Voces del Henry Reeve (XI). La última misión del Dr. Graciliano: diálogo y epílogo desde la eternidad

El 22 de octubre se cumplieron 11 años de la llegada a Liberia y a Guinea Conakry de los colaboradores cubanos que combatieron el ébola. Este es un homenaje a ellos:

¿Quién es este hombre que, a pesar de su ausencia, sigue caminando entre las sombras  de su natal Santiago dejando su  huella  intacta en quienes lo vieron trabajar y escucharon sus palabras sobre medicina,  la vida, o  ese amor por el prójimo que solo los grandes poseen?

Lo conocí cuando se preparaba para partir hacia Guinea Conakry. Estaba a punto de embarcarse y su rostro no mostraba miedo. En 2016, nuestros caminos se cruzaron nuevamente (también a cuentas del Contingente “Henry Reeve”), esta vez a bordo de un avión rumbo a Haití, junto a otros 37 especialistas cubanos que apoyarían a esa isla tras el paso del huracán Matthew. Yo aprovechaba el vuelo haciendo entrevistas para mi TV Cubana; algunos de sus colegas fingían dormir para esquivar el micrófono y la cámara. Pero Graciliano no.

Fue así como “el Loquillo” y yo nos acercamos a él en lo que, aunque parezca minúsculo, sigue siendo un gesto inolvidable para cualquier equipo de prensa. Después estuve totalmente de acuerdo con el Dr. Tobías: «Graciliano tiene una calma y una seguridad que sorprenden».

Integrante de la primera brigada cubana que auxilió al pueblo de Lombardía, azotado por la pandemia, Graciliano apenas descansó luego de regresar de Italia y se sumó a la tarea de salvar vidas en su Santiago de Cuba.

En esa batalla contra la COVID-19 lo perdimos físicamente, víctima del propio virus.

Hoy, estudiantes de Medicina investigan su vida, y el policlínico conocido como el de “El Hoyo”, en el Consejo Popular Flores, lleva su nombre: Policlínico Docente Municipal “Doctor Graciliano Díaz Bartolo”.

Han creado una distinción en su honor, e incluso una Cátedra Honorífica Multidisciplinaria con el objetivo de preservar y difundir su legado. Entre los objetos donados por su familia al sitio histórico del policlínico se encuentra un chaleco de la Brigada “Henry Reeve” y una taza con las imágenes de Fidel Castro y Hugo Chávez.

Para saber más, decidimos hoy cruzar la barrera de lo lógico y visitar por unos minutos la eternidad. Que me perdonen los lectores más sensatos… A veces es preciso irrumpir en la memoria —como quien entra por la puerta trasera del tiempo— y conversar con los que ya no están, pero siguen dictando el curso del presente desde el umbral invisible de la realidad.

– Dr. Graciliano, ¿cómo comenzó a forjarse su carrera?

– «Nací en lo más profundo de La Prueba, un rincón montañoso del municipio santiaguero de Songo-La Maya. Antes de ser médico, trabajé como electromédico en Santiago de Cuba. A los 23 años decidí ingresar a la universidad. Fue entonces cuando me uní al Programa del Médico de la Familia, que en 1984 empezaba a cobrar fuerza. Recuerdo aquellos primeros días en Guisa, en la provincia de Granma, donde estuve en un consultorio rural. Estábamos en un terreno aún poco explorado, pero sabíamos que lo que hacíamos era histórico.»

– Su labor en la Cruz Roja y en varios policlínicos de Santiago de Cuba es bien conocida. ¿Qué recuerdos guarda de esos años de servicio?

– «La Cruz Roja fue una escuela. Ahí, en el Policlínico “Armando García”, el Municipal, y en el Departamento de la Cruz Roja en Santiago, creció en mí una visión más profunda de la medicina, de la prevención, de la educación a la población. Pero, sobre todo, me enseñó que la salud es un acto colectivo. Trabajamos para formar no solo médicos, sino también seres humanos que pudieran trascender.»

– Usted fue parte de las misiones emblemáticas de la brigada “Henry Reeve”, enfrentándose al ébola en África, al huracán Matthew en Haití y a la COVID-19 en Italia.

– «Lo que realmente me llena no es el honor, sino el saber que pude ser útil. Mi trabajo en lugares tan remotos —ya fuera en Cuba, en Bolivia, en Haití, en Alemania (impartiendo conferencias acerca de la experiencia cubana contra el ébola), o en Italia— eran parte de algo mucho mayor. No importaba si estábamos en un rincón de África o en una ciudad europea; el compromiso era igual. Cada lugar donde estuve me transformó. Cada labor me permitió crecer en el orden humano y como especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.»

