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La interrupción de servicios de salud durante la pandemia por COVID-19 amenaza la eliminación de la hepatitis en América Latina y el Caribe

Una encuesta recientemente realizada por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) indica que la pandemia de COVID-19 ha afectado el diagnóstico y tratamiento de las infecciones virales por hepatitis B y C en América Latina y el Caribe, lo que ha frenado el avance hacia la meta de eliminar estas enfermedades infecciosas para 2030.

Esta encuesta se llevó a cabo previo al Día Mundial de contra la Hepatitis, el 28 de julio, el cual se reconoce anualmente para aumentar la conciencia sobre las hepatitis virales, un grupo de enfermedades infecciosas que provocan la inflamación del hígado y pueden provocar cirrosis y cáncer hepático.

En las Américas, unos 5,4 millones de personas viven con hepatitis B, mientras que 4,8 millones están infectados con hepatitis C. Este año, la campaña se centra en el objetivo de la OPS/OMS de eliminar las hepatitis B y C para 2030, con el lema «la hepatitis no puede esperar».

«La eliminación de las infecciones por hepatitis virales B y C para 2030 es un objetivo alcanzable para mejorar la salud y el bienestar en toda América», afirmó la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne. «Sin embargo la pandemia ha frenado nuestros avances. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para mantener el paso en la eliminación de la hepatitis. Las personas que viven con hepatitis virales no pueden esperar».

La encuesta de la OPS/OMS, conocida como la Encuesta nacional de pulso sobre la continuidad de los servicios sanitarios esenciales durante la pandemia de COVID-19, indica que más de la mitad de los 18 países de América Latina y el Caribe encuestados informaron tener algún nivel de interrupción en el diagnóstico y el tratamiento de las hepatitis B y C. El 17% de los países encuestados informaron de interrupciones graves que afectaron principalmente los nuevos diagnósticos y tratamientos.

Ante estas interrupciones, la OPS/OMS ha renovado su exhorto a los países para que mantengan los servicios de testeo, prevención, vacunación y tratamiento de hepatitis y los integren en la atención primaria de salud. La OPS/OMS también recomienda que todos los recién nacidos sean vacunados contra la hepatitis B y que reciban al menos dos dosis adicionales de la vacuna en el plazo de un año después del nacimiento para estar protegidos de por vida.

Las estimaciones de la OMS sobre la hepatitis viral C indican que cada año se producen 67 mil nuevas infecciones y 84 mil muertes en las Américas. Los antivirales pueden curar a más del 95% de los infectados por hepatitis C, pero sólo el 22% de los infectados crónicos están diagnosticados y sólo el 18% de ellos han recibido tratamiento.

Los datos de la OMS también muestran que se producen alrededor de 10 mil nuevas infecciones de hepatitis B y 23 mil muertes anualmente en las Américas. Sólo un 18% de las personas que viven con hepatitis B han sido diagnosticadas y sólo un 3% de ellas reciben tratamiento.

«La hepatitis es una enfermedad grave pero muy tratable», matizó la doctora Etienne. «Sin embargo, estamos muy lejos de garantizar que todas las personas con hepatitis estén recibiendo los servicios que podrían representar su recuperación. No podemos permitirnos descuidar la hepatitis».

«La vacunación ha permitido eliminar la transmisión de la hepatitis B en la primera infancia en las Américas, pero las tasas de vacunación infantil también han disminuido, lo que pone en peligro ese logro», continuó. «No podemos permitir que nuestros avances se erosionen».

El Fondo Estratégico de la OPS ha ayudado a algunos países a acceder a los antivirales de acción directa (AAD) capaces de curar la hepatitis C en tres meses. Sin embargo, varios países no están ampliando el tratamiento porque los precios siguen siendo una barrera para muchas personas.

En 2019, la OPS lanzó su Iniciativa de Eliminación para acabar con más de 30 enfermedades infecciosas en la región para 2030, entre ellas las hepatitis virales. Para lograrlo, los sistemas de salud deben garantizar el acceso a las pruebas y al tratamiento para todas las personas con hepatitis virales, así como a medidas preventivas como la vacunación.

