Archivos Anuales 2024

Premio Nobel de Física a John Hopfield y Geoffrey Hinton por su trabajo en inteligencia artificial

El Premio Nobel de Física 2024 ha sido concedido a los científicos John Hopfield y Geoffrey Hinton “por descubrimientos e invenciones fundacionales que permiten el aprendizaje automático con redes neuronales artificiales”.

Inspirándose en nociones de la física y la biología, Hopfield y Hinton desarrollaron sistemas informáticos capaces de memorizar y aprender de patrones en los datos. Aunque nunca colaboraron directamente, se basaron en el trabajo del otro para desarrollar las bases del actual auge del aprendizaje automático y la inteligencia artificial (IA).

¿Qué son las redes neuronales?

Las redes neuronales artificiales están detrás de gran parte de la tecnología de IA que utilizamos hoy en día.

De la misma manera que nuestro cerebro tiene células neuronales unidas por sinapsis, las redes neuronales artificiales tienen neuronas digitales conectadas en varias configuraciones. Cada neurona individual no hace gran cosa. La magia reside en el patrón y la fuerza de las conexiones entre ellas.

Las neuronas de una red neuronal artificial se “activan” mediante señales de entrada. Estas activaciones se transmiten en cascada de una neurona a otra de forma que pueden transformar y procesar la información de entrada. Como resultado, la red puede llevar a cabo tareas computacionales como la clasificación, la predicción y la toma de decisiones.

La mayor parte de la historia del aprendizaje automático ha consistido en encontrar formas cada vez más sofisticadas de formar y actualizar estas conexiones entre neuronas artificiales.

Mientras que la idea de enlazar sistemas de nodos para almacenar y procesar información procede de la biología, las matemáticas utilizadas para formar y actualizar estos enlaces proceden de la física.

Redes que recuerdan

John Hopfield (nacido en 1933) es un físico teórico estadounidense que realizó importantes contribuciones a lo largo de su carrera en el campo de la física biológica. Sin embargo, el premio Nobel de Física le ha sido concedido por su trabajo en el desarrollo de las redes de Hopfield en 1982.

Las redes de Hopfield fueron uno de los primeros tipos de redes neuronales artificiales. Inspirados en principios de la neurobiología y la física molecular, estos sistemas demostraron por primera vez cómo un ordenador podía utilizar una “red” de nodos para recordar y recuperar información.

Las redes desarrolladas por Hopfield podían memorizar datos (como una colección de imágenes en blanco y negro). Estas imágenes podían “recordarse” por asociación cuando se le pedía a la red una imagen similar.

Aunque de uso práctico limitado, las redes de Hopfield demostraron que este tipo de redes neuronales artificiales podían almacenar y recuperar datos de formas novedosas. Sentaron las bases para los trabajos posteriores de Hinton

Máquinas que pueden aprender

Geoff Hinton (nacido en 1947), a veces considerado uno de los padrinos de la IA, es un informático británico-canadiense que ha realizado una serie de importantes contribuciones a este campo. En 2018, junto con Yoshua Bengio y Yann LeCun, fue galardonado con el Premio Turing (el más alto honor en ciencias de la computación) por sus esfuerzos para avanzar en el aprendizaje automático en general y, específicamente, en una rama del mismo llamada aprendizaje profundo.

El Premio Nobel de Física, sin embargo, se le concede concretamente por su trabajo con Terrence Sejnowski y otros colegas en 1984, desarrollando máquinas de Boltzmann.

Se trata de una extensión de la red de Hopfield que demostró la idea del aprendizaje automático: un sistema que permite a un ordenador aprender no de un programador, sino de ejemplos de datos. Basándose en ideas de la dinámica energética de la física estadística, Hinton demostró cómo este primer modelo de ordenador generativo podía aprender a almacenar datos a lo largo del tiempo si se le mostraban ejemplos de cosas que recordar.La máquina de Boltzmann, al igual que la red de Hopfield, no tuvo aplicaciones prácticas inmediatas. Sin embargo, una forma modificada (llamada máquina de Boltzmann restringida) resultó útil en algunos problemas aplicados.

