¿Rejuvenecer neuronas del cerebro? Podría ser posible a través de la reprogramación celular

Neuronas

Cuando una neurona envejece, pierde conexiones sinápticas con otras neuronas, tiene menos capacidad de transmitir el impulso nervioso, y su metabolismo también se altera. Este proceso de envejecimiento neuronal —inevitable con el paso del tiempo— se acelera especialmente y se convierte en un factor de riesgo en patologías neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. Pero ¿se pueden revertir los efectos del envejecimiento en células tan especializadas como las neuronas?

Una investigación liderada por la Universidad de Barcelona describe cómo las neuronas del cerebro en ratones pueden rejuvenecerse mediante un ciclo de reprogramación celular controlado que ayuda a recuperar algunas propiedades y funciones neurológicas alteradas. El trabajo podría abrir nuevas perspectivas para estudiar enfermedades neurodegenerativas en pacientes. Con un enfoque innovador,aborda el proceso del rejuvenecimiento celular en neuronas y hace hincapié en el rol de lo que se conocen como factores de Yamanaka, unas proteínas clave para revertir el envejecimiento poco estudiadas hasta ahora en el sistema nervioso.

El estudio, publicado en la revista Cell Stem Cell, la dirigen los expertos Daniel del Toro y Albert Giralt, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, el Instituto de Neurociencias (UBneuro) y el Centro para la Producción y Validación de Terapias Avanzadas (CREATIO) de la Universidad de Barcelona, el IDIBAPS y el Área de Enfermedades Neurodegenerativas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERNED), y Rüdiger Klein, del Instituto Max Planck de Inteligencia Biológica (Alemania). En el trabajo, que tiene como primera coautora a Sofía Zaballa (UB-IDIBAPS-CIBERNED), también ha tenido una participación destacada el experto Manuel Serrano, del IRB Barcelona.

Neuronas rejuvenecidas en el córtex del cerebro con los factores de Yamanaka 

En 2012, el científico japonés Shinya Yamanaka y el británico John Gurdon recibían el Premio Nobel de Medicina por las investigaciones para reprogramar células diferenciadas y devolverlas a un estado propio de las células pluripotentes. Los conocidos como factores de Yamanaka —en concreto, Oct4, Sox2, Klf4 y c-Myc— son factores de transcripción presentes en toda la literatura científica sobre reprogramación celular.

Aunque buena parte de la investigación internacional se ha centrado en el estudio de los factores en el rejuvenecimiento y regeneración de los tejidos periféricos (piel, músculo, hígado y corazón), ahora el nuevo trabajo profundiza en los efectos que podrían llegar a provocar en el sistema nervioso central. En concreto,el equipo ha estudiado los efectos de la expresión controlada de los factores de Yamanaka en el cerebro de los ratones en ciclos de reprogramación celular a lo largo de distintas fases del desarrollo neuronal.

Daniel del Toro, investigador principal del programa Ramón y Cajal en el Departamento de Biomedicina de la UB, subraya que, «cuando los factores de Yamanaka se introducen durante la fase de desarrollo, se generan más neuronas y el cerebro es más voluminoso (puede llegar a hacer el doble). Esto se traduce en una mejor actividad motora y social en las etapas adultas». «Estos resultados —continúa el experto— se explican porque hicimos que todas las células del cerebro pudieran expresar estos factores, lo que incluye también a las células madre». «Fue muy sorprendente descubrir que, si controlamos de forma muy precisa la expresión de estos factores, también somos capaces de controlar el proceso de proliferación celular y obtener cerebros con una corteza cerebral mayor y sin perder la estructura y unas funciones correctas», añade.

El investigador admite que «también nos sorprendió comprobar que, en cuanto al comportamiento, no existían consecuencias conductuales negativas, y los ratones incluso mejoraban en comportamientos motores y de interacción social».

