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Datos de interés sobre el protocolo y la vacunación contra la COVID-19 en Cuba

En medio de complejas condiciones epidemiológicas por la pandemia de la COVID-19 el país actualizó recientemente el protocolo de salud en aras de agilizar el diagnóstico y tratamiento de casos positivos, a la par que avanza la vacunación de la población.

Para ahondar más en el actual manejo de la enfermedad y la marcha de la inmunización ofreció declaraciones la doctora María Elena Soto Entenza, jefa del departamento de atención primaria del Ministerio de Salud Pública.

¿Cuáles son las principales modificaciones del protocolo?

Las modificaciones más importantes de la versión 1.6 de esos procederes incluyen el ingreso domiciliario para contactos y confirmados de bajo riesgo (tanto asintomáticos como sintomáticos leves).

Según lo establecido, al ingreso en instituciones irán aquellos contagiados de bajo riesgo con síntomas moderados, los de mediano y alto riesgo con signos leves o moderados, y quienes no tengan condiciones en su vivienda o formen parte de familias disfuncionales.

Tampoco podrán permanecer en el hogar los pacientes menores de 12 años, embarazadas y puérperas, niños de 12 a 18 años con patologías crónicas asociadas, y personas con enfermedades crónicas descompensadas o en condiciones clínicas desfavorables.

El protocolo también indica que quienes continúen positivos a la COVID-19 por 14 días o más, si se encuentran bien clínicamente, serán dados de alta con seguimiento en el hogar.

¿Por qué se decide implementar el ingreso domiciliario?

El ingreso domiciliario es una modalidad que existe en el programa del médico y la enfermera de la familia y se emplea en función de este problema de salud porque permite que en las instituciones hospitalarias, en vistas al incremento de casos, se puedan atender mejor a los pacientes con mediano y alto riesgo ante la enfermedad.

¿Cómo se da seguimiento a las personas en ingreso domiciliario?

El médico y la enfermera de la familia deben realizar el seguimiento diario a los ingresos en el hogar, pero como son muchos los casos se han organizado grupos de trabajo conformados por otros médicos, enfermeras, estomatólogos, tecnólogos, y demás personal de la salud, junto a estudiantes de Ciencias Médicas, para contribuir en la evaluación de los pacientes en las comunidades.

Dicha revisión tiene como objetivo la detección de cualquier signo de alarma que evidencie una complicación del padecimiento, y en caso de ocurrir alguna se remite al enfermo a una institución hospitalaria.

A su vez, el equipo básico de salud debe continuar cumpliendo sus tareas fundamentales de atención a la población, en especial a grupos priorizados como niños, embarazadas y adultos mayores.

¿Qué características debe tener una vivienda para ser apta para el ingreso domiciliario?

No puede existir un alto nivel de hacinamiento, pues el paciente tiene que mantener el distanciamiento con el resto de la familia.

A eso se suman no tener afectaciones con el agua o de otra índole que imposibiliten el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias y del aislamiento físico.

En esto influye también un ambiente propicio, por lo cual se insiste en la convivencia con una familia no disfuncional que mantenga las disposiciones de seguridad requeridas.

¿Cómo se atenderán las necesidades de los confinados en sus casas?

Al existir un paciente con ingreso domiciliario en la vivienda quienes conviven con él constituyen contactos y también deben evitar su movilidad fuera del hogar, por tanto, se atenderán sus necesidades básicas de conjunto con las organizaciones de masas, del gobierno y otros factores de la comunidad.

¿Cómo avanza el proceso de inmunización anti-SARS-CoV-2?

Unos 20 municipios del país ya concluyeron la vacunación contra la COVID-19 a mayores de 19 años, se trata de los 15 territorios de La Habana, cuatro de Santiago de Cuba y el Municipio Especial Isla de la Juventud.