Más importante fue el avance conceptual de que una red neuronal artificial podía aprender de los datos. Hinton siguió desarrollando esta idea. Más tarde publicó influyentes artículos sobre retro propagación (el proceso de aprendizaje utilizado en los modernos sistemas de aprendizaje automático) y redes neuronales convolucionales (el principal tipo de red neuronal utilizado hoy en día para los sistemas de IA que trabajan con datos de imagen y vídeo).

¿Por qué este premio, ahora?

Las redes de Hopfield y las máquinas de Boltzmann parecen poca cosa si las comparamos con las proezas actuales de la IA. La red de Hopfield contenía sólo 30 neuronas (intentó hacer una con 100 nodos, pero era demasiado para los recursos informáticos de la época), mientras que sistemas modernos como ChatGPT pueden tener millones. Sin embargo, el Nobel subraya lo importantes que fueron estas primeras contribuciones al campo.

Aunque el rápido progreso reciente de la IA –que la mayoría conocemos por sistemas de IA generativa como ChatGPT– podría parecer una reivindicación de los primeros defensores de las redes neuronales, Hinton al menos ha expresado su preocupación. En 2023, tras abandonar su puesto de una década en la división de IA de Google, dijo que estaba asustado por el ritmo de desarrollo y se unió a la creciente multitud de voces que piden una regulación más proactiva de la IA.

Tras recibir el premio Nobel, Hinton aseguró que la IA será “como la Revolución Industrial, pero en lugar de nuestras capacidades físicas, va a superar nuestras capacidades intelectuales”. También señaló que aún le preocupa que las consecuencias de su trabajo puedan ser “sistemas más inteligentes que nosotros que acaben tomando el control”.

El hacer incansable de nuestros científicos en función de la salud y salvaguarda de la vida de nuestro pueblo

En reunión de expertos y científicos para temas de salud, que encabeza el presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, este lunes presentamos los primeros resultados obtenidos a partir de las investigaciones virológicas de la fiebre de Oropouche que se han desarrollado en el país desde la detección de los primeros casos, en mayo del presente año.

Recordemos cómo, la vigilancia integrada para el dengue permitió identificar rápidamente la introducción de ese nuevo arbovirus emergente en el territorio nacional, y adoptar de inmediato las medidas pertinentes para iniciar su estudio, prevención y control.

Los brotes iniciales de fiebre de Oropouche en Cuba sucedieron en Santiago de Cuba y Cienfuegos. A partir del estudio llevado a cabo entonces por el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), en esas provincias se confirmaron los primeros pacientes.

Las investigaciones que desde ese momento se han puesto en marcha en ese prestigioso centro cubano, y que han tomado como base los primeros datos clínico-epidemiológico de los pacientes con infección confirmada, nos han permitido un mayor conocimiento de las particularidades del virus, así como adoptar medidas más efectivas para el tratamiento de los enfermos.

Cuba ha demostrado tener personal preparado, así como capacidad diagnóstica y tecnológica para la rápida detección del virus, del cual ya se han diagnosticado casos en todo el país. La caracterización genética del patógeno identificado en el territorio nacional permitió sugerir que el mismo era muy similar al que estaba circulando en Brasil desde 2023.

A partir de las evaluaciones llevadas a cabo, se ha podido detectar el virus en muestras clínicas de suero, orina y líquido cefalorraquídeo. En algunos pacientes, ha sido posible confirmar por esta vía su diagnóstico incluso un mes después de iniciados los síntomas.

Esos y otros resultados que han ido alcanzando nuestros profesionales, se han compartido tanto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), como con la comunidad científica internacional, lo cual sirve de base para ampliar los conocimientos sobre esta enfermedad.

