Archivos Anuales 2022

Actualización de guía de práctica clínica de la American Gastroenterological Association recomienda abordaje personalizado en la enfermedad por reflujo gastroesofágico

https://img.medscapestatic.com/es/thumbnail_library/dt_190913_heartburn_acid_reflux_800x450.jpg?interpolation=lanczos-none&resize=360:*Una nueva actualización de la guía de práctica clínica de la American Gastroenterological Association (AGA) para la evaluación y el tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) se enfoca en ofrecer estrategias diagnósticas y terapéuticas personalizadas.

El documento incluye nuevos consejos sobre el uso de pruebas objetivas iniciales para los síntomas extraesofágicos aislados, la confirmación del diagnóstico de enfermedad por reflujo gastroesofágico antes de su tratamiento a largo plazo, incluso en quienes responden a los inhibidores de la bomba de protones, así como importantes elementos centrados en la personalización del tratamiento.

Aunque la enfermedad por reflujo gastroesofágico es frecuente, ya que se calcula que 30% de las personas en Estados Unidos experimentan síntomas, hasta la mitad de los individuos que reciben tratamiento con inhibidores de la bomba de protones refieren una mejora incompleta de los síntomas. Esto podría deberse a la naturaleza heterogénea de los síntomas, que pueden incluir pirosis y reflujo, dolor torácico y tos o dolor de garganta, entre otros. Otras afecciones pueden producir síntomas similares o podrían exacerbarse por la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Los autores de la revisión de expertos, publicada en Clinical Gastroenterology and Hepatology, señalan que estas consideraciones han impulsado un mayor interés en los enfoques personalizados para el tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico. La actualización de la práctica incluye secciones sobre el abordaje clínico de los síntomas, el diagnóstico personalizado relacionado con estos y el tratamiento de precisión.

En la atención inicial, los autores aconsejan implicar al paciente en la creación de un plan de cuidados, instruirlo y llevar a cabo una prueba de tratamiento con inhibidores de la bomba de protones durante un periodo de cuatro a ocho semanas en caso de pirosis, reflujo o dolores torácicos no cardiacos sin señales de alarma que los acompañen. Si los síntomas no mejoran a satisfacción del paciente, se puede aumentar la dosis a dos veces al día o sustituirla por un supresor de la acidez más eficaz y continuar con una dosis diaria. Cuando la respuesta a los inhibidores de la bomba de protones es adecuada, la dosis debe reducirse hasta alcanzar la dosis eficaz más baja, o el paciente podría pasar a tomar antagonistas de los receptores H2 u otros antiácidos. Sin embargo, los pacientes con esofagitis erosiva, esófago de Barrett confirmado por biopsia o estenosis péptica deben permanecer en tratamiento con inhibidores de la bomba de protones a largo plazo.

Los autores también aconsejaron cuándo realizar pruebas objetivas. Si una prueba de tratamiento con inhibidores de la bomba de protones no resuelve adecuadamente la pirosis problemática, el reflujo o el dolor torácico no cardiaco, o si hay señales de alarma, debe emplearse la endoscopia para buscar reflujo erosivo o el esófago de Barrett de segmento largo como prueba concluyente de enfermedad por reflujo gastroesofágico. Si no existen estos trastornos, se recomienda la monitorización inalámbrica prolongada del pH mientras el paciente está sin medicación. Además, los pacientes con síntomas extraesofágicos que probablemente sean causados por el reflujo deben someterse a pruebas objetivas de reflujo por adelantado mientras están sin tratamiento con inhibidores de la bomba de protones, en vez de una prueba empírica de tratamiento con inhibidores de la bomba de protones.

Los autores aconsejaron que si los pacientes no tienen enfermedad por reflujo gastroesofágico demostrada y continúan el tratamiento con inhibidores de la bomba de protones, deben evaluarse en un plazo de 12 meses para asegurarse de que el tratamiento y la dosis sean adecuados. Los médicos han de ofrecer una endoscopia con monitorización inalámbrica prolongada del reflujo sin tratamiento con inhibidores de la bomba de protones (idealmente tras 2 a 4 semanas de suspendido) para confirmar que es necesario el tratamiento con inhibidores de la bomba de protones a largo plazo.

