Archivos Anuales 2021

Nota informativa sobre la COVID-19 en Cuba: 4 de noviembre

Al cierre del día de ayer, 3 de noviembre, Cuba reportó 592 nuevos casos de COVID-19, 2 fallecidos y 786  altas médicas, de acuerdo con la información ofrecida por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en su parte diario.

La autoridad sanitaria cubana informó que se encuentran ingresados para vigilancia clínica epidemiológica 10 mil 143 pacientes, sospechosos 5 mil 790, en vigilancia mil 304 y confirmados activos 3 mil 049.

Para la COVID-19 se realizaron un total de 21 mil 935 muestras para la vigilancia en el día, resultando 592 positivas. El país acumula 10 millones 601 mil 104 muestras realizadas y 954 mil 342 positivas.

De los 954 mil 342 pacientes diagnosticados con la enfermedad, se encuentran ingresados 3 mil 049, de ellos 2 mil 961 con evolución clínica estable. Hasta el momento se reportan 8 mil 252 fallecidos (2 en el día), dos evacuados, 55 retornados a sus países y 984 pacientes recuperados (98,8%) (786 altas en el día). Se atienden en las terapias intensivas 88 pacientes confirmados, de ellos 33 en estado crítico y 55 en estado grave.

Residencia por provincia y municipios de los casos confirmados:

Pinar del Río: 54 casos

  • Consolación del Sur: 11 (contactos de casos confirmados).
  • Guane: 5 (contactos de casos confirmados).
  • La Palma: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Los Palacios: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Minas de Matahambre: 6 (contactos de casos confirmados).
  • Pinar del Río: 14 (contactos de casos confirmados).
  • San Juan y Martínez: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Sandino: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Viñales: 2 (contactos de casos confirmados).

Artemisa: 17 casos

  • Artemisa: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Bahía Honda: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Bauta: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Caimito: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Güira de Melena: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Mariel: 2 (contactos de casos confirmados).
  • San Antonio de los Baños: 2 (contactos de casos confirmados).
  • San Cristóbal: 1 (contacto de caso confirmado).

La Habana: 41 casos

  • Arroyo Naranjo: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Boyeros: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Centro Habana: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Cerro: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Diez de Octubre: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Guanabacoa: 5 (4 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • Habana del Este: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Habana Vieja: 1 (contacto de caso confirmado).
  • La Lisa: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Marianao: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Playa: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Plaza de La Revolución: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Regla: 1 (contacto de caso confirmado).
  • San Miguel del Padrón: 1 (contacto de caso confirmado).

Mayabeque: 17 casos

  • Bejucal: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Güines: 1 (sin fuente de infección precisada).
  • Jaruco: 7 (contactos de casos confirmados).
  • Madruga: 2 (1 contacto de caso confirmado y 1 sin fuente de infección precisada).
  • San José de las Lajas: 5 (contactos de casos confirmados).

Matanzas: 14 casos

  • Calimete: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Cárdenas: 2 (importados).
  • Ciénaga De Zapata: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Jagüey Grande: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Jovellanos: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Matanzas: 5 (contactos de casos confirmados).

Cienfuegos: 2 casos

  • Cumanayagua: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Rodas: 1 (contacto de caso confirmado).

Villa Clara: 26 casos

  • Caibarién: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Camajuaní: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Corralillo: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Encrucijada: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Maniacaragua: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Placetas: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Ranchuelo: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Remedios: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Sagua La Grande: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Santa Clara: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Santo Domingo: 4 (contactos de casos confirmados).

Sancti Spíritus: 98 casos

  • Cabaiguán: 15 (contactos de casos confirmados).
  • Fomento: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Jatibonico: 28 (contactos de casos confirmados).
  • La Sierpe: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Sancti Spíritus: 19 (contactos de casos confirmados).
  • Taguasco: 6 (contactos de casos confirmados).
  • Trinidad: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Yaguajay: 21 (contactos de casos confirmados).

Ciego de Ávila: 20 casos

  • Baraguá: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Bolivia: 7 (contactos de casos confirmados).
  • Chambas: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Ciego de Ávila: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Florencia: 6 (contactos de casos confirmados).
  • Majagua: 1 (contacto de caso confirmado).

