Enfermedades transmisibles

El primer brote de mpox en Guinea-Bissau sorprende por su elevada incidencia entre niños

Guinea-Bissau afronta su primer brote de mpox. Aunque los siete casos confirmados corresponden a adultos, la mitad de los 46 casos sospechosos son menores de 15 años y las autoridades temen que la fragilidad de la vigilancia esté dejando infecciones sin detectar.

La Unicef está reforzando la vigilancia, la prevención y el trabajo con las comunidades ante el riesgo de que existan cadenas de transmisión que todavía no hayan sido identificadas.

Desde que el brote fue declarado el 4 de julio, el país había confirmado, hasta el 17 de agosto, siete casos de mpox, todos ellos en adultos. Seis fueron detectados en el Sector Autónomo de Bissau y uno en la región de Biombo, y hasta el momento no se han registrado muertes.

La situación entre los casos todavía bajo sospecha, sin embargo, preocupa especialmente por la elevada presencia de niños. De los 46 notificados, 23 corresponden a menores de 15 años y 16 de ellos tienen entre cero y cuatro años, un grupo que enfrenta un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.

«Esta es la primera vez que se notifican casos de mpox en Guinea-Bissau, lo que convierte incluso un brote pequeño en un importante evento de salud pública», afirmó Sandra Martins, representante adjunta de Unicef en el país.

Martins advirtió que el sistema de vigilancia sigue siendo “extremadamente frágil” y que existe el riesgo de que algunos casos estén pasando inadvertidos, particularmente entre los niños más vulnerables a sufrir complicaciones graves.

Otro elemento que preocupa a las autoridades es que los casos confirmados no parecen estar relacionados entre sí, lo que podría indicar la existencia de cadenas de transmisión que todavía no han sido detectadas.

Persisten además importantes deficiencias en la vigilancia comunitaria, particularmente en la identificación de contactos, el análisis de muestras y el seguimiento sistemático de cómo se está propagando el virus. La reapertura de las escuelas en septiembre añade otra preocupación debido a la posibilidad de que aumente la transmisión entre los niños.

Unicef trabaja junto con el Ministerio de Salud Pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios para reforzar la vigilancia y el rastreo de contactos, mejorar las medidas de prevención y control de infecciones y fortalecer el acceso al agua, el saneamiento y la higiene en los establecimientos sanitarios.

El trabajo también incluye proporcionar a las familias información oportuna y precisa para reducir la propagación, reforzando la necesidad de buscar atención médica inmediatamente ante síntomas como erupciones cutáneas, fiebre o inflamación de los ganglios linfáticos, además de mantener el lavado de manos, evitar el contacto estrecho con posibles casos y combatir el estigma asociado a la enfermedad.

Aunque la respuesta nacional ya está en marcha, UNICEF estima que necesita más de 150.000 dólares para apoyar intervenciones específicas consideradas esenciales frente al brote. La agencia reclama financiación flexible de emergencia para desplegar esos recursos y proteger a las poblaciones más vulnerables.

El brote de ébola en RD Congo se convierte en el segundo mayor registrado y avanza a una velocidad sin precedentes

El brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo se ha convertido en el segundo más grande jamás registrado y en el de propagación más rápida hasta la fecha, advirtió este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseveró que casi 5000 personas han resultado infectadas y más de 2300 han muerto en seis provincias y 55 zonas de salud, y reconoció que, tres meses después de que la epidemia fuera declarada una emergencia de salud pública de importancia internacional, la situación continúa siendo extremadamente grave.

«Debemos ser francos: la epidemia está lejos de estar bajo control», afirmó Tedros durante la segunda reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional.

La rápida expansión del virus es favorecida por una combinación especialmente difícil de contener: inseguridad, desplazamientos y un intenso movimiento de personas a través de carreteras, ríos y rutas mineras.

Muchos fallecimientos siguen produciéndose en hogares, comunidades o centros de salud que no están especializados en el tratamiento del ébola. Algunas de esas personas tampoco figuran entre los contactos conocidos de casos anteriores. Para Tedros, cada una de esas muertes puede ser señal de una cadena de transmisión todavía sin identificar. «Hasta que cada cadena sea encontrada y cortada, la epidemia continuará», advirtió.