En el apartado sobre la personalización del tratamiento de la enfermedad, los autores señalaron que la monitorización ambulatoria del reflujo y la endoscopia digestiva alta pueden utilizarse para orientar el tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Cuando la endoscopia digestiva alta no revela indicios de erosión y el tiempo de exposición del esófago al ácido es inferior a 4% durante todos los días de monitorización inalámbrica prolongada del pH, se puede concluir que el paciente no tiene reflujo gastroesofágico patológico y que probablemente tenga un trastorno esofágico funcional. Por el contrario, los hallazgos de erosión en la endoscopia del tubo digestivo alto o un porcentaje de tiempo de exposición del esófago al ácido superior a 4% en el curso mínimo de un día de monitorización inalámbrica del pH señalan un diagnóstico de enfermedad por reflujo gastroesofágico.

La optimización de los inhibidores de la bomba de protones es importante en los pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico, y los autores subrayaron que se les debe informar sobre los efectos secundarios del uso de inhibidores de la bomba de protones.

La farmacoterapia complementaria es útil y puede incluir alginatos antiácidos para los síntomas intermitentes, antagonistas de los receptores H2 para los síntomas nocturnos, baclofeno para contrarrestar el reflujo o los eructos y procinéticos para la gastroparesia acompañante. La elección de los medicamentos depende del fenotipo y no deben utilizarse de forma empírica.

Para los pacientes con pirosis funcional o enfermedad por reflujo vinculada a hipervigilancia esofágica, sensibilidad al reflujo o trastornos del comportamiento, las opciones incluyen la neuromodulación farmacológica, la hipnoterapia proporcionada por un terapeuta conductual, la terapia cognitiva conductual y la respiración diafragmática y la relajación.

Si los síntomas persisten a pesar de los esfuerzos por optimizar los tratamientos y los factores relacionados con el estilo de vida, se puede utilizar la monitorización ambulatoria de la impedancia del pH durante 24 horas para investigar las causas mecanicistas mientras el paciente se está tratando con inhibidores de la bomba de protones, especialmente cuando no hay una anomalía conocida de la barrera antirreflujo, pero la técnica requiere experiencia para interpretarla de forma correcta. Esto puede confirmar que los síntomas no se deban a una hipersensibilidad al reflujo, a un síndrome de rumiación o a un trastorno de eructos. Cuando se confirma que los síntomas son resistentes al tratamiento, se debe intensificar este, utilizando una estrategia que incorpore la valoración del patrón de reflujo, la integridad de la barrera antirreflujo, la obesidad, si la tiene el paciente, y los factores psicológicos.

Las opciones quirúrgicas para la enfermedad por reflujo gastroesofágico confirmada consisten en fundoplicatura laparoscópica y la estimulación del esfínter mediante la implantación laparoscópica de un dispositivo magnético. La fundoplicatura transoral sin incisión puede realizarse por vía endoscópica en determinados pacientes. Para los pacientes con obesidad con enfermedad por reflujo gastroesofágico confirmada, la derivación gástrica en Y de Roux es eficaz para reducir el reflujo y puede utilizarse como tratamiento de rescate para los pacientes no obesos. La gastrectomía en manga puede exacerbar la enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Habrá dosis de refuerzo para adolescentes y jóvenes entre los 12 y los 18 años de edad

La dirección del país y las autoridades sanitarias consensuaron la conveniencia de aplicar la primera dosis de refuerzo con las vacunas cubanas anti-COVID-19, a adolescentes y jóvenes en las edades comprendidas entre los 12 y 18 años de edad que hayan cumplido seis meses del esquema completo de la primo-vacunación.

La propuesta fue adoptada en el encuentro de esta semana del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, con científicos y expertos que participan en las actividades de ciencia e innovación tecnológica para el enfrentamiento al coronavirus.

