Trabajo periodístico

5 de diciembre: Día latinoamericano de lucha contra el cáncer bucal

Cada 5 de diciembre se celebra en nuestra región el Día latinoamericano de lucha contra el cáncer bucal, una fecha instituida por la Federación odontológica latinoamericana (FOLA) para promover la prevención, el diagnóstico precoz y la educación poblacional frente a una de las enfermedades más frecuentes y silenciadas del territorio.

La jornada se conmemora en honor al natalicio del profesor cubano Julio César Santana Garay, maestro entrañable de varias generaciones de estomatólogos, investigador riguroso y una de las figuras que más contribuyó a que América Latina incorporara una mirada preventiva, comunitaria y científicamente sólida en el enfrentamiento al cáncer bucal. Su legado continúa guiando protocolos, estudios y programas de salud en toda la región.

En Cuba, donde la estomatología se sustenta en la promoción de salud y la vigilancia permanente, este día tiene un significado especial. Los equipos de atención primaria, los servicios especializados y la red docente-universitaria articulan acciones constantes de pesquisa, control de factores de riesgo y capacitación, con énfasis en la detección temprana de lesiones premalignas y la orientación hacia hábitos protectores.

Conmemorar el 5 de diciembre es, sobre todo, renovar el compromiso de salvar vidas desde la prevención, fortalecer la cultura sanitaria y honrar a quienes, como el profesor Santana Garay, hicieron de la estomatología una profesión profundamente humana y al servicio de su pueblo.

Por: Lic. Mylenys Torres Labrada

Lea el título a texto completo en:

cubiertaTítulo: Prevención y diagnóstico del cáncer bucal
Autor: Dr. Julio C. Santana Garay
Edición: Lic. Maura Díaz Antúnez
Diseño: Ac. Luciano O. Sánchez Núñez
ISBN 959-212-073-0
Año: 2002
Texto de gran valor para los profesionales de la salud, trata sobre las principales lesiones que se pueden malignizar y el diagnóstico precoz del cáncer oral. Además, aborda los principales conceptos actualizados sobre la epidemiología de estas lesiones, así como la clasificación histológica y los criterios clínicos para el diagnóstico.

Día de la Medicina Latinoamericana: ciencia, entrega y responsabilidad sanitaria

Cada 3 de diciembre, la región celebra el Día de la Medicina Latinoamericana en homenaje al natalicio de Carlos Juan Finlay, el sabio cubano cuyo descubrimiento sobre la transmisión de la fiebre amarilla transformó la salud pública mundial. Su manera de investigar —rigurosa, paciente y profundamente humana— continúa siendo un referente esencial para los sistemas sanitarios latinoamericanos y para la formación de nuevas generaciones.

Finlay no solo dejó un hallazgo histórico; legó una forma de pensar la medicina. Su método clínico-epidemiológico, basado en la observación sistemática, la experimentación y el debate científico, se ha vuelto indispensable para comprender y controlar las enfermedades transmisibles del siglo XXI. Muchos de los avances regionales en vigilancia epidemiológica, control de arbovirosis como dengue, zika y chikungunya, y en el diseño de campañas de prevención comunitaria, reflejan su espíritu de integrar ciencia, paciencia y responsabilidad pública.

La región enfrenta desafíos enormes, pero también cuenta con fortalezas sólidas: su historia científica, su experiencia comunitaria y la convicción ética de que la salud es un derecho y un deber social.

El aporte cubano a la medicina latinoamericana

Cuba ha contribuido de manera sostenida con un sistema de salud basado en la atención comunitaria, una escuela médica de enfoque social, centros científicos de desarrollo de vacunas y productos biotecnológicos, y cooperación internacional en zonas remotas del continente. Toda esa tradición tiene su raíz en la visión de Finlay y se expresa hoy en la entrega cotidiana de quienes pesquisan, orientan, inmunizan, asisten y acompañan.

Aportes latinoamericanos a la salud global

La medicina de nuestra región se ha caracterizado por su mirada social y por su capacidad de innovar frente a contextos difíciles. Entre sus aportes destacan:

-Amplios programas de inmunización que han permitido controlar enfermedades prevenibles.

