Docencia y capacitación

Regalos de Infomed para la docencia y la investigación en Cuba

Cuando la Dra. C. Grisel Zacca me cuenta que hoy gestionó usuarios en el Aula Virtual y abrió espacios para impartir nuevos cursos la imagino frente a la máquina sin mirar a los costados, tan concentrada como lo estuvo cuando trabajaba para el doctorado en Documentación e Información Científica, por el que apostó en la Universidad de Granada, España.

Y es que esta habanera, estomatóloga de profesión, lidera uno de los servicios más auténticos de Infomed: la Universidad Virtual de Salud (UVS), devenida una institución académica que propicia el aprendizaje en red.

«El principal servicio de la UVS, -dice Grisel- es el Aula Virtual, en la que se desarrollan cursos virtuales, semipresenciales, y de apoyo a la docencia presencial. Los profesores comparten recursos educativos, y diseñan actividades interactivas, colaborativas y de comunicación con cuestionarios autoevaluables, envíos de tareas, wikis, foros, chats, talleres, glosarios interactivos, etc».

Con pasión de amante comprometida (porque confiesa que la mira y la siente como su ilusión diaria), la Coordinadora de la UVS también nos revela las formas en las que ésta desarrolla la Educación Abierta. Primero a través de la Clínica Virtual, que contribuye al uso del método clínico en la Educación Médica Superior, con secciones como discusiones de casos clínicos, preguntas al experto, ejercicios interactivos y galería de imágenes.

El Repositorio de Recursos Educativos, por su parte, es una colección de herramientas y materiales útiles que permite la búsqueda en entornos web a partir de palabras claves y la incorporación de nuevos recursos por los usuarios.

Un objetivo importante de la sede central de la UVS es la preparación de profesores del sistema nacional de salud, para que sean capaces de integrar el uso de los entornos virtuales de enseñanza – aprendizaje a su labor docente. Se realizan dos eventos anuales: La semana de Educación Abierta, cada marzo desde el año 2012, y las Jornadas de Aprendizaje en Red, cada octubre desde el 2008.

El reto es que la UVS forme parte cada vez más de la educación médica superior. Y en pos de lograrlo se desarrolla el proyecto de investigación sectorial «Sistema de gestión de la calidad para la red académica de la Universidad Virtual de Salud», asociado al Programa Sectorial “Organización, eficiencia y calidad en los servicios”, en el que participan hasta la fecha 12 tesis de doctorado y maestría.

Igual de apasionantes y útiles resultan en el Departamento de Docencia e Investigación de Infomed el Proyecto audiovisual que narra la vida de personalidades de la salud, el Portal de investigaciones y el Proyecto comunitario del adulto mayor “Las Mariposas”.

En total son 12 los que tienen el orgullo de integrarlo, y 20 los profesores del claustro gracias al cual este es reconocido como Centro de Posgrado de la Universidad de Ciencias Médicas y Centro de ServiciosCientíficos Tecnológicos.

Durante años la Dra. C. María de las Mercedes Fernández Valdés ha dirigido esta área vital de Infomed, el lugar donde llegó en 1988 para aportar talento y esfuerzos. Primero formó parte del equipo metodológico, atendiendo la red de bibliotecas médicas y con el encargo de escribir las normas y procedimientos del Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas.

Luego trabajó en el Programa de Alfabetización Informacional, entre otras tareas. Valiosa contribución la de ella, (con la sensibilidad que le define) y la de todos los que impulsan la participación activa y creadora de profesores y estudiantes de las instituciones académicas, docentes-asistenciales e investigativas del Sistema Nacional de Salud (SNS) cubano que desarrollan la educación con el empleo de las tecnologías de la información y la comunicación.

El derecho de acceso a Internet es reconocido por Naciones Unidas como fundamental para los hombres y mujeres del mundo. Habitarlo facilitando la transmisión de conocimientos, a la manera de Infomed es un regalo que la era digital y la vida nos dio. ¡Bienaventurados entonces quienes lo hacen posible!

