COVID-19

¿Qué es la COVID persistente?, el síndrome que sufre el 42 % de los contagiados con el virus (+ Podcast, Video e Infografía)

¿Cuánto hemos aprendido en 17 meses del virus SARS-CoV-2, pero sobre todo de la enfermedad que provoca y se volvió una pandemia: la COVID-19? Cada vez que la comunidad científica avanza en certezas, nuevas interrogantes y nichos de investigación sobre el nuevo coronavirus— ya no tan nuevo— surgen, como demostración de que han muchas preguntas aún sin respuesta. Sin embargo, también existen evidencias irrefutables sobre lo peligroso que resulta el virus y sus consecuencias.

A los millones de contagios y muertes, las olas de confinamientos, las rutinas de vida alteradas, se han sumado las huellas que en el orden físico y sicológico ha dejado la pandemia. “Long COVID”, COVID persistente o post-COVID, son algunos de los términos con los que los expertos han comenzado a catalogar el síndrome que aparece en un amplio número de personas, y que se caracteriza por la persistencia de síntomas de COVID-19, semanas o meses después de haber contraído el virus.

Estos signos y síntomas también pueden reaparecer después de un tiempo sin ellos, y los especialistas alertan que no siempre están relacionados con cómo las personas pasaron la enfermedad en un inicio, y pueden presentarse tanto en pacientes leves como graves hospitalizados.

Las también llamadas “secuelas” del virus son tan variadas como preocupantes. Tanto en estudios internacionales como en los resultados arrojados por las investigaciones en el país, la gama de afectaciones en los convalecientes va desde alteraciones psicológicas, como la ansiedad, la depresión y los trastornos de adaptación; la astenia, es decir la debilidad o fatiga general que dificulta o impide a una persona realizar tareas que en condiciones normales hace fácilmente; el síndrome de fatiga crónica, hasta los dolores musculares. Asimismo se reporta en pacientes graves y críticos el daño pulmonar, seguido de daño renal y cardiovascular. Y se habla incluso de secuelas neurológicas. Todo ello en pacientes adultos, jóvenes, pero también en niños.

Sobre el SARS-CoV-2, las secuelas que provoca en los contagiados y el llamado síndrome post-COVID, Cubadebate conversó con los doctores Emilio Buchaca, especialista en medicina interna y subdirector del hospital Hermanos Ameijeiras y Narciso Argelio Jiménez Pérez, especialista de medicina interna, intensiva y emergencia, e infectólogo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

—¿La comunidad médica internacional ha acuñado el término post-Covid, podríamos comenzar explicando de qué se trata?

—Dr. Emilio Buchaca: El término Poscovid se viene acuñando en la comunidad científica y en los medios de comunicación masiva como un estado prolongado donde hay persistencia de los síntomas, en un periodo que puede oscilar entre las 6 y las 12 semanas, que caracterizaron la etapa aguda de la enfermedad y que de alguna manera produce algún grado de limitación en los enfermos que han padecido esta enfermedad.

Los pacientes se vienen quejando en los diferentes reportes a nivel internacional y nacional, de síntomas persistentes en el sistema respiratorio alto como la tos, bastante frecuente, la disminución de la capacidad respiratoria (disnea), sobre todo ante pequeños esfuerzos en las primeras semanas. Ello tiene relación con hallazgos desde el punto de vista radiográfico o tomográfico, de lesiones que quedan como secuelas y que todavía estamos estudiando su impacto a largo plazo. Ya llevamos más de un año de pandemia y en los diferentes estudios que se han hecho dentro y fuera de Cuba, hay evidencia de lesiones residuales. Esto está en dependencia del grado de severidad de la enfermedad durante la fase aguda, lo cual no quiere decir que personas que hayan cursado la COVID-19 asintomáticos, o con manifestaciones clínicas leves, no presenten alguna lesión residual.

—¿Pudiéramos decir que todos los virus, normalmente en su curso, dejan secuelas o es una característica del SARS-CoV-2 y otros virus específicos?

—Dr. Emilio Buchaca: Desde que existen registros internacionales de grandes epidemias asociadas a virus, como la de la Influenza, por ejemplo, se reconoce la posibilidad del desarrollo de secuelas en los pacientes que padecen estas enfermedades virales habituales.

Es cierto que el comportamiento que está teniendo este virus y sus diferentes variantes, está expresando un curso más agresivo de las manifestaciones clínicas; por eso siempre insistimos en que es un virus que nos enseña todos los días, tanto en la fase aguda como en la convalecencia.

Se ha reconocido desde hace mucho tiempo que los virus respiratorios pueden tener secuelas. En el caso del SARS-CoV-2, es un virus con una alta incidencia y letalidad, asociado sobre todo a la presencia de comorbilidades y a la severidad e la enfermedad.

—Reportes  internacionales ya hablan incluso de una segunda pandemia, asociada al incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles y otro tipo de patologías, complicaciones o secuelas dejadas por la COVID-19.

Dr. Emilio Buchaca: Ya hay varios grupos de trabajo en el mundo y en Cuba que se han visto precisados a crear áreas dentro de los hospitales y las instalaciones de salud para el seguimiento de las secuelas y las complicaciones de los sobrevivientes a la enfermedad. Definitivamente la COVID-19 va a establecer una nueva dinámica en el seguimiento de estos enfermos y la presencia de comorbilidades y el grado de control de estas. Por ello siempre insistimos en que el grado de control previo de las enfermedades crónicas no transmisibles determina también el curso de la enfermedad y el desarrollo de secuelas.