– ¿Cómo logró mantener la calma y la determinación en situaciones extremas como las que vivió en el ébola o en la COVID-19?

– «Lo que me daba fuerza era saber que estaba allí por algo más grande que yo mismo. No podía rendirme. No podía fallar. En momentos de duda, pensaba que, cuando uno se compromete con algo tan trascendental, el miedo simplemente no tiene espacio. Claro, el trabajo en equipo y la preparación que nos daban nos ofrecían herramientas para seguir adelante. Mi familia me ha entendido siempre: mi esposa, mi madre, mis hermanos, mis cuatro hijas.»

– A lo largo de su vida, recibió cientos de estímulos, medallas, condecoraciones, incluso un automóvil en 2019. ¿Qué mensaje le dejaría a las nuevas generaciones de médicos y profesionales de la salud que lo tienen como referente?

– «Siempre traté de hacer mi trabajo lo mejor posible, sin pensar en qué recibiría a cambio. Ver que los jóvenes médicos siguen adelante con los mismos valores y principios que traté de transmitir es lo más valioso. Les diría que nunca dejen de aprender y que mantengan viva la vocación de servicio, porque eso es lo que distingue a un verdadero médico. Aunque el camino sea difícil, aunque parezca que no hay fuerzas, recuerden siempre por qué comenzaron. La solidaridad internacional no es negociable. Allí donde haya sufrimiento, allí deben estar. Porque la medicina no tiene fronteras.»

– ¿Qué significa para usted que haya un policlínico, una Cátedra Honorífica y una distinción que lleven su nombre?

– «Estoy agradecido. Mi legado no está en el reconocimiento, sino en la continuidad de la labor. Dediqué toda mi vida a la medicina. No lo hice para recibir algo a cambio, lo hice porque era mi deber. Pero si mi nombre puede servir de inspiración, entonces mi vida y mi trabajo tuvieron sentido.»

El aire parecía tornarse más denso. Nuestra conversación terminaba. Había sucedido junto al busto erigido en su honor. Las palmeras del fondo comenzaban a encenderse de un verde más profundo, y las flores que lo rodeaban, de un rojo tan intenso que dolía mirarlas, como si el sol no pudiera negarse a alguien que se convirtió en luz.

Dentro del policlínico, algunos aseguraban sentir el perfume que él solía llevar. Una enfermera juraba haber visto su sombra pasando por la sala de urgencias, y un niño en consulta insistía en que “el doctor invisible” le había curado el susto. Los más viejos del barrio aseguran que no es coincidencia, que son señales.

Así sigue el Dr. Graciliano: sin ausencias definitivas, sin despedidas absolutas. Basta con que alguien pronuncie su nombre con fe, y allí estará: tomando el pulso a la esperanza, diagnosticando espíritus, y dejando en cada rincón un eco de vida donde otros… solo ven silencio.

Por Mylenys Torres Labrada.

Transmisión vertical del virus chikunguña: Una revisión sistemática

Recién nacido en incubadora

La transmisión vertical del virus chikungunya (chikv) se observó por primera vez en junio de 2005 durante la epidemia que afectó a más de un tercio de la población de la Isla Reunión, situada al sur del océano Índico, al este de Madagascar, entre marzo de 2005 y julio de 2006. La transmisión intraparto sin infección placentaria, consecuencia directa de la viremia materna y la susceptibilidad fetal o neonatal a un arbovirus determinado, ha sido bien documentada para el chikv en modelos murinos.

Sin embargo, se ha reportado evidencia de infección transplacentaria mediante la recuperación del genoma del chikv en el líquido amniótico, la placenta y el cerebro fetal de fetos nacidos muertos en la Isla Reunión, cuando la pérdida fetal ocurrió antes de las 16 semanas de gestación.

El objetivo de esta investigación fue describir y estimar la frecuencia de los resultados del embarazo observados, y las características clínicas y de laboratorio de la transmisión vertical del chikv en el neonato.

