Conmemoraciones

Día Internacional de la Epilepsia 2023

Datos y cifras

La epilepsia es una enfermedad cerebral no transmisible crónica que afecta a personas de todas las edades.
En todo el mundo, unos 50 millones de personas padecen epilepsia, lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes.
Cerca del 80% de los pacientes viven en países de ingresos bajos y medianos.
Se estima que el 70% de las personas con epilepsia podrían vivir sin convulsiones si se diagnosticaran y trataran adecuadamente.
El riesgo de muerte prematura en personas con epilepsia es hasta tres veces mayor que en la población general.
Tres cuartas partes de las personas que viven en países de ingresos bajos no reciben el tratamiento que necesitan.
En muchos lugares del mundo, los pacientes y sus familias pueden ser víctimas de la estigmatización y la discriminación.

El Día Internacional de la Epilepsia, que se celebra cada año el 2º lunes de febrero, es una oportunidad para concienciar sobre esta enfermedad, qué es, cómo puede tratarse y qué se necesita para llevar el tratamiento a todas las personas que lo requieren.

En 2023, el Día Internacional de la Epilepsia se centrará en el estigma al que se enfrentan las personas que viven con epilepsia en todo el mundo. La epilepsia afecta a casi todos los aspectos de la vida de la persona diagnosticada.

Para muchas personas que viven con epilepsia, el estigma asociado a la condición puede ser más difícil de sobrellevar que la propia una condición. La discriminación y el estigma de la epilepsia pueden adoptar muchas formas e influir negativamente en la vida de las personas con epilepsia. Por ejemplo, los niños con epilepsia pueden sufrir discriminación en forma de exclusión de actividades escolares o eventos sociales, lo que puede afectar a su desarrollo social y su autoestima.

Del mismo modo, los adultos con epilepsia pueden ser objeto de discriminación en el lugar de trabajo, por ejemplo al no ser tenidos en cuenta para oportunidades de empleo o ascensos, o al ser descartados para determinadas funciones a causa de su enfermedad.

Las ideas falsas y los mitos contribuyen a menudo al estigma que rodea a la epilepsia. Por ejemplo, muchas personas suponen que la epilepsia es una enfermedad mental, que limita las actividades o incluso que es contagiosa.

La campaña del Día Internacional de la Epilepsia de este año pretende disipar estos mitos. Compartiendo hechos sobre la epilepsia, desafiaremos las ideas erróneas del público sobre la epilepsia.

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica no transmisible que afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por convulsiones recurrentes, que son episodios breves de movimiento involuntario que pueden involucrar una parte del cuerpo (parcial) o todo el cuerpo (generalizado) y en ocasiones se acompañan de pérdida de conciencia y control de la función intestinal o vesical.

Las convulsiones se deben a descargas eléctricas excesivas en un grupo de células cerebrales que pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Una convulsión no significa epilepsia (hasta el 10% de las personas de todo el mundo tiene una convulsión a lo largo de la vida). La epilepsia se define por dos o más convulsiones no provocadas. Esta enfermedad es una de las que se han reconocido desde épocas antiguas, contándose con registros escritos que se remontan al 4000 a.C. El miedo, los malentendidos, la discriminación y el estigma social han rodeado a la epilepsia por cientos de años. Este estigma sigue hoy presente en muchos países y puede repercutir en la calidad de vida de las personas que tienen la enfermedad y sus familias.

Signos y síntomas

Las características de las convulsiones varían y dependen de en qué parte del cerebro comienza la alteración y cómo se propaga. Ocurren síntomas temporales, como pérdida del conocimiento o la conciencia, y alteraciones del movimiento, de los sentidos (en particular visión, audición y gusto), estado de ánimo u otras funciones cognitivas.

Las personas con epilepsia suelen tener más problemas físicos (como fracturas y hematomas a causa de traumatismos relacionados con las convulsiones) y tasas más altas de trastornos psicosociales, entre ellos ansiedad y depresión. Asimismo, el riesgo de muerte prematura en las personas epilépticas es hasta tres veces mayor que en la población general, registrándose las tasas más altas en los países de ingresos bajos y medianos y en las zonas rurales.

Es posible prevenir una gran parte de las causas de defunción relacionadas con la epilepsia, como caídas, ahogamientos, quemaduras y convulsiones prolongadas, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos.