Por: Mylenys Torres

La Universidad de La Habana en su cumpleaños 295

El 5 de enero de 1728 se fundó la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, el primer centro de educación superior de Cuba, que ahora cumple 295 años con el nombre reconocido por todos: Universidad de La Habana, centro con una historia y una presencia en el imaginario del cubano incuestionables.

Aquella “Real y Pontificia” nacía en el contexto del dominio colonial español y, por tanto, dentro de los cánones propios del sistema. Su sede era el espacio que ocupaba el convento de San Juan de Letrán y se creaba bajo la regencia de los padres dominicos, lo que explica el nombre de la institución.

Esta condición se mantuvo hasta la secularización, en 1842, cuando debió variar su denominación por Real y Literaria Universidad de La Habana, aunque mantenía la misma sede, de la cual se trasladó en 1902 a la Colina de Aróstegui, para ocupar lo que había sido la Pirotecnia Militar española y asumir el nombre de Universidad de La Habana.

A partir de entonces comenzaría, con diferentes ritmos de ejecución, la construcción de los edificios propios, de los cuales el primero fue el Aula Magna, inaugurada en 1911 y que exhibe en su interior frescos del pintor Armando Menocal, guarda las cenizas de Félix Varela y más recientemente la mascarilla mortuoria de Julio Antonio Mella, como parte de un patrimonio de gran simbolismo.

La Universidad, desde la perspectiva constructiva, fue creciendo con presencia neoclásica, presidida por la escultura del Alma Mater (1919-1920), el edificio del Rectorado (1921) y la monumental escalinata (1927) con sus 88 escalones y cuatro tramos de descanso que constituyen la imagen icónica de la universidad habanera. El desarrollo de los acontecimientos llevó a que esa imagen se convirtiera en símbolo de lucha del pueblo cubano, no solo por una Universidad científica, a tono con el desarrollo de la ciencia y la pedagogía, sino por una sociedad más justa y con plena soberanía.

Esta Universidad que cumple 295 años ha transitado por diferentes etapas en su vida interna y en su inserción en la sociedad. En su origen, tenía cinco facultades: Teología, Cánones, Leyes o Derecho Civil, Medicina y Artes o Filosofía y como grados se podía obtener el de Bachiller, Licenciado, Doctor y Maestro de Artes.

El cambio más importante se produjo con la secularización, cuando las facultades fueron Jurisprudencia, Medicina, Farmacia y Filosofía con los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor; esta estructura varió en 1863 con las facultades de Jurisprudencia, Medicina, Farmacia, Filosofía y Letras y Ciencias Naturales, que significaba la inclusión de una nueva carrera.

No obstante, el cambio más significativo se produjo durante la ocupación militar de los Estados Unidos (1899-1902) con el conocido Plan Varona –por Enrique José Varona, que lo preparó– pues introdujo carreras “modernas”, como la ingeniería y cambió la estructura por facultades y escuelas, donde estaban las facultades de Letras y Ciencias, Medicina y Farmacia, y Derecho, que en 1929 pasó a ser Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

La estructura de la Universidad tendría algunas modificaciones durante el período de la República burguesa; sin embargo, la transformación fundamental se produjo con el triunfo de la Revolución en 1959 y, en especial, con la reforma universitaria de 1962. Este cambio sustancial respondía a una vieja aspiración de algunos sectores y grupos universitarios de avanzada.

La Universidad de La Habana, en sus distintas etapas, estuvo insertada en la historia de la nación cubana, en especial cuando esa nación se fue formando y consolidando, de modo que en su interior se manifestaron aspiraciones por poner el centro al nivel del desarrollo científico de su época y también fue espacio de expresión de las luchas por la independencia y por una sociedad con mayores grados de justicia social, en lo cual hubo momentos muy significativos.