Diseño del estudio

Se realizó una revisión sistemática para evaluar la presentación clínica de la infección por CHIKV adquirida perinatalmente en neonatos. La búsqueda se realizó en Medline (vía PubMed), LILACS, Web of Science, Scielo, Google Académico y Open Grey para identificar estudios que evaluaran la transmisión vertical del chikv hasta el 3 de noviembre de 2020. No se aplicaron restricciones de búsqueda en cuanto al tipo de estudio, la fecha de publicación, ni el idioma. Se excluyeron los estudios sin evidencia documentada de infección por chikv en neonatos (RT-PCR negativa o ausencia de IgM).

Resultados

De los 227 estudios identificados inicialmente, se seleccionaron 42: 28 informes de casos, 7 series de casos, 2 estudios transversales y 5 estudios de cohorte, para un total de 266 neonatos infectados por chikv, confirmados mediante pruebas serológicas o moleculares.

La tasa de transmisión vertical fue del 50 % en el brote de la Isla Reunión, objeto de la mayoría de los estudios. Se reportaron partos prematuros en 19 estudios (45,2 %); la tasa de sufrimiento fetal fue del 19,6 % de los bebés infectados y la pérdida fetal se presentó en el 2 % de los casos. Aproximadamente el 68,7 % de los recién nacidos fueron diagnosticados con encefalopatía o encefalitis tras la infección perinatal por chikv.

La mayoría de los neonatos infectados nacieron sanos y desarrollaron el síndrome clínico de sepsis por chikv durante la primera semana de vida.

Conclusiones

Alertamos a los neonatólogos sobre las manifestaciones tardías de la infección neonatal por chikv, relevantes para el manejo y la reducción de la morbilidad. Una limitación de nuestra revisión fue que no fue posible realizar un metanálisis debido a las diferencias en los diseños de los estudios selecionados y al pequeño número de participantes.

Vea el artículo completo en:

Ferreira FCPdADM, da Silva ASV, Recht J, Guaraldo L, Moreira MEL, et al. (Vertical transmission of chikungunya virus: A systematic review. PLOS ONE. 2021: 16 (4): e0249166.

La OPS publica guía para diseñar instrucciones de Inteligencia Artificial en salud pública

𝗗𝗶𝘀𝗲𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗽𝘁𝘀 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗿𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una nueva guía que ofrece orientaciones para el diseño de instrucciones o “prompts” que permitan a la Inteligencia Artificial (IA) generar contenido confiable, relevante y culturalmente adecuado a diversos contextos. La publicación busca maximizar el uso responsable de la IA para mejorar la comunicación y la toma de decisiones en salud pública.

Con la llegada de la IA generativa, la tecnología pasó de analizar información a crear contenido, y las instituciones de salud pública comenzaron a utilizarla para elaborar alertas, traducir informes a lenguaje claro, preparar materiales educativos y simular respuestas. Las tareas que anteriormente requerían múltiples rondas de revisión ahora pueden realizarse de manera más rápida a través de la IA, siempre que las instrucciones dadas a la IA sean claras, específicas y con un propósito definido.

«La inteligencia artificial generativa se ha convertido en una herramienta poderosa para la salud pública, pero su efectividad depende de cómo se le indique qué hacer», explicó Marcelo D’Agostino, Jefe de la Unidad de Sistemas de Información y Salud Digital de la OPS. «El buen diseño de prompts es clave para aprovechar todo su potencial»añadió.

En su forma más simple, un “prompt” se refiere a la instrucción dada a un sistema de IA, ya sea una pregunta breve, como «¿Cómo prevenir el dengue?», o una solicitud más detallada que especifique el tono, formato y audiencia deseados, por ejemplo, «Redacta un mensaje educativo sobre vacunación para padres de familia en zonas rurales, en un lenguaje claro y amigable». La publicación, Diseño de instrucciones de IA para la salud pública, destaca que el valor de la IA generativa depende de la capacidad de los profesionales de guiarla adecuadamente para generar contenido preciso.

Por ello, el diseño de buenos “prompts” puede considerarse una habilidad esencial para todo el personal de salud pública, no solo para mejorar la eficiencia operativa, sino también para asegurar que los mensajes sean confiables, comprensibles y prácticos. Sin embargo, la guía también advierte sobre los riesgos de usar IA generativa en salud pública, especialmente cuando el contenido puede influir en el comportamiento del público, informar sobre políticas locales o respaldar respuestas de emergencia. En este sentido, se enfatiza la importancia de la supervisión humana para revisar y aprobar todo lo generado por la IA.

Como parte de las recomendaciones, la OPS propone que los “prompts” se conciban como “protocolos vivos”, es decir, instrucciones que pueden probarse, ajustarse y refinarse según cada contexto, idioma o audiencia. Asimismo, propone la creación de bibliotecas institucionales de “prompts” para garantizar consistencia y eficiencia en el uso de la IA.