Por su parte, el profesor Albert Giralt especificó que, en el caso de los ratones adultos, «la expresión de los factores de Yamanaka en neuronas adultas provoca que estas células se rejuvenezcan y muestren protección frente a enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer». «En este caso, lo que hicimos es inducir la expresión de los factores de Yamanaka únicamente en neuronas maduras. Como estas células no se dividen, no se incrementa su número, pero identificamos muchos marcadores que indican un proceso de rejuvenecimiento neuronal. En estas neuronas rejuvenecidas, detectamos que aumenta el número de conexiones sinápticas, el metabolismo alterado se estabiliza y el perfil epigenético de la célula también se normaliza», detalla Giralt. «Todo este conjunto de cambios tiene un efecto muy positivo en su funcionalidad como neuronas», apunta el experto.

Reprogramación celular para luchar frente a enfermedades neurodegenerativas 

Entender el proceso de envejecimiento a escala celular abre nuevos horizontes en la lucha frente a enfermedades a través de la reprogramación celular. Ahora bien, este proceso comporta también el riesgo de generar el crecimiento de poblaciones aberrantes de las células, es decir, tumores.

Los expertos detallan que «en nuestro estudio, y mediante un control preciso en poblaciones neurales específicas, hemos conseguido que los factores no solo sean seguros, sino que mejoren la plasticidad sináptica neuronal al tiempo que las funciones cognitivas de orden superior, como por ejemplo la capacidad de socializar y formar nuevas memorias». Asimismo, remarcan que, «como también se han identificado los efectos positivos cuando los factores se expresan en estadios muy tempranos del desarrollo del cerebro, consideramos que sería interesante explorar sus consecuencias en los trastornos del neurodesarrollo»

Ahora bien, ¿cómo actúan estos factores sobre el sistema nervioso? Todo indica que los factores de Yamanaka actúan sobre al menos tres escalas moleculares. En primer lugar, tienen efectos epigenéticos y esto influiría en la transcripción génica (proceso de metilación del ADN, histonas, etc.). También comprometería las rutas metabólicas y la función mitocondrial (producción y regulación de la energía celular). Por último, podrían causar impacto en muchos genes y vías de señalización involucradas en la plasticidad sináptica.

El trabajo, publicado en la revista Cell Stem Cell, amplía los conocimientos sobre las funciones de los factores de Yamanaka descritas hasta ahora. Se sabía que los factores mejoraban la regeneración después de una lesión en células ganglionares de la retina (David A. Sinclair, Universidad de Harvard, 2020) y también originaban cambios epigenéticos en neuronas del giro dentado del hipocampo de ratones (Jesús Ávila, CBMSO-CSIC-UAM, y Manuel Serrano, IRB Barcelona, ​​2020).

Los investigadores concluyen que, a partir de los nuevos resultados, «queremos impulsar futuras investigaciones para determinar qué otras enfermedades del sistema nervioso podrían beneficiarse de la tecnología de la reprogramación celular, profundizar en los mecanismos moleculares subyacentes para diseñar nuevas estrategias terapéuticas y, por último, acercar los resultados a la práctica clínica en el tratamiento a los pacientes».

Leer el artículo completo en:

Yi-Ru Shen, Sofia Zaballa, Xavier Bech, Anna Sancho-Balsells, Irene Rodríguez-Navarro, Carmen Cifuentes-Díaz, Gönül Seyit-Bremer, Seung Hee Chun, Tobias Straub, Jordi Abante, Iñaki Merino-Valverde, Laia Richart, Vipul Gupta, Hao-Yi Li, Ivan Ballasch, Noelia Alcázar, Jordi Alberch, Josep M. Canals, Maria Abad, Manuel Serrano, Rüdiger Klein, Albert Giralt, Daniel del Toro. Expansion of the neocortex and protection from neurodegeneration by in vivo transient reprogramming. Cell Stem Cell, 2024, ISSN 1934-5909.

Descubren secuelas del tabaco que persisten tras la muerte

Restos óseos. Fuente: DW

Investigadores de la Universidad de Leicester han revelado en un reciente estudio, publicado en Science Advances, que el consumo de tabaco deja un registro metabólico detectable en nuestros huesos, que persiste incluso después de largos períodos post mortem. Mediante el análisis de restos óseos que datan del siglo XII hasta el XIX, los investigadores han logrado identificar diferencias significativas entre los huesos de consumidores de tabaco y aquellos que no lo consumían, lo que podría aportar nuevos conocimientos sobre la salud de las poblaciones del pasado.

