Racotumomab en el cáncer de pulmón de células no pequeñas como tratamiento de mantenimiento y de segunda línea

Racotumomab es una vacuna terapéutica basada en un anticuerpo antiidiotípico monoclonal desarrollado por el Centro de Inmunología Molecular de La Habana, Cuba, que está registrado en Cuba y Argentina para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas. Induce una respuesta inmunitaria humoral y celular específica frente al gangliósido N-glicolil GM3 (NeuGcGM3) presente en las células tumorales, provocando la muerte de estas células.

El presente trabajo tuvo como objetivo evaluar el uso de la vacuna de racotumomab como terapia secuencial y terapia de segunda línea para pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas inoperable en la práctica clínica habitual, fuera del marco de los estudios clínicos, y evaluar la supervivencia general, la supervivencia específica por estadio y la seguridad en estos pacientes.

Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo en pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón no microcítico no apto para tratamiento quirúrgico, que recibieron racotumomab como parte de una terapia secuencial o de segunda línea. La supervivencia global se definió desde el diagnóstico y desde la primera inmunización hasta la muerte.

Se incluyeron 71 pacientes tratados con racotumomab, el 57,7 % (41/71) de los cuales se encontraban en los estadios IIIB y IV de cáncer de pulmón de células no pequeñas. De los pacientes, el 84,5 % (60/71) no presentaron eventos adversos y el 15,5 % (11/71) presentaron reacciones adversas leves. La mediana de supervivencia global fue de 24,5 meses, calculada desde la primera inmunización, 17,2 meses para los que recibieron racotumomab como terapia secuencial y 6,8 meses para los pacientes que habían progresado después de la primera línea de tratamiento.

En conclusión, en la práctica clínica habitual Racotumomab prolongó la supervivencia global en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas tratados en terapia secuencial y en pacientes en estadio IV que recibieron el tratamiento como terapia de segunda línea. La vacuna fue bien tolerada.

Vea el artículo completo en:

Cáceres-Lavernia HH, Nenínger-Vinageras E, Varona-Rodríguez LM, Olivares-Romero YA, Sánchez-Rojas I, Mazorra-Herrera Z, et al. Racotumomab in non-small cell lung cancer as maintenance and second-line treatment. MEDICC Rev. 2021 Jul-Oct;23(3):21–8. DOI: 10.37757/MR2021.V23.N3.5

 

Las lecciones de la pandemia de COVID-19 deben aprovecharse para enfrentar el cambio climático, dice la OPS

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Washington, D.C. 27 de octubre de 2021 (OPS) – Mientras los líderes se dirigen a Glasgow para la cumbre climática COP26 esta semana, el Director Adjunto de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa, advirtió que los países deben aprovechar las lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19 para prepararse para el impacto del cambio climático y prevenir futuras crisis.

Con 800.000 nuevas infecciones por COVID y 18.000 muertes relacionadas con el COVID en las Américas la semana pasada, «la pandemia ha ofrecido una impresión de lo poco preparados que estamos para un evento tan turbulento», dijo el Dr. Barbosa en una sesión informativa sobre el COVID-19.

Muchos de los sistemas de salud de la región han sufrido el impacto de COVID-19. Ahora los países deben tomar medidas urgentes para prepararse para las consecuencias sanitarias de una crisis climática potencialmente más prolongada, dijo.

Las altas temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos y la contaminación han provocado un aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como un incremento de las enfermedades transmitidas por vectores como el Zika y el Chagas. La temporada de dengue también ha aumentado debido al clima más cálido y húmedo, agregó.

El aumento de la escala y la frecuencia de los incendios forestales y las sequías en la región también está amenazando los medios de vida y conduciendo a una mayor inseguridad alimentaria.

Los científicos llevan mucho tiempo advirtiéndonos de que, si no se aborda, el cambio climático transformará nuestro medio ambiente, nuestros sistemas alimentarios y nuestras condiciones de vida, todo lo cual tiene consecuencias potencialmente devastadoras para nuestra salud», dijo el Dr. Barbosa.

«Hoy tenemos la oportunidad de aprovechar las lecciones de la pandemia del COVID para prevenir futuras crisis y reforzar nuestra capacidad de responder a ellas cuando lleguen», añadió, celebrando la atención prestada a la salud en la 26ª Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de este año, conocida como COP26.

En vísperas de la cumbre, la OPS ha lanzado una Agenda para las Américas sobre Salud, Medio Ambiente y Cambio Climático, con el fin de proporcionar a los países un plan de acción para hacer frente a los riesgos que plantea el cambio climático para la salud de las Américas.

