
Con motivo del DÃa Mundial de la tiroides, que se celebra cada 25 de mayo, los profesionales que atienden a pacientes con afecciones tiroideas insisten en la necesidad de lograr la concienciación sobre las enfermedades tiroideas, condiciones que tienen un impacto significativo sobre el metabolismo, el sistema cardiovascular, la función reproductiva y la calidad de vida de los pacientes.
La tiroides, glándula endocrina situada en la región anterior del cuello, produce las hormonas triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), esenciales para la regulación de múltiples procesos fisiológicos. En Cuba, el Instituto de EndocrinologÃa desarrolla investigaciones y asesora programas dirigidos al estudio, prevención y tratamiento de estas afecciones.
Sobre el tema conversamos con la DrC. Silvia Elena Turcios Tristá, especialista de II Grado en EndocrinologÃa, jefa del Grupo de Tiroides en esa institución y presidenta de la Sociedad Cubana de EndocrinologÃa y Diabetes.
—Doctora, ¿cuáles son las principales enfermedades tiroideas que se diagnostican en Cuba y qué relevancia tienen desde el punto de vista clÃnico y epidemiológico?
—Las enfermedades tiroideas constituyen una de las afecciones endocrinas más frecuentes en la práctica clÃnica y en particular el bocio y la enfermedad nodular. Cuba no está exenta de esta tendencia mundial y de la misma manera observa una mayor prevalencia en mujeres y personas de la tercera edad. En el mismo sentido, pero con menor frecuencia, se diagnostican personas con hipotiroidismo e hipertiroidismo. Ambas condiciones pueden ser ocasionadas por enfermedades autoinmunes que, en el caso del hipotiroidismo, puede ser una tiroiditis crónica o de Hashimoto.
En general y desde el punto de vista clÃnico, los trastornos tiroideos pueden ser nodulares o difusos, o funcionantes o no. Los funcionales (por defecto o por exceso) tienen gran repercusión sobre todos los sistemas de órganos y se asocian a complicaciones metabólicas, cardiovasculares, óseas y reproductivas, entre otras. Por otro lado, las disfunciones tiroideas pueden cursar de forma subclÃnica durante largos perÃodos de tiempo, lo que dificulta el diagnósticoy el tratamiento oportunos.
En el caso del hipotiroidismo, es una entidad que puede ser diagnosticada desde la etapa postnatal a través del Programa de pesquisa neonatal de hipotiroidismo congénito, principal causa de retraso mental prevenible y del que Cuba fue pionero y lÃder en América Latina. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo ocasionan afectación multisistémica con manifestaciones clÃnicas variables según la edad y el tiempo de evolución.
Por su parte, en la enfermedad nodular tiroidea, la conducta dependerá de las caracterÃsticas estructurales y de función del /los nódulos. Aunque la mayorÃa de los nódulos son benignos, el diagnóstico diferencial con una lesión maligna es uno de los desafÃos diagnósticos en la actualidad. Y una buena parte de los pacientes serán seguidos solo con vigilancia clÃnica e imagenológica, para identificar cambios sugerentes de transformación maligna o funcional.
—Uno de los sÃntomas referidos por los pacientes es el estrés o el cansancio. ¿Qué otras manifestaciones clÃnicas deben alertar sobre una enfermedad tiroidea, tanto a la población como al personal médico del área de salud?
—En general, los sÃntomas pueden ser inespecÃficos y confundirse con otras condiciones médicas pero existen sÃntomas y signos que pueden ayudar a la sospecha diagnóstica. La presencia de somnolencia, ronquera, depresión, estreñimiento, bradicardia, piel seca, edema facial, lentitud en el pensamiento, el habla o la movilidad, intolerancia al frÃo y aumento de peso pueden hacer pensar en un hipotiroidismo que puede acompañarse de bocio o no. Por otro lado, la hiperactividad, insomnio, diarreas, palpitaciones o taquicardia persistente, piel caliente y humeda, intolerancia al calor y la disminución de peso a pesar del aumento en el apetito, son caracterÃsticas de un hipertiroidismo. En cuanto al aumento de volumen en el cuello, si es grande, duro o con crecimiento endotorácico; puede ocasionar sÃntomas de compresión cervical (dificultad al tragar, disnea e incluso dolor).
El médico de la comunidad, que es el más cercano al paciente, está capacitado para identificar estas caracterÃsticas que sugieren la sospecha clÃnica de enfermedad tiroidea en las personas que acuden a los servicios de salud. Además en el interrogatorio de los afectados, también se debe tener en cuenta el antecedente familiar de enfermedad tiroidea o el antecedentes personal o familiar de otras enfermedades autoinmunes.
—¿Qué papel desempeñan el diagnóstico precoz y los programas de prevención en el abordaje de estas enfermedades en Cuba?
—El diagnóstico precoz en la mayorÃa de las enfermedades es esencial para reducir complicaciones y mejorar el pronóstico. Cuba dispone de programas consolidados, como el de detección neonatal del hipotiroidismo congénito y el programa de yodación de la sal para consumo humano, estrategias que han tenido un impacto positivo en la salud pública cubana.
La identificación temprana de estos trastornos permite iniciar el tratamiento oportuno y adecuado. Además, la educación y capacitación sanitaria a pacientes y profesionales garantiza el reconocimiento de aspectos diagnósticos positivos y acudan tempranamente a solicitar una evaluación especializada.
—¿Qué mensaje considera importante transmitir en este DÃa Mundial de la tiroides?
—Es fundamental insistir en que las enfermedades tiroideas son frecuentes, en particular en algunos grupos poblacionales, que por lo general son enfermedades benignas, de buena evolución y pronóstico. La educación médica continua y la investigación cientÃfica facilitará una atención de calidad, donde la atención primaria de salud jugará un papel esencial en la sospecha diagnóstica inicial conduciendo al paciente por los diferentes niveles de atención según corresponda dependiendo de la complejidad y severidad de la condición médica.
El DÃa Mundial de la tiroides constituye una oportunidad para promover un mayor conocimiento sobre estas afecciones, reforzar la importancia del diagnóstico positivo, el seguimiento clÃnico, de la adherencia terapéutica, de la prevención de complicaciones y del impacto de programas nacionales creados para el beneficio de la salud de la población cubana.
Por Mylenys Torres Labrada




