Científica Informativa

OMS define como enfermedad la pos-COVID-19 o COVID-19 de larga duración

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar la primera definición clínica oficial de la enfermedad «pos-COVID-19», acordada tras una consulta mundial y publicada para facilitar el tratamiento de los enfermos.

La enfermedad emergente, que también se denomina «COVID-19 de larga duración», la contraen personas que han tenido infecciones, confirmadas o probables, de coronavirus.

Suele aparecer «normalmente tres meses después del inicio del COVID-19. Los síntomas duran al menos dos meses y no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo», ha explicado la doctora Janet Díaz, jefa de gestión clínica de la agencia de la ONU.

Hasta ahora, la falta de claridad entre los profesionales de la salud acerca de la enfermedad ha complicado los esfuerzos por avanzar en la investigación y el tratamiento. Por ese motivo, la agencia de la salud decidió buscar una definición de caso clínico estandarizada a nivel mundial.

En su intervención en la sede de la ONU en Ginebra, la doctora Díaz explicó que los síntomas incluyen «fatiga, dificultad para respirar, disfunción cognitiva, pero también otros que generalmente repercuten en el funcionamiento cotidiano».

“Los síntomas pueden ser de nueva aparición, tras la recuperación inicial de un episodio agudo; o bien, pueden persistir desde el inicio de la enfermedad. Además, los síntomas también pueden fluctuar o puede haber recaídas con el tiempo», agregó.

Al publicar la definición, la agencia de la salud señala también que la mayoría de los pacientes que padecen COVID-19 se recuperan completamente, aunque algunos sufren «efectos a largo plazo en su organismo, en los sistemas pulmonar, cardiovascular y nervioso, así como efectos psicológicos».

Estos efectos pueden producirse con independencia de la gravedad inicial de la infección y se dan con mayor frecuencia en mujeres, personas de mediana edad y en aquellos que mostraron más síntomas inicialmente.

La doctora Díaz describió la nueva definición como «un importante paso adelante» para estandarizar el reconocimiento de los pacientes con esta condición y afirmó que la agencia de la ONU espera que «ayude al personal médico y sanitario a reconocer a los pacientes y a comenzar con los tratamientos e intervenciones adecuados y a tener claros los caminos a tomar. Esperamos que los responsables políticos y los sistemas sanitarios establezcan y apliquen modelos sanitarios integrados para atender a estos pacientes.»

Aunque existen varias pruebas para detectar la infección inicial por COVID-19, no hay ninguna para detectar esta afección posterior, y aún no está claro qué lo desencadena en los enfermos.

«¿Se trata de la persistencia viral, o hay microtrombosis o algún problema con el sistema vascular?», se preguntó la doctora Díaz, esbozando algunas de las ideas que barajan los científicos que llevan a cabo investigaciones en este campo. «O, ¿hay problemas de autoinmunidad?, ¿o es el sistema inmunológico que está funcionando mal y que está causando algunos de los síntomas?».

Esta es la definición completa de la condición Pos-COVID-19:

«La afección pos-COVID-19 se produce en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por el SARS-CoV-2, generalmente tres meses después de la aparición del COVID-19 con síntomas que duran al menos dos meses y que no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo. Los síntomas más comunes son la fatiga, la dificultad para respirar y la disfunción cognitiva, pero también se pueden dar otros síntomas que suelen repercutir en el funcionamiento cotidiano del enfermo. Los síntomas pueden ser de nueva aparición, tras la recuperación inicial de un episodio agudo de COVID-19, o pueden persistir desde el inicio de la enfermedad. Los síntomas también pueden fluctuar o puede haber recaídas con el tiempo. Para los niños, puede ser aplicable otra definición».

No hay lugar como el hogar para diagnosticar la hipertensión

Los adultos que necesitan seguimiento de su presión arterial para saber si tienen hipertensión prefieren hacerlo en casa y no en una clínica, quiosco o con un monitoreo ambulatorio de presión arterial a las 24 horas, según un nuevo estudio. (1)

«Desde una perspectiva centrada en el paciente, la monitorización de la presión arterial en el hogar es el método más aceptable para diagnosticar la hipertensión, aunque los participantes estaban dispuestos a completar el monitoreo ambulatorio de presión arterial y apreciaron su precisión», indicó la Dra. Beverly Green, maestra en salud pública, de Kaiser Permanente Washington, en Seattle, Estados Unidos.