Certezas de la COVID-19 tras 16 meses en Cuba

Durante más de16 meses los profesionales de la salud del país han lidiado con el enorme reto que representa la pandemia de la COVID-19, que puso a prueba las capacidades de los sistemas sanitarios del mundo en materia de diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes.

Aún son muchas las interrogantes que se ciñen acerca del SARS-CoV-2, a pesar de que la ciencia da pasos agigantados en aras de conocerlo y poder controlar los constantes rebrotes.

Sobre algunas de las certezas que se tienen de este patógeno, altamente transmisible, el doctor Narciso Argelio Jiménez Pérez, especialista en Medicina Interna, Intensiva y Emergencia, e infectólogo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), ofreció algunas declaraciones.

COVID-19: más que un catarro

Luego de tantos meses, diagnosticar un paciente COVID-19 por sus manifestaciones clínicas resulta complicado, porque el resto de las enfermedades no han dejado de existir y en este contexto de pandemia hay síntomas distinguibles, pero otros son muy comunes.

No obstante, si se piensa solo en manifestaciones respiratorias se dejarían de diagnosticar muchos casos, porque hay personas que solo manifiestan mareos y diarrea antes de la fiebre, mientras que otros pueden tener escalofríos, dolor de garganta o lesiones en la piel. Estas últimas aparecen en momentos diferentes de la evolución de la enfermedada partir de varios patrones.

Una investigación realizada en el IPK –para medir el impacto del coronavirus en egresados de la institución– evidenció que el 47 por ciento de los pacientes tuvieron un patrón maculopapular (conocido como rash y parecido al del dengue)que puede aparecer hasta tres semanas después de la infección.

Existe otro patrón que surge de manera más temprana y simulala varicela, aunque se diferencia en que todas las lesiones son del mismo tamaño.También están los habones urticarianos (como si estuvieran intoxicados) y lesiones violáceas en la piel ovasculitis, las cuales pueden resultar indistinguibles debido a las múltiples causas de la inflamación de los vasos pequeños.

El SARS-CoV-2 es un virus sistémico

Está demostrado que el SARS-COV-2 está presente en muchos órganos. Las manifestaciones respiratorias son más comunes al ser el aparato respiratorio la puerta de entrada al organismo, aunque existen receptores en todos los sistemas por los cuales entra a la célula y se une a ella.

A pesar de que más del 80 por ciento de los infectados eliminan el virus de su organismo, muchos llegan a la convalecencia manteniendo síntomas de la enfermedad y secuelas tanto neurológicas, pulmonares, cardiovasculares, renales y psicológicas que pueden extenderse durante seis meses o por más de un año.

Los convalecientes no son inmunes

Existen evidencias científicas de que las personas recuperadas pueden reinfectarse, riesgo que aumenta con la aparición de nuevas variantes genéticas.

A partir del seguimiento a los convalecientes se ha evidenciado que muchos no desarrollan anticuerpos frente al virus, sin embargo tienen respuesta de memoria de linfocitos B y T,que de ponerse en contacto con él se reactiva la respuesta de anticuerpos.

El SARS-COV-2 ha cambiado

En el país hay un empeoramiento en cuanto a la incidencia de la enfermedad, lo que hace que aumenten los casos graves, críticos y los fallecidos. En este incremento influye la presencia de las variantes Beta y Delta que son más transmisibles y provocan cuadros más graves de la enfermedad, lo que pudiera explicar los fallecimientos de personas jóvenes y sin comorbilidades.

Las mutaciones son modificaciones que realiza el virus para mejorar su eficacia al adherirse al receptor e infectar a un mayor número de células, por lo que las personas tienen más carga viral y eso incrementa la probabilidad de una evolución menos favorable.

Aunque la variante puede ser muy virulenta, si se cumple con el uso correcto de la mascarilla sanitaria y las medidas higiénicas y de distanciamiento, es más difícil que se propague porque existen barreras de contención.Por lo general, las personas ven en el otro la responsabilidad del cuidado y eso es algo quenos corresponde a todos.

La evolución de los pacientes también se ha modificado

La COVID-19 es una enfermedad viral que funciona por fases, es decir, tiene una primera semana que se conoce como de replicación viral o infección temprana y luego viene otra semana donde aparece la neumonía, las complicaciones y la gravedad.