Sumamente complejo es el escenario epidemiológico que vive el mundo desde hace algunas décadas, en las cuales se ha evidenciado la emergencia y reemergencia de las arbovirosis, las cuales provocan importantes daños a la salud mundial.

De manera particular el Oropouche, ha ocasionado en los últimos 60 años más de 30 epidemias y con ello la confirmación de medio millón de casos, principalmente en la región del Amazonas.

En la actualidad, se estima que alrededor de cinco millones de personas están en riesgo de infección, debido a la fácil propagación del agente causante del contagio a través de vectores.

Durante el encuentro, la destacada investigadora del IPK, la doctora María Guadalupe Guzmán Tirado, igualmente anunció otros importantes estudios que se llevan a cabo en nuestros centros de Salud, en los ámbitos clínicos, virológicos, entomológicos y epidemiológicos.

Ese hacer incansable de nuestros científicos en función de la salud de nuestro pueblo, no solo los ha puesto a la vanguardia en el estudio y la prevención del virus, sino que se ha convertido también en salvaguarda de la vida.

Victor Ambros y Gary Ruvkun obtienen el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de los microARN

Los dos científicos estadounidenses descubrieron los microARN, una nueva clase de diminutas moléculas de ARN que desempeñan un papel crucial en la regulación de los genes. Su revolucionario descubrimiento en el pequeño gusano C. elegans reveló un principio completamente nuevo de regulación genética, que resultó ser esencial para los organismos pluricelulares, incluido el ser humano.

Durante décadas, la comunidad científica prestó poca atención a este descubrimiento. Según la Fundación Nobel, se pensaba que este mecanismo era «una peculiaridad» de un gusano, algo «probablemente irrelevante para los humanos y otros animales más complejos». Pero no.

El trabajo de Ambros y Ruvkun ayudó a explicar cómo funcionan nuestros genes dentro del cuerpo humano y cómo eso da lugar al desarrollo de los distintos tejidos en nuestro organismo.

“El descubrimiento seminal de Ambros y Ruvkun en el pequeño gusano C. elegans fue inesperado y reveló una nueva dimensión de la regulación génica, esencial para todas las formas de vida complejas”, según la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Suecia que entrega el galardón.

Ambros llevó a cabo la investigación que le valió el Premio Nobel mientras trabajaba en la Universidad de Harvard. En la actualidad, es profesor de ciencias naturales en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Por su parte, Gary Ruvkun realizó su estudio en el Hospital General de Massachusetts y en la Facultad de Medicina de Harvard, donde ejerce como profesor de genética, según informó Thomas Perlmann, secretario general del Comité Nobel.

El microARN es una molécula de ARN muy corta, que, a diferencia de otros ARN conocidos, no codifica proteínas. En lugar de eso, su función principal es unirse a secuencias específicas del ARN mensajero (ARNm) en las células, bloqueando su capacidad de producir proteínas.

Este mecanismo postranscripcional permite a las células controlar con precisión qué genes se activan y en qué momento, lo que es fundamental para mantener el equilibrio en diversas funciones celulares.

En 1993, los dos investigadores, que habían sido colegas postdoctorales, realizaron un descubrimiento clave trabajando con el gusano redondo Caenorhabditis elegans. Estudiaron dos cepas mutantes del gusano, llamadas lin-4 y lin-14, que presentaban problemas en su desarrollo. Victor Ambros identificó que el gen lin-4 interfería con la actividad del gen lin-14, aunque al principio no estaba claro cómo ocurría este bloqueo. Mientras Ambros se enfocó en mapear el gen lin-4, Gary Ruvkun centró sus esfuerzos en el gen lin-14.

Ambros descubrió que el gen lin-4 no producía una proteína, como se esperaba, sino una cadena de ARN muy corta, lo que fue sorprendente. Al mismo tiempo, el trabajo de Ruvkun mostró que lin-14 sí codificaba una proteína. Juntos, determinaron que el ARN corto de lin-4, un microARN, se une al ARN mensajero de lin-14, bloqueando la producción de la proteína mediante un proceso conocido como traducción.