Camagüey: 130 casos

  • Minas: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Camagüey: 52 (contactos de casos confirmados).
  • Céspedes: 6 (contactos de casos confirmados).
  • Esmeralda: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Florida: 7 (contactos de casos confirmados).
  • Guáimaro: 15 (contactos de casos confirmados).
  • Jimaguayú: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Minas: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Najasa: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Nuevitas: 22 (contactos de casos confirmados).
  • Santa Cruz del Sur: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Sibanicú: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Sierra de Cubitas: 4 (contactos de casos confirmados).

Las Tunas: 47 casos

  • Jesús Menéndez: 11 (contactos de casos confirmados).
  • Las Tunas: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Majibacoa: 9 (contactos de casos confirmados).
  • Manatí: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Puerto Padre: 23 (contactos de casos confirmados).

Granma: 27 casos

  • Bayamo: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Buey Arriba: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Campechuela: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Jiguaní: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Manzanillo: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Media Luna: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Niquero: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Pilón: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Yara: 2 (contactos de casos confirmados).

Holguín: 70 casos

  • Antilla: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Báguanos: 11 (contactos de casos confirmados).
  • Banes: 20 (contactos de casos confirmados).
  • Calixto García: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Cueto: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Frank País: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Gibara: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Holguín: 18 (contactos de casos confirmados).
  • Moa: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Rafael Freyre: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Urbano Noris: 3 (contactos de casos confirmados).

Santiago de Cuba: 7 casos

  • Contramaestre: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Palma Soriano: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Santiago de Cuba: 4 (contactos de casos confirmados).

Guantánamo: 22 casos

  • Baracoa: 7 (contactos de casos confirmados).
  • Imías: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Maisí: 1 (contacto de caso confirmado).
  • San Antonio del Sur: 6 (contactos de casos confirmados).

COVID-19 en el mundo

Hasta el 03 noviembre se reportan 190 países y 32 territorios con casos de COVID-19, ascienden a 248 millones 583 mil 981 los casos confirmados (+ 439 mil 456) con 18 millones 299 mil 868 casos activos y 5 millones 33 mil 694 fallecidos (+ 8 mil 133) para una letalidad de 2,02% (-0,01).

En la región de las Américas se reportan 94 millones 902 mil 651 casos confirmados (+ 98 mil 352), el 38,18% del total de casos reportados en el mundo, con 10 millones 483 mil 706 casos activos y 2 millones 322 mil 787 fallecidos (+ 2 mil 203) para una letalidad de 2,45% (=).

Más información:

– Infomed. Infecciones por coronavirus. COVID-19

The Lancet: La vacuna monodosis rusa Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y genera una fuerte respuesta inmune contra el COVID-19

Sputnik Light “es una vacuna muy eficaz” cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo. Foto: Legion Media / Dmitrii Melnikov
Sputnik Light “es una vacuna muy eficaz” cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo. Foto: Legion Media / Dmitrii Melnikov

La prestigiosa revista médica The Lancet publicó este miércoles un estudio que confirma que la vacuna monodosis rusa Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y genera una fuerte respuesta inmune «celular y humoral» contra el coronavirus.

La investigación del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú detalla que el fármaco desencadenó una respuesta inmune en personas que no tenían anticuerpos (seronegativas) y en aquellas que se recuperaron de la enfermedad (seropositivas).

En la publicación también se destaca que la mayoría de efectos secundarios que se observaron durante el estudio «fueron leves o moderados» y no se detectó «ningún tipo de evento adverso grave».

Al respecto, desde el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), que se encarga de la distribución y venta del fármaco, indicaron que Sputnik Light «es una vacuna muy eficaz» cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo.

A mediados de octubre, el RDIF y el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya indicaron que la aplicación de la vacuna Sputnik Light demostró una eficacia de un 70 % contra la variante Delta del coronavirus en los tres meses posteriores a la vacunación.

Hasta el momento, el uso de la vacuna monodosis fue autorizado en más de 15 países, mientras en otros 30 Estados se está llevando a cabo el proceso de registro.

Las vacunas son útiles para reducir la resistencia a los antimicrobianos, pero como única herramienta no alcanzan

Un beneficio colateral de las vacunas es la reducción de la resistencia antimicrobiana mediada fundamentalmente por la reducción en la aparición de enfermedades pediátricas comúnmente tratadas con antibióticos. Sin embargo, la estrategia fracasa si no se acompaña de una optimización del uso de esos fármacos, señaló un panelista israelí en el XIX Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica (SLIPE 2021), que tuvo lugar de manera virtual entre el 13 y el 15 de octubre.

