Archivos Anuales 2025

Día Mundial contra la Hepatitis 2025 Hepatitis: conozcámosla para combatirla

El Día Mundial contra la Hepatitis se celebra cada año el 28 de julio para sensibilizar sobre la hepatitis vírica, una inflamación del hígado que causa enfermedad hepática grave y cáncer de hígado.

El tema de la edición de 2025 —Hepatitis: conozcámosla para combatirla— aboga por la adopción de medidas urgentes para desmantelar las barreras financieras, sociales y sistémicas, incluida la estigmatización, que se interponen en el camino de la eliminación de la hepatitis y la prevención del cáncer de hígado.

Las hepatitis B y C crónicas, pese a ser prevenibles y tratables — y, en el caso de la hepatitis C, curable—, causan, sin que nos demos cuenta de ello, lesiones hepáticas y cáncer. El tema insiste en la necesidad de simplificar, ampliar e integrar los servicios relacionados con la hepatitis (vacunación, prácticas seguras de inyección, reducción de daños y, sobre todo, pruebas diagnósticas y tratamiento) en los sistemas nacionales de salud.

La campaña es un recordatorio de que debemos actuar ahora para ampliar el acceso, integrar la atención y poner fin a la hepatitis como amenaza para la salud pública de aquí a 2030.

Lea más sobre esta fecha:

Caminar 7.000 pasos al día reduce el riesgo de enfermedades

La actividad física ofrece múltiples beneficios para la salud: reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, ciertos tipos de cáncer y la mortalidad prematura. Según un informe publicado por The Lancet, la inactividad física es uno de los factores presentes en hasta el 8 % de las enfermedades no transmisibles a nivel mundial. Uno de cada tres adultos no realiza suficiente actividad física, y en muchos países se observa una tendencia preocupante de estancamiento o empeoramiento en los niveles de movimiento diario.

Mientras que estudios previos se centraron en el impacto de la actividad física moderada en la salud cardíaca o en las tasas de mortalidad generales, esta nueva investigación examina, por primera vez, sus efectos en diferentes cuadros de salud explican los científicos.

Los resultados del estudio

Para la realización del estudio, liderado por la investigadora Melody Ding, de la Universidad de Sídney, Australia, se analizaron datos de más de 160 000 adultos, y se concluyó que incluso caminar 4 000 pasos diarios puede aportar significativos beneficios para la salud. Sin embargo, lo ideal es completar 7.000 pasos diarios, un objetivo más realista que los 10 000 recomendados hasta ahora.

Caminar alrededor de 5 kilómetros al día, lo que equivale aproximadamente a 7 000 pasos con una zancada media, puede reducir hasta un 47 % el riesgo de sufrir problemas de salud graves. También detectaron beneficios para prevenir enfermedades cardiovasculares, cuyo riesgo cayó en un 25 % al pasar de los 2.000 a 7.000 pasos diarios; cáncer (6 %); diabetes tipo 2 (14 %); demencia (38 %); depresión (22 %), y caídas (28 %).

Los expertos, además, subrayan la importancia de recurrir a métodos de seguimiento diario -por ejemplo, a través de dispositivos como el smartwatch– para medir «de forma sencilla» este tipo de ejercicio físico. Sugieren asimismo que los resultados del estudio podrían contribuir a la elaboración de futuras directrices y recomendaciones de sanidad pública, animando a más personas a registrar sus pasos como una forma práctica de mejorar su salud.

Aunque los 4 000 pasos ya representan un avance frente a una vida sedentaria (menos de 2.000 pasos diarios), los beneficios continúan aumentando con más movimiento. Para algunas enfermedades, como las cardíacas, los efectos positivos son aún mayores al superar los 7 000 pasos.

¿Mito de los 10 000 pasos?

Una estrategia de marketing en Japón durante los Juegos Olímpicos de Tokio (1964) dio origen al mito sobre la necesidad de caminar 10.000 pasos al día. Sin embargo, este número no tiene un respaldo científico sólido.

El estudio también cuestiona el conocido objetivo de caminar 10 000 pasos al día, calificándolo de «poco realista» para personas menos activas. En cambio, 7 000 pasos se presentan como una meta alcanzable y eficaz, con mejoras tangibles en la salud general.

Leer el texto completo del artículo en:

Ding Ding, Binh Nguyen, Tracy Nau, Mengyun Luo, Borja del Pozo Cruz, Paddy C Dempsey, Zachary Munn, Barbara J Jefferis, Cathie Sherrington, Elizabeth A Calleja, Kar Hau Chong, Rochelle Davis, Monique E Francois, Anne Tiedemann, Stuart J H Biddle, Anthony Okely, Adrian Bauman, Ulf Ekelund, Philip Clare*, Katherine Owen*. Daily steps and health outcomes in adults: a systematic review and dose-response meta-analysis. The Lancet Public Health, Published online July 23, 2025  https://doi.org/10.1016/S2468-2667(25)00164-1

Descargar pdf del artículo

Apnea obstructiva ligada al sueño (OSA) e ictus

La apnea obstructiva ligada al sueño (OSA, por sus siglas en inglés: (“obstructive sleep apnea”) ha propiciado la publicación de varios artículos en Actualización Médica Periódica. Me pareció de interés, su relación con ictus, motivo por el cual se presenta este artículo, tomando como base una revisión reciente de la revista Chest.