Se encuentran en ese proceso 35 municipios de 14 provincias, ya sea con Abdala o los candidatos vacunales Soberana 02 y Soberana Plus, y este 29 de julio se incorporaron 17 municipios con buena acogida por sus pobladores.

Los más recientes fueron las cabeceras de Villa Clara, Pinar del Río, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Las Tunas, Mayabeque y Guantánamo, así como Nuevitas (Camagüey), San Antonio de los Baños (Artemisa), Bayamo (Granma) y todos los pendientes en Matanzas.

Mientras, prosigue la administración de dosis a grupos de riesgo, donde avanzan a la tercera inyección los pacientes de hogares de ancianos, hospitales psiquiátricos, centros médicos psicopedagógicos y los nefrópatas.

A esto se añade que comenzó la vacunación de las embarazadas en primer, segundo y tercer trimestre, así como de las mujeres que lactan, y próximamente iniciará también la de los más de mil trasplantados en Cuba.

Por otra parte, ya se inmunizaron con Soberana Plus los trabajadores de la salud convalecientes y se preparan las condiciones para extender su uso en el resto de la población.

¿Qué sucede tras concluir la vacunación en un territorio?

Cuando termina el proceso se mantienen vacunatorios centralizados, ubicados en áreas de salud generalmente, donde podrán completar las dosis las personas interesadas tras coordinarlo con su médico de la familia.

En el caso de la provincia de La Habana, que culminó su esquema de vacunación con más de un millón 355 mil personas inmunizadas, se habilitaron 57 sitios para quienes queden pendientes.

La marcha de la vacunación y las actualizaciones del protocolo contra el nuevo coronavirus deben acompañarse de una elevada responsabilidad ciudadana, son fundamentales en estas circunstancias el cumplimiento estricto del aislamiento intradomiciliario, la comunicación inmediata ante cualquier signo de alarma, y el trabajo conjunto entre el personal de la salud, las familias y los factores de la comunidad.

Heberbiovac HB: principal logro de la biotecnología cubana contra la hepatitis

A propósito de celebrarse hoy el Día Mundial contra la Hepatitis, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dio a conocer que cada año ocurren en la región 10 mil nuevas infecciones por el virus de la hepatitis B y 23 mil muertes; solo el 18 por ciento de las personas llega a diagnosticarse y de ellas, apenas el tres por ciento recibe tratamiento.

De igual forma, las estimaciones más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que en las Américas se producen cada año 67 mil nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C y 84 mil muertes; solo el  22 por ciento de las personas con hepatitis C crónica llega a diagnosticarse y de ellas, solo el 18 por ciento reciben tratamiento.

Esta realidad dista mucho del escenario cubano, donde se cuenta con un Plan Estratégico Nacional para la prevención y control de las Infecciones de Transmisión Sexual, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y las hepatitis, y se trabaja para eliminar las causadas por los virus B y C en consonancia con la iniciativa lanzada por la OPS de poner fin a más de 30 enfermedades infecciosas en la región para 2030.

No obstante, uno de los mayores logros en este empeño resultó Heberbiovac HB, vacuna cubana recombinante contra la hepatitis B obtenida en 1989 por un grupo de científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Está precalificada por la OMS, integra el Programa Nacional de Inmunización desde 1992 y protege a toda la población menor de 40 años de edad.

Heberbiovac HB posibilitó  que en fecha tan temprana como el año 2000 no hubiese reportes de la enfermedad en los niños de entre 0 a 5 años de edad y para 2005 se había eliminado en los infantes y adolescentes hasta 15 años. Resultados que hoy se mantienen, a la vez que se trabaja de conjunto con la OPS para certificar que la Isla erradicó la transmisión de la hepatitis B de la madre al hijo. Sin embargo, cuatro décadas atrás la realidad era muy diferente.