La tasa de letalidad se sitúa en torno al 46 %, según los últimos datos oficiales citados por la OMS. Para intentar encontrar con antelación esos casos, la organización está reforzando la vigilancia con 100 epidemiólogos adicionales, que trabajarán junto a más de 500 trabajadores comunitarios en el rastreo de contactos, la detección de posibles contagios y la derivación temprana de los pacientes a centros de tratamiento.

También se está ampliando la capacidad para atenderlos. En las últimas dos semanas se han añadido más de 400 camas en distintas localidades afectadas.

Pero detectar los contagios no depende únicamente de médicos y epidemiólogos. En muchas de las zonas afectadas, los motociclistas son quienes trasladan a personas enfermas e incluso cadáveres entre comunidades. Esa labor los ha convertido en uno de los grupos más expuestos al virus, pero también en una pieza potencialmente importante para identificar nuevos casos.

La OMS comenzó proporcionándoles estaciones para el lavado de manos y productos de desinfección. Ahora quiere ir más lejos e incorporarlos directamente a la vigilancia epidemiológica.

La idea es que puedan avisar a los equipos sanitarios cuando transporten a una persona enferma, de manera que esta pueda ser localizada, examinada y, de ser necesario, trasladada rápidamente a un centro de tratamiento.

El responsable de la respuesta de la OMS sobre el terreno, Thierno Baldé, explicó a periodistas desde Bunia que algunos motociclistas han sufrido directamente las consecuencias de la epidemia y relató el caso de un hombre que había perdido a seis miembros de su familia.

La participación de las comunidades es ahora uno de los pilares de una respuesta que también intenta involucrar a asociaciones de mujeres, líderes políticos y autoridades locales.

Ese esfuerzo cobra especial importancia en un contexto en el que la inseguridad y la resistencia de algunas comunidades siguen complicando el trabajo de los equipos sanitarios. El lunes, una de las ambulancias utilizadas en la respuesta fue atacada en Bunia y Baldé explicó que no se trata de un hecho aislado. «Casi a diario afrontamos algún tipo de reacción de las comunidades», dijo, al describir situaciones en las que familias que están perdiendo a sus seres queridos deben, al mismo tiempo, aceptar medidas sanitarias rápidas y difíciles.

Los equipos intentan regresar, dialogar con las comunidades y apoyarse en autoridades y organizaciones locales para recuperar la confianza y continuar las operaciones.

A pesar de estas dificultades, hay algunos indicios de progreso. Baldé señaló que localidades que hace seis o siete semanas registraban un elevado número de muertes en la comunidad muestran ahora cierta estabilización, con menos casos y una capacidad más rápida para intervenir.

Mientras se intenta frenar la transmisión sobre el terreno, también avanzan las herramientas médicas contra una variante del virus para la que todavía no existe una vacuna aprobada. Por primera vez, dos vacunas diseñadas contra la variante Bundibugyo del virus han entrado en ensayos clínicos en humanos, reiteró Tedros.

Una tercera ha mostrado protección cruzada en estudios con animales y se está preparando para avanzar hacia un ensayo de fase tres. Además, el ensayo PARTNERS, patrocinado por la OMS para estudiar posibles tratamientos, ya cuenta con 100 pacientes.

No obstante, Tedros advirtió que los avances científicos por sí solos no bastarán. La respuesta necesita un intercambio de datos más rápido, mayor vigilancia, financiación sostenida, acceso seguro a las zonas afectadas y una coordinación transfronteriza más estrecha.

Hasta ahora, la OMS ha recibido alrededor de 69,3 millones de los 115 millones de dólares que necesita para sus operaciones, dejando una brecha cercana a los 46 millones.

Tedros advirtió que el riesgo de propagación internacional sigue siendo elevado, ya que los movimientos de población pueden llevar el virus de un país a otro.

Uganda logró detener la transmisión después de los primeros casos vinculados al brote, mientras que el mes pasado se detectó en Francia un caso en un viajero procedente de la región afectada.

«Las fronteras pueden retrasar la propagación, pero no impedirla», señaló el director general de la OMS. Por ello, la Organización considera esencial reforzar la vigilancia y la coordinación entre países para detectar rápidamente nuevos casos y evitar que se establezcan nuevas cadenas de transmisión.