Teníamos marcado que alrededor de los ocho días las personas infectadas que iban a presentar una peor evolucióncomenzaban con disnea, saturación de oxígeno, además de los síntomas habituales. Para los 10 días se trasladaban a terapia intensiva con una respuesta inflamatoria exacerbada y a las 48 horas iniciaban con ventilación mecánica. Sin embargo, ese orden cronológico se ha modificado.

Hemos tenido pacientes que al día 13 o 14 –cuando se supone que el organismo realizó la seroconversión al desarrollar anticuerpos contra el virus–transitan hacia formas graves de manera tardía, por lo que no tienen un comportamiento igual y el virus se replicó más en ellos, de ahí que su evolución sea menos favorable.

La detección temprana y el estado clínico de los pacientes marcan la diferencia

Nosotros no tratamos una PCR (Reacción en la Cadena de la Polimerasa), sino a una persona, esa es la prueba confirmatoria por excelencia y forma parte de los exámenes complementarios, pero lo fundamental es el pensamiento médico y las evidencias clínicas y epidemiológicas de COVID-19, más cuando se trata de contactos de casos confirmados.

Es determinante acudir a las instituciones de salud ante cualquier síntoma, y es que en el desarrollo de una enfermedad infecciosa influyen muchos factores: el agente, el estado de la persona, sus comorbilidades y las circunstancias ambientales y socioeconómicas que ubican a los pacientes en una posición de ventaja o desventaja.

Asimismo, estas condicionantes repercuten en la posibilidad de una recaída,  al evidenciarse mejoría y luego volver al punto inicial –proceso que ocurre con otras enfermedades como el paludismo–, también puede ocurrir una recrudescencia al mantenerse en un punto medio y después empeorar, además de la mencionada reinfección con el SARS-CoV-2.

Esta reinfección puede ocurrir como mínimo a los tres meses de padecerlo y no es el caso de las PCR persistentes. Una persona puede tener una primera PCR evolutiva negativa, luego realizarse otra y encontrarse positiva y resulta normal, pues esas pruebas detectan ácidos nucleicos del virus y la media de negativización es 21 días. Para considerarse una PCR como persistente debe mantenerse por un periodo superior a ese tiempo.

Heberbiovac HB: principal logro de la biotecnología cubana contra la hepatitis

A propósito de celebrarse hoy el Día Mundial contra la Hepatitis, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dio a conocer que cada año ocurren en la región 10 mil nuevas infecciones por el virus de la hepatitis B y 23 mil muertes; solo el 18 por ciento de las personas llega a diagnosticarse y de ellas, apenas el tres por ciento recibe tratamiento.

De igual forma, las estimaciones más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que en las Américas se producen cada año 67 mil nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C y 84 mil muertes; solo el  22 por ciento de las personas con hepatitis C crónica llega a diagnosticarse y de ellas, solo el 18 por ciento reciben tratamiento.

Esta realidad dista mucho del escenario cubano, donde se cuenta con un Plan Estratégico Nacional para la prevención y control de las Infecciones de Transmisión Sexual, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y las hepatitis, y se trabaja para eliminar las causadas por los virus B y C en consonancia con la iniciativa lanzada por la OPS de poner fin a más de 30 enfermedades infecciosas en la región para 2030.

No obstante, uno de los mayores logros en este empeño resultó Heberbiovac HB, vacuna cubana recombinante contra la hepatitis B obtenida en 1989 por un grupo de científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Está precalificada por la OMS, integra el Programa Nacional de Inmunización desde 1992 y protege a toda la población menor de 40 años de edad.

Heberbiovac HB posibilitó  que en fecha tan temprana como el año 2000 no hubiese reportes de la enfermedad en los niños de entre 0 a 5 años de edad y para 2005 se había eliminado en los infantes y adolescentes hasta 15 años. Resultados que hoy se mantienen, a la vez que se trabaja de conjunto con la OPS para certificar que la Isla erradicó la transmisión de la hepatitis B de la madre al hijo. Sin embargo, cuatro décadas atrás la realidad era muy diferente.