-Reconocidos centros de investigación biomédica y de producción de vacunas y medicamentos.

-Avances en cirugía, medicina tropical, atención primaria y estrategias comunitarias.

-Sistemas de vigilancia y respuesta rápida ante emergencias sanitarias.

En este Día de la Medicina Latinoamericana, Infomed reconoce la dedicación de quienes sostienen los sistemas de salud de la región con disciplina y vocación. También honra la obra imperecedera de Finlay, cuyo ejemplo nos convoca a construir una medicina más justa, integradora y basada en la evidencia.

Y celebramos a quienes, en Cuba, con bata blanca y corazón noble, enfrentan el complejo escenario epidemiológico actual marcado por el aumento de enfermedades transmitidas por vectores y la circulación simultánea de diversos virus respiratorios, y mantienen vivo el espíritu de la medicina latinoamericana, sosteniendo la salud del pueblo.

Por: Mylenys Torres Labrada

Cuando el dolor no se va: Chikungunya, el virus que se disfraza de artritis

Una entrevista con el Dr. Alberto Alberteris Rodríguez especialista en Reumatología del Hospital Clínico Quirúrgico «Lucía Iñiguez Landín» de Holguín, aparece publicada en los sitios digitales de esta institución. Por su pertinencia Infomed hoy la reseña.

Lo que comienza con la picadura de un mosquito puede convertirse en una batalla de años para muchas personas. La fiebre Chikungunya, conocida por ese dolor intenso que «dobla» el cuerpo, ha dejado de ser una simple infección tropical pasajera para convertirse en un problema de salud mayor.

‎Aunque la mayoría de las personas asocian esta enfermedad con fiebre alta y ronchas en la piel que duran unos días, la realidad médica aborda que: entre el 30 % y el 60 % de los pacientes quedan con dolores articulares que pueden durar meses o incluso años.

‎‎🎙️¿Por qué me siguen doliendo los huesos si ya no tengo fiebre? Esta es la pregunta que más escuchamos en consulta.
👨🏻‍⚕️ La ciencia ha encontrado que, aunque el virus desaparece de la sangre, deja una «huella». Podemos explicarlo de forma sencilla: el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmune) se activa para combatir al virus que transmite el mosquito, pero luego no sabe cómo «apagarse». Se produce una confusión en la que las defensas siguen atacando las articulaciones como si el virus siguiera ahí, generando una inflamación constante muy parecida a la Artritis Reumatoide.

‎🎙️¿Cúales son las señales de alerta: más allá de una simple molestia?
‎👨🏻‍⚕️ Si han pasado más de tres meses desde la infección y usted sigue sintiendo dolor, ya no estamos hablando de la fase aguda, sino de una enfermedad crónica. Los síntomas clave son:
‎-Dolor e hinchazón en manos, muñecas, tobillos y rodillas.
‎-Inflamación de los tendones (tenosinovitis).
‎-Rigidez por las mañanas (sentirse «tieso» al despertar).
‎-Cansancio extremo que no mejora con el descanso.

‎⏺️El chikungunya ha dejado de ser solo una «gripe fuerte» para considerarse una causa real de artritis crónica. La buena noticia es que no hay que resignarse a vivir con dolor. Con un diagnóstico a tiempo y el tratamiento correcto —muy similar al que usamos para el reumatismo—, es posible recuperar la calidad de vida. Así lo expresó el doctor tras culminar la entrevista afirmando que mientras la ciencia avanza hacia una vacuna, la mejor herramienta que tenemos hoy es la consulta oportuna con un especialista en reumatología.

