Entregarán Premio de la Crítica Científico-Técnica a obras de la Editorial Ciencias Médicas

El Premio de la Crítica Científico-Técnica es entregado anualmente por el Instituto Cubano del Libro y el Centro Cultural “Dulce María Loynaz” a obras relevantes de la esfera científico-técnica que aporten al desarrollo de nuestra sociedad.

En la edición para las obras publicadas durante el año 2023 se decidió otorgar dos premios a la Editorial Ciencias Médicas por las obras:

Óptica y optometría. Principios y aplicación clínica. Volumen 1, volumen 2 y volumen 3.
Factores psicosociales laborales y su gestión en salud ocupacional.

La premiación se realizará el 3 de octubre a las 2:00 p.m. en el Centro Cultural “Dulce
María Loynaz”, sito en calle 19 esquina a calle E, Vedado, Plaza de la Revolución.

Programa Nacional de Atención Materno Infantil

La Editorial Ciencias Médicas anuncia la publicación del Programa Nacional de Atención Materno Infantil, texto que cuenta con la autoría del Ministerio de Salud Pública, la edición de la Ing. Damiana I. Martín Laurencio y el diseño del D.I. Ernesto Írsula Bataille.

Esta publicación que constituye una herramienta imprescindible para los profesionales relacionados con la atención a la maternidad y la infancia. En él se recogen las acciones y modos de hacer de un altísimo valor. Su esencia está encaminada a brindar una atención integral a nuestros niños y mujeres en edad fértil, en cualquier lugar de la geografía cubana.

Contiene la actualización y rediseño de las actividades incluidas en el documento vigente hasta el momento, basado en una revisión de la bibliografía sobre el estado del arte acerca de la atención materno infantil, con énfasis en las directrices recientes emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Contiene 41 objetivos específicos, de los cuales, 16 son nuevos y 18 tuvieron modificaciones relevantes.

En el catálogo de la Editorial Ciencias Médicas, usted puede acceder a la presentación del libro, así como a la versión disponible en los formatos PDF (4,55 MB) y EPUB (1,16 MB), donde podrá realizar los comentarios que considere; además, se brinda la información sobre cómo citar esta obra.

El texto completo en los formatos pdf y Epub está disponible en la sección de Libros de Autores Cubanos de la Biblioteca Virtual en Salud.

En el catálogo  de Libros de Ciencias de la Salud, podrá acceder a la ficha del libro y obtener otros datos relacionados con esta importante publicación.

El microondas tiene su propio microbioma

Un estudio sobre las bacterias que viven en el interior de los electrodomésticos y los aparatos de laboratorio revela la existencia de un sólido ecosistema. Aunque en estudios anteriores se descubrieron distintas comunidades de microrganismos en los electrodomésticos de cocina como los lavavajillas y las cafeteras, es la primera vez que se investiga si el horno microondas tiene su propio microbioma.

El sitio web Higiene y epidemiología de la red Infomed, recomienda el artículo The microwave bacteriome: biodiversity of domestic and laboratory microwave ovens, publicado en la revista Frontiers in Microbiology en agosto de 2024, donde se cuestiona una idea errónea muy extendida: que la radiación de los hornos microondas calienta y mata por completo las bacterias que causan enfermedades transmitidas por los alimentos, como Escherichia coli y Salmonella.

Para ello describen la composición bacteriana de 30 microondas de diferentes entornos para explorar las complejidades de su microbioma, con especial atención a la identificación de las variaciones basadas en los patrones de uso. El objetivo es determinar si los microondas albergan un microbioma distinto, moldeado por la exposición prolongada a la radiación de microondas, o si sus comunidades bacterianas están influenciadas por las interacciones con los alimentos y los hábitos de los usuarios.

Los investigadores tomaron muestras de 30 hornos microondas: 10 de uso doméstico, 10 de uso compartido en grandes espacios, como oficinas, y 10 de uso en el laboratorio para calentar las muestras y las soluciones químicas. A continuación, el equipo cultivó las muestras y determinó el género de los microrganismos que crecieron. También secuenciaron el ácido desoxirribonucleico (ADN) del material extraído de los hornos microondas para hacerse una idea de la diversidad bacteriana existente en el interior de los aparatos.

