La linfocitosis se define como un recuento de linfocitos ≥5.0 x 109/L y comúnmente es causada por infecciones virales transitorias.
La linfocitosis también se puede observar en enfermedades crónicas (hepatitis B, hepatitis C, VIH y tuberculosis) y en la leucemia linfocÃtica crónica (LLC). Por lo tanto, una linfocitosis siempre debe ser monitoreada e investigada. Cuando el recuento de linfocitos se eleva de forma persistente, se requiere el aporte de un especialista en hematologÃa.
La leucemia linfocÃtica crónica (LLC) es la leucemia más común en el mundo occidental, con una mediana de edad de diagnóstico de 70 años. La LLC implica una expansión monoclonal maligna de linfocitos B, con infiltración progresiva en los ganglios linfáticos y sitios de hematopoyesis, incluidos el hÃgado, el bazo y la médula ósea. Como tal, los pacientes pueden presentar linfadenopatÃa, hepatoesplenomegalia y citopenia dependiendo del grado de progresión de la enfermedad.
Morfológicamente, los linfocitos en la leucemia linfocÃtica crónica (LLC) parecen pequeños y maduros, pero generalmente no reaccionan y son disfuncionales, lo que resulta en susceptibilidad a infecciones causadas por hipogammaglobulinemia. Es inusual que los pacientes con LLC presenten los clásicos «sÃntomas B», como sudores nocturnos, fiebre y pérdida de peso. De hecho, la mayorÃa de los diagnósticos se identifican debido a un hallazgo incidental de linfocitosis en análisis de sangre de rutina.
En este artÃculo se abordan aspectos esenciales sobre el diagnóstico y manejo de la leucemia linfocÃtica crónica.