Este hallazgo sentó las bases para el estudio de los microARN en la regulación genéticaya que la identificación del microARN mostró que existía un nivel adicional de control genético, con profundas implicaciones para la biología.

Ambros y Ruvkun se interesaron por cómo se desarrollan los distintos tipos de células. Descubrieron los microARN, que son una nueva clase de moléculas diminutas de ARN que desempeñan un papel crucial en la regulación de los genes. El descubrimiento fue revolucionario.

Tras años de investigación, “ahora se sabe que el genoma humano codifica más de mil microARN. Su sorprendente descubrimiento reveló una dimensión totalmente nueva de la regulación génica”, dijo el jurado del Nobel. Los microARN están demostrando su importancia fundamental para el desarrollo y el funcionamiento de los organismos.

La regulación génica por microARN lleva funcionando cientos de millones de años. Es un mecanismo que permitió la evolución de organismos cada vez más complejos.

Gracias a la investigación genética ahora se sabe que las células y los tejidos no se desarrollan normalmente sin microARN. Si la regulación por microARN es anormal, puede contribuir al desarrollo de cáncer. También se han encontrado mutaciones en genes que codifican microARN en humanos, causando afecciones como pérdida auditiva congénita, trastornos oculares y esqueléticos.

El descubrimiento del microARN no solo transformó nuestra comprensión de la regulación genética, sino que también abre puertas a múltiples aplicaciones biotecnológicas y médicas. Hoy en día, tiene implicaciones significativas en el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades, así como en el desarrollo de nuevas terapias.

  • Diagnóstico de enfermedades. La investigación muestra que los niveles de microARN están alterados en varias enfermedades, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y los trastornos neurológicos. Esto permite a los científicos identificar perfiles específicos de microARN que actúan como biomarcadores, facilitando la detección temprana de patologías y mejorando los diagnósticos. Por ejemplo, ciertos microARN pueden estar sobreexpresados en células cancerosas, lo que los convierte en una herramienta potencial para detectar tipos específicos de tumores antes de que los síntomas aparezcan.
  • Nuevas terapias genéticas. Los científicos están trabajando en tecnologías que pueden modificar o inhibir la acción de microARN disfuncionales que causan enfermedades. Esto podría ser especialmente útil en enfermedades como el cáncer y los trastornos genéticos donde la regulación genética ha fallado. Al bloquear microARN que favorecen el crecimiento tumoral o al reintroducir microARN que faltan, se podrían desarrollar tratamientos más específicos y efectivos.
  • Medicina regenerativa y desarrollo celular. Dado que los microARN son fundamentales para la diferenciación celular y el desarrollo de tejidos, su manipulación también tiene potencial en el campo de la medicina regenerativa. Al controlar la expresión de microARN específicos, se podrían estimular o inhibir procesos regenerativos en el cuerpo, promoviendo la reparación de tejidos dañados o el tratamiento de enfermedades degenerativas.
  • Protección contra infecciones virales. El hallazgo del microARN también inspiró investigaciones sobre su papel en la defensa contra infecciones virales, particularmente en plantas. Las plantas utilizan moléculas de ARN similares a los microARN para protegerse contra virus, y los científicos están explorando cómo aplicar este conocimiento en la agricultura para mejorar la resistencia de los cultivos a patógenos y reduciendo la necesidad de pesticidas.

Más información:

The 2024 Nobel Prize in Physiology or Medicine jointly to Victor Ambros and Gary Ruvkun for the discovery of microRNA and its role in post-transcriptional gene regulation.

7 de octubre, Día Mundial del Hábitat

El Día Mundial del Hábitat, que se celebra cada 7 de octubre, este año 2024 tiene por lema “Involucrar a los jóvenes para crear un futuro urbano mejor”. El objetivo del evento es abordar los retos y oportunidades de la rápida urbanización y se centrará en la participación activa de los jóvenes en la configuración de ciudades y comunidades sostenibles.

