Archivos Anuales 2025

Boletín Factográfico de Salud Vol. 11 No. 7. Diabetes en Cuba: tasas de diagnóstico y control por provincias

Factográfico julio 2025La diabetes mellitus (DM) representa un desafío prioritario para la salud pública en Cuba, con una prevalencia en aumento y un impacto significativo en el sistema sanitario. El Anuario Estadístico de Salud 2023 revela datos cruciales sobre la carga de la diabetes mellitus (DM) en Cuba, enfermedad que se mantiene entre las 10 principales causas de muerte, con 2 281 defunciones en 2023 (tasa bruta: 22.3/100 000 hab.), mostrando un ligero descenso respecto a 2022 (2 552 casos).

No obstante, persisten disparidades provinciales críticas: La Habana lidera en mortalidad absoluta (762 casos), mientras Sancti Spíritus registra la mayor prevalencia (101.8/1 000 hab.), un 47 % superior al promedio nacional (69.3/1 000).

En contraste, Holguín presenta las cifras más bajas (47.2/1 000), sugiriendo factores protectores locales que merecen estudio.

Hallazgos relevantes:

  • Reducción ligera vs 2022, pero con disparidades territoriales.
  • Sancti Spíritus: Mayor prevalencia (101.8/1,000 hab.).
  • La Habana: Más muertes absolutas (762 casos).
  • Holguín: Menor prevalencia (47.2/1 000), un caso a estudiar.

Retos:

  • 50 % de pacientes con DM2 tiene dificultades para acceder a insulina.
  • Obesidad (55.6 %) y sedentarismo (73.8 %) empeoran el panorama.
  • Mujeres presentan 1.1 veces más mortalidad que hombres.

Logros cubanos:

  • Diagnóstico temprano (modelo de atención primaria).
  • Uso de Heberprot P para pie diabético.
  • 1 de los 12 países de las Américas con acceso a tecnologías básicas (OPS).

¿Qué hacer?

  • Educación en provincias críticas.
  • Investigar factores protectores en Holguín.
  • Combatir obesidad y sedentarismo.

Descargue desde aquí el Boletín Factofráfico de Salud 2025; 11(7).

Un estudio revela el componente genético de la tartamudez

El mayor análisis genético realizado hasta la fecha sobre la tartamudez demostró tener una base genética para este trastorno del habla. Esta es la principal conclusión que se desprende de un macroestudio publicado este lunes (28.07.2025) en la revista Nature Genetics y que empleó datos de más de un millón de personas.

Los hallazgos, destacan los investigadores, señalan un total de 48 genes asociados a la tartamudez, al tiempo que sugieren una arquitectura genética compartida entre este trastorno y otros como el autismo, la depresión y la musicalidad.

«Nadie entiende realmente por qué alguien tartamudea, ha sido un completo misterio. Y esto se aplica a la mayoría de las patologías del habla y el lenguaje, que se han estudiado muy poco porque no requieren hospitalización, pero pueden tener consecuencias enormes en la calidad de vida de las personas”, indica señala Jennifer Below, líder del estudio y directora del Instituto de Genética de Vanderbilt (Estados Unidos).

El hallazgo podría conducir a una mejor comprensión de sus causas y reemplazar las ideas anticuadas sobre este trastorno, a menudo mantenidas por el público general y que contribuyen al estigma, según los investigadores.

Medio centenar de regiones genómicas diferentes

El trabajo, dirigido por investigadores del Instituto de Genética de Vanderbilt, en el estado de Tennessee, revela que hay 57 «regiones» o loci genómicos diferentes asociados a la tartamudez, los cuales pertenecen esos 48 genes. Estas firmas genéticas difieren entre hombres y mujeres, lo que podría estar relacionado con la tartamudez persistente frente a una tartamudez recuperada, señala Below, que también es profesora de Medicina en el Centro Médico de dicha universidad.

La tartamudez, caracterizada por repeticiones de sílabas y palabras, prolongaciones de sonidos y pausas entre palabras, es el trastorno de fluidez del habla más común, y afecta a unos 400 millones de personas en el mundo, según Below.

«Necesitamos comprender los factores de riesgo de los rasgos del habla y el lenguaje para poder identificar a los niños a tiempo y brindar la atención adecuada a quienes la necesiten», agrega.

¿Por qué es tan relevante el presente estudio?

El equipo de Below comenzó a explorar la genética de la tartamudez hace más de dos décadas. Trabajando con colegas de todo el mundo, se recogieron muestras de sangre y saliva para estudios genéticos de más de 1.800 personas con tartamudez como parte del llamado Proyecto Internacional de Tartamudez. Sin embargo, este no contaba con suficientes participantes que respaldaran conclusiones a gran escala, producido por la asociación del genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés).

