Científica Informativa

Factores pronósticos de mortalidad de la hernia diafragmática congénita en el Centro Regional Oriental de Cirugía Neonatal

La hernia diafragmática congénita es un defecto de la formación y el cierre del diafragma, permite el paso de parte o la totalidad de las vísceras abdominales a la cavidad torácica. Esto trae como consecuencia la aparición de hipoplasia del pulmón y el desarrollo de hipertensión pulmonar.

El sitio web de especialidades Cirugía pediátrica propone este artículo publicado en la revista Correo Científico Médico, (Vol. 25, N. 2, 2021).

Se trata de un estudio retrospectivo llevado a cabo en ese centro de la ciudad de Holguín, de la mano de Wilmer Quintero Nico y coautores, constituido por 35 pacientes con ese diagnóstico a lo largo de 19 años.

El objetivo del estudio fue evaluar algunos factores pronósticos asociados a la mortalidad en recién nacidos con hernia diafragmática congénita.

En el 22,8% existió diagnóstico prenatal. En el 65,7% de los pacientes el Apgar al minuto fue malo y no mejoró notablemente a los cinco minutos en 25,7%. Se intubaron al nacimiento 22,8% de los neonatos y en el 25,7% el traslado fue evaluado como deficiente.

El 48,6% fue intervenido en las primeras 24 horas. La mortalidad fue de un 34,3%, relacionada con índice de oxigenación (IO) mayor de 40, en 34,2% e índice de ventilación (IV) mayor de 1000 en 31,4%.

Los autores concluyen que la supervivencia fue buena. Aún con medidas de soporte ventilatorio y farmacológico convencionales, la hipertensión pulmonar grave es la principal causa de muerte. Las condiciones de traslado al centro regional son inadecuadas, por lo que el buen funcionamiento del protocolo integral de atención perinatal permitirá una mejoría de estos resultados.

Esta investigación aporta una visión pertinente y rigurosa, tanto desde el punto de vista quirúrgico como de intensivismo neonatal, de una entidad que sigue planteándose como una de las más desafiantes en la práctica actual, en términos de la mejoría de sus resultados y supervivencia.

Además, los autores proponen un algoritmo de implementación del protocolo para la atención integral perinatal de la hernia diafragmática congénita.

Vea el artículo completo en:

Quintero Nico W, Cordovés Almaguer Y, Núñez Moreno L, Reynaldo Cejas R, Ortiz Esparza K. Factores pronósticos de mortalidad de la hernia diafragmática congénita en el Centro Regional Oriental de Cirugía Neonatal. CCM [Internet]. 2021; 25(2): [aprox. 0 p.].

O también:

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Trastorno poscovídico o COVID persistente

Si usted se ha recuperado de la COVID-19, pero aún experimenta ciertos síntomas, usted podría tener un trastorno poscovídico o “COVID persistente”. ¿Cuáles son esos síntomas? ¿Cuánto tiempo duran? Y, ¿existe alguna opción de tratamiento?

La Dra. Janet Díaz, Jefa de Atención Médica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos lo explica en Cinco minutos científicos, espacio coordinado por Vismita Gupta-Smith, del Departamento de Comunicaciones de la OMS.

Cinco minutos científicos es un espacio de charlas de la OMS sobre temas científicos. En esta serie de vídeos y audios, expertos de la OMS explican temas científicos relacionados con la COVID-19, que aparecen cada semana en los canales de YouTube, Instagram, Facebook, Twitter y LinkedIn de la OMS y en todas las plataformas principales.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿cuáles son síntomas que indican que una persona tiene este trastorno?