En concreto, los investigadores, en el marco del proyecto «Tabaco, Salud e Historia», analizaron los restos óseos de 323 individuos procedentes de dos lugares en Reino Unido: el cementerio de St James’s Garden en Londres y un cementerio rural en Barton-upon-Humber, Lincolnshire. Lo peculiar de esta última ubicación es que incluía restos de personas que vivieron tanto antes como después de la introducción del tabaco en Europa Occidental en el siglo XVI, proporcionando una línea temporal única para el estudio.

Marcas moleculares del tabaquismo

El equipo, liderado por la Dra. Sarah Inskip, hizo un descubrimiento sorprendente: utilizando técnicas avanzadas como la cromatografía líquida y la espectrometría de masas de alta resolución, identificaron 45 características moleculares distintas en el hueso cortical (la capa externa densa de los huesos) que diferenciaban a los fumadores de los no fumadores.

«Nuestra investigación demuestra que existen diferencias significativas en las características moleculares contenidas en los huesos de los antiguos consumidores de tabaco y de los no consumidores. «, explicó la Dra. Inskip en un comunicado de la Universidad de Leicester. 

«Esto demuestra potencialmente que podemos ver el impacto que tiene el consumo de tabaco en la estructura de nuestros esqueletos. Nuestra investigación en curso pretende determinar cómo surgen estas diferencias, ya que esto puede tener importancia para entender por qué el consumo de tabaco es un factor de riesgo para algunos trastornos musculoesqueléticos y dentales», agregó.

Huellas que perduran siglos

Lo más llamativo es que estas diferencias persisten incluso después de que los huesos hayan estado enterrados durante cientos de años. Este descubrimiento es especialmente valioso para la bioarqueología, porque permite a los investigadores identificar a antiguos fumadores incluso cuando no existen las típicas señales dentales, como el desgaste de los dientes o las manchas asociadas al uso de pipa. Esto abre nuevas posibilidades para comprender cómo el tabaco afectó a las poblaciones del pasado y aporta un valioso recurso para estudiar la salud histórica.

Los investigadores ahora están trabajando para comprender mejor cómo surgen estas diferencias óseas y por qué el consumo de tabaco se convierte en un factor de riesgo para ciertos trastornos musculoesqueléticos y dentales. Este conocimiento no solo nos podría ayudar a entender mejor la historia del tabaquismo, sino también sus efectos a largo plazo en el cuerpo humano.

Leer el texto completo del artículo en:

Diego Badillo-Sanchez et al. Archaeometabolomics characterizes phenotypic differences in human cortical bone at a molecular level relating to tobacco use. Sci. Adv.10,eadn9317(2024). DOI:10.1126/sciadv.adn9317

La obesidad abdominal asociada a la debilidad muscular eleva más el riesgo de padecer síndrome metabólico

Obesidad

Un estudio realizado por investigadores de las universidades Federal de São Carlos (UFSCar), en Brasil, y College London, en el Reino Unido, demostró que la combinación de acumulación de grasa en la zona abdominal con la debilidad muscular (dinapenia) constituye la condición que más aumenta el riesgo de desarrollar el síndrome metabólico entre personas de más de 50 años de edad.

“Los individuos con obesidad abdominal dinapénica estaban sujetos a un riesgo un 234 % más alto de desarrollar el síndrome metabólico en comparación con quienes que no padecían ninguna de estas dos condiciones. Es casi el doble de lo que registramos entre los que padecían solamente obesidad [un 126 %]. De esta forma, demostramos que el padecer ambas afecciones simultáneamente redunda en la existencia de mayores alteraciones metabólicas”, explica Tiago da Silva Alexandre, docente del Departamento de Gerontología de la UFSCar y director del estudio, apoyado por la FAPESP.

El referido trabajo comprendió el análisis de un banco de datos de 3 952 británicos de más de 50 años que fueron objeto de un seguimiento durante ocho años en el ámbito del proyecto Elsa (acrónimo en inglés de Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento), que reúne datos multidisciplinarios de una muestra representativa de la población británica. El análisis de los datos estuvo a cargo de investigadores de la UFSCar.

