Disección cadavérica en Latinoamérica: historia y presente desafiantes

Responsable: Patricia Alonso Galbán

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La Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp es un cuadro de Rembrandt pintado en 1632 y muestra al Dr. Tulp explicando la musculatura del brazo a un grupo de cirujanos. Fuente: Wikimedia Commons/Dominio público

Uno de los primeros rituales de la profesión a los que los jóvenes estudiantes de medicina se ven expuestos, y recuerdan el resto de sus vidas, es su ingreso a las áreas de anatomía, donde se enfrentan a sus propias emociones y sentimientos ante la muerte y sus manifestaciones, al tiempo que deben mostrarse pragmáticos y racionales.

«La disección del cadáver es una estrategia educativa que ha sido, es y creo que será una parte integral de la educación médica», afirmó el Dr. Luis Alfonso Arráez Aybar, profesor titular del Departamento de Anatomía y Embriología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en España.

El académico relató que su importancia evolucionó en paralelo a los cambios culturales producidos en la ciencia médica, de fuente de investigación a herramienta de entrenamiento, pero que en la segunda mitad del siglo XX su importancia fue cuestionada en todo el mundo. Se abolió el requisito de que cada estudiante de medicina tenía que diseccionar un cuerpo humano completo antes de graduarse y universidades de referencia, como la de Harvard, en Estados Unidos, seguidas por otras, cerraron el Departamento de Anatomía.

«En los años siguientes se constataron las consecuencias negativas de esas decisiones. Hoy la disección es estimada como un componente central de la formación preclínica», declaró el Dr. Arráez.

El catedrático destacó su valor para la formación profesional no apenas para aprender estructuras y relaciones anatómicas, y desarrollar habilidades instrumentales, sino también porque abrir un cadáver «bajo los ojos de la ciencia» supone un impacto emocional y psicológico en los estudiantes.

«Ello brinda una experiencia de aprendizaje práctico que permite fomentar valores éticos y desarrollar elementos básicos del profesionalismo médico, prudencia, respeto, responsabilidad, actitud crítica, humildad, etcétera», añadió, destacando que en la mayoría de los estudiantes es la primera experiencia ante la muerte del considerado su «primer paciente» lo que modela carácter y puede condicionar la futura relación médico-paciente.

«Los alumnos valoran mucho el material cadavérico», afirmó la Dra. Susana Biasutto, profesora adjunta de la cátedra de Anatomía Normal de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en Argentina, quien se apoya en varias encuestas realizadas con profesionales y estudiantes de la carrera de Medicina de la universidad, que muestran que casi la totalidad considera muy importante el uso de cadáveres para el estudio de la anatomía y de esta para la carrera médica. «Todos los recursos virtuales digitales son muy importantes y ayudan mucho al estudio, pero mientras el material de trabajo de los profesionales de la salud sea el cuerpo humano, el contacto con este es imprescindible porque van a examinar un paciente, no una computadora u holograma».

El Dr. Julio Cárdenas, profesor titular de la cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, señaló: «Nosotros no formamos anatomistas, sino profesionales del área de salud, así [su formación] tiene que estar orientada con lo que van a ver de sus pacientes en el futuro».

«¿Cuál es la diferencia entre utilizar algo natural y algo artificial? Lo artificial se ha construido dentro de un patrón, da una idea, sin embargo, lo natural ofrece variaciones anatómicas. No todo el mundo tiene exactamente la misma anatomía y si ves varios cuerpos, verás estas variaciones», respondió el Dr. Daniel Romero Muñoz, profesor de Medicina Legal y Bioética en la Facultad de Ciencias Médicas de la Santa Casa de São Paulo, en Brasil.

Sin embargo, el uso de restos de cuerpos humanos crea dilemas éticos que derivan de la necesidad de adquirir conocimientos en yuxtaposición con el manejo ético de los cuerpos y el respeto a la vida humana. Normas modernas incluyen la garantía del consentimiento informado para la disección de los cuerpos que se donan. Las fuentes de los cuerpos deben enseñarse y estar disponibles como una forma de preservar la memoria de aquellos que han dado el don de la educación anatómica, pero también para garantizar que se preserve el componente humano de la anatomía.

Vea la noticia completa en Medscape (debe estar registrado en el sitio).

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