Hepatitis B y la necesidad de una vacuna propia

En los años 80 la hepatitis era un problema de salud en Cuba como en otros países de la región. Existía alta prevalencia de la hepatitis tipo B y anualmente se diagnosticaban miles de casos, rememoró el Doctor en Ciencias Biológicas Eduardo Pentón Arias, uno de los artífices de la vacuna cubana.

La enfermedad empieza de forma aguda similar a otras formas de las hepatitis virales, a partir de los seis meses se hace crónica, puede durar toda la vida o derivar en cirrosis, insuficiencia hepática, carcinoma hepatocelular o incluso en la muerte, advirtió el también Investigador Titular del CIGB y Profesor Titular de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

La hepatitis B se transmite a través de la sangre contaminada, siendo frecuente durante las relaciones sexuales y de la madre al hijo en el momento del parto, por lo que muchos niños al salir de la maternidad ya estaban contagiados.

Para aquel momento, señaló el especialista de II grado en Bioquímica Clínica,  se utilizaba la vacuna producida a partir de la sangre de individuos contaminados. El virus se procesaba para que no resultara infectivo y se empleaba como antígeno para prevenir el padecimiento.

Debido a los inconvenientes que provocaba la sangre, en 1986 la compañía estadounidense Merck Sharp and Dohme obtuvo la aprobación para uso en humanos de Recombivax HB, primera vacuna desarrollada por medio de ingeniería genética en el mundo, lograda a partir de la modificación de células de levadura de pan.

A su vez, SmithKline Beecham, perteneciente al grupo británico GlaxoSmithKline, también desarrolló en ese año Engerix B, pero la producción y comercialización de los fármacos no estaba accesible a muchas personas y naciones por sus altos precios; de ahí que los científicos cubanos buscaron su propia vía para lograr la vacuna, que se convirtió en el segundo logro del CIGB, luego de la obtención del Interferón.

Durante los años 80 un pequeño grupo de investigadores dirigido por el doctor Luis Herrera –al cual pertenecía la doctora Verena Muzio hoy directora de Investigaciones Clínicas de la institución– se encargó de la ingeniería genética y otro equipo bajo el mando del propio Pentón Arias estuvo al frente de la obtención y producción del antígeno de superficie de la hepatitis B.

Por vía recombinante se produjo este antígeno, la información genética del virus se transfirió a la levadura Pichia Pastori, que hasta ese momento solo se había utilizado para la experimentación en laboratorios, pero demostró un rendimiento más rápido y superior a la Saccharomyces cerevisiae empleada por las compañías extranjeras, detalló el especialista.

Tres años después de la primera vacuna recombinante del mundo, Cuba también tenía la suya. Actualmente se aplica en los primeros días de nacidos y todos los infantes cubanos están inmunizados contra esa dolencia.

El miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba explicó que se trata de que las madres estén vacunadas para que no adquiera la enfermedad y se la transmitan al bebé, pero si ya el virus está circulando se realiza, igualmente, la inmunización neonatal para evitar que los niños salgan de la maternidad infectados y así ganarle la carrera.

Hay personas que no realizan la seroconversión, es decir, que no despiertan anticuerpos y son susceptibles a enfermarse, pero debido a la inmunidad poblacional generada a partir de las altas coberturas de vacunación están protegidas, subrayó.

El CIGB también posee HeberNasvac, vacuna terapéutica recombinante contra la infección crónica por el virus de la hepatitis B, una vez establecida, y para la prevención de sus consecuencias potenciales como la cirrosis hepática, insuficiencia hepática crónica y hepatocarcinoma primario.

La vacuna en 2015 obtuvo el registro sanitario por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED). Se administra por vía nasal, combinando algunas dosis por vía subcutánea a partir de una mezcla del antígeno de superficie con el antígeno de la nucleocápsida del virus de la hepatitis B.

Años atrás, en 2009, el CECMED registró, además, el PEG-Heberon, fármaco dirigido al tratamiento de pacientes con hepatitis C o B crónica, coinfectados con VIH, así como quienes recibieron un trasplante hepático.

PEG-Heberon en combinación con ribavirina se considera una de las opciones más ventajosas para cualquier paciente diagnosticado con hepatitis C crónica. Aproximadamente entre 70 y 85 por ciento de los infectados con genotipos 2 o 3 del virus logran respuesta virológica sostenida con 24 semanas de tratamiento. En cambio, solo se alcanza en el 50 por ciento de los infectados con genotipos 1 o 4 tratados durante 48 semanas.