Datos de la enfermedad

La epilepsia es responsable de una proporción significativa de la carga mundial de morbilidad, pues afecta a más de 50 millones de personas. La proporción de la población general con epilepsia activa (es decir, con ataques continuos o necesidad de tratamiento) en un momento dado se estima entre 4 y 10 personas cada 1000.

Según las estimaciones, en todo el mundo se diagnostican anualmente unos cinco millones de casos de epilepsia. En los países de ingresos altos, se estima que 49 de cada 100 000 personas son diagnosticadas de epilepsia cada año. En los países de ingresos bajos y medianos, la cifra puede ser de hasta 139 cada 100 000 personas.

Esto obedece probablemente al mayor riesgo de enfermedades endémicas como el paludismo o la neurocisticercosis, la mayor incidencia de lesiones causadas por accidentes de tránsito, los traumatismos relacionados con el parto, las variaciones en la infraestructura médica, la disponibilidad de programas de salud preventiva y la accesibilidad de la atención. Cerca del 80% de las personas con epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos.

Causas

La epilepsia no es contagiosa. Si bien muchos mecanismos de enfermedad subyacentes pueden conducir a la epilepsia, su causa aún se desconoce en aproximadamente el 50% de los casos de todo el mundo. Las causas de la epilepsia se dividen en las categorías siguientes: estructurales, genéticas, infecciosas, metabólicas, inmunológicas y desconocidas. Entre ellas cabe señalar:

  • daño cerebral por causas prenatales o perinatales (por ejemplo, hipoxia o traumatismos durante el parto, bajo peso al nacer);
  • malformaciones congénitas o trastornos genéticos con malformaciones cerebrales asociadas;
  • traumatismos craneoencefálicos graves;
  • accidentes cerebrovasculares que limitan la llegada de oxígeno al cerebro;
  • infecciones cerebrales como meningitis, encefalitis o neurocisticercosis;
  • ciertos síndromes genéticos; y
  • tumores cerebrales.

Tratamiento

Las convulsiones se pueden controlar. Con la administración adecuada de medicamentos anticonvulsivantes, hasta un 70% de las personas con epilepsia podrían vivir sin convulsiones. Después de dos años sin convulsiones, puede considerarse la posibilidad de suspender la medicación; para ello, se deben tener en cuenta los factores clínicos, sociales y personales pertinentes. Una etiología documentada de la crisis epiléptica y un trazado de electroencefalograma (EEG) anormal son los dos predictores más sólidos de la recurrencia de convulsiones.

  • En los países de ingresos bajos, aproximadamente las tres cuartas partes de las personas con epilepsia podrían no recibir el tratamiento que necesitan. Esto se denomina «brecha terapéutica».
  • En muchos países de ingresos bajos y medianos, la disponibilidad de medicación contra la epilepsia es escasa. Un estudio reciente reveló que la disponibilidad media de medicamentos antiepilépticos genéricos en el sector público de esos países era inferior al 50%, lo cual puede ser un obstáculo para acceder al tratamiento.
  • Es posible diagnosticar y tratar a la mayoría de las personas con epilepsia en el nivel de atención primaria de salud sin necesidad de medios sofisticados.
  • Los proyectos piloto de la OMS han indicado que capacitar a los proveedores de atención primaria para diagnosticar y tratar la epilepsia puede reducir de manera efectiva la brecha terapéutica respecto de esta enfermedad.
  • La cirugía puede ser beneficiosa en los pacientes que no responden bien a los tratamientos farmacológicos.

Prevención

Se estima que el 25% de los casos de epilepsia son prevenibles.

  • La prevención de los traumatismos craneales es la forma más eficaz de evitar la epilepsia postraumática.
  • Una atención perinatal adecuada puede reducir los nuevos casos de epilepsia causados por lesiones durante el parto.
  • La administración de medicamentos y otros métodos para bajar la temperatura corporal de un niño afiebrado puede reducir las probabilidades de convulsiones febriles.
  • La prevención de la epilepsia asociada a accidentes cerebrovasculares se centra en la reducción de los factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo, a través de medidas de prevención o control de la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, y la evitación del tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
  • Las infecciones del sistema nervioso central son causa frecuente de epilepsia en las zonas tropicales, en las que están concentrados muchos de los países de ingresos bajos y medianos. La eliminación de los parásitos en esos entornos y la educación sobre cómo evitar las infecciones pueden ser un medio eficaz de reducir la epilepsia en todo el mundo, por ejemplo los casos debidos a neurocisticercosis.

