Convocatoria a la 49 Edición del Concurso Premio Anual de la Salud 2026

Consecuentes con el legado del líder histórico de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, y el papel que juegan las ciencias en el desarrollo del país, el Concurso Premio Anual de la Salud constituye el reconocimiento más importante que otorga el Ministerio de Salud Pública cada año, a los profesionales con resultados relevantes en las investigaciones vinculadas a las ciencias médicas, en correspondencia con los objetivos, prioridades y retos del Sistema Nacional de Salud.

De esta manera, se convoca a la 49 Edición del Concurso Premio Anual de la Salud 2026 para los trabajos científicos terminados en el período comprendido entre el 1ero. de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2025.

Tienen derecho a participar en todas las modalidades los médicos, estomatólogos, psicólogos, licenciados en enfermería, licenciados en tecnología de la salud, farmacéuticos, bioquímicos, biólogos, ingenieros, economistas, otros profesionales, técnicos y los estudiantes de ciencias médicas que trabajen o investiguen en el campo de la salud humana, independientemente del organismo o institución en el que laboren y del cual sólo deberán tener aval o consentimiento para la participación de sus trabajos en el certamen.

Los resultados de las investigaciones e innovaciones deben contribuir al mejoramiento de los indicadores del estado de salud de la población, a la calidad y satisfacción con los servicios de salud, a la eficiencia, la sostenibilidad y el desarrollo del sector, así como la formación integral de profesionales y estudiantes en correspondencia con las necesidades del país.

Para ello los trabajos deben responder a las siguientes líneas de investigación:

1. Atención primaria de salud;
2. Salud materno – infantil, salud sexual y reproductiva;
3. Salud del adulto mayor y envejecimiento poblacional;
4. Salud del adulto joven y salud ocupacional;
5. Salud ambiental;
6. Vigilancia y lucha antivectorial;
7. Enfermedades transmisibles, no transmisibles e introducción de nuevas líneas
terapéuticas;
8. Promoción de salud y prevención de enfermedades;
9. Discapacidades y desarrollo de las aptitudes físicas y mentales en los niños.
10. Adicciones, calidad de la vida y salud mental;
11. Violencias: accidentes, conductas destructivas y autodestructivas;
12. Calidad y seguridad del paciente;
13. Eficiencia y economía de la salud, exportación de servicios, gestión e infraestructura;
14. Formación de recursos humanos;
15. Tecnologías sanitarias.

Las categorías del concurso son las siguientes:

1. Teoría Científica;
2. Investigación Básica;
3. Investigación Aplicada;
4. Innovación Tecnológica;
5. Trabajo Científico en Educación Médica;
6. Investigaciones de Sistemas y Servicios de Salud (ISSS);
7. Artículo Científico;
8. Libro.

El concurso se desarrollará siguiendo el siguiente calendario:

– Inscripción de trabajos en los concursos provinciales y en el concurso central: del 26 de enero al 28 de marzo de 2026.
– Evaluación de los jurados provinciales y central: 31 de marzo al 16 de mayo de 2026.
– Sesiones científicas finales de los concursos provinciales y el concurso central: 19 de mayo al al 27 de junio de 2026.
– Inscripción en el concurso nacional por los consejos provinciales de sociedades científicas de la salud: 30 de junio al 24 de julio de 2026.
– Evaluación de los y jurados nacionales: 3 de agosto al 31 de octubre de 2026.
– Sesión científica final y premiación: 5 de diciembre de 2026.

Descargue aquí la convocatoria completa.

¿Qué tan permanentes son los metadatos de los datos de investigación? Comprender los cambios en los metadatos de DataCite

Este artículo analiza en profundidad hasta qué punto los metadatos de los datos de investigación pueden considerarse permanentes una vez que se les asigna un identificador persistente (DOI) a través de DataCite.

En el contexto de la ciencia abierta, los metadatos son fundamentales porque permiten que los conjuntos de datos sean localizables, accesibles, interpretables y reutilizables. Sin embargo, a diferencia de los catálogos bibliotecarios tradicionales, los metadatos de los datos de investigación se crean y mantienen en entornos muy diversos, con prácticas desiguales y, en muchos casos, con un mantenimiento limitado a lo largo del tiempo.

Este estudio parte de la hipótesis de que, aunque los DOIs están pensados para ser persistentes, los metadatos que los acompañan pueden cambiar de forma significativa después de su publicación inicial.