Lo primero y más importante es la prevención y que la persona asuma el alto riesgo que tiene de desarrollar complicaciones, un curso más agresivo de la enfermedad y secuelas, si tiene una o varias enfermedades crónicas que no estén bien compensadas. Estos son grupos vulnerables en los cuales hay que insistir mucho en las medidas de prevención.

—¿Cuáles son los resultados de los estudios realizados a convalecientes en Cuba? ¿Cuáles son los daños y las secuelas más frecuentes encontrados?

Dr. Narciso A. Jiménez: El Ministerio de Salud Pública tiene un protocolo de actuación para los pacientes convalecientes a nivel de la atención primaria de salud. Nosotros, como trabajamos en un centro de investigación, elaboramos un proyecto para medir el impacto de la infección por SARS-CoV-2 en los pacientes que egresaban de nuestra institución, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

Desde julio de 2020 comenzamos a realizar las consultas de seguimiento de esos pacientes. Los evaluamos a las ocho semanas, luego a los seis meses y en general les hacemos un monitoreo de 12 meses.

Ya arribamos al año de seguimiento de algunos de ellos y eso nos ha dado la experiencia para poder caracterizan mejor el problema. Por ejemplo,  tenemos una población de convalecientes que, si bien tiene un rango de edad de 19 hasta 81 años, la media de edad de aquellos que habían tenido síntomas en la infección aguda era de 48,5 años, y los asintomáticos de 42, 6 años. Te das cuenta que siempre los asintomáticos son más jóvenes, con predominio de mujeres.

Este factor edad tiene extrema importancia en la evolución, tanto en la infección aguda como en la convalecencia. Es importante decir que el 42 % de los pacientes que sufren una infección por este virus desarrollan un síndrome post-Covid, y más llamativo aún es que el 30 % de los pacientes que eran asintomáticos desarrollan síntomas semanas después del diagnóstico. Resulta sorprendente que el 94,4 % de estos convalecientes muestran alguna lesión pulmonar, en las tomografías axiales computarizadas que se han realizado.

El 85,2 % de nuestros pacientes tuvieron una enfermedad leve,  en el 7,4 % fue moderada y en el 7,4 % fue grave. En esos graves era de esperar los hallazgos de lesiones en la radiografía de tórax, pero no tanto así en los asintomáticos, lo cual nos suscitó mucha curiosidad.

Respecto a cómo quedaban desde el punto de vista inmunológico también los hallazgos fueron muy llamativos, porque la diferencia es abismal entre un paciente que tuvo una enfermedad con síntomas y los asintomáticos. Solo el 33, 3 % de los asintomáticos tenían anticuerpos totales para ese virus, comparado con un 92,6 % de los que tenían síntomas. Por lo que la conclusión fue que mientras más sintomático el enfermo, mayor número de anticuerpos tendrá contra el virus, mientras que los asintomáticos estarán más desprotegidos.

Hay que aclarar que la inmunidad no son solo anticuerpos, también puede tener respuesta celular. Esa respuesta de célula, si el individuo se pone en contacto con el virus, permite que estas manden a fabricar los anticuerpos que necesita la persona. Eso explicaría por qué ninguno de nuestros convalecientes se ha reinfectado. A cada uno de ellos le realizamos PCR en las consultas de seguimiento, para tener la evidencia de que no se trata de una reinfección y todos esos síntomas que presentan realmente son atribuibles a una infección post-COVID.

—Pero de lo que si no caben dudas a partir de estos resultados, es que es un error creer que al cursar de modo asintomático la enfermedad no se va a tener ningún daño.

—Dr. Narciso A. Jiménez: Un asintomático debería preocuparse más por una vacuna que uno que tuvo síntomas.

—¿Estamos hablando de secuelas que pudieran impedir realizar actividades diarias de la vida?

Dr. Narciso A. Jiménez: Las primeras semanas el problema es más generalizado, pues son muchas las personas que se quejan de disnea de esfuerzo: les falta el aire, cansancio fácil, incluso nos relatan que se levantan por la mañana y piensan que pueden asumir todas las tareas (estamos hablando de más de cuatro semanas después de haber sufrido la infección aguda) y después del medio día comienza un cansancio que los lleva a interrumpir sus labores. El final de la tarde es la hora más crítica.

— Según este estudio, ¿coinciden varias secuelas en un paciente?

—Dr. Narciso A. Jiménez: Sí. Según las observaciones que hemos hecho, esos daños se asocian más a condiciones previas de la salud, como mencionábamos anteriormente en relación a las comorbilidades. No tiene la misma repercusión el daño renal en un individuo joven que no tenía ningún daño renal, a aquel que ya padecía, por ejemplo, una glomerulopatía de base, por lo que en algunos se observa que empeoran esas enfermedades de base.

Nos preocupa mucho la afección del sistema nervioso, porque es la más frecuente.

— ¿Es posible que un paciente fallezca por secuelas de COVID-19?

Dr. Narciso A. Jiménez: Si el paciente era hipertenso y tenía una cardiopatía isquémica de base, y empeora ese estado clínico con la COVID-19, muy fácilmente puede darle un infarto del miocardio que lo pudiera llevar a la muerte, por ejemplo. Aunque no sea la causa directa del deceso, la COVID-19 sí es un factor que contribuye a acelerar esos procesos.

— Ya existen un primer grupo de resultados, ¿Cómo se prevé continuar la investigación? ¿Podríamos creer que este virus tiene secuelas que aún desconocemos?