Hepatitis B y la necesidad de una vacuna propia

En los años 80 la hepatitis era un problema de salud en Cuba como en otros países de la región. Existía alta prevalencia de la hepatitis tipo B y anualmente se diagnosticaban miles de casos, rememoró el Doctor en Ciencias Biológicas Eduardo Pentón Arias, uno de los artífices de la vacuna cubana.

La enfermedad empieza de forma aguda similar a otras formas de las hepatitis virales, a partir de los seis meses se hace crónica, puede durar toda la vida o derivar en cirrosis, insuficiencia hepática, carcinoma hepatocelular o incluso en la muerte, advirtió el también Investigador Titular del CIGB y Profesor Titular de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

La hepatitis B se transmite a través de la sangre contaminada, siendo frecuente durante las relaciones sexuales y de la madre al hijo en el momento del parto, por lo que muchos niños al salir de la maternidad ya estaban contagiados.

Para aquel momento, señaló el especialista de II grado en Bioquímica Clínica,  se utilizaba la vacuna producida a partir de la sangre de individuos contaminados. El virus se procesaba para que no resultara infectivo y se empleaba como antígeno para prevenir el padecimiento.

Debido a los inconvenientes que provocaba la sangre, en 1986 la compañía estadounidense Merck Sharp and Dohme obtuvo la aprobación para uso en humanos de Recombivax HB, primera vacuna desarrollada por medio de ingeniería genética en el mundo, lograda a partir de la modificación de células de levadura de pan.

A su vez, SmithKline Beecham, perteneciente al grupo británico GlaxoSmithKline, también desarrolló en ese año Engerix B, pero la producción y comercialización de los fármacos no estaba accesible a muchas personas y naciones por sus altos precios; de ahí que los científicos cubanos buscaron su propia vía para lograr la vacuna, que se convirtió en el segundo logro del CIGB, luego de la obtención del Interferón.

Durante los años 80 un pequeño grupo de investigadores dirigido por el doctor Luis Herrera –al cual pertenecía la doctora Verena Muzio hoy directora de Investigaciones Clínicas de la institución– se encargó de la ingeniería genética y otro equipo bajo el mando del propio Pentón Arias estuvo al frente de la obtención y producción del antígeno de superficie de la hepatitis B.

Por vía recombinante se produjo este antígeno, la información genética del virus se transfirió a la levadura Pichia Pastori, que hasta ese momento solo se había utilizado para la experimentación en laboratorios, pero demostró un rendimiento más rápido y superior a la Saccharomyces cerevisiae empleada por las compañías extranjeras, detalló el especialista.

Tres años después de la primera vacuna recombinante del mundo, Cuba también tenía la suya. Actualmente se aplica en los primeros días de nacidos y todos los infantes cubanos están inmunizados contra esa dolencia.

El miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba explicó que se trata de que las madres estén vacunadas para que no adquiera la enfermedad y se la transmitan al bebé, pero si ya el virus está circulando se realiza, igualmente, la inmunización neonatal para evitar que los niños salgan de la maternidad infectados y así ganarle la carrera.

Hay personas que no realizan la seroconversión, es decir, que no despiertan anticuerpos y son susceptibles a enfermarse, pero debido a la inmunidad poblacional generada a partir de las altas coberturas de vacunación están protegidas, subrayó.

El CIGB también posee HeberNasvac, vacuna terapéutica recombinante contra la infección crónica por el virus de la hepatitis B, una vez establecida, y para la prevención de sus consecuencias potenciales como la cirrosis hepática, insuficiencia hepática crónica y hepatocarcinoma primario.

La vacuna en 2015 obtuvo el registro sanitario por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED). Se administra por vía nasal, combinando algunas dosis por vía subcutánea a partir de una mezcla del antígeno de superficie con el antígeno de la nucleocápsida del virus de la hepatitis B.

Años atrás, en 2009, el CECMED registró, además, el PEG-Heberon, fármaco dirigido al tratamiento de pacientes con hepatitis C o B crónica, coinfectados con VIH, así como quienes recibieron un trasplante hepático.

