Científica Informativa

OPS lanza nueva plataforma de información sobre salud y migración en las Américas

Plataforma Informativa

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó esta semana la Plataforma informativa sobre salud y migración en las Américas, una nueva iniciativa para ayudar a los países a salvaguardar el derecho a la salud de los migrantes en la región.

Actualmente, la región enfrenta una de las situaciones de desplazamiento humano más grandes del mundo, con el número de migrantes en América Latina y el Caribe más que duplicándose desde 2005 a 15 millones en 2022, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Sin embargo, las brechas de datos sobre salud y migración presentan desafíos cuando se trata del desarrollo de intervenciones informadas de salud pública para migrantes.

La nueva plataforma tiene como objetivo abordar la falta de datos regionales sobre migración y salud al proporcionar a los países un repositorio digital interactivo de investigación e información sobre salud y migración en todas las Américas. Esto facilitará el intercambio de conocimientos y permitirá a los gobiernos desarrollar políticas e iniciativas de salud y migración que respondan a las necesidades del creciente número de migrantes.

En las Américas, la pobreza, la violencia, la inestabilidad política, la inseguridad alimentaria, las dificultades económicas y los eventos ambientales se encuentran entre los principales impulsores de la migración. La región también se caracteriza por flujos migratorios hacia el norte, tanto desde el interior del continente como desde partes de África y Asia.

Los impactos sociales, de salud y económicos prolongados de la pandemia de COVID-19 han exacerbado muchos de estos problemas.

“Hoy, millones de migrantes en la región enfrentan desafíos en cada etapa del proceso migratorio, sin acceso a servicios de atención primaria de salud, medicamentos, vacunas o servicios de salud mental y apoyo psicosocial”, dijo el doctor Jarbas Barbosa, Subdirector de la OPS. “Las diferencias idiomáticas y culturales y la discriminación son solo algunos de los factores que impiden el acceso oportuno a la atención de la salud”, agregó.

La herramienta fue desarrollada en colaboración con la Universidad Torcuato Di Tella, en Argentina, y la Universidad del Desarrollo, en Chile, y brindará a los gobiernos información sobre políticas, marcos legales y regulatorios en salud y migración de 19 países de la región, y también servirá como repositorio de literatura científica sobre el tema.

La Plataforma informativa sobre salud y migración, que es fácil de utilizar, busca impulsar la “acción para proteger la salud de los migrantes, la salud de las poblaciones en países de acogida y acercarnos a lograr la salud universal”, consideró el doctor Barbosa.

Salud y migración en las Américas 

Millones de migrantes en las Américas enfrentan una serie de barreras a la salud, incluida la falta de acceso a atención primaria de salud, medicamentos, vacunas y servicios de salud mental.

Los migrantes también pueden experimentar un mayor riesgo de exposición a la COVID-19 debido a las malas condiciones de vida y de trabajo que impiden el distanciamiento físico, particularmente en los albergues.

Durante el proceso de migración, los niños y adolescentes migrantes, así como los migrantes mayores y las mujeres embarazadas, también enfrentan riesgos adicionales para su salud, como la interrupción de los servicios prenatales y posnatales, la deshidratación, la hipertensión y la exposición a la violencia y el abuso de género.

Las mujeres con cáncer de pulmón viven más que los hombres

La observación de que las mujeres con cáncer de pulmón parecen vivir más que los hombres puede explicarse por factores de pronóstico conocidos, sugiere un nuevo estudio.

«En este primer estudio prospectivo australiano sobre la sobrevida de los pacientes con cáncer de pulmón en el que se comparó a hombres y mujeres, descubrimos que los hombres tenían un riesgo 43% mayor de morir a causa de su cáncer de pulmón que las mujeres», comentaron el autor principal, Xue Qin Yu, Ph. D., del Daffodil Centre, University of Sydney en Sídney, Australia, y sus colaboradores.

«Sin embargo, cuando todos los factores pronósticos se consideraron juntos, la mayor parte del diferencial de sobrevida desapareció», agregaron.