La campaña abarcará a cerca de 848 000 individuos de esas edades. Hasta ahora la dosis de refuerzo era aplicable a personas de 19 años de edad en adelante. El encuentro también evaluó otro grupo de acciones como parte de la estrategia de vacunación.

Una de ellas fue la propuesta de nuevos ensayos clínicos, en esta ocasión en edades pediátricas (lactantes), los cuales se encuentran en etapa de evaluación por parte del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed).

La doctora Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública (Minsap), explicó que un ensayo será el Estudio Pequeñuelo, Fase I/II, que tiene como promotor al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) con la vacuna Abdala, y se desarrollará en La Habana.

El otro ensayo propuesto al Cecmed es el Estudio Soberana Futuro, Fase I/II, que tiene como centro promotor al Instituto Finlay de Vacunas. Se desarrollará en La Habana y en Cienfuegos.

En la reunión, en la que también participaron la vice primera ministra Inés María Chapman Waugh y el titular del Minsap, José Angel Portal Miranda, se consensuó la realización de una intervención con el grupo etario comprendido entre un año y un año, 11 meses y 29 días.

Morales Suárez señaló que tomará en cuenta los estudios previos de seguridad e inmunogenicidad desarrollados en edades pediátricas. Explicó que se realizará de manera progresiva y en dos etapas:

Primera etapa: Introducción de la vacunación mediante un estudio de farmacovigilancia en niñas y niños comprendidos entre un año y un año, 11 meses y 29 días. El ensayo se realizará en Camagüey, con la vacuna Abdala, y en Cienfuegos, con las Soberanas.

Segunda etapa: Avanzada la primera etapa, se realizará un informe parcial de seguridad que será enviado a la Autoridad Reguladora, el cual evaluará sus resultados y los obtenidos en estudios anteriores. De ser favorable, extenderá el Autorizo de Uso en Emergencia a este grupo etario. Una vez aprobado se aplicarán las vacunas de forma regionalizada.

También se propuso reforzar con las vacunas aprobadas para ello, con una segunda dosis de refuerzo, a grupos de alto riesgo (se ejecutará una vez cumplido los seis meses del primer refuerzo). Se incluyen personas mayores de 60 años y personas inmunocomprometidas (enfermos oncológicos, enfermedades renales crónicas, trasplantados, personas con inmunodeficiencias, entre otras).

Con el propósito de desarrollar otros estudios que permitirán definir nuevas necesidades de dosis de refuerzo, el periodo de aplicación de estas y las condiciones en que deben desarrollarse, se propuso, además, un estudio sobre la duración de la respuesta inmune en trabajadores de BioCubaFarma, y otro sobre la duración de la respuesta inmune en trabajadores de la Salud, con primo-vacunación y dosis de refuerzo, del IPK y de otras instituciones.

Cada día más Soberana

En el encuentro de esta semana, del Presidente de la República y el Primer Ministro con los científicos y expertos, también se presentó un resumen del impacto del estudio de duración y calidad de la respuesta inmune en niños con las vacunas Soberanas. La evaluación estuvo a cargo del doctor en Ciencias Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto Finlay de Vacunas y líder de ese programa.

En un análisis comparativo del comportamiento de la pandemia y la respuesta de las vacunas anti-COVID-19 en cuatro países con más alta cobertura de inmunización que Cuba, y en el nuestro, el científico explicó que, gracias a que fuimos la primera nación en proteger a su población pediátrica entre dos y 18 años de edad, a la calidad de las vacunas cubanas, y a cómo realizamos nuestra campaña de inmunización, nuestros resultados en el amparo de la población infantil y general han sido muy relevantes.