La celebración hace hincapié en cómo podemos involucrar a las nuevas generaciones en la planificación de su presente y futuro urbanos mediante procesos participativos y oportunidades de liderazgo local.

El mundo se está urbanizando a gran velocidad, y muchos de los residentes urbanos actuales son gente joven, especialmente en algunos países de África y Asia. Actualmente, los jóvenes del Sur global constituyen el 70 % o más de las ciudades.

Para 2050, se prevé que las ciudades acojan aproximadamente al 70 % de la población mundial, lo que pone de manifiesto la acuciante necesidad de una planificación urbana integradora y un desarrollo sostenible.

A pesar de los esfuerzos mundiales, las Naciones Unidas son conscientes de que persisten las dificultades para avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en lo que respecta a la pobreza, la desigualdad y la inminente amenaza del cambio climático.

Estas y otras cuestiones obstaculizan considerablemente el crecimiento equitativo y la resiliencia de las zonas urbanas de todo el mundo. Es crucial movilizar el apoyo de todos los segmentos de la sociedad, haciendo especial hincapié en la participación de los jóvenes.

Empoderar a los jóvenes e incluirlos en la toma de decisiones urbanas es esencial para desarrollar ciudades inclusivas y resilientes. Aprovechando la energía, la creatividad y las perspectivas de los jóvenes, las ciudades pueden trabajar hacia un desarrollo más sostenible y equitativo, garantizando un futuro mejor para todos.

Esta ocasión presenta una oportunidad única para celebrar las contribuciones de los jóvenes a la urbanización sostenible, y para abordar al mismo tiempo los retos del rápido crecimiento urbano.

En 1985 las Naciones Unidas designó el primer lunes de octubre de cada año como el Día Mundial del Hábitat con el objetivo de reflexionar sobre el estado de la estructura de nuestros pueblos y ciudades y el derecho básico de todos a una vivienda adecuada. También pretende recordar al mundo su responsabilidad colectiva en el futuro del hábitat humano.

Este día internacional se celebró por primera vez en 1986 con el tema «La vivienda es mi derecho». Nairobi fue la ciudad anfitriona para la celebración de ese año. Otros temas anteriores han incluido: «Vivienda para las personas sin hogar» (1987, Nueva York), «Vivienda y urbanización» (1990, Londres), «Ciudades futuras» (1997, Bonn), »Ciudades más seguras» (1998, Dubai); «La mujer en la gobernanza urbana» (2000, Jamaica), «Ciudades sin tugurios» (2001, Fukuoka), «Agua y saneamiento para las ciudades» (2003, Río de Janeiro), «Los objetivos de la Declaración del Milenio y la Ciudad» (2005), «Las ciudades, imanes de esperanza» (2006), «Ciudades armoniosas» (2008) y «Planificando nuestro futuro urbano» (2009, Washington, DC), «Mejores ciudades, mejor vida» (2010, Shanghai, China) y «Las Ciudades y el Cambio Climático» (2011, Aguascalientes, México).

Para obtener más información sobre la situación de nuestros asentamientos, puedes visitar el sitio Octubre Urbano, una iniciativa de ONU-Hábitat que fue lanzada en 2014 para poner de relieve los desafíos urbanos mundiales e involucrar a la comunidad internacional en el desarrollo de la Nueva Agenda Urbana, aprobada en octubre de 2016 en la ciudad de Quito durante la Conferencia de Hábitat III.

Esta Nueva Agenda Urbana es la brújula para hacer frente a los desafíos de las ciudades en las próxima dos décadas y ha de ser vista como una extensión del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11 de la Agenda 2030.

Como dejó claro la Cumbre del Futuro el mes pasado, la juventud es decisiva en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible. (…)  [Apoyemos] a la juventud de todas partes del mundo, incluyéndola en las decisiones y construyendo ciudades donde pueda prosperar la gente de todas las edades.»