«Estos resultados proponen que las diferencias de sexo en la sobrevida del cáncer de pulmón pueden explicarse en gran medida por factores de pronóstico conocidos», enfatizaron Yu y sus colaboradores.

El nuevo estudio. fue publicado en Journal of Thoracic Oncology.

El estudio ’45 y más’

Los hallazgos provienen del estudio 45 and Up del Sax Institute, un ensayo en curso que involucra a más de 267.000 participantes de 45 años o más que viven en Nueva Gales del Sur, Australia. Los pacientes fueron reclutados para el estudio entre 2006 y 2009. En el momento del reclutamiento, los pacientes no tenían cáncer.

Un total de 1.130 participantes fueron diagnosticados con cáncer de pulmón durante el seguimiento: 488 mujeres y 642 hombres. En comparación con los hombres, las mujeres eran, en promedio, más jóvenes en el momento del diagnóstico, tenían menos comorbilidades y tenían más probabilidades de no haber fumado nunca o de haber estado expuestas pasivamente al humo del tabaco.

Las mujeres también tenían más probabilidades de ser diagnosticadas con adenocarcinoma que los hombres y de recibir cirugía dentro de los seis meses posteriores a su diagnóstico.

«La sobrevida del cáncer de pulmón fue significativamente mayor para las mujeres», informaron los autores, con una mediana de 1,28 años frente a 0,77 años para los hombres (p < 0,0001).

Dentro de cada subgrupo de los principales factores pronósticos (subtipo histológico, estadio del cáncer, tratamiento del cáncer y tabaquismo), las mujeres sobrevivieron significativamente más que los hombres.

Curiosamente, los autores señalaron que «las mujeres con adenocarcinoma tuvieron una sobrevida significativamente mejor que los hombres con adenocarcinoma, independientemente de si eran fumadores o no» (p = 0,0009). Esto sugiere que las diferencias sexuales en la biología tumoral pueden jugar un papel en la explicación de la diferencia de sobrevida entre hombres y mujeres, comentaron. Dicho esto, los que nunca habían fumado tenían 16% menos de riesgo de muerte por cáncer de pulmón que los que alguna vez habían fumado, después de ajustar por edad, señalaron los autores.

Vea la noticia completa en Medscape. (debe registrarse en el sitio web)

La vida y el bienestar de las personas, lo más importante

 

El Ministerio de Salud Pública, luego de análisis realizados de conjunto con varias entidades responsables al respecto, tomó la decisión de destinar el segundo refuerzo de vacunación anti-COVID-19, a personas de 50 años de edad, y más, rango anteriormente concebido a partir de los 70.

Así lo hizo saber este martes, desde el Palacio de la Revolución, la doctora Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública (Minsap), en el encuentro de expertos y científicos enfrascados en actividades de ciencia e innovación tecnológica para el enfrentamiento a la COVID-19, y en el cual también fueron abordados otros temas relevantes para Cuba.

Con ese nuevo esquema de edades, serán un poco más de cuatro los millones de personas a las cuales les será administrada la dosis de refuerzo, según informó la doctora Ileana Morales en la reunión encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; así como por el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y los vice primeros ministros, Inés María Chapman Waugh y Jorge Luis Perdomo Di-Lella.

La directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap enunció que este fin de semana las dosis de refuerzo también comenzarán a administrarse a los grupos de riesgo. Sobre el alcance de tal proceso, Díaz-Canel comentó que «ahora el éxito de nosotros para mantener» las alentadoras cifras radica en «mantener el nivel de inmunización que tenemos, que tiene que ser sobre la base de los refuerzos».

Compartió la idea atendiendo a la evidencia de que, si el mundo no resuelve la situación de la epidemia, «vamos a seguir expuestos»: «O sea, nosotros no podemos perder la sistematicidad del refuerzo porque, si no, volvemos a una situación compleja».

Datos que ilustran la situación de la humanidad ante la COVID-19, y cuánto ha logrado la Isla en su enfrentamiento a la pandemia fueron parte de la actualización de la Estrategia de Vacunación anti-COVID-19 en Cuba. Morales Suárez prefirió empezar por las inequidades, porque, dijo, «cuando uno mira la línea de los países de bajos ingresos, contra lo que han logrado los de altos ingresos, son colosales las diferencias».