Entre otras conclusiones, señaló que en Cuba:

  • La reducción de la tasa de incidencia en población vacunada de dos a 18 años de edad fue de 79,1 %. Según estimados, por esta causa se evitaron 69 869 casos en esos grupos etarios.
  • Debido a nuestra campaña de vacunación general y en la población pediátrica de dos a 18 años de edad, en el periodo Ómicron (de finales de diciembre de 2021 a la fecha), la relación de la tasa de incidencia en niñas y niños menores de dos años, a pesar de no estar aún vacunados, permitió, según estimados, evitar que enfermaran 51 022 de esos menores.

Nadie en el mundo, excepto Cuba (que realizó una campaña de inmunización general a esos grupos, entre el 15 de septiembre y el 15 de noviembre), había empezado a vacunar a la población pediátrica antes de la ola Ómicron, resumió Vérez Bencomo. También lo sintetizó así:

  • Las vacunas cubanas funcionaron.
  • La campaña en la población pediátrica (y el resto) fue un éxito.
  • La protección ante la variante Ómicron resultó.

El Director General del IFV también presentó un análisis sobre la duración de la respuesta de anticuerpos a los seis-siete meses de la vacunación pediátrica con Soberana, y se demostró que esta población muestra una respuesta positiva muy superior a la adulta.

En el encuentro, la doctora en Ciencias Dagmar García Rivera, directora de Investigaciones del IFV, transmitió un agradecimiento a las niñas, niños y adolescentes que han participado en los ensayos con las vacunas cubanas, quienes, a pesar de someterse a lo que pudieran ser pruebas difíciles, dolorosas, asumieron su rol con valentía y han dado su contribución para salvar vidas, para salvar al país.

El uso de antibióticos en la mediana edad aumenta el riesgo de deterioro cognitivo

Un nuevo estudio publicado en versión electrónica el 23 de marzo en PLOS ONE sugiere que el uso prolongado de antibióticos en la mediana edad está asociado con el deterioro cognitivo varios años después.

Para el estudio, los científicos combinaron el uso de antibióticos autoinformado por 14.000 enfermeras de mediana edad con los resultados de pruebas neuropsicológicas realizadas siete años después. Los resultados revelaron que aquellas enfermeras que tomaron antibióticos durante al menos dos meses durante un periodo de cuatro años tuvieron puntajes más bajos en tareas relacionadas con la memoria, el aprendizaje, la atención y la velocidad psicomotora. En general, los efectos negativos de los antibióticos sobre la cognición fueron comparables a los causados por tres o cuatro años de envejecimiento.

Aunque el Dr. Andrew Chan, maestro en salud pública y gastroenterólogo de la Harvard Medical School que codirigió el estudio, no descarta la posibilidad de que los antibióticos pudieran haber actuado directamente en el cerebro, comentó a Medscape Noticias Médicas que su principal hipótesis es que los fármacos tienen efectos disruptivos sobre la microbiota intestinal. De hecho, la investigación en ratones muestra que los antibióticos como la ampicilina, si bien son indetectables en el cerebro, están relacionados con la disbiosis intestinal y el deterioro cognitivo.

Un estudio anterior en humanos mostró que las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer tenían un microbioma intestinal alterado en comparación con los voluntarios sanos. Tenían, por ejemplo, más bacterias del género Bacteroides y menos del género Bifidobacterium. Otras investigaciones han revelado cambios en la diversidad y disminución de la riqueza de los microbios intestinales en varias otras afecciones, desde la enfermedad de Crohn, el trastorno del espectro autista hasta la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson.

«Numerosos estudios en animales, y algunos estudios en humanos también, han demostrado que la disbiosis intestinal está asociada con el deterioro cognitivo, así como con alteraciones cerebrales», declaro para Medscape Viktoriya Nikolova, M. Sc., estudiante de doctorado e investigadora en King’s College London, cuando se le solicitaron sus comentarios. Los antibióticos pueden causar cambios en el microbioma que pueden durar meses o incluso años.

Hay muchas formas en que los trillones de microbios que residen en el intestino humano pueden afectar la mente. Pueden burlar al nervio vago, liberar neurotransmisores en la sangre que llega al cerebro e interactuar con las células inmunitarias.

