Semana del Bienestar 2022: nuestro barrio, nuestra salud

La Semana del Bienestar 2022 se celebra del 10 al 16 de septiembre. Esta campaña comenzó en el año 2011 inspirada en el Día del Bienestar del Caribe, que se celebra el segundo sábado de septiembre.

La campaña es una oportunidad para enfatizar la importancia de la promoción de la salud para el bienestar de las personas y comunidades y hacer hincapié en una visión positiva de la salud. Los barrios en los que vivimos son importantes para fomentar una vida sana y crear cohesión social; el compromiso de la comunidad y la aplicación de políticas y soluciones públicas sostenibles son esenciales para crear barrios que promuevan la salud. Por ello, la campaña de este año se centra en los barrios como impulsores y promotores de la salud.

Los Estados Miembros se comprometieron en la Estrategia y Plan de Acción sobre la Promoción de la Salud en el contexto de los ODS 2019-2030 a fortalecer entornos saludables y facilitar la participación y el empoderamiento de la comunidad. La pandemia por COVID-19 ha reforzado la importancia de la promoción de salud y la participación de la comunidad para alcanzar el bienestar.

El lema de la campaña 2022 es “Nuestro barrio, nuestra salud” y está en consonancia con el tema del Día Mundial de la Salud 2022: «Nuestro planeta, nuestra salud», que centró la atención en las acciones urgentes necesarias para mantener la salud de las personas y del planeta. El tema de la campaña de este año se eligió para fomentar sociedades centradas en el bienestar, y como una invitación a promover la salud en los barrios, especialmente en esta fase de recuperación de la pandemia por COVID-19. También destaca el papel que desempeñan las políticas de todos los sectores y niveles de Gobierno en la promoción de barrios y comunidades saludables.

La campaña busca:

1) Hacer un llamado a los países para promover la salud y el bienestar en los barrios, a través de políticas públicas que mejoren las condiciones en que viven las personas y comunidades

2) Invitar a las personas y comunidades a que participen y se involucren en promover la salud y bienestar en sus barrios.

Registro de sitios web, un servicio de Infomed para las instituciones del Sistema Nacional de Salud

El servicio de registro de sitios web se encuentra entre las propuestas que ofrece la red Infomed a sus usuarios, en este caso a instituciones del Sistema Nacional de Salud que deseen alojar su sitio web en servidores del dominio sld.cu.

El objetivo de este servicio es facilitar la publicación de contenidos en la web ajustándose a la legislación vigente.

Para solicitarlo, puede apoyarse en la información que se encuentra en el sitio web de soporte, o dirigirse a las oficinas de Atención a Usuarios de Infomed, donde un especialista le informará los detalles del servicio y los requisitos iniciales que debe tener la institución para acceder al mismo.

La solicitud del servicio puede realizarse por los representantes de las instituciones en el horario de 8:30 am a 4:30 pm, de lunes a viernes. La oficina central de atención a usuarios se encuentra en Calle J entre 23 y 25, Vedado, Plaza de la Revolución, en La Habana.

Ante cualquier duda o para alguna orientación que necesite, puede también contactar por los teléfonos 7 8321991 y 7 8383830.

Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed

Aparición y evolución de variantes genéticas del SARS-CoV-2 durante la epidemia en Cuba

La variante D614G del SARS-CoV-2 circuló en Cuba en 2020. Nuevas variantes virales fueron detectadas tras la apertura de la frontera en noviembre de 2020. En este trabajo se muestran los resultados de la vigilancia genómica en Cuba desde el 28 de diciembre de 2020 al 28 de septiembre de 2021, y su relación con la situación epidemiológica del país.

Se procesaron un total de mil 406 exudados nasofaríngeos de pacientes con COVID-19 para la extracción de ARN y se amplificó y secuenció el fragmento 1836 pb del gen de la espiga.

Las mutaciones presentes se determinaron utilizando la base de datos GISAID. Los índices de prevalencia se estimaron ajustando los modelos de regresión univariados y multivariados de Poisson para investigar las asociaciones entre el grupo de variantes del SARS-CoV-2 (VOC, no VOC) y el resultado de la enfermedad.