Para examinar esta cuestión, el trabajo se centra en el análisis de millones de registros de metadatos asociados a conjuntos de datos publicados en 2021, observando su evolución durante los dos años siguientes. El enfoque metodológico se basa en el uso de información de procedencia de metadatos, lo que permite identificar qué elementos cambian, con qué frecuencia y en qué momento.

Este enfoque empírico aporta una visión poco habitual en los estudios sobre metadatos, ya que no se limita a evaluar la calidad en un momento concreto, sino que estudia los cambios a lo largo del tiempo.

Los resultados muestran que la mayoría de los metadatos permanecen estables, lo que indica que, en términos generales, pueden considerarse suficientemente fiables para tareas como análisis bibliométricos o estudios de infraestructura científica.

No obstante, una proporción relevante de registros sí experimenta modificaciones. Estas modificaciones suelen ser incrementales y puntuales, y afectan sobre todo a elementos como los nombres de los creadores, las descripciones del conjunto de datos o la incorporación de identificadores relacionados. En cambio, otros campos clave —como el título o el año de publicación— rara vez se modifican, lo que refuerza la idea de una estructura básica bastante fija.

El análisis temporal revela que los cambios se concentran en las primeras fases tras la publicación del DOI, lo que sugiere que muchos ajustes responden a correcciones o mejoras iniciales más que a un mantenimiento continuo a largo plazo. Además, el estudio detecta diferencias notables entre repositorios, lo que indica que no existe una práctica homogénea en la gestión de metadatos: algunos repositorios tienden a revisar y actualizar más sus registros, mientras que otros apenas los modifican una vez publicados.

En la discusión, el artículo plantea una reflexión crítica sobre el concepto de “permanencia” aplicado a los metadatos. Aunque estos son relativamente estables, no muestran una evolución sostenida que acompañe el ciclo de vida completo de los datos de investigación. Esto limita su potencial para reflejar nuevos usos, citas, relaciones o contextos científicos emergentes.

El trabajo sugiere que, para mejorar la reutilización y el valor a largo plazo de los datos, sería necesario repensar las políticas y prácticas de mantenimiento de metadatos, promoviendo una actualización más activa y coherente.

Leer más en:

Valor de los metadatos para los datos de investigación. Blog Universo Abierto. enero 5, 2026. Disponible en: https://universoabierto.org/2026/01/05/valor-de-los-metadatos-para-los-datos-de-investigacion/

Tema de salud: Virus de Nipah

El virus de Nipah es un virus zoonótico (transmitido principalmente de animales a personas, y en ocasiones también de persona a persona y mediante comida contaminada). En las personas infectadas tiene manifestaciones clínicas diversas, que van de la infección asintomática (subclínica) a la infección respiratoria aguda y la encefalitis letal.

El virus de Nipah también puede causar enfermedades graves en animales como los cerdos, lo que resulta en pérdidas económicas significativas para los ganaderos.

Aunque el virus de Nipah ha causado solo unos pocos brotes conocidos en Asia, infecta a una gran variedad de animales y es causa de enfermedades graves y muerte en las personas, por lo que es un problema de salud pública.

Brotes anteriores

El virus de Nipah se reconoció por primera vez en 1999 en Malasia durante un brote entre criadores de cerdos. Desde 1999 no se han notificado nuevos brotes en la zona.

En Bangladesh se reconoció por primera vez en 2001, y el país ha sufrido brotes casi anuales desde entonces. La enfermedad también se ha identificado periódicamente en el este de la India.

Otras regiones pueden estar en riesgo de infección por el virus de Nipah, ya que se han encontrado pruebas serológicas de su presencia en el reservorio natural conocido (especies de murciélagos del género Pteropus) y varias otras especies de murciélagos en varios países, como Camboya, Ghana, Filipinas, Indonesia, Madagascar y Tailandia.

Transmisión

Durante los brotes iniciales en Malasia, que también afectaron Singapur, la mayoría de las infecciones humanas se debieron al contacto directo con cerdos enfermos o sus secreciones contaminadas. Se cree que la transmisión se produjo a través de gotículas respiratorias o del contacto con secreciones nasofaríngeas o tejidos de cerdos enfermos.

En los brotes de Bangladesh e India, la fuente más probable de la infección fue el consumo de frutas o productos de frutas (por ejemplo, jugo de palmera datilera) contaminados con orina o saliva de murciélagos infectados.