Dr. Narciso A. Jiménez: Sin duda estamos comenzando y todos los días aprendemos y nos sorprendemos, por ejemplo, con pacientes de 32 años que tienen una afectación cardiaca, y estaban sanos previamente. Es muy preocupante. Los virus acostumbran mucho a hacer pericarditis; pero no solo vemos esta secuela, la cual estamos acostumbrados a encontrar después de una infección viral, sino también daño miocárdico, miocarditis focal, y ya son consecuencias mayores para la salud de las personas.

—Prácticamente todos los días en los partes de persona graves y críticas nos llama la atención que casi todas tienen padecimientos en común, como es la hipertensión arterial. Desde el punto de vista preventivo, ¿podríamos abundar en la importancia de mantener controlada la enfermedad?

Dr. Emilio Buchaca: Nosotros queremos insistir en el tema de las medidas preventivas, y en específico el control adecuado de las enfermedades crónicas no transmisibles que padece esa persona que se contagia.

En el desarrollo de las secuelas es importante que la población tenga claro que el grado de control de esta enfermedad crónica, o la aparición de alguna de ellas en la fase aguda de la COVID-19, establece un nuevo reto, primero para para esa persona que está padeciendo la enfermedad o sus secuelas, y en segundo lugar para el grupo de profesionales que tiene que tratar adecuadamente este problema de salud.

Es importante que las personas, ante síntomas persistentes de esta enfermedad, acudan a su médico de familia, donde hay las condiciones organizativas para poder dar seguimiento a nivel del área de salud y  a través de las comisiones municipales creadas dentro del protocolo nacional de atención al paciente convaleciente, para una evaluación integral.

— ¿Está prevista también la atención a las secuelas de carácter psicológico como el estrés y los trastornos del sueño?

Dr. Emilio Buchaca: Los trastornos del sueño, el insomnio, son de los más frecuentes que se reportan en el mundo. Los equipos de salud mental a nivel de las áreas de salud están preparados para abordar integralmente este tipo de secuelas y las personas deben acudir ante un especialista de presentarlos, pues no son daños menores.

— El SARS-CoV-2 ha venido a diluir las fronteras en cuanto a niveles de contagios y transmisión, pero ha marcado un hito también en relación a que se ha compartido la información científica de un modo del cual no había un precedente. Respecto a la evidencia sobre secuelas y convalecientes, ¿cuán útil le ha sido al grupo de especialistas el intercambio científico a nivel internacional?

Dr. Emilio Buchaca: Esto es un hecho inédito. Esta amarga experiencia que ya lleva más de un año ha dado la posibilidad, como un beneficio colateral, de socializar la información científica que se produce a diario y que es difícil a veces poderla filtrar críticamente, pues es mucho lo que se publica.

Ha habido un acceso a la información científica de alto nivel internacional y es una oportunidad que nuestros investigadores han tenido, para asimilar esa experiencia de los estudios básicos y clínicos en grupos de enfermos; y de nuestros investigadores poder publicar en relación al tema, tanto en el manejo de la enfermedad como de las secuelas.

— Una pregunta muy frecuente entre los pacientes convalecientes de la COVID-19 es ¿cuándo me vacuno, me podré vacunar?, en un escenario agudizado por la circulación de nuevas cepas. 

Dr. Narciso A. Jiménez: Los convalecientes sí se vacunarán en algún momento, pero aún se estudia el tiempo en que se deberá inmunizar a este grupo.

Está en curso en el Instituto de Hematología e Inmunología, en fase II, un ensayo clínico en convalecientes con el candidato vacunal Soberana Plus, que sería una dosis única. Es pionero en el mundo ese estudio.

Se supone que debe pasar como mínimo dos meses de la infección para poder recibir una vacuna. Pero lo que pedimos es paciencia y ecuanimidad, porque primero tenemos que tener la vacuna, el CECMED, es decir la autoridad reguladora, tiene que autorizarla y después que estén los resultados del estudio es que se organizará el plan de vacunas para los convalecientes.

La explicación de los expertos es clara. La mejor medida ante el coronavirus es evitar el contagio, porque no se trata solo de adquirir la infección y ser hospitalizado. Las consecuencias de contagiarse pueden acompañarnos largo tiempo, e incluso toda la vida.

Nasobuco, distanciamiento físico, lavado de manos, mantenerse  en casa y en espacios lo más ventilados posibles son simples acciones que pueden mantenernos a salvo de la “persistencia” de este virus.

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Directora de OPS llama a cerrar las brechas de acceso a vacunas COVID-19 ampliando su producción en América Latina y el Caribe

La Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, llamó este miércoles a cerrar las «flagrantes brechas» en el acceso a las vacunas contra la COVID-19 en América Latina y el Caribe y a disminuir la dependencia excesiva en las importaciones, a través de la ampliación de la capacidad de producción regional de productos médicos, incluidas las vacunas.

Tras señalar que sólo el 3 % de la población de América Latina y el Caribe ha completado su esquema de vacunación contra la COVID-19 hasta el momento, la doctora Etienne afirmó que la escasez de vacunas es un «síntoma de la dependencia excesiva de América Latina y el Caribe» en las importaciones de suministros médicos esenciales. Menos del 4 % de los productos médicos utilizados durante la respuesta a la COVID-19 han procedido de estos países, agregó.

«Ampliar la capacidad de América Latina y el Caribe para fabricar suministros médicos estratégicos — especialmente vacunas — es una necesidad, tanto para nuestra población como por una cuestión de seguridad de salud».

