Científicos cubanos envían carta a Biden como respuesta a sus declaraciones sobre el manejo de la pandemia en Cuba

Más de 600 personalidades firmaron este jueves la carta de científicos de Cuba en respuesta al presidente estadounidense, Joe Biden, por sus equívocas declaraciones sobre el manejo de la pandemia de COVID-19 en la Isla.

La misiva cuenta con el respaldo de médicos, trabajadores de la salud, académicos del país caribeño y a los cuales se sumarán otros del mundo.

El Grupo Empresarial de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba (BioCubaFarma) dio a conocer en su cuenta oficial en Twitter el sitio desde el cual las personas pueden apoyar las declaraciones de los científicos de esta nación: https://www.cienciacubana.cu/es

A continuación, reproducimos el texto de la carta abierta:

Presidente Biden:

Recientemente Usted se refirió a Cuba en la Casa Blanca diciendo: «Estaría dispuesto a administrar cantidades significativas de vacunas si … una organización internacional administrara esas vacunas y lo hiciera de manera que los ciudadanos promedio tuvieran acceso a esas vacunas». También llamó a Cuba un «estado fallido».

Estas declaraciones sorprendieron a muchos, incluidos estadounidenses que han tenido contacto directo con el sistema de salud cubano. También indignó a los trabajadores cubanos de la salud de primera línea que arriesgan sus vidas para contener la epidemia de la COVID en nuestro país. Esto no refleja la realidad cubana y lamentamos que la desinformación por parte de actores malintencionados esté influyendo en sus decisiones políticas. Como científicos, médicos y ciudadanos preocupados, creemos que vale la pena verificar la realidad de tres supuestos implícitos en sus palabras.

Supuesto uno: Se necesita una intervención internacional para garantizar que todos los cubanos reciban vacunas.

Supuesto segundo: la respuesta de Cuba a la pandemia ha sido lúgubre, sintomática de un «Estado fallido».

Supuesto tercero: las vacunas suministradas por Estados Unidos son la única vía para garantizar la inmunización contra el COVID-19 para los 11 millones de habitantes de Cuba.

Analicemos estos supuestos uno por uno: el primer supuesto, que se necesita una intervención externa para garantizar el acceso a las vacunas para todos los cubanos – sugiere que el despliegue de las campañas de vacunación en Cuba son ineficientes y discriminatorias. Los hechos no respaldan este supuesto. De hecho, como han confirmado tanto la UNICEF como la Organización Mundial de la Salud, las tasas de vacunación infantil en Cuba superan el 99%. La inmunización es parte del sistema de salud pública universal de nuestro país, gratuita para todos los cubanos sin importar su condición socioeconómica, política, religión, sexo o raza.

El programa nacional de inmunización, creado en 1962, cubre todo el país. Desde 1999, todos los cubanos han estado protegidos contra 13 enfermedades potencialmente mortales, incluidas la difteria, el tétanos y la tosferina. Ocho de estas vacunas se fabrican en Cuba.

Como resultado de las altas tasas de vacunación, no hemos tenido un solo caso de sarampión en las últimas décadas. Por el contrario, los CDC confirmaron 1282 casos de sarampión en los Estados Unidos en 2019, y solo el 74% de los niños recibieron todas las vacunas recomendadas por los CDC.

El Instituto de Vacunas Finlay de La Habana desarrolló la primera vacuna eficaz del mundo contra la meningitis B (enfermedad meningocócica) en 1989. La incidencia anual de esta enfermedad en Cuba descendió de 14,4 / 100.000 habitantes a menos de 0,1 / 100.000 desde 2008, eliminando la enfermedad como problema de salud pública en el país.

Varios factores explican el éxito del programa nacional de vacunación de Cuba: las personas confían en los médicos y enfermeras de la familia, de fácil acceso, y en los profesionales de la salud de los policlínicos comunitarios, lo que hace que el rechazo a las vacunas sea muy poco común. A su vez, las capacidades organizativas del sistema de salud hacen que la implementación de campañas de vacunación sea rápida y confiable. Finalmente, los centros cubanos de investigación y producción biotecnológica están bien integrados con las necesidades del sistema de salud pública.

Hay colaboración estrecha de Cuba sobre vacunación con la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF. Pero nunca ninguno de estos organismos ha sugerido la necesidad de intervenir para administrar vacunas en Cuba. Más bien, se ha pedido a los expertos cubanos en vacunas que ayuden en los esfuerzos mundiales para eliminar la poliomielitis, y la OMS ha recurrido a nuestras instalaciones de producción para exportar las vacunas que se necesitan con urgencia al «cinturón de la meningitis» en el África subsahariana.

