
La hipertensión arterial es la principal causa de muerte en todo el mundo y afecta a 1 400 millones de personas. Las opciones de tratamiento incluyen los bloqueadores de los canales de calcio, ampliamente utilizados, entre los cuales el amlodipino (una dihidropiridina), tiene caracterÃsticas únicas que la distinguen de otros fármacos de esta clase.
Esta revisión tiene como objetivo proporcionar una visión general actualizada de la evidencia que respalda el uso de amlodipino durante los últimos 30 años y destaca sus beneficios cardiovasculares en el tratamiento actual de la hipertensión.
El amlodipino tiene un aclaramiento renal bajo (7 ml/min/mg) y una vida media larga (35 a 50 horas) y duración de la acción, lo que le permite mantener su efecto antihipertensivo durante más de 24 h después de una dosis única.
Además, el control de la presión arterial (PA) se mantiene incluso cuando se omite una dosis, proporcionando protección continua en caso de incumplimiento incidental. Ha demostrado reducir la variabilidad de la PA y reducirla con éxito.
El amlodipino también controla la PA en pacientes con una PA sistólica/diastólica de 130/80 mm Hg o más, diabetes o enfermedad renal crónica sin empeorar la función glucémica o renal. Además, el amlodipino es una buena elección para los adultos mayores debido a su capacidad para controlar la presión arterial y proteger contra accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio.
Los efectos secundarios de este antihipertensivo incluyen edema, palpitaciones, mareos y enrojecimiento, que son más comunes con la dosis más alta de 10 mg.
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