De los cultivos se obtuvo una colección de 101 cepas, en la que predominaban las pertenecientes a los géneros Bacillus, Micrococcus y Staphylococcus, seguidas de Brachybacterium, Paracoccus y Priestia.

Los miembros de los géneros Acinetobacter, Bhargavaea, Brevibacterium, Brevundimonas, Dermacoccus, Klebsiella, Pantoea, Pseudoxanthomonas y Rhizobium sólo se encontraron en los microondas domésticos. Las cepas pertenecientes a los géneros Arthrobacter, Enterobacter, Janibacter, Methylobacterium, Neobacillus, Nocardioides, Novosphingobium, Paenibacillus, Peribacillus, Planococcus, Rothia, Sporosarcina y Terribacillus sólo se aislaron en los microondas de uso compartido en grandes espacios. Una cepa de la especie Nonomuraea sólo se aisló en un microondas de laboratorio.

Las bacterias de los géneros Bacillus, Micrococcus y Staphylococcus, que suelen vivir en la piel humana y en las superficies que las personas tocan con frecuencia, estaban presentes en los tres tipos de hornos microondas, pero eran más abundantes en los domésticos y en los de uso compartido. Algunos tipos de bacterias asociadas a las enfermedades transmitidas por los alimentos, como Klebsiella y Brevundimonas, también crecieron en algunos de los cultivos de los microondas domésticos.

Además, se aislaron cepas microbianas de los géneros Bacillus, Curtobacterium, Prolinoborus, Pseudomonas y Staphylococus tanto en los microondas de uso doméstico como de uso compartido. Las cepas de Kocuria y Moraxella se obtuvieron de los microondas domésticos y de laboratorio. Se encontraron miembros de cuatro géneros en todos los tipos de microondas: Brachybacterium, Micrococcus, Paracoccus y Priestia.

Estos hallazgos revelaron la intrincada interacción entre la exposición a la radiación de microondas, las interacciones con los alimentos y los hábitos de uso en la conformación del bacterioma de los hornos microondas.

La distinta composición microbiana observada entre los microondas de laboratorio y los de uso doméstico subrayó la influencia de los patrones de uso en las comunidades microbianas. Los microondas de uso doméstico, enriquecidos con géneros asociados a los alimentos, reflejaban su uso culinario primario, mientras que los microondas de laboratorio albergaban taxones resistentes a la radiación, la desecación y las altas temperaturas, lo que indica una exposición prolongada a la radiación de microondas y sugiere una presión selectiva de estos factores severos en la conformación del perfil microbiano distintivo que encontraron.

Los hornos microondas de laboratorio contenían la mayor diversidad genética de bacterias. Los investigadores encontraron tanto bacterias de la encimera de la cocina como extremófilas capaces de resistir la radiación, las altas temperaturas y la sequedad extrema de estos aparatos.

Los extremófilos son organismos que pueden sobrevivir, e incluso prosperar, en los entornos más hostiles, como el interior de las fuentes hidrotermales abrasadoras, el hielo antártico a temperaturas bajo cero y las presiones aplastantes de la corteza terrestre.

El equipo sugiere que las cepas extremófilas que encontraron en los hornos microondas podrían haber sido «seleccionadas» evolutivamente al sobrevivir a rondas repetidas de radiación, y podrían tener aplicaciones biotecnológicas, como en la biorremediación de los desechos tóxicos. Plantean que el siguiente paso es investigar cómo el uso de microondas podría afectar a estas bacterias con el tiempo.

Los autores resaltan que un horno microondas no es un lugar puro y prístino, aunque tampoco es un reservorio de patógenos al que haya que temer. Pero recomiendan limpiar el microondas de la cocina a menudo, con la misma frecuencia con la que se friegan las superficies de la cocina para eliminar posibles bacterias.