Por el momento no hay estudios sobre la permanencia del cirus en los líquidos corporales ni en el medio ambiente, y en particular en la fruta.

También se ha reportado una transmisión limitada de persona a persona entre familiares y cuidadores de pacientes infectados por el virus de Nipah. Durante brotes posteriores en Bangladesh y la India en 2001, el virus de Nipah se propagó directamente de persona a persona a través del contacto directo con secreciones y excreciones humanas.

En Siliguri (India) también se informó de la transmisión del virus en entornos sanitarios; el 75 % de los casos se produjeron entre el personal del hospital o las visitas. De 2001 a 2008, alrededor de la mitad de los casos notificados en Bangladesh se debieron a la transmisión de persona a persona a través de la atención a pacientes infectados.

Signos y síntomas

La infección humana puede ser asintomática o causar enfermedad respiratoria aguda (leve o grave) o encefalitis letal. Las personas infectadas presentan inicialmente síntomas gripales (fiebre, cefaleas, mialgias, vómitos y dolor de garganta). Esto puede ir seguido de mareos, somnolencia, alteración de la consciencia y signos neurológicos que indican encefalitis aguda.

Algunas personas también pueden sufrir neumonía atípica y problemas respiratorios graves, como disnea aguda. En casos graves aparecen encefalitis y convulsiones, que progresan al coma en 24 a 48 horas.

Se cree que el período de incubación (intervalo entre la infección y el inicio de los síntomas) oscila entre 4 y 14 días. Sin embargo, se ha registrado períodos de incubación de hasta 45 días.

La mayoría de las personas que sobreviven a la encefalitis aguda se recuperan por completo, pero se han descrito afecciones neurológicas crónicas en los sobrevivientes. Aproximadamente el 20 % de los pacientes se quedan con secuelas neurológicas residuales, como convulsiones y cambios de personalidad. Un pequeño número de personas que se recuperan recaen o presentan posteriormente encefalitis de aparición tardía.

La tasa de letalidad estimada es del 40 % al 75 %, pero puede variar según el brote, dependiendo de la capacidad local de vigilancia epidemiológica y atención clínica.

Diagnóstico

Los signos y síntomas iniciales de la infección por el virus de Nipah son inespecíficos y a menudo el diagnóstico no se sospecha en el momento de la presentación. Esto puede dificultar el diagnóstico y crear problemas para detectar los brotes, implantar medidas eficaces y oportunas de control de la infección y emprender actividades de respuesta a los brotes.

Además, la precisión de los resultados de laboratorio puede verse afectada por la calidad, cantidad, tipo y momento de obtención de las muestras clínicas, así como por el tiempo necesario para enviar las muestras de los pacientes al laboratorio.

La infección por el virus de Nipah puede diagnosticarse durante la fase aguda y de convalecencia mediante pruebas de laboratorio y la historia clínica. Las principales pruebas son la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real en muestras de líquidos corporales y la detección de anticuerpos mediante ELISA. Las diferentes pruebas son la PCR y el aislamiento del virus en cultivos celulares.

Tratamiento

No hay medicamentos específicos ni vacunas para la infección por el virus de Nipah, pese a que es prioritaria en el plan de investigación y desarrollo de la OMS. Se recomienda un tratamiento de apoyo intensivo para las complicaciones respiratorias y neurológicas graves.

Huésped natural: murciélagos frugívoros

Los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, en particular las especies pertenecientes al género Pteropus, son los huéspedes naturales del virus de Nipah, en los que aparentemente no produce enfermedad.

Se supone que hay una superposición de la distribución geográfica de los Henipavirus y Pteropus. Esta hipótesis se ha visto reforzada por la demostración de infecciones por Henipavirus en murciélagos Pteropus de Australia, Bangladesh, Camboya, China, India, Indonesia, Madagascar, Malasia, Papua Nueva Guinea, Tailandia y Timor-Leste.

Se han detectado anticuerpos contra los virus de Nipah y de Hendra en murciélagos frugívoros africanos del género Eidolon, familia Pteropodidae, lo que indica que estos virus podrían estar presentes en la distribución geográfica de los murciélagos Pteropodidae de África.

El virus de Nipah en animales domésticos

Los brotes de infección por el virus de Nipah en cerdos y otros animales domésticos (caballos, cabras, ovejas, gatos y perros) se notificaron por primera vez durante el brote inicial de Malasia en 1999.

