
Dos caras de la misma crisis climática. Dos publicaciones de Noticias ONU, fechadas el 7 y el 11 de septiembre de 2026, describen una emergencia climática y sanitaria interconectada: el planeta acaba de vivir su agosto más caluroso desde que hay registros, y esa misma dinámica de calentamiento está degradando el aire que respiramos, con consecuencias letales para la salud humana. La conclusión central de ambos textos es que «clima y calidad del aire son un mismo problema», y que actuar frente a ellos no solo es urgente, sino también enormemente rentable.
Un calor sin precedentes
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), «agosto de 2026 fue, empatado con julio de 2023, el mes más cálido jamás registrado». La temperatura media global de la superficie terrestre superó en 1,65 °C los niveles preindustriales. El hemisferio norte vivió su verano más caluroso, mientras que el hemisferio sur registró un invierno cercano al récord.
Los océanos también marcaron hitos: la temperatura media diaria de la superficie marina fuera de las zonas polares alcanzó 21,11 °C, un máximo histórico, con olas de calor marinas en el Atlántico y el Mediterráneo occidental.
El fenómeno de El Niño, ya plenamente establecido, es uno de los factores clave y seguirá intensificándose hasta bien entrado 2027, alterando patrones de temperatura, precipitaciones y ciclones tropicales. En agosto se registraron 19 tormentas tropicales en el mundo, con una actividad inusualmente baja en el Atlántico pero intensa en el Pacífico.
Europa occidental sufrió olas de calor continuadas desde mayo, sequías graves y caudales excepcionalmente bajos en ríos como el Rin, el Danubio, el Bug Meridional y el Dniéper. Tanto el Ártico como la Antártida presentaron extensiones de hielo marino inferiores a la media.
El aire que mata
El segundo informe, publicado con motivo del Día Internacional del Aire Limpio, revela que «la contaminación atmosférica causó 6,4 millones de muertes prematuras en 2025», a las que se suman dos millones por contaminación doméstica (300.000 de ellas niños). Además, provocó 5,5 millones de casos nuevos de asma infantil y dos millones de demencias.
El cambio climático agrava el problema: «los incendios forestales extremos se han triplicado desde los años 90» y su humo, más tóxico que la contaminación urbana, puede matar hasta un 93 % más de lo que estiman los modelos tradicionales. Las olas de calor, por su parte, elevan el ozono a ras de suelo, un gas que daña los pulmones y destruye cosechas. A esto se suman los aerosoles (como el carbono negro, que acelera el deshielo) y los microplásticos, con 51 millones de toneladas en la tierra y 22 millones en el océano.
La solución existe y es rentable
Frente a este panorama, el informe del PNUMA y la Climate and Clean Air Coalition ofrece una conclusión esperanzadora: «aplicar un paquete de 25 medidas en seis sectores» (energía, industria, transporte, agricultura, calefacción doméstica y gestión de residuos) «evitaría 144 millones de muertes prematuras hacia 2050». El retorno económico sería de «15 dólares por cada dólar invertido», con beneficios equivalentes al 2,8 % del PIB mundial en 2035, el 4,5 % en 2050 y el 11,4 % en 2100. Cada año de retraso cuesta 1,5 billones de dólares en beneficios irrecuperables.
El verdadero obstáculo no es técnico ni económico, sino «de voluntad y gobernanza política»: la fragmentación de las decisiones y la debilidad institucional pueden retrasar la aplicación de estas medidas hasta ocho años, un tiempo que el planeta no tiene.
Conclusión
Ambas publicaciones convergen en un mismo mensaje: «el calentamiento global y la contaminación del aire son una sola crisis», con efectos medibles en la salud y la economía. La buena noticia es que las soluciones existen, son asequibles y altamente rentables. La mala es que dependen de una voluntad política que aún no está a la altura de la urgencia.
«No es un gasto, es una inversión», sentencia Inger Andersen, la jefa del PNUMA.
Publicaciones de Noticias ONU:
- La Tierra vive su agosto más caluroso desde que hay registros
- El clima y la calidad del aire van unidos en la salud y la enfermedad
Contenido confeccionado con apoyo de la IA DeepSeek.