PEG-Heberon en combinación con ribavirina se considera una de las opciones más ventajosas para cualquier paciente diagnosticado con hepatitis C crónica. Aproximadamente entre 70 y 85 por ciento de los infectados con genotipos 2 o 3 del virus logran respuesta virológica sostenida con 24 semanas de tratamiento. En cambio, solo se alcanza en el 50 por ciento de los infectados con genotipos 1 o 4 tratados durante 48 semanas.

Hepatitis: una enfermedad en contexto

Cuando se habla de hepatitis se alude a la inflamación del hígado causada por varios factores y los más frecuentes están asociados a infecciones con los virus A, B, C, D y E, además pueden ser provocadas por fármacos y alcohol, enfermedades autoinmunes, trastornos metabólicos e infecciones por otros virus y bacterias.

La Doctora en Ciencias Médicas Mirtha Infante Velázquez, presidenta de la Sociedad Cubana de Gastroenterología, explicó que los virus A y E son los responsables de las hepatitis agudas epidémicas, transmitidas a través del agua o alimentos contaminados, y en la mayoría de los casos los pacientes se recuperan sin presentar secuelas y en un pequeño porcentaje desarrollan formas graves.

Expresó que el virus A se transmite en el momento de la incubación y cuando aparecen los síntomas la persona ya no es capaz de enfermar a otras, de ahí la importancia de mantener las medidas higiénicas en todo momento, principalmente el lavado de manos, la higiene de los alimentos y no compartir artículos personales.

Mientras que los virus B, C y D provocan tanto hepatitis agudas como crónicas, por lo que algunos pacientes evolucionan hacia una cirrosis o un cáncer de hígado, siendo la cirrosis la novena causa de muerte en el país y según reportes internacionales las complicaciones asociadas a este padecimiento han elevado la mortalidad durante la pandemia de la COVID-19, señaló.

La también Investigadora Titular y especialista del Instituto de Gastroenterología dijo que los virus B, C y D se transmiten fundamentalmente a través de transfusiones de sangre, instrumental médico y artículos de uso personal contaminados, de la madre al hijo y por relaciones sexuales no protegidas, aunque estas últimas vías son más eficientes para el virus B. Aunque en Cuba desde hace varios años se analizan las transfusiones para que la sangre sea segura y evitar posibles infecciones.

Con respecto a la hepatitis por el virus D, Infante Velázquez detalló que es la menos frecuente en el país, y en relación con la enfermedad provocada por el B explicó que el 10 por ciento de los infectados desarrollan una hepatitis crónica y en cuanto al C es el 90 por ciento; de ahí que estos pacientes son los que necesitan tratamiento con antivirales.

A pesar de que muchos pacientes transitan la enfermedad de manera asintomática, la gastroenteróloga enumeró que pueden manifestar cansancio, malestar general, náuseas, pigmentación amarilla de la piel, orinas oscuras y deposiciones blancas o amarillentas.

En algunos casos, mencionó, se identifica la hepatitis a partir de la realización de ultrasonidos, a través de pruebas del hígado elevadas o análisis por causas ajenas a este padecimiento.

Asimismo, en todas las regiones del territorio nacional existen laboratorios para confirmar la enfermedad a través de pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) por vía sanguínea y estuches de diagnóstico desarrollados por el Centro de InmunoEnsayo con la tecnología SUMA.

En medio del complejo escenario ante la pandemia de la COVID-19, erradicar las hepatitis de cara al 2030 sigue siendo una de las apuestas del sistema de salud cubano, para lo cual se estudian las embarazadas, se garantiza la vacunación de los infantes al nacer y se brinda asistencia médica a los pacientes infectados.

Variantes genéticas aumentan la severidad de la COVID-19

La Doctora en Ciencias María Guadalupe Guzmán Tirado, jefa del Centro de Investigación, Diagnóstico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), señaló que la variante Delta del SARS-CoV-2 se encuentra en Cuba y se está imponiendo en el país.

