Archivos Anuales 2022

Jusvinza, más que esperanza, una realidad

Las más de 136 000 cubanas y cubanos víctimas de artritis reumatoide, enfermedad crónica irreversible que erosiona cartílagos y huesos, y que afecta principalmente a mujeres, serán beneficiados en su momento por la producción y aplicación masiva del producto biotecnológico Jusvinza (CIGB-814/258), péptido inmunorregulador para el tratamiento de ese padecer y la hiperinflamación.

La molécula obtenida y patentada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) ya mostró sus beneficios en el tratamiento a pacientes con COVID-19, y tiene la posibilidad de obtener por parte de la autoridad regulatoria de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (el ya icónico CECMED), un «Registro clínico condicionado a la ejecución de fase III» de ensayos clínicos.

La información la dio a conocer la Doctora en Ciencias María del Carmen Domínguez en el encuentro de este martes del Primer Secretario de Comité Central del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con científicos y expertos que participan en las actividades de ciencia e innovación tecnológica en el enfrentamiento al nuevo coronavirus, y a la que también asistió, como es costumbre, el miembro del Buró Político y Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.

La investigadora anunció que este año podría comenzar el ensayo clínico fase III de Jusvinza, durante el cual se estima tratar a 66 000 personas; o sea, alrededor el 50 por ciento de los pacientes reportados con esa enfermedad en Cuba.

Según los intercambios con la autoridad reguladora—explicó— se prevé, además, aplicar a una Asesoría científica por CECMED para un Registro condicionadopara el tratamiento de la hiperinflamación, y el desarrollo de estudios clínicos controlados y estudios compasionales, entre otros.

La artritis reumatoide, señaló la Dr. C.María de Carmen Domínguez, aflige al 1,2 por ciento de la población cubana. La prevalencia mundial se sitúa en el entorno del uno por ciento; la relación de afectados según sexo es de tres mujeres y un hombre. La enfermedad debuta entre los 40 y 60 años de edad.

Programa de Atención a la Pareja Infértil: prioridad para el Sistema de Salud

En el 2021 el Sistema Cubano de Salud y la sociedad enfrentaron el rebrote de la pandemia de la COVID-19, junto a las limitaciones económicas derivadas del recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos. A pesar de ello, Cuba obtuvo 6 mil 033 embarazos en parejas infértiles atendidas integralmente en la red de servicios durante el año.

Si bien estos se redujeron en 994 respecto al 2020, la elevada cifra es el reflejo de la prioridad ofrecida por el Ministerio de Salud Pública y la entrega de más de mil profesionales entre personal médico, de enfermería, salud mental, ginecobstetras, biólogos y otras especialidades que tributan al Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), no exento de reservas organizativas y no capaz aún de satisfacer las necesidades de alrededor de cien mil parejas que ansían ver materializada su descendencia.

Cuba es el único país con acceso universal gratuito de personas con dificultades para la reproducción desde el primer nivel de atención, contando con una consulta de infertilidad en sus 168 municipios.

En el 2021 fueron vistas por primera vez el 99,3 % de las parejas infértiles identificadas y se obtuvieron mil 052 embarazos, cifra que representó el 67 % del total de gestaciones logradas en los tres niveles de atención. Esto incluye además 15 servicios provinciales de reproducción asistida de baja tecnología a donde suelen referirse el 30 % de las parejas para someterse a procederes de mayor complejidad. A este segundo nivel se obtuvieron mil 816 embarazos, lo que representa el 19 % del total.

La red de servicios se completa con cuatro Centros Territoriales de Reproducción Asistida de alta tecnología, donde se lograron 136 embarazos, con una efectividad de 40 de cada 100 mujeres a las que se les transfirieron embriones.

El pasado año nacieron 4 mil 317 nuevos cubanos y cubanas, hijos de parejas atendidas en la red de servicios de atención integral a la pareja infértil. Esas nuevas familias desbordan de felicidad, viendo respetado el derecho humano a la planificación familiar.

Es el resultado de la atención prenatal, los cuidados recibidos en Hogares Maternos, en Salas de Cuidados Especiales Perinatales y el esmerado seguimiento durante la labor del parto y de los cuidados neonatales recibidos. De esa forma, además, el Ministerio de Salud Pública contribuye a la modificación del contexto demográfico caracterizado por una baja natalidad. Si se tiene en cuenta que en el recién finalizado año se redujeron los nacimientos en 5 mil 945 respecto al 2020, los más de 4 mil obtenidos como resultado de técnicas de reproducción asistida evitó que la diferencia de nacimientos fuese de 10 mil 262.

