Cambios en la consulta: Endocrinología y el cambio climático

Responsable: Tania Izquierdo Pamias

Dpto. Servicios Especiales de Información

Diabetes

El cambio climático y la contaminación del agua, aire y suelo representan una de las mayores amenazas para la salud global en el siglo XXI, impactando profundamente la salud endócrina, una especialidad que ha recibido atención limitada frente a la crisis ambiental. La exposición a temperaturas extremas, el aumento de contaminantes ambientales y la alteración de los ecosistemas afectan la regulación hormonal, exacerbando la prevalencia de trastornos metabólicos y endócrinos, aumentando la incidencia de ciertas condiciones y cambiando la epidemiología de otras.

Entre los múltiples factores están los disruptores endócrinos, como ftalatos, bisfenoles, pesticidas y organoclorados; sustancias químicas capaces de interferir con el sistema hormonal. Estos alteran la función tiroidea, posiblemente causando hipotiroidismo, interfieren con la regulación metabólica teniendo asociación con la diabetes tipo 2, y afectan la fertilidad, incrementando el síndrome de ovario poliquístico.

La evidencia sugiere que, aunque determinar un mecanismo de causalidad directo sigue siendo complejo, factores ambientales y el cambio climático se asocian a enfermedades endócrinas. La última década ha sido la de mayor temperatura registrada; en 2024 se reportó un promedio global 1,6 ºC por encima de niveles preindustriales, superando el límite de 1,5 ºC recomendado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

El estrés térmico crónico provocado por el calentamiento global altera la homeostasis hormonal, reduciendo la producción de hormonas tiroideas e incrementando niveles de cortisol, que en exceso contribuyen a la resistencia a la insulina, acumulación de grasa abdominal y otras disfunciones metabólicas.

Estudios han mostrado que factores como temperatura, contaminación y sustancias químicas perturbadoras del sistema endócrino se asocian con el incremento anual de condiciones como cáncer de tiroides y diabetes. Además, cambios en patrones de enfermedades infecciosas vinculados al cambio climático también influyen en la epidemiología de trastornos endócrinos. La contaminación por ozono se ha asociado a un aumento en admisiones por enfermedades neuroendócrinas, y análisis en más de 1 millón de personas indicaron que los individuos en el cuartil más alto del índice de vulnerabilidad climática presentaron mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 comparado con los del cuartil más bajo.

Finalmente, el cambio climático afecta los ecosistemas agrícolas y puede reducir la disponibilidad de nutrientes esenciales para la función endócrina, como yodo y selenio, afectando de forma desproporcionada a comunidades vulnerables por su nivel socioeconómico, limitada cobertura sanitaria y exposición crónica a contaminantes y climas extremos.

¿Qué dicen los especialistas?

Lea el texto completo en: Cambios en la consulta: Endocrinología y el cambio climático – Medscape – 22 de abril de 2026.

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