Esta mutación notificada por primera vez en la India se ha detectado en Artemisa (una viajera), La Habana, Villa Clara, Holguín, Ciego de Ávila y Matanzas, donde más está presente, pero en todos los territorios hay variantes circulando, aseveró la investigadora durante su comparecencia en el programa radio-televisivo Mesa Redonda.

La también presidenta de la Sociedad Cubana de Microbiología y Parasitología expresó que en relación a los casos graves y críticos de los 51 estudiados en La Habana, Matanzas y Camagüey entre abril y junio se identificó que la variante Beta (notificada en Sudáfrica) estuvo en el 74,5 por ciento de los pacientes, mientras que en junio se detectó que en Matanzas la Delta se asociaba al ciento por ciento de esos pacientes.

A través de la vigilancia genómica desde enero a la fecha se secuenciaron mil 064 muestras de todas las provincias, incluyendo casos graves y críticos, fallecidos, viajeros y en brotes de la enfermedad, donde se detectó la circulación de la cepa original de Wuhan, además de 11 variantes y cinco patrones mutacionales.

Entre ellas se encuentran las cuatro consideradas por la OMS como de preocupación: Alfa (notificada en Reino Unido), Beta, Gamma (notificada en Brasil) y Delta, y dos de las variantes de interés: Epsilon (notificada en California) y P2 Brasil.

A partir de estos estudios se evidenció que prevalece en mayor proporción la Beta, la D614G –que llegó a Cuba y circuló desde el inicio de la pandemia– y a partir del mes de junio incrementó la presencia de la Delta, a la vez que se redujo significativamente la D614G, aunque con el paso de los días estos números pueden cambiar.

La investigadora enfatizó que la variante Delta se aisló por primera vez en octubre de 2020 en la India, hoy se encuentra en más de 110 países de varias regiones geográficas y se espera que se imponga en el mundo en las próximas semanas.

De igual forma, se asocia a más de un 90 por ciento de los casos de Reino Unido y Rusia, más del 20 en Francia y del 30 en Estados Unidos, de ahí que en junio de 2021 se declarara por la OMS como de preocupación, acotó Guzmán Tirado.

Con respecto a la transmisibilidad, apuntó, se considera la más contagiosa de todas, siendo un 64 por ciento más transmisible en relación a la Alfa que es entre un 40 y un 50 por ciento.

Por su parte, Narciso Argelio Jiménez Pérez, profesor auxiliar del IPK, detalló que en medio de este contexto epidemiológico se evidencia un aumento de la severidad de la COVID-19 en los pacientes infectados.

Durante su intervención en la Mesa Redonda también recalcó el elevado nivel de propagación de la variante Delta, cuya presencia se hace cada vez más notables en toda la nación.

Según explicó el también especialista en Segundo Grado en Medicina Interna e Intensiva, la repercusión clínica de estas mutaciones está relacionada con la alta incidencia del virus en el orbe y, al contagiarse más personas, los números de severidad y mortalidad aumentan.

Jiménez Pérez expuso que la población es el “incubador”, por lo que ningún país estará seguro hasta lograse coberturas de vacunación a nivel global.

En poco tiempo la variante Delta ha logrado imponerse sobre la Alfa por sus elevados mecanismos de generación y altos niveles de replicación.

El experto señaló igualmente que se transmite con mayor facilidad debido a las mutaciones que ayudan a su acoplamiento con las células del organismo humano y, por tanto, escapa a la respuesta innata del Interferón clase 1.

Sobre las manifestaciones clínicas, comentó que estas se pueden prolongar después de las cuatro semanas en los pacientes, y alertó que si los síntomas como la fiebre se prolongan en el tiempo es necesario actuar para evitar las complicaciones graves.