Sensible pérdida para la Endocrinología cubana: falleció el destacado profesor Bartolomé Arce Hidalgo

En el 2020 el profesor Arce recibió el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.
En el 2020 el profesor Arce recibió el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

En la tarde de este lunes 7 de febrero falleció en La Habana el querido profesor Bartolomé Arce Hidalgo, destacada personalidad de la medicina, la docencia y la investigación cubana, quien realizó notables aportes al desarrollo de la Endrocrinología.

Fundador del Instituto de Endocrinología y del Hospital Hermanos Ameijeiras, el profesor Arce era Académico Titular. Doctor en Ciencias y Doctor en Ciencias Médicas, Investigador Titular e Investigador de Mérito, Profesor Titular y Profesor Consultante, Especialista de 1ro y 2do grado en Endrocrinología, Miembro de la Sociedad Cubana de Endocrinología, de la Sociedad Internacional de Andrología y de la Academia de Ciencias de Nueva York.

Se destacó en el desempeño de importantes cargos de dirección tanto en Cuba como en el extranjero. Su participación siempre fue relevante en innumerables congresos nacionales e internacionales, relacionados con la Endocrinología, la Reproducción Humana, la Gerencia Hospitalaria y la Acreditación, así en como diversos cursos de postgrado que también impartió.

Fue profesor de la Facultad de Medicina del Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana y también profesor de la Facultad de Medicina de Orán en Argelia. Tutoreó múltiples tesis para especialistas y para doctores en Ciencias Médicas y formó parte de los tribunales de la residencia de Endocrinología y de doctorado. Se destacó como profesor en la formación de especialistas y organizó y desarrolló la actividad de acreditación de instituciones de salud en el país.

Publicó más de cien artículos en revistas cubanas de la especialidad y en revistas internacionales; y ocho libros.

Ostentaba numerosos reconocimientos, entre los cuales sobresalen:

  • Orden «Carlos J. Finlay».
  • Orden «Frank País» de II Grado.
  • Orden «Playa Girón».
  • Medalla «Combatiente Internacionalista».
  • Distinción «Por el Servicios en el MININT» (5-10-15 años)
  • Distinción «Manuel Fajardo».

En el 2020 recibió – de manos del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez- el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, condecoración que entrega el Consejo de Estado a personas con méritos extraordinarios.

Nuestro más sentido pesar para sus familiares, amistades y profesionales que tuvieron la oportunidad de compartir momentos y experiencias desde lo profesional, científico, académico, humano y de liderazgo. Nos ha dejado físicamente pero su legado perdurará eternamente. Por siempre gracias, profe. No lo olvidaremos.

Sociedad Cubana de Endocrinología y Diabetes

Hito de la medicina cubana: La segunda vida de Annaliet

Annaliet ya está fuera de peligro. Foto: Minoska Cadalso/CMHW.
Annaliet ya está fuera de peligro. Foto: Minoska Cadalso/CMHW.

En los pasillos del Hospital Infantil José Luis Miranda de Santa Clara a menudo se escucha el llanto de una niña. En otras ocasiones cada uno de esos sollozos significan una señal de alerta para quienes tienen decenas de vidas a su cuidado, pero hoy es un motivo de alegría.

El llanto sale del cubículo de Annalie, una bebé de apenas 49 días de nacida que venció a la muerte, aun cuando parecía imposible. Su historia es un hito de la medicina cubana.

Lisyanet Marrero Pérez, su madre, ha vivido las últimas semanas entre miedos y alegrías. A mediados de enero llegó al hospital infantil de Villa Clara con su niña en brazos. El abuelo había resultado positivo a un test rápido para detectar la COVID-19 y la pequeña tenía un catarro ligero. Justo ahí comenzó la batalla.

El Dr. Jesús Sánchez Pérez, director de la institución de salud de Santa Clara, recuerda muy bien aquellos días. “Una de nuestras doctoras descubrió que la niña no respiraba con normalidad, así que procedimos a realizarle un rayos X de tórax. Allí descubrimos un importante ensanchamiento mediastinal que no tenía nada que ver con la COVID-19”, apunta.