António Guterres

La OPS concluye su 61º Consejo Directivo con acuerdos estratégicos

El 61º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) concluyó el pasado 4 de octubre marcando un camino claro hacia el futuro de la salud en las Américas. Durante cinco días, representantes de alto nivel de los países y territorios debatieron, acordaron y se comprometieron a abordar desafíos clave que afectan la salud y el desarrollo en la región.

En su discurso de clausura, el Director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa, resaltó que se navegaron 46 puntos en la agenda, se revisaron cinco informes finales y tres de progreso, y se aprobaron 14 resoluciones. “Durante esta semana, se han debatido y aprobado resoluciones vitales” que abarcan desde una política sobre cambio climático y salud hasta una estrategia para el fortalecimiento de los sistemas de salud, destacó el doctor Barbosa.

Otras resoluciones aprobadas incluyen estrategias y planes para enfrentar problemas críticos, como la sepsis, y acciones para reforzar el control del tabaco, un producto nocivo cuya industria actualmente apunta a los jóvenes a través de los cigarrillos electrónicos.

También se aprobó un plan para fortalecer los sistemas de información en salud, una estrategia para mejorar la atención quirúrgica y los cuidados intensivos y de urgencias, una política para abordar la creciente demanda de cuidados a largo plazo, y una estrategia sobre inteligencia epidemiológica para ayudar a los países a detectar amenazas en forma temprana, contener brotes y salvar vidas.

Los delegados también aprobaron incentivos para incrementar la producción regional de vacunas, medicamentos y otras tecnologías esenciales a través de los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS, con el fin de hacer frente a la alta dependencia de la región a la importación de estos productos, una debilidad que se puso de manifiesto durante la pandemia de COVID-19 y que la Organización busca revertir.

Además, se presentó una hoja de ruta para la elaboración del Plan Estratégico 2026-2031, que trazará el rumbo de la cooperación técnica en salud para el próximo período.

Cáncer cervicouterino, telesalud y eliminación de enfermedades

Las autoridades de salud participaron en sesiones informativas sobre temas clave como la eliminación del cáncer cervicouterino, donde se discutieron herramientas como las pruebas y vacunas contra el VPH y el tratamiento de ablación, que pueden salvar la vida de más de 40.000 mujeres al año en las Américas.

También se abordó la telesalud, que promete cerrar brechas en el acceso a la atención médica y promover la equidad en la salud. “La OPS ha elaborado kits de telesalud para ayudar a los Estados Miembros a implantar y ampliar sus sistemas de telesalud como forma de reforzar la atención primaria de salud”, afirmó el Director de la OPS.

La Iniciativa de Eliminación de la OPS fue otro tema central, destacando el acceso equitativo a soluciones innovadoras y tecnologías avanzadas para acelerar el progreso y poner fin a más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas para 2030. Brasil recibió el certificado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por haber eliminado la filariasis linfática (elefantiasis) como problema de salud pública. Otros tres países de las Américas son endémicos y están trabajando para alcanzar ese objetivo.

En el contexto del futuro acuerdo sobre pandemias, se debatieron los artículos clave y sus implicaciones a escala mundial y regional. También se celebró una sesión sobre la ronda de inversiones de la OMS, en la que se reconocieron las contribuciones de los países de las Américas como cruciales para la sostenibilidad de la organización.

El médico haitiano Jean-Patrick Alfred fue premiado por su liderazgo en la elaboración de iniciativas de políticas críticas, en particular, del plan de salud 2012-2022 de Haití, cuyo enfoque de atención primaria ha permitido fortalecer el sistema de salud y hacerlo más resiliente y centrado en las personas.

Al cerrar la reunión, el doctor Barbosa hizo un llamado a todos los participantes a reafirmar su compromiso con los valores de equidad, excelencia, solidaridad, respeto e integridad. “Todos estamos de acuerdo en que, aunque sigamos construyendo sobre la base de nuestros éxitos colectivos, todavía queda mucho por hacer para abordar los retos persistentes”, concluyó.

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