Dra. Janet Díaz: Pues, algunos de los síntomas más frecuentes del trastorno poscovídico, o como usted dijo, COVID persistente, son la falta de aire y la disfunción cognitiva, lo que la gente llama niebla mental, y el cansancio. Estos son los más frecuentes. Sin embargo, los pacientes han llegado a describir más de 200 síntomas. Por lo tanto, la lista es muy larga. Otros síntomas que los pacientes o las personas pueden presentar son, por ejemplo, dolor en el pecho, dificultad para hablar; algunos han descrito ansiedad o depresión, dolores musculares, fiebre, pérdida del olfato, pérdida del gusto. Así pues, la lista es muy larga, pero esos son los tres que más se han descrito.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿cuánto puede durar este trastorno?

Dra. Janet Díaz: La duración o el tiempo que dura este trastorno aún no se ha definido muy bien. Se ha explicado que este trastorno puede durar hasta tres meses, algunos han dicho que unos seis meses, e incluso hasta nueve meses. Pero, como usted sabe, llevamos aproximadamente un año y medio de pandemia. Aún es necesario hacer más estudios para dar seguimiento a los pacientes que han desarrollado un trastorno poscovídico o COVID persistente y ver cuándo desaparecen esos síntomas que es lo que esperamos que ocurra.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿qué tratamiento hay para este trastorno? ¿Ya tenemos algún tratamiento?

Dra. Janet Díaz: Cualquier paciente o persona que desarrolle esta afección debe buscar atención. La vía de atención debe ser multidisciplinaria por naturaleza, es decir que puede incluir a su médico de atención primaria, así como a los correspondientes profesionales especializados en rehabilitación, trabajadores sociales, trabajadores de atención psicosocial y profesionales de salud mental. Ese es el tipo de atención que las personas con un trastorno poscovídico deben recibir. Con respecto a un tratamiento específico, aún no tenemos ninguno. Esto se debe a que aún no entendemos cuál es la causa. Por tanto, mientras más conozcamos las verdaderas causas o mecanismos del desarrollo de la enfermedad, más esperanzas tendremos de un tratamiento específico.

Vismita Gupta-Smith: Janet, ¿qué sabemos hasta ahora de la vacunación y el trastorno poscovídico?

Dra. Janet Díaz: Pues, hay muchas cosas por conocer todavía acerca de los efectos de la vacunación y el trastorno poscovídico. Sin embargo, está muy claro que la prevención de la infección por SARSCoV-2, la prevención de la COVID-19, es la mejor forma de evitar el desarrollo del trastorno poscovídico o COVID persistente. Sabemos, pues, que el uso de vacunas reduce las hospitalizaciones, reduce la mortalidad, y por tanto todos los que pueden contraer la enfermedad deben hacerlo. Las medidas de salud pública, como el uso de la mascarilla en los lugares adecuados, el distanciamiento físico y el lavado de las manos, son también extremadamente importantes para prevenir la COVID-19.

Vismita Gupta-Smith: Muchas gracias, Janet. Hoy conversamos con la Dra. Janet Díaz. Hasta el próximo episodio. Manténganse seguros y sanos, y no se aparten de la ciencia.

Puede acceder al video en: Science in 5. Episode No. 47 – Trastorno poscovídico.

Ver podcast en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=0p-FOLJH8Ag.

 

Traducción:

Lic. Caridad Karell Marín
Grupo Traducciones
Dpto. Servicios Especiales de Información
CNICM-Infomed

Rehabilitación pulmonar en COVID-19: protocolo de una revisión sistemática viva

Aunque la COVID-19 se conceptualiza típicamente como una condición aguda, muchos pacientes no regresan a la normalidad inmediatamente después de la recuperación. Por ejemplo, el 50 % de los pacientes informa de fatiga y el 40 % informa de disnea persistente tres meses después del inicio de los síntomas, lo cual puede disminuir la capacidad física y funcional, y afectar su calidad de vida.

La rehabilitación pulmonar podría ser una herramienta útil para disminuir el impacto físico y funcional de la COVID-19, independientemente de su grado de gravedad.