En la Universidad de la época colonial hay nombres muy emblemáticos, como los de Tomás Romay o José Agustín Caballero, pero ya en el tiempo de las luchas independentistas, nombres de egresados como los de Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte se convertirían en grandes símbolos nacionales. Ya en los años cincuenta del siglo XIX, se habían producido expresiones de rebeldía ante la metrópoli y, cuando se inició la Revolución de 1868, hubo una significativa incorporación de universitarios a la contienda. No fue casual que se decidiera por las autoridades españolas modificar el plan de estudios bajo el criterio de que había que “españolizar” la Universidad, pues era un foco de “laborantismo” y destacaban la ausencia notable de estudiantes y profesores que, consideraban, se habían unido a los insurrectos.

En el siglo XX, ya en la Colina, la Universidad de La Habana pasó por el gran movimiento de la reforma universitaria que, hacia 1923, tuvo su mayor esplendor con un líder como Julio Antonio Mella, quien comprendió que más que una reforma había que realizar cambios esenciales en la Universidad, para lo cual era necesaria una revolución social. El proceso revolucionario de los años treinta tendría, a su vez, en la Colina uno de sus baluartes.

La composición clasista del estudiantado era compleja pues, aunque era un centro estatal, el acceso al pago de matrícula y los gastos que implicaba realizar esos estudios superiores solo estaban al alcance de las clases media y alta; no obstante siempre hubo grupos que lucharon porque la casa de altos estudios se apartara del ambiente politiquero –pues era usada también dentro de las luchas por puestos políticos– y por facilitar el acceso de sectores populares, así como porque el centro cumpliera también un papel social de extender el conocimiento a la sociedad en general.

La lucha por la reforma universitaria fue emblemática en esos propósitos, como se plasmó en los acuerdos del Primer Congreso Nacional Revolucionario de Estudiantes, donde hubo expresiones antimperialistas de gran significación, y que plasmó el propósito de la universidad científica y de que los estudiantes tenían derechos y también deberes.

Los años que siguieron al proceso revolucionario de los años treinta fueron de logros y de grandes conflictos. Se alcanzó el reconocimiento de la autonomía universitaria, aunque eso no fue garantía de que no se utilizaran esos predios para las contiendas políticas por espacios de poder. También se logró un porciento de matrícula gratis (no mayor del 20 y con acreditación de la pobreza), pero también el campus universitario fue espacio de enfrentamientos de los grupos del llamado “bonche”, con su extrema violencia, y los que se le enfrentaban en defensa de la universidad que se soñaba.

En esos tiempos, en el seno estudiantil se manifestaban grupos con sentido revolucionario, tanto en los objetivos internos como en los de la sociedad, con comités Pro Reforma Agraria, Contra la Discriminación Racial, entre otros, y por metas más amplias como Pro Democracia en República Dominicana o Pro Independencia de Puerto Rico. Esa era la Universidad donde estudió el joven Fidel Castro, junto a otros como Alfredo Guevara, Baudilio Castellanos o Lionel Soto.

La crisis que se vivió en el país después del golpe de Estado de 1952 también tuvo en el estudiantado universitario un fuerte opositor. La FEU pasó a una primera línea de combate desde el propio año 1952, aportando nuevos mártires y símbolos en la historia nacional.

En los años de la República burguesa, en general, la Universidad de La Habana dejó honda huella y figuras icónicas como Julio Antonio Mella, Rafael Trejo, José Antonio Echeverría, Fructuoso Rodríguez, entre otros muchos que están en el panteón de héroes y mártires de la patria, junto a profesores como Raúl Roa o Elías Entralgo. El triunfo revolucionario de 1959 daría un giro fundamental al centro.

La reforma universitaria fue la concreción de las aspiraciones de lo mejor de esa historia. La ley de reforma se aprobó el 10 de enero de 1962 en homenaje a Mella, y en el acto de inicio del curso escolar, el 9 de febrero, el ministro de Educación, Armando Hart, exclamó: “¡Mella ha vencido!” Se iniciaba una nueva etapa, en la cual la Universidad se abría a todos, para lo cual se implementó un sistema de becas, al tiempo que se concebía a las universidades como centros científicos, de creación de nuevos conocimientos y de acceso gratuito.