Hepatitis: una enfermedad en contexto

Cuando se habla de hepatitis se alude a la inflamación del hígado causada por varios factores y los más frecuentes están asociados a infecciones con los virus A, B, C, D y E, además pueden ser provocadas por fármacos y alcohol, enfermedades autoinmunes, trastornos metabólicos e infecciones por otros virus y bacterias.

La Doctora en Ciencias Médicas Mirtha Infante Velázquez, presidenta de la Sociedad Cubana de Gastroenterología, explicó que los virus A y E son los responsables de las hepatitis agudas epidémicas, transmitidas a través del agua o alimentos contaminados, y en la mayoría de los casos los pacientes se recuperan sin presentar secuelas y en un pequeño porcentaje desarrollan formas graves.

Expresó que el virus A se transmite en el momento de la incubación y cuando aparecen los síntomas la persona ya no es capaz de enfermar a otras, de ahí la importancia de mantener las medidas higiénicas en todo momento, principalmente el lavado de manos, la higiene de los alimentos y no compartir artículos personales.

Mientras que los virus B, C y D provocan tanto hepatitis agudas como crónicas, por lo que algunos pacientes evolucionan hacia una cirrosis o un cáncer de hígado, siendo la cirrosis la novena causa de muerte en el país y según reportes internacionales las complicaciones asociadas a este padecimiento han elevado la mortalidad durante la pandemia de la COVID-19, señaló.

La también Investigadora Titular y especialista del Instituto de Gastroenterología dijo que los virus B, C y D se transmiten fundamentalmente a través de transfusiones de sangre, instrumental médico y artículos de uso personal contaminados, de la madre al hijo y por relaciones sexuales no protegidas, aunque estas últimas vías son más eficientes para el virus B. Aunque en Cuba desde hace varios años se analizan las transfusiones para que la sangre sea segura y evitar posibles infecciones.

Con respecto a la hepatitis por el virus D, Infante Velázquez detalló que es la menos frecuente en el país, y en relación con la enfermedad provocada por el B explicó que el 10 por ciento de los infectados desarrollan una hepatitis crónica y en cuanto al C es el 90 por ciento; de ahí que estos pacientes son los que necesitan tratamiento con antivirales.

A pesar de que muchos pacientes transitan la enfermedad de manera asintomática, la gastroenteróloga enumeró que pueden manifestar cansancio, malestar general, náuseas, pigmentación amarilla de la piel, orinas oscuras y deposiciones blancas o amarillentas.

En algunos casos, mencionó, se identifica la hepatitis a partir de la realización de ultrasonidos, a través de pruebas del hígado elevadas o análisis por causas ajenas a este padecimiento.

Asimismo, en todas las regiones del territorio nacional existen laboratorios para confirmar la enfermedad a través de pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) por vía sanguínea y estuches de diagnóstico desarrollados por el Centro de InmunoEnsayo con la tecnología SUMA.

En medio del complejo escenario ante la pandemia de la COVID-19, erradicar las hepatitis de cara al 2030 sigue siendo una de las apuestas del sistema de salud cubano, para lo cual se estudian las embarazadas, se garantiza la vacunación de los infantes al nacer y se brinda asistencia médica a los pacientes infectados.

Nota informativa sobre la COVID-19 en Cuba: 28 de julio

Al cierre del día de ayer, 27 de julio, Cuba reportó 9 mil 323 nuevos casos de COVID-19, 68 fallecidos y 8 mil 016 altas médicas, de acuerdo con la información ofrecida por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en su parte diario.

La autoridad sanitaria cubana informó que se encuentran ingresados para vigilancia clínica epidemiológica 84 mil 684 pacientes, sospechosos 37 mil 459, en vigilancia 3 mil 632 y confirmados activos 43 mil 593.

Para COVID-19 se estudiaron 51 mil 209 muestras, resultando 9 mil 323 positivas. El país acumula 6 millones 360 mil 992 muestras realizadas y 358 mil 378 positivas.

