Archivos Anuales 2025

Las sobrevivientes de cáncer de cuello uterino tienen un mayor riesgo de otro tipo de cáncer

Las mujeres que superan el cáncer de cuello uterino podrían tener otra crisis de salud potencialmente letal en su horizonte, señalan los investigadores.

Las supervivientes al cáncer de cuello uterino tienen casi el doble de riesgo de desarrollar cánceres anales en comparación con la población general, informaron los investigadores el 11 de septiembre en la revista JAMA Network Open.

Y su riesgo aumenta a medida que envejecen, y a medida que pasa el tiempo desde su tratamiento contra el cáncer de cuello uterino, muestran los resultados.

Ambos tipos de cáncer se vinculan con la infección con el virus del papiloma humano (VPH), anotaron los investigadores. El virus se propaga principalmente durante el contacto íntimo.

«Sabemos desde hace mucho tiempo que tanto el cáncer de cuello uterino como el de ano son provocados por el VPH, el virus del papiloma humano», señaló en un comunicado de prensa el investigador principal, Ashish Deshmukh . Es codirector del Programa de Investigación sobre Prevención y Control del Cáncer en el Centro Oncológico Hollings de la Universidad Médica de Carolina del Sur en Charleston.

«Pero lo que no se ha entendido bien es cómo ese riesgo compartido podría conectar las dos enfermedades a lo largo de la vida de una mujer», dijo Deshmukh.

En el estudio, los investigadores analizaron datos de más de 85 000 mujeres estadounidenses diagnosticadas con cáncer de cuello uterino, y las siguieron durante dos décadas para ver cuántas desarrollaron cáncer anal.

Los resultados mostraron que las tasas de cáncer anal entre las sobrevivientes de cáncer de cuello uterino aumentaron con la edad y con el tiempo, y la mayoría de los casos ocurrieron entre mujeres de 65 a 74 años más de 15 años después de su diagnóstico original.

En las mujeres de ese grupo de edad, la tasa de cánceres anales es tan alta que las califica para las pruebas de rutina como pacientes de alto riesgo, dijeron los investigadores.

Actualmente, las pruebas de detección del cáncer anal se recomiendan solo para ciertos grupos de alto riesgo, incluidas las personas que viven con el VIH, las receptoras de trasplantes de órganos y las mujeres que han tenido cáncer de vulva, anotaron los investigadores.

«Nuestro estudio muestra que el riesgo no desaparece, en realidad aumenta con la edad y con el tiempo», señaló en un comunicado de prensa el investigador principal, Haluk Damgacioglu, profesor asistente de la Universidad Médica de Carolina del Sur.

Esto se debe a que los cánceres relacionados con el VPH pueden tardar años, y a veces décadas, en desarrollarse, dijeron los investigadores.

«Es un proceso lento, y eso es parte de por qué ha sido tan difícil de detectar», dijo Deshmukh. «Para cuando aparecen los síntomas, el cáncer a menudo está avanzado».

Las pruebas de detección del cáncer anal no son tan rutinarias como las pruebas de detección de otros cánceres, pero existen métodos confiables, dijeron los investigadores.

«Estos resultados nos dicen que las mujeres que tuvieron cáncer de cuello uterino hace años deben ser consideradas para las pruebas de detección de cáncer anal de rutina», dijo Damgacioglu. «En este momento, eso no está sucediendo».

El equipo ahora está trabajando en un proyecto para determinar cuándo y con qué frecuencia deben realizarse las pruebas de detección entre los sobrevivientes de cáncer de cuello uterino.

«No tenemos los recursos para evaluar a todos», dijo Deshmukh. «Pero podemos usar estos datos para ser estratégicos. La detección basada en el riesgo garantiza que ayudemos a las personas que más lo necesitan».

Damgacioglu dijo que hay un objetivo.

«Se trata de ayudar a los sobrevivientes de cáncer a largo plazo a proteger su salud», dijo. «Ya han luchado contra un cáncer, queremos ayudar a prevenir un segundo».

Leer el texto completo del artículo en:

Damgacioglu HCurtis CSonawane K, et al. Anal Cancer Incidence Among Women With a History of Cervical Cancer by Age and Time Since Diagnosis. JAMA Netw Open. 2025;8(9):e2531362. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.31362

Descubierto un código de barras que mide el envejecimiento de la sangre a partir de los 50 años

Una de cada dos personas vivas desarrollará una enfermedad relacionada con la sangre. Serán sobre todo dolencias cardiovasculares, pero también cáncer o deficiencias del sistema inmune. Es un cálculo realizado por el biólogo molecular Lars Velten, que trabaja en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona intentando desentrañar los muchos enigmas que existen aún sobre cómo evoluciona la sangre a medida que envejecemos y por qué unas personas sufrirán esas enfermedades potencialmente mortales y otras no.

