Aniversario

XXXIII Aniversario de Infomed

Infomed arriba este 18 de diciembre, a su XXXIII Aniversario.

Hoy rememoramos los momentos fundacionales y las diversas etapas que han dado vida a este proyecto colectivo. Esta celebración es un homenaje a todos los que han formado parte de la fundación y el crecimiento de la Red de Salud de Cuba.

Para el próximo año la institución se propone mantener las líneas de trabajo fundamentales, que nos permitirán elevar la calidad de los productos y servicios de información, y la introducción de nuevos servicios, el mantenimiento y ampliación de la capacidad de la red Infomed, así como, la calidad y visibilidad de la publicación científica.

Otra de las prioridades será la redesignación como Centro Colaborador OPS/OMS en Gestión del Conocimiento y Comunicación Científica para el periodo 2026-2029 y asumir las tareas que se deriven de la colaboración con el Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencias de la Salud (BIREME), así como fortalecer y crear capacidades de colaboración nacional e internacional.

Llamamos a todos los que han pertenecido a este proyecto, donde quiera que estén, a celebrar juntos, a recordar lo vivido y a seguir soñando el futuro de Infomed que siempre ha sido y será una versión en desarrollo porque habrá de navegar y ajustarse al presente y al provenir.

¡Felicitaciones a todos los miembros del sector de la salud que están comprometidos con nuestro crecimiento!

Más información.

Reconocen a trabajadores del Instituto de Medicina Tropical en el 88 aniversario de su fundación

En el acto de celebración por los 88 años de fundado el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí“ (IPK), la Dra. Vivian Kourí Cardella, su actual directora, reconoció el papel de sus trabajadores en los logros alcanzados y en la destacada trayectoria de esta emblemática institución de la ciencia cubana.

Durante la actividad se entregaron reconocimientos a un grupo de investigadores que representan la vanguardia del quehacer científico en nuestro país. La categoría honorífica de Investigador de Mérito, otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, distingue a profesionales con más de tres décadas de aportes trascendentales al desarrollo científico y tecnológico en Cuba.

Este reconocimiento adquirió un valor aún más especial, expresó la Dra. Kourí, porque todas las homenajeadas en esta ocasión son mujeres, protagonistas de una tradición científica marcada por la excelencia, la perseverancia y la capacidad de abrir caminos en entornos donde el liderazgo femenino continúa siendo un logro que se conquista día a día.

«Nos enorgullece profundamente que tres de estas investigadoras distinguidas formen parte del cuerpo de dirección de nuestra institución, demostrando que en el IPK el liderazgo administrativo no solo acompaña, sino que se alimenta y se fortalece del liderazgo científico. Esta convergencia —rara en muchas instituciones— es una de nuestras mayores fortalezas: dirigentes que son, al mismo tiempo, científicas de prestigio; mujeres capaces de conducir a sus familias y a sus equipos de trabajo, de generar conocimiento y de sostener, con su ejemplo, la cultura de excelencia que caracteriza al IPK», dijo.

Fueron reconocidas con esta categoría honorífica:

– Dra. Vivian Kouri
– Dra. Sonia Resik
– Dra. María del C. Marquetti
– Dra. María Teresa Ilnait

En el acto también se reconocieron a ocho colectivos destacados con certificados otorgados por el ministro de Salud Pública. Es importante subrayar que estos grupos no responden únicamente a la estructura organizativa formal del IPK. Muchos de ellos son colectivos funcionales, integrados por profesionales de diferentes áreas que, al unir sus capacidades, logran resultados que trascienden departamentos y fronteras internas.

Estos colectivos reflejan la diversidad de funciones que sostienen al IPK: no solo la investigación y la asistencia especializada, sino también áreas técnicas, logísticas y de apoyo, todas esenciales para garantizar el funcionamiento integral de la institución. Los certificados reconocen ese esfuerzo conjunto, esa capacidad de articular saberes y esa voluntad de trabajar más allá de las estructuras formales para dar solución a los desafíos cotidianos. Cada uno de estos colectivos —en su diversidad, en su complementariedad y en su compromiso— representa una fortaleza estratégica para el IPK y demuestran que la excelencia institucional se construye desde todos los espacios.

De igual manera, se entregaron 15 distinciones “Juan Tomas Roing” y seis medallas “Piti Fajardo” a trabajadores de la institución con una reconocida trayectoria laboral. También, se entregaron reconocimientos por el Día de la Medicina Latinoamericana a aquellos que, entre tantos ejemplos de entrega y sacrificio, han sobresalido con sus resultados.