‎🎙️Tras la reciente entrevista la mayor inquietud en los comentarios fue: «¿Qué puedo hacer en mi casa para soportar el dolor mientras espero mi consulta?»
‎🩺Y el especialista ofreció una guía de alivio inmediato con medidas caseras seguras
‎‎🏠 ¿Cómo calmar el dolor en casa?
‎👨🏻‍⚕️El Dr. Alberteris recomienda:
‎-Movimiento suave (no se quede inmóvil): El reposo absoluto a veces empeora la rigidez. Intente caminar tramos cortos dentro de la casa y hacer movimientos suaves de las manos y pies. La clave es: muévase hasta donde el dolor se lo permita, no fuerce.
‎-Hidratación constante: El agua es vital para «lavar» las toxinas del cuerpo y mantener los tejidos lubricados. Beba abundante líquido.
‎-Aliados naturales (fitoterapia): Puede incorporar a su dieta infusiones de jengibre o cúrcuma. Estas raíces tienen propiedades antiinflamatorias naturales reconocidas y son inocuas (inofensivas) para la mayoría de las personas. Funcionan como un apoyo suave para el organismo.

‎Medicamentos: Lo que SÍ y lo que NO debe hacer. Es comprensible buscar alivio rápido, pero el especialista hace advertencias cruciales para esta etapa de recuperación:
‎⚠️Cuidado con los esteroides:
‎Existe la creencia popular de usarlos indiscriminadamente. El doctor aclara que el uso de esteroides puede ser beneficioso después de los 15 días de la fase aguda, pero…
‎ ⚠️ ¡Advertencia médica!
‎Los esteroides nunca deben tomarse por decisión propia. Su dosis y tiempo de duración deben ser estrictamente orientados por un médico o reumatólogo. Un mal uso puede provocar diabetes, hipertensión o daños óseos irreversibles».
‎¿Cuál es el primer paso que debe dar el paciente?
‎Para recibir la atención correcta, siga este flujo sencillo:
‎1. Acérquese a su médico de asistencia (Médico de la Familia): Él es la puerta de entrada.
‎2. Solicite orientación: En su área de salud le indicarán el día y horario de la consulta especializada o el sistema de remisión correspondiente.

‎📢No se automedique ni se resigne al dolor. Aplique estas medidas para aliviar sus síntomas hoy, y acuda a su área de salud mañana. La recuperación total es posible con la guía adecuada.

Ocho jóvenes, una injusticia y 154 años de memoria para la medicina cubana

El fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina, uno de los crímenes más dolorosos del régimen colonial español en Cuba, es recordado hoy al cumplirse 154 años de aquel hecho que marcó para siempre la identidad de la educación médica cubana.

El 27 de noviembre de 1871, en medio de la crisis del poder colonial y presiones del Cuerpo de Voluntarios español, los jóvenes fueron condenados sin pruebas tras una acusación falsa de profanación en el cementerio de Espada. Aunque un primer juicio no encontró motivos para sancionarlos, un segundo tribunal —manipulado políticamente— impuso la pena de muerte a cinco estudiantes y seleccionó arbitrariamente a otros tres. Uno ni siquiera estaba en La Habana aquel día.

La ejecución generó indignación dentro y fuera de Cuba. Figuras españolas como Nicolás Estévanez y Federico Capdevila renunciaron en protesta, y las autoridades responsables fueron destituidas tras el escándalo.

Hoy, estudiantes y trabajadores de la salud rinden homenaje a aquellos jóvenes, símbolos de inocencia, dignidad y resistencia frente a la injusticia. Su legado recuerda que la medicina cubana se sostiene también en la memoria de quienes pagaron un precio injusto por un crimen que nunca cometieron.

Por Mylenys Torres Labrada

Dr. Efrén Acosta Damas: “Cada vida salvada es un mensaje suyo que seguimos cumpliendo”

Cuando le pedí al Dr. Efrén Acosta Damas que me contara historias de su relación con Fidel Castro, nunca imaginé que el relato que escucharía tendría la gracia, la viveza y el detalle de quien ha aprendido a narrar no solo con la memoria, sino con el corazón.

Quizás sean los genes compartidos con su hermana Maribel, periodista encumbrada de la patria, o tal vez la sensibilidad que acompaña a quienes dedican su vida a servir a los demás. Lo cierto es que Efrén tiene el don de convertir cada recuerdo en una escena que respira, en la que los mapas, las decisiones y los pueblos lejanos aparecen frente a los ojos de quien le oye, y donde Fidel siempre está allí, cercano, vigilante y sabio, incluso en los momentos más difíciles.

