Científica Informativa

¿Llegará el día de la insulina sin agujas? Resultados alentadores en animales de laboratorio

Los investigadores han encontrado una nueva forma de suministrar insulina al cuerpo. El medicamento, que puede tomarse por vía oral, ya ha sido probado en babuinos y se ha descubierto que reduce los niveles de azúcar en sangre sin provocar hipoglucemia. La nueva insulina estará lista para ser probada en humanos en 2025. Si todo va bien, los diabéticos tendrán una vida más fácil sin inyecciones.

Hay aproximadamente 425 millones de personas en todo el mundo con diabetes. Aproximadamente 75 millones de ellos se inyectan insulina diariamente. Ahora es posible que pronto tengan una nueva alternativa a las jeringas o bombas de insulina. Los científicos han encontrado una nueva forma de suministrar al cuerpo insulina inteligente.

La nueva insulina se podría consumir tomando una cápsula o mejor aún, dentro de un trozo de chocolate.

La insulina inyectable es un medicamento ampliamente utilizado con eventos hipoglucémicos potencialmente mortales. En este artículo publicado en Nat. Nanotechnol. (2024) se informa sobre puntos cuánticos de sulfuro de plata conjugados con insulina recubiertos con un polímero de quitosano/glucosa para producir una nanoformulación de insulina oral sensible.

Esta formulación responde al pH, es insoluble en ambientes ácidos y muestra una mayor absorción en explantes de duodeno humano y en el nemátodo Caenorhabditis elegans a pH neutro. La formulación es sensible a las enzimas glucosidasas para desencadenar la liberación de insulina.

Se ha descubierto que la formulación se distribuye en el hígado de ratones y ratas después de la administración oral y promueve una reducción dependiente de la dosis de la glucosa en sangre sin promover la hipoglucemia ni el aumento de peso en roedores diabéticos. Los babuinos no diabéticos también muestran una reducción de la glucosa en sangre dependiente de la dosis.

No se observó toxicidad bioquímica o hematológica ni eventos adversos en ratones, ratas y primates no humanos. La formulación demuestra el potencial de controlar la glucosa en sangre por vía oral sin episodios de hipoglucemia.

Lea y participe del análisis en: ¿Llegará el día de la insulina sin agujas? Intramed. Noticias – 23 enero 2024 (debe registrarse en el sitio web).

La influencia de los sesgos implícitos en la adopción de los principios de DEIA

Hacer que la ciencia sea más rigurosa y ética es una aspiración compartida por la comunidad científica. Uno de los principales movimientos en esta dirección fue el lanzamiento de directrices sobre sexo y equidad de género en la investigación (Sex and Gender Equity in Research: rationale for the SAGER guidelines and recommended use). Sin embargo, a pesar de la disponibilidad de listas de verificación para facilitar la adopción de estas directrices y del amplio conocimiento de que descuidar variables como el sexo y el género en la investigación puede conducir a imprecisiones en los resultados, desperdicio en la investigación y dificultades para generalizar las conclusiones, la adherencia por parte de las revistas científicas no ha alcanzado aún la cobertura esperada.

Heloisa Junqueira Fleury, psicóloga clínica, Máster por la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo y Miembro del Consejo Deliberante de la Asociación Brasileña de Editores Científicos (ABEC Brasil), amplía para SciELO en Perspectiva sobre las desigualdades que aún existen en las diferentes instancias de la publicación científica, y en el área de la salud en particular.

Los principios de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad (DEIA) son fundamentales en los proyectos de investigación y publicación científica. El estudio “Global health journals need to address equity, diversity and inclusion”, con 551 comités editoriales de revistas de salud reveló que sólo el 35 % de los editores son mujeres, existiendo una sola mujer ocupando el cargo de editora jefe en países de ingresos bajos y medios, poniendo de relieve la precariedad de este escenario.

En el área de la salud, los principios de la DEIA son esenciales para un diagnóstico y tratamiento exitosos, ya que la atención a los grupos minoritarios ha sido peor evaluada que la brindada a la población mayoritaria. Incluso entre los profesionales de la salud que consideran los principios de igualdad un valor personal, la calidad de los servicios ofrecidos a algunos grupos minoritarios sigue siendo inadecuada. Esta disparidad suele estar influenciada por sesgos sociales, en gran medida inconscientes.

Los sesgos implícitos, también conocidos como sesgos sociales o culturales, pueden afectar las actitudes y evaluaciones, dando lugar a comportamientos discriminatorios que a menudo son involuntarios y no intencionales. Estos sesgos se caracterizan por asociaciones automáticas, que no siempre son conscientes, son difíciles de controlar y pueden entrar en conflicto con creencias y valores declarados. Las más inaceptables son las dirigidas a grupos sociales, manteniendo estereotipos o reflejando valoraciones prejuiciosas.

En los últimos años, se ha alentado a los profesionales de la salud a desarrollar competencias culturales, con el objetivo de actuar de manera más efectiva en diferentes contextos. Esto implica la necesidad de cultivar la autoconciencia respecto de los propios sesgos implícitos, comprender las diferencias culturales de la población atendida y adquirir habilidades que promuevan la adaptabilidad, la flexibilidad y la voluntad de adquirir nuevos conocimientos sobre la población atendida, así como sobre los propios prejuicios.

A pesar de este llamado a la competencia cultural, persisten desafíos, como la falta de reconocimiento del racismo, las características de la población LGBTQIAP+ y otros grupos minoritarios, así como los desequilibrios de poder y la necesidad de autorreflexión. Pocos profesionales reconocen sus propias limitaciones para desarrollar la competencia cultural y, por tanto, para adherirse a los principios de la DEIA.

Ante este escenario, este texto tuvo como objetivo profundizar la reflexión sobre la influencia de los sesgos implícitos en la adhesión a los principios de la DEIA, destacando la importancia de superar barreras para promover una ciencia verdaderamente inclusiva y equitativa.

Vea el texto completo en:

FLEURY, H.J. La influencia de los sesgos implícitos en la adopción de los principios de DEIA [online]. SciELO en Perspectiva, 2024.

Descubren mecanismo de las células cancerosas para secuestrar energía de las células inmunitarias

Un nuevo estudio confirmó que existe otra forma en la que los tumores combaten las células del sistema inmunitario. En algunos tumores, hay un subconjunto de células cancerosas que actúan como «ladrones de combustible»: roban las mitocondrias de las células T y las utilizan para cubrir su necesidad de energía.

Según los resultados publicados el 9 de octubre en la revista Cancer Cell, este robo de energía produce un doble golpe: células T menos eficaces y células cancerosas potenciadas.

Que las células intercambien mitocondrias es un conocimiento bastante reciente. A mediados de la década del año 2000, se pensaba que este fenómeno era favorable. Las células sanas en un área lesionada de tejido podían «donar» sus mitocondrias a otras células para acelerar el proceso de curación.

En 2006, sin embargo, los investigadores que observaban células cultivadas en placas de laboratorio vieron el lado oscuro de la transferencia de mitocondrias. Cuando se las colocaba en un entorno con mucha tensión y poco oxígeno, ciertas células tendían a perder sus mitocondrias con el paso del tiempo. Pero, cuando después se mezclaban con otras células sanas, al parecer les robaban las mitocondrias a esas células para sobrevivir. No se entendía bien cómo se producía este robo con exactitud.

En 2021, los investigadores observaron este fenómeno en células cancerosas mientras ocurría en tiempo real. En las placas de laboratorio, observaron cómo esas células cancerosas succionan las mitocondrias de las células inmunitarias vecinas a través de una especie de tubito llamado nanotubo.

Aún no hay forma visual de rastrear la transferencia de mitocondrias en las personas, lo que motivó a los autores del estudio a crear una herramienta para rastrear este proceso de transporte de mitocondrias, usando datos de secuenciación genómica.

Aprovechando el hecho de que las mitocondrias tienen su propio genoma, distinto del que se encuentra en el núcleo celular y que permite saber cuáles genes de una célula provienen de las mitocondrias, crearon un método estadístico al que llamaron MERCI, que permite analizar datos genómicos (del ácido ribonucleico, ARN) de células individuales y rastrear el paso de las mitocondrias de una célula a otra. De esta manera, identificaron una población particular de células cancerosas a las que llamaron “receptores mitocondriales”.

Estos hallazgos podrían constituir diana para nuevos tratamientos contra el cáncer.

Robo molecular: las células cancerosas secuestran la energía de las células inmunitarias publicada originalmente por el Instituto Nacional del Cáncer.

Estrechos vínculos entre la sarcopenia y las enfermedades reumatológicas crónicas

La sarcopenia se considera clásicamente una enfermedad de las personas mayores, pero varios factores contribuyentes pueden provocar esta enfermedad a una edad más temprana provocando, incapacidad, riesgo de caídas e impacto en la calidad de vida, se caracteriza en primer lugar por daño muscular. Sin embargo, entre las 3 principales enfermedades crónicas asociadas con la sarcopenia se encuentran la artritis reumatoide y la osteoporosis. Por tanto, el cribado de la enfermedad parece esencial en el marco de la consulta reumatológica, cuyos elementos esenciales destacó la Dra. Srairi Hela Sahli, reumatóloga del Centre Hospitalier Universitaire La Rabta Jebbari, en Túnez, durante el 36.º Congreso de la Société Française de Rhumatologie.

A falta de una definición consensuada de sarcopenia, la más utilizada es la del European Working Group on Sarcopenia in older People (EWGSOP). En 2018, su definición la describía como la disminución de masa muscular y un deterioro de la fuerza y función muscular. En 2019, se actualizó centrándose en la disminución de la fuerza muscular.

Se recomienda realizar pruebas de cribado de sarcopenia cuando hay signos sugestivos, como disminución de la velocidad al caminar o dificultad para levantarse de una silla. La prueba de detección más fácil de utilizar en la práctica privada es la prueba SARC-F, que ofrece una puntuación de probabilidad de sarcopenia basada en cinco preguntas.

El diagnóstico se basa entonces en medir la fuerza muscular de sujetos con reumatismo inflamatorio crónico, que limita la fuerza de sus manos, medida por medio del agarre de mano o mediante la prueba de la silla. La absorciometría con rayos X de doble energía y la impedanciometría permiten medir la masa magra, total y apendicular; no se recomiendan de forma rutinaria otras técnicas (es decir, resonancia magnética, ecografía, etc.). Ningún biomarcador es útil para el diagnóstico de rutina, incluso cuando la relación creatinina/cistatina C parece relevante en los análisis clínicos.

La sarcopenia se describe como:

  • Probable sarcopenia en caso de reducción de la fuerza muscular.
  • Sarcopenia confirmada en caso de disminución de la fuerza muscular y de la masa magra.
  • Sarcopenia grave en caso de pérdida de fuerza muscular, disminución de masa magra y disminución del rendimiento muscular, medida por la velocidad de marcha y por la prueba de la silla o por la SPPB (batería corta de rendimiento físico).

Dinapenia es otro término asociado al envejecimiento que define la pérdida de fuerza muscular. En el año 2019, EWGSOP introdujo el algoritmo diagnóstico de sarcopenia EWGSOP2, que integra ambos conceptos, sarcopenia y dinapenia. Consiste en cuatro pasos secuenciales: cribado de sarcopenia, exploración de la fuerza muscular, evaluación de la masa muscular y de su rendimiento físico.

Dependiendo de estos tres últimos aspectos la sarcopenia se categoriza como probable, confirmada y grave, respectivamente. A falta de validación de este algoritmo EWGSOP2 en diversos contextos clínicos, su utilización en hemodiálisis (HD), por ejemplo, plantea diversas limitaciones:

a) Poca sensibilidad del cribado.
b) Las técnicas que evalúan la masa muscular son poco accesibles, fiables o seguras en la rutina clínica asistencial.
c) El uso secuencial de las magnitudes que evalúan la dinapenia y la masa muscular no parecen reflejar adecuadamente la patología muscular del paciente geriátrico en diálisis.

En otro artículo publicado en Nefrologí­a se reflexiona sobre la definición de sarcopenia y la utilización de términos más precisos como «miopenia» (sustituyendo al concepto clásico de sarcopenia para designar la pérdida de masa muscular), dinapenia y kratopenia. Se propone la evaluación prospectiva del EWGSOP2 y su comparación con alternativas (p. ej. evaluación exclusiva de kratopenia y dinapenia) en cuanto a su aplicabilidad en la rutina clínica, consumo de recursos, identificación de personas en riesgo e impacto sobre eventos.

Vea el texto completo en: Estrechos vínculos entre la sarcopenia y las enfermedades reumatológicas crónicas – Medscape – 22 de enero de 2024 (debe registrarse en el sitio web).

Estrés, inflamación y síndrome metabólico

Un nuevo estudio ha descubierto que el estrés, a través de su propensión a aumentar la inflamación en el organismo, está relacionado con el síndrome metabólico, lo que lleva a los investigadores a sugerir que las técnicas baratas y relativamente sencillas de manejo del estrés pueden ser una forma de ayudar a mejorar los resultados de salud biológica.

Se sabe que el estilo de vida y la genética, y una variedad de otros factores dentro y fuera de nuestro control, contribuyen al desarrollo del síndrome metabólico, un conjunto de afecciones que aumentan el riesgo de problemas de salud graves.

«Estábamos examinando específicamente a personas de mediana edad, un momento crítico para determinar quiénes experimentarán un envejecimiento acelerado. El estrés contribuye de manera importante a varios resultados de salud negativos a medida que envejecemos», afirmó la autora principal Jasmeet Hayes, profesora asociada de psicología en La Universidad Estatal de Ohio.

«Hay muchas variables que influyen en el síndrome metabólico; algunas no podemos modificarlas, pero otras sí. Todo el mundo experimenta estrés», dijo Hayes. «Y el manejo del estrés es un factor modificable que es rentable y algo que las personas pueden hacer en su vida diaria sin tener que involucrar a profesionales médicos».

Se han establecido vínculos entre el estrés y la salud biológica, pero pocos estudios previos habían analizado específicamente la participación de la inflamación en la conexión del estrés con el síndrome metabólico.

A las personas con síndrome metabólico se les diagnostica al menos tres de cinco factores que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y otros problemas de salud: exceso de grasa abdominal, presión arterial alta, colesterol HDL (bueno) bajo y niveles altos de glucosa en sangre en ayunas y triglicéridos, un tipo de grasa en la sangre. La condición también se conoce como síndrome de resistencia a la insulina.

Utilizando datos de una muestra de 648 participantes (edad promedio 52 años) en una encuesta nacional titulada Midlife in the United States, la primera autora de este artículo, Savana Jurgens, construyó un modelo estadístico para evaluar cómo la inflamación puede encajar en la relación entre el estrés y el síndrome metabólico.

Para el análisis se utilizó información del estrés percibido informado por los encuestados, biomarcadores sanguíneos de inflamación y resultados de exámenes físicos que indicaban factores de riesgo para el síndrome metabólico.

La investigación se publicó en Brain, Behavior, & Immunity – Health y en esta se destacan los siguientes aspectos:

  • Las vías inflamatorias pueden ser un vínculo clave en la relación entre el estrés percibido y el síndrome metabólico.
  • Las valoraciones más altas del estrés se asociaron con una mayor inflamación, que a su vez se relacionó con la desregulación metabólica.
  • Los resultados resaltan que las consecuencias inflamatorias del estrés pueden contribuir a un mayor riesgo de enfermedad metabólica.

Vea el texto completo en: Estrés, inflamación y síndrome metabólico. Intramed. Noticias – 22 enero 2024 (debe registrarse en el sitio web).

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