
A principios de 2025, los cientÃficos descubrieron un nuevo antibiótico prometedor en una muestra de suelo del patio trasero de un técnico de laboratorio. La molécula, denominada «lariocidina», es producida por el microbio Paenibacillus y muestra una amplia actividad frente a bacterias patógenas, incluso varias que son multirresistentes. Ahora, los investigadores informan en ACS Infectious Diseases cómo el Paenibacillus evita verse afectado por su propio antibiótico, información que es crucial para transformar la lariocidina u otros compuestos similares en posibles nuevos fármacos.
«El descubrimiento de un nuevo antibiótico es solo el primer paso para avanzar hacia su uso clÃnico. Es fundamental conocer los posibles mecanismos de resistencia para analizar rigurosamente la novedad y el potencial clÃnico del descubrimiento original», afirma Gerry Wright, investigador principal del proyecto de lariocidina.
A medida que las bacterias desarrollan resistencia a los fármacos, se necesitan nuevos antibióticos con urgencia. En su descubrimiento inicial, Wright y colaboradores identificaron que una cepa de crecimiento lento de Paenibacillus produce lariocidina, que inactiva las bacterias contra las que compite por los recursos del suelo. Al ampliar este trabajo, los investigadores examinaron cómo hace el microbio para resistir a su potente antibiótico.
La lariocidina inactiva las bacterias al unirse al ARN ribosómico e interferir en la sÃntesis de proteÃnas. En el presente estudio, los investigadores identificaron una enzima (cuyo nombre abreviado es «lrcE») producida por la cepa de Paenibacillus que modifica la lariocidina. Sus experimentos revelaron que la lrcE añade un grupo funcional a la molécula antibiótica, lo que impide su unión al ARN ribosómico de la bacteria, protegiendo asà al Paenibacillus. Además, la enzima era especÃfica para la lariocidina y no influÃa en otros compuestos antibióticos, como los aminoglucósidos y las estreptotricinas.
A continuación, a partir de un análisis del genoma de la bacteria, los investigadores caracterizaron el gen que codifica la enzima de resistencia a la lariocidina. Una búsqueda a pequeña escala de genes similares en bacterias ambientales y patógenos humanos reveló algunos en genomas de Bacillus y proteobacterias ambientales, pero ninguno en los genomas de patógenos humanos. Los investigadores afirman que, si bien la transferencia de genes de bacterias ambientales a patógenos humanos es lenta y rara, si la lariocidina o compuestos relacionados se convierten en tratamientos farmacéuticos, se debe vigilar la posibilidad de que ocurra. Estos datos indican al equipo que la lariocidina es prometedora como un potente tratamiento antibiótico de última generación para los seres humanos con un riesgo mÃnimo de resistencia, lo que la convierte en una candidata prometedora para el desarrollo preclÃnico.
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