, un medicamento para uso humano en nuestras condiciones. «Solamente en el mundo existen cinco», destaca la investigadora. «Si Cuba no hubiera podido disponer de ese medicamento, cuyas dosis oscilan en mil dólares, el país hubiera tenido que invertir cuantiosas sumas. El uso de ese medicamento permitió la disminución drástica de la mortalidad infantil en nuestro país».
El Surfacen es un producto altamente complejo. Está compuesto por un espectro grande de fosfolípidos y proteínas específicas, lo que lo convierte en un sistema surfactante pulmonar completo. Es precisamente esa complejidad la que ha abierto las puertas a nuevas aplicaciones terapéuticas.
El premio comprende tres grandes investigaciones, cada una con diferentes niveles de introducción en la práctica clínica.
Primera vertiente: las bases biofísicas
El primer conjunto de estudios se centró en sustentar científicamente una serie de ensayos biofísicos para obtener una formulación mejorada del surfactante pulmonar. «Hicimos una caracterización biofísica completa, al Surfacen le adicionamos ácido hialurónico, que es un biopolímero que está endógenamente en el pulmón, es decir, que es compatible», detalla Blanco Hidalgo.
El objetivo era claro: hacer más resistente al Surfacen frente a los procesos inflamatorios que degradan el surfactante endógeno. «Si yo cojo un distrés respiratorio agudo donde hay inflamación, hay proteasas y aplico el surfactante, se degrada porque el surfactante tiene proteína, tiene fosfolípidos, y ese ambiente tiene fosfolipasas, tiene proteasas que me degradan al surfactante. Pero si a ese Surfacen yo le añado ese biopolímero, es capaz de resistir ese proceso inhibitorio».
Esta investigación se realizó en alianza con la Universidad Complutense de Madrid, líderes en investigaciones biofísicas y farmacéuticas de los surfactantes pulmonares. «Nuestro producto tuvo el privilegio de ser evaluado en un laboratorio externo con altos estándares de reconocimiento mundial desde el punto de vista biofísico», subraya la doctora.
Uno de los hallazgos científicos más relevantes fue que el Surfacen, en comparación con el surfactante pulmonar endógeno, resultó más resistente a la inhibición. Su composición bioquímica única, que en su momento permitió ser patentado, le permitió una susceptibilidad significativamente menor a la inhibición por colesterol (presente en el suero, el meconio) en comparación con el surfactante natural endógeno, lo que le confiere una ventaja crucial en entornos pulmonares patológicos.
Para demostrarlo, se utilizaron equipos especializados que simulan el alvéolo pulmonar. «Se creó una burbuja como si fuera un alvéolo patógeno donde se le puso suero, donde se le puso meconio y simuló desde el punto de vista biofísico lo que realmente pudiera estar ocurriendo en el paciente que están distresado». Los resultados fueron publicados en revistas de alto factor de impacto.
Segunda vertiente: Surfacen en el asma
El segundo gran resultado, que ya se encuentra en fase de introducción parcial, es la evaluación del Surfacen en el asma. «Si bien el Surfacen se ha utilizado por vía endotraqueal, cuando nosotros nos propusimos el reto de evaluar qué implicación puede tener en el proceso asmático, no podíamos dar ese medicamento por vía endotraqueal como se hace en el neonato. Innovamos y fuimos capaces de dar ese mismo producto por vía inhalatoria, que es un método no invasivo».
Para ello, establecieron una alianza nacional con el Centro de Biopreparados (BioCen), líderes en alergias y modelos de asma. «Ellos disponían del modelo farmacológico de asma alérgica, que tiene la característica de que es con los ácaros, es epidemiológicamente relevante porque son con los ácaros que nos da la alergia a nosotros. Es un modelo muy bien establecido y nosotros evaluamos el Surfacen en ese modelo, con la novedad, por primera vez, de utilizarlo por vía inhalatoria».
Los resultados fueron importantes: el Surfacen mostró un efecto broncodilatador y un efecto antiinflamatorio; en resumen, un efecto antiasmático. Con esos resultados se empezó a solicitar al Centro Regulador (CECMED) el inicio de un ensayo clínico.
Pero antes era necesario demostrar la inocuidad y seguridad del producto por vía inhalatoria en la parte superior del tracto respiratorio. «Por más de 30 años se sabe que el Surfacen es seguro, es inocuo en las vías aéreas distales inferiores, porque se da por suministro endotraqueal, pero no sabíamos si por el suministro de las vías aéreas superiores pudiera ocurrir algún efecto adverso». Se realizó entonces una prueba estándar de toxicología aguda en ratas por vía intranasal, que junto al modelo farmacológico de asma alérgica permitió solicitar al CECMED (Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos) el inicio de un ensayo clínico, el cual fue aprobado.
«Esto permitió enriquecer el registro sanitario del Surfacen, porque un producto, una vez que sale al mercado, si no se investiga, no se profundiza, muere. Nos permitió dos cosas: iniciar un ensayo clínico que está en curso actualmente y fortalecer el registro cubano del medicamento».
El ensayo clínico se inició en la edad pediátrica, específicamente en el síndrome obstructivo bronquial, que abarca asma y bronquiolitis. «Está en dos hospitales pediátricos: en el hospital de Centro Habana y en el hospital Juan Manuel Márquez, que acaba de iniciar en septiembre». La inclusión de casos depende de la época del año, pero el estudio ya está en ejecución.
Tercera vertiente: combinaciones terapéuticas
La tercera parte del premio explora la combinación del Surfacen con otros fármacos. «Usando el concepto de formulaciones extemporáneas, no vamos a crear una nueva formulación que es un proceso muy complejo. Nosotros, en la misma unidad de cuidados intensivos, en un paciente distresado o un paciente con una neumonía, vamos a combinar en el momento, el Surfacen con el antibiótico».