Repercusiones sociales y económicas

La epilepsia representa un 0,5% de la carga de morbilidad mundial, una medida basada en el tiempo, que combina los años de vida perdidos como consecuencia de una muerte prematura y los años de vida vividos sin gozar de plena salud. La epilepsia tiene importantes repercusiones económicas por lo que se refiere a las necesidades de atención de salud, las muertes prematuras y la pérdida de productividad laboral.

Las repercusiones económicas de la epilepsia varían sensiblemente en función de la duración y gravedad de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y el entorno de atención de salud. Los costos directos y las pérdidas de productividad suponen una carga considerable para los hogares. En un estudio económico realizado en la India se estimaba que la financiación pública de los tratamientos de primera y segunda línea y de otros costos médicos alivia la carga económica de la epilepsia y es costoefiecaz.

Si bien los efectos sociales varían de un país a otro, la estigmatización y discriminación que rodean la epilepsia en todo el mundo son a menudo más difíciles de vencer que las propias convulsiones. Las personas con epilepsia pueden ser objeto de prejuicios. El estigma de la enfermedad puede desanimar a los afectados de buscar tratamiento para que no se los identifique con la enfermedad.

 

6 de febrero, Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

logoLa mutilación genital femenina (MGF) es una práctica que implica la alteración o lesión de los genitales femeninos por motivos no médicos y que internacionalmente es reconocida como una violación grave de los derechos humanos, la salud y la integridad de las mujeres y las niñas.

Puede causar complicaciones de salud a corto y largo plazo, incluido dolor crónico, infecciones, sangrados, mayor riesgo de transmisión del VIH, ansiedad y depresión, complicaciones durante el parto, infecundidad y, en el peor de los casos, la muerte.

Esta práctica se concentra en cerca de 30 países de África y de Oriente Medio y Asia meridional, así como algunos países asiáticos (India, Indonesia, Iraq y Paquistán) y algunas pequeñas comunidades de Latinoamérica. Asimismo, persiste en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda.

En los últimos 25 años, la prevalencia de la mutilación genital femenina ha disminuido en todo el mundo. En la actualidad, una niña tiene un tercio menos de probabilidades de sufrirla que hace 30 años. Sin embargo, las crisis humanitarias como los brotes de enfermedades, el cambio climático o los conflictos armados, entre otras, podrían hacer peligrar el mantenimiento de estos logros y consecuentemente hacer retroceder los avances hacia la consecución de la igualdad de género y del fin de la mutilación genital femenina para 2030.

Cuando quedan ocho años para que finalice la década de acción, podemos afirmar que es posible eliminar esta práctica nociva si nos aliamos con los hombres y niños. Sus voces y acciones pueden transformar normas sociales y de género que están profundamente arraigadas, lo que permitiría que las niñas y mujeres puedan desarrollar por completo sus derechos y su potencial en términos de salud, educación, ingresos e igualdad.

Para promover la erradicación de esta terrible práctica es necesario realizar esfuerzos coordinados y sistemáticos en los que participen las comunidades en torno a la concienciación sobre los derechos humanos, la igualdad de género, la educación sexual y la atención a las víctimas de la ablación.

Hombres, acabad con la mutilación genital femenina #MenEndFGM

Con esta filosofía, en 2012 la Asamblea General de la ONU designó el 6 de febrero como el Día Internacional de Tolerancia Cero para la Mutilación Genital Femenina, una jornada de concienciación para ampliar y dirigir los esfuerzos para la eliminación de esta práctica.

Este 2023 el Programa conjunto del Fondo de Población (UNFPA) y UNICEF sobre la eliminación de la mutilación genital femenina lanzan el tema: «Aliarse con hombres y niños para transformar las normas sociales y de género y acabar con la mutilación genital femenina».