Etienne destacó que existen las «capacidades esenciales» para ampliar tal producción: instituciones académicas y de investigación sólidas, capacidad de manufactura y sistemas reguladores, así como un mecanismo eficaz de adquisición. Argentina, Brasil, Cuba y México cuentan con instalaciones de fabricación de vacunas bien establecidas, algunas de las cuales se están actualizando para producir vacunas COVID-19, indicó.

«Debemos aumentar la producción a lo largo de toda la cadena de valor de las vacunas; desde los insumos que las componen hasta los viales y jeringas que nos ayudan a distribuirlas, sin comprometer la calidad», aseveró.

La directora de la OPS añadió que la región debe «abrazar la promesa de las tecnologías de ARNm», que son la base de las vacunas altamente eficaces de Moderna y Pfizer contra la COVID-19, pero que también podrían utilizarse para otras vacunas. Recalcó también que, a este respecto, «la OPS está trabajando de cerca con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su centro de transferencia de tecnología de vacunas de ARNm contra la COVID-19».

La OPS también está en conversaciones con socios regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de Estados Americanos (OEA) y sus Estados Miembros para asegurar que los países interesados en ampliar la manufactura de productos médicos cuenten con recursos y apoyo, manifestó Etienne. Argentina, Chile y Perú están entre los países que ya han mostrado interés.

«Para que esto funcione», expresó, «necesitamos una escala, un compromiso de compra de productos fabricados en la región y una garantía de que los productos circularán libremente y sin restricciones de exportación — incluso durante las emergencias». El Fondo Rotatorio de la OPS «está preparado para ayudar a adquirir y distribuir estos productos a lo largo de la región, tal como se ha hecho durante los últimos 40 años», afirmó.

«Hace tiempo que se requiere una red de fabricación regional que se apoye en nuestras fortalezas nacionales y que esté respaldada por compromisos financieros sostenibles», agregó. «También es nuestra mejor esperanza para una solución de largo plazo, porque COVID-19 no será el último virus que ponga a prueba nuestros sistemas de salud».

La OPS ha entregado más de 12 millones de dosis de vacunas a países de América Latina y el Caribe adquiridas mediante el Mecanismo COVAX, la alianza mundial para la distribución equitativa de las vacunas contra la COVID-19. Otras 770 mil dosis están en camino a países de América Central y del Caribe, remarcó la directora de la OPS.

Situación epidemiológica en la región

La directora de la OPS también se refirió al elevado número de víctimas de la pandemia, acentuando que en la última semana hubo más de 1,2 millones de nuevos casos de COVID-19 y unas 31 mil muertes en el continente americano.

Aunque las infecciones por COVID-19 han disminuido en general en el último mes en la región, los nuevos casos y las muertes siguen aumentando en muchos países. En varios países del Caribe, como Bahamas, Haití y Trinidad y Tobago, se han duplicado las muertes por COVID-19 en la última semana. Costa Rica, Panamá y algunas partes de Honduras están informando de un aumento muy significativo de las nuevas infecciones.

Las infecciones están creciendo en Bolivia y Guayana Francesa, mientras que la «tendencia a la baja» de las semanas anteriores en Brasil se ha detenido. «A pesar de las reducciones generales en la mayoría de los países sudamericanos, en algunos focos de Argentina y Uruguay se duplicaron los casos y las muertes durante la última semana«, detalló.

Las condiciones de la pandemia han cambiado profundamente en Estados Unidos, «donde la cobertura generalizada [de vacunación] ha llevado a una fuerte reducción de las infecciones, muertes y hospitalizaciones por COVID-19», dijo Etienne. «Los avances que estamos viendo en Estados Unidos son testimonio del poder de las vacunas seguras y eficaces contra la COVID, pero subrayan la importancia vital de acelerar el acceso a las vacunas en toda nuestra región, para que otros países puedan inmunizar completamente a sus poblaciones«.

«Necesitamos urgentemente más vacunas para América Latina y el Caribe, una región que ha sido puesta a prueba por esta pandemia», subrayó.

Intervención sanitaria: algunas respuestas a interrogantes de la población

Desde que se conoce que Cuba cuenta con candidatos vacunales anti-COVID-19 seguros, con eventos adversos que por lo general son leves, y capaces de elevar los títulos de anticuerpos para proteger del SARS-CoV-2 y, en especial, de desarrollar formas graves de la enfermedad, las esperanzas de la población cubana han recibido varios nombres.

Actualmente, Abdala y Soberana 02 forman parte de la intervención sanitaria realizada en el país en grupos y territorios de riesgo, un proceso que si bien representa un estadio superior se enmarca en la estrategia de investigación y desarrollo de los candidatos vacunales cubanos, lo cual incluye también ensayos clínicos, estudios de intervención y vacunación de la población a partir del autorizo de uso de emergencia.

La realización de la intervención sanitaria debe contribuir a disminuir la cifra de enfermos y fallecidos y controlar la transmisión del virus, lo que posibilitará retornar a actividades económicas y sociales. Aún así, muchas son las dudas que permanecen en la población a propósito del inicio de este proceso el pasado 10 de mayo.

Al respecto, ofrecen algunas respuestas las doctoras Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública, y María Elena Soto Entenza, jefa del Departamento de Atención Primaria de Salud.

¿Qué es una intervención sanitaria?

Son acciones que se realizan teniendo en cuenta la evidencia epidemiológica y la tecnología disponible -en este caso, candidatos vacunales- para la erradicación, eliminación, reducción de niveles de exposición, control de la transmisión natural o prevención de ocurrencia de epidemias, limitación de daños y/o reducción de la mortalidad.

