
El 29 de abril de 1988 marcó un hito en la historia de la medicina en Cuba con la inauguración, por nuestro comandante en jefe Fidel Castro y el Dr. C. Marcelino Río Torres, del Centro de Microcirugía Ocular.
Desde entonces, ha sido un faro de excelencia, orgullo, innovación y humanismo en la oftalmología cubana, consolidándose como referencia nacional e internacional.
A lo largo de sus 38 años de existencia, el Centro ha realizado contribuciones invaluables en el diagnóstico y tratamiento de afecciones oculares como trastornos refractivos, glaucoma y catarata.
Ha sido escenario de avances científicos que han permitido restaurar la visión a miles de personas, mejorando significativamente su calidad de vida. Además, ha formado a generaciones de especialistas, extendiendo su impacto más allá de las fronteras de la capital y del país.
El Centro de Microcirugía Ocular no solo representa un logro en la asistencia médica y la investigación oftalmológica, sino también un ejemplo del compromiso de Cuba con la salud y el bienestar de su pueblo. Su trayectoria de casi cuatro décadas refleja la visión de un proyecto que combina ciencia, humanismo y solidaridad, consolidando un legado que seguirá inspirando a futuras generaciones de profesionales comprometidos con la salud y el bienestar del pueblo.
Hoy, al conmemorar sus 38 años, celebramos no solo un edificio o una institución, sino la dedicación, el conocimiento y la esperanza que cada paciente ha recibido gracias a este centro insigne de la medicina cubana.
Hoy queremos rendir un homenaje especial a los fundadores que ya no están entre nosotros, cuyo esfuerzo, visión y dedicación sentaron las bases de lo que el Centro es hoy. Su legado permanece vivo en cada intervención, en cada enseñanza y en cada vida iluminada. Gracias a ellos, y al esfuerzo de todos los que continúan su obra, seguimos transformando vidas y ofreciendo esperanza a quienes más lo necesitan.



