Archivos Anuales 2025

Lastre, ¡profesor emérito!

Después de lustros de justas negociaciones y a la zaga de una trayectoria que se dibuja de orgullo en el rostro de las generaciones de médicos que se formaron bajo su rigor, el doctor Emilio Alfonso Lastre Arrieta recibe la condición de profesor emérito, como reconocimiento del ministro de Educación Superior, y se convierte en el primer galeno tunero con tales distinciones.

El homenaje se extiende como rúbrica a sus méritos personales y a la destacada trayectoria que lo signa en los salones de clases. Con igual fidelidad le antecede toda una vida dedicada a hurgar en la Psiquiatría, desde las principales afecciones y los derroteros que más mueven y convocan a la población del Balcón del Oriente Cubano.

Lastre, como cariñosamente lo conoce todo el sector de la Salud, es fundador de la docencia en Las Tunas con un rico currículo, en el que despuntan tres líneas de investigación terminadas. Avala su cabello encanecido el Premio Anual de Salud, máxima distinción entre las filas de batas blancas y varios reconocimientos provinciales en su bregar académico.

Como especialista de Segundo Grado en Psiquiatría, le movió la meta de convertirse primero en profesor consultante, labor que matiza su constancia dentro y fuera del hospital Clodomira Acosta, incluso ahora, cuando los años lo han obligado al descanso, pero sigue activo y prestigia el movimiento docente que allí se fomenta.

No es casual que esta categoría especial inicie en la provincia con un galeno que lleva bajo la piel la verdadera sensibilidad de ayudar y reconfortar. Lastre recorrió las sendas de una maestría en Longevidad Satisfactoria y sus aportes destacan en la atención de los pacientes con conducta suicida, adicción al alcohol y geriátricos con trastornos psiquiátricos.

Son muchos quienes lo recuerdan otrora como presidente del Comité Científico en la Dirección Provincial de Salud o como jefe del servicio de Psiquiatría. Otros, más allegados, conocen sus dotes como asesor metodológico, incluso, fuera de Cuba, en Guinea Bissau, Etiopía, Timor Leste y Venezuela.

Con beneplácito acoge la comunidad académica tunera el homenaje al doctor de la sabiduría infinita, la cortesía y las maneras consideradas de atender desde la sensibilidad y el respeto. En su modestia, aclara que este reconocimiento es solo la impronta que deja un padre a sus tres hijos médicos, el camino que les ha querido compartir.

Cuba y Rusia firman convenio de cooperación científica

El Instituto Engelhardt de Biología Molecular (EIMB), de la Academia de Ciencias de Rusia (RAS), y el Centro de Inmunoensayo del Grupo de las industrias biotecnológica y farmacéutica de Cuba, Biocubafarma, firmaron un convenio de cooperación para la investigación científica.

Este acuerdo está enfocado en la obtención de productos que son prioridades para la salud públicade ambos países, de acuerdo con una información que figura en el perfil de Facebook de Biocubafarma.

Al respecto, la presidenta de BioCubaFarma, Mayda Mauri, comentó que la consolidación de estos convenios es la expansión de la internacionalización de la actividad de investigación-desarrollo, lo cual constituye una prioridad de atención para esa entidad en materia de ciencia e innovación en este año 2025. La fuente destaca que el convenio también permitirá favorecer los procesos de desarrollo institucional del Centro de Inmunoensayo del Grupo de las industrias biotecnológica y farmacéutica de Cuba.

El Centro de Inmunoensayo es una empresa de Alta Tecnología que investiga, desarrolla, produce y comercializa productos y tecnologías para diagnóstico in vitro, equipos y accesorios destinados a la atención médica y a la pesquisa de enfermedades heredo-metabólicas, transmisibles y crónicas no transmisibles.

Otra de sus líneas de trabajo incluye la asistencia técnica a los laboratorios y capacitación al personal que los emplean en Cuba y en el resto del mundo.

La tecnología SUMA destaca entre los productos de esta empresa y se trata de un soporte tecnológico fundamental de importantes programas nacionales de salud como el Materno-Infantil para la atención prenatal y control de la transmisión madre-feto de patologías como el VIH y la hepatitis B, así como en el descubrimiento de malformaciones congénitas.

Biocubafarma es un grupo empresarial fundado el 27 de noviembre de 2012 por el Consejo de ministros de Cuba con el objetivo de producir medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología destinados al mejoramiento de la salud del pueblo cubano y la generación de bienes y servicios exportables, como resultado del desarrollo científico técnico alcanzado por la isla caribeña.

