Aniversario

Conmemoran ginecobstetras cubanos 173 aniversario del natalicio del General Profesor Eusebio Hernández Pérez

La Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología desde hace varios lustros decidió que cada 18 de enero, fecha en que se conmemora el natalicio del General y Dr. Eusebio Hernández Pérez, Padre de la Obstetricia cubana, rendirle merecido tributo por lo que su vida y obra significan para la historia de nuestra Patria, las ciencias médicas y para nuestra especialidad.

El 18 de enero, por tanto, es un día de significación patriótica para los ginecobstetras cubanos, pero también de reconocimiento al trabajo abnegado de todos los que, de una forma u otra, participamos en el cuidado de la salud de la mujer cubana. Un día también, para que los estudiantes de Medicina conozcan que nuestra historia está llena de hombres como Eusebio Hernández Pérez que constituyen un símbolo y paradigma para las nuevas generaciones.

La tasa de mortalidad infantil del pasado año 2025 fue de 9,9 por mil nacidos vivos y la mortalidad materna de 44,1 por 100 000 nacidos vivos, cifras que ponen de manifiesto las condiciones de salud heredadas por la tensa situación económica y social que atraviesa el país, dada, en gran medida, por el impacto del bloqueo impuesto por los Estados Unidos que limita la adquisición de medicamentos, insumos y equipamiento necesarios para la atención a la madre y el recién nacido, entre otras.

El 2025 fue un año difícil matizado por múltiples adversidades y carencias, pero gracias al sacrificio, muchas veces extremo, el empeño, la constancia y consagración de nuestros ginecobstetras ante la elevada morbilidad materna y la prematuridad que resultan frecuentes y la labor de los neonatólogos con tantas o más dificultades para la atención a los recién nacidos, no han permitido reducir los indicadores con respecto a los del año anterior, como casi siempre hemos logrado. No obstante, nuestro compromiso un día como hoy, en que conmemoramos el 193 aniversario del natalicio del Padre de la Obstetricia cubana es alcanzar mejores indicadores en este año 2026.

Los logros obtenidos por la salud cubana a través de tantos años, no pueden ser soslayados y son el acicate para nuevos empeños. La actualización científica constante, la unidad en los colectivos médicos, la responsabilidad, el humanismo, la interrelación efectiva entre los niveles de atención a la salud, la dedicación al trabajo y un mayor compromiso personal y social son los elementos que nos permitirán una atención de calidad a la mujer cubana y continuar mostrando indicadores de salud cada vez mejores.

Hay en la historia de Cuba, hombres de persistente presencia, el General y Dr. Eusebio Hernández Pérez es uno de esos. Por eso, le rendimos tributo en el 193 aniversario de su natalicio y no puede haber mejor ocasión para reconocer el trabajo realizado por los ginecobstetras cubanos y el personal de la salud en el 2025 y desearles a todos muchos éxitos en el año que recién comienza. Así honraremos al profesor Eusebio Hernández Pérez y a los muchos profesores que nos precedieron y que, lamentablemente, ya no están presentes.

El reconocimiento a todos los ginecobstetras en este día de significación patriótica, científica y docente para todos nosotros. Gloria eterna al general del Ejercito Libertador y Profesor de la Universidad de La Habana Dr. Eusebio Hernández Pérez.

Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología.

XXXIII Aniversario de Infomed

Infomed arriba este 18 de diciembre, a su XXXIII Aniversario.

Hoy rememoramos los momentos fundacionales y las diversas etapas que han dado vida a este proyecto colectivo. Esta celebración es un homenaje a todos los que han formado parte de la fundación y el crecimiento de la Red de Salud de Cuba.

Para el próximo año la institución se propone mantener las líneas de trabajo fundamentales, que nos permitirán elevar la calidad de los productos y servicios de información, y la introducción de nuevos servicios, el mantenimiento y ampliación de la capacidad de la red Infomed, así como, la calidad y visibilidad de la publicación científica.

Otra de las prioridades será la redesignación como Centro Colaborador OPS/OMS en Gestión del Conocimiento y Comunicación Científica para el periodo 2026-2029 y asumir las tareas que se deriven de la colaboración con el Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencias de la Salud (BIREME), así como fortalecer y crear capacidades de colaboración nacional e internacional.