Los científicos han analizado la sangre de ratones de laboratorio y de una docena de personas de entre 23 y 77 años. Han descubierto que el nuevo marcador comienza a aparecer a partir de los 50 años y que, cumplidos los 60, es “universal” e “inevitable”, en palabras de Rodríguez-Fraticelli.

Una persona joven tiene unas 100.000 células madre de la sangre. Cada una es un clon capaz de dar lugar a cientos de miles de millones de hijos adultos: glóbulos rojos, plaquetas, linfocitos y otros agentes del sistema inmune. Los investigadores querían conocer el linaje exacto de estas células. Para ello han desarrollado un nuevo sistema —EPI-Clone— para leer su “código de barras”, que está escrito no en el genoma de la célula, sino sobre este. Se trata de un cambio epigenético llamado metilación y que transforma la adenina (A), una de las cuatro letras químicas del ADN, en citosina (C). Esta marca se hereda de generación en generación, y permite identificar de qué clon viene cada célula sanguínea. Rodríguez-Fraticelli lo compara con “apellidos” que permiten remontarse en el árbol genealógico.

Los resultados del estudio muestran que, pasados los 60 años, la variedad genética de clones en la sangre cae drásticamente hasta apenas unas decenas. Estas células madre siguen siendo capaces de generar miles de millones de células adultas, pero su diversidad genética es mucho menor, lo que puede estar relacionado con la aparición de enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

“Hemos observado este patrón en 10 de las 10 personas de más de 50 años que hemos analizado”, explica Velten a este diario. “Con toda probabilidad estamos ante un fenómeno universal”, añade.

El estudio muestra que los clones predominantes a edades avanzadas tienen mayor tendencia a convertirse en células mieloides. Por un lado, son esenciales para la producción de glóbulos rojos y blancos, pero por otro pueden favorecer la inflamación crónica. Los autores sugieren que estos clones envejecidos podrían fomentar dolencias cardiovasculares, cáncer, ictus, incluso el alzhéimer. Estudios preliminares con ratones muestran que limpiar estos clones de la sangre puede rejuvenecer el sistema circulatorio e inmune.

Hasta ahora, la forma de estudiar el envejecimiento celular de los tejidos era solo a través de las mutaciones que aparecen en el ADN. Es una técnica muy fiable, pero costosa y laboriosa, pues cada célula tiene un genoma de unos 3.000 millones de letras químicas (TCAGG…) que hay que leer. Los responsables del nuevo trabajo reconocen que su nuevo método tampoco es viable aún, pues cuesta unos 5.000 euros por paciente, pero creen que es más fácil de usar, y que su precio puede caer rápidamente hasta convertirse en un barato chequeo para el diagnóstico temprano.

El biólogo molecular Íñigo Martincorena es uno de los líderes mundiales en el estudio de mutaciones genéticas que pueden predecir el cáncer. Se trata de erratas en el genoma que aumentan exponencialmente la posibilidad de que se generen tumores. El investigador, que no ha participado en el estudio, resalta su importancia. “Es una herramienta nueva y muy útil para poder estudiar las expansiones clonales durante el envejecimiento”, reconoce a este diario. “Conforme envejecemos, cada célula de nuestro cuerpo acumula unas 1.000 mutaciones, pero al mismo tiempo hay muchísimos más cambios epigenéticos de metilación, probablemente decenas de miles.

Uno de los resultados de este proceso es el cáncer, pero lo que se ha visto en la última década es que este proceso es muy generalizado en muchos tejidos en la ausencia de cáncer, y se cree que probablemente contribuya a muchas enfermedades crónicas. Este trabajo demuestra muy inteligentemente que las marcas epigenéticas se pueden usar como un código de barras preciso y asequible para estudiar estos clones, y ver cómo cambian de frecuencia con la edad, y qué relación tienen con enfermedades”, añade.

Una de las primeras preguntas a responder ahora es si la nueva herramienta funciona en otros tejidos más allá de la sangre. “Como todo estudio novedoso, son mayores las promesas que las limitaciones”, explica Iñaki Martín-Subero, experto en epigenética del Instituto de Investigación IDIBAPS, en declaraciones al portal SMC España. “Es un trabajo que abre camino para otros investigadores en múltiples ámbitos de la biomedicina. Por ahora, no se prevén aplicaciones clínicas, pero su potencial en investigación es enorme”, añade.

Leer el texto completo del artículo en:

Scherer, M., Singh, I., Braun, M.M. et al. Clonal tracing with somatic epimutations reveals dynamics of blood ageing. Nature 643, 478–487 (2025). https://doi.org/10.1038/s41586-025-09041-8

Diseño de indicaciones de Inteligencia Artificial para la salud pública: Uso responsable de la IA generativa

Una nueva indicación (prompt) funciona como una hoja de ruta, enfocando la IA, reduciendo la confusión y garantizando que el contenido final sea preciso, inclusivo y esté listo para usar.