La Dra. Green presentó el estudio el 29 de septiembre durante el congreso Hypertension Scientific Sessions 2021 de la American Heart Association (AHA).

«Los profesionales de la salud deben trabajar para depender menos de las visitas a la clínica para diagnosticar la hipertensión y ayudar a sus pacientes a tomar sus mediciones de presión arterial en casa», declaró la Dra. Green en un comunicado de prensa de la American Heart Association.

«El control de la presión arterial en el hogar fortalece y mejora nuestra capacidad para identificar y tratar la hipertensión y para prevenir ictus, ataques cardiacos, insuficiencia cardiaca y muerte cardiovascular», agregó.

La conveniencia es clave

El estudio BP-CHECK fue un estudio de diagnóstico controlado aleatorizado de 3 grupos que evaluó la precisión y aceptabilidad de la monitorización de la presión arterial en el consultorio, el hogar y un quiosco frente al estándar de oro (monitoreo ambulatorio de presión arterial) para diagnosticar la hipertensión. La Dra. Green presentó los resultados sobre el cumplimiento del paciente y la aceptabilidad de estos métodos.

A los asignados a las mediciones clínicas se les pidió que regresaran a la clínica para al menos un control adicional de la presión arterial, como es habitual en el diagnóstico de hipertensión en la práctica clínica.

A los del grupo domiciliario se les proporcionó y se les entrenó para usar un monitor de presión arterial domiciliario con bluetooth/acceso web y se les pidió que tomaran su presión arterial dos veces al día (por la mañana y por la noche, con dos mediciones cada vez) durante 5 días.

Los pacientes del grupo del quiosco fueron entrenados para usar un quiosco de presión arterial con una tarjeta inteligente y se les pidió que regresaran al quiosco (o una farmacia cercana con el mismo quiosco) en tres días distintos y midieran su presión arterial tres veces en cada visita.

Se pidió a todos los participantes que completaran sus regímenes de diagnóstico asignados al grupo en 3 semanas y luego que completaran el monitoreo ambulatorio de presión arterial de 24 horas.

El ensayo reclutó a 510 adultos que acudieron a las clínicas de atención primaria de Kaiser Permanente Washington con presión arterial elevada (media: 150/88 mm Hg) pero que aún no habían sido diagnosticados con hipertensión. Su edad promedio era de 59 años, 80% de los participantes del estudio era de raza blanca y 51% de sexo masculino.

El cumplimiento del régimen de monitorización fue mayor en el grupo de presión arterial domiciliaria (90,6%), seguido por el grupo de la clínica (87,2%) y más bajo en el grupo de quiosco (67,9%). El cumplimiento al monitoreo ambulatorio de presión arterial entre todos los participantes fue de 91,6%.

En general la aceptabilidad fue más alta para el grupo de presión arterial domiciliaria, seguido por los grupos de clínica y quiosco; el monitoreo ambulatorio de presión arterial de 24 horas fue la opción menos aceptable.

El hogar fue «claramente» la preferencia mayoritaria cuando se les preguntó antes y después de la aleatorización, destacó la Dra. Green.

Los hallazgos no fueron sorprendentes para el Dr. Willie Lawrence Jr., director del comité de supervisión de AHA National Hypertension Control Initiative. «Los pacientes harán lo que sea más conveniente para ellos», indicó a Medscape.

«Sabemos por otros estudios que realmente todo lo que necesitan hacer es medir su presión arterial dos veces al día durante 3 días. Eso le dará una buena idea de cuál es la presión arterial de ese paciente en lo que respecta a eventos cardiacos futuros», destacó el Dr. Lawrence, que no participó en el estudio.

«Realmente deberíamos empezar a centrarnos más en las mediciones de presiones sanguíneas automedidas en el hogar utilizando dispositivos validados, y eso es importante, porque muchos de los dispositivos que existen no están validados», explicó.

«Los pacientes con hipertensión deben tener un monitor de presión arterial en casa que esté validado y se les debe instruir sobre cómo usarlo correctamente», concluyó el Dr. Lawrence.

Referencia:

1. Green B. Monitoring Your Blood Pressure at Home. Hypertension Scientific Sessions 2021. Presentado el 29 de septiembre de 2021.