A las pocas horas el resultado del PCR confirmó aquellas sospechas. Annalie no estaba contagiada por el nuevo coronavirus, pero algo no iba bien. Acostumbrados a salvar vidas, los médicos del hospital no perdieron tiempo y le realizaron un ecocardiograma y un ultrasonido para profundizar en aquella imagen extraña justo en el medio del pecho.

Lo que encontraron los dejó perplejos: un teratoma que comprimía estructuras vitales como el corazón, las vías respiratorias y los grandes vasos sanguíneos ubicados en el centro el tórax. El Dr. Abel Armenteros, cirujano neonatal y jefe de ese servicio en la región central de Cuba, lo resume de una forma sencilla: “un tumor benigno que por la compresión que realizaba sobre órganos vitales se comportaba como maligno”.

Enseguida los doctores comprendieron que Annalie no podría vivir con aquel bulto bajo el pecho, pero descubrieron la magnitud del problema cuando allí mismo, mientras le realizaban otros estudios, sufrió un paro cardíaco. Entonces se trastocó el tiempo para todos. Entubarla, acoplar aquel cuerpecito a un respirador artificial, sedarla, y en medio de todo eso, lidiar con la incertidumbre de qué hacer.

“No teníamos experiencia en este tipo de operaciones, porque es un fenómeno infrecuente en pacientes neonatales. Consultamos con el Grupo Nacional de Terapia Intensiva Pediátrica, así como con la coordinación del Programa Materno-Infantil. Era muy riesgoso mover hasta La Habana a una bebé en su estado, así que la decisión final fue reforzar nuestro equipo de cirugía y realizar la operación aquí”, explica el director del hospital infantil de Villa Clara.

Se dice fácil, pero en solo horas el equipo debió ajustar cada detalle. Para enfermeras, anestesistas, técnicos, cirujanos, y el resto del personal de apoyo, sería la primera vez. Un debut que no admitía equivocaciones. Hasta ese momento, en Cuba no se tenían reportes de una operación de este tipo en pacientes neonatales. Era el éxito o la muerte.

Para apoyar en el proceder llegaron hasta Santa Clara dos especialistas del Centro Nacional de Cardiología y Cardiocirugía Pediátricas William Soler, encabezados por su director, el Dr. Eugenio Selman-Housein. En la operación era necesario abrir el esternón, lo cual podía comprometer vasos sanguíneos y estructuras del corazón en esa zona, y cualquier apoyo era imprescindible.

Para la madre, Lisyanet Marrero, no fueron horas sencillas. “Los médicos me hablaron muy claro. Mi niña podía incluso morir en el trayecto entre la sala y el salón, pero siempre me dieron ánimos. Me dijeron que en cuanto llegaran los especialistas de La Habana, haríamos la operación. Eso no demoró ni siquiera un día”, apunta.

Mientras, para el Dr. Abel Armenteros, jefe del amplio equipo que asumió la compleja cirugía, la hora y media dentro del salón significaron un reto inmenso. Según cuenta, cuando llegaron al tumor comprobaron con sus propios ojos todo el peligro que ya alertaban desde los exámenes previos: la masa ya desplazaba al corazón y comprimía otras estructuras vitales.

“Extrajimos todo el tumor y comprobamos que no existían otras lesiones en la cavidad torácica. Ya luego todo fue evitar las complicaciones en el post operatorio inmediato y tardío. Si no hubiéramos hallado esta masa, hubiera sido una causa de muerte súbita en muy poco tiempo”, agrega sin obviar una idea imprescindible: «Todo el equipo, absolutamente todo, dio lo mejor de sí para salvar a esta bebé».

Luego de aquel sábado inolvidable siguieron jornadas de antibióticos y cuidados extremos en la sala de terapia intensiva. Detrás del cristal, el numeroso colectivo que le salvó la vida seguía hora a hora su evolución. Otra vez Annalie lloraba, y con ella lo hacía su madre.

“Nunca perdí la fe de que estos médicos salvaran a mi niña. Así fuera una enfermera, una auxiliar, cualquier persona, siempre le pedí a Dios que les diera fuerzas para que mi bebé no se fuera de este mundo. No hay palabras para expresar qué se siente ver a mi niña sana aquí conmigo, con ganas de vivir y luchando”, asegura.