«Las vacunas son una herramienta útil para reducir la presión de los antibióticos para la selección de cepas resistentes y la resistencia a los antibióticos a nivel comunitario, pero una sola herramienta no alcanza», comentó el Dr. Ron Dagan, profesor de pediatría y enfermedades infecciosas del Soroka University Medical Center, afiliado a la Ben-Gurion University of the Negev, en Beerseba, Israel.

La reducción en la prescripción de antibióticos definitivamente «es un efecto colateral» positivo de la vacunación, indicó el Dr. Dagan a Medscape en español.

«Pero incluso con la reducción en el uso de antibióticos atribuidos a la vacuna, todavía hay un uso demasiado prevalente de antibióticos, muchos de los cuales son innecesarios. Por tanto, se requiere un abordaje multifacético, por ejemplo, mediante programas de optimización de uso de estos fármacos (stewardship), que son una herramienta muy importante en combinación con las vacunas», añadió.

Coincidió el Dr. Juan Pablo Torres, Ph. D., pediatra infectólogo de la Clínica Las Condes y director de innovación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en Santiago de Chile.

«La vacunación per se no va a solucionar la resistencia antimicrobiana, tiene que complementarse con un adecuado uso e indicación de antimicrobianos», recomendó el Dr. Torres este miércoles 27 de octubre durante una sesión del XXI Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI2021), celebrado de manera híbrida en Buenos Aires y en línea.

Las exposiciones se dieron en un contexto en el que recrudece la preocupación por la amenaza de la resistencia a antimicrobianos, avivada por un uso indiscriminado de estos fármacos. Una situación que la pandemia ha agravado, tanto por la sobreprescripción de antimicrobianos en pacientes hospitalizados con COVID-19, como por el descenso en las coberturas de vacunación verificado en distintos países.

El uso de antimicrobianos en 76 países creció 65% en dosis diarias definidas entre 2000 y 2015, mientras que las tasas de consumo (dosis diarias definidas/mil habitantes/día) subieron 39% en ese lapso, con la proyección de que el consumo global se triplique para 2030, agregó el Dr. Rodolfo Quirós, Ph. D., gerente general de la Clínica Ángel Foianini, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y coordinador de PROAnet (plataforma para la optimización del uso de antimicrobianos).[1]

Dos vías contra la resistencia

En su exposición, el Dr. Dagan manifestó que las vacunas reducen la resistencia a antibióticos en dos formas principales: protegiendo contra la infección específica por un patógeno resistente y sobre todo, protegiendo contra patógenos que comúnmente causan enfermedades que se tratan con antimicrobianos, lo cual disminuye su prescripción y la presión de selección.

«Este mecanismo es más frecuente. Si yo me vacuno contra un germen, como puede ser neumococo (Streptococcus pneumoniae) , meningococo (Neisseria meningitidis) o Haemophilus influenzae y no contraigo la enfermedad, voy a evitar tanto la enfermedad como los tratamientos. Así que la vacuna es el mejor camino para la prevención de la enfermedad y también de la resistencia antimicrobiana», comentó a Medscape en español el Dr. Ricardo Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano de Buenos Aires.

El Dr. Dagan destacó que en el caso de Streptococcus pneumoniae, entre los distintos serotipos de la microbiota o flora se establece una «especie de guerra» para colonizar la nasofaringe. Y cuando se empieza a usar alguna vacuna conjugada antineumocócica, que protege contra 7, 10 o 13 serotipos, los serotipos cubiertos por las vacunas (serotipos vacunales) desaparecen y son reemplazados en los siguientes años por serotipos no vacunales, que naturalmente son menos resistentes a los antimicrobianos porque se trata de patógenos que colonizaban menos, producían menos enfermedad y estaban menos expuestos a antibióticos.

El problema es que la resistencia de la flora se recupera si no se reduce de manera concomitante la presión de los antibióticos. Y citó un trabajo reciente en Brasil, en el que la introducción de la vacuna antineumocócica conjugada 10-valente (PCV10) en el calendario nacional de inmunizaciones en 2010 se asoció a una reducción de un tercio en la proporción de aislamientos de Streptococcus pneumoniae resistentes a penicilina y ceftriaxona en los tres años posteriores.