La rehabilitación pulmonar está definida por la American Thoracic Society y la European Respiratory Society como «… una intervención integral basada en una evaluación exhaustiva del paciente seguida de terapias adaptadas a él que incluyen, entre otras, entrenamiento con ejercicios, educación y comportamiento cambio, diseñado para mejorar la condición física y psicológica de las personas con enfermedad respiratoria crónica y para promover la adherencia a largo plazo a conductas que mejoran la salud » y ha mostrado una mejoría evidente en la condición física y psicológica de las personas con enfermedades crónicas y enfermedad respiratoria aguda (por ejemplo, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis quística, síndrome respiratorio agudo severo).

El objetivo de este estudio es proporcionar un resumen oportuno, riguroso y continuamente actualizado de la evidencia disponible sobre el papel de la rehabilitación pulmonar en el tratamiento de los pacientes con COVID-19.

Al final se contará con el protocolo de una revisión sistemática viva.

Se realizarán búsquedas en la plataforma L·OVE (Living OVerview of Evidence) para COVID-19, un sistema que mapea los componentes de las preguntas de investigación (PICO) en un repositorio mantenido a través de búsquedas regulares en bases de datos electrónicas, servidores de pre-impresión, registros de ensayos y otros recursos relevantes para COVID-19. No se aplicarán restricciones de fecha ni de idioma.

Criterios de elegibilidad para la selección de estudios y métodos

Se adaptó un protocolo común ya publicado para revisiones sistemáticas paralelas múltiples a las especificidades de la pregunta. Se incluirán ensayos aleatorios que evalúen el efecto de la rehabilitación pulmonar como monoterapia o en combinación con otras intervenciones frente a un tratamiento simulado o ningún tratamiento en pacientes con COVID-19.

Dos revisores examinarán de forma independiente cada estudio para determinar su elegibilidad, extraerán los datos y evaluarán el riesgo de sesgo. Se agruparán los resultados mediante un metanálisis y se aplicará el sistema Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation (GRADE) para evaluar la certeza de las pruebas para cada resultado.

No se considera necesaria la aprobación ética. Los resultados de esta revisión se difundirán ampliamente a través de publicaciones revisadas por pares, redes sociales y medios de comunicación tradicionales.

Esta revisión es parte de un proyecto mayor creado para producir múltiples revisiones sistemáticas paralelas relevantes para COVID-19.

Vea el artículo completo en: Stefanie Arce Pardo, Shuheng Lai, Luis Ortiz-Muñoz, Rocío Bravo-Jeria, Francisca Verdugo-Paiva, Gabriel Rada. Rehabilitación pulmonar en COVID-19: protocolo de una revisión sistemática viva. Medwave 2021;21(6): e8223 doi: 10.5867/medwave.2021.06.8223

Vacuna contra la COVID-19 y alteraciones menstruales: importancia de la perspectiva de género en los ensayos clínicos

Hasta ahora los estudios para mujeres se han centrado principalmente en la relación entre la COVID-19 y el embarazo, y aunque se están investigando las alteraciones menstruales de la vacuna a nivel internacional y desde la Agencia Española de Medicamentos, todavía no se han incluido en el listado de efectos secundarios.

Por ello el equipo de Univadis España habló con Laura Baena García, enfermera, profesora ayudante doctora e investigadora del equipo de la Universidad de Granada del Efecto de la vacunación contra el SARS COV-2 en el ciclo menstrual de mujeres en edad fértil (Proyecto Eva), sobre su investigación y la brecha de género en los estudios.

¿Hay estudios sobre alteraciones menstruales en pacientes afectadas por la COVID-19?

Se han descrito algunas alteraciones en la menstruación de mujeres que han pasado la enfermedad, pero nosotras queremos centrarnos en la vacuna porque nos han llegado más notificaciones sobre su efecto. Pero lo cierto es que la bibliografía sigue siendo escasa.

¿Cuál es el objetivo del proyecto EVA?

El objetivo principal es determinar si efectivamente existen esas alteraciones y cuáles son las más frecuentes, establecer durante cuánto tiempo se mantienen y si es posible encontrar algún parámetro en las muestras de sangre que estamos recogiendo que pudiera estar justificando esas posibles alteraciones en la menstruación. Sobre todo, para describirlo como un efecto secundario y quizás evitar que las mujeres se preocupen o se sometan a pruebas innecesarias. Porque, al final, la menstruación da mucha información sobre la salud de la mujer.

¿Nos puede explicar un poco más sobre el estudio?

Vamos a buscar participantes hasta final del verano porque va a ser cuando se acabe de vacunar a las mujeres del rango (de 18 años a 50 años) que estamos estudiando y a partir de ahí analizaremos los datos. Está teniendo muy buena acogida entre las mujeres. Tenemos unas 120 participantes y esperamos llegar a las 150.

En las analíticas de sangre, estamos controlando tanto el hemograma como la coagulación y los niveles de hormonas femeninas (estradiol, progesterona, hormona estimulante del folículo, hormona leutinizante…).

También estamos registrando sus patrones de sangrado y la duración de los ciclos, además de los síntomas premenstruales y los síntomas más frecuentes de los efectos secundarios asociados a las vacunas (cefalea, dolor en el lugar de punción, fiebre, cansancio, prurito, inflamación de los ganglios linfáticos).

Además, estamos recogiendo otros parámetros como la alimentación, si se realiza actividad física o no, o hábitos de vida para ver si hay alguna relación entre las variables.

¿Cuáles son las principales alteraciones menstruales que se han detectado después de la administración de la vacuna contra la COVID-19 en los resultados preliminares?

Los más frecuentes son aumento del sangrado, cambio en la duración de ciclo e incluso sangrado intermenstrual (mujeres que sangran coincidiendo con la ovulación). También es cierto que hay mucha variabilidad: hay mujeres con amenorrea o mujeres con menopausia que han vuelto a sangrar, pero son casos más aislados.

¿Podría explicar el efecto de las vacunas en el sistema reproductivo?

Ahora mismo no lo sabemos y aun así va a ser complicado descubrirlo, porque al final en la investigación trabajamos con financiación muy limitada y esto no nos permite trabajar con una muestra grande ahora mismo. Además, investigar la menstruación es muy difícil porque no es lo mismo hacer una analítica en un momento del ciclo que en otro.

Esto es muy beneficioso, pero hace complejo encontrar una alteración en un momento determinado. La hipótesis se inclina más hacia alteraciones en la coagulación más que en la búsqueda de parámetros hormonales. De todas formas, hasta que no analicemos los resultados no me atrevería a decir las causas.

¿Se sabe ya con qué frecuencia y en qué grado se producen estas alteraciones en la menstruación?

Según los datos recogidos en redes sociales, 55% de las encuestadas aseguraron haber experimentado cambios, pero en la encuesta que hemos lanzado en la universidad vamos ahora mismo por 65%.

¿Se sabe a qué franja de edad afecta más los efectos secundarios de las alteraciones menstruales?

Las alteraciones son mucho más frecuentes en mujeres en edad fértil entre 30 y 45 años que en mujeres con menopausia que vuelvan a menstruar. Pero quedan grupos de mujeres en edad fértil (entre 18 y 25 años) que todavía no hemos podido investigar porque la mayoría no están vacunadas y no las hemos podido registrar.

¿La mujer sigue siendo la gran olvidada en los estudios científicos como denuncia un estudio publicado en Nature?

Por supuesto, la mujer lleva incluida muy poco tiempo en los estudios científicos. No fue hasta los años 90 cuando se puso de manifiesto la necesidad de incluir mujeres y minorías étnicas para que hubiera una paridad, porque hasta ese momento se investigaba solo con hombres, y había una visión muy paternalista. Por otro lado, por la complejidad cíclica de la mujer se decidía no incluirlas en los estudios. Pero las mujeres, ya desde el punto de vista biológico, somos diferentes en muchos aspectos. La perspectiva de género debe de estar presente en la asistencia sanitaria.

¿Qué otras circunstancias deberían estudiarse para reducir la desigualdad en la atención médica, promover acciones preventivas y mejorar el acceso farmacológico en la mujer?

Creo que se necesitan más estudios de investigación sobre hábitos de vida y empoderamiento de la mujer para que autogestione su salud, ya que desde la Medicina se tiende mucho a tratar farmacológicamente cuestiones o etapas de la mujer que son fisiológicas como la menopausia, el embarazo o la menstruación.

En cualquier base de datos se pueden buscar términos relacionados con tratamientos farmacológicos, pero sobre aspectos relacionados con la actividad física, el ejercicio, la dieta o la autogestión de la salud hay poca información. La cantidad de estudios en un sentido u otro no está nada equiparada.

Para nosotras es siempre un control farmacológico de nuestro cuerpo en procesos fisiológicos. Yo creo que es una asignatura pendiente.

¿Cree que estudios como este podrían ayudar a mitigar un poco las desigualdades de género en la salud y la sociedad y mejorar la situación de la mujer en el mundo pospandemia?

Por supuesto, ya que pone de relevancia que algo tan importante como la menstruación, que afecta a la mitad de la población en todos los países, no se ha tenido en cuenta en los ensayos clínicos. No se trata solamente de estudiar los efectos de la vacuna contra la COVID-19 en el embarazo, sino de saber cómo afecta a la menstruación, que la tienen casi todas las mujeres en edad fértil y que ofrece mucha información sobre su salud.

La verdad es llamativo que las alteraciones menstruales no se hayan incluido en los ensayos clínicos de la vacuna contra la COVID-19. Entiendo que hayan efectos secundarios que se vayan incluyendo poco a poco o que sean muy raros y que tengan una incidencia muy baja, pero que no se hayan investigado las alteraciones menstruales es como mínimo llamativo y creo que con nuestro estudio estamos aportando mucho en este sentido.

Vea el análisis completo en Univadis, Medscape.

Enfermedades sistémicas y glaucoma

El glaucoma, considerado el ladrón silencioso de la visión, es la segunda causa de ceguera irreversible en el mundo. A pesar de los avances científicos y tecnológicos no se ha encontrado una cura definitiva para esta enfermedad. Lo más evidente ha sido el control adecuado de los valores de presión intraocular para evitar la progresión del daño del nervio óptico y sus consecuencias en el campo visual, así como la ceguera irreversible.

El sitio cubano sobre Glaucoma, del Portal de Oftalmología, nos propone este artículo publicado en la Revista Cubana de Oftalmología, Vol. 33, No. 4 (2020).

En muchas ocasiones logramos tener la presión intraocular en valores óptimos y aun así la enfermedad avanza, por lo que nos preguntamos qué falló y por qué sucede. No podemos olvidar que el nervio óptico no es lo único que se altera en esta patología; existe evidencia de que se extiende de las células ganglionares de la retina al cuerpo geniculado lateral y a la corteza visual en los hemisferios cerebrales.

Ante fenómenos de espasmo, isquemia o bajo flujo, se desencadenan reacciones bioquímicas, estrés oxidativo y otras situaciones que contribuyen al desarrollo de esta neuropatía.

Con el objetivo de evaluar con mayor profundidad a los pacientes glaucomatosos, se realizó una revisión sobre la influencia de las más frecuentes enfermedades sistémicas en la neuropatía óptica glaucomatosa.

Vea el artículo completo en: Obret Mendive, I., Díaz Águila, Y., Sánchez Acosta, L., Cárdenas Chacón, D., & Fumero González, F. (2020). Enfermedades sistémicas y glaucoma. Revista Cubana de Oftalmología, 33(4).

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