Han pasado varios días y Annalie ya no necesita antibióticos. La herida, casi tan larga como la mitad de su cuerpo, sana cada vez más. La madre vuelve a sonreír. El equipo médico respira calmado. “Ya hemos adoptado a esta niña”, dicen. En cualquier momento ambas regresarán a casa. Aunque Liz Yanet asegura que a su niña la queda una visita importante.

“Cuando ella sea más grande tendrá que venir a este hospital a conocerlos a todos —confiesa—. Sentarse con cada una de las personas que la han atendido y agradecerles las cosas grandes que hicieron por ella”.

Y mientras Annalie crezca, juegue, vaya a la escuela, cante, corra, se tocará el pecho y sentirá bajo esa herida lejana los latidos de un corazón tan grande como el de los hombres y mujeres que le regalaron, a fuerza de inteligencia y humanismo, todo su futuro.

El teratoma extraído a Annalie impresiona por su tamaño. Foto: Cortesía del equipo médico.
El teratoma extraído a Annaliet impresiona por su tamaño. Foto: Cortesía del equipo médico.
La operación de Annalie demoró hora y media. Foto: Cortesía del equipo médico.
La operación de Annaliet demoró hora y media. Foto: Cortesía del equipo médico.

Urge proteger la salud de quienes trabajan a distancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) instan a adoptar medidas para proteger la salud de los trabajadores que realizan trabajo remoto.

Un nuevo informe técnico sobre el teletrabajo saludable y seguro publicado por los dos organismos de las Naciones Unidas expone los beneficios y los riesgos del teletrabajo para la salud, y los cambios necesarios para adaptarse a un escenario con diferentes formas de trabajo a distancia debido a la pandemia de COVID-19 y la transformación digital del trabajo.

Entre los beneficios, señala el informe, cabe citar la mejora del equilibrio entre la vida laboral y la personal, la posibilidad de un horario flexible y de realizar actividad física, la reducción del tráfico de vehículos y del tiempo en desplazamientos, y la disminución de la contaminación atmosférica, todo lo cual puede mejorar la salud física y mental y el bienestar social. El teletrabajo también puede suponer un aumento de la productividad y una reducción de los costos operativos para muchas empresas.

Sin embargo, el informe advierte de que, sin planificación, organización y asistencia en salud y seguridad adecuados, el teletrabajo puede tener repercusiones importantes en la salud física y psicológica y el bienestar social de los trabajadores. Puede derivar en aislamiento, agotamiento, depresión, violencia doméstica, lesiones musculoesqueléticas y de otro tipo, fatiga ocular, aumento del consumo de tabaco y alcohol, exceso de tiempo sentados ante una pantalla, y un aumento nocivo de peso.

El informe describe el papel que deberían desempeñar los gobiernos, los empleadores y los trabajadores, así como los servicios de salud laboral para promover y proteger la salud y seguridad de quienes trabajan a distancia.

Entre las medidas que deben poner en marcha los empleadores figuran velar por que los trabajadores reciban el  equipo adecuado para completar las tareas del trabajo; proporcionar la información, las directrices y la formación pertinentes para reducir el efecto psicosocial y de salud emocional del teletrabajo; formar a los directivos en la gestión eficaz de los riesgos, la gestión a distancia y la promoción de la salud en el lugar de trabajo; y establecer el “derecho a la desconexión” y días de descanso suficientes. Según el informe, los servicios de salud laboral deben estar capacitados para prestar asistencia en salud ergonómica, mental y psicosocial a quienes trabajan a distancia, mediante tecnologías digitales de telesalud.

El informe ofrece recomendaciones prácticas para que la organización del teletrabajo atienda a las necesidades tanto de los trabajadores como de las organizaciones; entre ellas, debatir y formular planes de trabajo individuales para el teletrabajo y aclarar las prioridades; ser claros con respecto a los plazos y a los resultados previstos; acordar un sistema común que anuncie la disponibilidad para trabajar; y garantizar que los directivos y los compañeros respeten el sistema.

Las empresas con trabajadores remotos deben idear programas especiales para el teletrabajo, combinando medidas para la gestión del trabajo y el rendimiento con tecnologías de la información y la comunicación y equipos adecuados, y servicios de salud laboral que presten asistencia en salud general y en salud ergonómica y psicosocial.

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