La ciencia en los años duros

Estas notas han sido escritas en vísperas del 15 de enero (el Día de la Ciencia Cubana) de 2025, y cualquier reflexión, de prácticamente cualquier tema, para que sea útil y combativa, hay que ubicarla en el contexto, muy especial, del momento mundial y el momento cubano actual.

En el mundo es un momento en que un pequeño grupo de naciones “super-ricas”, y dentro de estas una oligarquía de personas “super-ricas”, además de riquezas indecentes, han acumulado poder político. El mundo ha visto con espanto a personajes vinculados a la nueva administración de Estados Unidos, hablar de retomar el control del Canal de Panamá, de absorber Groenlandia, de anexar Canadá, y de militarizar la política con los inmigrantes.

Hacia el exterior, ellos quieren el mundo bajo su control. Hacia el interior de Estados Unidos, quieren menores impuestos para los ricos y menor control democrático de la acumulación de riquezas (ya hoy en EE.UU. el 1 % más rico acumula más riquezas que el 90 % en la base de la pirámide), menor seguridad social y menor protección del medio ambiente.

En tal contexto, la nación cubana, más que a un bloqueo económico, se enfrenta a una guerra de reconquista, la que se les quedó pendiente desde la Enmienda Platt en 1901. Y nuestra batalla de defensa debemos darla en dos frentes (al menos) muy importantes: el de la ciencia y el de la cultura. Así lo dijo José Martí: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace. Ganémosla a pensamiento”.

¿Qué somos? La nación cubana no es una etnia, ni una religión única, ni una comunidad lingüística, ni un territorio conquistado a otros. No hemos llegado hasta aquí por procesos deterministas (“leyes”) o coyunturas de la historia. Somos una nación construida durante más de 200 años, con sacrificio, heroísmo y pensamiento, cohesionada por un proyecto de soberanía y justicia social.

La cultura, el acceso al conocimiento y a la capacidad de construir nuevo conocimiento (la ciencia) han estado siempre en las raíces de la nacionalidad cubana durante esos más de 200 años, y se sintetizan en el pensamiento de Félix Varela, de José Martí y de Fidel Castro.

Esa construcción histórica ha debido enfrentar siempre agresiones y dificultades. El proyecto de nación cubana y sus raíces éticas son los mismos, pero las amenazas y los desafíos han ido cambiando en cada momento. Quienes trabajamos en la ciencia tenemos que comprenderlos a fondo, para poder alinear eficazmente nuestros esfuerzos con las grandes tareas del momento, las cuales, es cierto que rebasan el espacio de la ciencia, pero también es cierto que contienen un componente grande de ciencia, tecnología e innovación, y no solamente en el campo de las ciencias naturales, sino muy especialmente en el campo de las ciencias sociales. Hay que continuar construyendo ese conocimiento sobre nosotros mismos y sobre nuestro tiempo.

Hoy en Cuba nos enfrentamos, al menos, a cinco grandes desafíos:

  • El desafío económico e industrial
  • El desafío alimentario
  • El desafío energético
  • El desafío demográfico y salubrista
  • El desafío cultural y de valores

No hay espacio en este breve artículo para discutirlos a fondo, pero quizás subrayar algunos de sus rasgos relevantes y tendencias pueda ayudar al lector a entender como conecta la ciencia, la tecnología y la innovación con la enorme diversidad de lo que hay que hacer.

La economía mundial ha cambiado mucho en las últimas décadas: ahora es mucho más global (economía interconectada) y mucho más tecnológica (economía del conocimiento). La economía cubana necesita crecer. No basta con ahorrar, ser eficientes, controlar y distribuir bien, hay que crecer en la producción de bienes y servicios; y especialmente de bienes y servicios que puedan cerrar su ciclo económico en las exportaciones y en la inserción en cadenas globales de valor. Esto quiere decir también bienes y servicios con un alto contenido de ciencia, tecnología e innovación.

El crecimiento es una función del capital que se genera con inversiones y de la cantidad de fuerza de trabajo, multiplicados por un factor que representa el cambio tecnológico. Inversiones no tenemos muchas y nuestra fuerza de trabajo siente hoy las presiones demográficas. La intensidad tecnológica de lo que hacemos es el factor que mejor podemos mover. Tarea para los científicos, los tecnólogos y los innovadores. Tarea que incluye la industrialización con tecnologías de la 4ª Revolución Industrial (la “Industria 4.0”, algunos les llaman “tecnologías profundas”) y el uso intensivo de la información y las comunicaciones.