COVID-19 y cáncer: los primeros datos sólidos sobre vacunación

Durante el desarrollo de las vacunas anti-COVID-19, los pacientes con cáncer fueron excluidos de los ensayos clínicos, por lo que las preguntas, esenciales para su manejo adecuado, han quedado sin respuesta durante mucho tiempo: ¿Presenta algún riesgo la vacunación de esta población de pacientes frágiles? Estos pacientes, cuyas defensas inmunitarias están debilitadas por los tratamientos contra el cáncer, ¿estarán protegidos contra las formas graves mediante la vacunación?

Fue durante el Congreso de la European Society for Medical Oncology (ESMO) de 2021 que se dieron a conocer los primeros resultados sobre la efectividad de la vacunación contra la COVID-19 en esta población. Se han presentado diferentes estudios que confirman la necesidad y validez de promover la vacunación en estos pacientes, quienes presentan una respuesta inmune adecuada y protectora sin efectos adversos adicionales en comparación con la población general cuando reciben la vacuna contra el SARS-CoV-2.

«ESMO ha realizado importantes esfuerzos para hacer de COVID-19 una prioridad», recordó el Dr. George Pentheroudakis, director del Departamento Médico de ESMO, en un comunicado de prensa. «El hecho de que hayamos recibido más de 90 resúmenes sobre el tema, con excelentes datos, es una clara demostración de que esta fue la actitud correcta a adoptar», agregó.

Vacuna protectora contra la COVID-19

El estudio neerlandés VOICE mostró que independientemente del tratamiento (quimioterapia, inmunoterapia o la combinación de quimioterapia + inmunoterapia) la vacuna confiere protección contra la COVID-19.[1]

Se evaluó a cuatro grupos: 1) participantes sin cáncer, 2) pacientes tratados con inmunoterapia, 3) pacientes tratados con quimioterapia y 4) pacientres tratados con la combinación de quimioterapia + inmunoterapia. Para cada grupo, la respuesta a la vacuna de ARN mensajero de Moderna se midió 28 días después de la administración de la segunda dosis. Se encontró un nivel satisfactorio de anticuerpos en 84% de los pacientes sometidos a quimioterapia, 89% de los que recibieron una combinación de quimioterapia + inmunoterapia y 93% de los que recibieron inmunoterapia sola, en comparación con 99,6% de los participantes del grupo de control.

Solo la vacunación completa, con la administración de dos dosis de vacuna, brinda protección en grupos de pacientes con cáncer. Después de la primera dosis se observa una respuesta en 66% de los participantes sin cáncer, proporción que se reduce a alrededor de 35% en los grupos de pacientes con cáncer.

Un estudio israelí también mostró la importancia de la segunda dosis con la vacuna de ARN mensajero de Pfizer/BioNTech (Cominarty).[2] Menos de un tercio de los 232 pacientes con cáncer incluidos en el estudio desarrollaron una respuesta inmunitaria después de la primera dosis, en comparación con 84% de los 261 participantes del grupo de control. Por el contrario, 86% de los pacientes con cáncer desarrollaron una respuesta inmunitaria eficaz después de la segunda dosis.

Vacunación segura contra la COVID-19

Varias presentaciones en el congreso ahora confirman que la vacunación anti-COVID-19 es tan segura para las personas con cáncer como lo es para la población general. Este es particularmente el caso de un ensayo de fase 3 que incluyó a 44.047 participantes, incluidos 3.813 con antecedentes de cáncer o con cáncer en curso.

El análisis de este subgrupo detalló las reacciones adversas observadas después de la vacunación con Cominarty (Pfizer/BioNTech): dolor en el lugar de la inyección, fatiga, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o incluso dolor intenso, dolor muscular.[3] Estos efectos secundarios ocurrieron con la misma frecuencia que para todos los participantes del estudio.

«Aunque este ensayo excluyó a los pacientes con tratamiento inmunosupresor contra el cáncer, incluida la quimioterapia, contribuye a una buena imagen de la eficacia y seguridad de la vacuna anti-COVID-19, que la comunidad oncológica mundial tiene todos los motivos para estar feliz», comentó el Dr. Luis Castelo-Branco, del Departamento Científico y Médico de la ESMO.

Surge la cuestión de la tercera dosis

Los datos del estudio CAPTURE muestran que entre los pacientes con cáncer que recibieron dos dosis de la vacuna de ARN mensajero de Pfizer/BioNTech o la vacuna de University of Oxford/AstraZeneca (Vaxzevria), aquellos (31% de 585) que ya habían contraído COVID-19 antes de la vacunación tuvieron mayor niveles de anticuerpos neutralizantes, incluidos contra la variante delta.[4]

Los datos de un estudio prospectivo checo corroboran esta observación: los pacientes que contrajeron COVID-19 antes de la vacunación tienen una respuesta inmune mucho mejor después de la primera dosis.[5]

Por tanto, surge la cuestión de una tercera dosis, que un artículo reciente en The New England Journal of Medicine muestra para reducir la incidencia de COVID-19 y formas graves en personas de edad igual o mayor a 60 años.[6] «Se necesitan más datos para saber en qué pacientes y cuándo se debe considerar este refuerzo de la vacuna. Pero sería lógico dar prioridad a todos los pacientes con deterioro de la función inmunológica, incluidos los pacientes con cáncer», consideró el Dr. Castelo-Branco.

En España, las poblaciones elegibles para un refuerzo de vacunación desde septiembre de 2021 son las siguientes:

  • Personas gravemente inmunodeprimidas, incluyendo a personas con trasplante de órgano sólido, receptores de trasplante de médula ósea y pacientes con fármacos anti-CD20.
  • Personas mayores que vivan en residencias.
  • Personas de muy alto riesgo ante la COVID-19, incluyendo a aquellas en diálisis, pacientes en tratamiento por cáncer y mayores de 40 años con síndrome de Down.

Referencias

»  Resumen  LBA8:  Vaccination against SARS-CoV-2 in patients receiving chemotherapy, immunotherapy, or chemo-immunotherapy for solid tumours.   Annals of Oncology . Volumen 32, 2021 Suplemento 5. ESMO Virtual Congress 2021. Presentado el 21 de septiembre de 2021.
»  Resumen 15590:  Efficacy and toxicity of BNT162b2 vaccine in cancer patients .  Annals of Oncology , Volumen 32, Suplemento 5 de 2021. ESMO Virtual Congress 2021. Presentado el 21 de septiembre de 2021.
» Resumen 1558O: COVID-19 vaccine in participants (ptcpts) with cancer: Subgroup analysis of efficacy/safety from a global phase III randomised trial of the BNT162b2 (tozinameran) mRNA vaccine .  Annals of Oncology , Volumen 32, Suplemento 5 de 2021. ESMO Virtual Congress 2021. Presentado el 21 de septiembre de 2021.
» Resumen 15570: Adaptive immunity to SARS-CoV-2 infection and vaccination in cancer patients: The CAPTURE Study .  Annals of Oncology , Volumen 32, Suplemento 5 de 2021. ESMO Virtual Congress 2021. Presentado el 20 de septiembre de 2021.
» Resumen 1563MO: CoVigi phase IV multicentric trial evaluating COVID-19 vaccination adverse events and immune response dynamics in cancer patients: First results on antibody and cellular immunity .  Annals of Oncology , Volumen 32, 2021 Suplemento 5. ESMO Virtual Congress 2021. Presentado el 21 de septiembre de 2021.
» Bar-On YM, Goldberg Y, Mandel M, Bodenheimer O, y cols. Protection of BNT162b2 Vaccine Booster against Covid-19 in Israel. N Engl J Med. 15 Sep 2021:NEJMoa2114255. doi: 10.1056/NEJMoa2114255. PMID: 34525275. 

La menopausia prematura es una «señal de advertencia» para un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica

Es bien sabido que la menopausia prematura está asociada con enfermedades cardiovasculares en las mujeres, pero es posible que no tenga tanto peso como los factores de riesgo cardiovascular más tradicionales para determinar el riesgo a 10 años de una paciente de sufrir un ataque cardiaco o un ictus en esta población, según un estudio de cohorte que evaluó la veracidad de la menopausia prematura encontrada.

La menopausia prematura puede servir como un «marcador o señal de advertencia» de que los cardiólogos deben prestar más atención a los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, comentó la autora principal del estudio, Dra. Sadiya S. Khan, M. S.

«Cuando analizamos la adición de la menopausia prematura en la ecuación de predicción del riesgo no vimos que mejorara significativamente la capacidad de las predicciones de riesgo de las ecuaciones de la cohorte combinada para identificar quién desarrolló una enfermedad cardiovascular», señaló la Dra. Khan, cardióloga de Northwestern University, en Chicago, Estados Unidos.

El estudio de cohorte contó con 5.466 mujeres de raza negra y 10.584 mujeres de raza blanca de siete cohortes basadas en la población de Estados Unidos, incluida Women’s Health Initiative, de las cuales 951 y 1.039, respectivamente, presentaron menopausia precoz autoinformada. Los investigadores del estudio de cohorte señalaron que la guía clínica de 2019 del American College of Cardiology/American Heart Association para la prevención de las enfermedades cardiovasculares reconoció la menopausia prematura como un factor que aumenta el riesgo en la evaluación de las enfermedades cardiovasculares en mujeres menores de 40 años.

El estudio de cohorte encontró que las mujeres de raza negra tenían casi el doble de la tasa de menopausia prematura que las mujeres de raza blanca, 17,4% y 9,8%, respectivamente. Encontró que la menopausia prematura estaba asociada significativamente con enfermedad cardiovascular aterosclerótica en ambas poblaciones, independientemente de los factores de riesgo tradicionales: un riesgo 24% mayor para las mujeres de raza negra y un riesgo 28% mayor para las mujeres de raza blanca.

Hallazgo «sorprendente»

Sin embargo, cuando se agregó la menopausia prematura a las ecuaciones de cohorte agrupadas según la guía del American College of Cardiology/American Heart Association de 2013, los investigadores no encontraron ningún beneficio incremental, un hallazgo que la Dra. Khan llamó «realmente sorprendente».

Añadió: «Si observamos las diferencias en las características de las mujeres que tienen menopausia prematura, en comparación con las que no la tienen, hay ligeras diferencias en términos de presión arterial más alta, índice de masa corporal más alto y glucosa ligeramente más alta. Tal vez lo que estamos viendo y esto es más especulativo, es que los factores de riesgo se están desarrollando después de la menopausia precoz, y el enfoque debería estar más temprano en el curso de la vida del paciente para tratar de prevenir la hipertensión, la diabetes y la obesidad».

La Dra. Khan enfatizó que los hallazgos no obvian el valor de la menopausia prematura en la evaluación del riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica en mujeres. «Sabemos que este es un marcador importante para las mujeres y su riesgo de enfermedad cardíaca, y debería ser una señal de advertencia para prestar mucha atención a esos otros factores de riesgo y qué otras medidas preventivas se pueden tomar», destacó.

El Dr. Christie Ballantyne dijo que es importante tener en cuenta que el estudio no descartó la relevancia de la menopausia prematura en la toma de decisiones compartida para las mujeres posmenopáusicas. «Ciertamente no significa que la menopausia prematura no sea un riesgo», indicó el Dr. Ballantyne. «La menopausia prematura puede causar un empeoramiento de los factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular, por lo que esa es una posible explicación. La otra posible explicación es que las mujeres con peores factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, que tienen más sobrepeso, presión arterial más alta, más diabetes y resistencia a la insulina, tienen más probabilidades de tener una menopausia más temprana». El Dr. Ballantyne es jefe de cardiología en Baylor College of Medicine y director de prevención de enfermedades cardiovasculares en Methodist DeBakey Heart Center, ambos en Houston, Estados Unidos.

«Aún debe observar con mucho cuidado los factores de riesgo del paciente, calcular las ecuaciones de cohorte agrupadas y asegurarse de tener una recomendación. Si aumentan los riesgos, dé recomendaciones sobre cómo mejorar la dieta y el ejercicio. Considere si necesita tratar los lípidos o la presión arterial con algo más que dieta y ejercicio porque no hay nada mágico en 7,5%», que es el umbral para la terapia para reducir los lípidos en la calculadora de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

La OMS y sus asociados piden una acción urgente contra la meningitis

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados han presentado hoy la primera estrategia mundial para derrotar la meningitis, una enfermedad debilitante que mata a cientos de miles de personas cada año.

Para 2030, los objetivos de esta estrategia son eliminar las epidemias de meningitis bacteriana —la forma más letal de la enfermedad— y reducir las muertes en un 70% y el número de casos a la mitad. Las organizaciones estiman que, en total, la estrategia podría salvar más de 200 000 vidas al año y reducir significativamente la discapacidad causada por la enfermedad.

Esta estrategia, denominada Hoja de Ruta Mundial con miras a Derrotar la Meningitis para 2030, fue puesta en marcha por una amplia coalición de asociados involucrados en la prevención y el control de la meningitis en un evento virtual organizado por la OMS en Ginebra. La hoja de ruta se centra en la prevención de las infecciones y en la mejora de los servicios de atención y diagnóstico para los afectados.

«Dondequiera que se produzca, la meningitis puede ser letal y debilitante; ataca rápidamente, tiene graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales, y provoca brotes devastadores,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Ha llegado el momento de hacer frente a la meningitis en todo el mundo de una vez por todas, ampliando urgentemente el acceso a las herramientas existentes, como las vacunas, encabezando nuevas investigaciones e innovaciones para prevenir, detectar y tratar las diversas causas de la enfermedad, y mejorando la rehabilitación de los afectados.»

La meningitis es una peligrosa inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, causada principalmente por una infección bacteriana o vírica.

La meningitis causada por una infección bacteriana suele ser la más grave —provoca unas 250 000 muertes al año— y puede provocar epidemias de rápida propagación. Mata a una de cada diez personas infectadas —en su mayoría niños y jóvenes— y deja a una de cada cinco con discapacidades duraderas, como convulsiones, pérdida de audición y visión, daños neurológicos y deterioro cognitivo.

En los últimos diez años se han producido epidemias de meningitis en todas las regiones del mundo, aunque más frecuentemente en el «cinturón de la meningitis», que abarca 26 países del África subsahariana. Estas epidemias son imprevisibles, pueden perturbar gravemente los sistemas de salud y crean pobreza, ya que generan gastos catastróficos para los hogares y las comunidades.

«Más de 500 millones de africanos corren el riesgo de sufrir brotes estacionales de meningitis, pero la enfermedad ha estado fuera del radar durante demasiado tiempo,» dijo la Dra. Matshidiso Moeti, Directora Regional de la OMS para África. «Este cambio de la lucha contra los brotes a la respuesta estratégica tiene que darse cuanto antes. Esta hoja de ruta ayudará a proteger la salud y la vida de cientos de miles de familias que cada año temen sufrir esta enfermedad.»

Varias vacunas protegen contra la meningitis, entre ellas la vacuna antimeningocócica, la vacuna contra el Haemophilus influenzae de tipo b y la vacuna antineumocócica. Sin embargo, no todas las comunidades tienen acceso a estas vacunas que salvan vidas, y muchos países aún no las han introducido en sus programas nacionales.

Aunque se está investigando para desarrollar vacunas contra otras causas de meningitis, como el estreptococo del grupo B, sigue habiendo una necesidad urgente de innovación, financiación e investigación para desarrollar más vacunas contra la meningitis. También es necesario reforzar el diagnóstico precoz, el tratamiento y la rehabilitación de todas las personas que lo necesiten tras contraer la enfermedad.

«Esta hoja de ruta es la encarnación de la ambición de las personas y familias afectadas de todo el mundo que han pedido su creación. Son su experiencia y su pasión las que han impulsado a toda una comunidad de interesados a llegar hasta aquí,» dijo Vinny Smith, Director General de la Fundación para la Investigación sobre la Meningitis y de la Confederación de Organizaciones de Lucha contra la Meningitis (CoMO), una organización internacional de grupos de defensa de los pacientes de meningitis. «Celebramos juntos el objetivo común de derrotar la meningitis y nos dejaremos guiar por su inspiración para hacerlo realidad.»

En la nueva hoja de ruta se detallan las siguientes prioridades con respecto a la respuesta y la prevención de la meningitis:

  • logro de una alta cobertura de inmunización, desarrollo de nuevas vacunas asequibles y mejora de las estrategias de prevención y la respuesta a los brotes;
  • diagnóstico rápido y tratamiento óptimo de los pacientes;
  • buenos datos para orientar los esfuerzos de prevención y control;
  • atención y apoyo a los afectados, centrándose en el reconocimiento precoz y en la mejora del acceso a la atención y el apoyo con respecto a las secuelas, y
  • promoción y compromiso para garantizar una gran concienciación sobre la meningitis, la rendición de cuentas respecto de los planes nacionales y la afirmación del derecho a los servicios de prevención, atención y cuidados ulteriores.

La OMS y sus asociados están prestando apoyo a los países para aplicar la hoja de ruta, entre otras cosas mediante la elaboración de marcos regionales y nacionales que ayudarán a los países a alcanzar sus ambiciosos objetivos.

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