Mantenimiento de hospitales sostenibles frente a emergencias y desastres

La publicación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Listas de verificación del mantenimiento de hospitales sostenibles frente a emergencias y desastres, se basa en la lista de verificación verde de la herramienta para hospitales inteligentes y se inscribe en el marco de las acciones sobre los sistemas de salud resilientes de esa institución.

Su propósito es brindar orientaciones técnicas para llevar a cabo las intervenciones de mantenimiento preventivo y recuperativo; incluidas ampliaciones, remodelaciones, adecuaciones y reposiciones; así como de la construcción de obras nuevas en las infraestructuras existentes.

Está dirigida al personal de administración de los hospitales y de coordinación del sector de la salud en casos de desastres; equipos de diseño, construcción, ingeniería y arquitectura de los establecimientos de salud, así como otros profesionales y técnicos.

Su propósito es animar a considerar las medidas propuestas en el proceso de diseño de los planes de operación y de mantenimiento de los servicios hospitalarios, con miras a mejorar la reducción del riesgo y la preparación ante eventos climáticos que den lugar a emergencias y desastres.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Hoy en la historia: primera administración de vacuna en Cuba

La primera administración exitosa de la vacuna contra la viruela en nuestra isla tuvo lugar en Santiago de Cuba, el 12 de enero de 1804. El cirujano francés J. A. Vignaud (apellidado Vignard, en palabras de Tomás Romay; también aparece en ocasiones como Duvigneau, fonéticamente similar al primero) trajo la vacuna en cristales preparados al efecto desde la isla de Santo Tomás, entonces colonia danesa, en una escala de su viaje hacia Guadalupe.

En la villa caribeña la administró a una niña que desarrolló las lesiones requeridas para propagar el proceder; se dice que inmunizó a más de 600 personas y dejó a cargo al Dr. Miguel (Manuel en algunas fuentes) Rolland, quien para el 26 de febrero la había aplicado a 115 habitantes, de acuerdo con cifras dadas por Romay.

Parece que el recelo de la población, por el desconocimiento ante el nuevo proceder y las campañas en su contra, terminó por limitar la diseminación de la profilaxis antivariólica y el inóculo se perdió. Por ello se califica esta experiencia como aislada, al no lograrse su sostenibilidad y la protección de la población, mientras se reconoce a Romay como el verdadero introductor de la vacuna en Cuba. La experiencia sirvió a Romay para trabajar insistentemente en la educación de los insulares como medio para lograr el éxito.

Para leer más:

Historia de la Inmunología en Cuba del siglo xv hasta mediados del siglo XIX. Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia, 2017;33(2).

Efecto de la administración intranasal de NeuroEPO en la estructura histológica de la mucosa olfatoria de ratas Wistar

Los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades neurodegenerativas constituyen un importante problema de salud mundial. No solo porque causan una alta mortalidad y discapacidad, sino por la falta de terapias eficaces para tratarlos. La NeuroEPO, una variante de la eritropoyetina humana recombinante (rHu-EPO) con bajo contenido en ácido siálico, ha mostrado resultados alentadores como potencial agente neuroprotector al ser administrada por vía intranasal.

Este trabajo tuvo como propósito determinar el efecto de la administración intranasal de NeuroEPO en la estructura histológica de la mucosa olfatoria de ratas Wistar.

Se realizó un estudio experimental, prospectivo y de corte longitudinal en ratas Wistar. Se utilizaron diez animales sanos distribuidos aleatoriamente en dos grupos de cinco cada uno. El grupo control recibió vehículo (0,3 μl/g/día) y el grupo tratado recibió NeuroEPO (300 μg/kg/día). Ambos tratamientos fueron administrados por vía intranasal durante 28 días. Fueron evaluadas las características histológicas de la mucosa olfatoria. Las medianas de los grupos del estudio fueron comparadas mediante la prueba U de Mann-Whitney.

No se evidenciaron alteraciones en las características histológicas del epitelio olfatorio. Sin embargo, a nivel de la lámina propia en el grupo tratado con NeuroEPO, se observó una ligera hipertrofia e hiperplasia de las glándulas de Bowman.

En conclusión, la administración de la formulación nasal de NeuroEPO no indujo alteraciones histopatológicas de la mucosa olfatoria de ratas Wistar en las condiciones experimentales de esta investigación.