Tedros recordó además que el ébola se está propagando en comunidades que ya enfrentan otros graves problemas de salud, entre ellos malaria, cólera, neumonía, enfermedades diarreicas y una elevada mortalidad materna. La respuesta al brote, subrayó, debe intensificarse sin interrumpir el acceso de la población a otros servicios esenciales de salud.

Lea también:

La OPS llama a reforzar la vacunación y la vigilancia ante el aumento de casos de sarampión en las Américas

En una nueva alerta epidemiológica, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países de las Américas a reforzar la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la respuesta rápida ante los brotes de sarampión. El llamado llega en un contexto de transmisión persistente en varios países y del mayor número de casos registrados en la región en más de dos décadas.

Este año, hasta la semana epidemiológica 28 de 2026, que finalizó el 18 de julio, la región notificó 47.459 casos confirmados de sarampión en 16 países y un territorio. De ellos, 44 fallecimientos se registraron en tres países. Esto representa más de tres veces el total registrado durante todo 2025, cuando se notificaron 15.011 casos confirmados en 15 países y 32 defunciones en tres países. Guatemala, México, Estados Unidos y Perú concentran el 95% de los casos confirmados este año.

Aunque algunos de los mayores brotes de la región muestran señales recientes de desaceleración, la transmisión continúa activa en varios países y según una evaluación de riesgo actualizada publicada esta semana por la OPS, el riesgo para la salud pública asociado al sarampión en las Américas continúa clasificándose como muy alto.

Esta clasificación se sustenta en la persistencia de brotes, las brechas de vacunación, la acumulación de personas susceptibles y la elevada movilidad asociada con viajes internacionales y eventos masivos, factores que pueden favorecer la propagación del virus dentro y entre países.

La evaluación también destaca el aumento de la mortalidad observado en 2026 en comparación con 2025, así como la detección de casos en nuevas áreas geográficas y el impacto desproporcionado en poblaciones con mayores barreras de acceso a los servicios de salud, incluidas comunidades indígenas y grupos poblacionales con bajas coberturas de vacunación.

“El sarampión no da margen a la complacencia. Sabemos cómo detenerlo: alcanzar altas coberturas de vacunación, detectar cada caso sospechoso de manera temprana y responder con rapidez para cortar las cadenas de transmisión”, afirmó Daniel Salas, gerente de Inmunizaciones de la OPS. “Cada brote pone de manifiesto las brechas de inmunidad que aún persisten y que deben cerrarse con urgencia, especialmente en niños, comunidades con baja vacunación y poblaciones con menor acceso a los servicios de salud”, añadió.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo. Se transmite por el aire o por gotitas respiratorias cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Puede causar fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y erupción cutánea, y en algunos casos complicaciones graves como neumonía, encefalitis, ceguera y muerte. La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y evitar su propagación.

Según la alerta epidemiológica, Guatemala notificó 30.371 casos confirmados y 26 defunciones, la cifra más alta de casos registrada en la región este año. Le siguen México, con 12.255 casos y 17 defunciones; Estados Unidos, con 2.260 casos; Perú, con 1.277 casos; y Canadá, con 1.107 casos.

El número de casos confirmados registrados en 2026 convierte a este año en el de mayor incidencia de sarampión en las Américas desde 2004, el registro más alto observado en los últimos 22 años.

La situación regional se desarrolla además en un contexto de aumento de casos a nivel mundial. Hasta julio de 2026 se habían notificado 186.168 casos confirmados de sarampión a la Organización Mundial de la Salud (OMS), un incremento de 12 % respecto al mismo período de 2025.

La OPS recordó que los niños pequeños (antes de la edad de primera de dosis de vacunación), las personas no vacunadas o con esquemas incompletos, las poblaciones indígenas, migrantes y desplazadas, y otros grupos con barreras de acceso a los servicios de salud siguen enfrentando un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte.

La Organización reiteró que alcanzar y mantener coberturas de al menos 95 % con dos dosis de vacuna contra el sarampión es fundamental para interrumpir la transmisión, proteger a las poblaciones más vulnerables y avanzar hacia la recuperación del estatus regional de eliminación de la enfermedad.

La OPS continúa brindando cooperación técnica a los países para fortalecer la vigilancia epidemiológica, acelerar la vacunación, mejorar la preparación y respuesta ante brotes y reforzar la comunicación de riesgos, con especial atención a las áreas con transmisión activa y a las poblaciones con mayores brechas de inmunidad.

La OPS alerta sobre transmisión sostenida de fiebre amarilla en partes de Sudamérica

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una nueva alerta epidemiológica en la que advierte sobre la transmisión sostenida de fiebre amarilla en partes de Sudamérica, con casos que continúan registrándose en 2026 y con detección en áreas más allá de los focos tradicionales de la cuenca amazónica.

Desde septiembre de 2024 se han notificado casos de fiebre amarilla en áreas donde no se habían registrado previamente en la región, incluidos algunos fuera de la Amazonía. Ante esta situación, la OPS refuerza el llamado a los Estados Miembros a fortalecer la vigilancia epidemiológica, intensificar las campañas de vacunación en poblaciones en riesgo y tomar las medidas necesarias para que los viajeros que se dirigen a áreas donde se recomienda la vacuna estén adecuadamente informados y protegidos.

La Organización también recomendó reforzar la capacidad de los servicios de salud para la detección temprana y el manejo clínico oportuno de los casos graves, así como mantener reservas estratégicas de vacunas para responder rápidamente ante posibles brotes.

En 2025 se notificaron 346 casos confirmados de fiebre amarilla con 143 fallecimientos en siete países de la región: Bolivia (8 casos, 2 defunciones), Brasil (120 casos, 48 defunciones), Colombia (125 casos, 46 defunciones), Ecuador (11 casos, 8 defunciones), Guyana, Perú (49 casos, 19 defunciones) y Venezuela (32 casos, 19 defunciones).

En las primeras siete semanas de 2026 se han confirmado 34 casos humanos y 15 fallecimientos en Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela.

La OPS destacó que el ciclo de transmisión selvático de la fiebre amarilla —es decir, la transmisión del virus entre mosquitos silvestres y primates no humanos (como monos)— se reactiva de manera periódica en la región, lo cual es un fenómeno esperado. Sin embargo, desde finales de 2025 se han detectado casos humanos en zonas geográficas sin antecedentes recientes de transmisión y fuera de áreas previamente consideradas de riesgo, como el estado de São Paulo en Brasil y el departamento de Tolima en Colombia.

La detección de casos en zonas cercanas a centros urbanos aumenta el riesgo de transmisión urbana de la fiebre amarilla, en la que el virus se transmite entre personas a través del mosquito Aedes aegypti, lo que puede provocar brotes de rápida propagación.

En mayo de 2025, la OPS clasificó el riesgo para la salud pública en las Américas como alto, debido al aumento de casos, las elevadas tasas de letalidad (41 % en 2025) y la detección de casos en nuevas áreas. La evaluación actual mantiene un nivel de riesgo similar.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar cuadros graves con alta letalidad. No existe un tratamiento específico, pero la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la enfermedad. Una sola dosis de la vacuna proporciona protección de por vida.

La gran mayoría de los casos confirmados en 2025 y 2026 se registraron en personas que no estaban vacunadas.

La OPS recuerda que los países con áreas de riesgo deben mantener coberturas de vacunación de al menos 95 % en las poblaciones expuestas, además de fortalecer la vigilancia epidemiológica y la vigilancia de epizootias en primates no humanos —es decir, la aparición de la enfermedad en animales—, lo que puede servir como señal temprana de circulación del virus, así como reforzar las acciones de control de mosquitos.

Asimismo, se recomienda a los viajeros vacunarse al menos 10 días antes de visitar zonas donde la enfermedad circula de forma habitual, de acuerdo con las recomendaciones internacionales de salud.

La Organización continuará monitoreando la situación epidemiológica y apoyando a los países en las acciones de vigilancia, prevención y respuesta frente a esta enfermedad.

Más información en: Alerta Epidemiológica: Fiebre amarilla en la Región de las Américas – 13 de marzo del 2026

Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas 2026: “Estas enfermedades no son solo cifras, representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás”

Cada 30 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), una oportunidad para visibilizar un grupo de enfermedades prevenibles y tratables que siguen afectando a millones de personas, en particular a quienes viven en condiciones de pobreza y con acceso limitado a los servicios de salud.