Para ello, fue necesario verificar que el Surfacen no interfiera en las propiedades farmacológicas del antibiótico y que el antibiótico no interfiera en las propiedades biofísicas del Surfacen. «Enfrentamos la combinación Surfacen con el antibiótico en ensayos microbiológicos y vimos que no afectó la propiedad de los antibióticos evaluados. Después, desde el punto de vista biofísico, cuando combinamos y evaluamos su actividad biofísica, vimos que no se afectó».
La doctora Blanco Hidalgo utiliza una metáfora visual: «A veces nosotros simulamos como si fuera una ola grande, un surfista. La tabla del surfista es el Surfacen, el surfista es el antibiótico, y entonces el Surfacen lleva a ese antibiótico, sería el surfista atravesando todo el sistema respiratorio con la tabla. Eso es altamente importante porque hay muchas barreras, porque el sistema respiratorio tiene muchas barreras ya que es la primera entrada del aire, del oxígeno y de patógenos y virus que existen en el ambiente. Entonces él es capaz de atravesar porque está diseñado para eso, esa es su función».
También se trabajó con un inhibidor de proteasas, en colaboración con el Centro de Estudios de Proteínas de la Facultad de Biología, referentes en inhibidores de proteasas. «Esos procesos inflamatorios tienen determinadas dianas que son proteasas, y es importante disponer de inhibidores, como por ejemplo el inhibidor de la elastasa. Esos inhibidores de forma general en el mundo se utilizan por vía sistémica, ahora se están incursionando en la parte inhalatoria. Si Cuba tiene ese producto liderado por el Centro de Estudios de Proteínas y tiene Surfacen, ¿por qué no combinarlo?»
Los resultados mostraron que no interfirieron la actividad de ambos, e incluso hubo una sinergia. «El Surfacen per se produce un efecto antiinflamatorio, porque si bien el producto es un tensoactivo de excelencia, además presenta propiedades inmunomoduladoras, una de esas propiedades antiinflamatorias fue que inhiben también la elastasa».
Detrás de estos resultados hay un trabajo colectivo que la doctora Blanco Hidalgo se empeña en destacar. «Eso lleva tiempo y es un trabajo evidentemente de colectivo, porque si uno no tiene todos los factores, todos los integrantes son fundamentales, desde el especialista, desde el técnico. Uno puede tener una buena idea, pero si esa idea no se materializa en las manos, no se lleva a cabo».
Los retos han sido muchos, especialmente en el contexto económico que atraviesa el país. «Una parte importante de los trabajos ya estaban bastante avanzados antes que la situación fuera tan crítica. Pero después, eso lleva un tiempo para publicar, para que te acepte la revista, buscar un financiamiento. Los retos son muchos: desde poder tener el producto disponible, que se lleve a cabo todo el proceso productivo, que el producto cumpla con todos los controles de calidad y sea liberado, que se pueda disponer de una parte del producto para utilizarlo en las investigaciones básicas (que de hecho ha sido una prioridad en nuestro centro), porque es mucha también la demanda para la clínica hasta disponer de los animales de experimentación en condiciones óptimas para mimetizar los modelos preclínicos farmacológicos y de reactivos específicos, entre otros».
La doctora Blanco Hidalgo llegó a la bioquímica casi por casualidad. «Yo no sabía lo que iba a estudiar. Sabía que me gustaba la química y sabía que me gustaba la biología. Un profesor me dijo: ‘Dale, en bioquímica’. Yo no sabía que existía bioquímica. Después mis padres me buscaron un libro que se llamaba “¿Qué vas a estudiar?”. Leí lo que decía de la carrera de bioquímica y dije: Bueno, sí, porque ni es la química pura, ni es la biología pura, es una mezcla».
Llegó al Centro Nacional de Salud Animal (CENSA) por invitación de una compañera de aula cuya madre era directora de investigación allí. «Vinimos para acá un grupo de compañeros y ya después yo decidí quedarme. Me gustó el tema, me gustó el trabajo, me inserté desde temprano en la carrera en el CENSA y ahí continué. Toda mi vida he laborado en el CENSA, colaborando con instituciones prestigiosas en este país, porque la alianza es fundamental».
El Premio Academia de Ciencias 2025 llega en un momento en que el Surfacen, con todas estas investigaciones preclínicas, se posiciona al nivel de los otros surfactantes del mundo. «Tratamos de que nuestro producto se le amplíen sus funciones terapéuticas, porque el mundo lo hace, y a pesar de las adversidades, nosotros también lo hacemos. De ahí va el premio».
Con un ensayo clínico en curso en asma pediátrica, investigaciones preclínicas avanzadas en combinaciones con biopolímeros, antibióticos e inhibidores de proteasas, y la perspectiva de nuevas alianzas internacionales, el Surfacen se proyecta como un medicamento que, nacido para salvar neonatos, está destinado a seguir salvando vidas en otras áreas de la medicina respiratoria. El Premio Academia de Ciencias 2025 no solo reconoce el pasado y el presente de estas investigaciones, sino que impulsa un futuro donde la ciencia cubana sigue demostrando que, incluso en las condiciones más adversas, la perseverancia y la calidad científica pueden abrirse camino.
Fotos: Naturaleza Secreta
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.
Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria.
Academia de Ciencias de Cuba
Ministerio de Salud Pública de Cuba
Recomendamos: Artículos de la Dra. C. Odalys Blanco en Google Scholar.

¿Qué es el virus Shamonda?