OSA se caracteriza por episodios de obstrucción de vía área superior la cual se asocia con interrupción de la ventilación, cambios de presión intratorácica, interrupción del sueño y desaturación en oximetría.

Tradicionalmente el grado de severidad de OSA se estima empleando el índice de apnea – hipopnea (AHI); episodios por hora. Un AHI>5 confiere un diagnóstico de OSA. Al revisar la literatura relacionada con OSA e Ictus, la mayoría de las publicaciones se relacionan con ictus consumado y específicamente con OSA y no con otros desórdenes que forman parte del espectro de trastornos de la respiración durante el sueño, a saber, apnea del sueño central e hipoventilación relacionada con el sueño.

Leer el texto completo de esta revisión en:

Dr. Orlando Quesada Vargas. Apnea obstructiva ligada al sueño (OSA) e ictus. Artículo de Revisión. Actualización Médica Periódica, No. 290, julio 2025.

Para obtener el texto completo de esta revisión debe estar registrado en el sitio de Actualización médica periódica.

 

Por qué un móvil antes de los 13 años afecta la salud mental

Un estudio publicado por la revista científica Journal of Human Development and Capabilities revela que los jóvenes de entre 18 y 24 años que recibieron su primer teléfono inteligente a los 12 años o antes son más propensos a presentar pensamientos suicidas, agresividad, desconexión de la realidad, mala estabilidad emocional, o baja autoestima.

Poseer un móvil antes de los 13 años también se asocia con una disminución de la autoestima y la resiliencia emocional entre las mujeres, y con una menor estabilidad, tranquilidad, confianza en sí mismos y empatía entre los hombres, cuando unas y otros se hacen adultos.

Redes sociales, salud mental, relaciones familiares, ciberacoso y trastornos del sueño

Un análisis más detallado indica que el acceso temprano a las redes sociales explica alrededor del 40 % de la relación entre la propiedad de un móvil en la primera infancia y la mala salud mental posterior, del 13 % de las malas relaciones familiares, del 10 % del ciberacoso, y del 12 % de los trastornos del sueño.

La implicación de las redes sociales en la mala salud mental de los jóvenes que hicieron uso de ellas de niños tiene mucho que ver, según los autores, con cuestiones como que fomentan las comparaciones entre personas, acaparan mucho tiempo y horas de sueño, y sus algoritmos amplifican los contenidos nocivos.

Estos efectos negativos de las redes sociales son «especialmente perjudiciales para los niños dada su vulnerabilidad y su falta de experiencia en el mundo».

Una de las mayores bases de datos del mundo sobre salud mental

El estudio fue realizado por Sapien Labs, una organización científica fundada y dirigida por la neurocientífica Tara Thiagarajan, de la Universidad estadounidense de Stanford, que alberga una de las mayores bases de datos del mundo sobre salud mental.

Thiagarajan, autora principal del estudio, y su equipo utilizan el Mind Health Quotient, una herramienta de autoevaluación psiquiátrica disponible online, que mide el bienestar social, emocional, cognitivo y físico, para generar una puntuación global de «salud mental».

«Síntomas que no son los tradicionales de la depresión o la ansiedad»

«Hemos visto que la posesión temprana de un móvil inteligente, y el acceso a las redes sociales que conlleva, está relacionada con un profundo cambio en la salud mental y el bienestar en la edad adulta temprana», señala Thiagarajan en un comunicado de Sapien Labs.

«Esta asociación está relacionada por varios factores, entre los que se incluyen el acceso temprano a las redes sociales, el ciberacoso, los trastornos del sueño y las malas relaciones familiares, que dan lugar a síntomas en la edad adulta que no son los tradicionales de la depresión o la ansiedad», continua la neurocientífica.

En todas las regiones del mundo

«Esta tendencia se observa de forma consistente en todas las regiones del mundo, con mayor magnitud en los países de habla inglesa», indican los autores en su estudio.

Además, alertan de que la incidencia de estas patologías está aumentando en adultos jóvenes. Y se refieren, sobre todo, a la agresividad, el distanciamiento de la realidad y los pensamientos suicidas.

Adoptar un principio de precaución

«Basándonos en estos hallazgos, y dado que la edad de los primeros teléfonos inteligentes es ahora muy inferior a los 13 años en todo el mundo, instamos a los responsables políticos a que adopten un enfoque preventivo, similar a las regulaciones sobre el alcohol y el tabaco, restringiendo el acceso a los teléfonos inteligentes a los menores», subraya la neurocientífica.