El documento presenta el diseño de indicaciones como una habilidad necesaria para que los profesionales de la salud pública determinen el mensaje, su encuadre y su destinatario.

La publicación desglosa los componentes esenciales de una indicación, como su objetivo, audiencia, formato, tono y contexto, ofreciendo métodos prácticos para evitar errores comunes que conducen a resultados vagos, inexactos o inútiles.

El texto también explica cómo el diseño de indicaciones puede servir como una forma de control de calidad y una herramienta para utilizar estrategias que tengan en cuenta los sesgos y minimizar los daños.

El documento también explica cómo integrar las indicaciones en los flujos de trabajo de salud pública, sugiriendo que las indicaciones deben considerarse como «protocolos vivos» que pueden perfeccionarse con el tiempo.

Recomienda la creación de bibliotecas institucionales de indicaciones para garantizar la coherencia y la eficiencia. En última instancia, la publicación destaca que la supervisión humana es crucial para verificar y aprobar todo el material generado por IA, lo que hace que el diseño rápido sea una habilidad fundamental para el futuro digital del sector de la salud pública.»

Descargar el pdf de la publicación en:

Anon (2025). AI prompt design for public health: Using generative AI responsibly. :61 p.

Inmunogenicidad y seguridad de las vacunas tetravalentes contra el dengue: una revisión sistemática de ensayos clínicos

Las vacunas tetravalentes contra el dengue han sido objeto de estudio, especialmente en la prevención de casos graves de la enfermedad. Sin embargo, la variabilidad en los resultados y la calidad metodológica de los estudios existentes plantean interrogantes sobre su efectividad.

El objetivo es valuar la inmunogenicidad y la seguridad de las vacunas tetravalentes en comparación con placebo en la prevención de casos graves de dengue mediante una revisión sistemática de ensayos clínicos aleatorizados.

Se realizó una búsqueda sistemática en las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science, incluyendo ensayos clínicos aleatorizados publicados entre 2019 y 2024. Se aplicaron criterios de inclusión y exclusión para seleccionar los estudios relevantes, y se evaluó la calidad metodológica utilizando el nivel de evidencia del Oxford Centre for Evidence Based Medicine (OCEBM).

Se incluyeron seis ensayos clínicos aleatorizados, con un total de 24 249 participantes. Los estudios evaluaron desenlaces como la incidencia de dengue grave, la seropositividad y la respuesta inmunitaria a las vacunas TV003 y TV005.

Las vacunas tetravalentes muestran un panorama prometedor en la reducción de la incidencia de dengue grave, aunque se identificaron limitaciones en los diseños de los estudios y heterogeneidad en las poblaciones estudiadas. Se requieren más investigaciones para confirmar la eficacia y la seguridad en diversas poblaciones.

Leer el texto completo del artículo en:

Montes-Sevilla Lenyn D., Hernández-Montes Paul E., Ramírez-García Erick, Guzmán-Ríos Edgar D., Flores-Reyes Marco F., Acosta-Gutiérrez Gilberto H. et al . Inmunogenicidad y seguridad de las vacunas tetravalentes contra el dengue: una revisión sistemática de ensayos clínicos. Gac. Méd. Méx  [revista en la Internet]. 2025  Jun [citado  2025  Sep  16] ;  161( 3 ): 239-248. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0016-38132025000300001&lng=es.  Epub 29-Ago-2025.  https://doi.org/10.24875/gmm.24000397.

 

Los niños sanos pueden verse gravemente afectados por VRS, especialmente en los primeros 3 meses de vida

El virus respiratorio sincitial (VRS) es la principal causa de infecciones respiratorias graves en lactantes y niños pequeños, y representa un importante problema de salud pública en Europa y a nivel mundial. Cada año, el VRS provoca aproximadamente 245.000 hospitalizaciones en niños menores de cinco años en el continente europeo, la mayoría de ellas en menores de un año.

Tradicionalmente, se consideraba que los bebés prematuros o aquellos con enfermedades crónicas subyacentes eran los más vulnerables a sufrir complicaciones graves por VRS. Sin embargo, un estudio reciente del Instituto Karolinska, publicado en The Lancet Regional Health – Europe, y respaldado por datos nacionales suecos de más de 2,3 millones de niños nacidos entre 2001 y 2022, muestra que incluso los lactantes sanos a término, especialmente menores de tres meses, tienen un riesgo significativo de hospitalización prolongada o ingreso en cuidados intensivos por infección por VRS.