El plan perfila tres líneas de acción, todas ellas basadas en las lecciones aprendidas de la respuesta a la pandemia en la región:

  • Los sectores sanitario, sociopolítico y económico deben trabajar juntos para elaborar planes de preparación integrados que aborden los impactos sanitarios de las emergencias climáticas.
  • Los países deben invertir en sus sistemas de salud para asegurarse de que cuentan con el personal, la formación y los recursos necesarios para hacer frente a futuros riesgos climáticos.
  • El propio sector sanitario debe formar parte de la solución, abordando su propia contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto puede lograrse construyendo instalaciones más ecológicas y reduciendo las emisiones en las instalaciones de producción, el transporte y los propios centros sanitarios.

En la última semana, las infecciones y muertes por COVID disminuyeron en gran parte de América del Norte, Central y del Sur, con la excepción de Paraguay, que registró un aumento de los casos de COVID, y Belice, que informó de un fuerte aumento de las muertes.

También se observaron tendencias a la baja en las islas más grandes del Caribe, incluida Cuba, pero las islas más pequeñas, como San Cristóbal y Nieves, Barbados, Anguila y San Vicente y las Grenadinas, notificaron aumentos de las infecciones y muertes.

Aunque el 44% de la población de América Latina y el Caribe está totalmente vacunada, el Dr. Barbosa destacó la persistencia de la desigualdad, ya que en algunos países las tasas de vacunación siguen siendo inferiores al 20%.

«Si bien nuestra región ha hecho un gran trabajo en acelerar la cobertura de inmunización en pocos meses, más de la mitad de las personas en América Latina y el Caribe siguen sin protección», dijo, celebrando la próxima entrega de tres millones de dosis a través de COVAX esta semana.

Mientras tanto, instó a los países a seguir aplicando medidas de salud pública para controlar los brotes.

Alud de publicaciones sobre COVID-19 causó caos en las revistas científicas

Revistas científicas abrumadas por la explosión de información, miles de investigaciones que se sumaban día a día y un número récord de artículos presentados a los comités editoriales sin pasar por un proceso exhaustivo de revisión por pares son algunas de las consecuencias que la pandemia de COVID-19 imprimió sobre las publicaciones científicas, coincidieron panelistas de una mesa redonda sobre el tema en el 47° Congreso Argentino de Cardiología (SAC) 2021, celebrado de manera virtual del 13 al 16 de octubre en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

«No podemos dejar de lado la sensación de que el mundo se acababa. Lo que quedó demostrado es que médicos, responsables de las revistas e investigadores, son seres humanos que también se asustan y renuncian a los criterios que consideraban inamovibles cuando se sienten realmente amenazados», comentó el Dr. Jorge Thierer, jefe de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC) de Buenos Aires.

El Dr. Thierer fue uno de los coordinadores de la actividad ¿Cómo influyó el Covid-19 en las publicaciones científicas? en el Aula SAC del Área de la Revista Argentina de Cardiología, de la que es director adjunto.[1]

«Fueron tantas las publicaciones que PubMed generó un hub especial donde los primeros seis meses se registraron 165.000 mil papers, con un promedio de 2.000 por semana. En Journal of the American Medical Association (JAMA), por ejemplo, del 1 de enero al 1 de junio de 2019 se recibieron 4.000 artículos, en tanto en el mismo periodo, pero de 2020, fueron 11.000», destacó el Dr. Gastón Rodríguez-Granillo, cardiólogo especialista en imágenes cardiovasculares del Instituto Médico ENERI de Buenos Aires y de la Clínica La Sagrada Familia, también de esta ciudad.

De un momento a otro la COVID-19 lo cubrió todo. «Ocupó 80% de las publicaciones de British Medical Journal (BMJ), 60% en The Lancet y un tercio de la información de The New England Journal of Medicine (NEJM) o JAMA, añadió el Dr. Walter Masson Juárez, jefe de la Sección Prevención Cardiovascular del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano de Buenos Aires. NEJM llegó a publicar más de 40 artículos por día sobre el tema. En JAMA hubo un récord de 235 manuscritos en un día y en la Revista Argentina de Cardiología, en el último semestre 25% de la información tenía que ver con el tema».

El Dr. Rodríguez-Granillo señaló que un aspecto negativo fue que se incrementó la brecha entre artículos publicados por hombres y mujeres, añadiendo que otro punto crítico fue que mientras se aceleró la publicación de trabajos vinculados con COVID-19 se relegaron y retrasaron los de otras áreas.