Sin embargo, luego de ese lapso empezó a caer la susceptibilidad y para 2019 los niveles de resistencia ya eran comparables o incluso superiores a los del periodo prevacunal.[2] «Eliminar serotipos vacunales reemplazándolos por serotipos no tan resistentes no funcionó porque se sigue dando muchísimo antibiótico», lamentó.

«Después de la vacunación, aunque la imagen inmediata muestra que la eliminación de los serotipos de la vacuna da como resultado una menor resistencia, los nuevos serotipos que no son vacunales se portan con más frecuencia (sin la competencia de los serotipos de la vacuna) y, por tanto, ahora están más expuestos a antibióticos y se transmiten más, por lo que van adquiriendo una resistencia cada vez más alta. Y aunque en general hay menos enfermedades, estos nuevos serotipos de reemplazo se vuelven gradualmente más resistentes», señaló el Dr. Dagan a Medscape en español.

Ese fenómeno explica que aun cuando una reciente revisión sistemática y análisis de metarregresión de 559 estudios y más de 300.000 aislamientos invasivos pediátricos publicada en Lancet Microbe concluyó que la introducción de la vacuna antineumocócica conjugada redujo la proporción de neumococos circulantes resistentes a tratamientos de primera línea para neumonía en casi todas las regiones del mundo, «también se ve una dinámica de presión constante de resistencia por el abuso de los antibióticos, con cifras de resistencia que a veces superan las previas a la vacuna», precisó el Dr. Dagan.[3]

Distintos modelos que explican la coexistencia dinámica de cepas de neumococos sensibles y resistentes también podrían ayudar a interpretar la evolución de la resistencia frente a futuras vacunas antineumocócicas «universales» que protejan contra todos los serotipos.

«Antes de prescribir antibióticos hay que pensarlo dos veces»

El especialista mostró estudios que condujo en el sur de Israel y confirman que, después de la introducción de la vacuna antineumocócica conjugada 7 y 13-valente disminuyó la prevalencia de enfermedades respiratorias comunes y otras asociadas en niños, como neumonía alveolar, otitis media y conjuntivitis.

También documentó un efecto paralelo de esa política sobre la prescripción de antimicrobianos en menores de 5 años, que tuvo un descenso «significativo y abrupto» hasta alcanzar una meseta cinco años después, produciendo una rápida caída de la pendiente en los centros médicos que más antibióticos indicaban y cerrando la brecha de acceso entre las poblaciones más y menos privilegiadas

«Las vacunas son fantásticas porque reducen la presión de los antibióticos de manera inequívoca. Sin embargo, aun con el impacto significativo de vacunas como la antineumocócica conjugada o la de rotavirus, si seguimos y seguimos abusando de antibióticos, el éxito de las vacunas estará totalmente erosionado. Antes de prescribir antimicrobianos… hay que pensarlo dos veces», indicó a los pediatras.

Pero frenar la automedicación y el abuso en la prescripción de antibióticos no es la única estrategia para potenciar el beneficio de las vacunas sobre la resistencia antimicrobiana, notó la Dra. Hebe Vázquez, representante de la Sociedad Argentina de Infectología en la Comisión Nacional de Inmunizaciones y coordinadora científica del Grupo de Trabajo sobre Vacunas de Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI), en Buenos Aires.

«También hay que trabajar en la reducción de los diagnósticos erróneos, que pueden llevar a hospitalizaciones prolongadas, múltiples procedimientos, infecciones intrahospitalarias y otras complicaciones», dijo a Medscape en español.

Por otra parte, manifestó su esperanza de que se acelere la investigación de nuevas vacunas en fases preclínicas y que podrían reducir el uso de antibióticos o prevenir la aparición de cepas multirresistentes, como productos contra Helycobacter pylori, Escherichia coli o Klebsiella pneumoniae. «La resistencia a antimicrobianos es compleja y no hay una única solución», concluyó.