¿Qué elementos justifican la intervención sanitaria en grupos y territorios de riesgo con los candidatos vacunales cubanos?

El proceso se lleva a cabo en el país a partir de la administración de 415 mil 161 dosis de ambos candidatos en un período de dos meses, los resultados en las primeras dos fases de los ensayos clínicos de estos inmunógenos y los datos preliminares aportados por los estudios de intervención.

Otros incentivos están determinados por la relación favorable de beneficios sobre riesgo, la compleja situación epidemiológica con el aumento de casos en los últimos días y el incremento de pacientes graves, críticos y los fallecidos, además de la aparición de nuevas variantes genéticas.

¿Por qué intervención sanitaria y no vacunación masiva?

No es vacunación masiva porque no se está haciendo en toda Cuba, se evalúa su comportamiento y tiene elementos éticos y organizativos acotados, lo cual incluye un protocolo de investigación, un Comité de Ética que avaló la intervención, y se realiza bajo el concepto de la voluntariedad y el consentimiento informado.

¿Cuándo se podrá hablar de vacunación masiva?

Se considerará vacunación masiva (a una escala poblacional) cuando se logre el autorizo de uso de emergencia con registro condicionado por parte de la autoridad reguladora, cuando eso ocurra, culmina lo que esté pasando en ese momento, ya sea la intervención sanitaria en grupos y territorios de riesgo, por eso la intervención tiene carácter temporal.

¿Es opcional participar en la intervención sanitaria?

La intervención sanitaria se realiza bajo el concepto de voluntariedad, es decir, todo el que esté de acuerdo en que se le apliquen los candidatos vacunales. Lo más importante es estar informados y si alguien tiene alguna duda puede acudir a su médico de familia o a las autoridades de los policlínicos para que lo oriente en cuanto a los beneficios de estos inmunógenos.

¿Pueden vacunarse quienes se encuentren con tratamientos de esteroides?

En el caso de tratarse de altas dosis debe consultarlo con su médico de familia, pero en bajas dosis o tratamientos esporádicos sí pueden recibir los candidatos vacunales.

¿Qué ocurre con los alérgicos al Tiomersal?

Durante el proceso organizativo y la planificación de la intervención sanitaria se tuvo en cuenta identificar a estas personas para las cuales se producen, desde la industria biofarmacéutica, lotes sin el compuesto y una vez que estén listos se les podrá aplicar.

Además, en cada vacunatorio hay un equipo de urgencia para en caso de ocurrir un evento adverso grave los voluntarios puedan ser atendidos de manera inmediata.

¿Se inmunizará a la población infantil como parte de la intervención sanitaria?

Los menores de edad no forman parte, pues para ellos se están diseñando ensayos clínicos diferentes que aún no han sido aprobados. En La Habana la intervención sanitaria comenzó por los municipios de Regla, Guanabacoa, La Habana de Este y San Miguel del Padrón, en las personas a partir de los 19 años de edad, empezando de forma escalonada por los mayores de 60 años para luego ir descendiendo en el rango etario hacia los de 40 a 59 y posteriormente de 19 a 39 años.

Mientras que en el resto del país se efectúa la intervención sanitaria en personal de salud, trabajadores del Grupo Empresarial BioCubaFarma y otros grupos y territorios de riesgo sin incluir a población en edad pediátrica.

¿Se podrán vacunar los extranjeros en la intervención sanitaria?

Hasta ahora la intervención sanitaria no contempla la vacunación de los extranjeros, solo están aprobados los estudiantes y residentes extranjeros permanentes en Cuba, con un consentimiento informado.

¿Cuáles son los beneficios de la intervención sanitaria?

Al recibir las tres dosis de Abdala (0-14-28 días) y de Soberana 02 (0-28-56 días) se incrementarán los títulos de anticuerpos en el organismo para combatir el SARS-CoV-2, evitar que las personas se enfermen y transiten a estadios graves de la enfermedad. De igual forma, esta inmunidad al lograr altas coberturas de vacunación permitirá cortar la transmisión.

¿Las personas vacunadas deben seguir cumpliendo los protocolos sanitarios?

La inmunización no se logra hasta la tercera dosis y cuando existan altas coberturas de vacunación, por lo que es preciso continuar con las medidas higiénicas y de distanciamiento y el uso del nasobuco o mascarilla sanitaria. Además de cuidar a nuestros niños y adultos mayores y evitar las aglomeraciones.

Por tanto, seguir cumpliendo las medidas sanitarias orientadas debe ser premisa fundamental del actuar de cada ciudadano cubano. Como insistía el Ministro de Salud Pública, Dr. José Angel Portal Miranda en sus redes sociales: “Que avancemos hacia una inmunización masiva de nuestra población no puede convertirse en motivo para descuidar ninguna de las medidas sanitarias que se han puesto en práctica por más de un año en el territorio nacional“.

Tomado de: Minsap

Cuba contra la COVID-19: cada jornada cuenta

Este día el país amanece con 27 mil 227 pacientes ingresados producto de la COVID-19, de ellos 4 mil 353 son sospechosos de la enfermedad, 16 mil 162 están en vigilancia y confirmados activos 6 mil 712, según informó en conferencia de prensa el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Los resultados son producto del análisis, este lunes, de 21 mil 995 muestras para PCR, de las cuales mil 244 resultaron positivas, acumulándose de esta forma 4 millones 037 mil 878 pruebas realizadas y 126 mil 755 personas positivas al virus.