Honduras: la evacuación imposible
Recuerdo, cuando era el jefe de la misión médica cubana en Honduras (2002-2006), una llamada suya. Dieron a Cuba un plazo para retirar la brigada por las presiones del entonces presidente Ricardo Maduro y, obedeciendo las indicaciones yanquis de terminar la colaboración, nos llamó y me pidió preparar tres variantes de evacuación: un mes, una semana o veinticuatro horas.

Le expliqué que esta última casi era imposible, pues teníamos 27 colaboradores dispersos en la selva hondureña y su traslado sería difícil. Me dijo:

—Tengo aquí un mapa de Honduras, búscate uno.

Eran como las once de la noche y aún estaba en la oficina.

—Tengo uno enfrente, comandante —contesté.

—Entonces dime dónde están nuestros médicos.

Le fui comentando cada posición y me preguntó cuál era la división entre Honduras y Nicaragua. Le expliqué que era el río Coco-Segovia, y me dijo:

—Entonces, chico, ¿cuánto tiempo demoras en ponerlos del otro lado del río?

—Bueno, jefe, seis horas.

—¡Entonces sí podemos! —exclamó.

Esa era su genialidad, su visión y su capacidad para mostrar el camino y vencer. Aquello terminó en 72 horas, con una alocución en la televisión hondureña del presidente, quien, impulsado por la presión popular, extendió por un año más la misión.

El accidente: Fidel y su humildad infinita
Tuve un accidente de tránsito en Honduras, quedé hecho leña. Enviaron un avión a buscarme; de ahí, al Hospital «Hermanos Ameijeiras», en La Habana. Estuve 18 días allí, ya operado y rehabilitándome. Todas las noches venía el coronel Piloto, director del hospital por aquel entonces, a visitarme. Era toda profesionalidad, siempre preguntaba muchos detalles.

Aquello me pareció extraño al quinto día y, con mi jovialidad característica, le dije:

—Hermano, ¿qué haces todos los días aquí? Tú no me quieres tanto.

Entre risas me comentó:

—Nada, hermano, es que debo pasar un parte todos los días al comandante sobre tu recuperación y evolución.
Me desplomé. Cuando se fue Piloto, me quedé con mil imágenes en la mente. Pensaba: qué grande es Fidel, en medio de tantas responsabilidades, en tantas batallas internacionales, en tantos programas para nuestro pueblo, estar pendiente de mí. Solo él, con su compromiso como el más humilde de los cubanos, lo hace. Ese gesto me marcó para toda la vida.

Ahí reafirmé mi decisión de serle Fidel hasta la muerte.

La recuperación: regreso a la misión
Un año después de mi accidente, y aún en plena recuperación, todavía no caminaba. Fue en enero de 2004, en una reunión de trabajo, cuando él chequeaba el número de plazas que se entregarían a los países que serían parte de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Mencionaron a Guatemala, Haití, Nicaragua… y para sorpresa de todos,
cuando tocó Honduras, su pregunta fue:

—Antes de abordar otro tema, ¿cómo sigue el jefe de la Misión de Honduras?

Todos los presentes quedaron atónitos. La doctora Yilian, viceministra del MINREX que atendía la cooperación, respondió:

—Muy bien, comandante, ha evolucionado muy bien.

Él replicó:

—Si está tan bien, ¿por qué no está en Honduras?

Yilian respondió:

—Jefe, hay un vuelo el 23 de enero, y ahí se va.

—Ah —exclamó, y siguió su chequeo.

En la tarde recibí varias llamadas del ministro de Salud y de otros funcionarios que me comunicaban que debía volar el 23 de enero. Ese día llegué a Honduras con mis muletas, que usé por más de seis meses, y comencé de nuevo al frente de la misión.