La estructura de facultades –Ciencias, Humanidades, Tecnología, Ciencias Médicas y Ciencias Agropecuarias– y escuelas creó nuevas carreras y especialidades, donde se agrupó a una buena parte de la intelectualidad de la época. Además, la Universidad se vinculó a la población por medio de planes extensionistas, con los cursos para trabajadores y otras formas de realizar su función social.

La estructura de las universidades cambió en 1976, pues desaparecieron las escuelas y funcionan facultades y departamentos, pero la labor investigativa y la extensionista son parte de su razón de ser. Hoy, la Universidad de La Habana comparte el espacio con centros de educación superior en todas las provincias, en el afán de formar profesionales para el desarrollo del país y se integra con centros de investigaciones en proyectos científicos.

Ya no es la Universidad del siglo XIX donde las féminas no podían entrar –la primera en conseguirlo fue casi un escándalo–, o la de la primera mitad del siglo XX, con bajas matrículas, la mayoría masculina y, generalmente, con notable ausencia de sectores populares.

Los logros en el campo científico, expresados en premios y reconocimientos, son notables. Su lugar entre las similares del continente muestra que es un centro que crece continuamente. Su participación en el desarrollo científico del país y en las labores sociales la hacen digna de su historia. En sus 295 años, es una Universidad joven con ánimos para continuar aportando en las transformaciones y avances de la sociedad cubana.

Estimulación cerebral

Los nuevos hallazgos sobre la posibilidad de que la estimulación cerebral potencie la memoria, mejore los síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trate la depresión dieron lugar al principal tema de la Tendencia clínica en la red médica Medscape. Un nuevo estudio realizado en 150 adultos de 65 a 88 años mostró que la estimulación transcraneal con corriente alterna (tACS) durante 20 minutos en 4 días consecutivos tenía un efecto duradero en la memoria.

La mayoría de los pacientes que participaron en el estudio tenían una pérdida de memoria típica o un trastorno cognitivo leve. Se administraron corrientes eléctricas a través de electrodos integrados en un casco.

La focalización en la corteza parietal inferior a una frecuencia baja de 4 Hz mejoró selectivamente la memoria de trabajo (a corto plazo) sin afectar a la memoria a largo plazo. Por otra parte, la focalización en la corteza prefrontal dorsolateral a 60 Hz mejoró selectivamente la memoria a largo plazo sin afectar a la memoria a corto plazo.

La tasa de mejora de la memoria durante la intervención de 4 días predijo la magnitud del beneficio sobre la memoria en el punto temporal de 1 mes. Los participantes que tenían una función cognitiva inicial más baja demostraron mejoras mayores y más duraderas en la memoria.

En vez de la estimulación transcraneal con corriente alterna, otra investigación descubrió recientemente que la estimulación transcraneal con corriente directa (estimulación transcraneal con corriente directa) mejoraba la atención de los pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad que no tomaban estimulantes.

En el estudio, se aleatorizó a 64 adultos para que recibieran estimulación activa o simulada. Todos los participantes tenían síntomas moderados o graves de inatención, con una puntuación de inatención de 21 o superior en la Escala de autoinforme de trastorno por déficit de atención con hiperactividad para adultos versión 1.1 (CASRS), administrada por el profesional clínico.

Aproximadamente un tercio de los pacientes (34,3%) del grupo asignado a estimulación transcraneal con corriente directa activa logró una reducción de 30% en la puntuación de la CASRS-I, en comparación con 6,2% del grupo asignado a estimulación transcraneal con corriente directa simulada.

La estimulación cerebral no invasiva también puede ser beneficiosa en el tratamiento de la anosmia o la hiposmia crónicas relacionadas con la COVID-19. Alrededor de 1% de los pacientes con COVID-19 experimentan una pérdida de olfato a largo plazo, lo que representa un número considerable, dada la extensión global.