Llamamos a todos los que han pertenecido a este proyecto, donde quiera que estén, a celebrar juntos, a recordar lo vivido y a seguir soñando el futuro de Infomed que siempre ha sido y será una versión en desarrollo porque habrá de navegar y ajustarse al presente y al provenir.

¡Felicitaciones a todos los miembros del sector de la salud que están comprometidos con nuestro crecimiento!

Más información.

Reconocen a trabajadores del Instituto de Medicina Tropical en el 88 aniversario de su fundación

En el acto de celebración por los 88 años de fundado el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí“ (IPK), la Dra. Vivian Kourí Cardella, su actual directora, reconoció el papel de sus trabajadores en los logros alcanzados y en la destacada trayectoria de esta emblemática institución de la ciencia cubana.

Durante la actividad se entregaron reconocimientos a un grupo de investigadores que representan la vanguardia del quehacer científico en nuestro país. La categoría honorífica de Investigador de Mérito, otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, distingue a profesionales con más de tres décadas de aportes trascendentales al desarrollo científico y tecnológico en Cuba.

Este reconocimiento adquirió un valor aún más especial, expresó la Dra. Kourí, porque todas las homenajeadas en esta ocasión son mujeres, protagonistas de una tradición científica marcada por la excelencia, la perseverancia y la capacidad de abrir caminos en entornos donde el liderazgo femenino continúa siendo un logro que se conquista día a día.

«Nos enorgullece profundamente que tres de estas investigadoras distinguidas formen parte del cuerpo de dirección de nuestra institución, demostrando que en el IPK el liderazgo administrativo no solo acompaña, sino que se alimenta y se fortalece del liderazgo científico. Esta convergencia —rara en muchas instituciones— es una de nuestras mayores fortalezas: dirigentes que son, al mismo tiempo, científicas de prestigio; mujeres capaces de conducir a sus familias y a sus equipos de trabajo, de generar conocimiento y de sostener, con su ejemplo, la cultura de excelencia que caracteriza al IPK», dijo.

Fueron reconocidas con esta categoría honorífica:

– Dra. Vivian Kouri
– Dra. Sonia Resik
– Dra. María del C. Marquetti
– Dra. María Teresa Ilnait

En el acto también se reconocieron a ocho colectivos destacados con certificados otorgados por el ministro de Salud Pública. Es importante subrayar que estos grupos no responden únicamente a la estructura organizativa formal del IPK. Muchos de ellos son colectivos funcionales, integrados por profesionales de diferentes áreas que, al unir sus capacidades, logran resultados que trascienden departamentos y fronteras internas.

Estos colectivos reflejan la diversidad de funciones que sostienen al IPK: no solo la investigación y la asistencia especializada, sino también áreas técnicas, logísticas y de apoyo, todas esenciales para garantizar el funcionamiento integral de la institución. Los certificados reconocen ese esfuerzo conjunto, esa capacidad de articular saberes y esa voluntad de trabajar más allá de las estructuras formales para dar solución a los desafíos cotidianos. Cada uno de estos colectivos —en su diversidad, en su complementariedad y en su compromiso— representa una fortaleza estratégica para el IPK y demuestran que la excelencia institucional se construye desde todos los espacios.

De igual manera, se entregaron 15 distinciones “Juan Tomas Roing” y seis medallas “Piti Fajardo” a trabajadores de la institución con una reconocida trayectoria laboral. También, se entregaron reconocimientos por el Día de la Medicina Latinoamericana a aquellos que, entre tantos ejemplos de entrega y sacrificio, han sobresalido con sus resultados.

Otro importante reconocimiento lo recibieron médicos y enfermeras que ante la compleja situación de salud debido a la epidemia de chikungunya se incorporaron a apoyar a el servicio de cuidados intensivos del IPK. Ellos son los doctores Dannis de la Caridad Tuero Fraga y Maiko Hesser López Pérez; y Eliecer Cairo Arteaga, Carlos Puentes Valdés, Enrique Gómez Barrio, la Lic. Maria Antonia Gómez, Milagros Hernández Hernández y Frank David Quintana Izquierdo, del personal de enfermería.

Felicitaciones a esta institución, abanderada de la ciencia cubana al servicio de la salud del pueblo, y a su colectivo de trabajadores.