En materia de récords, el Dr. Masson señaló un artículo publicado en NEJM,Transmission of 2019 Cov-infection from an Asimptomatic contact en Germany, «que fue escrito, examinado y editado en 48 horas».[2]

«La tentación de subir inmediatamente todo hizo que se entrara en esta vorágine de publicación y en algunos momentos las revistas médicas parecían revistas de chismes», comentó con un dejo de ironía el Dr. Thierer.

El Dr. Mariano Trevisan, jefe del servicio de Cardiología del Sanatorio San Carlos, de Bariloche, añadió: «No estábamos acostumbrados. La pandemia funcionó como un experimento sobre cómo pueden ser las cosas cuando los procesos habituales de evaluación de las revistas se soslayan o saltean. La información surgida era muy necesaria, pero llevaba más a la confusión que a tener claro lo que debíamos hacer».

«Muchos fallecimientos vinculados con la COVID-19 se relacionaron con mala praxis involuntaria basada más en la desinformación que en el virus en sí», admitió el Dr. Rodríguez-Granillo.

Preprint, bots y retractaciones

El Dr. Rodríguez-Granillo manifestó su preocupación por los preprints, que a nivel global representaron 10% de las producciones y finalmente 25% de ellos alcanzó publicación. «Constituyen un arma de doble filo. Por un lado difundieron rápidamente información, pero debido a la falta de revisión por pares también información incorrecta, por ejemplo, la difusión de tratamientos poco efectivos o aun perjudiciales, como el dióxido de cloro».

El Dr. Javier Guetta, jefe de Cardiología del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas de Buenos Aires, Argentina, declaró: «Las revistas científicas se vieron abrumadas. Se permitió la publicación acelerada asumiendo que eso salvaría vidas. Sin embargo, en junio de 2020 dos de las revistas médicas más importantes se retractaron de la publicación de estudios de pacientes con COVID-19. Los dos artículos fueron publicados en The Lancet y NEJM«.

Para el Dr. Guetta, la dificultad generada a partir de estas retractaciones fue que «el proceso de publicación esta vez sí llegó al público en general, que se enfrentó a información no procesada, que no podía asimilar y generó desconfianza». Importantes medios como The New York Times, Los Angeles Times o The Wall Street Journal lanzaron duros títulos contra la credibilidad de estas revistas científicas.

«Las retractaciones son poco frecuentes; menos de 1%, habla del proceso de corrección o autocorrección de la ciencia y hay que verlas como un impacto positivo. No solo detectan el artículo con errores, sino cómo esos errores pueden contaminar a otras publicaciones científicas», agregó el Dr. Guetta.

El especialista señaló que el blog Retraction Watch, creado en 2010, aumenta la transparencia en la retractación. Sin embargo, no deja en claro el método de retractación de los preprints.

«Los preprints se retiran únicamente a solicitud de los autores porque el servidor no ha revisado por pares el conocimiento científico y, por tanto, no los retira aunque existan errores significativos», alertó el Dr. Guetta.

Calidad frente a cantidad

El Dr. Rodríguez-Granillo especificó que desde el inicio de la pandemia el sitio clinicaltrials.gov registró más de 3.000 ensayos vinculados a la COVID-19. «Aunque la mayoría tuvo un N de 100 y difícilmente lleguemos a conclusiones robustas con N tan pequeños. Además cantidad no es calidad. Se incrementaron problemas pre-COVID-19, como el sesgo de publicación (los estudios positivos se publican más y más rápido), la exageración inicial del beneficio y la influencia de la industria, vinculada en muchos casos a intereses».

El Dr. Masson indicó que fue el Dr. Valentin Fuster quien admitió en un editorial de la revista del American College of Cardiology que entre marzo de 2019 y marzo de 2020 había crecido 70% la publicación de artículos, pero que eso había dado lugar a que algunos autores fueran oportunistas «y con tal de publicar, enviaran trabajos de dudosa calidad».[3]

Sin embargo, los estudios clínicos controlados y aleatorizados fueron pocos: 257 de más de 90.000 registrados durante 2020 en PubMed, dijo el Dr. Masson. «Si hacemos un ejercicio con otra patología viral, como la influenza, en 2019 aparecen más de 6.000 resultados, pero cuando buscamos estudios clínicos aleatorizados y controlados hay 145, es decir, lo publicado sobre COVID-19 en ensayos clínicos de buena calidad representó 0,27%, en comparación con 2,4% relacionado con la influenza: 9 veces más».

El Dr. Rodríguez-Granillo agregó: «De todo lo publicado en 2020 sobre COVID-19, hubo abundancia de artículos de opinión y escasez de originales. Fueron los estudios observacionales y los anatomopatológicos los que más contribuyeron a explicar la fisiopatología. Lo que pasó fue un problema humano y serio que nos desnudó como especie y excede los comités editoriales».