Supuesto dos: la respuesta pandémica «fallida» de Cuba. Es desconcertante por qué, con tantas catástrofes de COVID reales en el hemisferio occidental, solo Cuba es etiquetada como un “estado fallido”. De hecho, Cuba ha experimentado un aumento reciente en los casos que amenaza con abrumar el sistema de salud en algunas partes del país. Sin embargo, su respuesta ha sido más eficaz que la de muchas otras naciones que no han recibido esta dura crítica de Estados Unidos.

Todos los países ahora enfrentan el desafío de nuevas variantes de COVID, como la variante Delta, que está generando fuertes aumentos en el número de casos. Cuba no es una excepción en este sentido. Lo que hace que Cuba sea única es la necesidad de manejar la epidemia bajo un embargo financiero, comercial y económico paralizante, impuesto por el gobierno de Estados Unidos durante las últimas seis décadas. Las 243 restricciones adicionales impuestas por la administración Trump, todas las que todavía están vigentes bajo su presidencia, tenían la intención de cerrar las pocas lagunas que quedaban en el bloqueo y, por lo tanto, cortar los ingresos a Cuba. Esto reduce el efectivo disponible para comprar insumos médicos y alimentos, y las demoras en la llegada de materiales al país.

Supuesto tres: la única ruta hacia la inmunidad contra COVID en Cuba es a través de las vacunas suministradas por Estados Unidos. Esto ignora el hecho de que más de dos millones de cubanos, o casi el 30,2% de la población, ya ha sido completamente vacunada, con vacunas desarrolladas en Cuba.

La vacuna Abdala recibió la autorización de uso de emergencia de la autoridad reguladora cubana el 9 de julio, convirtiéndose en la primera vacuna en alcanzar este estatus en América Latina. Abdala logró una eficacia del 92% en los ensayos clínicos de fase III, mientras que la vacuna Soberana alcanzó el 91% y también está cerca de la autorización de uso de emergencia. Al ritmo actual de vacunación, se podría llegar a toda la población en octubre o noviembre. Las dificultades en esta campaña, incluidas las importaciones de ingredientes vitales para la producción de las vacunas, se deben principalmente a la restricciones financieras impuestas por las sanciones estadounidenses.

Si el gobierno de Estados Unidos realmente quisiera ayudar a los cubanos, podría revertir las 243 medidas de la era de Trump, posiblemente solo con una firma del Presidente. El Congreso también podría levantar las sanciones por completo, como lo exigen cada año los votos abrumadores de las naciones del mundo en la Asamblea General de la ONU.

Durante la pandemia, la ciencia reitera que (aparte de la política) estamos todos juntos en esta situación. Todos estamos amenazados no solo por las enfermedades, sino también por el desafío sin precedentes del cambio climático. En este contexto, los sistemas de salud de todos los países deben ser apoyados, no socavados; y la colaboración debe estar a la orden del día. Más aún, teniendo en cuenta la alarmante escasez de vacunas en todo el mundo, especialmente peligrosas para los países de ingresos medios y bajos. Varios de ellos ya han mostrado interés en adquirir las vacunas cubanas, y nosotros argumentaríamos que tal contribución cubana a la equidad de las vacunas debería ser aplaudida por la administración Biden, no reprimida. La Ley de Democracia Cubana de 1992 (Parte II.6) prohíbe explícitamente las exportaciones a Cuba desde los Estados Unidos en los casos en que: “el producto a exportar podría usarse en la obtención de cualquier resultado biotecnológico”, lo que incluye las vacunas.

Pudimos vislumbrar lo que ambos países podrían haber hecho juntos durante la epidemia del virus del Ébola en África Occidental (2013-2016), cuando ambos países se esforzaron por contener la enfermedad y salvar vidas. Obviamente, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba difieren en cuestiones fundamentales. Sin embargo, el mundo está lleno de tales discrepancias. La pregunta esencial, no sola para Cuba y los Estados Unidos, sino también para la civilización humana, es si las naciones pueden respetarse lo suficiente como para existir una al lado de la otra y cooperar.

Presidente Biden, Ud. puede hacer mucho bien si avanza en la dirección correcta y toma en consideración lo que la mayoría de los cubanos que viven en Cuba desean. Esto no incluye ignorar y debilitar su sistema de salud pública, pero sí incluye el respeto por los logros de la nación. Esperemos que las amenazas compartidas que plantea la pandemia de Covid conduzcan a una mayor colaboración, no a más confrontación. La historia será el juez.

Firmado por científicos, médicos y ciudadanos preocupados de Cuba y el mundo.