Ante el complejo escenario epidemiológico que azota a todo el mundo, los investigadores insistieron en el cumplimiento de las medidas de prevención advertidas por las autoridades sanitarias para evitar el contagio a medida que se avanza con la vacunación en el país.

Las estadísticas sanitarias, una fortaleza del Sistema Nacional de Salud

Desde la llegada del coronavirus a Cuba, las noches de Katia Castanedo Valdés se vuelven un sin fin de números y cifras. Decenas de llamadas, verificaciones y muchos análisis de información la convierten en una auténtica computadora sin apenas descanso.

Ella es una de los cuatro estadísticos que trabajan en el Centro de Dirección del Ministerio de Salud Pública (Minsap) para gestionar, a nivel nacional, todo el proceso de compilación, análisis y envío de la información sobre el impacto de la COVID-19 en Cuba.

“Nuestra guardia es de 24 horas, pero el grueso del trabajo comienza a las seis de la tarde y terminamos de elaborar el parte a las seis de la mañana, sin embargo, con el incremento de casos positivos a la enfermedad en los últimos días, terminamos unas tres horas más tarde porque la madrugada no alcanza para gestionar tantos números”, afirmó.

Especialista en Registros Médicos y Estadísticas de Salud con más de 17 años y con una extensa hoja de servicios en su trabajo habitual en la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Minsap, Katia reconoce que esta última labor ha sido la más compleja de toda su carrera.

Junto a ella y sus tres compañeros –Antonio Rafael Pavón Escalona, Pedro Aney López Piñero y Gustavo Kindelan Valerino– que se rotan cada tres días, también laboran un grupo de epidemiólogos, informáticos, geógrafos y médicos, quienes trabajan las 24 horas para recopilar toda la información que se requiere, relacionada con la presencia del SARS-COV 2 en la mayor de las Antillas.

“La madrugada está muy cargada, los datos llegan muy rápido desde todos los territorios y tenemos que hacer los análisis en el menor tiempo posible. También hay que trabajar con un elevado porcentaje de confiabilidad para que los números evidencien la realidad de lo que sucede en nuestro país”, explicó.

Esta información diaria es utilizada en las reuniones del Grupo Temporal de Trabajo para el enfrentamiento al nuevo coronavirus y en las conferencias impartidas por el Dr. Francisco Durán García, director nacional de Higiene y Epidemiología del Minsap.

“De esta manera  ̶ subrayó Katia ̶  aportamos un granito de arena a los científicos que hacen los estudios para los pronósticos de cómo se debe comportar la pandemia, además de proporcionar una herramienta a los decisores para implementar las acciones necesarias y minimizar su impacto en el país”.

¿Cómo se gestionan los números del Sistema Nacional de Salud?

Con alrededor de seis mil trabajadores y una amplia experiencia de labor en este sector, la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas de Salud (DRMES) es la unidad organizativa del Minsap que metodológicamente establece el registro, la captación, procesamiento, análisis, conservación, publicación y diseminación de toda la información estadística en materia de salud.

Para ello tienen implementado una estructura con representación en todas las unidades del Sistema Nacional de Salud que va desde los policlínicos, hospitales, institutos hasta las direcciones municipales y provinciales en cada territorio de la geografía nacional.

La DRMES está divida en tres departamentos: Sistemas, Informática y Encuestas; Estadísticas Sanitarias;  Análisis y Banco de Datos, y la Sección del Registro Nacional de Cáncer. El Subsistema de Información de Estadísticas Complementario de Salud, que forma parte del Sistema Nacional Estadístico cuenta con 63 sistemas de información, 41 partes adelantados, 20 Registros Nacionales, entre ellos el de Ensayos Clínicos, ahora muy conocido tras los estudios con los candidatos vacunales cubanos anti COVID-19.

Sin embargo, para la doctora Sonia Bess Constantén, quien se encuentra al frente de esta dirección, la producción y análisis de millones de datos anuales no sería posible sin la entrega, dedicación y consagración de todo el personal que labora en toda la estructura.