Los resultados de un pequeño estudio doble enmascarado y controlado con intervención simulada mostraron que la estimulación transcraneal con corriente directa anodal (A-tDCS) combinada con entrenamiento olfativo proporcionó una mejora notable y duradera en siete pacientes con hiposmia o anosmia persistente relacionada con la COVID-19.

Vea el texto completo en: Estimulación cerebral – Medscape – 2 septiembre 2022 (debe registrarse en el sitio web)

Fiocruz, el Ministerio de Salud de Brasil y la OPS capacitan a técnicos de laboratorio de siete países de América Latina en la detección de la viruela símica

La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el Ministerio de Salud de Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizaron los días 9 y 10 de junio, en Río de Janeiro, Brasil, un entrenamiento sobre la detección y el diagnóstico por laboratorio de la viruela símica, en el que participan expertos de siete países de América Latina.

La capacitación busca fortalecer las capacidades de los laboratorios de Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela para detectar casos de esta enfermedad, ante el reciente brote reportado en varios países del mundo que no son endémicos para la viruela símica, es decir, en los que no se había notificado previamente la circulación del virus monkeypox.

Entre el 13 de mayo y el 8 de junio de este año, se notificaron a la OMS más de mil casos de viruela símica, también conocida como viruela del mono, en 29 países no endémicos, cuatro de ellos en la Región de las Américas: Argentina, Canadá, Estados Unidos y México.

Durante la actividad en Río de Janeiro, los participantes reciben formación práctica en detección molecular (PCR en tiempo real) del virus que causa la viruela símica y revisan la detección y el diagnóstico en el contexto de la preparación y la respuesta a posibles brotes. La detección del virus es el primer paso para prevenir la propagación, interrumpir las cadenas de transmisión y detener un brote.

Con el fin de facilitar la realización de pruebas de PCR, el Instituto de Biología Molecular de Paraná (IBMP), en Brasil, donó a la OPS reactivos para el diagnóstico de la viruela del mono, que, sumados a otros adquiridos por la Organización Panamericana de la Salud, serán entregados a alrededor de 20 países de América Latina y el Caribe.

La viruela símica es una zoonosis causada por el virus monkeypox, del género Orthopoxvirus, que pertenece a la familia Poxviridae. La infección se caracteriza por erupción o lesiones cutáneas que suelen concentrarse en la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies. La muestra para el examen de laboratorio se toma de una persona con síntomas, de la lesión en la piel, y el resultado puede demorar de uno a tres días desde el momento en que se recibe la muestra en el laboratorio.

La OPS brinda orientación a los países para la identificación oportuna de todos los casos sospechosos, considerando la evaluación clínica y epidemiológica. También recomienda la toma de muestras y la aplicación de protocolos de detección molecular en los laboratorios nacionales de referencia.

Presentan novedosas técnicas quirúrgicas y de tratamiento de la vista en Cuba

Cuba aplica modernas técnicas de cirugía y de atención ocular, algunas con un importante impacto en el tiempo de recuperación de los pacientes, según trascendió en las sesiones del capítulo avileño del 1er. Congreso Nacional Itinerante de Oftalmología.

El Dr. Juan Raúl Hernández Silva, presidente de la Sociedad Cubana de Oftalmología y vicedirector del Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer”, informó que las investigaciones realizadas en los últimos años permiten buscar alternativas y avanzar en el cuidado de la salud ocular de pacientes con cataratas y secuelas de enfermedades como la diabetes mellitus o el glaucoma, considerado este último como la primera causa de ceguera irreversible en la Isla y el mundo.

«Los estudios indican que, similar a otras patologías, la vista debe incorporarse a un chequeo periódico para detectar a tiempo morbilidades como la catarata y el glaucoma, los cuales se están manifestando en el país a edades más tempranas a las que usualmente se pensaba», explicó.