«Un aspecto beneficioso es que algunas publicaciones, que eran pagas, permitieron el libre acceso a los artículos, por ejemplo, NEJM», destacó el Dr. Masson.

«La COVID-19 incrementó la colaboración entre instituciones, el data sharing, la proliferación de los códigos abiertos para enriquecer las bases de datos de inteligencia artificial. Se visibilizó la importancia de los procesos de revisión, las retractaciones motivaron mayor transparencia y prolijidad y la importancia de entender un trabajo desde la investigación, la concepción, el diseño, el desarrollo y la lectura crítica. Ahora, a cada paper se le pone una especie de GPS y se lo sigue en todo su recorrido», concluyó el Dr. Rodríguez-Granillo.

Propuesta de modificaciones al tratamiento del contenido Puericultura en el Plan “D” de Medicina

A partir  de cursos escolares anteriores se ha propuesto la incorporación de algunos temas a los programas de estudio de la disciplina Medicina General Integral (MGI). Entre ellos está la puericultura por ser un contenido fundamental, dirigido a proteger la salud y promover un crecimiento y desarrollo acorde con las potencialidades genéticas del niño.

El sitio web cubano de Puericultura propone la lectura del artículo Propuesta de modificaciones al tratamiento del contenido Puericultura en el Plan “D” de Medicina, de la autora Ana Iris Prieto Peña, publicado en 2021 en la Revista Médica Electrónica.

Ministro de Salud Pública resalta incansable accionar de Cuba en el enfrentamiento a la COVID-19

El ministro de Salud Pública, Dr. José Angel Portal Miranda, al intervenir hoy en el VII período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su IX Legislatura, resaltó que los resultados que actualmente distinguen al país en cuanto a situación epidemiológica son muestra de cuánto ha hecho Cuba para ganar la batalla a la COVID-19, una enfermedad que no discrimina en su acción devastadora contra el ser humano.

El titular se refirió a que, tras un inicio de año particularmente complejo, cuando se produjo el incremento acelerado de contagios en todo el territorio nacional, en septiembre se logró detener el ritmo de crecimiento y en octubre la situación comenzó a ser más favorable.

Subrayó que en la Isla, tras realizarse 10 millones 385 mil 213 pruebas diagnósticas, hasta el 24 de octubre último, se acumulaban 946 mil 960 confirmados con el virus, para un 9.2 por ciento de positividad, y en esa misma fecha, habían sido dados de alta el 98,6 por ciento de quienes habían enfermado, una de las cifras más altas de ese indicador a nivel mundial.

Desde inicios del 2021 el contexto epidemiológico cubano se distinguió por un crecimiento sostenido de casos, hasta alcanzar en agosto las mayores cifras de toda la epidemia, constatándose el día 23 los números más elevados para una jornada, con nueve mil 907 contagios.

Portal Miranda subrayó que de abril a septiembre prevalecieron dos variantes del virus, la  Beta y la Delta, y en apenas tres meses la última de ellas se convirtió en la predominante, y en estos momentos sigue siendo la que prevalece.

El 20 de septiembre comenzó el descenso acelerado de los casos activos, y el 17 de octubre se reportaron ocho mil 261, lo cual significó una reducción de 32 mil 723, en 27 días; es decir, un 75 por ciento menos de pacientes ingresados.

Insistió en que en ello influyó notablemente la campaña de vacunación anti-SARS-CoV-2, pues al cierre del 23 de octubre se habían aplicado 25 millones 330 mil 666 dosis, y cerca del total de la población vacunable había recibido al menos la primera dosis de alguno de los inmunógenos nacionales.

Al cierre de ese día, puntualizó, en Cuba prácticamente se duplicó el porcentaje de personas, respecto a la población total, que había iniciado su esquema de vacunación con relación al mundo.

El ritmo de vacunación en nuestro país ha permitido que desde hace más de dos meses lideremos el indicador de mayor proporción de dosis diarias aplicadas por cada 100 habitantes, con un promedio diario de unas 250 mil vacunas.

Dijo que la nación antillana también encabeza la lista de países con mayor cantidad de esquema iniciado, ocupando el segundo lugar, por detrás de Portugal, y que, en cuanto a esquema concluido, la Isla se encuentra entre las primeras 15 naciones del orbe, con un 71,6 por ciento de la población completamente inmunizada.

Al referirse a  la campaña de vacunación pediátrica iniciada el pasado 3 de septiembre, la catalogó de inédita, al ser Cuba la única que ha podido vacunar de forma masiva a sus más pequeños, desde los dos años de edad. Por otra parte, informó que se prevé comenzar a mediados del mes de noviembre una nueva estrategia de vacunación, con vistas al reforzamiento inmunológico de la población que ya ha sido inmunizada contra la COVID-19.