Vea el artículo completo:

Suárez-Borrás K, Fernández-Peña G, Puldón-Seguí G, Rodríguez-Cruz Y, Pérez-Hernández C. Efecto de la administración intranasal de NeuroEPO en la estructura histológica de la mucosa olfatoria de ratas Wistar. Revista Habanera de Ciencias Médicas [Internet]. 2023

Diez obras premiadas en el Concurso Premio Anual de la Salud

El Concurso Premio Anual de la Salud constituye el reconocimiento más importante que otorga el Ministerio de Salud Pública cada año, a los profesionales con resultados relevantes en las investigaciones vinculadas a las ciencias médicas, en correspondencia con los objetivos, prioridades y retos del Sistema Nacional de Salud.

En su XLV edición, la convocatoria incluyó a los trabajos científicos terminados en el período comprendido entre el 1.º de enero de 2019 y el 31 de diciembre de 2021, dado que en los últimos dos años no se convocó a la edición del Premio debido a la situación epidemiológica por la Pandemia de SARS-CoV-2.

En el acto de premiación realizado el pasado 15 de diciembre de 2022, recibieron este galardón diez libros publicados por el sello Ecimed del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas; los títulos fueron:

Consideraciones sobre ensayos clínicos. Experiencias cubanas. Colectivo de autores. Alberto Inocente Hernández Rodríguez.

Prevención de la conducta suicida en adolescentes. Alba Cortés Alfaro y coautores.

La práctica de la salud pública en Cuba. Julio Tejas Pérez, Pedro Mas Bermejo, María Josefina Vidal Ledo, Osvaldo Juan Castro Miranda y colaboradores.

Historia de la cirugía. Cuba y el siglo de oro de los cirujanos. Orestes Noel Mederos Curbelo, Eduardo José Molina Fernández y Rómulo Soler Vaillant.

Obtención, transporte y conservación de muestras químicas. Gilda Teresa Toraño Peraza, María Teresa Illnait Zaragozí, Hilda María Hernández Álvarez, María de los Ángeles Ribas Antúnez.

La atención a la salud en los primeros 1000 días de vida: experiencia cubana. Santa Magaly Jiménez Acosta y Mercedes Esquivel Lauzurique.

Glaucoma. Herramientas de diagnóstico y seguimiento. Francisco Yunier Fumero González, Ibrain Piloto Díaz y Liamet Fernández Argones.

Toxicología ocupacional. Heliodora Díaz Padrón y coautores.

Apuntes e imágenes de radiología cardiovascular. Luis Roberto Llerena Rojas, Lorenzo Daniel Llerena Rojas, Yamilé Marcos Gutiérrez, Llimia Bencomo Rodríguez.

Enfermedades poliglutamínicas. Diagnóstico clínico-genético y tratamiento. Luis Velázquez Pérez, Roberto Rodríguez Labrada y Yaimeé Vázquez Mojena.

Un informe de las Naciones Unidas revela que un niño o un joven murió cada 4,4 segundos en 2021

Recién nacidoCinco millones de niños y niñas murieron antes de cumplir cinco años y otros 2,1 millones de niños y jóvenes de entre 5 y 24 años perdieron la vida en 2021, según los últimos cálculos publicados por el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez (IGME, por sus siglas en inglés).

En un informe separado también publicado este 10 de enero, el grupo reveló que 1,9 millones de bebés nacieron muertos durante el mismo periodo. Muchas de estas trágicas muertes podrían haberse evitado si las madres, los recién nacidos, los adolescentes y los niños tuvieran un acceso equitativo a una atención sanitaria de alta calidad.

“Cada día hay demasiados padres y madres que se enfrentan al trauma de perder a sus hijos, a veces incluso antes de que respiren por primera vez”, afirmó Vidhya Ganesh, Directora de la División de Datos, Análisis, Planificación y Seguimiento de UNICEF. “Una tragedia tan generalizada y que es posible prevenir no debería aceptarse nunca como inevitable. El progreso es posible mediante una voluntad política más firme y una inversión específica en el acceso equitativo a la atención primaria de salud para todas las mujeres y todos los niños”.

Los informes muestran no obstante algunos resultados positivos, ya que desde el año 2000 ha disminuido el riesgo de mortalidad en todas las edades a escala mundial. La tasa de mortalidad de menores de cinco años se redujo en el mundo en un 50% desde principios de siglo, mientras que las tasas de mortalidad de los niños de mayor edad y de los jóvenes disminuyeron en un 36%, y la tasa de mortinatalidad se redujo en un 35%. Esto se puede atribuir al aumento de las inversiones en el fortalecimiento de los sistemas de salud primaria en beneficio de las mujeres, los niños y los jóvenes.