Al inicio de la conferencia, el especialista del Minsap lamentó el fallecimiento de 12 pacientes como consecuencia del contagio, con los cuales el país llega a la lamentable cifra de 826 decesos, al tiempo que se atienden en las terapias intensivas 130 pacientes confirmados de ellos 40 críticos y 90 graves.

No obstante las cifras informadas en el día de hoy, resulta significativo que más de 440 mil 000 cubanos han sido vacunados como parte de la intervención sanitaria con los candidatos vacunales Abdala y Soberana 02 respectivamente.

En La Habana, provincia del país que presenta mayor complejidad epidemiológica y que para esta fecha reportó 600 nuevos contagios, a partir del último cierre se confirmaban 186 mil 499 personas vacunadas en solo cinco días, de las 397 mil 694 seleccionadas para formar parte de este primer momento del proceso en los municipios de San Miguel del Padrón, Habana del Este, Regla y Guanabacoa.

Estos datos fueron informados por el Ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, durante la reunión del grupo temporal de trabajo para la prevención y control del nuevo coronavirus, que encabeza el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el miembro del Buró Político y Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.

Lic. Oneidys Hernández Vidal
CNICM-Infomed

Más información:

– Minsap. Parte de cierre del día 17 de mayo a las 12 de la noche.
– Infomed. Infecciones por coronavirus. COVID-19

Las cinco vacunas de Cuba contra la COVID-19: la historia completa sobre Soberana 01/02/Plus, Abdala y Mambisa

A pesar de sus limitados recursos materiales, Cuba es responsable de desarrollar dos de las tan solo 23 vacunas contra el coronavirus que han iniciado ensayos de fase 3 en el mundo, y tiene otras tres en camino. Helen Yaffe (University of Glasgow) explica cómo funcionan las vacunas Soberana, Abdala y Mambisa; cómo se iniciará el proceso de vacunación en Cuba y en el extranjero; y cómo el país logró elaborarlas contra el tiempo y contra todas las adversidades.

Cuando la COVID‑19 llegó a Cuba, el Gobierno movilizó de inmediato a su extenso sistema de salud pública y a su industria de biotecnología líder a nivel mundial. Esta acción decisiva ha permitido que Cuba mantenga niveles muy bajos de contagios y mortalidad. En 2020, Cuba registraba un total de 12.225 casos de infección por coronavirus y 146 muertes en una población de 11,2 millones, lo que corresponde a una de las tasas más bajas del hemisferio occidental. Sin embargo, la reapertura de los aeropuertos en noviembre de 2020 provocó un nuevo aumento, y en enero de 2021 se registraron más infecciones que durante todo el año anterior. Pese a esto, para el 24 de marzo de 2021, Cuba registraba menos de 70.000 casos y 408 muertes. La mortalidad era de 35 por millón, en comparación con, por ejemplo, la tasa de 1.857 por millón de personas observada en Gran Bretaña. El índice de letalidad entre las personas infectadas era de tan solo el 0,59 %, en comparación con el 2,2 % promedio registrado en el mundo y el 2,9 % de Gran Bretaña.

Para entonces, Cuba había enviado 57 brigadas de profesionales médicos especializados del Contingente Internacional Henry Reeve para ofrecer tratamiento a 1,26 millones de pacientes con coronavirus en 40 países, lo que se suma a los 28.000 profesionales sanitarios cubanos que trabajan en 66 países del mundo. Luego, en marzo de 2021, Cuba inició los ensayos clínicos de fase 3 de dos vacunas de producción nacional contra el COVID‑19, con otras tres posibles candidatas en proceso de desarrollo. Estos logros son aún más extraordinarios si consideramos que desde 2017 el Gobierno de EEUU ha aplicado 240 nuevas sanciones, acciones y medidas que buscan endurecer el bloqueo de 60 años contra Cuba. Alrededor de 50 de estas medidas se implementaron durante la pandemia misma, con un costo para el sector sanitario que supera los $200 millones.

La historia completa de las vacunas de Cuba contra la COVID-19

A nivel mundial, se están desarrollando alrededor de 200 vacunas contra el COVID‑19, y 23 de ellas han avanzado a ensayos clínicos de fase 3 (hasta finales de marzo de 2021). Aunque ningún otro país latinoamericano ha desarrollado una vacuna propia, dos de los 23 ensayos de fase 3 actualmente en curso son cubanos: Soberana 02 y Abdala. Además, otras tres posibles vacunas cubanas están en fases anteriores de ensayo: Soberana 01, Soberana Plus y Mambisa. Entonces, ¿cómo ha logrado Cuba desarrollar cinco vacunas contra la COVID‑19 en tan poco tiempo?

La industria de biotecnología de Cuba es única. Es de propiedad completamente estatal, libre de la participación de privados, con innovaciones dirigidas a atender las necesidades del sector de salud pública y que no buscan obtener ganancias en el mercado local. En ella colaboran docenas de instituciones de investigación y desarrollo que comparten sus recursos y conocimientos en lugar de competir, lo que facilita avanzar rápidamente de la investigación e innovación a los ensayos y la aplicación. Cuba tiene la capacidad para producir el 60‑70 % de los medicamentos que consume a nivel local, algo imprescindible dado el bloqueo de EEUU y el costo de los medicamentos en el mercado internacional. Además, hay una circulación continua y exhaustiva de información y personal entre universidades, centros de investigación y el sistema de salud pública. Todos estos elementos han demostrado ser esenciales en el desarrollo de las vacunas de Cuba contra la COVID‑19.