Con base en estos resultados, dados a conocer en el Journal of Nutrition, Health and Aging, los científicos advierten acerca de la importancia de la práctica de ejercicios físicos –tanto aeróbicos como resistidos– para la mejoría y el mantenimiento de la fuerza muscular durante el envejecimiento. La práctica de ejercicios físicos constituye también una manera de prevenir el síndrome metabólico.

El metabolismo alterado

El síndrome metabólico, el principal factor de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, comprende cinco condiciones: obesidad, elevación de los niveles de triglicéridos circulantes, hiperglicemia, disminución del colesterol bueno (HDL) y elevación de la presión arterial. El diagnóstico clínico se concreta al verificar la existencia de tres o más de estas alteraciones.

De acuerdo con los investigadores, las disfunciones en el metabolismo muscular, asociadas a la pérdida de fuerza, son las que explican el gran impacto de la debilidad muscular en el riesgo aumentado de padecer el síndrome metabólico. “En los casos de debilidad muscular se produce una infiltración de grasa en los músculos. Este fenómeno −aparte de ser el responsable de la pérdida de fuerza− provoca una serie de alteraciones metabólicas en esos tejidos que disminuyen la señalización de insulina, lo que deriva en una mayor resistencia a esa hormona, en alteraciones en el metabolismo de la glucosa y en un aumento de la grasa existente en la sangre [dislipidemia]”, explica Da Silva Alexandre.

Paula Camila Ramírez, autora principal del trabajo, remarca que no es solamente la debilidad lo que provoca esas alteraciones. “La debilidad también es producto de la alteración muscular: los músculos pierden masa, sufren infiltración de grasa y, por ende, se inflaman. Esto significa que están teniendo dificultades para concretar su propio metabolismo y por eso perjudican el metabolismo de los hidratos de carbono y los lípidos, y el control de la presión arterial, factores relacionados con el síndrome metabólico”, dice.

La inflamación provocada por la grasa infiltrada en los músculos es solamente una pieza más de todo un rompecabezas. El aumento del tejido adiposo forma parte del proceso natural del envejecimiento, y esto puede desencadenar una inflamación crónica de bajo grado. Asimismo, la obesidad por sí sola puede causar una inflamación permanente de bajo grado y alterar el metabolismo.

Los investigadores hacen hincapié en que las alteraciones que caracterizan al síndrome metabólico han venido adjudicándosele en gran medida a la obesidad. “No obstante, existen evidencias, y nuestro estudio hace un aporte en tal sentido, de que el problema es más complejo. La obesidad y la debilidad muscular contribuyen al incremento de grasa y a la infiltración de grasa en los músculos. Estos dos factores desencadenan alteraciones en el metabolismo del sistema musculoesquelético y pueden influir sobre otras alteraciones metabólicas”, informa Da Silva Alexandre.

Un estudio anterior del mismo grupo de investigadores había demostrado que la obesidad abdominal y la debilidad muscular, cuando aparecen asociadas, elevan en un 85 % el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares entre personas de más de 50 años. En ese trabajo, la debilidad muscular en sí misma solamente aumentó en un 62 % el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares. Curiosamente, las personas analizadas que tenían solamente grasa abdominal no exhibieron un aumento significativo en el riesgo de muerte cardiovascular.

“En aquella ocasión detectamos el impacto de la combinación de la debilidad muscular y la obesidad sobre la incidencia de las enfermedades cardiovasculares. Ahora procuramos entender el mecanismo subyacente a ello. Y entendemos que el metabolismo de los propios músculos es el que, cuando se altera, puede contribuir para una serie de alteraciones metabólicas que culminan en el síndrome metabólico”, añade.

Leer el artículo a texto completo:

P.C. Ramírez, R. de Oliveira Máximo, D. Capra de Oliveira, A.F. de Souza, M. Marques Luiz, M. L. Bicigo Delinocente, A. Steptoe, C. de Oliveira, Tiago da Silva Alexandre. Dynapenic Abdominal Obesity as a Risk Factor for Metabolic Syndrome in Individual 50 Years of Age or Older: English Longitudinal Study of Ageing,
The Journal of nutrition, health and aging. Volume 27, Issue 12, 2023, Pages 1188-1195, ISSN 1279-7707.