Es una nueva industrialización, que ahora debe incluir en un lugar protagónico empresas basadas en la inteligencia artificial, el manejo masivo de datos, la biología sintética, la robótica, la “internet de las cosas”, los nuevos materiales, las nuevas formas de generar y almacenar energía, las nanotecnologías y otras ramas emergentes de la industria.

La producción de alimentos, dentro de los crecimientos productivos que necesitamos, es una tarea no solamente importante, sino también urgente. Y es un componente de la soberanía nacional. Ese crecimiento en la producción de alimentos hay que lograrlo con poca fuerza de trabajo rural, con suelos poco productivos, y bajo las presiones del cambio climático. De nuevo, es la tecnología el factor que está en nuestras manos mover, pero entendiendo como tecnología no solamente la que proviene de las ciencias naturales, sino también la que aborda los componentes sociales del sistema de producción y distribución de alimentos. Sin voluntad no es posible vencer, pero no avanzaremos solamente con la voluntad: hacen falta conocimientos nuevos.

La energía es lo que mueve la industria y el comercio en el mundo, y la pobreza energética es una de las grandes crisis de los países del sur, no solamente de Cuba. Los países del llamado “tercer mundo” donde vive el 80% de la población mundial, consumen solo el 25% de la energía. Lo sabíamos, pero también hay problemas nuevos. En la historia del siglo XX el crecimiento económico ha estado vinculado al crecimiento en el consumo de combustibles fósiles. Hoy son la fuente del 86% de la energía primaria que se consume en el mundo. La pospuesta industrialización del sur no puede repetir esa trayectoria.

Pero sabemos además que las energías renovables, en la forma en que las conocemos hoy, no tienen todavía capacidad de respuesta para lo que demandaría el desarrollo económico del sur. Este problema exige no solo transferencia de tecnología, sino también innovación “disruptiva” en la producción y el almacenamiento de energía, lo que no puede provenir de otra parte que de la investigación científica. Otra tarea más para los científicos y los tecnólogos.

El problema demográfico y salubrista también demanda pensamiento e innovación, empezando por el desafío de desentrañar sus causas, en las condiciones específicas de Cuba en el siglo XXI, en lo cual la función de las ciencias sociales, y en especial las ciencias de la salud, es determinante. El cambio demográfico en Cuba nos lleva a una “pirámide invertida” (más viejos que jóvenes) que tiene grandes y diversas consecuencias. Una de ellas es la estructura de la morbilidad y la mortalidad, ahora a expensas de las llamadas “enfermedades crónicas no-trasmisibles” (cáncer, enfermedades cardiovasculares y neurológicas, diabetes, etc.) que reclaman tratamientos más complejos y de mayor duración; y esto ocurre precisamente en el momento en que los costos de los medicamentos y de la atención médica se disparan en el mundo, presionados por las leyes del mercado.

Esa disociación, al menos en su magnitud actual también es algo nuevo. Las enfermedades infecciosas y la mortalidad infantil aprendimos a enfrentarlas con éxito, pero ahora vamos a necesitar nuevo pensamiento científico y nuevas estrategias en la salud pública y en las industrias vinculadas a la salud, para responder al crecimiento de las enfermedades crónicas en una población envejecida. Estas patologías dependen mucho de estilos de vida y no es posible abordarlas solamente desde el reduccionismo propio de las ciencias naturales: exigen una participación cada vez mayor de las ciencias sociales. Aquí hay también caminos propios que construir, demandantes de ciencia, tecnología e innovación.

La amenaza a la cultura y los valores atraviesa y complejiza todos los problemas mencionados. Son retos que no se pueden enfrentar “con las armas melladas del capitalismo” (como nos decía el Che), ni con ingenuidades pasivas ante las deformaciones (las espontáneas y las diseñadas) a las que nos conducen los tsunamis de banalidades, noticias falsas, deconstrucciones históricas, apelación a reflejos primitivos, y celebración de individualismos, y a donde nos llevan las industrias de la desinformación y las llamadas “redes sociales” (más bien antisociales).

Habrá que emprender esta tarea en un contexto de crecientes conexiones económicas, políticas, mediáticas y culturales con el mundo en toda su diversidad, las cuales pueden ser enriquecedoras, pero también retadoras y pueden operar diluyendo la cultura cubana. Igualmente, a lo que sucede con los combustibles fósiles y la industria, los modelos del siglo XX ya no bastan para los retos del siglo XXI.