IPK: 88 años velando el sueño de Cuba

Dicen que, en ciertos lugares de Cuba, la ciencia tiene olor. En el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), a veces huele a reactivo, a bata recién lavada, a madrugada sin fin. Pero la mayor parte del tiempo huele a compromiso. A ese compromiso silencioso de quienes saben que el país entero respira más tranquilo porque ellos siguen ahí, vigilando.

El IPK cumple 88 años, y no es solo un aniversario: es la historia viva de un país que aprendió —muchas veces con dolor— que la salud pública se defiende con talento, con rigor y con una voluntad colectiva que no admite descanso.

Desde su fundación, el Instituto nació marcado por un apellido que ya forma parte del ADN sanitario de Cuba: Kourí. Primero, Pedro Kourí Esmeja, el visionario que soñó y construyó esta casa de ciencia cuando hablar de enfermedades tropicales era casi hablar de destino. Luego Gustavo Kourí Flores, el hombre que modernizó al IPK, que lo convirtió en referencia regional, que puso a Cuba en el mapa de la investigación epidemiológica y cuya huella sigue recorriendo cada uno de sus pasillos.

Hoy, esa herencia también se honra bajo la conducción de la Dra. Vivian Kourí Cardella, actual directora del Instituto, quien ha asumido con rigor y sensibilidad la misión de preservar el legado familiar y proyectarlo hacia los desafíos sanitarios del presente.

La impronta de esa familia insigne continúa viva en la obra colectiva de un ejército blanco que, en horas difíciles, vuelve a demostrar que el IPK no es solo un centro: es una manera de servir.

Porque si algo ha enseñado la historia es que las epidemias siempre regresan. A veces con nombres viejos, otras con máscaras nuevas. Y cada vez que vuelven, el Instituto despierta un latido más acelerado: la vigilancia, los diagnósticos oportunos, la atención a cada caso, la investigación que no duerme. En esas horas tensas —como las que vive el país hoy— el IPK se convierte en puerto seguro, en brújula y escudo.

Detrás de cada informe epidemiológico, de cada muestra procesada en tiempo récord, de cada estrategia sanitaria, hay rostros conocidos y respetados por toda Cuba y otros que pocas veces salen en los titulares: microbiólogos que no conocen la palabra descanso, laboratoristas de manos veloces y precisas, epidemiólogos que revisan mapas hasta el amanecer, técnicos que afinan equipos como si afinaran un violín, enfermeras que sostienen el ánimo cuando las cifras inquietan. Y también los que limpian, transportan, ordenan, sostienen —porque sin ellos la ciencia no camina.

Hoy, cuando la nación vuelve a enfrentar días complejos, el Instituto responde como siempre: con ciencia y corazón, y por eso desde él se han difundido los protocolos nacionales para el manejo de pacientes con chikungunya.

Porque así ha sido desde el principio: El IPK no nació para mirar la enfermedad. Nació para vencerla.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Ocho jóvenes, una injusticia y 154 años de memoria para la medicina cubana

El fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina, uno de los crímenes más dolorosos del régimen colonial español en Cuba, es recordado hoy al cumplirse 154 años de aquel hecho que marcó para siempre la identidad de la educación médica cubana.

El 27 de noviembre de 1871, en medio de la crisis del poder colonial y presiones del Cuerpo de Voluntarios español, los jóvenes fueron condenados sin pruebas tras una acusación falsa de profanación en el cementerio de Espada. Aunque un primer juicio no encontró motivos para sancionarlos, un segundo tribunal —manipulado políticamente— impuso la pena de muerte a cinco estudiantes y seleccionó arbitrariamente a otros tres. Uno ni siquiera estaba en La Habana aquel día.

La ejecución generó indignación dentro y fuera de Cuba. Figuras españolas como Nicolás Estévanez y Federico Capdevila renunciaron en protesta, y las autoridades responsables fueron destituidas tras el escándalo.

Hoy, estudiantes y trabajadores de la salud rinden homenaje a aquellos jóvenes, símbolos de inocencia, dignidad y resistencia frente a la injusticia. Su legado recuerda que la medicina cubana se sostiene también en la memoria de quienes pagaron un precio injusto por un crimen que nunca cometieron.

Por Mylenys Torres Labrada

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