El UNFPA y el UNICEF hacen un llamamiento a la comunidad mundial a aliarse con los hombres y los niños y fomentar su participación para acelerar la eliminación de esta práctica nociva y dar voz de las mujeres y las niñas. Organizaciones de todo el mundo han lanzado diversas iniciativas para implicar y asociarse con hombres y niños para que asuman así un papel activo. Con estas propuestas, se han conseguido más aliados masculinos, como líderes religiosos y tradicionales, trabajadores sanitarios, funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, miembros de la sociedad civil y organizaciones de base, entre otros, y han propiciado notables logros en la protección de mujeres y niñas.

Únete a nuestra campaña virtual de este año y participa en las redes sociales. ¡Comparte con el mundo cómo #MenEndFGM! (HombresAcabadLaMGF)!

Datos y cifras

  • En 2023, 4,32 millones de niñas en todo el mundo corren el riesgo de sufrir mutilación genital femenina (fuente).
  • En países como Eritrea, Etiopía, Guinea y Sudán, porcentajes significativos de hombres y niños se oponen a la mutilación genital femenina (fuente).
  • El UNFPA calcula que en 2030 podría haber hasta 2 millones más de casos de mutilación genital femenina debido a la pandemia del COVID-19 (fuente).
  • Una de cada cuatro niñas y mujeres víctimas, es decir, unos 52 millones en todo el mundo fueron mutiladas por personal sanitario. Lo cual señala una tendencia alarmante en la medicalización de la mutilación genital femenina.

Día Mundial contra la Lepra 2023

El Día Mundial de lucha contra la Lepra se celebra el último domingo de enero de cada año, con el objetivo de crear conciencia sobre la enfermedad y reducir el estigma contra quienes la padecen.

La lepra es una enfermedad crónica infecciosa causada por una bacteria, Mycobacterium leprae. Fue descubierta en 1873 por el médico noruego Gerhard A. Hansen. No es fácilmente contagiosa, se transmite por contacto prolongado con una persona que la padece. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Evoluciona muy lentamente. El tiempo medio de incubación de la lepra es de cinco años, aunque los síntomas pueden tardar hasta veinte años en aparecer.

La enfermedad es curable siempre que se detecte a tiempo y el tratamiento consiste en una combinación de medicamentos. Sin tratamiento, además de causar deformidades y dolor crónico, la lepra compromete gravemente el sistema inmunológico. La mejor manera de evitar el contagio de la lepra es el diagnóstico y tratamiento tempranos de las personas infectadas. En el caso de los contactos domésticos, se recomienda la realización de exámenes inmediatos y anuales durante por lo menos cinco años después del último contacto con una persona en fase infecciosa.

Curiosidades

– Afecta a la humanidad desde hace al menos 4.000 años.
– La lepra no produce la muerte en sí misma, sino que provoca una reducción drástica de las defensas inmunitarias de los afectados.
– En el mundo, el cinturón de la lepra coincide exactamente con el cinturón de la pobreza.
– Una de las razones por las que la lepra no se ha erradicado todavía es por la marginación de que sufren los afectados de esta enfermedad debido a un irracional miedo al contagio.
– Desde el año 1987 la lepra tiene cura.

Es importante recordar:

  • La lepra con tratamiento se cura.
  • La lepra deja de ser contagiosa desde las primeras dosis de tratamiento.
  • La lepra, si se diagnostica y se trata a tiempo, no produce deformidades, ni discapacidad.

La Biblioteca Virtual en Salud (BVS-Cuba) le propone revisar International Leprosy Association-History of Leprosy, resultado de un ambicioso proyecto, iniciado en 2001, con el objetivo de crear una plataforma de recursos bibliográficos, iconográficos, cartográficos y documentales que faciliten y fomenten las investigaciones sobre la lepra en todo el mundo.

Además, recordamos a nuestros usuarios que en el portal de enfermedades de Infomed se encuentra disponible un sitio web sobre Lepra, dirigido a pacientes y a la población en general.

Vea también

– Infolep (Leprosy Information Services): es la principal biblioteca virtual sobre la lepra, con cerca de treinta mil publicaciones consultables en línea a texto completo.
Global Partnership for Zero Leprosy: es una coalición internacional de organizaciones comprometidas con poner fin a la lepra o enfermedad de Hansen.

Propuesta de la BVS a propósito del 170 aniversario del natalicio de José Martí

El 28 de enero de 1853 nació José Julián Martí Pérez, en la calle Paula, en La Habana, Cuba. Fue un poeta y político cubano, ensayista, periodista y filósofo, fundador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la guerra de Independencia de Cuba. Se le ha considerado el iniciador del modernismo literario en Hispanoamérica.

Martí fue un fiel seguidor de las ideas emancipadoras de “El Libertador”, Simón Bolívar, amante de la libertad del hombre, de la tierra en la que nace, de los sueños de independencia y de una América unida, nuestra, que debía andar “en cuadro apretado”.

Su obra significa necesariamente comprender que fue un hombre que, en 42 años de vida, desarrolló un vasto pensamiento político en condiciones adversas.

Nuesro Héroe Nacional desarrolló una obra revolucionaria con el objetivo de “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

La obra del apóstol José Martí es muy grande y bella, él escribió para todos los tiempos y para todos, escribió para los niños, para los jóvenes, las mujeres, los ancianos, para Cuba, para América, para todo el mundo.  Martí escribió sobre salud y medicina, también describió lo que era un enfermero.

La Biblioteca Virtual en Salud (BVS-Cuba) le propone revisar  La actividad científica en Cuba desde el ideal transformador martiano. Este artículo pretende lograr un acercamiento al ideario humanista martiano y su reflejo en la actividad que desarrollan miles de científicos en Cuba, sobre todo en momentos aún presentes de la COVID-19; de tal modo que los resultados que puedan obtenerse de la labor que ellos despliegan sean un reflejo de esa aspiración y trasciendan la simple solución de una necesidad material, de uso o de vida; además que, al ver la luz, originen un tributo ético de formación de la conciencia y de convicciones que se arraiguen en un contexto que ampara y enaltece. En esencia, se realiza el tratamiento de dos dimensiones presentes en su obra, la originalidad y la verdad, como consecuencia del concepto trabajo, en cuya base se manifiestan un grupo de valores éticos de gran alcance para esa actividad.

 

Día de la Salud Universal 2022

Tarjeta del Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal 2022 con el texto: Forjemos el mundo que queremos: Un futuro saludable para todosEl 12 de diciembre de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución en la que instaba a los países a acelerar los progresos hacia la consecución de la Cobertura Sanitaria Universal (CSU), la idea dirigida a que todas las personas, en cualquier lugar, tengan acceso a servicios de salud de calidad y asequibles. El 12 de diciembre de 2017, en virtud de la resolución 72/138, las Naciones Unidas proclamaron el 12 de diciembre como Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal (Día de la CSU).

El Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal tiene la finalidad de aumentar la concienciación respecto de la necesidad de contar con sistemas de salud sólidos y resilientes, y una cobertura sanitaria universal con múltiples partes interesadas asociadas. Es, además, una oportunidad para alzar las voces y compartir la situación de personas, familias y comunidades que aún carecen de acceso y cobertura a servicios de salud esenciales, integrales y de calidad, basados en la Atención Primaria de Salud (APS). Releva los valores que sostienen la Salud Universal: el derecho a la salud, equidad y solidaridad.

La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia la interdependencia entre el desempeño de los países en materia económica y de protección de la salud de las poblaciones, constatándose que no existe crecimiento económico sostenible sin proteger y promover la salud y el bienestar, y viceversa. La crisis social y económica, caracterizada por el aumento del desempleo, el empobrecimiento y la exacerbación de inequidades de larga data, refuerza la necesidad de la articulación de las contribuciones de diferentes sectores de actividad y de gobierno para una recuperación y transformación de los sistemas de salud de la Región hacia la Salud Universal, y hacia sociedades más equitativas y resilientes.

Basados en la “Estrategia para el establecimiento de sistemas de salud resilientes y la recuperación en la etapa posterior a la pandemia de COVID-19 a fin de mantener y proteger los logros de la salud pública” (OPS,2021) la región de las Américas se encuentra desafiada a transformar los sistemas de salud con base en un enfoque de APS abordando tanto la renovación de las funciones esenciales de la salud pública, como la preparación de las redes asistenciales para ampliar acceso y responder ante eventuales nuevas emergencias de salud pública, con sostenibilidad del financiamiento público y protección social.

Retomar el camino hacia la Salud Universal, construyendo un futuro saludable para todos y todas, posiciona a la salud en el centro de la agenda global, llamando a la acción sobre los determinantes sociales estructurales de la salud, en una acción multisectorial y con las comunidades en los territorios.

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