No obstante, se necesita más investigación para comprender cómo ciertas cepas bacterianas que se encuentran comúnmente en los microondas se adaptan a estas presiones selectivas. De hecho, este análisis podría proporcionar información relevante sobre el potencial biotecnológico del bacterioma de los hornos microondas.

Vea el texto completo en:

Iglesias, A., Martínez, L., Torrent, D., & Porcar, M. (2024). The microwave bacteriome: biodiversity of domestic and laboratory microwave ovens. Frontiers in Microbiology, 15, 1395751.

BioCubaFarma en el Tercer Foro Económico Euroasiático: oportunidad y desafío por la cooperación en salud

Los doctores Idania y Adolfo trabajan en el acercamiento de las comunidades médicas de Cuba y Rusia.

Del 30 de septiembre al 1 de octubre próximos, la capital de Armenia será el epicentro de discusiones económicas y políticas de alto nivel en el contexto del Tercer Foro Económico Euroasiático. El evento reunirá a líderes empresariales, altos funcionarios de los estados miembros de la UEE, representantes de organizaciones científicas y educativas, y otros actores claves de la región.

Cuba como país observador, mostrará allí potencialidades de integración a proyectos que tributen a la soberanía nacional, al desarrollo económico y en particular al enfrentamiento a las enfermedades en nuestros países.

Visita a empresa rusa con la que se avanza en el tema de suministro de principios activos para la producción de medicamentos en Cuba.

La representación de BioCubafarma en la Federación de Rusia estará presente, junto a un directivo del Grupo empresarial) con la misión de promover la investigación, el desarrollo, la producción y la comercialización de medicamentos, vacunas, suplementos nutricionales, dermocosméticos, medios de diagnóstico, equipos y dispositivos médicos, la agrobiotecnología y la veterinaria.

Hablamos de una representación con 5 años de arduo trabajo, que llevan adelante los Doctores en Ciencias Idania Caballero y Adolfo Castillo, un binomio perfecto en lo personal y en lo profesional que tiene entre sus méritos haber abierto la oficina del Grupo de las industrias biotecnológica y farmacéutica (BiocubaFarma) en la Federación de Rusia. Con ellos conversamos hoy.

Dra. Idania: «El objetivo es representar los intereses del grupo empresarial en este país y otros de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), ayudando en la implementación de sus metas y objetivos, la materialización de negocios, el intercambio de información económica, comercial, financiera y científica y las comunicaciones».

Periodista: ¿Y lo logrado, a grandes rasgos?

Dr. Adolfo: «Hemos logrado la firma de más de 10 documentos con universidades, institutos de investigaciones y parques tecnológicos rusos, con acciones relevantes para el desarrollo de proyectos con las Repúblicas de Kazajistán y Belarús. Los proyectos marchan de forma satisfactoria especialmente con el Centro de Innovación de Skolkovo, donde existen cinco empresas residentes creadas a partir de proyectos en etapas tempranas de desarrollo de cuatro empresas de BioCubaFarma: el Centro de Desarrollo de Medicamentos (CIDEM), el Centro de Inmunología Molecular (CIM), el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y el Centro de Neurociencias (CNEURO)».

Periodista: ¿Cuántos productos biotecnológicos cubanos hay registrados?

Dra. Idania: «Hoy BioCubaFarma en Rusia tiene más de 10 productos registrados y otros 10 se encuentran en diferentes etapas del proceso. Se han identificado proveedores de insumos materiales imprescindibles para las producciones en un momento de crisis financiera y aumento del injusto bloqueo contra Cuba. Se han realizado tanto exportaciones, como importaciones en rublos que deben aumentar a partir de los negocios que están en curso. En los últimos tiempos se incrementa el interés de las empresas farmacéuticas y de equipos y dispositivos médicos a concertar acuerdos con las empresas de BioCubaFarma y de inversionistas en proyectos y productos innovadores de la biotecnología».

Intercambio con grupo de trabajo de Pharmacopea de la UEE.