Pakistán: la preocupación de un padre
Cuando ocurrió el terremoto en Pakistán, muchos miembros del Contingente internacional «Henry Reeve» partieron hacia ese país. Él despidió cada una de las brigadas, explicó lo duro de la tarea, preguntaba cada detalle de lo que llevarían, de su salud, del cuidado a tener; hablaba del frío, de los nuevos retos. Todo eso fue en el Palacio de la Revolución.

Cuando salimos de allí, me dirigí al aeropuerto donde se cargaba un IL-62M con todo lo necesario para la logística de la misión. Cerca de las tres de la madrugada llegó con el general Acevedo a revisar la carga. Insistía mucho en el chocolatín para el frío y otros insumos. Ahí piensas: qué preocupación por los suyos, era como un padre cuidando de sus hijos.

De cada tarea, una lección de vida
Desde que me gradué he ocupado muchas responsabilidades. Todas tienen su encanto, cada una su momento histórico, su porqué; cada una se desarrolla y tiene motivaciones distintas. Cuando llego, no me preocupa cambiar el equipo de trabajo, ni el buró, ni las reglas: eso la vida lo va decidiendo. Me enfoco en transformar, crear, diseñar obras que perduren para bien, obtener resultados, ser útil, preparar la continuidad, y eliminar viejos vicios, impregnar belleza no solo a lo material, sino también al alma.

Pero, siendo muy sincero, haber dirigido la Unidad Central de Cooperación Médica (2006-2008) me permitió una formación muy completa, me acercó a los líderes de la Revolución, me hizo madurar y ser mejor revolucionario.

Solo me queda un sueño por cumplir: abrazar a Raúl. A pesar de estar en múltiples ocasiones en reuniones con él, nunca lo he podido saludar. Está fuerte como Jiquí, así que espero que se cumpla mi deseo.

La tarea más difícil fue cuando dirigí el Hospital Salvador Allende (2008-2012), en la capital. Brindar satisfacción con excelencia, mantener equipamiento con recursos limitados, garantizar procesos formativos, la estabilidad y el seguimiento en consultas y cirugías, las inversiones y la sostenibilidad de esa instalación de más de 120 años, fue un verdadero reto. Pero también lo adoré, porque cerró el círculo de mi carrera administrativa.

Haití: la impronta de Fidel
Desde estos años como jefe de la misión médica cubana en Haití (2023-actualidad), por lo que he estudiado la historia, puedo decirte que Fidel amaba a este país y a su gente. Conocía sus costumbres y su historia, sabía cómo ayudar, estaba al tanto de sus necesidades y prioridades. Insistía en organizar programas para el desarrollo, atendía a sus líderes, y propició una amplia colaboración entre las dos naciones en educación, salud, recursos hidráulicos, pesca, construcción…

En estos días estuve con el expresidente Jean-Bertrand Aristide, quien se refirió a Fidel como su hermano, me contó muchas anécdotas, entre ellas que le impacientaba “la calma haitiana”. Él se reía y reconocía la velocidad con que Fidel andaba; todo debía ser ágil, siempre pensando en sanar un pueblo tan maltratado.

Hoy hemos creado, por primera vez, consultorios médicos comunitarios, programas epidemiológicos para enfrentar arbovirosis y rabia, vertederos rústicos para organizar el medio ambiente que causa muchas enfermedades; inauguramos el primer laboratorio de entomología del país para estudiar la fauna vectorial y estamos en vías de comercializar productos de la biotecnología cubana. Retomamos la Operación Milagro, obra de su genialidad.

Sin dudas, hubiera disfrutado mucho estas cosas, les pondría su siempre útil impronta y nunca apartaría la vista de este tan cercano y amigo pueblo. Y en eso pensamos, (cuando la complejidad del día a día nos exige de un gran esfuerzo), en que cada vida salvada es un mensaje suyo que seguimos cumpliendo.

Para mí, hablar de Fidel es un privilegio: es conversar de quien formó nuestro carácter en una profesión tan noble como ser médico.

Por: Lic. Mylenys Torres Labrada

 

Efrén Acosta Damas

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