De los 9 mil 323 casos diagnosticados:

– 9259 fueron contactos de casos confirmados
– 19 tiene fuente de infección en el extranjero
– 45 no tienen fuente de infección precisada
– 4,0% (372) de los casos positivos fue asintomático
– Sexo femenino: 5031, sexo masculino: 4292

De los 358 mil 378 pacientes diagnosticados con la enfermedad se encuentran ingresados 43 mil 593, de ellos 43 mil 243 con evolución clínica estable. Hasta el momento se reportan 2 560 fallecidos (68 en el día), dos evacuados, 54 retornados a sus países y 312 mil 169 pacientes recuperados (8 mil 016 altas en el día). Se atienden en las terapias intensivas 350 pacientes confirmados, de ellos 149 en estado crítico y 201 en estado grave.

Residencia por provincia y municipios de los casos confirmados:

Pinar del Río: 228 casos

  • Consolación del Sur: 11 (contactos de casos confirmados).
  • Guane: 24 (contactos de casos confirmados).
  • La Palma: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Los Palacios: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Mantua: 5 (4contactos de casos confirmados y 1 sin fuente de infección precisada).
  • Minas de Matahambre: 30 (contactos de casos confirmados).
  • Pinar del Río: 90 (contactos de casos confirmados).
  • San Juan y Martínez: 14 (contactos de casos confirmados).
  • San Luis: 29 (contactos de casos confirmados).
  • Sandino: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Viñales: 9 (contactos de casos confirmados).

Artemisa: 326 casos

  • Alquízar: 9 (contactos de casos confirmados).
  • Artemisa: 71 (contactos de casos confirmados).
  • Bahía Honda: 52 (contactos de casos confirmados).
  • Bauta: 18 (contactos de casos confirmados).
  • Caimito: 20 (contactos de casos confirmados).
  • Candelaria: 11 (contactos de casos confirmados).
  • Guanajay: 19 (contactos de casos confirmados).
  • Güira de Melena: 17 (contactos de casos confirmados).
  • Mariel: 13 (contactos de casos confirmados).
  • San Antonio de los Baños: 52 (contactos de casos confirmados).
  • San Cristóbal: 44 (contactos de casos confirmados).

La Habana: 1 583 casos

  • Arroyo Naranjo: 150 (contactos de casos confirmados).
  • Boyeros: 157 (contactos de casos confirmados).
  • Centro Habana: 128 (126 contactos de casos confirmados y 2 importados).
  • Cerro: 75 (contactos de casos confirmados).
  • Cotorro: 8 (7 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • Diez de Octubre: 141 (contactos de casos confirmados).
  • Guanabacoa: 67 (contactos de casos confirmados).
  • Habana del Este: 126 (125 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • Habana Vieja: 54 (53 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • La Lisa: 175 (contactos de casos confirmados).
  • Marianao: 173 (170 contactos de casos confirmados y 3 importados).
  • Playa: 157 (contactos de casos confirmados).
  • Plaza de la Revolución: 89 (87contactos de casos confirmados y 3 importados).
  • Regla: 19 (18 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • San Miguel del Padrón: 64(contactos de casos confirmados).

Mayabeque: 404 casos

  • Batabanó: 121 (contactos de casos confirmados).
  • Bejucal: 11 (contactos de casos confirmados).
  • Güines: 43 (28 contactos de casos confirmados y 15 sin fuente de infección precisada).
  • Jaruco: 17 (contactos de casos confirmados).
  • Madruga: 22 (19contactos de casos confirmados y 3 sin fuente de infección precisada).
  • Melena del Sur: 25 (contactos de casos confirmados).
  • Nueva Paz: 13 (12 contactos de casos confirmados y 1 sin fuente de infección precisada).
  • Quivicán: 17 (contactos de casos confirmados).
  • San José de las Lajas: 50 (48 contactos de casos confirmados y 2 sin fuente de infección precisada).
  • San Nicolás de Bari: 35 (contactos de casos confirmados).
  • Santa Cruz del Norte: 50 (contactos de casos confirmados).