Escucharles, con el hablar pausado y profundo que les caracteriza, es entender la idea de la pasión y los afectos a la ciencia que mantiene unidos y en constante ajetreo a esta pareja de cubanos. Ella Biofísica y él Físico. Los dos graduados de la Universidad Lomonosov, de Moscú.

Periodista: ¿Cómo ven su contribución al interés por Cuba en la región?

Dr. Adolfo: «Uno de los reflejos es la participación de científicos, personal de asistencia médica y empresarios en los eventos que realiza BioCubaFarma en la isla y las invitaciones dirigidas a nosotros a participar como ponentes en eventos propios del sector, y en foros como este que se avecina, dedicado al décimo aniversario de la firma del Tratado de la UEE, y en el que se reflexionará sobre los logros, oportunidades y desafíos futuros».

Dra. Idania: «También nos hacemos notar en las redes sociales como VK y Telegram. Cuenta la Oficina de Representación con una página web en idioma ruso que promociona sus proyectos y productos, noticias relevantes de BioCubaFarma y los eventos que tendrán lugar en la isla».

En línea con las oportunidades que ofrece la creación de sinergias, es obvio que si estrechamos vínculos para desarrollar aún más la biotecnología cubana, los beneficios serán palpables en la salud de nuestros países. Saber de personas que asumen la misión de representar a Cuba con estos objetivos, es importante.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Enfrentamiento al oropouche: una nueva etapa para la ciencia cubana o la demostración de su pertinencia

Oropouche

La necesidad de obtener un test rápido para el diagnóstico del oropouche, tarea de la que se está ocupando el Centro de Inmunoensayos, y la viabilidad o no de obtener una vacuna para la prevención de la enfermedad, misión que ha asumido el Instituto Finlay, fueron asuntos tratados en el más reciente encuentro del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con científicos y expertos para temas de Salud.

El mandatario encabezó un intercambio en el que participó una amplia representación de los centros de investigación y las instituciones médicas cubanas, y al que asistieron el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y los viceprimeros ministros, Inés María Chapman Waugh y Jorge Luis Perdomo Di-Lella.

Tras las presentaciones y el debate, que fueron moderados por el doctor José Ángel Portal Miranda, titular del Ministerio de Salud Pública (Minsap), la doctora Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica de esa cartera, comentó al equipo de prensa de la Presidencia sobre la gestión de la ciencia y la innovación para dar respuesta al oropouche en Cuba, que ya acumula cerca de 12 000 casos sospechosos desde el primer reporte de su presencia aquí.

La experta recordó que esta es una arbovirosis que se reportó por primera vez en los años 50 del pasado siglo en el entorno del río Oropouche, en Trinidad y Tobago, y luego en Brasil, en la zona amazónica, y hoy afecta a varios países de la región de las Américas, por lo que la Organización Panamericana de la Salud ha instado a incrementar la vigilancia al respecto.

Subrayó que, desde mayo pasado, gracias al estructurado sistema de vigilancia en salud y de vigilancia para las arbovirosis, Cuba empezó a diagonosticar oropouche y rápidamente pudo establecer criterios clínicos, diagnósticos y la vigilancia entomológica, que rige las acciones sobre el vector, como dónde se mueve, cómo se mueve, las poblaciones.

Todo eso, añadió la doctora Morales Suárez, ha ido desencadenando, basado en la evidencia científica, tanto las internacionales como las propias de Cuba por las demostradas capacidades que tiene para organizar una carpeta con un fuerte componente de investigación, de innovación y también de desarrollo ante eventos de esta índole.

Esto lo hemos logrado, enfatizó, no solo porque tenemos las capacidades para hacerlo, sino porque, además, estamos implementando las lecciones aprendidas durante el enfrentamiento a la pandemia de covid-19.

La directora de Ciencia e Innovación del Minsap significó que la gestión científica relacionada con el enfrentamiento al oropouche en Cuba es uno de los componentes del plan de acción integral que tiene el país ante esta enfermedad.

Destacó que una reciente visita de una misión técnica de la Organización Panamericana de Salud, este fue reconocido como un plan muy integral, que abarca muchos componentes y que va desde las estructuras de gobierno, las ministeriales hasta la base, la población.