Referencias:

  1. Klein EY, Van Boeckel TP, Martinez EM, Pant S y cols. Global increase and geographic convergence in antibiotic consumption between 2000 and 2015. Proc Natl Acad Sci U S A. 10 Abr 2018;115(15):E3463-70. doi: 10.1073/pnas.1717295115. PMID: 29581252.
  2. Brandileone MC, Almeida SCG, Bokermann S, Minamisava R, y cols. Dynamics of antimicrobial resistance of Streptococcus pneumoniae following PCV10 introduction in Brazil: Nationwide surveillance from 2007 to 2019. Vaccine. 27 May 2021;39(23):3207-3215. doi: 10.1016/j.vaccine.2021.02.063. PMID: 33707062.
  3. Andrejko K, Ratnasiri B, Hausdorff WP, Laxminarayan R, y cols. Antimicrobial resistance in paediatric Streptococcus pneumoniae isolates amid global implementation of pneumococcal conjugate vaccines: a systematic review and meta-regression analysis. Lancet Microbe. Sep 2021;2(9):e450-e460. doi: 10.1016/S2666-5247(21)00064-1. PMID: 34485957.
  4. Danino D, van der Beek BA, Givon-Lavi N, Greenberg D, y cols. Unraveling the Impact of Pneumococcal Conjugate Vaccines on Ambulatory Antibiotic Drug Consumption in Young Children: An Interrupted Time-Series Analysis. Clin Infect Dis. 5 Oct 2021;73(7):1268-1278. doi: 10.1093/cid/ciab413. PMID: 34013338.

 

Cambio climático y salud

Datos y cifras

– El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud,a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.
– Según se prevé, entre 2030 y 2050 el cambio climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo, la diarrea y el estrés calórico.
Se estima que el coste de los daños directos para la salud (es decir, excluyendo los costes en los sectores determinantes para la salud, como la agricultura y el agua y el saneamiento) se sitúa entre 2000 y 4000 millones de dólares (US$) de aquí a 2030.
Las zonas con malas infraestructuras sanitarias -que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo- serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda.
La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante mejoras del transporte y de las elecciones en materia de alimentos y uso de la energía pueden traducirse en mejoras de la salud, en particular a través de la reducción de la contaminación atmosférica.

Cambio climático

Durante los últimos 50 años, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial.

En los últimos 130 años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,85 ºC. Durante los últimos 30 años cada década ha sido más cálida que cualquier década precedente desde 1850 [1].

El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

¿Qué repercusiones tiene el cambio climático en la salud?

Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos. El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.

Calor extremo

Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 000 defunciones [2].

Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga.

Desastres naturales y variación de la pluviosidad

A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60 000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.

El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos destruirán hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. Muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, lo que acentúa a su vez el riesgo de efectos en la salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.

La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que cada año provocan aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna. Se estima que a finales del siglo XXI es probable que el cambio climático haya aumentado la frecuencia y la intensidad de las sequías a nivel regional y mundial [1].

También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que sigan aumentando la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo [1]. Estas contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.

El aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres. Ello aumentará la prevalencia de malnutrición y desnutrición, que actualmente causan 3,1 millones de defunciones cada año.

Distribución de las infecciones

Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.

Es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles [3].

El paludismo depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, el paludismo mata a casi 600 000 personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que es que probable que el cambio climático continúe aumentando el riesgo de transmisión del dengue.

Medición de los efectos en la salud

La medición de los efectos sanitarios del cambio climático sólo puede hacerse de forma aproximada. No obstante, en una evaluación llevada a cabo por la OMS que tiene en cuenta sólo algunas de las posibles repercusiones sanitarias, y que asume un crecimiento económico y progresos sanitarios continuados, se concluyó que según las previsiones, el cambio climático causará anualmente unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050; 38.000 por exposición de personas ancianas al calor; 48.000 por diarrea; 60.000 por paludismo; y 95.000 por desnutrición infantil.[4]

¿Quiénes están en riesgo?

Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.

Los niños, en particular los de los países pobres, son una de esas poblaciones más vulnerables a los riesgos sanitarios resultantes y se verán expuestos por más tiempo a las consecuencias sanitarias. Se prevé asimismo que los efectos en la salud serán más graves en las personas mayores y las personas con diversos achaques o dolencias preexistentes.

Las zonas con infraestructuras sanitarias deficientes, la mayoría en países en desarrollo, son las que tendrán más dificultades para prepararse y responder si no reciben asistencia.