A decir del ministro, en el transcurso del último año se ha continuado expandiendo la red de laboratorios de Biología Molecular hasta llegar a todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, y en la actualidad funcionan 27 instituciones de este tipo, con capacidad para procesar 25 mil pruebas de PCR diariamente.

Este despliegue de equipamiento con novedosas tecnologías permitirá, además, encauzar nuevas investigaciones en enfermedades como el cáncer y mejorar la calidad de la atención a nuestro pueblo.

Sentenció que en el centro de todo el hacer está la voluntad política del Partido y el Gobierno de poner en primer lugar la salud de las personas, lo que ha tenido como premisa imprescindible una gestión de Gobierno basada en el empleo de la ciencia, así como la prevención y anticipación de riesgos ante la enfermedad, para minimizar su incidencia entre la población cubana.

Justamente en la ciencia se han encontrado las mejores respuestas para combatir al virus, insistió, a la vez que valoró que, a pesar de la tragedia que ha significado su propagación en el mundo, su acelerada dispersión ha impulsado el desarrollo del conocimiento de una manera sin antecedentes en Cuba.

Añadió que la creación, implementación y posterior validación del Sistema de Gestión de la Epidemia en la mayor de las Antillas, representa el primer resultado de la ciencia cubana en la lucha contra la COVID-19. Asimismo, subrayó que el Grupo de Ciencia —creado para el enfrentamiento al virus—, y su Comité de Innovación, han sentado pautas para una gestión innovadora.

Como respuesta a la emergencia sanitaria, en esta etapa se ha conformado una carpeta con 27 productos desarrollados por las empresas de BioCubaFarma: cuatro inmunomoduladores; tres antivirales; tres medicamentos antiinflamatorios; tres vacunas con aprobación de uso de emergencia y dos candidatos vacunales, aún en ensayo clínico; cuatro diagnosticadores serológicos; cuatro diagnosticadores moleculares; y cuatro equipos médicos, señaló.

Del total de productos, 18 cuentan con el Autorizo de Uso de Emergencia concedido por la Autoridad Reguladora cubana; nueve se encuentran en proceso de desarrollo; y 22 en escalado productivo, explicó.

Argumentó que la labor de los científicos ha permitido disponer de hisopos y medios de cultivo cubanos, posibilitando una amplia cobertura diagnóstica en el país.

En este periodo se han empleado más de 170 ventiladores pulmonares producidos por la industria y su Centro de Neurociencias, que han ayudado en la atención de pacientes graves, además de que el Centro de Estudios Avanzados de Cuba ha creado insumos nanotecnológicos utilizados ampliamente por los laboratorios de Biología Molecular.

Unido a estos logros, empresas de BioCubaFarma avanzan en el desarrollo de equipamientos e insumos que permitirán el diagnóstico por PCR de esta y otras enfermedades en el territorio, reconoció el titular de Salud Pública.

Durante su intervención, el titular de salud comentó sobre otros estudios e investigaciones llevados a cabo en esta etapa, entre ellos los relacionados con el diagnóstico molecular de la COVID-19 y sus variantes circulantes; la introducción de nuevos medicamentos; la modelación matemática a fenómenos epidemiológicos; así como otras investigaciones clínicas, genéticas, psicológicas y sociales.

Entre los fármacos desarrollados por el país más usados y con resultados altamente eficientes se destacan los interferones: HeberFERON , Heberon (interferón alfa 2b humano recombinante) y el Nasalferón, cuyo uso temprano ha evitado que la mayoría de los pacientes avancen a etapas graves de la enfermedad, explicó.

El uso de la inteligencia artificial, para evaluar los exámenes radiológicos, y de tomografías computarizadas de tórax, para el diagnóstico de neumonía a partir del contagio con la COVID-19 también han sido resultado de investigaciones realizadas con el concurso de varios centros científicos.

A decir de Portal Miranda, de vital importancia han resultado los estudios asociados al comportamiento de la enfermedad en las edades pediátricas, pacientes con una supervivencia que supera el 99,9 por ciento.

Otra dimensión de la labor interdisciplinaria y multicéntrica llevada a cabo durante el enfrentamiento a la epidemia son las soluciones informáticas, expresó el ministro.

El titular concluyó que el mundo no será el mismo después de esta pandemia, Cuba tampoco, y aprender a convivir con la enfermedad es un reto para todos que se debe asumir con mucha inteligencia y paciencia.

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