
La hipertensión no afecta igual a hombres y mujeres, y entender esas diferencias podrÃa cambiar la forma de tratar una de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes del mundo. Un estudio liderado por investigadoras del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital ClÃnico Universitario de València, y de la Universitat de València ha identificado mecanismos vasculares distintos según el sexo que podrÃan abrir la puerta a terapias más personalizadas.
El trabajo, publicado en la revista cientÃfica Frontiers in Physiology, se ha centrado en el papel de los llamados canales de calcio tipo T en la arteria renal, unas estructuras implicadas en la contracción y relajación de los vasos sanguÃneos y, por tanto, en la regulación de la presión arterial.
La investigación se ha desarrollado en modelos preclÃnicos de hipertensión y ha permitido comprobar que estos canales tienen un comportamiento especialmente relevante en hembras hipertensas, lo que sugiere que podrÃan convertirse en una diana terapéutica especÃfica para mujeres.
«Nuestro objetivo era investigar si la hipertensión arterial modulaba los canales de calcio dependientes de voltaje de tipo T en la arteria renal de rata y si esta modulación podÃa variar según el sexo biológico», explicó MarÃa Dolores Mauricio, coordinadora del Grupo de Investigación de la Función Vascular de INCLIVA e investigadora del CIBERCV.
Según detalla la investigadora, el equipo partÃa de hallazgos previos en los que ya habÃan observado una elevada actividad de estos canales en la arteria renal. «Nos planteamos si en la hipertensión arterial la función de estos canales podÃa alterarse y constituir una diana terapéutica. Lo más relevante es que la arteria renal de las hembras hipertensas presenta una mayor contribución de estos canales de calcio comparada con los machos», señaló.
El riesgo de la hipertensión arterial
La hipertensión arterial sigue siendo uno de los principales factores de riesgo cardiovasculary está estrechamente relacionada con infartos, ictus o insuficiencia renal. Sin embargo, cada vez existe más evidencia de que la enfermedad no se desarrolla de la misma forma en hombres y mujeres.
«Existen diferencias claras en su aparición, progresión y respuesta a los tratamientos, aunque estas diferencias siguen estando insuficientemente representadas en la investigación biomédica», apunto Eva Serna, investigadora de INCLIVA y del CIBERFES.
El estudio analizó cómo respondÃan las arterias renales de ratas hipertensas macho y hembra frente a distintos estÃmulos vasculares. Los resultados mostraron que, aunque la hipertensión deteriora la función vascular en ambos sexos, el mecanismo por el que lo hace es diferente.
En las hembras hipertensas, los investigadores observaron una menor liberación de óxido nÃtrico —una molécula clave para facilitar la dilatación de los vasos sanguÃneos— y una mayor participación de los canales de calcio tipo T en la vasoconstricción. Además, la respuesta vascular a sustancias vasoconstrictoras aparecÃa intensificada.
Por el contrario, en los machos hipertensosse detectó un incremento de la expresión genética de estos canales y de la enzima responsable de producir óxido nÃtrico, aunque sin traducirse en una mayor actividad funcional. También presentaron niveles significativamente más elevados de estrés oxidativo, un fenómeno asociado al daño celular y a la progresión de enfermedades cardiovasculares.
Los autores interpretan estos resultados como una muestra de que los mecanismos biológicos implicados en la hipertensión son distintos según el sexoy de que esas diferencias deberÃan tenerse en cuenta en el desarrollo de futuros tratamientos.
De hecho, uno de los hallazgos que más interés ha despertado es elpotencial terapéutico de los canales de calcio tipo T en mujeres hipertensas. El trabajo sugiere que bloquear selectivamente estos canales podrÃa ayudar a mejorar la respuesta vascular femenina y ofrecer un abordaje más preciso de la enfermedad.
«Estos hallazgos evidencian que la hipertensión afecta de manera diferente a machos y hembras, destacando en estas últimas una mayor pérdida de la modulación por óxido nÃtrico, una mayor actividad de los canales de calcio de tipo T y una mayor sensibilidad adrenérgica», concluyó Mauricio.
Aunque los resultados proceden de un modelo experimental y todavÃa están lejos de trasladarse directamente a la práctica clÃnica, las investigadoras consideran que el estudio refuerza la necesidad de incorporar la perspectiva de sexoen la investigación cardiovascular. «Profundizar en estas diferencias es esencial para avanzar hacia estrategias terapéuticas más precisas, eficaces y equitativas», subrayó Eva Serna.
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