Ahí es donde entró en juego la compañía ’23andMe Inc’. De esta forma pudieron analizar los datos de 99.776 casos (personas que respondieron ‘sí’ a la pregunta sobre tartamudez) y 1.023.243 controles que respondieron ‘no’ que participaron en una encuesta llevada a cabo por este empresa.

«Han existido cientos de años de ideas erróneas sobre las causas de la tartamudez, desde ideas sobre ser zurdo hasta traumas infantiles y madres autoritarias», subraya Below. «En lugar de estar causada por defectos personales o familiares o por la inteligencia, nuestro estudio demuestra que la tartamudez está influenciada por nuestros genes», añade.

Un trastorno con estigma

Los jóvenes que tartamudean reportan un mayor acoso, una menor participación en clase y una experiencia educativa más negativa, y ese problema también puede afectar negativamente las oportunidades laborales, el rendimiento laboral percibido y el bienestar mental y social.

La tartamudez del desarrollo suele aparecer en niños de entre 2 y 5 años, y aproximadamente el 80 por ciento de ellos se recupera espontáneamente, con o sin la ayuda de un logopeda. Al principio afecta a un número casi igual de hombres y mujeres, después pero es más común en adolescentes y adultos varones.

«Históricamente, hemos considerado la musicalidad, el habla y el lenguaje como tres entidades separadas, pero estos estudios sugieren que podría existir una base genética compartida: que la arquitectura cerebral que controla nuestra musicalidad, habla y lenguaje podría formar parte de una vía común”, indica la investigadora.

Leer el texto completo del artículo en:

Polikowsky, H.G., Scartozzi, A.C., Shaw, D.M. et al. Large-scale genome-wide analyses of stuttering. Nat Genet (2025). https://doi.org/10.1038/s41588-025-02267-2

Publican la primera guía para regular las prácticas quirúrgicas innovadoras en defensa de los pacientes

La elaboración de la primera guía para la realización de procedimientos quirúrgicos innovadores promueve la aceptación de estándares esenciales para facilitar el continuo avance de cirugía sin comprometer la seguridad de las personas expuestas.

El trabajo de consenso publicado por la revista British Journal of Surgery desarrolla un Conjunto de Normas Básicas (CNB) con aportaciones de médicos renombrados, abogados, especialistas en ética, organismos reguladores y áreas sanitarias de gobiernos, pacientes representativos de diversos países y público en general. El trabajo mancomunado se propone el objetivo de facilitar las consultas antes y después de que los pacientes se sometan a cualquier tipo de cirugía innovadora.
Si bien el desarrollo de nuevas técnicas y dispositivos quirúrgicos es constante, las cirugías pioneras permanecen exceptuadas de las rigurosas pruebas que atraviesan los medicamentos con anticipación a sus aprobaciones.

Los ítems destacados
Los siete pasos esenciales de la guía definen la información que los cirujanos o médicos deberían comunicar a los pacientes antes de someterse a procedimientos innovadores.
Las recomendaciones preventivas procuran contrarrestar el daño que experimentan los pacientes y las familias debido a nuevos dispositivos médicos.

El CNB contempló diversas intervenciones médicas controvertidas como los implantes de malla pélvica para tratar afecciones como el prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia urinaria de esfuerzo.

Los pasos claves que los cirujanos deben especificar citados en el CNB:
1. ¿Qué hay de nuevo y diferente en el procedimiento?
2. Eventuales conflictos de interés.
3. Razones de la innovación, con la aclaración del motivo por el cual se recomienda para el paciente.
4. La existencia o no de tratamientos alternativos.
5. Incógnitas, incluidas incertidumbres sobre la seguridad, eficacia y la posibilidad de que el cirujano abandone o modifique el procedimiento durante la cirugía.
6. Experiencia y conocimientos del cirujano con la innovación.
7. Especificar el modelo de administración, supervisión y rendición de cuentas, precisando cómo se monitoreará la seguridad y se compensaría al paciente en caso de inconvenientes.

El estudio abarcó métodos mixtos organizados en tres fases:
Fase 1- Múltiples fuentes de datos permitieron conformar un CNB provisional compuesto por entrevistas a pacientes/profesionales (44), consultas grabadas (34), documentos de políticas afines (58) y estudios publicados conectados con el tema (213).
F2- El CNB se perfeccionó con los aportes claves de representantes de pacientes, cirujanos innovadores, anestesistas, abogados, especialistas en ética, directores médicos, expertos académicos y representantes regulatorios.
F3- Por último, el CNB finalizó con una consulta pública.