Para firmar la carta acceda a https://www.cienciacubana.cu/es

Exploración neuropsicológica en niños con discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual es una condición del neurodesarrollo que se caracteriza por un déficit a nivel cognitivo y alteraciones funcionales en la conducta adaptativa de las personas que se presentan durante su desarrollo.

El tema es tratado en este trabajo, en el cual se enfatiza en por qué es necesario realizar una exploración neuropsicológica en los pacientes con esta condición. Dicha relevancia radica, por un lado, en determinar si la discapacidad que presenta el niño se debe a alteraciones en el sistema nervioso o a condiciones desfavorables del medio en el que se desenvuelve; de otro lado, la exploración neuropsicológica aporta qué áreas cerebrales son responsables de una u otra discapacidad. Además, permite identificar las particularidades individuales del desarrollo del niño, es decir, su perfil de desempeño (fortalezas y debilidades), y no necesariamente establecer el diagnóstico de discapacidad intelectual, y a partir de ello establecer programas de intervención adecuados a las características y necesidades de cada caso.

Vea el artículo completo en: Echavarría-Ramírez LM, Tirapu-Ustárroz J. Exploración neuropsicológica en niños con discapacidad intelectual. Rev Neurol 2021;73 (02):66-76.

Manejo del dengue con coinfecciones: una revisión narrativa actualizada

Dengue

El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que pone en peligro la vida. Todavía estamos en la era del tratamiento de apoyo donde la morbilidad y la mortalidad son una preocupación importante. La infección por dengue en presencia de otras coinfecciones empeora este escenario. El reconocimiento oportuno y la alarma a tiempo es una necesidad para médicos que practican en la comunidad. Esta revisión proporciona un conocimiento integral sobre las tendencias recientes en el manejo del dengue con coinfecciones, por lo que consideramos quesu lectura es importante para todos los médicos donde existe el dengue.

Vea el texto completo en: Begam NN, Kumar A, Sahu M, Soneja M, Bhatt M, Vishwakarma VK, Sethi P, Baitha U, Barua K, Biswas A. Management of dengue with co-infections: an updated narrative review. Drug Discov Ther. 2021;15(3):130-138. doi: 10.5582/ddt.2021.01027. PMID: 34234061.

Marcadores serológicos del virus de la hepatitis B a 26 años de la primera inmunización en Cuba

La vacuna cubana Heberbiovac HB contribuyó a la prevención y el control de la hepatitis B en Cuba. Actualmente, es un reto la eliminación de la enfermedad.

Este estudio tuvo como objetivos evaluar la prevalencia de marcadores de infección (HBsAg, ADN VHB) y de protección contra el virus de la hepatitis B (anticuerpos anti-HBsAg), en donantes de sangre y un grupo vulnerable; e identificar sí la inmunogenética de la población cubana influye en la respuesta inmune humoral a la vacuna Heberbiovac HB.

Se emplearon ensayos inmunoenzimáticos y moleculares para identificar los marcadores del virus, en donantes de sangre y pacientes de hemodiálisis. Además, se identificaron los polimorfismos de simple nucleótido (SNP) de la interleucina 12 (IL-12), IL-12A G>A e IL-12B A > C, por secuenciación nucleotídica; en individuos reactivados con una dosis de Heberbiovac HB.

La prevalencia del HBsAg fue baja en donantes de sangre, y nula en donantes nacidos después de incluida la vacunación en el PNI. En pacientes de hemodíalisis la prevalencia del HBsAg fue 5,95 %, y el 89,47 % tenían títulos protectores de anticuerpos anti-HBsAg. En individuos con combinaciones de los SNP de IL-12A/IL-12B; GG/AC y GG/AA se identificaron niveles hiperprotectores de anti-HBsAg posterior a la vacunación, contrariamente a el que portaban la combinación AA/AA. Conclusiones. Los resultados demuestran la inmunogenicidad de la vacuna Heberbiovac HB, y confirman la efectividad de los esquemas de vacunación cubanos. Por primera vez se demuestra que los SNP del gen de IL-12, IL-12A e IL-12B, pudieran influir en los niveles de anticuerpos anti-HBsAg post-vacunal, en la población cubana.

Vea el artículo completo en: Montalvo-Villalba M, Rodríguez-Lay L, Lopez-Hernández D, Bello-Corredor M, Díaz-González M, Fernández-Jure I, González-Suno Y, Cabrales-Rondón H, Legrá-Ayala A. Marcadores serológicos del virus de la hepatitis B a 26 años de la primera inmunización en Cuba. Anales de la Academia de Ciencias de Cuba [revista en Internet]. 2021 [citado 2021 Ago 15]; 11(2):[aprox. 0 p.]. Disponible en: http://www.revistaccuba.cu/index.php/revacc/article/view/836

Posición de decúbito prono despierto reduce el riesgo de intubación y muerte en pacientes con COVID-19

Colocar a los pacientes con insuficiencia respiratoria grave en posición de decúbito prono, también conocida como posición ventral, es una técnica segura para mejorar la hipoxemia. Y cuando se trata de pacientes con COVID-19 que se encuentran conscientes, esta posición disminuye el riesgo de intubación y fallecimiento, concluyó un estudio observacional en 26 hospitales de México y uno de Ecuador, publicado en European Respiratory Journal.