“El trabajo de la DRMES es habitualmente continuo: el proceso de captación se hace en la medida que los eventos ocurren, y tras eso, se revisa, procesa y transmiten los datos a través de los niveles del sistema de salud de acuerdo a los plazos establecidos que varían desde diarios hasta anuales”, explicó.

Cuba posee experiencia de trabajo relativamente prolongada con los registros médicos, sin embargo, sólo después del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, esta disciplina se consideró una tarea prioritaria encaminada al mejoramiento de la gestión y la investigación de salud.

La propia cultura y la historia que tenemos dan confiabilidad a la información que procesamos”, destacó María Elena Pérez Leyva, jefa del departamento de Sistemas, Informática y Encuestas.

“Uno no puede decir que nuestros datos son cien por ciento infalibles y puede haber un cierto margen de error, pero la solidez, transparencia, trazabilidad que tiene toda la información sanitaria avala la calidad del proceso”, añadió la especialista.

Subrayó, además, que los registradores son profesionales de varias especialidades de la Salud (médicos, enfermeros y otros) lo cual constituye una fortaleza para el sistema de información.

A decir de la doctora Isisis Alonso Expósito, jefa del Departamento de Estadísticas Sanitarias, también se realizan visitas de control y auditorías a las unidades en cada uno de los territorios para verificar los atributos de la calidad de la información como la veracidad de los registros primarios, su integridad, oportunidad entre otros.

Asimismo, subrayó la relación entre esta entidad y la docencia a los estudiantes de la Facultad de Tecnología de la Salud, especialmente los de la carrera de Sistema de Información en Salud y los residentes en la especialidad de Bioestadística. Destacó además, la participación conjunta con otros profesionales del sector en importantes eventos científicos y procesos investigativos.

Después de los procesos de validación establecidos en nuestra Dirección– detalló el doctor Ismell Alonso Alomá, jefe el Departamento de Análisis y Banco de Datos–, la información se puede almacenar y posteriormente publicar con los tiempos y la periodicidad establecida.

“La publicación que tenemos por excelencia es el Anuario Estadístico de Salud, próximo a cumplir su medio siglo de fundado, donde se emite información actualizada de morbilidad, mortalidad, recursos, servicios, formación del personal calificado, así como las comparaciones de Cuba a nivel mundial, entre otras cifras”, señaló.

Por lo que representan los tumores malignos en la morbilidad y mortalidad en Cuba, existe el Registro Nacional de Cáncer, que hoy constituye una Sección de trabajo dentro de la Dirección, la cual es liderada por la Lic. Yaima Galán Álvarez.  En opinión de la especialista, cuando se conciben y utilizan de manera adecuada, los datos del Registro, tienen el potencial de producir valiosa información orientada a conocer el comportamiento epidemiológico del cáncer.

La Dra. Sonia Bess recuerda que durante los primeros días del enfrentamiento a la pandemia, en una de las reuniones del Consejo de Defensa Nacional, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, actual Primer Secretario del Partido y Presidente de la República de Cuba, refirió que las estadísticas trazan el camino. “Así ha sido siempre y es un compromiso que ya habíamos asumido desde hace muchos años y ratificamos con estas palabras hasta nuestros días”, expuso la directiva.

Sin embargo, aún quedan muchos retos por delante para mejorar el trabajo de esta esfera de los números. De los 63 subsistemas, apenas 12 se encuentran automatizados, por lo que la informatización de sus procesos es una de las grandes tareas que la institución tiene por delante.

“Actualmente se trabaja en la automatización de la captación de la información de intervención sanitaria con los candidatos vacunales cubanos e igualmente se desarrollan los sistemas de gestión hospitalaria Galen Clínica y Savia, los cuales podrán ayudar a facilitar la historia clínica de forma digital”, expresó Bess.