Los hallazgos pusieron de relieve fallos sistémicos a la hora de obtener el consentimiento informado antes de que los pacientes aceptaran ser operados con nuevas técnicas quirúrgicas y dispositivos médicos, como mallas pélvicas implantadas, lo que dio lugar a complicaciones, en algunos casos que alteraron la vida de pacientes mujeres.

La investigación del Reino Unido, motivada por la protesta pública y de los damnificados, citó textualmente a una mujer directamente afectada por el procedimiento, quien dijo: «Me siento como si fuera una participante inocente e involuntaria de un experimento cruel que salió mal».

Según los médicos participantes en la confección de la guía, a menudo los cirujanos no informan la utilización de una técnica pionera, lo que impide a los pacientes saber que el procedimiento aún carece de una experiencia probada por completo. Cuando los cirujanos sí lo mencionan como nuevo, pueden exagerar sus beneficios o que el procedimiento corresponde como el mejor simplemente por la condición de “nuevo”.

En síntesis, el estudio aborda las deficiencias existentes para proporcionar a cirujanos y médicos clínicos una guía detallada sobre las conversaciones a mantener antes y después de cualquier procedimiento quirúrgico innovador. Analiza todas las áreas a exponer ante sus pacientes para que asuman decisiones a conciencia y, en caso de necesidad, sepan cómo buscar ayuda y apoyo si ocurriera algún problema.

Las próximas metas de los participantes incluyen la implementación del CNB integrándolo en el proceso de Toma de Decisiones Compartida (TDC). El logro implicaría que los responsables de los servicios de salud incorporen las normas a sus organizaciones, garantizando que cirujanos y clínicos dispongan del apoyo estratégico brindado mediante desarrollo profesional continuo.

Leer el texto completo del artículo en:

Christin Hoffmann, Daisy Elliott, Leila Rooshenas, Cynthia Ochieng, Barry Main, Pete Wheatstone, Samuel Lawday, Abigail Vallance, Jane M Blazeby, Angus G K McNair, wider study team , Information standards for innovative surgery: what patients need to know, BJS, Volume 112, Issue 7, July 2025, znaf140https://doi.org/10.1093/bjs/znaf140

 

La pandemia aceleró el envejecimiento cerebral

¿Qué significa envejecer en relación a la salud cerebral? ¿Pueden el estrés, el aislamiento y la perturbación global dejar huella?

Ahora un nuevo estudio de la Universidad de Nottingham, publicado en Nature Communications, sugiere que los cerebros de las personas envejecieron más rápido durante la pandemia de COVID-19, incluso en quienes no se infectaron con el virus. El trabajo, realizado con casi mil participantes (996), indica que el envejecimiento cerebral fue más pronunciado en hombres y personas de entornos socioeconómicos desfavorecidos.

Aunque ya existían evidencias de que COVID-19 podía afectar la salud cerebral, esta investigación se centró en el impacto del contexto pandémico en sí, como el aislamiento, la incertidumbre y el estrés generalizado. Para ello, se utilizó inteligencia artificial entrenada con datos del Biobanco del Reino Unido de 15.334 personas sanas para medir la diferencia entre la edad cerebral predicha de un individuo y su edad real, conocida como brecha de edad cerebral.

Casi seis meses de envejecimiento

El equipo analizó resonancias cerebrales tomadas antes y después de la pandemia en 996 personas. Compararon dos grupos: el grupo de control, cuyos escáneres se hicieron antes de la pandemia (564 personas), y otro con escáneres previos y posteriores (432 personas).

En promedio, los cerebros del grupo «pandemia» mostraron un envejecimiento acelerado de 5,5 meses respecto al grupo control.

Este envejecimiento ocurrió incluso en personas no infectadas, aunque fue más marcado en quienes sí contrajeron SARS-CoV-2, especialmente con la edad. De esta forma, los investigadores destacan el papel del aislamiento y la soledad como posibles factores contribuyentes a este fenómeno.

A Ali-Reza Mohammadi-Nejad, director del estudio, lo que más le sorprendió fue que incluso las personas que no habían tenido COVID mostraron un «aumento significativo» en las tasas de envejecimiento cerebral.

«Esto demuestra realmente hasta qué punto la experiencia de la pandemia en sí, desde el aislamiento hasta la incertidumbre, puede haber afectado a la salud de nuestro cerebro», resume en un comunicado de la Universidad de Nottingham.

El estudio también midió el rendimiento cognitivo mediante diez pruebas. Encontró que solo entre los infectados se detectó una disminución notable en funciones como la flexibilidad mental y la velocidad de procesamiento, asociada al envejecimiento cerebral acelerado.