El 1er. Congreso Nacional Itinerante de Oftalmología constituye una alternativa al evento internacional que solía realizarse todos los años, y que ante las limitaciones impuestas por la COVID-19 se decidió efectuarlo por encuentros en cada provincia.

«De esta forma —dijo—, se puede asegurar un intercambio más directo entre especialistas, residentes, internos verticales de la especialidad, licenciados en Optometría y Óptica, así como licenciados en Enfermería ligados a la atención oftalmológica».

El evento sesionó en el Hospital General Docente Doctor “Antonio Luaces Iraola”, donde profesores e investigadores del Centro Oftalmológico de Ciego de Ávila expusieron 23 resultados en aplicación de medicamentos y atención a pacientes avileños.

En las sesiones se ofreció un balance de la experiencia cubana en el uso durante 30 años de la cirugía refractiva láser, centrado por la Doctora Taimí Cárdenas Díaz. La máster Zaadia Pérez Parra versó los últimos procedimientos en la atención a la úlcera grave de la córnea y la Doctora Meisy Ramos López mostró los criterios en el diagnóstico y tratamiento del edema macular diabético.

La Doctora Liamet Fernández Argones dio a conocer las tendencias actuales sobre el comportamiento del glaucoma y su cuidado; mientras que la máster Teresita de Jesús Méndez Sánchez se refirió al seguimiento que se hace en Cuba a la ambliopía, un padecimiento registrado en niños. También se refirió al incremento de la miopía en edades infantiles registrado durante la etapa más intensa de COVID-19.

Sobre la cirugía de cataratas, se presentaron las experiencias más recientes desarrolladas por el Doctor Hernández Silva en el uso de la criofacoemulsificación, técnica que permite asegurar la analgesia ocular a través del enfriamiento de los tejidos de la córnea.

Gracias a esa técnica se previenen las inflamaciones derivadas de la operación y se evita la administración de anestesia general a pacientes necesitados de esta cirugía que son alérgicos a los anestésicos convencionales.

Otro proceder expuesto fue la cirugía bilateral, que permite eliminar las cataratas en ambos ojos durante una misma intervención quirúrgica y no por separado, como se hace usualmente.

Este método, aplicado en los países desarrollados, sobre todo de Europa, permitió operar unos 5 000 casos en Cuba desde el año 2005; pero exige un mayor entrenamiento y un alto régimen de esterilización.

A cambio, a pesar de su rigor, este tipo de intervención asegura una recuperación más rápida de la visión binocular en cantidad y calidad, disminuye el costo de la atención hospitalaria y para la economía familiar, aumenta la calidad de vida de los pacientes y contribuye a una reincorporación más temprana en sus actividades habituales.

Hernández Silva acotó que debido a la disminución de la actividad quirúrgica de los centros oftalmológicos ante los efectos de la pandemia y la limitación de recursos por las dificultades económicas del país, actualmente existe un alto número de ciudadanos en espera de cirugías para las enfermedades de retina, córnea y cataratas; esta última patología muy ligada a pacientes de la tercera edad y provocada por la pérdida de transparencia del cristalino (el lente natural del ojo), que deriva en una paulatina disminución de la vista con peligro de llegar a la ceguera.

«Sin embargo —explicó—, existe la voluntad política de las autoridades del Minsap y el Gobierno por apoyar la solución de este problema de salud; junto a un personal preparado en todo el país con un alto entrenamiento y experiencia, dispuesto a atender con prontitud las necesidades de nuestros pacientes apenas estén creadas las condiciones».

En el congreso se informó del primer grupo de maestrías en Ciencias Oftalmológicas que se preparan en Cuba, las cuales, luego de su aprobación por el Ministerio de Educación Superior (MES), contribuirán a la formación en las áreas de cirugía de segmento anterior, vítreo-retina, glaucoma y neurofaltmología. [Por: Juan Raúl Vázquez Muñoz]

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