Una gráfica le sirvió de apoyo para disertar sobre el número de personas que en el mundo no se han vacunado contra el coronavirus. Al señalar en un mapa de colores cómo es que el planeta ha sido azotado por la variante Ómicron, la doctora afirmó que si el mundo estuviera vacunado como lo están la Isla y otros países, el gigantesco pico de la enfermedad no se hubiese producido.

La realidad está lejos de la premisa anterior, y es triste: solamente 14 países tenían más del 85 % de su población vacunada; una treintena de naciones tienen menos del 10 % en esa condición de salud; y hay 42 países que tienen menos del 20 %. Otro dato compartido habla por sí solo de la inequidad: 95 países –del total de 194 del orbe– tienen a menos del 50 % de su población vacunada.

Nos llena de orgullo a todos los cubanos, argumentó, que la Isla lidere la lista de países según la cantidad de vacunas que se administran cada cien personas»: «Lideramos esa cifra hace mucho tiempo, pero lo que más nos llama la atención –añadió la doctora– es la diferencia que tenemos contra la media mundial». La media mundial, enfatizó, no llega a 148, mientras Cuba tiene en su haber una cifra que supera los 320.

«En cuanto a mortalidad, estamos ya en lo mínimo posible, que era lo que nos vaticinaba hace como seis meses el profesor Guinovart». Y seguidamente mostró una lámina que «es de las que más nos gustan, de las que más nos sentimos satisfechos», según la cual la vacunación pediátrica ha llegado en Cuba a 1 909 980 niños (el 97,8 % del total).

Debían ser vacunados, dijo, 1 954 000 y un poquito más de niños: ese número de los que no se han vacunado representa a pequeños enfermos, o que han presentado alguna situación de salud. Ya la dosis de refuerzo en este grupo de la población, detalló la doctora, «va por un 61,3 %».

Sobre los millones de dosis administradas a lo largo del país, la experta recordó que administrar 36,3 millones en un año ha sido un esfuerzo grande, y seguimos, enunció. «Queremos seguir protegiendo a la población cubana, como usted (se dirigió al Presidente) nos ha indicado reiteradamente».

Una amplia información en el encuentro ofreció el doctor en Ciencias Pedro Mas Bermejo, la cual versó sobre el estudio de efectividad de la vacuna Abdala en la población pediátrica de Cuba. El también vicepresidente de la Sociedad cubana de Higiene y Epidemiología, dijo que «desde julio del año pasado venimos haciendo la evaluación, y ahí están los resultados»: un 94 % de efectividad para la enfermedad severa; y un 93,69 % para la muerte. Son resultados, aseveró, gracias a los cuales disminuyó tremendamente el número de fallecidos.

En cuanto a la efectividad de la vacuna Abdala en la prevención de la enfermedad asintomática, en pacientes comprendidos entre 16 y 18 años de edad, el porciento es de 98,9. Es «altísima esa efectividad», apuntó el experto.

Por todo el esfuerzo que Cuba ha protagonizado por salvar vidas frente a la COVID-19, este martes el doctor en Ciencias Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, pudo afirmar, basado en los modelos de pronósticos, que lo esperado es que la epidemia se mantenga controlada en el país durante las semanas próximas.

Tomado de Granma.

Un estudio de OPS sobre mortalidad materna y COVID-19 muestra barreras en el acceso de las embarazadas a cuidados críticos

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Una de cada tres embarazadas con COVID-19 que debió acceder a una unidad de cuidados intensivos no lo consiguió en los dos primeros años de la pandemia, según una investigación colaborativa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizada en ocho países de América Latina y recientemente publicada en el Lancet Regional Health – Americas.   

El estudio, llevado a cabo por el Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP) de la OPS, es el mayor hasta el momento a nivel mundial con una base de 447 embarazadas de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Honduras, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana.

La investigación enfatiza “la importancia de sumar esfuerzos para aumentar la concienciación sobre la detección temprana de la gravedad de la COVID-19 en la población de embarazadas de la región y asesorar con evidencia las políticas públicas para protegerlas”, afirmó la directora del CLAP, Suzanne Serruya.