Tendencia clínica: psoriasis

La red médica Medscape identificó la psoriasis como término de búsqueda frecuente, y esa es su tendencia clínica del momento. El próximo 29 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Psoriasis y recientemente se han presentado avances en el manejo de la patología; su repaso ha dado lugar al tema de la tendencia clínica de la quincena.

La psoriasis es una enfermedad inmunomediada en la cual los factores genéticos, psicológicos, ambientales e infecciosos desempeñan un papel importante. Su prevalencia en España, por ejemplo, se ha estimado en 2,3 % y en México de 2,9 %. A menudo las personas afectadas enfrentan comorbilidades cardiovasculares, metabólicas y mentales, que deben ser identificadas oportunamente.

Los médicos de atención primaria juegan un papel clave en el diagnóstico temprano y la derivación a especialistas para un tratamiento adecuado.

La forma más común de presentación es la psoriasis en placas (90 %), pero también hay otros tipos, entre ellos, la psoriasis en gotas (eruptiva), así como eritrodérmica (afecta gran cantidad de la piel y es dolorosa), pustulosa (afecta palmas y plantas), inversa (área de los pliegues, uñas) y artritis psoriásica (compromiso de piel y articulaciones). Las principáles áreas de localización incluyen áreas de extensión (codos y rodillas), cuero cabelludo y región lumbar.

Metotrexato, ciclosporina y acitretina son tres fármacos administrados por vía oral para el tratamiento de la psoriasis. Sin embargo, su acción es lenta y el riesgo de generar eventos adversos por su uso prolongado es alto.

El panorama en constante evolución de los tratamientos para la psoriasis es alentador con el desarrollo de nuevos tratamientos orales y tópicos con más eficacia y mejor tolerancia, brindando nuevas alternativas.

Uno de esos fármacos, apremilast, un inhibidor de la fosfodiesterasa 4, ha mostrado ser eficaz, seguro y tolerable en el tratamiento de la psoriasis en placas moderada o grave. En 2021 fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos como el único tratamiento sistémico oral para la psoriasis leve a moderada, tras los resultados del ensayo clínico ADVANCE, donde más de 21 % de los pacientes logró remisión a las 16 semanas.

Otros estudios clínicos han evaluado apremilast en diferentes grupos de pacientes. El ensayo DISCREET demostró su efectividad en psoriasis genital moderada o grave con una tasa de remisión de 39,6 %. Además, el estudio SPROUT, enfocado en pacientes pediátricos, mostró que 33 % de los niños con psoriasis moderada o grave alcanzó remisión a las 16 semanas.

Lea el texto completo en: Psoriasis – Medscape – 18 de oct de 2024 (debe registrarse en el sitio web).

Por 30 años más, libres de polio salvaje en las Américas. Por 30 años más de compromiso y dedicación

Cada 24 de octubre, el Día Mundial contra la Polio destaca los esfuerzos mundiales para eliminar la poliomielitis y la importancia de la vacunación para proteger a los niños de esta enfermedad. Representa también una oportunidad para visibilizar la importancia de todas las madres, padres, cuidadores, personal de salud y voluntarios, quienes tienen un rol fundamental para que las vacunas contra la polio lleguen a los niños y sus comunidades.

El último caso de poliovirus salvaje se detectó en septiembre de 1991 en Perú. Hace 30 años, en agosto de 1994, la Región de las Américas fue certificada como libre de polio salvaje. Desde entonces, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha invitado a los países a sostener altas las coberturas de vacunación y fortalecer la vigilancia para mantener a las comunidades seguras ante el riesgo de un posible evento o brote.

«Lograr un hito como este no es sencillo. Implica mucho trabajo, compromiso y tenacidad de miles de trabajadores de la salud, investigadores, socios y de todas las personas responsables que vacunan a sus niños y niñas», destacó el Director de la OPS, Jarbas Barbosa.

Sin embargo, el doctor Barbosa advirtió sobre la persistencia del poliovirus en otras partes del mundo. «Hasta que no erradiquemos el virus de la polio a nivel global, debemos mantener altas las coberturas de vacunación y una vigilancia adecuada para detectar cualquier importación del poliovirus salvaje», enfatizó.