¿Cómo funcionan las vacunas de Cuba contra la COVID-19?

En el mundo se están desarrollando cinco tipos de vacunas contra la COVID-19:

  • Vacunas de vectores virales, que usan un virus no relacionado e inofensivo modificado para proporcionar material genético del SARS-CoV-2 (como las vacunas de Oxford AstraZeneca y Gamaleya [Sputnik V]))
  • Vacunas ARNm (ácido ribonucleico mensajero) que enseñan al sistema inmune a reconocer el virus (Pfizer y Moderna)
  • Vacunas inactivadas que contienen el virus SARS-CoV-2 ( inactivo (Sinovac/Butantan, SinoPharm, Bharat Biotec)
  • Vacunas atenuadas que contienen elSARS-CoV-2 (debilitado (Codagenix)
  • Vacunas de proteínas que contienen proteínas derivadas del SARS-CoV-2 (que desencadenan una respuesta inmunitaria (Novavax, Sanofi/GSK)

Las cinco vacunas cubanas en etapa de ensayos clínicos son de proteínas. Esto significa que contienen una parte de la proteína S utilizada por el virus para unirse a las células humanas, lo que genera anticuerpos neutralizantes que bloquean este proceso de unión.

La Dra. Marlene Ramírez González explicó al British Medical Journal que las vacunas cubanas son vacunas de subunidades, “uno de los enfoques más económicos y el tipo sobre el cual Cuba tiene la mayor cantidad de conocimientos y experiencia y la mejor infraestructura … [Estas] se basan solo en la parte [del antígeno de la COVID] que entra en contacto con el receptor celular [el dominio de unión al receptor], que es también la que induce la mayor cantidad de anticuerpos neutralizantes”. Agregó que, si bien las vacunas cubanas no son las únicas que usan esta estrategia, Soberana 02 es única entre las vacunas contra la COVID por otro motivo: combina el dominio de unión al receptor del antígeno con una forma inactivada de tétanos para potenciar la respuesta inmunitaria, lo que la convierte en la única “vacuna conjugada” contra la COVID‑19.

En un correo electrónico, Idania Caballero, Dra. en Ciencias Farmacéuticas de BioCubaFarma, señaló que estas vacunas están basadas en décadas de estudio de las ciencias médicas y trabajo con enfermedades infecciosas:

«La mortalidad por enfermedades infecciosas en Cuba, incluso durante el COVID, es inferior al 1%. Actualmente, Cuba vacuna contra 13 enfermedades con 11 vacunas, ocho de las cuales se producen en el país. Seis enfermedades se han erradicado gracias a los programas de vacunación. Las vacunas que se producen con estas tecnologías se han administrado incluso a niños en sus primeros meses de vida”.

Las vacunas Soberana son producidas por el Instituto Finlay en alianza con el Centro de Inmunología Molecular y el Centro Nacional de Biopreparados. El nombre “Soberana” refleja su importancia económica y política para la isla: sin su producción nacional, Cuba tendría grandes dificultades para acceder a vacunas extranjeras, ya sea debido a su costo en los mercados internacionales o a raíz del prolongado embargo de EEUU. El mecanismo de acción de estas vacunas consiste en insertar información genética en células de mamíferos superiores. Soberana Plus es la primera vacuna para pacientes con COVID‑19 convalecientes que inicia la etapa de ensayos clínicos.

Las otras vacunas, Abdala y Mambisa (una vacuna intranasal sin agujas), están siendo producidas por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Abdala recibe su nombre de un poema del héroe nacional José Martí, y Mambisa recibe su nombre en honor a los soldados que lucharon contra el dominio español a mediados y finales del siglo XIX. Estas vacunas insertan información genética en un microorganismo unicelular menos evolucionado (la levadura Pichia pastoris), y su desarrollo se basa en la amplia experiencia y el impresionante historial del CIGB, cuyas vacunas contra la hepatitis B se usan en Cuba desde hace 25 años.

Al concentrarse en el desarrollo de diferentes plataformas tecnológicas para la elaboración de vacunas, las instituciones participantes han evitado competir por recursos. Caballero explica que “Cuba tiene la capacidad de producir dos cadenas de vacunas independientes, con más de 90 millones de vacunas al año, a la vez que mantiene la producción de otros productos para el mercado nacional y para exportación”. Las vacunas de Cuba requieren tres dosis; sin embargo, dado que se mantienen estables a temperaturas de 2 a 8°C, no es necesario realizar una inversión adicional en equipos de refrigeración especializados.

¿Cómo funcionan los ensayos de vacunas de fase 3 en Cuba?

Hacia fines de marzo, ya se estaban realizando los ensayos de fase 3 de Soberana 02 y Abdala, cada uno con decenas de miles de voluntarios adultos en regiones con una elevada incidencia de COVID‑19. Soberana 02 se está administrando en La Habana, y Abdala, en Santiago de Cuba y Guantánamo. El análisis y el seguimiento de los pacientes que participan en los ensayos de fase 3 continuará hasta enero de 2022 para estudiar si las vacunas previenen la transmisión, cuánto dura la inmunidad, y responder otras preguntas a más largo plazo que los fabricantes a nivel global no han podido responder debido a la necesidad urgente de poner vacunas eficaces a disposición del público.