La edad media de adquisición del primer teléfono inteligente sigue disminuyendo. Y, a pesar de que la edad mínima para usar las redes sociales está en los 13 años, la aplicación de esta norma es inconsistente y hay formas de evadirla, recuerda el artículo. Por eso,

Los investigadores proponen restringir el acceso a teléfonos inteligentes y redes sociales para menores de 13 años y exigir la alfabetización digital, así como la rendición de cuentas corporativa para proteger el desarrollo humano en las generaciones futuras.

Aunque los autores reconocen la limitación de que su estudio esté basado solo en el análisis de datos, sostienen que «la magnitud del daño potencial es demasiado grande como para ignorarla y justifica una respuesta preventiva».

Leer el texto completo del artículo en:

Thiagarajan, T. C., Newson, J. J., & Swaminathan, S. (2025). Protecting the Developing Mind in a Digital Age: A Global Policy Imperative. Journal of Human Development and Capabilities26(3), 493–504. https://doi.org/10.1080/19452829.2025.2518313

Un biomarcador predice la progresión del alzheimer incluso antes de los primeros síntomas

Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha demostrado que el biomarcador p-tau217 en plasma, obtenido a través de un simple análisis de sangre, permite predecir la progresión clínica de la enfermedad de Alzheimer incluso en sus fases más tempranas, cuando los síntomas todavía no son evidentes. El trabajo, publicado en la revista Neurology, refuerza el papel de las pruebas sanguíneas en el futuro del diagnóstico y seguimiento de las demencias.

El estudio, realizado en el marco de la cohorte SPIN (Sant Pau Initiative on Neurodegeneration), incluyó a 731 personas con y sin deterioro cognitivo seguidas durante una media de hasta 10 años. Los investigadores analizaron los niveles de p-tau217 —una forma específica de la proteína tau asociada a la neurodegeneración— y observaron que este marcador no solo se correlaciona con la presencia de Alzheimer, sino que también permite anticipar el ritmo de deterioro cognitivo y la conversión a fases más avanzadas de la enfermedad, incluida la demencia.

«Este marcador tiene un enorme potencial como herramienta clínica. No solo identifica con precisión la enfermedad de Alzheimer, sino que también nos permite estimar su velocidad de progresión, algo clave para tomar decisiones terapéuticas», señala el Dr. Ignacio Illán, investigador del grupo de Neurobiología de las Demencias y neurólogo del Hospital Sant Pau y que ha dirigido el estudio.

Por su parte, Judit Selma-González, primera autora y neuropsicóloga investigadora, también del grupo de Neurobiología de las Demencias, destaca que «uno de los hallazgos más relevantes es que la p-tau217 permite identificar a personas que aún no tienen síntomas cognitivos, pero presentan un mayor riesgo de desarrollarla a corto o medio plazo. Esto nos puede ayudar a seleccionar mejor a los pacientes candidatos a participar en ensayos clínicos de tratamientos modificadores de la enfermedad».

Una alternativa accesible

Hasta ahora, los biomarcadores más fiables para detectar y monitorizar el Alzheimer requerían técnicas invasivas como la punción lumbar (para analizar el líquido cefalorraquídeo) o costosas como la tomografía por emisión de positrones (PET). El uso de la p-tau217 en plasma supone una alternativa no invasiva, más accesible y económica, con aplicaciones tanto clínicas como en investigación.

En el estudio se pudo comprobar como los niveles de p-tau217 aumentaban progresivamente desde las fases preclínicas hasta las fases avanzadas de demencia, y que se asociaban de forma independiente con un mayor riesgo de deterioro cognitivo (medido, entre otros, con el Mini-Mental State Examination) y de conversión a demencia. De hecho, el marcador mostró mejor capacidad pronóstica que su equivalente en líquido cefalorraquídeo, la p-tau181, utilizada ampliamente en la actualidad.

Aplicaciones clínicas y futuro prometedor

Este avance tiene especial relevancia en el contexto actual, en el que ya se están aprobando tratamientos modificadores de la enfermedad, como los anticuerpos anti-amiloide, cuyo uso está condicionado por la fase de evolución del Alzheimer. La posibilidad de utilizar un análisis de sangre para determinar ese estadio clínico, y para monitorizar la progresión, supone un paso importante hacia una medicina más personalizada y precisa.

«En una consulta de memoria, poder acceder a esta información mediante una analítica sanguínea abre posibilidades que hasta ahora estaban reservadas a centros altamente especializados», apunta el Dr. Ignacio Illán.

Leer el texto completo del artículo en:

Selma-Gonzalez Judit et al. Association of Plasma Phosphorylated Tau 217 With Clinical Deterioration Across Alzheimer Disease Stages. Neurology July 8, 2025 issue 105 (1). https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000213769

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