El virus de Nipah es altamente contagioso en los cerdos, que son infecciosos durante el período de incubación (de 4 a 14 días).

Algunos cerdos infectados pueden ser asintomáticos, pero otros presentan enfermedad febril aguda, dificultad para respirar y síntomas neurológicos como temblores, contracciones y espasmos musculares. En general, la mortalidad es baja, excepto en lechones jóvenes. Estos síntomas no son muy diferentes de los de otras enfermedades respiratorias y neurológicas del cerdo. Se debe sospechar infección por el virus de Nipah si los cerdos tienen también una tos inusual de ladrido o si hay casos humanos de encefalitis.

Para más información sobre el virus de Nipah en los animales, véanse las páginas web de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y de la Organización Mundial de Sanidad Animal sobre el virus.

Prevención
Control del virus de Nipah en animales domésticos

Por ahora no hay vacunas contra el virus de Nipah. La limpieza y desinfección sistemática y exhaustiva de las granjas de cerdos (con los detergentes apropiados) pueden ser eficaces para prevenir la infección.

Si se sospecha un brote, las instalaciones deben ponerse en cuarentena inmediatamente. El sacrificio de los animales infectados, con una estrecha supervisión de su inhumación o incineración, puede ser necesario para reducir el riesgo de transmisión a las personas. Las restricciones o prohibiciones del movimiento de animales de granjas infectadas a otras zonas puede reducir la propagación de la enfermedad.

Como los brotes de virus de Nipah en animales han precedido a los casos humanos, es esencial establecer un sistema de vigilancia de la salud animal basado en el enfoque “Una salud” que permita detectar nuevos casos y alertar rápidamente a las autoridades sanitarias veterinarias y humanas.

Reducción del riesgo de infección humana

En ausencia de una vacuna, la única forma de reducir o prevenir la infección en las personas es concienciando sobre los factores de riesgo y educando a las personas sobre las medidas que pueden tomar para reducir la exposición y los casos de infección por el virus de Nipah.

Los mensajes educativos de salud pública deberían enfocarse en:

  • La reducción del riesgo de transmisión del murciélago a los humanos: los esfuerzos por prevenir la transmisión deberían enfocarse primero en reducir el acceso de los murciélagos a la savia de las palmeras datileras y a otros productos alimenticios frescos. Puede ser útil alejar a los murciélagos de los sitios de recolección de savia con coberturas protectoras (tales como faldones de bambú). El zumo de palma recién recolectado debe hervirse y las frutas deben lavarse a fondo y pelarse antes de consumirlas
  • La reducción del riesgo de transmisión de los animales a los humanos: se deben usar guantes y otra ropa de protección al manipular animales enfermos o sus tejidos, y durante su sacrificio. En la medida de lo posible, las personas deben evitar el contacto con cerdos infectados.
  • La reducción del riesgo de transmisión de persona a persona: se debe evitar el contacto físico sin protección con las personas infectadas por el virus de Nipah. Después de cuidar o visitar a personas enfermas hay que lavarse las manos.
Control de la infección en entornos asistenciales
  • Los profesionales sanitarios que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada por el virus de Nipah o que manipulan sus muestras deben tomar las precauciones habituales.
  • Como se han descrito casos de transmisión de persona a persona, además de las precauciones anteriores, también se deben tomar precauciones en relación con el contacto y las gotículas.  En determinadas circunstancias pueden ser necesarias precauciones contra la transmisión aérea.
  • Las muestras de personas y animales con sospecha de infección por el virus de Nipah deben ser manejadas por personal capacitado que trabaje en laboratorios adecuadamente equipados.
Respuesta de la OMS

La OMS está apoyando a los países afectados y en riesgo con orientación técnica sobre cómo manejar los brotes del virus Nipah y sobre cómo prevenir su aparición.

El riesgo de transmisión internacional a través de la fruta o sus productos (por ejemplo, el jugo de palmera datilera) contaminados con orina o saliva de murciélagos frugívoros infectados se puede evitar lavando bien y pelando la fruta. Debe desecharse la fruta con signos de haber sido mordida por murciélagos.

Cuba y Brasil consolidan alianzas estratégicas en salud y biotecnología

Entre los días 23 y 30 de noviembre de 2025 se desarrolló una misión técnica en Brasil con el acompañamiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en la que participaron autoridades y científicos de Cuba que trabajan vinculados con el campo de la salud pública. La misión incluyó acciones de intercambios en las ciudades de Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia, y tenía como objetivo dar seguimiento a acuerdos adoptados en 2024 por el Comité Gestor Binacional Cuba-Brasil en Salud y Biotecnología, así como avanzar en tareas emanadas de encuentros anteriores sostenidos entre los Ministerios de Salud de ambos países.

La delegación cubana estuvo encabezada por la Dra. Ileana Morales Suárez, Directora Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y Co-coordinadora del Comité Gestor Binacional. También participaron el Dr. Ernesto Chico Pérez, directivo del Grupo de las Industrias Biotecnológicas y Farmacéuticas BioCubaFarma; la Dra. Vivian Kourí Cardellá, Directora del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK); la Dra. Tania Crombet Ramos, Directora de Investigación Clínica del Centro de Inmunología Molecular (CIM); la Dra. Idalmelis del Castillo Puentes, Directora del Centro de Inmunoensayo (CIE); la Dra. Liz Álvarez Lajonchere, directiva del Complejo investigativo e industrial de Biotecnología CIGB Mariel; y el Dr. Néstor Marimón Torres, Director de Relaciones Internacionales del MINSAP.

Por la OPS/OMS participó el Dr. Mario Cruz Peñate, Representante en Cuba, quien al referirse a esta misión, comentó:

“Al integrar las capacidades de investigación, desarrollo e innovación de Cuba y Brasil, junto con sus fortalezas industriales en biotecnología y sus marcos de políticas habilitadoras, se conforma un ecosistema altamente potente para garantizar el acceso a medicamentos y productos sanitarios estratégicos para ambos países; acelerar la disponibilidad de productos innovadores para la Región; y fortalecer la seguridad hemisférica frente a patógenos de interés internacional. Esta misión se desarrolla en el marco de la prioridad estratégica de nuestra Estrategia de Cooperación con el País: promover la ciencia, la investigación y la innovación orientadas al desarrollo de capacidades nacionales para la producción de medicamentos, insumos y dispositivos médicos.”

Durante la agenda de trabajo se realizaron importantes actividades. El 24 de noviembre, en São Paulo, tuvo lugar una reunión con la Secretaría Ejecutiva del Complejo Económico Industrial de Salud (CEIS), donde se conocieron los avances del complejo y los proyectos de inversión para fomentar alianzas público-privadas. Además de que durante la jornada se firmó un convenio de cooperación entre CEIS y la OPS, con presencia del Dr. Jarbas Barbosa, Director de la OPS. Ese mismo día, en sesión vespertina, se celebró la segunda reunión del Consejo Gestor Binacional Brasil-Cuba, en la que se discutieron avances y perspectivas en cooperación científica y tecnológica en salud, con la participación virtual del Ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha.

El 25 de noviembre, también en São Paulo, la delegación visitó el Hospital Israelita Albert Einstein para intercambiar sobre investigaciones conjuntas en inmunoterapia, aplicaciones de medicamentos cubanos y manejo clínico del chikungunya. Por la tarde, se realizó una visita al Instituto Butantan, centro de investigación biológica, donde se dialogó sobre colaboración en vigilancia y tratamiento de enfermedades infecciosas, así como en vigilancia genómica de arbovirus y virus respiratorios. También se conversó acerca de la vacuna contra el chikungunya, en proceso de registro con la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (ANVISA). Coincidentemente, se conoció la aprobación de la vacuna contra el dengue en ese país, hecho que refuerza la relevancia de fomentar estas alianzas para enfrentar arbovirosis que afectan a la Región.

Los días 26 y 27 de noviembre incluyeron recorridos y reuniones en instituciones de referencia, como el Instituto Nacional del Cáncer (INCA); el Instituto de Biología Molecular del Paraná (IBMP); la empresa Wolbito, que es la mayor biofábrica del mundo de cría de Aedes aegypti con Wolbachia para combatir las enfermedades transmitidas por mosquitos; y dos centros de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz): el Instituto de Tecnología en Inmunobiológicos, más conocido como Bio-Manguinhos, y el Instituto René Rachou. En estos encuentros se abordaron temas relacionados con inmunoterapia, terapias celulares, diagnóstico molecular y producción de vacunas y medicamentos innovadores.

Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas 2026: “Estas enfermedades no son solo cifras, representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás”

Cada 30 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), una oportunidad para visibilizar un grupo de enfermedades prevenibles y tratables que siguen afectando a millones de personas, en particular a quienes viven en condiciones de pobreza y con acceso limitado a los servicios de salud.

La OPS estima que más de 200 millones de personas en la Región de las Américas están afectadas por una o más ETD, entre ellas la enfermedad de Chagas, la lepra, la leishmaniasis, el tracoma, la esquistosomiasis y otras que impactan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables y desatendidas. Estas enfermedades suelen conllevar una elevada carga sanitaria, social y económica, y a menudo causan discapacidad de por vida, estigmatización y dificultades.

Para conmemorar esta fecha, la OPS destaca la colaboración entre gobiernos, personal de salud y la sociedad civil para avanzar en los esfuerzos de control y eliminación.

En esta entrevista, Ana Lucianez Pérez, asesora de la OPS en Enfermedades Infecciosas Desatendidas, comparte reflexiones desde su trabajo apoyando a los países para fortalecer la vigilancia, mejorar la recopilación y gestión de datos, y cerrar brechas con el fin de reducir la carga de las ETD en toda la Región.

¿Por qué estas enfermedades tropicales se consideran “desatendidas” si continúan afectando a tantas personas?

Se consideran desatendidas porque, a pesar de ser prevenibles y tratables, reciben mucha menos atención política y menos recursos que otros problemas de salud. Afectan principalmente a personas que viven en situación de pobreza, sobre todo en lugares con acceso limitado a los servicios de salud, al agua potable y al saneamiento.

Otra razón es la visibilidad. Las ETD suelen afectar a poblaciones marginadas y desatendidas, incluyendo a comunidades indígenas, muchas veces en zonas remotas. Cuando los casos se concentran en estos contextos, la carga total puede parecer baja en las estadísticas nacionales, aunque el impacto en las comunidades afectadas sea enorme.

Sabiendo esto, la vigilancia y la recopilación de datos parecen ser fundamentales para prevenir, controlar y eliminar las ETD.

Por supuesto. Los datos de alta calidad son esenciales para diseñar intervenciones que respondan realmente a lo que está ocurriendo sobre el terreno. Sin información confiable, los países no pueden ver dónde se está produciendo la transmisión, decidir qué acciones son necesarias ni evaluar si esas acciones están funcionando. Cuando los datos faltan o son incompletos, no solo se afecta la planificación, sino que se permite que la transmisión continúe sin control. Esto retrasa los avances y debilita los esfuerzos para prevenir, controlar y, en última instancia, eliminar estas enfermedades.

¿Cuáles son algunos de los principales desafíos que enfrentan los ministerios de salud para recopilar y gestionar datos de alta calidad sobre las ETD?

Uno de los mayores desafíos es que las ETD afectan principalmente a personas que viven en zonas remotas, rurales o desatendidas, donde los servicios de salud y el personal capacitado son limitados. El simple hechop de llegar a estas comunidades puede ser logísticamente complejo y costoso.

Además, el acceso a los diagnósticos suele ser limitado, los sistemas de vigilancia pueden ser débiles y la recopilación de datos puede estar fragmentada. Todo esto conduce a un subregistro. Y cuando los datos no son confiables, la verdadera carga de la enfermedad permanece oculta, lo que dificulta abogar por el financiamiento y los recursos humanos que realmente se necesitan.

¿Cuáles son los enfoques más eficaces para prevenir y, eventualmente, eliminar las ETD?

Mejorar la vigilancia y la calidad de los datos ha sido fundamental para el éxito en varios países. Por ejemplo, una mejor vigilancia ha desempeñado un papel clave en la eliminación de la filariasis linfática en algunas partes de las Américas durante la última década.

Una vigilancia sólida permite a los países documentar cuándo se ha interrumpido la transmisión, orientar la administración masiva de medicamentos y cumplir con los requisitos de verificación. En última instancia, esto es lo que permite a los países recibir la validación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la eliminación de una enfermedad como problema de salud pública, es decir, cuando la transmisión se ha reducido a un nivel en el que ya no representa una amenaza importante para la salud pública.

En los últimos años, las ETD han ganado mayor visibilidad gracias a diversas estrategias, como la Iniciativa de Eliminación de Enfermedades de la OPS, que busca eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas para 2030, incluidas doce del grupo de las ETD. Este impulso regional ha ayudado a priorizar recursos, alinear planes nacionales y acelerar el avance hacia las metas de eliminación de enfermedades como el tracoma, la oncocercosis, la rabia humana transmitida por perros, entre otras.

¿Por qué las ETD son menos visibles en los sistemas de salud pública y en las decisiones de política pública?

Las ETD suelen causar enfermedades crónicas, discapacidad a largo plazo y estigmatización, más que muertes inmediatas. Por ello, no siempre atraen la misma atención que enfermedades más agudas o de mayor repercusión. Tomemos como ejemplo la lepra: si no se diagnostica y trata de manera temprana, puede provocar discapacidades físicas de por por vida y exclusión social. Estos impactos son devastadores para las personas y las comunidades, pero no siempre se reflejan en los indicadores de salud tradicionales, lo que contribuye a que las ETD sean pasadas por alto en los debates de política pública.

La OPS y sus socios han mapeado las ETD en la Región y han identificado los principales “puntos críticos”. ¿Por qué es tan importante el mapeo y cómo cambia la forma en que los países responden?

El mapeo ayuda a vincular los datos con el territorio. Muestra dónde se concentra la transmisión y quiénes son los más afectados. De este modo, los países pueden responder de forma más estratégica, focalizando las intervenciones en las zonas de mayor riesgo en lugar de aplicar el mismo enfoque en todas partes. Por ejemplo, el mapeo de las helmintiasis transmitidas por el suelo, como las tenias, ha ayudado a los países a identificar municipios prioritarios, ampliar el acceso al diagnóstico y al tratamiento, y hacer un mejor uso de los recursos limitados para reducir la prevalencia.

¿En qué lugares ha apoyado la OPS a sus socios con datos y mapeo para responder a las ETD en la Región de las Américas?

Los datos y el mapeo han sido fundamentales para la eliminación del tracoma como problema de salud pública en las Américas. En México, el mapeo combinado con intervenciones focalizadas —como la administración masiva de medicamentos, la participación comunitaria y la colaboración con socios de agua, saneamiento e higiene (WASH)— condujo a la eliminación en 2017. En Guatemala, el mapeo y el fortalecimiento de la vigilancia están orientando intervenciones específicas y encaminando al país hacia la eliminación en los próximos años. Estas experiencias demuestran cómo la combinación de datos, servicios de salud y colaboración intersectorial puede generar resultados sostenibles.

¿Qué avances han logrado la OPS y los países para abordar la lepra en la Región?

Varios países están logrando avances importantes. Chile, Uruguay, la mayor parte de Centroamérica y algunas zonas del Caribe reportan pocos o ningún caso nuevo y se acercan a los hitos de eliminación. La OPS y sus socios se han centrado en fortalecer el diagnóstico temprano, el tratamiento y la vigilancia, así como abordar el estigma, prevenir la discapacidad y llegar a poblaciones indígenas y otras poblaciones marginadas.

Al mismo tiempo, Brasil continúa enfrentando una carga significativa: reporta más de 100 nuevos casos cada año y concentra más del 90 % de los casos en las Américas. Esto subraya la necesidad de sostener los esfuerzos, mejorar la calidad de los datos y focalizar las intervenciones donde más se necesitan.

En el 2019, los Estados Miembros de la OPS aprobaron la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades: Política para aplicar un enfoque integrado y sostenible de las enfermedades transmisibles en la Región de las Américas, en la que se comprometieron a eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas para el 2030.

Entre esas enfermedades están las infecciosas desatendidas, las zoonosis y las transmitidas por vectores: la enfermedad de Chagas, la lepra, el tracoma, la esquistosomiasis, los parásitos intestinales, la filariasis linfática, la rabia humana transmitida por el perro, la hidatidosis, la malaria y la fiebre amarilla entre otras, que afectan a los grupos poblacionales marginados que no tienen suficiente acceso a servicios de salud integrados. Hay herramientas eficaces para eliminarlas y deben ser implementadas por los sistemas de salud.

En el Día Mundial de las ETD, ¿cuál es el mensaje clave de la OPS para los gobiernos, los socios y el público?

Uno de los mensajes clave de la OPS es que estas enfermedades no son solo cifras: representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás. Invertir en mejores sistemas de datos es fundamental para dar visibilidad a las ETD, orientar acciones equitativas, fortalecer la rendición de cuentas y acelerar el progreso hacia su eliminación.

La mayoría de las ETD pueden eliminarse, y hacerlo no es solo un imperativo moral, sino también una cuestión de derechos humanos y equidad. Sin datos y vigilancia confiables, la desatención persiste; con datos, la eliminación se vuelve alcanzable.

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