Esta publicación forma parte del Programa de Alfabetización Digital de la OPS, que busca fortalecer las competencias digitales de los trabajadores de salud pública en la región de las Américas. Además, tiene como objetivo apoyar la transformación digital de los sistemas de salud, permitiendo decisiones más rápidas, precisas y con un mayor impacto en la salud de las personas.

Próximo encuentro Red BVS: Indizador humano + IA: ¿Cómo mantener la calidad de la indización temática en tiempos de automatización?

El Portal de la Red BVS de Bireme anuncia para el 23 de octubre la realización de otro de sus encuentros dirigidos a fortalecer y ampliar el trabajo de sus asociados. En esta ocasión el tema es: Indizador humano + IA: ¿Cómo mantener la calidad de la indización temática en tiempos de automatización? y será presentado por la especialista Sueli Mitiko Yano Suga.

Fecha: 23 de octubre de 2025
Hora: 11:00 p.m. (Brasilia, UTC-3).  En Cuba: 10:00 a.m.
La sesión en línea se realizará vía Zoom y será conducida en español.

Registrarse desde aquí.

Participe, siga la programación y agréguela en su calendario. Y, si se perdió una sesión o desea revisar el contenido presentado, acceda a las presentaciones y grabaciones de las sesiones desde aquí.

Voces del Henry Reeve (X). Dr. Ronald Hernández Torres: Médico y narrador de la lucha cubana contra el ébola

La noche de octubre de 2014 en la que una brigada “Henry Reeve” partió hacia Liberia, desde el Aeropuerto Internacional “José Martí” de La Habana, quedará marcada para siempre en la memoria de esta periodista. Cuba respondía al llamado de Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU en aquel entonces, y de Margaret Chan, directora en ese momento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ante la amenaza incontrolable del ébola. A la izquierda de la escalerilla, el General de Ejército Raúl Castro y otros altos dirigentes ofrecían palabras de aliento a aquellos hombres que se embarcaban hacia lo desconocido.

Ronald Hernández Torres era uno de los ‘fortachones’ serenos y cálidos que ascendían. Sin detenerse, me lanzó una promesa que se quedó flotando en el aire de su derecha: «¡Nos vemos al regreso!». Y así fue. Cruzó mares, cielos y continentes. Y de vuelta trajo una historia auténtica que merece ser contada:

– Enfrentar una enfermedad tan letal, ¿qué desafíos entrañaba?

«El ébola era un enemigo brutal y silencioso. Su mortalidad era un fantasma imparable que devoraba vidas. El sistema de salud de Liberia estaba colapsado. El hospital en la capital Monrovia, la última esperanza de tantos, había sido cerrado, pues casi todo su personal había sucumbido al virus. Tuvimos que resucitarlo, reconstruirlo, convertirlo en un refugio de vida en medio del miedo. Cuba nos preparó bien. Estuvimos semanas en la Unidad Central de Cooperación Médica, en el Instituto de Medicina “Pedro Kourí”, y en otras instituciones. Frente a nosotros, estuvieron los mejores especialistas, apoyados por la OMS.

Pero la incertidumbre que vivíamos era indescriptible. No la exteriorizábamos, pero la sentíamos. Por eso nos cuidábamos hasta en el más mínimo detalle. Nos vestíamos frente al espejo, bajo la mirada atenta de otros compañeros. Cada movimiento y cada gesto estaban marcados por la muerte que acechaba. El protocolo de desvestirse al salir de la unidad era también, más que una obligación: un acto de supervivencia. El riesgo de contagiarnos estaba latente, pero nunca vacilamos. La vida de los pacientes
estaba en nuestras manos. Cada segundo contaba.

Los pacientes en estado terminal sangraban por todos los orificios posibles, recuerdo que en una ocasión ingresamos a una musulmana, alta, muy elegante, con los ojos verdes como único signo de su identidad. Al día siguiente, la muerte nos la arrebató y fue terrible la forma en que lo hizo.»

– Todos le reconocen como médico, pero en Liberia también se convirtió en narrador de la lucha contra el ébola. ¿Cómo surgió esa doble misión?