Otro importante reconocimiento lo recibieron médicos y enfermeras que ante la compleja situación de salud debido a la epidemia de chikungunya se incorporaron a apoyar a el servicio de cuidados intensivos del IPK. Ellos son los doctores Dannis de la Caridad Tuero Fraga y Maiko Hesser López Pérez; y Eliecer Cairo Arteaga, Carlos Puentes Valdés, Enrique Gómez Barrio, la Lic. Maria Antonia Gómez, Milagros Hernández Hernández y Frank David Quintana Izquierdo, del personal de enfermería.

Felicitaciones a esta institución, abanderada de la ciencia cubana al servicio de la salud del pueblo, y a su colectivo de trabajadores.

IPK: 88 años velando el sueño de Cuba

Dicen que, en ciertos lugares de Cuba, la ciencia tiene olor. En el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), a veces huele a reactivo, a bata recién lavada, a madrugada sin fin. Pero la mayor parte del tiempo huele a compromiso. A ese compromiso silencioso de quienes saben que el país entero respira más tranquilo porque ellos siguen ahí, vigilando.

El IPK cumple 88 años, y no es solo un aniversario: es la historia viva de un país que aprendió —muchas veces con dolor— que la salud pública se defiende con talento, con rigor y con una voluntad colectiva que no admite descanso.

Desde su fundación, el Instituto nació marcado por un apellido que ya forma parte del ADN sanitario de Cuba: Kourí. Primero, Pedro Kourí Esmeja, el visionario que soñó y construyó esta casa de ciencia cuando hablar de enfermedades tropicales era casi hablar de destino. Luego Gustavo Kourí Flores, el hombre que modernizó al IPK, que lo convirtió en referencia regional, que puso a Cuba en el mapa de la investigación epidemiológica y cuya huella sigue recorriendo cada uno de sus pasillos.

Hoy, esa herencia también se honra bajo la conducción de la Dra. Vivian Kourí Cardella, actual directora del Instituto, quien ha asumido con rigor y sensibilidad la misión de preservar el legado familiar y proyectarlo hacia los desafíos sanitarios del presente.

La impronta de esa familia insigne continúa viva en la obra colectiva de un ejército blanco que, en horas difíciles, vuelve a demostrar que el IPK no es solo un centro: es una manera de servir.

Porque si algo ha enseñado la historia es que las epidemias siempre regresan. A veces con nombres viejos, otras con máscaras nuevas. Y cada vez que vuelven, el Instituto despierta un latido más acelerado: la vigilancia, los diagnósticos oportunos, la atención a cada caso, la investigación que no duerme. En esas horas tensas —como las que vive el país hoy— el IPK se convierte en puerto seguro, en brújula y escudo.

Detrás de cada informe epidemiológico, de cada muestra procesada en tiempo récord, de cada estrategia sanitaria, hay rostros conocidos y respetados por toda Cuba y otros que pocas veces salen en los titulares: microbiólogos que no conocen la palabra descanso, laboratoristas de manos veloces y precisas, epidemiólogos que revisan mapas hasta el amanecer, técnicos que afinan equipos como si afinaran un violín, enfermeras que sostienen el ánimo cuando las cifras inquietan. Y también los que limpian, transportan, ordenan, sostienen —porque sin ellos la ciencia no camina.

Hoy, cuando la nación vuelve a enfrentar días complejos, el Instituto responde como siempre: con ciencia y corazón, y por eso desde él se han difundido los protocolos nacionales para el manejo de pacientes con chikungunya.

Porque así ha sido desde el principio: El IPK no nació para mirar la enfermedad. Nació para vencerla.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Ocho jóvenes, una injusticia y 154 años de memoria para la medicina cubana

El fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina, uno de los crímenes más dolorosos del régimen colonial español en Cuba, es recordado hoy al cumplirse 154 años de aquel hecho que marcó para siempre la identidad de la educación médica cubana.

El 27 de noviembre de 1871, en medio de la crisis del poder colonial y presiones del Cuerpo de Voluntarios español, los jóvenes fueron condenados sin pruebas tras una acusación falsa de profanación en el cementerio de Espada. Aunque un primer juicio no encontró motivos para sancionarlos, un segundo tribunal —manipulado políticamente— impuso la pena de muerte a cinco estudiantes y seleccionó arbitrariamente a otros tres. Uno ni siquiera estaba en La Habana aquel día.