Limitaciones del estudio

Los autores reconocen limitaciones, como la falta de datos a largo plazo y de alcance global. Aun así, resaltan la importancia de estudiar el impacto de eventos como pandemias en la salud cerebral y subrayan que los efectos observados podrían ser reversibles, aunque aún no puede comprobarse.

Expertos como Masud Husain, de la Universidad de Oxford, llaman a la cautela. Señala que la diferencia media de envejecimiento cerebral fue de solo cinco meses y que el impacto en las funciones cognitivas fue limitado, cuestionando si estos cambios son significativos en la vida diaria.

Leer el texto completo en:

Mohammadi-Nejad, AR., Craig, M., Cox, E.F. et al. Accelerated brain ageing during the COVID-19 pandemic. Nat Commun 16, 6411 (2025). https://doi.org/10.1038/s41467-025-61033-4

Experimentos de laboratorio muestran por qué se forman las arrugas

La lucha por controlar las arrugas es un conflicto antiguo, en el que las personas usan cualquier cantidad de lociones, cremas y tratamientos para tratar de suavizar su piel.

Ahora, los investigadores dicen que saben exactamente por qué se arruga la piel.

«Esto ya no es solo una teoría», dijo en un comunicado de prensa el investigador principal Guy German, profesor asociado de ingeniería biomédica en la Universidad de Binghamton, en el norte del estado de Nueva York. «Ahora tenemos pruebas experimentales sólidas que muestran el mecanismo físico detrás del envejecimiento».

Los experimentos de laboratorio muestran que la piel envejecida se estira, se contrae y se dobla bajo presión, y eventualmente forma arrugas, según los hallazgos que se publican en la edición de octubre del Journal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials.

Esencialmente, las arrugas ocurren cuando la piel de una persona se estira en una dirección y luego se contrae en la otra, encontraron los investigadores.

El equipo de investigación dio la sudadera con capucha favorita de una persona como ejemplo. Después de años de uso, se estirará en diferentes lugares, al igual que la piel de esa persona.

Para el estudio, los investigadores estiraron pequeñas tiras de piel de personas de 16 a 91 años, simulando las fuerzas naturales que trabajan en la piel todos los días.

Cuando la piel se estira en una dirección, se contrae en la otra, dijeron los investigadores.

Pero la contracción se hace más grande con la edad, lo que resulta en la formación de arrugas.

«Si estiras plastilina, por ejemplo, se estira horizontalmente, pero también se encoge en la otra dirección [y] se vuelve más delgado. Eso es lo que hace la piel también», dijo German. «A medida que envejeces, esa contracción se hace más grande. Y si tu piel se contrae demasiado, se dobla. Así es como se forman las arrugas».

Esto empeora por los cambios relacionados con la edad en el colágeno y la elastina, las proteínas que proporcionan soporte estructural dentro de la piel de una persona añadieron los investigadores.

«Las cosas se degradan un poco y resulta que la piel se estira más lateralmente, lo que causa las arrugas reales que se forman», dijo German. «Y la razón por la que eso existe en primer lugar es que su piel no está libre de estrés. De hecho, se estira un poco. Por lo tanto, hay fuerzas inherentes dentro de la propia piel, y esas son la fuerza impulsora de las arrugas».

El daño solar también puede contribuir al envejecimiento de la piel, anotó.

«Si pasas tu vida trabajando al aire libre, es más probable que tengas una piel más envejecida y arrugada que los oficinistas, por ejemplo», dijo German. «El envejecimiento cronológico y el fotoenvejecimiento te dan resultados similares. Así que ve y ten un verano fabuloso, pero no olvides la loción bronceadora, tu futuro yo lo apreciará».

German dijo que esta investigación representa un «Santo Grial» para él, dada la gran cantidad de productos antienvejecimiento presentados por la industria cosmética.

«Cuando entré en este campo, ese era uno de mis objetivos: ¿puedo entender el envejecimiento?», dijo. «Porque si miro la televisión, la radio, en línea, en las tiendas, me dicen 1,000 cosas diferentes sobre cómo mejorar la salud de mi piel, y quiero saber qué está bien y qué no. Así que pensé en saltar hasta el final y tratar de resolverlo yo mismo. »

Leer el texto completo del artículo en:

Abraham Ittycheri, Alejandro Wiltshire, Guy K. German. Elucidating the mechanistic process of age induced human skin wrinkling. Journal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials, Volume 170, 2025, 107080, ISSN 1751-6161, https://doi.org/10.1016/j.jmbbm.2025.107080.

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