La polio es una enfermedad altamente contagiosa que afecta el sistema nervioso central, provocando parálisis fláccida aguda. Aunque la mayoría de las infecciones no presentan síntomas, en 1 de cada 200 casos, el virus puede causar parálisis permanente en piernas o brazos.

A nivel mundial, los casos de polio han disminuido en más de un 99 % desde 1988, cuando se estimaban 350.000 casos en más de 125 países endémicos, a solo dos países: Pakistán y Afganistán. No obstante, el poliovirus no respeta fronteras y puede encontrar grupos de niños no vacunados o insuficientemente inmunizados, lo que podría dar lugar a brotes.

El doctor Barbosa subrayó el impacto de los programas de inmunización en el control y eliminación de enfermedades prevenibles por vacunación y destacó el apoyo continuo de gobiernos y socios, como Rotary Internacional y el Centro de Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), en el funcionamiento de estos programas.

A pesar de los avances, el Director de la OPS mencionó que la desinformación y la desconfianza, junto con los efectos de la pandemia de COVID-19, «continúan afectando la cobertura de vacunación en algunas áreas y poblaciones» de la región.

En 2023, el 87 % de los niños y niñas de las Américas habían recibido la tercera dosis de la vacuna contra la polio necesaria para la inmunización completa, una recuperación respecto del 83 % de 2022, pero aun inferior a la tasa de cobertura recomendada. Para prevenir la reintroducción del virus, «es esencial seguir trabajando para lograr una cobertura sostenida superior al 95 % de manera uniforme en cada país», remarcó el doctor Barbosa.

A medida que el mundo avanza hacia la erradicación total de la poliomielitis salvaje, los esfuerzos también se centran cada vez más en mitigar el riesgo de casos derivados de la vacuna. En raras ocasiones, en poblaciones insuficientemente inmunizadas, el virus vivo atenuado originalmente contenido en la vacuna oral contra la polio puede mutar y convertirse en un poliovirus circulante derivado de la vacuna.

Este virus, al replicarse en el tracto gastrointestinal, puede propagarse a través de las heces y las aguas residuales, circulando en el medio ambiente y exponiendo a personas no vacunadas, quienes son susceptibles a contraer la polio.

El Director de la OPS hizo un llamado a todos los líderes comunitarios, trabajadores de la salud y educadores, entre otros, para que se unan en el esfuerzo por erradicar la polio y otras enfermedades prevenibles. «Unámonos hoy para celebrar 30 años más libres de polio salvaje en las Américas y reafirmar nuestro compromiso con un mundo libre de polio», concluyó.

La eliminación de la poliomielitis en Cuba

La poliomielitis fue introducida en Cuba a finales del siglo XIX por norteamericanos residentes en Isla de Pinos. Las primeras epidemias ocurrieron en 1906 y 1909, aumentaron en intensidad entre 1930-1958. En 1909 se reportaron tres casos de parálisis, producto de la poliomielitis, de los cuales dos eran de La Habana y uno de Calabazar. Ese mismo año se notificó la primera epidemia en la otrora provincia de Las Villas, que afectó principalmente a la ciudad de Santa Clara y algunos municipios con una incidencia de doscientos casos, 8 % de mortalidad y 140 casos distribuidos en diez municipios. En el informe de la época constaba también que afectaba fundamentalmente a la población infantil menor de 4 años.

Esta fue la primera epidemia que ocurrió en una población tropical, ya que las anteriores habían ocurrido en regiones no tropicales, como Europa y los EE.UU.

En los años anteriores a la Revolución (1959) no existió en Cuba una política sanitaria que tuviera en cuenta medidas de profilaxis contra la poliomielitis, ni control alguno sobre la enfermedad. Esta tenía un gran impacto social, además de ser un problema epidemiológico entre la población infantil cubana. Eran muy dramáticas las secuelas paralíticas y de deformidades neurolocomotoras que producía, además de su elevada mortalidad.

Aunque existía un trabajo sanitario dirigido por el Departamento Nacional de Sanidad y un médico sanitarista en los principales municipios de la nación, su trabajo era más localizado hacia las epidemias puntuales que se presentaban que a la profilaxis de las enfermedades.

