
La salud sexual y reproductiva es la base de la salud y el bienestar. Influye en cómo crecemos, cómo establecemos relaciones, cómo tomamos decisiones sobre nuestros cuerpos y nuestro futuro, y cómo apoyamos a las personas que nos rodean. A lo largo de nuestra vida, la salud sexual y reproductiva moldea nuestras experiencias, oportunidades y calidad de vida.
Ya sea que decidamos tener hijos o no, y cuándo, que gestionemos las relaciones y el consentimiento, que apoyemos a un ser querido durante el embarazo y el parto, que busquemos asesorÃa para la fertilidad, que nos protejamos de las infecciones de transmisión sexual o que accedamos a servicios de salud esenciales, la salud sexual y reproductiva forma parte de la vida cotidiana. Estas experiencias afectan no solo a las personas, sino también a las familias, las comunidades y las sociedades.
La salud sexual y reproductiva nos concierne a todos
La salud y los derechos sexuales y reproductivos (SDSR) son fundamentales para la salud, la dignidad y el bienestar a lo largo de la vida. Esto incluye el acceso a información y servicios relacionados con la sexualidad, las relaciones, la anticoncepción, el aborto, la atención a la fertilidad, el embarazo, el parto, las infecciones de transmisión sexual y la protección contra la violencia.

El acceso a la información salva vidas
La mayorÃa de los desafÃos de salud sexual y reproductiva que ponen en peligro la vida son prevenibles.
La evidencia cientÃfica ayuda a los profesionales de la salud, a los responsables de formular polÃticas y a las comunidades a identificar qué funciona, mejorar los servicios y garantizar que los recursos se destinen a intervenciones que salvan vidas y protegen la salud. Los enfoques basados ​​en la evidencia han transformado la atención en áreas que van desde la hemorragia posparto y la infertilidad hasta la salud de los adolescentes y la prevención de la violencia.
Para las personas de todo el mundo, contar con información precisa es esencial para tomar decisiones fundamentadas sobre la salud, las relaciones y los planes de futuro. La información basada en la evidencia ayuda a las personas a comprender sus opciones, proteger su salud y ejercer sus derechos.
Invertir en salud sexual y reproductiva beneficia a todos
Invertir en SDSR reduce las enfermedades y muertes prevenibles, favorece el logro educativo, fortalece la participación en la fuerza laboral y contribuye a crear comunidades y sistemas de salud más resilientes.
Una atención respetuosa y centrada en las personas mejora los resultados de salud, refuerza la confianza en los sistemas sanitarios y ayuda a garantizar que nadie se quede atrás. Esto es especialmente importante para los adolescentes, las mujeres y las niñas, las personas que enfrentan problemas de fertilidad, los supervivientes de violencia y aquellos que encuentran barreras sociales o económicas para acceder a la atención.
El Mes Mundial de la Salud Sexual y Reproductiva es una oportunidad para profundizar en un ámbito de la salud que nos afecta a todos.
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