– «Como a los diez días de estar en Liberia, una periodista italiana me preguntó si era cierto que había cubanos enfrentando el ébola en África. Fue entonces cuando entendí que nuestra historia debía salir del silencio. Nadie, en ninguna parte del mundo, podía imaginar lo que vivíamos nosotros y las brigadas que permanecían en Sierra Leona y Guinea Conakry. Comencé a escribir en mis redes sociales mis relatos, que fueron publicados en Cubadebate y otros medios. Después de mi jornada con los enfermos, echaba a un lado el cansancio y me dedicaba a reportar el acontecer de la brigada, y compartía fotos para que sus familias en Cuba pudieran ver lo que estábamos viviendo.»

– El 7 de enero del 2015, por ejemplo, compartió en su página de Facebook: «Esto es tan emocionante que no importan las malas noches, ni el peligro al contagio. Hoy más que nunca nos sentimos orgullosos de ser profesionales de la salud y estar aquí ayudando a este pueblo. Con mirar la alegría de esos rostros y saber por qué, es suficiente».

«Ese fue un mensaje en el que daba a conocer que ocho pacientes aquejados con el virus del ébola, ingresados en la Unidad de Tratamiento, habían sido dados de alta. Era una recompensa al trabajo que realizábamos los 53 profesionales cubanos de la salud que laborábamos en esa unidad, y también para los galenos de otros países que luchaban contra esta epidemia junto a nosotros. Era una alegría compartida por todos en la unidad, en un día en el que como es habitual, desde muy temprano, los enfermeros preparaban el medicamento para cada paciente y todos nos disponíamos a salvar vidas.»

– ¿Qué repercusión tuvo su voz a nivel internacional?

«Recibí mensajes de todo el mundo. Muchos me dijeron que nuestras historias les habían abierto los ojos. Cuba no solo enviaba médicos; enviaba un ejemplo de valentía, ante el horror de aquel mal. Contar nuestra verdad rompió prejuicios y mostró la preparación de nuestra brigada. Al regresar, me nombraron Miembro de Honor de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).»

– ¿Cómo reaccionaron las autoridades de Liberia ante el desempeño de ustedes?

«El 16 de marzo del 2015 las autoridades liberianas, junto con representantes de la ONU y la OMS, rindieron homenaje a la Brigada Médica Cubana “Henry Reeve”. Liberia llevaba ya 18 días sin nuevos casos de ébola, un indicio de esperanza en medio del terror. La brigada cubana había salvado más de 50 vidas y realizado más de 6,000 procedimientos médicos en la Unidad No. 1 de Tratamiento del ébola en Monrovia. La ministra de Salud de Liberia, con lágrimas en los ojos, expresó: Ustedes demostraron que son verdaderos amigos. Fue un homenaje no solo a nosotros, sino a la esperanza misma.»

– ¿Qué significa para Ud. ser parte de esa brigada y haber contado su historia?

«Pertenecer a la Brigada “Henry Reeve” es un honor que permanece en el alma. El combate al ébola cambió no solo la vida de los liberianos, sino también la visión del mundo sobre Cuba. Incluso figuras como el exsecretario de Estado de EE. UU. John Kerry, reconocieron la magnitud de nuestra misión, al decir que Cuba “pegaba muy por encima de su propio peso”. El que sabe un poquito de boxeo sabe qué significa eso.»

– Ha cumplido otras misiones. ¿Cómo le ha afectado estar lejos de su familia tanto tiempo?

«He cumplido cinco misiones internacionalistas: en Honduras, Venezuela, Liberia y Brasil. Estar lejos de la familia tiene un precio altísimo. Perdí los mejores años con mis hijos, y dejé de estar con mis padres y hermanos. No me arrepiento porque me entendieron siempre, y fue y es un motivo de orgullo para ellos. Cada generación tiene un momento histórico que vivir. Nosotros no luchamos en la Sierra Maestra ni en Girón pero las misiones internacionalistas son la máxima expresión de humanismo y de solidaridad. Hoy soy director de la Empresa Unidad Estatal Básica Mayorista de Medicamentos (EMCOMED) en Las Tunas.»

La imagen de Ronald despidiéndose en la escalerilla del avión sigue viva en mi memoria. Ese adiós no solo marcaba su partida, sino un pacto con lo mejor del ser humano. Ronald salvó vidas en África; y se convirtió en una voz que llevó al mundo el pulso de Cuba. Su historia es un recordatorio eterno de que la verdadera grandeza no se mide en poder ni riquezas, sino en el compromiso desinteresado con los demás, incluso, en las circunstancias más oscuras.

Por: Mylenys Torres Labrada.

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