En su mayoría la evidencia en estudios observacionales ha sido benéfica en cuanto a mejora de oxigenación, disminución de la necesidad de intubación y disminución de la mortalidad, además de que es una estrategia segura, simple y sin costo, que incluso podría disminuir la cantidad total de oxígeno suministrado que requiere el paciente.

«Y aunque aún se requieren estudios aleatorizados controlados que lo corroboren, estos ya se encuentran en marcha», explicó el Dr. Orlando R. Perez-Nieto, autor del estudio y médico adscrito a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General San Juan del Río, en Querétaro, México.

La investigación se llevó a cabo gracias al grupo APRONOX, un equipo de 80 médicos, entre ellos especialistas en medicina crítica, emergencias, neumología, medicina interna y medicina general.

El estudio analizó el desarrollo de la enfermedad en 827 individuos con COVID-19, que en un inicio no habían sido intubados. De ellos, el personal médico colocó a 505 pacientes en posición de decúbito prono y a 322 en decúbito supino.

Los resultados mostraron que solo 23,6 % de los pacientes en decúbito prono requirió intubación, mientras que 40,4 % de los pacientes que permanecieron en decúbito supino fue intubado. Aunado a esto, se observó que 20 % de los pacientes colocados en pronación falleció, mientras que 37,9 % de aquellos en supinación falleció.

Hasta ahora este es el estudio más grande en número de pacientes y hospitales, para evaluar los efectos de la posición de decúbito prono en pacientes con COVID-19. Otra de sus fortalezas es que analizó los efectos combinados de la posición con diferentes dispositivos de suministro de oxígeno suplementario, lo que reflejó que esta posición puede ser benéfica para diferentes situaciones y no solo cuando se utilizan mecanismos de ventilación no invasiva o cánulas nasales de alto flujo, que son opciones costosas y no siempre asequibles.

Desde hace 45 años se demostró que la posición de decúbito prono mejora la oxigenación de los pacientes con insuficiencia respiratoria, principalmente porque mejora el cociente ventilación-perfusión. Además los pacientes se benefician de aumento en el volumen pulmonar al final de la espiración y disminución de daño inducido por volumen gracias a una distribución más uniforme del volumen corriente.

Las ventajas de la posición de decúbito prono en pacientes con insuficiencia respiratoria llevaron a las guías actuales a recomendar el uso de esta posición en los pacientes con COVID-19 aun cuando la evidencia no es específica para la insuficiencia respiratoria por SARS-CoV-2, explicó el Dr. Perez-Nieto.

«La posición de decúbito prono en pacientes despiertos no intubados ya se utiliza desde el año 2020 pese a la falta de evidencia contundente en ensayos clínicos, debido a que está probado que incrementa la oxigenación, no tiene costo y es una técnica segura. Incluso podría disminuir la cantidad total de oxígeno suministrado que requiera el paciente», señaló el especialista.

La Dra. Latife Salame Khouri, residente de medicina interna en el Centro Médico ABC, en Ciudad de México, México, quien durante el año 2020 atendió a pacientes hospitalizados con COVID-19 grave, comentó que la etapa inicial de esta pandemia fue difícil, pues se enfrentaban a una enfermedad nueva, con pocas herramientas específicas para predecir el desenlace de los pacientes.

En el Centro Médico ABC tomaron en cuenta las recomendaciones de guías internacionales; por ejemplo, la guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la posición de decúbito prono por 12 a 16 horas en pacientes con insuficiencia respiratoria progresiva aguda grave.

Además se recomienda esta posición para pacientes con insuficiencia respiratoria progresiva aguda grave dentro de las primeras 12 a 48 horas del inicio de la ventilación mecánica invasiva, según un artículo publicado en Medicina Crítica, donde la Dra. Salame Khouri es una de las autoras.

«Insistimos aún más en la posición de decúbito prono con los pacientes con saturación por debajo de 90 % a pesar de la ventilación mecánica no invasiva. Seguimos realizando la práctica hoy en día, pues ha demostrado varios beneficios y pocos efectos adversos. Aunque es importante mencionar que la evidencia científica en la que nos basamos para awake prono no es la más sólida y hay pocos estudios que muestran beneficio para reducir mortalidad», añadió.

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