Calificada como uno de las labores más íntegras y complejas de todo su tipo en el país, la faena de los profesionales de los números y las cifras sanitarias constituyen una fortaleza para el trabajo del Sistema Nacional de Salud.

Situación de Cuba y el mundo ante la COVID-19: la complejidad aumenta con la variante Delta

Durante todo el inicio de la pandemia, Cuba mantuvo cifras muy bajas de la prevalencia del nuevo coronavirus. Sin embargo, en el último mes de junio y en lo que va de julio las estadísticas de la mayor de las Antillas indican que nuestro país ha dejado ser una excepción respecto al mundo.

Lorenzo Somarriba López, director de Vigilancia en Salud y del Centro de Dirección Ministerial, del Ministerio de Salud Pública (Minsap), afirmó en la actualidad influyen tres factores que motivan un aumento considerable de los casos en todo el territorio nacional: la dispersión de cepas importantes como la Delta;  la baja percepción del riesgo en algunos sectores de la población; la disminución de los niveles de exigencia por parte de las autoridades de hacer cumplir las medidas y protocolos establecidos.

Este fenómeno también ha afectado a otros países de la región que durante el primer año desde el inicio de la pandemia mantenían números muy bajos de prevalencia del virus en sus territorios.

El especialista detalló igualmente que el Centro de Dirección Ministerial del Minsap recopila y analiza diariamente la situación mundial a través de los datos ofrecidos por la plataforma Worldometer,  un sitio web de referencia que proporciona estimaciones y estadísticas en tiempo real sobre el comportamiento de la pandemia en cada uno de los países del orbe.

En cuanto al total de casos activos desde el inicio de la pandemia, la nación antillana se ubicaba hasta el pasado domingo 11 de julio en el puesto 77 con 238 mil 491 pacientes contagiados con la enfermedad; mientras que en el total de decesos, escalaba el puesto 98, con mil 537 fallecidos por complicaciones relacionadas con el SARS-COV-2.

“Ahora bien para hacer un análisis más certero del comportamiento de la COVID-19 hay que mantener una atención especial a los números de los últimos 15 días porque corresponden al periodo medio de incubación del virus. Es por ello que, si se toman en cuenta los números recientes del país, estos resultan bien complejos”.

Del total de casos activos, el territorio nacional contabilizaba 32 mil 144, por debajo de territorios de similar población en la región como República Dominicana, Costa Rica y Bolivia. Pero en la pasada semana el número de pacientes por millón de habitantes ubicaba a nuestro archipiélago en el puesto número 12 del mundo, por encima de naciones como Argentina, España, Panamá y Brasil.

El director de Vigilancia en Salud, destacó que, pese al lamentable incremento de las muertes a causa de la epidemia, la mortalidad de Cuba  referente al mundo se mantiene a niveles muy bajos con un 0.64 por ciento de fallecidos respecto al total de enfermos, contra el 2.16 por ciento en el mundo y el 2.62 por ciento en Las Américas. Del mismo modo, con 186 decesos totales y 14 por cada millón de habitantes, en la última semana el país se ubicaba en ambos indicadores en el lugar 32.

“Aunque la letalidad es baja, el actual número de fallecidos nos duele”, expresó el ministro de Salud Pública, Dr. José Angel Portal Miranda, durante su comparecencia televisa en la mañana de este lunes. Dijo, además, que países europeos e Israel que mantenían un control elevado de la pandemia y altos porcentajes de vacunación han expresado mayores números de contagios y fallecidos, lo cual evidencia la magnitud del virus en el orbe.

Cuba marcó la pasada semana su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en las salas de terapia intensiva desde el inicio de la pandemia, lo que ha hecho saltar las alarmas, así como el establecimiento de mayores medidas para controlar el comportamiento de esta enfermedad en el territorio nacional. Llamar a la responsabilidad colectiva e individual es cada vez más necesario. Cumplir con las medidas establecidas es tarea de todos.

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