
El brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo se ha convertido en el segundo más grande jamás registrado y en el de propagación más rápida hasta la fecha, advirtió este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseveró que casi 5000 personas han resultado infectadas y más de 2300 han muerto en seis provincias y 55 zonas de salud, y reconoció que, tres meses después de que la epidemia fuera declarada una emergencia de salud pública de importancia internacional, la situación continúa siendo extremadamente grave.
«Debemos ser francos: la epidemia está lejos de estar bajo control», afirmó Tedros durante la segunda reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional.
La rápida expansión del virus es favorecida por una combinación especialmente difícil de contener: inseguridad, desplazamientos y un intenso movimiento de personas a través de carreteras, ríos y rutas mineras.
Muchos fallecimientos siguen produciéndose en hogares, comunidades o centros de salud que no están especializados en el tratamiento del ébola. Algunas de esas personas tampoco figuran entre los contactos conocidos de casos anteriores. Para Tedros, cada una de esas muertes puede ser señal de una cadena de transmisión todavía sin identificar. «Hasta que cada cadena sea encontrada y cortada, la epidemia continuará», advirtió.
La tasa de letalidad se sitúa en torno al 46 %, según los últimos datos oficiales citados por la OMS. Para intentar encontrar con antelación esos casos, la organización está reforzando la vigilancia con 100 epidemiólogos adicionales, que trabajarán junto a más de 500 trabajadores comunitarios en el rastreo de contactos, la detección de posibles contagios y la derivación temprana de los pacientes a centros de tratamiento.
También se está ampliando la capacidad para atenderlos. En las últimas dos semanas se han añadido más de 400 camas en distintas localidades afectadas.
Pero detectar los contagios no depende únicamente de médicos y epidemiólogos. En muchas de las zonas afectadas, los motociclistas son quienes trasladan a personas enfermas e incluso cadáveres entre comunidades. Esa labor los ha convertido en uno de los grupos más expuestos al virus, pero también en una pieza potencialmente importante para identificar nuevos casos.
La OMS comenzó proporcionándoles estaciones para el lavado de manos y productos de desinfección. Ahora quiere ir más lejos e incorporarlos directamente a la vigilancia epidemiológica.
La idea es que puedan avisar a los equipos sanitarios cuando transporten a una persona enferma, de manera que esta pueda ser localizada, examinada y, de ser necesario, trasladada rápidamente a un centro de tratamiento.
El responsable de la respuesta de la OMS sobre el terreno, Thierno Baldé, explicó a periodistas desde Bunia que algunos motociclistas han sufrido directamente las consecuencias de la epidemia y relató el caso de un hombre que había perdido a seis miembros de su familia.
La participación de las comunidades es ahora uno de los pilares de una respuesta que también intenta involucrar a asociaciones de mujeres, líderes políticos y autoridades locales.
Ese esfuerzo cobra especial importancia en un contexto en el que la inseguridad y la resistencia de algunas comunidades siguen complicando el trabajo de los equipos sanitarios. El lunes, una de las ambulancias utilizadas en la respuesta fue atacada en Bunia y Baldé explicó que no se trata de un hecho aislado. «Casi a diario afrontamos algún tipo de reacción de las comunidades», dijo, al describir situaciones en las que familias que están perdiendo a sus seres queridos deben, al mismo tiempo, aceptar medidas sanitarias rápidas y difíciles.
Los equipos intentan regresar, dialogar con las comunidades y apoyarse en autoridades y organizaciones locales para recuperar la confianza y continuar las operaciones.
A pesar de estas dificultades, hay algunos indicios de progreso. Baldé señaló que localidades que hace seis o siete semanas registraban un elevado número de muertes en la comunidad muestran ahora cierta estabilización, con menos casos y una capacidad más rápida para intervenir.
Mientras se intenta frenar la transmisión sobre el terreno, también avanzan las herramientas médicas contra una variante del virus para la que todavía no existe una vacuna aprobada. Por primera vez, dos vacunas diseñadas contra la variante Bundibugyo del virus han entrado en ensayos clínicos en humanos, reiteró Tedros.
Una tercera ha mostrado protección cruzada en estudios con animales y se está preparando para avanzar hacia un ensayo de fase tres. Además, el ensayo PARTNERS, patrocinado por la OMS para estudiar posibles tratamientos, ya cuenta con 100 pacientes.
No obstante, Tedros advirtió que los avances científicos por sí solos no bastarán. La respuesta necesita un intercambio de datos más rápido, mayor vigilancia, financiación sostenida, acceso seguro a las zonas afectadas y una coordinación transfronteriza más estrecha.
Hasta ahora, la OMS ha recibido alrededor de 69,3 millones de los 115 millones de dólares que necesita para sus operaciones, dejando una brecha cercana a los 46 millones.
Tedros advirtió que el riesgo de propagación internacional sigue siendo elevado, ya que los movimientos de población pueden llevar el virus de un país a otro.
Uganda logró detener la transmisión después de los primeros casos vinculados al brote, mientras que el mes pasado se detectó en Francia un caso en un viajero procedente de la región afectada.
«Las fronteras pueden retrasar la propagación, pero no impedirla», señaló el director general de la OMS. Por ello, la Organización considera esencial reforzar la vigilancia y la coordinación entre países para detectar rápidamente nuevos casos y evitar que se establezcan nuevas cadenas de transmisión.
Tedros recordó además que el ébola se está propagando en comunidades que ya enfrentan otros graves problemas de salud, entre ellos malaria, cólera, neumonía, enfermedades diarreicas y una elevada mortalidad materna. La respuesta al brote, subrayó, debe intensificarse sin interrumpir el acceso de la población a otros servicios esenciales de salud.
Lea también:
- La OMS redobla la respuesta al ébola en la República Democrática de Congo mientras el brote sigue acelerándose.
- Dos antivirales se probarán contra el ébola de Bundibugyo mientras se acelera la búsqueda de una vacuna.
- Dos vacunas contra el ébola de Bundibugyo avanzan a ensayos en humanos.
- La OMS incluye la prueba diagnóstica para detectar el ébola por el virus de Bundibugyo en su lista de uso en emergencias.
- Se abre la inscripción de pacientes en un ensayo científico para determinar los primeros tratamientos eficaces contra la enfermedad por el virus de Bundibugyo.
- Ebola outbreak – Democratic Republic of the Congo, 2026.