El estudio constató que el 35% de las embarazadas que fallecieron por causas asociadas a la COVID-19 no fueron ingresadas a cuidados intensivos. La edad materna media era de 31 años y alrededor de la mitad de las que murieron tenían obesidad.

El 86,4% de las mujeres estudiadas se infectaron antes del parto, y la mayoría de los casos (60,3%) se detectaron en el tercer trimestre del embarazo. En la primera consulta y la admisión, los síntomas más frecuentes fueron disnea (73%), fiebre (69%), y tos (59%). Asimismo, se reportaron disfunciones orgánicas (fallas en los órganos)  en 90,4% de las mujeres durante la admisión, y el 64,8% fueron ingresadas a cuidados críticos donde permanecieron en promedio durante ocho días.

En la mayoría de los casos la muerte ocurrió durante el puerperio, es decir, durante las seis semanas posteriores al parto, con una media de siete días entre el parto y el deceso. El parto prematuro fue la complicación perinatal más frecuente (76,9%) y 59,9% de los niños tuvo bajo peso al nacer.

En ese sentido, los autores resaltan la importancia de priorizar a las embarazadas para recibir la vacuna contra la COVID-19 al tratarse de grupo de riesgo. “Si bien los datos recientes sugieren un descenso en las muertes maternas por COVID-19 en la región, aún siguen muriendo mujeres por esta causa y la vacunación es la principal herramienta para reducir las complicaciones graves y las muertes por esta enfermedad”, dijo Bremen de Mucio, asesor regional en salud materna de la OPS y uno de los autores principales del estudio.

“Lamentablemente, observamos inequidad en la distribución de las vacunas a nivel global y las mujeres embarazadas continúan presentando tasas de vacunación aún más bajas que las de la población en general”, señaló Mercedes Colomar, otra responsable principal del trabajo.

La OPS monitorea el impacto de la COVID-19 en embarazadas desde el inicio de la pandemia. Según datos obtenidos de 24 países en 2021, en comparación con los notificados en 2020, se registró un aumento tanto en el número de casos como en las defunciones entre las embarazadas positivas al virus SARS-CoV-2. Varios factores pueden explicar estos incrementos, como las debilidades y fortalezas de los sistemas de vigilancia y sus estrategias, la inmunización y disponibilidad de vacunas para las embarazadas, la saturación de los servicios y las barreras en el acceso a cuidados especiales.

Los linajes de ómicron evaden la inmunidad por la infección previa

Un estudio sudafricano basado en muestras de sangre reveló que los linajes BA.4 y BA.5 de ómicron tenían más probabilidades de evadir a los anticuerpos producidos por infecciones previas con ómicron que a la inmunidad proporcionada por las vacunas.[1] El estudio fue publicado en el servidor de preimpresión medRxiv.

Los científicos tomaron muestras de sangre de 39 personas infectadas con ómicron, de las cuales 24 personas no estaban vacunadas y 15 habían recibido los biológicos de Pfizer o de Johnson & Johnson, informó Reuters.[2]

«El grupo vacunado mostró una capacidad de neutralización aproximadamente 5 veces mayor… y debería estar mejor protegido», reveló el estudio, según Reuters.

La protección por los anticuerpos fue ocho veces menor en las muestras de sangre de personas no vacunadas cuando se expusieron a las subvariantes, en comparación con tres veces menor en las muestras de sangre de las personas vacunadas.

«Basándose en el escape de la neutralización, BA.4 y BA.5 tienen potencial para dar lugar a una nueva ola de infección», señala el estudio.

El hallazgo es importante porque las autoridades sanitarias afirman que los casos causados por los sublinajes están aumentando en Sudáfrica hasta el punto de que la nación puede estar entrando en una quinta ola de COVID-19, informó Reuters.[3]

El ministro de Salud, Joe Phaahla, dijo recientemente que las hospitalizaciones estaban aumentando, pero que los ingresos en la unidad de cuidados intensivos no habían aumentado mucho todavía.

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