Según el Dr. Chan, «los antibióticos y la alteración del microbioma intestinal pueden desencadenar un estado crónico de inflamación que predispone a las personas a desarrollar deterioro cognitivo». Tal inflamación podría ser causada, por ejemplo, por endotoxinas bacterianas, compuestos potencialmente tóxicos liberados por bacterias gramnegativas, como Bacteroides, que se encuentran en abundancia en los intestinos de pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Los experimentos muestran que inyectar endotoxinas a los ratones puede conducir a una mayor formación de placas amiloides, grupos insolubles de proteínas mal plegadas que se forman entre las células nerviosas del cerebro, bloqueando potencialmente la señalización de célula a célula. La investigación con roedores sugiere que los antibióticos pueden afectar la formación de placas amiloides.

Si bien el nuevo estudio en PLOS ONE se suma a nuestro conocimiento de los posibles efectos negativos de los antibióticos en la salud del cerebro, el Dr. Chan cree que es demasiado pronto para hacer recomendaciones sobre si las personas deben evitar los antibióticos específicamente debido a la preocupación por la demencia.

Él cree, sin embargo, que el estudio «proporciona una justificación adicional para tener cuidado con la forma en que uno usa los antibióticos». Teniendo en cuenta que los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos estiman que al menos 30% de las recetas de antibióticos para pacientes ambulatorios en Estados Unidos son innecesarias, eso es ciertamente motivo de preocupación.

Ministerio de Salud Pública presenta resultados del sector en el 2021

 

El año 2021 fue el más duro para la salud pública cubana en las últimas décadas, en medio de una pandemia demoledora que puso a prueba cada eslabón del sistema sanitario. Pero los aprendizajes de estos meses —los más dolorosos y también aquellos que sacaron a la luz cuánto puede hacerse aún al límite—, son lecciones que hoy el sector tiene incorporados como premisas para sus principales objetivos: avanzar en el desarrollo, recuperarse de las consecuencias de la covid y mejorar el estado de salud de la población cubana.

Bajo esta guía y con la presencia del primer ministro Manuel Marrero Cruz, Gladys María Bejerano Portela, contralora general de la República y Joel Pérez García, vicejefe del departamento de atención social del Comité Central del PCC, sesionó este sábado el balance de trabajo del año 2021 del Ministerio de Salud Pública.

Al presentar el informe, el ministro de Salud Pública, doctor José Angel Portal Miranda, sostuvo que el año 2021 fue un año difícil marcado por la pandemia de COVID-19, pero durante el cual se implementaron nuevas medidas sanitarias basadas en evidencias científicas que permitieron perfeccionar protocolos de actuación y otros procedimientos clínicos, epidemiológicos y organizativos más efectivos para el control de la epidemia.

En estos dos años de enfrentamiento a la epidemia provocada por la COVID-19, el sistema nacional de Salud ha afrontado múltiples desafíos. Las lecciones de este periodo no pueden ni deben olvidarse”, dijo Portal Miranda.

Recordó que el inicio del pasado año fue complejo, con el aumento del contagio ocasionado por la entrada al país de la variante delta, cuyo mayor pico se produjo en los meses de julio y agosto.

“En el mes de septiembre se logró detener el ritmo de crecimiento de casos y en octubre la situación comenzó a ser más manejable. No obstante el incremento de enfermos que tuvo lugar a principios del 2022 a causa de la variante ómicron, el pico que enfrentamos en esa etapa fue aproximadamente diez veces inferior al experimentado por la mayoría de las naciones debido a la circulación de esta variante”, refirió el ministro.

Ello ha sido posible, fundamentalmente, debido al alto nivel de inmunización alcanzado por la población cubana, como resultado de la estrategia de vacunación contra la COVID-19, agregó.

Portal Miranda destacó que para llevar a cabo todas las acciones que competen al sector Salud, este dispone de más de 510 700 trabajadores, de los cuales el 69% son mujeres y más de 260 000 son profesionales.