Sin embargo, los avances se han reducido significativamente desde 2010, y 54 países no alcanzarán la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relativa a la mortalidad de menores de cinco años. Si no se toman medidas rápidas para mejorar los servicios de salud, casi 59 millones de niños y jóvenes morirán antes de 2030, y casi 16 millones de bebés nacerán muertos, según advierten los organismos.

“Es tremendamente injusto que las posibilidades de supervivencia de un niño puedan depender únicamente de su lugar de nacimiento, y que haya desigualdades tan pronunciadas en el acceso a los servicios de salud que salvan vidas”, declaró el doctor Anshu Banerjee, Director del Departamento de Salud de la Madre, el Recién Nacido, el Niño y el Adolescente y Envejecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Los niños de todo el mundo necesitan sistemas sólidos de atención primaria de la salud que satisfagan sus necesidades y las de sus familias, para que tengan el mejor comienzo en la vida y esperanzas para el futuro, independientemente de dónde nazcan”.

Según los informes, las probabilidades de supervivencia de los niños siguen siendo muy diferentes en función del lugar donde nacen, y África Subsahariana y Asia Meridional son las regiones donde se producen las cifras más elevadas de mortalidad.

En América Latina y el Caribe, la mortalidad en niños menores de cinco años se redujo en un 50% entre 2000 y 2020, y las tasas de mortalidad en niños mayores y jóvenes disminuyeron en un 18%.

Sin embargo, sigue habiendo importantes disparidades en las tasas de mortalidad entre los países de las Américas y dentro de ellos: En Cuba y Uruguay, por ejemplo, la tasa de mortalidad de menores de cinco años es de 5 y 6 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, respectivamente, mientras que, en la República Dominicana y Haití, la tasa es de 34 y 60 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, respectivamente.

Muchas de estas muertes se deben a malformaciones congénitas y complicaciones por haber nacido antes de tiempo. A medida que crecen, la violencia, las lesiones en las carreteras y el suicidio son algunas de las principales causas de muerte. La mayoría de las muertes infantiles son evitables. La ampliación de la atención primaria, el fortalecimiento de los sistemas de salud y la armonización de las estrategias y la financiación entre sectores y partes interesadas son fundamentales para reducir la mortalidad infantil en la Región.

El acceso a una atención de salud de calidad y su disponibilidad siguen siendo cuestiones de vida o muerte para los niños y niñas de todo el mundo. La mayoría de las muertes infantiles se producen en los primeros cinco años, y la mitad de ellas en el primer mes de vida. En el caso de los bebés más pequeños, el nacimiento prematuro y las complicaciones durante el parto son las principales causas de mortalidad. Del mismo modo, más del 40% de las muertes prenatales se producen durante el parto, aunque la mayoría podrían evitarse si las mujeres tuvieran acceso a una atención de calidad durante el embarazo y el parto. Para los niños que sobreviven más allá de sus primeros 28 días, las enfermedades infecciosas como la neumonía, la diarrea y el paludismo suponen la mayor amenaza.

Aunque la COVID-19 no ha sido un factor directo en el aumento de la mortalidad infantil, ya que los niños tienen menos probabilidades de morir por esta enfermedad que los adultos, la pandemia podría haber agravado una serie de riesgos futuros para su supervivencia. En particular, los dos informes destacan la preocupación por las interrupciones de las campañas de vacunación, los servicios de nutrición y el acceso a la atención primaria de salud, que podrían poner en peligro su salud y bienestar durante muchos años. Además, la pandemia ha provocado el mayor retroceso prolongado en la vacunación en tres décadas, una situación que expone a los recién nacidos y niños más vulnerables a un mayor riesgo de morir por enfermedades que se pueden evitar.

Los informes también señalan la existencia de lagunas en los datos que podrían menoscabar gravemente el impacto de las políticas y programas diseñados para mejorar la supervivencia y el bienestar de la infancia.

Los dos informes –Levels & Trends in Child Mortality y Never Forgotten– son los primeros de una serie de importantes conjuntos de datos que se publicarán en 2023, mientras que las cifras de mortalidad materna de las Naciones Unidas se publicarán a finales de este año.

Descargue el contenido multimedia aquí. | Acceda al informe sobre mortalidad infantil aquí y al informe sobre mortinatalidad aquí.

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