Referencias:

  1. IPCC. Summary for Policymakers, 2014. Mitigation of Climate Change Contribution of Working Group III to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.: Cambridge University Press; 2014.
  2. Robine JM et al. Death toll exceeded 70,000 in Europe during the summer of 2003. Les Comptes Rendus/Série Biologies, 2008, 331:171–78.
  3. Zhou XN et al. Potential impact of climate change on schistosomiasis transmission in China. American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, 2008, 78:188–194.
  4. WHO. Quantitative risk assessment of the effects of climate change on selected causes of death, 2030s and 2050s. Geneva: World Health Organization, 2014.

Carlos Leonardo Vázquez González: un médico de Patria o Muerte

¿Quién iba a decir que en el Instituto de Oncología teníamos un héroe? Un héroe de 25 años, de padres obreros, que ante la muerte de Vilma, su madre, se inclinó por la especialidad de Oncología y quien siempre ha tenido presente la luz de la esperanza y el deber como revolucionario.

Así expresó este martes, Erasmo Gómez Cabrera, subdirector de Asistencia Médica del Instituto Nacional de Oncologia y RadiobiologÍa (INOR),  ̶ en presencia de Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en La Habana, y José Angel Portal Miranda, ministro de Salud Pública ̶  durante un acto de reconocimiento a la labor del médico cubano Carlos Leonardo Vázquez González, recién conocido como el agente Fernando de los Órganos de la Seguridad del Estado.

Carlitos, como lo conocen todos los trabajadores del hospital, apareció este lunes en el Noticiero Estelar de la Televisión, en un documental presentado por Razones de Cuba, para denunciar de manera pública las verdaderas intenciones detrás de la supuesta marcha pacífica convocada por Yunior García Aguilera, líder de la plataforma Archipiélago, para el próximo 15 de noviembre.

El doctor rompía así con el silencio de 25 años, un silencio que lo había hecho merecedor de múltiples incomprensiones y que le hacía brotar las lágrimas al escuchar hablar de Cuba, de Fidel y la Revolución.

Mi primera formación fue mi madre, dijo, y luego haber trabajado con jóvenes salvadoreños que eran el resultado del conflicto interno de ese país. Crecí viendo El hombre de Maisinicú, En silencio ha tenido que ser y mi paradigma, el Comandante en Jefe.

Aunque mi mayor orgullo y por el cual he hecho todo es el pueblo cubano, a ese hay que rendirle tributo por los 62 años de altruismo, al igual que al ejército de batas blancas y al Ministerio del Interior. La deuda que tengo todavía no la he pagado. Esa deuda es con la Patria, nosotros le debemos a la Patria y no ella a nosotros.

Vázquez González afirmó que se trata de acciones subversivas de manual y está en juego la Revolución y este pueblo hay que homenajearlo y también a la Revolución y a Fidel Castro.

Foto: Erica Alfonso

El médico cubano manifestó que para él es una suerte pertenecer al ejército de la salud y al colectivo de trabajadores del INOR, al cual agradeció por ser la mayor escuela, donde la figura del Comandante siempre está presente.

Por su destacado aporte a la defensa de la salud y la seguridad de nuestro pueblo, Carlos Leonardo Vázquez González recibió en la jornada de hoy un reconocimiento de manos del ministro de Salud Pública, así como todo el respeto y admiración de sus compañeros de trabajo.

El doctor Guillermo Roblejo Fonseca, subdirector del Instituto, comentó a la prensa que desde hace alrededor de 10 años conoce a Carlitos y siempre ha sido un compañero muy familiar con todos. Al verlo en el noticiero se me aguaron los ojos porque lo aprecio como si fuera un hijo y lo que ha hecho lo ha hecho en silencio y muy bien, tanto en Cuba como el extranjero, subrayó.

“Tremenda sorpresa verlo ayer en la televisión y es una alegría haber tenido la oportunidad de compartir con él en el salón de operaciones y en la docencia. Carlitos es un ejemplo para todos los trabajadores del centro y sobre todo una persona con mucho carisma y todos en el hospital lo quieren y lo respetan”, señaló Carlos Díaz Mayo, jefe de la sección docente del INOR.

Para Jesús Fernando Valdés Herrera, residente de Oncología, la noche de ayer fue impactante de forma positiva.

En ese momento lo llamé para felicitarlo y decirle que estaba muy orgulloso de ser su alumno y que yo soy un médico de Patria o Muerte como él.

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