Este desafío ha crecido a tal velocidad que ya no es posible encontrar referentes históricos válidos sobre cómo enfrentarlo (el campo socialista europeo no los encontró). Nos demandará mucha creatividad y muchas conexiones con nuestras propias raíces históricas, que no pueden ser construidas por nadie más que por nuestros científicos sociales, educadores y comunicadores. De ello depende también la propia ciencia: las aptitudes cognitivas humanas solo pueden desarrollarse en el seno de una cultura que las produjo, las preservó y las trasmitió.

A estos cinco desafíos habría que sumar un sexto, que los atraviesa a todos, que es el desafío de la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Necesitaremos más ciencia, mucha, pero no basta tampoco con “sembrar ciencia”. También hay que llevar la creatividad científica hasta la solución de problemas concretos, y ese camino pasa no solamente por las instituciones académicas y las universidades: pasa también por las empresas, principalmente por las empresas estatales.

Y tendremos que encontrar con mucha creatividad, formas novedosas de financiar la ciencia, la tecnología y la innovación, de conectarlas con el mundo empresarial cubano y con el exterior, haciendo crecer el componente de productos y servicios de tecnología alta y media en nuestras exportaciones.

Nuestros centros científicos y universidades tienen que involucrarse más directamente en el proceso de transformación productiva. Esa tarea contiene componentes nuevos y en contextos nuevos.

El mismo objetivo del fortalecimiento de la empresa estatal socialista, del que depende la base económica del socialismo, y en última instancia también la justicia social, además de comprensión y voluntad política, requiere pensamiento científico e innovación. La combinación eficiente entre una propiedad centralizada en manos del pueblo, representado por el Estado, y una gestión descentralizada y flexible es un problema todavía no resuelto por las ciencias económicas, ni siquiera en el plano conceptual.

Retador también será encontrar las formas de gestión de las nuevas pequeñas y medianas empresas estatales de base tecnológica, que están llamadas a ser un dispositivo conector entre la ciencia y la economía. Tendrán que surgir nuevos actores económicos, pero más allá de eso, necesitaremos desplegar creatividad en los mecanismos de conexión entre esos actores. No es suma sino integración. Es nada menos que un despliegue creativo de nueva institucionalidad.

Ha sido siempre así en otras tareas. El objetivo de elevar los indicadores de salud implicó desde los años 60 el desarrollo de instituciones para eso: universidades de ciencias médicas, hospitales, policlínicos, institutos de salud, programa del médico de la familia, industrias de la salud etc. El objetivo de garantizar educación masiva y de calidad implicó también un despliegue de nuevas instituciones: escuelas, universidades, institutos pedagógicos, escuelas de arte, contingentes de maestros, etc.

Durante décadas Fidel se dedicó “con delectación de artista” a la creación de esas instituciones.

La conexión de la ciencia con la economía, la construcción de una economía basada en el conocimiento y la inserción de la economía cubana en la economía mundial demandarán cada vez más un despliegue de nuevas empresas para construir esas conexiones. Y esas empresas deberán construir, como exigen las tecnologías de hoy, redes de inserción internacional distribuida, desde la propia empresa.

En junio de 1892, preparando la Guerra Necesaria, José Martí decía en una carta dirigida a los presidentes de los clubes revolucionarios en Cayo Hueso: “La obra es de ahora, y extraordinaria, y hay que atenderla ahora, con un esfuerzo extraordinario”.

Digámonos nosotros eso mismo en este Día de la Ciencia de 2025.

Por: Agustín Lage Dávila.

Bienvenida a expertos designados por la Junta de Acreditación Nacional para la evaluación eterna de la UCMH

En actividad realizada en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón”, la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana (UCMH) dio la bienvenida el pasado lunes a los más de 20 expertos designados por la Junta de Acreditación Nacional (JAN) para la evaluación de la calidad de todos los procesos que tienen lugar en este centro de enseñanza superior.

El recibimiento por toda la comunidad universitaria, en especial del estudiantado, estuvo cargado de las iniciativas y el entusiasmo que caracteriza a los jóvenes de las Ciencias Médicas en la capital.