Otros 150.000 trabajadores sanitarios de La Habana están recibiendo las inyecciones de Soberana 02 como parte de un “estudio de intervención”, que es un tipo de ensayo que puede autorizarse una vez que la seguridad del fármaco ha sido demostrada en la fase 2. Los estudios de intervención no incorporan el uso de doble enmascaramiento ni de placebo. Además, 120.000 trabajadores sanitarios del occidente de Cuba recibirán Abdala en las próximas semanas. Otros estudios de intervención que se realizarán en la capital comprenden la vacunación de 1,7 millones de personas de La Habana, lo que equivale a la mayoría de la población adulta de la ciudad, para fines de mayo de 2021; es decir, para entonces dos millones de cubanos habrán completado su proceso de vacunación.

Suponiendo que estos ensayos tengan resultados satisfactorios, en junio comenzará una campaña de vacunación nacional que dará prioridad según los factores de riesgo y la edad (inicialmente a personas de 60 años y mayores). Para fines de agosto de 2021, el Gobierno espera haber vacunado a seis millones de cubanos, lo que representa a más de la mitad de la población total. Antes del cierre de 2021, Cuba espera estar entre los pocos países del mundo que habrán vacunado a toda su población.

Los investigadores médicos cubanos también confían en tener la capacidad y la experiencia para adaptar las formulaciones y tecnologías de las vacunas, como también los protocolos, para enfrentar nuevas variantes. Pero por ahora, el siguiente paso es lanzar un nuevo estudio en el que participarán niños y adolescentes de 5 a 18 años y comenzar los ensayos de fase 2 para Soberana 01 y Soberana Plus.

La vacuna Pan-Corona de Cuba y China estará dirigida a múltiples cepas de la COVID-19

El CIGB de Cuba también se ha asociado con colegas de China para trabajar en una nueva vacuna llamada Pan-Corona, diseñada para ser eficaz contra diferentes cepas del coronavirus. La idea es que esta vacuna estimule la generación de anticuerpos mediante el uso de partes conservadas del virus, en lugar de aquellas tendientes a la variación (junto con partes dirigidas a la respuesta celular). Cuba aporta la experiencia y el personal, mientras que China proporciona el equipo y los recursos. La investigación se llevará a cabo en el Centro de Innovación Biotecnológica de Yongzhou en la provincia china de Hunan, creado el año pasado con equipos y laboratorios diseñados por especialistas cubanos. Gerardo Guillén, director de Investigaciones Biomédicas de CIGB, cree que este abordaje “podría proteger contra las emergencias epidemiológicas causadas por nuevas cepas del coronavirus que puedan surgir en el futuro”. El proyecto se edifica sobre casi dos décadas de colaboración en el área de ciencias médicas entre Cuba y China, lo que incluye cinco empresas conjuntas en el sector de biotecnología.

Una vacuna para el Sur Global

Los profesionales cubanos han recibido diez medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en el transcurso de 26 años, y sus productos biotecnológicos ya estaban siendo exportados a 49 países antes de la pandemia, entre los que se incluyen vacunas empleadas en los programas de vacunación de América Latina. Cuba ha declarado que sus vacunas contra la COVID‑19 también se exportarán a otros países. Esto brinda esperanza a naciones de bajos y medianos ingresos que simplemente no pueden afrontar el costo de vacunar a su población a los altos precios fijados por las principales compañías farmacéuticas (entre $10 y $30 por dosis). El caso de la multinacional estadounidense Pfizer es incluso peor: recientemente, se la acusó de “intimidar” a los países latinoamericanos para que dejaran activos soberanos, como edificios de embajadas y bases militares, en garantía contra el costo de cualquier proceso judicial que pudiera haber en el futuro en relación con las vacunas de la compañía.

Mediante un acuerdo con el Instituto Pasteur de Irán, 100.000 iraníes participarán en los ensayos clínicos de fase 3 de Soberana 02, y otros 60.000 se inscribirán en Venezuela. Otros países, entre ellos México, Jamaica, Vietnam, Pakistán e India han manifestado interés en las vacunas cubanas, al igual que la Unión Africana (en nombre de las 55 naciones africanas). Es probable que Cuba aplique una escala móvil al establecer el precio de exportación de las vacunas contra la COVID‑19, de manera que refleje la capacidad de pago del importador, como ocurre cuando cobra los servicios de profesionales médicos en el extranjero.

Lo que Cuba ha logrado es extraordinario, pero, como enfatiza Caballero, “sin el bloqueo injusto de EEUU, Cuba pudo haber obtenido incluso mayores y mejores resultados”. Cuba invierte una proporción pequeña comparada con la inversión de Gran Bretaña y Estados Unidos en atención sanitaria, pero al maximizar sus escasos recursos, el país ha conseguido organizar una respuesta altamente efectiva a la pandemia global. La clave del éxito cubano no ha sido la intervención estatal en sí misma, sino la naturaleza de esa intervención: el sistema socialista de este país establece que se debe priorizar el bienestar social por sobre las ganancias privadas.

Tal vez no sea una lección que otros países estén preparados para oír, pero la asistencia internacional brindada por Cuba durante la pandemia muestra los beneficios de la solidaridad y la cooperación globales cuando se trata de abordar problemas que afectan al mundo entero.

Notas:
• Las opiniones expuestas son de los autores y no reflejan la postura de LSE
• Este artículo se basa parcialmente en el capítulo 5 (“The curious case of Cuba’s biotech revolution”) del nuevo libro de Helen Yaffe: We Are Cuba! How a Revolutionary People Have survived in a Post-Soviet World (Yale University Press, 2020)
• Traducción de Andrea Riffo

 

Tomado de LSE Latin America and Caribbean.

 

 

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