
El sÃndrome de piernas inquietas (SPI) es una condición debilitante. En 1945 fue definido como una entidad clÃnica distinta caracterizado por la necesidad incontrolable de mover las piernas debido a una sensación incómoda o desagradable que empeora durante la noche y en reposo, y se alivia temporalmente con el movimiento. Actualmente, este trastorno se reconoce como una afección común en la práctica general con opciones terapéuticas basadas en la evidencia y respaldadas por ensayos clÃnicos grandes y bien realizados.
La red médica Intramed, hace un análisis de esta afeción a partir de una artÃculo publicado en Australian Journal of General Practice.
EpidemiologÃa
Muchos estudios epidemiológicos respaldan una elevada prevalencia de esta condición. Se estima que afecta hasta el 12 % de los adultos. ClÃnicamente, el SPI significativo, definido como una enfermedad de moderada a grave que ocurre al menos 2 veces/semana, también es común y se observa en el 2,7 % de los adultos. Sin embargo, esta cifra no es uniforme en todos los paÃses.
Por otra parte, la prevalencia informada difiere entre los estudios cuando se incluye un criterio de gravedad. En Australia, los únicos datos epidemiológicos provienen del estudio Raine, en el que el 3,7 % de los hombres y el 2,2 % de las mujeres cumplen los criterios de diagnóstico de los International Restless Legs Syndrome Study Group Diagnostic Criteria (2003) con sÃntomas que se presentan ≥5 veces/mes y que implican malestar moderado a severo.
El inicio y la gravedad aumentan con la edad, y la afección es 2 veces más común en las mujeres, aunque los riesgos son equivalentes entre hombres y mujeres nulÃparas, lo que indica que el embarazo contribuye significativamente.
La insuficiencia renal que conduce a la diálisis es un factor de riesgo significativo para el SPI, y su presencia en pacientes en diálisis se asocia con una mayor mortalidad en esta población. Se destaca que, aunque los trasplantes de riñón revierten el SPI en dÃas o semanas, no se ha demostrado que la diálisis mejore significativamente la carga de sÃntomas.
FisiopatologÃa
La fisiopatologÃa subyacente del SPI aún no se conoce por completo, aunque, algo fundamental para los pacientes, se les puede asegurar que no se trata de una enfermedad neurodegenerativa. El SPI ocurre con frecuencia en familias con una concordancia entre gemelos monocigóticos que oscila entre el 54 % y el 83 %.
El modo de herencia suele ser autosómico dominante, en especial con una edad de inicio temprana. Los estudios de asociación de todo el genoma han demostrado que hay implicados más de 20 loci.
Un rasgo clave en el sÃndrome de piernas inquietas (SPI) es la disfunción dopaminérgica aunque, contrariamente a la creencia popular, no es simplemente un caso de deficiencia dopaminérgica del sistema nervioso central, a pesar de la mejorÃa que los pacientes relatan con el uso de agentes dopaminérgicos y agonistas de la dopamina.
El sÃndrome de piernas inquietas (SPI) se asocia con la deficiencia de hierro relacionada con la deficiencia de hierro cerebral y no con la deficiencia de hierro sérico, y solo ocurre en el 25-44 % de estos pacientes.
Esto está respaldado por el hallazgo de niveles bajos de hierro en muestras neuropatológicas, en imágenes cerebrales por resonancia magnética y resonancia magnética funcional (particularmente en la sustancia negra y el putamen) y en el lÃquido cefalorraquÃdeo (ferritina). Otras causas de anemia por sà solas (anemias no ferropénicas) no se asocian comúnmente con el SPI.
El embarazo suele asociarse con el SPI transitorio. Los sÃntomas son más comunes en el tercer trimestre y generalmente se resuelven alrededor del momento del parto. Se destaca que más de la mitad de los casos de SPI relacionados con el embarazo no tenÃan antecedentes de SPI, aunque el desarrollo de SPI asociado al embarazo aumenta el riesgo de desarrollar SPI crónico persistente.
Vea más sobre diagnóstico, tratamiento e investigaciones en: SÃndrome de las piernas inquietas. Intramed. ArtÃculos – 13 de febrero de 2024 (debe registrarse en el sitio web).