Luego de la foto oficial, quedó inaugurado el Sitial Histórico y Patrimonial de la UCMH.  Este primer paso abre las puertas a un ambicioso proyecto que pretende atesorar, visibilizar y socializar la grandiosidad de la historia oculta detrás de cada acontecimiento, de cada personalidad y de cada recinto universitario. La Universidad de Ciencias Médicas de La Habana también aspira también a la excelencia en su historia patrimonial.

El presidente de la FEU José Manuel Luperón, a teatro lleno les dio la bienvenida e inmediatamente irrumpió la Colmenita con su siempre refrescante y colorido espectáculo que movió a todos de sus asientos.

A continuación fueron presentados cada uno de los evaluadores, mientras que la Dr. C.  Marcia Noda Hernández, secretaria ejecutiva de la JAN, explicaba a los presentes los basamentos técnicos y prácticos del proceso de evaluación, así como los elementos básicos del programa que ejecutará el equipo de expertos durante toda la semana.

Correspondió a la Dr. C. Mairim Lago Queija, en su condición de Rectora de la UCMH, realizar la presentación de su estructura, funcionamiento y de cómo se ha venido preparando la institución y todos sus componentes para enfrentar este proceso. La UCMH recibió sendos reconocimientos del Comité Provincial de la UJC y el Sindicato de Trabajadores de la Salud de la Habana.

Personalidades de la ciencia y de otras esferas, vinculadas a la Universidad Médica capitalina, ofrecieron ante el plenario, sus valoraciones sobre el sostenido crecimiento y desarrollo que ha venido experimentando la misma a traves de los años. Se encontraba presentes en el recibimiento el Dr. C. Reinol Delfín García Moreiro, viceministro de Salud Pública, acompañado de otros directivos del MINSAP, el MES y de instituciones directamente vinculadas a la Universidad Medica; representantes de organizaciones políticas, de masas y del Gobierno en la capital; vicerrectores, decanos, profesores, trabajadores y estudiantes de las diferentes facultades de este centro de altos estudios, principales protagonistas de sus procesos formativos.

Se iniciaron también en la jornada en diferentes salones, los intercambios para el análisis y discusión de las variables y los impactos de cada una de ella en el ámbito universitario y fuera de sus muros.

En la Casa Estudiantil, los evaluadores en horas de la tarde sostuvieron un interesante intercambio con los líderes estudiantiles, que inicialmente fue matizado con la intervención de un grupo de pioneros de la Escuela Primaria “Adolfo González”, que integran el proyecto “Regalando Sonrisas”.

Por: Lic. Cosme Moré Cuesta, Divulgación e Información UCMH.

Presentan obra “Psiquismo, sexualidad y neuropsicopatología en la Medicina China Tradicional” en el taller del Programa Sectorial de la especialidad

El taller del Programa Sectorial de Medicina Natural y Tradicional (MNT) que sesionó el pasado 9 de septiembre en el Hotel Habana Libre, incluyó en su programa la presentación del libro titulado “Psiquismo, sexualidad y neuropsicopatología en la Medicina China Tradicional”, del autor Dr. Marcos Díaz Mastellari.

Moderada por el Dr. Roberto Zayas Mujica, jefe del centro editorial la presentación se realizó por su editora la MSc. Marité Bello Corredor y en representación del autor, ya fallecido, el Dr. Johann Perdomo Delgado, jefe del Grupo Nacional y del Departamento de MNT del Minsap y la presidenta de la Sociedad Científica de la especialidad, los que se refirieron a como la obra profundiza en el estudio del psiquismo desde la perspectiva del pensamiento médico clásico chino, investiga sus particularidades y enfoques con análisis crítico y prudente de estos aspectos, para su aplicación en el diagnóstico, prevención y tratamiento de los trastornos de la salud mental y la sexualidad humana.

La obra está diseñada fundamentalmente para profesionales con conocimientos elementales sobre la medicina china tradicional, principalmente de las especialidades de Medicina Natural y Tradicional, Psiquiatría y Psicología de la Salud.

La presentación fue un homenaje a su autor, el Doctor Marcos Díaz Mastellari, el que dedicó gran parte de su vida al estudio, la práctica y la enseñanza de la medicina china tradicional, contribuyó a la formación de médicos en esta disciplina y en acupuntura, tanto en Cuba como en otros países y fue autor de varias publicaciones. A lo largo de su fecunda vida recibió varios reconocimientos. Fue también presidente de la Sociedad Cubana de Medicina Bioenergética y Naturalista, siendo posteriormente nombrado Miembro de Honor de la misma.

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