El análisis identificó que solo un 1,7 % de los niños del estudio fueron diagnosticados con VRS, pero de ellos casi el 12 % desarrolló enfermedad grave. La mediana de edad de los niños que necesitaron cuidados intensivos fue inferior a dos meses, y la mayoría carecía de comorbilidades conocidas.

Además, varios factores de riesgo se asociaron con una mayor probabilidad de desenlaces graves, entre ellos nacer en invierno, tener hermanos de entre 0 y 3 años, ser parte de un parto múltiple o tener bajo peso al nacer. Los niños con afecciones médicas subyacentes presentaron un riesgo más de cuatro veces superior de enfermedad grave o muerte, consolidando la evidencia de que las comorbilidades siguen siendo determinantes importantes.

Factores de riesgo

El estudio también distinguió entre factores que aumentan la probabilidad de infección y aquellos que influyen en la gravedad de la enfermedad. Mientras que los factores sociodemográficos, como la presencia de hermanos pequeños o antecedentes familiares de asma, se asociaron con un mayor riesgo de exposición, las características intrínsecas del niño —prematuridad, nacimiento pequeño para la edad gestacional (PEG) y comorbilidades— determinaron de manera más clara la severidad de la infección una vez contraída.

En particular, los lactantes menores de tres meses fueron los más afectados, con casi el 60 % de los que requirieron cuidados intensivos y el 67 % de los hospitalizados durante más de una semana perteneciendo a este grupo y sin antecedentes de enfermedad crónica.

Estos hallazgos tienen implicaciones directas para la prevención del VRS. En el caso de Suecia han decidido implementar un programa nacional de inmunoprofilaxis para todos los recién nacidos a partir del 10 de septiembre de 2025, durante la temporada de VRS. El tratamiento preventivo, que actúa de manera similar a una vacuna, proporciona protección durante aproximadamente seis meses y representa un cambio significativo respecto a las políticas anteriores, en las que solo se ofrecía profilaxis a un número limitado de niños de alto riesgo mediante palivizumab. Las nuevas directrices también contemplan la administración de nirsevimab a bebés menores de tres meses y a niños menores de 12 meses con factores de riesgo, extendiéndose a niños de hasta 24 meses que continúen en situación de vulnerabilidad.

Ampliar la estrategia de prevención

Los investigadores destacan que una estrategia de prevención basada únicamente en la presencia de comorbilidades podría ser insuficiente para reducir la incidencia de resultados graves. Factores como el parto múltiple, el nacimiento PEG y tener hermanos pequeños, actualmente no incluidos en las políticas de inmunización, podrían aumentar la vulnerabilidad de los lactantes y deberían considerarse en futuras estrategias de salud pública. Una intervención integral que combine la ampliación de criterios de elegibilidad con medidas de educación dirigidas a los padres podría ser clave para proteger a los bebés más vulnerables.

El estudio sueco también señala fortalezas metodológicas significativas. La utilización de registros nacionales de salud y población durante 23 años permitió un análisis exhaustivo y representativo de la población pediátrica, incluyendo resultados poco frecuentes como ingreso en UCI y muerte. Esta aproximación a gran escala permite superar limitaciones de estudios más pequeños, donde la potencia estadística dificulta evaluar desenlaces graves.

Además, el análisis diferenció entre factores de riesgo para hospitalización y para enfermedad grave, aportando información valiosa para la formulación de políticas de inmunización y asignación de recursos sanitarios.

Por otro lado, entre las limitaciones del estudio se incluyen posibles variaciones en las prácticas de diagnóstico del VRS a lo largo del tiempo y entre regiones, así como la ausencia de datos clínicos detallados sobre los pacientes, que podrían haber influido en la caracterización precisa de la gravedad de la enfermedad. No obstante, los registros utilizados capturaron de manera confiable los eventos más críticos, como ingresos prolongados y en UCI, garantizando la relevancia de los hallazgos para la planificación sanitaria.

En pocas palabras, el VRS no solo afecta a los niños con enfermedades crónicas o prematuros, sino que también puede provocar enfermedad grave en lactantes sanos, especialmente en los primeros meses de vida. La introducción de profilaxis para todos los recién nacidos en Suecia representa un avance importante en la prevención de los desenlaces más graves y subraya la necesidad de estrategias de inmunización amplias que consideren tanto las comorbilidades como otros factores de riesgo clave.

Este enfoque integral tiene el potencial de reducir significativamente la carga hospitalaria y la mortalidad asociadas al VRS, protegiendo de manera más efectiva a los niños más vulnerables durante la temporada de mayor circulación del virus.

Leer el texto completo del artículo en:

Risk factors for severe outcomes of respiratory syncytial virus infection in children: a nationwide cohort study in Sweden. Dallagiacoma, Giulia et al. The Lancet Regional Health – Europe, Volume 0, Issue 0, 101447

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