Se detectaron diecisiete variantes genéticas, incluidas VOC Alpha, Beta, Gamma y Delta, una variante de interés (VOI) (Lambda) y dos VOI anteriores (A.2.5.1 y Zeta/P.2). Las variantes Beta (34,77%), Delta (24,89%) y D614G (19%) fueron las detectadas con mayor frecuencia. Para junio, Delta aumentó en frecuencia, desplazando a Beta.

La gravedad de la enfermedad aumentó significativamente con la edad y la VOC (PR = 1,98, IC 95%: 1,33-3,05, p <0,05). La vigilancia genómica nos permitió identificar el aumento de nuevas variantes y que, coincidiendo con el período de mayor epidemia, co-circulaban múltiples variantes.

Si bien no podemos descartar que se haya producido una falla en las medidas de contención de la transmisión, es muy sugerente el aumento en el número de casos asociados a la circulación de varias variantes, particularmente las variantes Beta y Delta. Se observó una mayor asociación de la variante Beta con la gravedad clínica y la variante Delta con una mayor transmisibilidad.

Vea el artículo completo:

Guzmán MG, Pérez L, Tejero Y, et al. Emergence and evolution of SARS-CoV-2 genetic variants during the Cuban epidemic. J Clin Virol Plus. 2022;2(4):100104. doi:10.1016/j.jcvp.2022.100104

Seguridad y eficacia del ácido tranexámico local para la prevención del sangrado quirúrgico en cirugía de tejidos blandos: una revisión de la literatura y recomendaciones para cirugía plástica

Aunque la cirugía de alto sangrado utiliza habitualmente el fármaco antifibrinolítico ácido tranexámico, la mayoría de los procedimientos quirúrgicos plásticos se realizan en tejidos blandos con bajo volumen de sangrado. La inquietud con respecto a los posibles efectos adversos sistémicos impide el uso sistémico generalizado, pero el uso local del ácido tranexámico está ganando popularidad entre los cirujanos plásticos.

Los ensayos controlados aleatorios sobre el uso tópico de ácido tranexámico provienen principalmente de cirugías de alto sangrado y pocos estudios abordan el efecto en los tejidos blandos. Este artículo revisa la evidencia científica sobre el uso local del ácido tranexámico en cirugía de tejidos blandos, discute los efectos farmacológicos y las posibles reacciones adversas, y presenta recomendaciones para su uso en cirugía plástica.

Vea el texto completo:

La actividad física moderada se relaciona con menos riesgo de insuficiencia cardiaca

Realizar semanalmente de 150 a 300 minutos de actividad física moderada o de 75 a 150 minutos de actividad vigorosa, conlleva menos riesgo de insuficiencia cardiaca, independientemente de los factores clínicos, sociodemográficos y relacionados con el estilo de vida, según señala un estudio del Biobanco del Reino Unido.

Los adultos que realizaban de 150 a 300 minutos de actividad física moderada a la semana, medida mediante acelerómetros de muñeca, tenían un riesgo de insuficiencia cardiaca 63% menor, y los que realizaban de 75 a 150 minutos de actividad física vigorosa tenían un riesgo 66% menor.

Los resultados, publicados en versión electrónica el 29 de agosto en Circulation, coincidieron con estudios anteriores y reflejaron las últimas recomendaciones de actividad física de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para adultos de todas las edades.[1,2]

Más es mejor, hasta cierto punto

«Nuestro estudio es el mayor realizado hasta la fecha con acelerómetros de muñeca para medir la actividad física», dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Carlos Celis-Morales, del BHF Glasgow Cardiovascular Research Centre, University of Glasgow, en Escocia, Reino Unido. «Los datos actuales se basan principalmente en cuestionarios autodeclarados, que son propensos al sesgo de recuerdo y, por tanto, podrían ocultar la verdadera relación entre la actividad física y el riesgo de insuficiencia cardiaca».

El equipo analizó los datos de 94.739 participantes del Biobanco del Reino Unido (con un promedio de edad de unos 55 años y 40% de hombres) a los que no se les había diagnosticado insuficiencia cardiaca ni habían sufrido un infarto de miocardio.