La ejecución generó indignación dentro y fuera de Cuba. Figuras españolas como Nicolás Estévanez y Federico Capdevila renunciaron en protesta, y las autoridades responsables fueron destituidas tras el escándalo.

Hoy, estudiantes y trabajadores de la salud rinden homenaje a aquellos jóvenes, símbolos de inocencia, dignidad y resistencia frente a la injusticia. Su legado recuerda que la medicina cubana se sostiene también en la memoria de quienes pagaron un precio injusto por un crimen que nunca cometieron.

Por Mylenys Torres Labrada

Voces del Henry Reeve (III). El doctor Julio Guerra Izquierdo: un líder en primera línea de la vida

Este 19 de septiembre de 2025, el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, creado por nuestro comandante en jefe Fidel Castro Ruz, cumple 20 años.

Dándole continuidad a la serie de entrevistas a integrantes del Contingente, en reconocimiento a su labor solidaria y compromiso con la salud global, nos acercamos hoy a la experiencia del doctor Julio Guerra Izquierdo, nefrólogo de formación.

Mirándole de cerca, en la complicidad de una entrevista, percibes que no le teme a nada. Apenas gesticula ni levanta la voz: la serenidad con que responde revela a un hombre que ha enfrentado, sin titubeos, pruebas contundentes de la medicina internacionalista.

Con apenas 26 años ya conocía lo que significa salvar vidas lejos de casa: Guatemala, Venezuela, Djibuti… y, cuando el mundo se estremecía bajo la sombra de la COVID-19, asumió una de las responsabilidades más desafiantes: fue jefe de la brigada médica cubana del Contingente Internacional “Henry Reeve” en Turín, Italia, y más tarde, de la segunda brigada enviada a México.

Nefrólogo y Especialista de segundo grado en administración de salud, formado en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, (CIMEQ), trabajó en Cienfuegos, fue Director de Salud en Santiago de Cuba, Director nacional de hospitales y hoy dirige el área de estadísticas del MINSAP. Pero ninguna hoja de vida —por brillante que sea— alcanza a contener la hondura de lo que vivió con el “Henry Reeve”. Así piensa el Julio Guerra Izquierdo que tenemos frente:

«Éramos 38 colaboradores cubanos, que llegábamos a Turín, en aquel inolvidable 2020 respondiendo a una solicitud del gobierno italiano para escribir una página inédita. Por primera vez, la solidaridad médica de Cuba se hacía presente en Europa. Allí, donde los noticieros mostraban columnas de carros trasladando ataúdes en Lombardía, ante una COVID 19 implacable, desgarradora… Ha sido, quizás, una de las misiones más difíciles que hayamos tenido que enfrentar».

– ¿Cuáles eran los más grandes retos?

«Llegábamos a un primer mundo, dotado de la más moderna tecnología. Nosotros, más acostumbrados a usar el método clínico, pero poco a poco fuimos demostrando nuestras capacidades y  los médicos italianos empezaron a reconocer la solidez de nuestros conocimientos. Es bueno decir que en las discusiones de casos siempre había un especialista cubano y en las decisiones que se adoptaban,  pesaba en un 70 u 80 por ciento su criterio.

De ese intercambio nacieron amistades entrañables, investigaciones conjuntas y tres libros que recogen experiencias y protocolos científicos que luego se aplicaron en Cuba.

En la responsabilidad de cuidarnos tuvieron que ver mucho los epidemiólogos de la brigada, y la experiencia con que ya contaban en el enfrentamiento al ébola, en África en 2014. En cuanto al idioma fueron estudiantes voluntarios los que nos ayudaron a vencer la barrera».

– Y poco después de regresar al patria con la misión cumplida, ocurre otro llamado del “Henry Reeve”…

«México fue otra historia intensa. Llegamos cuando el país vivía también un pico de la epidemia de COVID. Nuestra estancia allí estuvo marcada por cartas, flores y lágrimas de gratitud de un pueblo que no podía creer cuántas horas pasabamos junto a los pacientes».

Cada misión dejó huellas profundas y mil historias por contar, pero también la certeza de que donde otros retroceden, los médicos del “Henry Reeve” avanzan. Y en ese camino, el nombre del Dr. Julio Guerra Izquierdo ya ha quedado escrito.

Por: Mylenys Torres Labrada

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema