Científica Informativa

Informe anual de la OPS correspondiente al 2024: Avanzar en la salud para promover la seguridad regional

En noviembre del 2024, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) conmemoró el centenario del Código Sanitario Panamericano, que fue ratificado por 18 países de la Región de las Américas a fin de prevenir la propagación de enfermedades transmisibles y que sigue en vigor a día de hoy. El código, que fue el primer acuerdo multilateral de este tipo que se formalizó en el mundo, demuestra nuestro compromiso inquebrantable por mejorar la salud de todas las personas en la Región, independientemente de su nivel económico o su ubicación.

La atención de salud se enfrenta en la actualidad a nuevos desafíos que exigen un renovado espíritu de cooperación y dinamismo, algo que se ve corroborado en la dedicación y los conocimientos técnicos del personal de la OPS. Junto con los Estados miembros, todos hemos aprendido de la pandemia de COVID-19 para prepararnos mejor ante los riesgos del futuro.

Para ello, la OPS subraya la importancia de la cooperación público-privada a fin de promover la producción de vacunas, medicamentos e insumos para la salud en la Región, de manera de ayudar a gobiernos y empresas a entablar acuerdos que favorezcan la autosuficiencia y la seguridad en América Latina y el Caribe, y de tomar las riendas de la decisiones y las estrategias colectivas.

En el 2024 entramos en un entorno pospandémico, en el que las experiencias del pasado nos han permitido formular iniciativas pertinentes y potentes para abordar las deficiencias detectadas en los sistemas de salud. En consecuencia, la OPS puso en marcha la Alianza por la Atención Primaria de Salud en las Américas, destinada a transformar los sistemas de salud en toda la Región, y la iniciativa Mejor Atención para las Enfermedades No Transmisibles, cuya aspiración es otorgar acceso a la gran mayoría de la población a servicios integrados para problemas de salud como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Estas nuevas iniciativas se suman a la cartera de actividades que la Organización ya tenía en marcha y que, en su conjunto, sustentan la primacía de la Iniciativa para la Eliminación de Enfermedades, que tiene el ambicioso objetivo de eliminar 30 enfermedades en la Región para el 2030.

El cambio es multidimensional y a medida que nos esforzamos por transformar la salud para que sea mejor en la Región de las Américas, la OPS también está emprendiendo una profunda reforma de sus operaciones, a fin de ser más costo-efectiva, y busca intensificar la colaboración con otras instituciones multilaterales, con el sector privado y con las entidades de la sociedad civil.

Para ello, ha puesto en marcha el plan de acción de OPS Adelante, que en el 2024 se halla en su segunda fase y cuyo objetivo es mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y la eficiencia en dentro de la Organización. Estos avances sirven para cimentar la confianza de nuestros Estados Miembros, donantes y asociados, además de permitirnos avanzar en sincronía hacia el objetivo común del acceso a la salud para todas las personas.

La OPS cuenta con grandes activos —su personal, su credibilidad como organización basada en la evidencia y su importante presencia en los Estados Miembros— y continúa impulsando la mejora de la atención de salud en toda la Región de las Américas. Cien años después, el espíritu de cooperación del Código Sanitario Panamericano aún sigue vivo y la OPS sigue siendo un puntal en la mejora del acceso a la atención de salud para todas las personas en la Región de las Américas.

Jarbas Barbosa da Silva Jr.
Director de la Organización Panamericana de la Salud

Vea todas las secciones del reporte:

2. El enfoque de la OPS

3. La OPS en cifras

4. Responder a los desafíos

5. Iniciativas emblemáticas

6. Principales logros

7. Nuevos avances

8. OPS Adelante

La OMS advierte de la desaceleración en los avances en salud mundial en un nuevo informe estadístico

La OMS publicó su informe Estadísticas Mundiales de Salud 2025 (compilación anual de los datos más recientes disponibles sobre salud e indicadores relacionados con esta), en el que muestran los efectos más profundos de la pandemia de COVID-19 relacionados con la salud en cuanto a la perdida de vidas, de longevidad y de salud y bienestar en general. En solo dos años, entre 2019 y 2021, la esperanza de vida mundial se redujo en 1,8 años, la mayor caída de la historia reciente, que revierte un decenio de avances en salud.

El aumento de los niveles de ansiedad y depresión relacionados con la COVID-19 ha reducido la esperanza de vida sana mundial en seis semanas, lo que acaba con la mayoría de los avances logrados gracias a la disminución en la mortalidad por enfermedades no transmisibles (ENT) lograda durante el mismo período.

En el informe también se resumen los datos mundiales sobre los avances realizados en la consecución de las metas de los tres mil millones de la OMS, y se revelan los efectos no solo de la perturbación ocasionada por la pandemia, sino también de una tendencia más prolongada de desaceleración en esos avances que había comenzado antes de ella y que ha continuado con una recuperación más lenta desde entonces. La OMS advierte de que los avances generales se ven amenazados y que es necesario adoptar medidas urgentes a nivel mundial para volver a la senda del logro de las metas fijadas.

«Detrás de cada dato hay una persona: un niño que no ha cumplido 5 años, una madre que fallece en el parto, una vida truncada por una enfermedad prevenible», explicó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Son tragedias evitables que muestran las graves carencias de acceso, protección e inversión en salud, especialmente entre las mujeres y las niñas. Los avances en la salud se están desacelerando. Todos los gobiernos tienen la responsabilidad de actuar, con urgencia, compromiso y rendición de cuentas, ante las personas a las que sirven». 

Avances y retrocesos en materia de salud

En el informe Estadísticas Mundiales de Salud 2025 se presentan desigualdades en los avances hacia la consecución de las metas de los tres mil millones de la OMS. Según se calcula, 1400 millones de personas más vivían de forma más saludable a finales de 2024, cifra que superaba la meta de 1000 millones. El avance hacia una vida con una mejor salud se ha logrado gracias a la reducción del consumo de tabaco, la mejora en la calidad del aire y una mejoría en el acceso a los servicios de agua, higiene y saneamiento.

Con todo, los avances para aumentar la cobertura de los servicios de salud esenciales y la protección contra las emergencias se ralentizaron; solo 431 millones de personas más lograron acceder a servicios de salud esenciales sin sufrir dificultades financieras, y cerca de 637 millones de personas más estaban mejor protegidas contra las emergencias sanitarias.

Las muertes maternas e infantiles no están disminuyendo lo suficientemente rápido como para alcanzar las metas mundiales. Los avances se han estancado, hecho que pone en peligro millones de vidas.

Esta desaceleración se produce después de dos decenios de avances notables: entre 2000 y 2023, las muertes maternas se redujeron en más del 40% y las muertes infantiles en niños menores de 5 años se redujeron a más de la mitad. Con todo, la falta de inversión en atención primaria de salud, la escasez de trabajadores de salud cualificados y las deficiencias en servicios como la inmunización y el parto seguro están frenando a los países.

Si no se corrige urgentemente el rumbo para cumplir los metas de 2030, el mundo corre el riesgo de perder la oportunidad de evitar un incremento de 700 000 muertes maternas y 8 millones de muertes de menores en 5 años entre 2024 y 2030.

Enfermedades crónicas que provocan más pérdidas de vidas

Las muertes prematuras por ENT, como las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y el cáncer, están aumentando debido al crecimiento de la población y a su envejecimiento, y ahora representan la mayoría de las muertes entre las personas menores de 70 años en todo el mundo. En la actualidad, el mundo no está en camino de reducir la mortalidad prematura por ENT en un tercio para 2030.

Los avances logrados han sido posibles allí donde gobiernos y sociedad civil se han comprometido a actuar, por ejemplo en el consumo de tabaco, que está disminuyendo, y en el consumo mundial de alcohol, que se redujo de 5,7 a 5,0 litros per cápita entre 2010 y 2022. La contaminación del aire sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible en todo el mundo. Las repercusiones de una mala salud mental siguen frenando estos avances.

La recuperación de los servicios de salud esenciales todavía no se ha completado. Aún se prevé un déficit de 11,1 millones de trabajadores de la salud para 2030, y casi el 70% de esa carencia se concentra en las regiones de la OMS de África y el Mediterráneo Oriental.

«Unos sistemas sólidos de salud requieren una información sólida de salud. Disponer de datos oportunos y fiables permite mejorar la toma de decisiones y obtener resultados más rápidos», declaró el Dr. Haidong Wang, Jefe de la Unidad de Datos y Análisis de Salud de la OMS. «La OMS está apoyando a los países a través de la estrategia SCORE para fortalecer los sistemas de información sanitaria, y a través del Centro Mundial de Datos de Salud, que está ayudando a normalizar, mejorar y aprovechar el valor de los datos en todos los países y sistemas».

Avances desiguales en relación con las enfermedades infecciosas

Las tasas de incidencia del VIH y la tuberculosis están disminuyendo y cada vez son menos las personas que necesitan tratamiento para las enfermedades tropicales desatendidas. A pesar de eso, la malaria ha ido registrando picos de incidencia desde 2015, y la resistencia a los antimicrobianos continúa siendo un problema de salud pública. En 2023, la cobertura de vacunación infantil, incluida la tercera dosis de la vacuna contra la difteria, la tos ferina y el tétanos (DTP3), no había recuperado los niveles anteriores a la pandemia. Muchos países también se están quedando atrás a la hora de hacer frente a riesgos fundamentales para la salud, como la desnutrición, la contaminación del aire y la inseguridad en las condiciones de vida.

Las recientes interrupciones en la ayuda internacional amenazan aún más con desestabilizar los avances logrados, en particular en los países con las mayores necesidades de atención de salud. Se necesita con urgencia un financiamiento sostenido y predecible, tanto de fuentes nacionales como internacionales, para proteger los logros obtenidos con tanto esfuerzo y responder a las crecientes amenazas.

«Este informe muestra que el mundo no está obteniendo buenos resultados en su control de salud. A pesar de ello, los países han demostrado que es posible lograr avances rápidos», declaró la Dra. Samira Asma, Subdirectora General de Datos, Análisis y Cumplimiento en pro del Impacto de la OMS. «Juntos podemos lograr un mundo en el que los datos sean más oportunos y precisos, los programas mejoren continuamente y las muertes prematuras se conviertan en una excepción. Con velocidad, alcance e inversiones inteligentes, todos los países pueden obtener ganancias medibles».  

Descargue: Estadísticas Mundiales de Salud 2025 (en inglés) .

HEARTS en las Américas: medición de la presión arterial

Hoy 17 de mayo celebramos una nueva jornada del Día Mundial de la Hipertensión. La medición precisa de la presión arterial es clave para el diagnóstico efectivo, la prevención y el control de la hipertensión. Ello se puede lograr con el uso de dispositivos electrónicos validados, el uso de un protocolo correcto de medición y la preparación adecuada del paciente.

Esta página de la iniciativa HEARTS en la Américas presenta infográficos sobre protocolos de medición, lista de recursos virtuales para encontrar monitores validados, las especificaciones técnicas sobre monitores automáticos de la OMS, y literatura relacionada con el tema.

La iniciativa busca integrarse de manera transparente y progresivamente a los servicios de salud ya existentes para promover la adopción de las mejores prácticas mundiales en la prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares (ECV) y mejorar desempeño de los servicios a través del mejor control de la hipertensión y la promoción de la prevención secundaria con énfasis en la atención primaria de salud.

Se estima que para este año, el modelo HEARTS será el estándar para la gestión del riesgo cardiovascular, incluyendo la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia, en la atención primaria de salud en toda la región de las Américas.

HEARTS en la Américas ha identificado que el tema de la precisión de la medición de la presión arterial es decisivo para asegurar el avance la iniciativa ya que es un factor crucial para el diagnóstico y el manejo de la hipertensión. La medición de la presión arterial con equipos no validados deviene en un grave problema de calidad de los servicios de salud y también en un asunto de seguridad del paciente. Por lo tanto, esta trabajando con los países en el uso de protocolos de medición correctos, validación de los monitores de presión arterial y fortalecimiento de marcos regulatorios para garantizar el uso exclusivo de monitores validados.

Vea todas las recomendaciones desde aquí.

Muteína IL-2 no alfa: una esperanza cubana frente al cáncer

El pasado 18 de abril, el periódico Granma publicó una nota sobre un ensayo clínico en pacientes con tumores sólidos que involucra un nuevo medicamento: la Muteína IL-2 no alfa. El estudio se lleva a cabo en el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en la capital del país. De acuerdo con la Dra. Vilma Fleites Calvo, especialista en oncología de la referida institución, hasta el momento se han obtenido buenos resultados.

La nota de Granma aclara que la investigación en curso tiene como objetivo “comprobar la seguridad y eficacia de un escalado de dosis” del fármaco, obtenido en el Centro de Inmunología Molecular (CIM). Los pacientes que participan en este estudio se encuentran en un estado avanzado de su enfermedad y ya han sido sometidos a otros tratamientos.

¿Qué es la Muteína IL-2 no alfa? ¿Cómo actúa este medicamento? ¿Qué impacto podría tener en pacientes oncológicos? ¿Cuán largo es el camino que aún tiene por delante? Sobre estos temas estaremos hablando en el presente artículo.

Historia de un fármaco

Siempre que hablamos de un nuevo medicamento, me gusta resaltar las décadas de investigación necesarias para alcanzar un logro científico, fruto del trabajo de un equipo de personas extremadamente talentosas y dedicadas. El caso que nos ocupa no es la excepción.

La primera referencia al producto que hoy se estudia en el Hospital Hermanos Ameijeiras es la solicitud de patente presentada en junio de 2011 ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Estuvo a cargo del CIM y de un grupo de investigadores encabezados por el Dr. Kalet León Monzón.

Por supuesto, la patente no se refería al producto terminado, sino a un grupo de polipéptidos con propiedades inmunomoduladoras derivados de la interleucina 2 (IL-2), desarrollados para su uso en el tratamiento del cáncer y las infecciones crónicas. Los polipéptidos son moléculas compuestas por aminoácidos, que son las sustancias que forman las proteínas. Por otro lado, el hecho de que tengan “propiedades inmunomoduladoras” significa que son capaces de actuar sobre el sistema inmunológico, modificando su actividad en beneficio de los pacientes.

Para comprender cabalmente de qué estamos hablando, debemos referirnos a la IL-2. Se trata de una proteína producida por los linfocitos T, que son células defensivas del organismo y tienen como función aumentar la producción y la actividad de este mismo grupo celular.

De acuerdo con un artículo especializado, la IL-2 fue descubierta en 1976 y bautizada con el nombre de “factor de crecimiento de células T”. Esta molécula está compuesta por tres cadenas, nombradas como alfa, beta y gamma. Estas cadenas funcionan como brazos que se conectan con los receptores en la membrana de las células inmunitarias, iniciando un conjunto de mecanismos de respuesta celular de los que depende su funcionamiento.

La IL-2 fue aprobada en 1992 para el tratamiento de carcinomas renales metastásicos, un tipo de cáncer agresivo que afecta a los riñones, y luego, en 1998, para el melanoma metastásico, una enfermedad oncológica de la piel. Sin embargo, sus efectos, aunque positivos en algunos casos, no colmaron las expectativas de la comunidad científica.

Y es que, según un artículo publicado en la revista Anales de la Academia de Ciencias de Cuba, los pacientes con carcinomas renales y epiteliales solo obtienen beneficios en un 15 a 30% de los casos. Esto se explica porque la IL-2, además de potenciar la acción de los linfocitos efectores —que tienen funciones propiamente defensivas—, también activa los linfocitos reguladores, cuya función principal es limitar la actividad de los primeros. Es decir, sería como encender y apagar simultáneamente el sistema inmunológico en un paciente con cáncer.

Adicionalmente, el perfil de seguridad del medicamento no es bueno, pues los efectos adversos son intensos y, en muchos casos, obligan a suspender el tratamiento. Esta fue la motivación del equipo de investigadores cubanos al desarrollar este grupo de sustancias candidatas: lograr un fármaco que reuniera seguridad y efectividad para el tratamiento de distintas patologías oncológicas.

Muteína IL-2 no alfa

Un elemento clave en el funcionamiento de esta molécula es el diferente grado de afinidad de las cadenas alfa, beta y gamma con los distintos tipos de linfocitos T. Se sabe que las cadenas alfa inducen la activación y proliferación de los linfocitos reguladores, mientras que las cadenas beta y gamma actúan preferentemente sobre los linfocitos efectores, es decir, aquellos que actúan directamente contra las células cancerígenas y los agentes infecciosos.

¿Qué hicieron los investigadores cubanos? A partir de técnicas de bioinformática, desarrollaron una serie de candidatos y luego determinaron cuál presentaba mejores condiciones para convertirse en un medicamento.

¿Por qué se llama “muteína”? Porque durante el proceso de producción se indujo una mutación en la cadena de ADN de los genes que codifican la “proteína salvaje”, es decir, la IL-2 que todos tenemos en el organismo. En este caso, se modificó la secuencia de ADN en cuatro localizaciones, obteniéndose una molécula que conservaba la mayor parte de su estructura, pero era suficientemente distinta de la original como para adquirir nuevas propiedades. Así lo explicó un artículo publicado en junio de 2013 en The Journal of Immunology.

Las mutaciones se concentraron en la cadena alfa, lo que resultó en una menor afinidad de los receptores de los linfocitos T reguladores (Treg) por la muteína, en comparación con la IL-2 salvaje (IL-2S), de ahí su nombre de “no alfa”. Por el contrario, en otro experimento, la muteína IL-2 no alfa mostró un comportamiento similar a la IL-2S en la activación de los linfocitos T efectores.

Más adelante, se evaluó el efecto antimetastásico de la muteína en ratones de experimentación, y se encontró que su efecto fue superior al de la IL-2S. Este resultado se repitió en otros modelos experimentales, lo que reforzó la convicción de la utilidad de este medicamento. Finalmente, se comparó la seguridad de la muteína con la IL-2S, observándose que inducía muchos menos efectos adversos en los ratones tratados.

La hipótesis de que este efecto se debía a la capacidad de la muteína no alfa de alterar la proporción entre linfocitos efectores y reguladores fue confirmada en un nuevo estudio publicado en 2022 en la revista Frontiers in Immunology. En este caso, se utilizaron dosis iguales de muteína y de IL-2S, encontrándose que los ratones tratados con muteína presentaron un 23% más de linfocitos T efectores que los tratados con IL-2S. Por el contrario, el nivel de Treg aumentó en los ratones que recibieron IL-2S.

Otros resultados alentadores de este estudio fueron la demostración de que la muteína es capaz de reducir el crecimiento tumoral, disminuir la actividad metastásica y mejorar la supervivencia en ratones con cáncer.

Un largo camino por delante

Con todo lo anterior, las puertas estaban abiertas para la siguiente fase de investigación: probar la muteína en seres humanos. Y en ese punto se encuentra en la actualidad.

Desde un punto de vista racional, parece lógico suponer que este medicamento ofrecerá buenos resultados en cuanto a su capacidad para reducir la actividad tumoral y metastásica. Asimismo, se espera que tenga un perfil de seguridad favorable, con pocas reacciones adversas, lo que permitiría su uso en un gran número de pacientes.

Sin embargo, todo esto está aún por demostrarse. La muteína no alfa todavía tiene un largo camino por recorrer, en el que deberá confirmar si las expectativas depositadas en ella se cumplen. Habrá que esperar a que se publiquen nuevos resultados. Aunque hace más de quince años que se trabaja en este producto, no sería descabellado suponer que en un plazo no menor de cinco años pueda someterse a la aprobación de la agencia reguladora cubana y de los otros 16 países donde el CIM cuenta con su patente. Así funciona la ciencia.

La primera vacuna contra el cáncer de pulmón entra en fase de ensayos

LungVax es la primera vacuna terapéutica destinada a combatir el cáncer de pulmón. Ha comenzado su fase de ensayos clínicos en Europa y América Latina.

Esta vacuna no busca prevenir la enfermedad como lo hacen las tradicionales, sino que estimula al sistema inmunitario de los pacientes para combatir células tumorales activas, en especial, aquellas relacionadas con el cáncer de pulmón de células no pequeñas, uno de los tipos más comunes y letales.

El ensayo clínico de fase III ha comenzado en España, Cuba, Turquía, Malasia, Sudáfrica, Serbia y Venezuela, involucrando a más de 700 pacientes. Se busca confirmar la eficacia de la vacuna como complemento a tratamientos estándar de quimioterapia e inmunoterapia.

Uno de los aspectos más destacados de LungVax es que se basa en el uso de un antígeno llamado EGF (factor de crecimiento epidérmico), que está sobreexpresado en muchos tipos de cáncer. Al inducir la creación de anticuerpos que bloqueen este receptor, se pretende detener el crecimiento de las células malignas.

La vacuna contiene EGF humano recombinante unido a una proteína transportadora (generalmente P64K del Haemophilus influenzae), más un adyuvante, como el montanide ISA 51, para mejorar la respuesta. Los ensayos de fase II registraron una mejora en la mediana de supervivencia global (de hasta 11-12 meses en ciertos grupos) y una mejora en la calidad de vida. Aunque esta etapa será crucial para obtener la aprobación final por parte de agencias regulatorias, como la EMA (Agencia Europea del Medicamento).

Un proyecto que viene de Cuba

El proyecto ha despertado gran interés internacional, en parte por su enfoque único, y además, por haber sido concebido en Cuba. Pese a las limitaciones económicas del país del Caribe, ha sido históricamente reconocido por sus avances en biotecnología y medicina preventiva.

LungVax es un derivado mejorado de la vacuna CIMAvax-EGF, que ya se usaba en el sistema de salud cubano desde hace años.

CIMAvax-EGF ha sido utilizada en Cuba desde 2011 como tratamiento complementario en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas. Su mecanismo consiste en inducir una respuesta inmune contra el EGF, bloqueando la proliferación tumoral. Según estudios publicados en Journal of Clinical Oncology, los pacientes tratados con esta vacuna mostraban una supervivencia media prolongada, especialmente en aquellos con bajos niveles de EGF en sangre al inicio del protocolo.

En 2016, Roswell Park Comprehensive Cancer Center (de Estados Unidos) firmó un convenio con Cuba para investigar el potencial de la vacuna en América del Norte, siendo la primera colaboración biomédica de este tipo tras el deshielo de relaciones diplomáticas.

Siguientes pasos

Los científicos enfatizan que no se trata de una cura milagrosa, sino de una herramienta que puede ampliar el arsenal médico contra el cáncer. De aprobarse, se convertiría en la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón aprobada en Occidente, abriendo el camino para futuras vacunas dirigidas a otros tipos de cáncer.

Además de sus beneficios médicos, podría tener un impacto económico y social relevante, reduciendo costos de hospitalización y tratamientos intensivos, y mejorando la calidad de vida de miles de pacientes que hoy enfrentan diagnósticos con pronósticos reservados.

El siguiente paso en este camino será la publicación de resultados preliminares de esta fase III, que podrían darse a conocer entre finales de 2025 e inicios de 2026. Si los datos confirman su eficacia, se podría iniciar el proceso de autorización para su uso comercial.

Lea el texto completo y participe del debate en: La primera vacuna contra el cáncer de pulmón entra en fase de ensayos. Intramed. Noticias – 8 de mayo de 2025 (debe registrarse en el sitio web).

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