La OPS estima que más de 200 millones de personas en la Región de las Américas están afectadas por una o más ETD, entre ellas la enfermedad de Chagas, la lepra, la leishmaniasis, el tracoma, la esquistosomiasis y otras que impactan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables y desatendidas. Estas enfermedades suelen conllevar una elevada carga sanitaria, social y económica, y a menudo causan discapacidad de por vida, estigmatización y dificultades.

Para conmemorar esta fecha, la OPS destaca la colaboración entre gobiernos, personal de salud y la sociedad civil para avanzar en los esfuerzos de control y eliminación.

En esta entrevista, Ana Lucianez Pérez, asesora de la OPS en Enfermedades Infecciosas Desatendidas, comparte reflexiones desde su trabajo apoyando a los países para fortalecer la vigilancia, mejorar la recopilación y gestión de datos, y cerrar brechas con el fin de reducir la carga de las ETD en toda la Región.

¿Por qué estas enfermedades tropicales se consideran “desatendidas” si continúan afectando a tantas personas?

Se consideran desatendidas porque, a pesar de ser prevenibles y tratables, reciben mucha menos atención política y menos recursos que otros problemas de salud. Afectan principalmente a personas que viven en situación de pobreza, sobre todo en lugares con acceso limitado a los servicios de salud, al agua potable y al saneamiento.

Otra razón es la visibilidad. Las ETD suelen afectar a poblaciones marginadas y desatendidas, incluyendo a comunidades indígenas, muchas veces en zonas remotas. Cuando los casos se concentran en estos contextos, la carga total puede parecer baja en las estadísticas nacionales, aunque el impacto en las comunidades afectadas sea enorme.

Sabiendo esto, la vigilancia y la recopilación de datos parecen ser fundamentales para prevenir, controlar y eliminar las ETD.

Por supuesto. Los datos de alta calidad son esenciales para diseñar intervenciones que respondan realmente a lo que está ocurriendo sobre el terreno. Sin información confiable, los países no pueden ver dónde se está produciendo la transmisión, decidir qué acciones son necesarias ni evaluar si esas acciones están funcionando. Cuando los datos faltan o son incompletos, no solo se afecta la planificación, sino que se permite que la transmisión continúe sin control. Esto retrasa los avances y debilita los esfuerzos para prevenir, controlar y, en última instancia, eliminar estas enfermedades.

¿Cuáles son algunos de los principales desafíos que enfrentan los ministerios de salud para recopilar y gestionar datos de alta calidad sobre las ETD?

Uno de los mayores desafíos es que las ETD afectan principalmente a personas que viven en zonas remotas, rurales o desatendidas, donde los servicios de salud y el personal capacitado son limitados. El simple hechop de llegar a estas comunidades puede ser logísticamente complejo y costoso.

Además, el acceso a los diagnósticos suele ser limitado, los sistemas de vigilancia pueden ser débiles y la recopilación de datos puede estar fragmentada. Todo esto conduce a un subregistro. Y cuando los datos no son confiables, la verdadera carga de la enfermedad permanece oculta, lo que dificulta abogar por el financiamiento y los recursos humanos que realmente se necesitan.

¿Cuáles son los enfoques más eficaces para prevenir y, eventualmente, eliminar las ETD?

Mejorar la vigilancia y la calidad de los datos ha sido fundamental para el éxito en varios países. Por ejemplo, una mejor vigilancia ha desempeñado un papel clave en la eliminación de la filariasis linfática en algunas partes de las Américas durante la última década.

Una vigilancia sólida permite a los países documentar cuándo se ha interrumpido la transmisión, orientar la administración masiva de medicamentos y cumplir con los requisitos de verificación. En última instancia, esto es lo que permite a los países recibir la validación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la eliminación de una enfermedad como problema de salud pública, es decir, cuando la transmisión se ha reducido a un nivel en el que ya no representa una amenaza importante para la salud pública.

En los últimos años, las ETD han ganado mayor visibilidad gracias a diversas estrategias, como la Iniciativa de Eliminación de Enfermedades de la OPS, que busca eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas para 2030, incluidas doce del grupo de las ETD. Este impulso regional ha ayudado a priorizar recursos, alinear planes nacionales y acelerar el avance hacia las metas de eliminación de enfermedades como el tracoma, la oncocercosis, la rabia humana transmitida por perros, entre otras.

¿Por qué las ETD son menos visibles en los sistemas de salud pública y en las decisiones de política pública?