La actividad física se midió 24 horas al día, 7 días a la semana, con un acelerómetro triaxial de muñeca Axivity AX3. Los minutos semanales de actividad física de intensidad ligera, moderada y vigorosa se definieron como el tiempo dedicado a la actividad de 30 a 125 mg, >125 a 400 mg y >400 mg de intensidad, respectivamente.

Durante una mediana de 6,1 años de seguimiento, tras la medición de la actividad física de una semana, la incidencia global de la insuficiencia cardiaca fue de 98,5 por cada 10.000 años-persona.

Tras el ajuste por edad, sexo, origen étnico, nivel educativo, tabaquismo, índice de privación, índice de masa corporal (IMC), perímetro de cintura-cadera e ingesta de frutas/verduras, carnes rojas, carnes procesadas, pescado graso y alcohol, los que realizaban entre 150 y 300 minutos/semana de actividad física de intensidad moderada (hazard ratio [HR]: 0,37) y de 75 a 150 minutos/semana de actividad física de intensidad vigorosa (HR: 0,34) tenían un menor riesgo de padecer insuficiencia cardiaca que los que no realizaban actividad física moderada o vigorosa.

Los participantes que realizaban más actividad física eran, en general, más jóvenes; tenían más probabilidades de ser mujeres, de raza blanca y de tener estudios universitarios; eran menos propensos a fumar; y comían más fruta y verdura y menos carne roja y procesada. También tenían un índice de masa corporal más bajo y menos propensión a padecer hipertensión arterial, diabetes de tipo 2 o a estar bajo tratamiento con estatinas.

El riesgo de insuficiencia cardiaca más bajo se alcanzó con 600 minutos de actividad física moderada por semana y se estabilizó a partir de entonces.

Además, la asociación entre la actividad física de intensidad vigorosa y la insuficiencia cardiaca tenía forma de J inversa, con una reducción del riesgo potencialmente menor más allá de los 150 minutos/semana.

Los autores concluyeron: «Las recomendaciones actuales de actividad física de intensidad vigorosa deben fomentarse pero no aumentarse. Por el contrario, aumentar la actividad física de intensidad moderada puede ser beneficioso incluso para quienes cumplen las recomendaciones actuales».

El Dr. Celis-Morales añadió: «Aunque las recomendaciones son muy claras, los bajos niveles de actividad física en la población están relacionados más con la forma en que los individuos pueden incorporar la actividad física en sus ocupadas rutinas que con la comprensión de la cantidad de actividad física necesaria. Sería muy importante aplicar técnicas de cambio de conducta para promover y mantener los niveles de actividad física de forma sistemática».

¿Médicos a bordo?

«Tenemos que mejorar la capacitación y los conocimientos de los médicos en torno a la prescripción de actividad física», señaló el Dr. Celis-Morales. «Por lo que sabemos, la prescripción de ejercicio no ha sido un componente clave en su formación médica. Los incentivos podrían ser una forma de hacer frente a la renuencia de los médicos, aunque tengan que depender del contexto».

El Dr. Charles German, profesor adjunto de medicina en la sección de cardiología de la University of Chicago en Illinois, Estados Unidos, quien no participó en el estudio, en un comentario para Medscape Noticias Médicas también subrayó la necesidad de que los médicos conozcan estas cuestiones y actúen.

«Los médicos se beneficiarían enormemente de un mayor conocimiento sobre las ventajas de la actividad física, lo que se traduciría en un mejor asesoramiento y atención al paciente», aseguró el Dr. German, quien forma parte del Comité del Consejo de Estilo de Vida y Salud Cardiometabólica de la American Heart Association. «Es absolutamente necesario que se encarguen de orientar y promover la actividad física entre sus pacientes por cualquier medio necesario».

«Si bien se sabe que la actividad física moderada o vigorosa se asocia a reducciones de las enfermedades cardiovasculares, lo mismo conlleva la actividad física de intensidad ligera», añadió. «Los médicos no deben descartar el hecho de que incluso la actividad física de intensidad ligera puede traducirse en reducciones del riesgo de insuficiencia cardiaca y otras enfermedades».

El estudio fue apoyado en parte por el University of Glasgow Reinvigorating Research Fund. Los autores han declarado no tener ningún conflicto económico pertinente.

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