Trascendió en la reunión que, si bien no se detuvieron los principales programas de salud en el 2021, la crisis originada por el SARS-CoV-2 unido al recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y comercial, impactaron sensiblemente en la disponibilidad de recursos y en indicadores de salud de la población.

En sentido general durante el pasado año aumentó el número de defunciones en todos los territorios del país, siendo el grupo etario de 60 años y más el más afectado. Asimismo, la COVID-19 incidió negativamente en las tasas de mortalidad infantil y materna registradas.

El ministro consideró que la solución de las deficiencias identificadas que han impedido el cumplimiento de los indicadores sanitarios, es imprescindible para, desde una práctica transformadora, avanzar en el desarrollo que el sistema de salud necesita. “La búsqueda constante de qué no estamos haciendo bien nos ha llevado a determinar problemas en el desempeño y las competencias de dirección de algunos cuadros, a lo que se suma el insuficiente trabajo con las reservas y el formalismo en el proceso de evaluación”, dijo.

De acuerdo con el informe presentado, la eficiencia del sector se ha visto afectada por problemas organizativos, que han llevado a afectaciones e la atención de los pacientes y que ha repercutido en la satisfacción de la población.

“Hemos tenido dificultades con el programa de medicina familiar, sobre todo con la inestabilidad de los recursos, la calidad de la atención, la resolutividad en los consultorios y el funcionamiento de los grupos básicos de trabajo. Existe un prolongado tiempo de respuesta ante las emergencias sanitarias, entre otras causas por la insuficiencia en la explotación del transporte sanitario y el bajo coeficiente de disponibilidad técnica”, apuntó.

La gestión hospitalaria continúo mostrando dificultades. En los hospitales—comentó— no se logra cubrir la demanda de los servicios electivos, debido fundamentalmente a las medidas adoptadas para el control de la pandemia, al déficit de recursos médicos, organizativos y al incumplimiento de algunos servicios con brechas en la seguridad de atención al paciente.

Portal Miranda se refirió al incremento sostenido de las faltas y bajas coberturas de medicamentos, insumos médicos, diagnosticadores, material gastable como uno de los elementos que durante el 2021 tuvo una afectación directa en los servicios de salud y en la satisfacción de las demandas de la población. Mencionó, además, los problemas en la infraestructura tecnológica, obsolescencia y rotura de equipos.

El sector de salud no se detuvo en la pandemia

Aun cuando el pasado año estuvo signado por enormes desafíos para el sistema nacional de salud, el 2021 también fue un año de avances para el sector, consideró el ministro de este ramo.

“Los resultados que hoy nos distinguen en el enfrentamiento a la epidemia de la COVID-19 son la muestra de cuánto ha hecho Cuba para ganar la batalla a una enfermedad que desconocíamos y hacer frente a la situación epidemiológica más compleja que hemos vivido en décadas”, dijo.

Entre los principales resultados del sector sanitario en 2021 destacó el diseño, organización e implementación de la Estrategia cubana de vacunación contra la COVID-19, con inmunógenos propios, que en apenas siete meses (mayo-diciembre) permitió aplicar más de 30 millones de dosis de vacunas, “lo cual constituyó una hazaña en términos sanitarios y sociales u organizativo. Al cierre de marzo de 2022 se habían administrado más de 35.5 millones de dosis”.

Agregó Portal Miranda que uno de los resultados más encomiables de la estrategia lo constituye la vacunación pediátrica, única de su tipo a nivel mundial por su concepción y alcance. “Hoy el 97.1% de los niños cubanos tiene sus tres dosis de vacunas y se encuentran insertados plenamente en sus actividades escolares con seguridad para su salud”.

Recordó además que en el pasado mes de noviembre se aprobó el inicio de la dosis de refuerzo en la población mayor de 19 años, y ya más de 6 250 000 cubanos han recibido el booster.