Las ETD suelen causar enfermedades crónicas, discapacidad a largo plazo y estigmatización, más que muertes inmediatas. Por ello, no siempre atraen la misma atención que enfermedades más agudas o de mayor repercusión. Tomemos como ejemplo la lepra: si no se diagnostica y trata de manera temprana, puede provocar discapacidades físicas de por por vida y exclusión social. Estos impactos son devastadores para las personas y las comunidades, pero no siempre se reflejan en los indicadores de salud tradicionales, lo que contribuye a que las ETD sean pasadas por alto en los debates de política pública.

La OPS y sus socios han mapeado las ETD en la Región y han identificado los principales “puntos críticos”. ¿Por qué es tan importante el mapeo y cómo cambia la forma en que los países responden?

El mapeo ayuda a vincular los datos con el territorio. Muestra dónde se concentra la transmisión y quiénes son los más afectados. De este modo, los países pueden responder de forma más estratégica, focalizando las intervenciones en las zonas de mayor riesgo en lugar de aplicar el mismo enfoque en todas partes. Por ejemplo, el mapeo de las helmintiasis transmitidas por el suelo, como las tenias, ha ayudado a los países a identificar municipios prioritarios, ampliar el acceso al diagnóstico y al tratamiento, y hacer un mejor uso de los recursos limitados para reducir la prevalencia.

¿En qué lugares ha apoyado la OPS a sus socios con datos y mapeo para responder a las ETD en la Región de las Américas?

Los datos y el mapeo han sido fundamentales para la eliminación del tracoma como problema de salud pública en las Américas. En México, el mapeo combinado con intervenciones focalizadas —como la administración masiva de medicamentos, la participación comunitaria y la colaboración con socios de agua, saneamiento e higiene (WASH)— condujo a la eliminación en 2017. En Guatemala, el mapeo y el fortalecimiento de la vigilancia están orientando intervenciones específicas y encaminando al país hacia la eliminación en los próximos años. Estas experiencias demuestran cómo la combinación de datos, servicios de salud y colaboración intersectorial puede generar resultados sostenibles.

¿Qué avances han logrado la OPS y los países para abordar la lepra en la Región?

Varios países están logrando avances importantes. Chile, Uruguay, la mayor parte de Centroamérica y algunas zonas del Caribe reportan pocos o ningún caso nuevo y se acercan a los hitos de eliminación. La OPS y sus socios se han centrado en fortalecer el diagnóstico temprano, el tratamiento y la vigilancia, así como abordar el estigma, prevenir la discapacidad y llegar a poblaciones indígenas y otras poblaciones marginadas.

Al mismo tiempo, Brasil continúa enfrentando una carga significativa: reporta más de 100 nuevos casos cada año y concentra más del 90 % de los casos en las Américas. Esto subraya la necesidad de sostener los esfuerzos, mejorar la calidad de los datos y focalizar las intervenciones donde más se necesitan.

En el 2019, los Estados Miembros de la OPS aprobaron la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades: Política para aplicar un enfoque integrado y sostenible de las enfermedades transmisibles en la Región de las Américas, en la que se comprometieron a eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas para el 2030.

Entre esas enfermedades están las infecciosas desatendidas, las zoonosis y las transmitidas por vectores: la enfermedad de Chagas, la lepra, el tracoma, la esquistosomiasis, los parásitos intestinales, la filariasis linfática, la rabia humana transmitida por el perro, la hidatidosis, la malaria y la fiebre amarilla entre otras, que afectan a los grupos poblacionales marginados que no tienen suficiente acceso a servicios de salud integrados. Hay herramientas eficaces para eliminarlas y deben ser implementadas por los sistemas de salud.

En el Día Mundial de las ETD, ¿cuál es el mensaje clave de la OPS para los gobiernos, los socios y el público?

Uno de los mensajes clave de la OPS es que estas enfermedades no son solo cifras: representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás. Invertir en mejores sistemas de datos es fundamental para dar visibilidad a las ETD, orientar acciones equitativas, fortalecer la rendición de cuentas y acelerar el progreso hacia su eliminación.

La mayoría de las ETD pueden eliminarse, y hacerlo no es solo un imperativo moral, sino también una cuestión de derechos humanos y equidad. Sin datos y vigilancia confiables, la desatención persiste; con datos, la eliminación se vuelve alcanzable.

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema