Científica Informativa

Déficit de vitamina D: aumento de las determinaciones y necesidad de más evidencias sobre su rol extraóseo

vitamina DEl déficit de vitamina D se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial al tiempo que se le ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, diabetes, marcadores de inflamación y otras alteraciones. Asimismo, tanto el potencial rol de este déficit en relación con el SARS-CoV-2 como las ventajas que podría tener la suplementación de esta vitamina en la prevención o el abordaje de la COVID-19 han sido cuestiones recurrentes durante la pandemia. El análisis y la actualización de estos aspectos implicados en la hipovitaminosis D centró varias sesiones celebradas en el marco del 62 Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

«A raíz del creciente interés por el tratamiento de la hipovitaminosis D, en los últimos años se ha incrementado el número de determinaciones, aunque el cribado universal de vitamina D no está indicado en la población general (solo debe hacerse en la de riesgo). Aún no se conoce realmente su alcance, ya que la prevalencia de este déficit sigue siendo incierta, pues los datos de muchos países son escasos», explicó la Dra. María Rosa Alhambra, especialista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba.

Hipovitaminosis… ¿de moda?

La Dra. Alhambra comentó que se estima que este déficit puede afectar a todos los grupos étnicos y de edad, incluso en países con exposición solar todo el año. «En la población española la prevalencia del déficit de vitamina D (niveles de calcidiol por debajo de 20 ng/ml) oscila entre 30 % en los jóvenes y 87 % en los adultos de edad avanzada institucionalizados, siendo en las edades intermedias y en adultos mayores no institucionalizados entre 50 % y 70 %».

«Se ha demostrado que tanto la exposición solar como el consumo de alimentos ricos en vitamina D son insuficientes para proporcionar la dosis adecuada diaria de esta vitamina, aunque es la recomendación inicial para la población», añadió la especialista, quien puso en contexto la «tendencia» actual de recomendar suplementos.

«Por el momento sabemos que este déficit se asocia con un mayor riesgo de fracturas osteoporóticas y los estudios demuestran que unos niveles adecuados pueden reducir cerca de 30 % el riesgo de fractura, de ahí la importancia de asegurar un aporte óptimo de vitamina D en pacientes con riesgo de osteoporosis. Esta suplementación, sin embargo, no está tan clara en el caso de otras enfermedades», destacó la especialista.

La Dra. Alhambra recordó que la pauta actual respecto a la suplementación indica que los pacientes con déficit de vitamina D (menos de 12 ng/ml) o insuficientes (menos de 20 ng/ml) deben recibir suplementación para tratar la deficiencia/insuficiencia, mientras que en pacientes sin deficiencia/insuficiencia solo se debe suplementar en caso de presentar osteoporosis.

En su análisis de los datos más recientes respecto a los efectos de la vitamina D más allá de la salud esquelética, la Dra. Alhambra explicó que el sistema endocrino de la vitamina D regula un gran número de genes (aproximadamente 200) en células y tejidos no relacionados con la homeostasis del calcio, los cuales a su vez están involucrados en la regulación de procesos de crecimiento y maduración celular, la inhibición del eje renina-angiotensina-aldosterona y la secreción/sensibilidad a la insulina, «de ahí que en los últimos tiempos hayan proliferado publicaciones que relacionan a la vitamina D con la enfermedad cardiovascular, la función muscular, el cáncer o la diabetes».

Efectos extraesqueléticos: hipótesis y certezas

La Dra. Alhambra hizo un repaso a las últimas evidencias arrojadas por estas investigaciones. «En cuanto a la salud cardiovascular, la relación entre el déficit de vitamina D y la arteriosclerosis es compleja. Al parecer ese déficit produce un aumento de la paratohormona, la cual incide sobre las células pancreáticas, produciendo una disfunción y una insulinorresistencia que favorecen el síndrome metabólico. El aumento de la paratohormona también da lugar a un aumento de la inflamación en sí misma y actúa sobre el eje renina-angiotensina-aldosterona, produciendo la hipertrofia del ventrículo izquierdo. Todo esto en su conjunto favorecería la arteriosclerosis y, por tanto, aumentaría el riesgo cardiovascular».

«Asimismo, en múltiples estudios se ha visto una asociación entre los niveles de vitamina D y la hipertensión arterial, tanto en personas normotensas como hipertensas, pero los trabajos que valoran el efecto de la suplementación sobre la hipertensión arterial han arrojado resultados heterogéneos. Por tanto, y a pesar de estas aproximaciones, no hay evidencias que avalen el uso de la suplementación para prevenir el riesgo cardiovascular, entendiendo por tal el ictus o el infarto agudo de miocardio, ni tampoco de que mejore los factores de riesgo, como la glucosa, los lípidos o la tensión arterial».

Más consistentes son los datos respecto al impacto de la suplementación en la fuerza muscular y la prevención de caídas, aunque, según la Dra. Alhambra, es un tema en el que aún hay cuestiones por dilucidar, «pues los resultados son discordantes en la multitud de ensayos clínicos publicados, en los que hay diferencias en cuanto a criterios de inclusión, niveles iniciales de vitamina D y esquemas de dispensación de la vitamina».

«Sin embargo, parece claro que hay mayor beneficio sobre la fuerza muscular cuando los niveles iniciales de vitamina D están por debajo de 10 ng/ml y también, según concluye la mayoría de los ensayos, que los suplementos diarios de vitamina D en personas de edad avanzada con déficit pueden mejorar modestamente la función muscular, el equilibrio y disminuir el riesgo de caídas, pero no están definidas las dosis ni la frecuencia de administración asociadas a estos beneficios».

Beneficios respiratorios y menor mortalidad

También hay evidencias respecto a los beneficios a nivel de las infecciones respiratorias y el riesgo de mortalidad. «La vitamina D está implicada en la respuesta inmune, tanto innata como adquirida, con un efecto positivo en la prevención de infecciones respiratorias. En este sentido se ha visto que la suplementación es segura y que tiene un efecto protector leve y también que los mayores beneficios se obtienen cuando se administran dosis diarias o semanales frente al empleo de bolos, siendo los principales beneficiarios los pacientes con hipovitaminosis D. Asimismo, hay estudios epidemiológicos que sugieren que tener niveles bajos (menores de 10 a 20 ng/ml) se asocia a una mayor mortalidad».

En cuanto al nexo entre esta vitamina y el riesgo de desarrollar determinados tipos de tumores, la Dra. Alhambra comentó que solo se han obtenido resultados consistentes que asocien el déficit de vitamina D con el cáncer de colon. «En los de mama y próstata, en los que se había sugerido esta asociación, los resultados no son tan consistentes. Respecto a la prevención y tratamiento del cáncer, tampoco hay evidencias que lleven a suplementar vitamina D. Está claro que hay que tratar la deficiencia (pacientes con niveles de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] inferiores a 20 ng/ml), pero sin plantear esta suplementación con un objetivo preventivo».

Recopilando todos estos datos, la especialista incidió en que hasta el momento no existe una asociación causal entre los niveles bajos de vitamina D y las enfermedades cardiovasculares, las metabólicas o el cáncer. «Hay que tener en cuenta que la mayoría de estudios de los que se dispone es observacional, lo que no permite confirmar este tipo de relación. Además, tampoco existen estudios prospectivos que definan los niveles óptimos de 25-hidroxivitamina Dnecesarios para mantener la salud extraesquelética», afirmó la Dra. Alhambra.

SARS-CoV-2 y calcifediol: lecciones pandémicas

Por su parte, el Dr. José Manuel Quesada, especialista del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y del Hospital Universitario Reina Sofía, en Córdoba, abordó en su ponencia sobre el sistema endocrino de la vitamina D y la COVID-19, los principales hallazgos extraídos de la pandemia en relación con el papel tanto de la hipovitaminosis D como de la suplementación en los pacientes infectados por el SARS-CoV-2.

«Al referirnos a la vitamina D tenemos que hablar de un sistema endocrino en el que calcifediol es el marcador que nos indica cuál es la reserva en el organismo de esta vitamina, que tiene un amplio espectro de efectos sobre la salud. En el contexto de la COVID-19, lo que más interesaba era su impacto en el sistema inmune y la función pulmonar y en este sentido disponemos de datos básicos y preclínicos que muestran que el sistema endocrino de la vitamina D podría tener efectos beneficiosos sobre la gravedad de la infección por SARS-CoV-2», afirmó el Dr. Quesada.

El especialista comentó cómo al principio de la pandemia se describieron correlaciones inversas entre las concentraciones de medias históricas de los niveles de 25-hidroxivitamina D y la incidencia y mortalidad por COVID-19 en distintos países europeos. «También se publicó que el riesgo relativo de ser positivo en COVID-19 es 1,77 veces mayor en los pacientes con estatus deficientes de 25-hidroxivitamina D en relación a los que no presentan ese déficit».

«Otras evidencias fueron que la prevalencia del virus era muy alta en pacientes con niveles de menos de 20 ng/ml; que la deficiencia de 25-hidroxivitamina D sérica (menos de 30 ng/ml) reduce el riesgo de resultados clínicos adversos en pacientes con infección por COVID-19 y que la gravedad clínica, después de ajustar otros factores, persistía en aquellos pacientes con niveles por debajo de 30 ng/ml. Asimismo, la deficiencia de 25-hidroxivitamina D se asoció con una mortalidad significativamente mayor, con unas tasas más altas de ingresos y también con estancias hospitalarias más prolongadas», añadió el Dr. Quesada.

Estrategia terapéutica potencial

En cuanto al rol terapéutico/preventivo de la suplementación, el especialista, que es profesor honorífico de la Universidad de Córdoba, comentó los resultados de los estudios que se llevan a cabo respecto al tratamiento con calcifediol (25-hidroxivitamina D), que muestran sus ventajas respecto a colicalciferol (vitamina D3):[1] «Se ha visto que calcifediol recupera los niveles normales de25-hidroxivitamina D más rápido, tiene una potencia entre 3,5 y 5 veces mayor para elevar los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D, ofrece una respuesta más predecible y una mayor tasa de absorción intestinal, especialmente en los casos de mala absorción, evita el paso hepático (algo importante en los pacientes con insuficiencia hepática avanzada) y es más hidrofílico que colicalciferol, lo que se traduce en una menor tasa de secuestro en el tejido adiposo».

Según el Dr. Quesada, en base a las implicaciones de evidencia disponibles se puede decir que mejorar rápida y precozmente el estatus de la vitamina D (niveles séricos de 25-hidroxivitamina D) con calcifediol en pacientes hospitalizados por COVID-19 puede disminuir la morbilidad y la mortalidad asociadas a esta infección.

«Este tratamiento es costo-efectivo y su amplia disponibilidad podría tener implicaciones terapéuticas para el tratamiento de esta enfermedad en todo el mund; por otro lado, el tratamiento con calcifediol para mantener niveles adecuados de 25-hidroxivitamina D podría ser un enfoque terapéutico rentable, accesible y seguro para la prevención de la COVID-19», concluyó el Dr. Quesada.

Referencias:

1. Quesada-Gomez JM, Entrenas-Castillo M, Bouillon R. Vitamin D receptor stimulation to reduce acute respiratory distress syndrome (ARDS) in patients with coronavirus SARS-CoV-2 infections: Revised Ms SBMB 2020_166. J Steroid Biochem Mol Biol. Sep 2020;202:105719. doi: 10.1016/j.jsbmb.2020.105719. PMID: 32535032.

La anestesia general es tan segura como la anestesia raquídea para operaciones de fractura de cadera

Una reciente investigación muestra que las tasas de supervivencia, recuperación funcional y delirio postoperatorio son similares en los pacientes que se someten a anestesia general o raquídea para la cirugía de fractura de cadera.

Este trabajo, procedente del mayor estudio aleatorizado realizado para comparar las dos técnicas de anestesia, pone en tela de juicio la idea común de que los pacientes que reciben anestesia raquídea tienen mejores resultados.

Dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), este estudio se publicó se ha presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Anestesiólogos (ASA) y publicado en The New England Journal of Medicine.

«La evidencia disponible no ha abordado definitivamente la cuestión de si la anestesia raquídea es más segura que la anestesia general para la cirugía de fractura de cadera, una cuestión importante para los médicos, los pacientes y las familias. Nuestro estudio sostiene que, en muchos casos, cualquiera de las dos formas de anestesia parece ser segura», apunta el investigador principal, Mark D. Neuman.

Destaca que «esto es importante porque sugiere que en muchos casos las elecciones pueden guiarse por la preferencia del paciente más que por las diferencias previstas en los resultados».

Cada año unas 250.000 personas mayores se someten a una operación de fractura de cadera en Estados Unidos. Mientras que la mayoría de los pacientes reciben anestesia general, el uso de anestesia raquídea para la cirugía de fractura de cadera aumentó en un 50 por ciento entre 2007 y 2017. Este tipo de anestesia se utiliza en el 50 por ciento o más de los casos de fractura de cadera en Reino Unido y otros países.

La mayoría de las comparaciones recientes entre la anestesia general y la anestesia raquídea proceden de estudios que no han aleatorizado sus poblaciones, algunos de los cuales han sugerido tasas más bajas de complicaciones cognitivas y médicas con la anestesia raquídea.

Mientras que algunos pacientes pueden elegir la anestesia raquídea con el objetivo de evitar complicaciones, otros optan por la anestesia general para evitar una inyección espinal o por temor a una sedación inadecuada durante la cirugía.

Para su estudio, Neuman y colegas incluyeron a 1.600 pacientes de 46 hospitales de Estados Unidos y Canadá. Todos tenían al menos 50 años, se habían roto la cadera y habían podido caminar previamente.

Lo que diferencia este estudio de otros trabajos anteriores sobre el tema fue que dividió aleatoriamente a los pacientes inscritos en dos grupos iguales: los que iban a recibir anestesia general y los que iban a recibir anestesia raquídea. Había aproximadamente 800 pacientes en cada grupo.

Para obtener una imagen más completa de los posibles resultados asociados a cada forma de anestesia, los investigadores combinaron las tasas de mortalidad posteriores de los pacientes y si recuperaban la capacidad de caminar, ya fuera por sí mismos o con un bastón o andador.

A los 60 días de la intervención, el 18,5 % de los pacientes asignados a la anestesia raquídea habían muerto o habían vuelto a ser incapaces de caminar, frente al 18 % de los pacientes que recibieron anestesia general. Si se observa la mortalidad solo a los 60 días, el 3,9 % de los pacientes que recibieron anestesia raquídea murieron frente al 4,1 % de los que recibieron anestesia general.

Además, para examinar cómo las diferentes formas de anestesia influían en las posibles complicaciones cognitivas, los investigadores también examinaron el delirio postoperatorio. Aproximadamente el 21 por ciento de los pacientes asignados a la anestesia raquídea experimentaron delirio frente al 20 por ciento de los asignados a la anestesia general.

«Lo que nuestro estudio ofrece es la seguridad de que la anestesia general puede representar una opción segura para la cirugía de fractura de cadera para muchos pacientes -subraya Neuman-. Esta es una información que los pacientes, las familias y los médicos pueden utilizar juntos para tomar la decisión correcta para el cuidado personalizado de cada paciente».

Vea el artículo original en:

Neuman MD et al. Spinal anesthesia or general anesthesia for hip surgery in older adults. N Engl J Med 2021 Oct 9; [e-pub]. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2113514.

Necesidad urgente de vacunas para prevenir la infección letal por estreptococo del grupo B

– La carga mundial de la infección por estreptococo del grupo B es mucho mayor de lo que se había reconocido hasta ahora, ya que está relacionada con más de medio millón de nacimientos prematuros al año, además de provocar casi 100 000 muertes de recién nacidos, al menos 46 000 muertes prenatales y una importante discapacidad a largo plazo.
Aunque la bacteria es inofensiva para la mayoría de las mujeres embarazadas que la portan, puede ser extremadamente grave cuando pasa a los bebés durante el embarazo, el parto o las primeras semanas de vida de estos.
Se necesitan urgentemente nuevas vacunas para reducir las muertes asociadas al estreptococo del grupo B y proteger la vida y la salud de los lactantes en todo el mundo.

La OMS señala que las primeras 24 horas después del parto son las más peligrosas para los bebés y las madres. Foto: UNICEF/Marinovich
La OMS señala que las primeras 24 horas después del parto son las más peligrosas para los bebés y las madres. Foto: UNICEF/Marinovich

Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la London School of Hygiene & Tropical Medicine revela el alarmante impacto mundial del estreptococo del grupo B -una bacteria común que puede transmitirse en el útero, durante el parto o en las primeras semanas de vida-, que provoca alrededor de 150 mil muertes de bebés cada año, más de medio millón de nacimientos prematuros y una importante discapacidad a largo plazo.

El informe llama al desarrollo urgente de vacunas maternas contra la bacteria, lo que serviría para reducir el número de muertes y, a su vez, destacan su alto potencial rentable en todas las regiones del mundo.

Aunque hay varias vacunas contra el estreptococo del grupo B en fase de desarrollo todavía no hay ninguna disponible, a pesar de llevar varias décadas en proyecto.

Se calcula que, si la vacuna estuviera al alcance de más del 70 % de las mujeres embarazadas, se podrían evitar más de 50 mil muertes anuales relacionadas con el estreptococo B, así como más de 17 mil nacimientos prematuros

Según el informe, los beneficios monetarios netos derivados de un año de vacunación contra la infección podrían alcanzar los 17 mil millones de dólares, acumulados a lo largo de varios años, si las vacunas tuvieran un precio asequible.

Unos 20 millones de mujeres son portadoras de la bacteria

La nueva investigación cuantifica por primera vez la importante influencia del estreptococo del grupo B en los nacimientos prematuros, así como las deficiencias neurológicas -como la parálisis cerebral y la pérdida de audición y visión- que pueden producirse tras las infecciones asociadas a la bacteria.

Una media del 15 % de las mujeres embarazadas de todo el mundo -cerca de 20 millones al año- son portadoras del estreptococo del grupo B en la vagina, aunque normalmente no ocasiona síntomas. La bacteria puede transmitirse al feto de la mujer embarazada, o a los recién nacidos durante el parto.

Si se detecta la bacteria durante el embarazo, el principal medio para prevenir la infección en los recién nacidos es la administración de profilaxis antibiótica a la mujer durante el parto.

Sin embargo, siguen existiendo importantes riesgos para la salud, ya que es poco probable que esta medida prevenga la mayoría de los nacimientos de bebés muertos asociados al estreptococo del grupo B, los partos prematuros o a la enfermedad por la bacteria producida tras del nacimiento.

Hay que acelerar la creación de la vacuna

El estudio también destaca que la mayor incidencia de la infección se encuentra en los países de ingresos bajos y medios, donde el cribado y la administración de antibióticos durante el parto son más difíciles de implementar, y por lo tanto se necesita una vacuna con mayor urgencia.

Las tasas más elevadas de la infección se dan en el África subsahariana, donde ocurre cerca de la mitad de la incidencia mundial, y en Asia oriental y sudoriental.

El informe hace un llamamiento a los investigadores, a los fabricantes de vacunas y a los donantes a acelerar el desarrollo de una vacuna eficaz contra el estreptococo del grupo B que pueda administrarse a las mujeres embarazadas durante sus revisiones habituales.

Igualmente destaca la importante falta de datos “que generan cierta incertidumbre” relacionadas con a cantidad total de muertes y enfermedades causadas por la bacteria.

El estudio se presentó durante la conferencia mundial sobre el estreptococo del grupo B que la Organización Mundial de la Salud y la London School of Hygiene & Tropical celebran virtualmente del 3 al 5 de noviembre desde el Reino Unido.

Impacto del estreptococo del grupo B durante 2020 en cifras

  • 700.000 mujeres embarazadas afectadas por el estreptococo del grupo B
  • 000 nacimientos prematuros asociados a la infección
  • 000 casos en bebés
  • 000 muertes de recién nacidos
  • Más de 46.000 nacidos muertos
  • 000 lactantes con deficiencias neurológicas tras infecciones asociadas a la bacteria

Reacciones al informe

El doctor Phillipp Lambach, Oficial Médico del departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS, y autor del informe, señaló:

«Esta nueva investigación muestra que el estreptococo del grupo B es una amenaza importante e infravalorada para la supervivencia y el bienestar de los recién nacidos, que tiene efectos devastadores para muchas familias en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud se une a sus socios para pedir el desarrollo urgente de una vacuna contra el estreptococo del grupo B materno, que tendría profundos beneficios en países de todo el mundo».

La profesora Joy Lawn, directora del Centro de Salud Materno-Adolescente-Reproductiva e Infantil de la London School of Hygiene & Tropical, y colaboradora del informe, afirmó:

«La infección por estreptococos del grupo B supone un grave problema para todas las familias afectadas y en todos los países. La vacunación materna podría salvar la vida de cientos de miles de bebés en los próximos años; sin embargo, 30 años después de la primera propuesta, el mundo no ha conseguido una vacuna. Ha llegado el momento de actuar para proteger a los ciudadanos más vulnerables del mundo con una vacuna contra el estreptococo del grupo B».

La doctora Martina Lukong Baye, coordinadora del Programa Nacional Multisectorial de Lucha contra la Mortalidad Materna, Neonatal e Infantil del Ministerio de Salud Pública de Camerún, que también ha colaborado en el informe, declaró:

«Una nueva vacuna materna contra el estreptococo del grupo B cambiaría las reglas del juego a la hora de reducir la mortalidad neonatal y materna en los países más afectados, especialmente en el África subsahariana, donde es alarmante la incidencia de estas muertes. Pedimos a todas las partes interesadas que traten esta cuestión como una emergencia moral».

Depresión del adolescente: cuándo intervenir y en qué casos

Nuevos datos de un estudio a largo plazo esclarecen las trayectorias de los síntomas de depresión que se presentan entre la adolescencia y la adultez temprana, lo que podría ayudar a identificar cuándo intervenir en la depresión del adolescente y en qué casos.

«La depresión suele surgir inicialmente en la adolescencia y para muchos es un trastorno de por vida. La evolución clínica de la depresión a largo plazo es muy variable», afirmaron los investigadores en Lancet Psychiatry.

El equipo analizó las trayectorias de síntomas de depresión de la adolescencia en 4.234 participantes en el Estudio Longitudinal de Padres e Hijos de Avon basado en la población inglesa.

Se evaluaron los síntomas de depresión autonotificados en 10 ocasiones entre los 10 y 25 años de edad utilizando el cuestionario breve de estado de ánimo y sentimientos y se evaluaron los episodios de trastorno depresivo mayor a los 13, 15, 17,5 y 25 años.

La Dra. Bryony Weavers y sus colaboradores del Wolfson Center for Young People’s Mental Health en la Cardiff University identificaron cuatro grupos de trayectoria de depresión:

  • El grupo «estable-bajo» (54%) tenía síntomas de depresión que se mantuvieron bajos durante el periodo del estudio.
  • El grupo «adulto-creciente» (25%) tenía síntomas que comenzaron más tarde en la adolescencia y alcanzaron su máximo en la edad adulta.
  • El grupo «adolescente-limitado» (14%) tenía síntomas depresivos que comenzaron más tarde en la adolescencia y remitieron al inicio de la edad adulta.
  • El grupo «adolescente-persistente» (7%) tenía síntomas de depresión de inicio temprano que persistían en la edad adulta.

La depresión persistente en la adolescencia se asoció con resultados desfavorables en la edad adulta, tales como alteración funcional (62%), autolesiones suicidas (27%), problemas de salud mental (25%) y 16% que no estudiaba, trabajaba o se capacitaba, informaron los investigadores.

La depresión limitada en la adolescencia se asoció con estrés transitorio en la adolescencia, pero al inicio de la edad adulta la alteración funcional y las dificultades de salud mental eran similares a las del grupo con depresión estable-baja, señalaron.

El grupo persistente también tuvo tasas más altas de adversidad temprana (pobreza y experiencias adversas en la infancia) que el grupo limitado y tuvo la susceptibilidad genética más elevada a la depresión.

«Comprender cómo los antecedentes en la infancia y las experiencias vividas por las personas jóvenes pueden desencadenar o agudizar los síntomas persistentes de depresión durante la transición a la adolescencia es esencial para proporcionar una atención psiquiátrica integral», escribieron las doctoras Alison Fogarty y Fiona Mensah, del Murdoch Children’s Research Institute, en Melbourne, Australia, en un comentario adjunto.

«La carga de salud mental y la alteración que presenta esta cohorte de jóvenes acentúa la necesidad de servicios sostenidos exhaustivos. Los servicios de atención psiquiátrica especializada podrían apoyar solo a una proporción de personas jóvenes, priorizando a aquellas con cuadros clínicos más graves», afirmaron.

«Este estudio resalta la necesidad de servicios que reconozcan y respondan con rapidez a los trastornos de la salud mental en jóvenes y mantengan el apoyo durante periodos sostenidos de recuperación y curación», concluyeron.

The Lancet: La vacuna monodosis rusa Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y genera una fuerte respuesta inmune contra el COVID-19

Sputnik Light “es una vacuna muy eficaz” cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo. Foto: Legion Media / Dmitrii Melnikov
Sputnik Light “es una vacuna muy eficaz” cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo. Foto: Legion Media / Dmitrii Melnikov

La prestigiosa revista médica The Lancet publicó este miércoles un estudio que confirma que la vacuna monodosis rusa Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y genera una fuerte respuesta inmune «celular y humoral» contra el coronavirus.

La investigación del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú detalla que el fármaco desencadenó una respuesta inmune en personas que no tenían anticuerpos (seronegativas) y en aquellas que se recuperaron de la enfermedad (seropositivas).

En la publicación también se destaca que la mayoría de efectos secundarios que se observaron durante el estudio «fueron leves o moderados» y no se detectó «ningún tipo de evento adverso grave».

Al respecto, desde el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), que se encarga de la distribución y venta del fármaco, indicaron que Sputnik Light «es una vacuna muy eficaz» cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo.

A mediados de octubre, el RDIF y el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya indicaron que la aplicación de la vacuna Sputnik Light demostró una eficacia de un 70 % contra la variante Delta del coronavirus en los tres meses posteriores a la vacunación.

Hasta el momento, el uso de la vacuna monodosis fue autorizado en más de 15 países, mientras en otros 30 Estados se está llevando a cabo el proceso de registro.

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