La carpeta de ciencia e innovación que se ha generado aquí para dar respuesta a esta arbovirosis, y que se irá ampliando en los próximos días y meses, señaló la especialista, tiene una mirada parecida a la que se elaboró para la covid-19, pero según las características propias de esta nueva enfermedad para el país.

Con este objetivo, argumentó, vamos a hacer fuertes estudios entomológicos, porque hay que conocer más el vector, por lo que estamos haciendo un grupo importante de investigaciones en el orden virológico que tienen como centro de referencia al IPK.

También, añadió, tenemos un gran paquete de investigaciones para caracterizar clínicamente cómo es la enfermedad que se está produciendo en Cuba. Estamos caracterizando, ejemplificó, como le da a los más ancianos, a los más pequeños, a las embarazadas, con investigaciones propias de la clínica de la pediatría, de la obstetricia, entre otras.

Además, sumó, hay otro grupo importante de paquete de investigaciones sobre el vínculo entre el medioambiente, la enfermedad y el vector, en el sentido de cómo el cambio climático influye en el vector, en los brotes epidémicos.

Y a todo esto se agrega, informó, un fuerte componente de comunicación social, para tener informada a nuestra población, porque esto, cuando la covid-19, recordó la experta, fue el aliado número uno del protocolo de manejo clínico-epidemiológico, pues nos permitió que la población conociera los síntomas, las posibles complicaciones; o sea, la población, mientras más informada, es mucho más proactiva.

Al abundar sobre la gestión de la ciencia y la innovación para dar respuesta al oropouche en Cuba, la doctora Morales Suárez abordó las estrategias para el reposicionamiento de productos innovadores de nuestra industria biotecnólogica y la factibilidad de un kit de diagnóstico rápido porque, subrayó, el diagnóstico es imprescindible, entre otras tareas.

En un repaso de los esfuerzos médicos y científicos que está desarrollando con agilidad Cuba para enfrentar el oropouche, la directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap recordó que cuando la covid-19 científicos de todo el mundo, al mismo tiempo, se volcaron a investigar, todos los países estaban haciendo investigaciones, pero en el caso del oropouche no ocurre lo mismo, acotó, pues, aunque se conoce desde los años 50 del pasado siglo, no ha tenido una incidencia tan extendida.

Es por ello, argumentó, que los ojos están puestos en Cuba, que por sus potencialidades científicas, sus potencialidades tecnológicas, la capacidad que tienen sus científicos y sus profesionales de la salud, puede ofrecer muchas respuestas para conocer y enfrentar esta enfermedad.

En este sentido, señaló, en la medida que vayamos desarrollando las investigaciones, con la seriedad, la ética y el rigor que siempre mantenemos, y empecemos a obtener resultados, debemos ir haciendo publicaciones para que la comunidad científica internacional pueda hacerse de más conocimiento sobre el tema.

Aunque parezca increíble, subrayó la directiva del Minsap,hay temas que estamos viendo en Cuba, como complicaciones neurológicas y otras que estamos estudiando y manifestaciones clínicas, que aún es temprano para hablar de ellas, pero que no están descritas en la literatura.

Nosotros, añadió,tenemos una responsabilidad en la comunicación científica, sobre todo para la comunidad científica, de que todo lo que sea evidencia sólida sea publicado, y ya en tan poco tiempo, apenas a tres o cuatro meses del reporte de los primeros casos de oropouche en Cuba, tenemos tres publicaciones, de investigadores del IPK y del Minsap, en revistas de muy alto impacto, que están circulando por el mundo y que están siendo muy valoradas, y hay media docena de manuscritos listos para mandar a revistas especializadas.

Creo, reflexionó la doctora Ileana Morales Suárez, que estamos en otra nueva etapa de la ciencia cubana en la que demostrará su pertinencia, esa ciencia pertinente, como nos demostró el enfrentamiento a la pandemia de covid-19, que se hace por encargo, por misiones, centrada en lo que hace falta, por objetivos, para ser así más eficientes.

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