“Para llevar a cabo de manera exitosa el proceso de vacunación, participaron en su implementación más de 100 000 trabajadores, estudiantes, técnicos y profesionales del sector, así como activistas sanitarios, líderes comunitarios y población general. Se perfeccionó además en esta etapa el protocolo cubano de actuación para el enfrentamiento a la covid-19, cuya máxima expresión de su calidad la constituye el 99% de la recuperación de los enfermos. A ello se suma que el 85% de los medicamentos aprobados en dicho protocolo son cubanos, ocho de ellos innovadores fruto de la labor de la industria biotecnológica y farmacéutica del país”, señaló el ministro.

 

Nature: 5 científicos cubanos entre co-autores de estudio sobre el cerebro

(Foto: Facultad de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge)
(Foto: Facultad de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge)

por Julio César Valdera Morales

La prestigiosa revista científica Nature publicó el artículo “Tablas de Referencia para el Desarrollo Humano”, resultado del trabajo coordinado por el Dr. Richard Bethlehem, neurocientífico de la Universidad de Cambridge, que aglutina a varios científicos de diversas partes del mundo, incluyendo a cinco expertos cubanos.

La investigación tuvo como objetivo presentar gráficos de referencia estandarizados para el desarrollo del cerebro humano a lo largo de la vida. Se partió de la premisa de que la imagenología se ha convertido en una herramienta infaltable para los estudios de la función cerebral, sin embargo, no existía una base de datos estandarizada para cuantificar las diferencias que los sujetos van presentando en las imágenes del cerebro a lo largo del tiempo.

En tal sentido, se consolidaron los datos pertenecientes a más de cien estudios relacionados con el cerebro, realizados o en curso en todo el mundo. Se evaluaron más de 120 mil escáneres cerebrales efectuados a unas 100 mil personas, con edades comprendidas entre los 115 días después de la concepción y los 100 años de vida. Con esta información, se construyeron las tablas de referencia presentadas como resultado del trabajo.

Las tablas consisten en gráficos de desarrollo cerebral normal a lo largo de la vida, que podrían usarse para determinar si un individuo está en una trayectoria estándar, a partir de generar “puntajes de percentil”, un método similar al utilizado para evaluar otros aspectos del desarrollo humano, como es el caso de los niños en período de lactancia.

Estos gráficos, que se separaron según el sexo, fueron estables en sus predicciones durante la investigación, a pesar de las diferencias específicas del estudio tanto en los individuos evaluados como en las técnicas y métodos empleados.

Aunque el objetivo general fue el desarrollo de las tablas de referencia, durante el estudio se pusieron de manifiesto algunos momentos críticos del desarrollo cerebral. Tal es el caso del periodo que va entre las 17 semanas después de la concepción y los tres años de vida, en el que el cerebro incrementa su tamaño hasta en un 70 por ciento. También se detectaron patrones de cambio en el órgano asociados a diversas enfermedades.

El aporte de Cuba procedió de las bases de datos del Proyecto de Mapeo Cerebral Humano. Los coautores cubanos fueron el Dr. Mitchell Valdés-Sosa, Director General del Centro de Neurociencias de Cuba (Cneuro); Dr. Pedro Antonio Valdés-Sosa, Director del Laboratorio Conjunto Cuba — China para la Neurotecnología; Dra. Lídice Galán García, Jefa del Departamento de Neuroinformática del Cneuro; Dr. Deirel Paz Linares, Investigador del Ceneuro y MSc. Arioski Areces González, Investigador de la Universidad de Pinar del Río.

Según el trabajo publicado en Nature, este resultado científico podría tener aplicaciones para la evaluación digital de la salud cerebral y el diagnóstico de enfermedades a cualquier edad.

No obstante, los autores aclaran que serán necesarias nuevas investigaciones antes de poder darle un empleo clínico a los resultados. Ello se debe, entre otras cuestiones, al posible sesgo de datos hacia poblaciones europeas y norteamericanas, y hacia grupos de ascendencia europea dentro de las mismas. Empero, el equipo de investigadores expresó confianza en que la base de datos creada pueda seguir evolucionando, a partir de haberla proporcionado en un formato interactivo y de acceso abierto.

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