Después de 1959, una de las transformaciones fundamentales en el aspecto sanitario, introducidas por la Revolución, fue el cambio de orientación, de todo el sistema, hacia la prevención de las enfermedades y la promoción de la salud, lo que conllevó el diseño de una nueva estrategia sanitaria a nivel nacional y la transición de las mentalidades de los profesionales de la salud, acompañada de un cambio cualitativo del enfoque de los estudios de medicina en la única universidad en que ésta se enseñaba en esos momentos: la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana.

Con la nueva estrategia de trabajo adoptada por la salud pública cubana y la situación existente en relación a la poliomielitis y la sensibilidad social que sus afectaciones provocaban, sumado a la posibilidad que brindaba la existencia de una vacuna eficaz, segura y fácil de aplicar motivó que las autoridades sanitarias del país tomaran la decisión de controlar la enfermedad mediante una campaña de vacunación.

En la segunda mitad del año 1961, la Dirección Nacional de Epidemiología contó con la asesoría científico técnica del doctor Karel Sacek, jefe de Epidemiología y Microbiología de Checoslovaquia y miembro del comité de expertos en virología de la OMS, quién realizó estudios epidemiológicos sobre el comportamiento de la poliomielitis en Cuba, la época del año en que se presentaba con mayor frecuencia y los grupos de edades más vulnerables.

Los resultados arrojaron que la incidencia de casos era mayor en los meses de verano, entre junio y agosto, y atacaba, fundamentalmente, a niños menores de 4 años, aunque estaban en riesgo todos los menores de 15. De acuerdo a estos resultados, se decidió vacunar en los meses previos al inicio del verano y en las edades comprendidas desde un mes del nacimiento hasta los 15 años.

La incidencia de la enfermedad se redujo a cero desde el año 1963 (solo se reportó un caso aislado en los años 1963, 1964, 1970, 1971 y 1972) y no hubo más mortalidad por la misma desde 1962. Este resultado fue un orgullo para el Sistema Nacional de Salud y sus profesionales, además de un modelo para los países del área y los organismos internacionales pusieron de ejemplo el desarrollo de la campaña cubana y su impacto.

Los resultados de la campaña inicial de vacunación antipoliomielítica y su posterior desarrollo anual se reflejaron en el informe que el Ministerio de Salud Pública sometió a la OMS/OPS para solicitar la certificación de enfermedad eliminada del país, hecho este que se declaró oficialmente desde el 7 de noviembre de 1994, por dichos organismos internacionales.

Chaple EB. Una batalla ganada: la eliminación de la poliomielitis en Cuba. Hist cienc saude-Manguinhos [Internet]. 2015Jul;22(3):961–83.

Precisamente el 22 de abril de este año, se realizó en nuestro país la 63 Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica Oral Bivalente, que se extiendió hasta el viernes 26 de abril.

El proceso coincidió con la 22 Semana de Vacunación de las Américas y la 13a Semana Mundial de Inmunización, bajo el lema “Las vacunas para una vida plena”, y con la máxima prioridad de los profesionales sanitarios en la Isla caribeña.

Esta nueva etapa del plan de inmunización, un proceso ya conocido por los padres cubanos, se realizó en esta ocasión con dos dosis de vacuna antipoliomielítica oral bivalente en dos etapas, a todos los niños que el día 22 de abril tuviesen más de un mes de nacido y no hubiesen cumplido los tres años, con una semana de recuperación del 29 de abril al 3 de mayo.

En el mes de junio, entre el 17 y el 21 de junio específicamente, se realizó la segunda etapa de la Campaña, en la cual se administró la segunda dosis a quienes recibieron la primera, y se suministró además, una dosis reactiva a los pequeños de 9 años de edad, con recuperación entre el 24 y el 28 de junio.

La Campaña de vacunación antipoliomielítica, impulsada como una conquista revolucionaria desde 1962, se desarrolla cada año para proteger a la población menor de edad, siendo Cuba el primer estado de América Latina en ser declarado territorio libre de esta enfermedad infecto-contagiosa que afecta el sistema nervioso central.

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