Matanzas: 1 314 casos

  • Calimete: 91 (contactos de casos confirmados).
  • Cárdenas: 158 (contactos de casos confirmados).
  • Ciénaga de Zapata: 27 (contactos de casos confirmados).
  • Colón: 47 (contactos de casos confirmados).
  • Jagüey Grande: 206 (contactos de casos confirmados).
  • Jovellanos: 143 (contactos de casos confirmados).
  • Limonar: 50 (contactos de casos confirmados).
  • Los Arabos: 71 (contactos de casos confirmados).
  • Martí: 67 (contactos de casos confirmados).
  • Matanzas: 139 (contactos de casos confirmados).
  • Pedro Betancourt: 114 (contactos de casos confirmados).
  • Perico: 78 (contactos de casos confirmados).
  • Unión de Reyes: 123 (contactos de casos confirmados).

Cienfuegos: 887 casos

  • Abreus: 68 (contactos de casos confirmados).
  • Aguada de Pasajeros: 148 (contactos de casos confirmados).
  • Cienfuegos: 479 (478 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • Cruces: 26 (contactos de casos confirmados).
  • Cumanayagua: 21 (contactos de casos confirmados).
  • Lajas: 42 (contactos de casos confirmados).
  • Palmira: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Rodas: 99 (contactos de casos confirmados).

Villa Clara: 415 casos

  • Caibarién: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Camajuani: 15 (contactos de casos confirmados).
  • Cifuentes: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Corralillo: 13 (contactos de casos confirmados).
  • Encrucijada: 3 (contactos de casos confirmados).
  • Manicaragua: 59 (contactos de casos confirmados).
  • Placetas: 15 (contactos de casos confirmados)
  • Quemado de Güines: 16 (contactos de casos confirmados).
  • Ranchuelo: 30 (contactos de casos confirmados).
  • Remedios: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Sagua la Grande: 64 (contactos de casos confirmados).
  • Santa Clara: 185 (184 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • Santo Domingo: 5 (contactos de casos confirmados).

Sancti Spíritus: 219 casos

  • Cabaiguán: 35 (contactos de casos confirmado)
  • Fomento: 22 (contactos de casos confirmado)
  • Jatibonico: 34 (contactos de casos confirmado)
  • La Sierpe: 3 (contactos de casos confirmado)
  • Sancti Spíritus: 60 (57 contactos de casos confirmado y 3 sin fuente de infección precisada)
  • Taguasco: 45 (contactos de casos confirmado)
  • Trinidad: 14 (12 contactos de casos confirmado  y 2 sin fuente de infección precisada)
  • Yaguajay: 6 (contactos de casos confirmado)

Ciego de Ávila: 766 casos

  • Baraguá: 22 (contactos de casos confirmados).
  • Bolivia: 1 (importado).
  • Chambas: 34 (contactos de casos confirmados).
  • Ciego de Ávila: 419 (417 contactos de casos confirmados y 2 importados).
  • Ciro Redondo: 130 (contactos de casos confirmados).
  • Majagua: 21 (contactos de casos confirmados).
  • Morón: 139 (contactos de casos confirmados).

Camagüey: 361 casos

  • Camagüey: 201 (contactos de casos confirmados).
  • Céspedes: 24 (contactos de casos confirmados).
  • Esmeralda: 32 (contactos de casos confirmados).
  • Florida: 36 (35 contactos de casos confirmados y 1 importado).
  • Guáimaro: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Jimaguayú: 9 (contactos de casos confirmados).
  • Minas: 4 (contactos de casos confirmados).
  • Najasa: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Nuevitas: 16 (contactos de casos confirmados).
  • Sibanicú: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Sierra de Cubitas: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Vertientes: 26 (contactos de casos confirmados).

Las Tunas: 295 casos

  • Colombia: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Majibacoa: 9 (8 contactos de casos confirmados y 1 sin fuente de infección precisada).
  • Jesús Menéndez: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Puerto Padre: 16(contactos de casos confirmados).
  • Las Tunas: 260 (contactos de casos confirmados).

Granma: 175 casos

  • Bartalomé Masó: 1 (contacto de caso confirmado).
  • Bayamo: 42 (contactos de casos confirmados).
  • Buey Arriba: 1(contacto de caso confirmado).
  • Campechuela: 7 (contactos de casos confirmados).
  • Guisa: 24 (contactos de casos confirmados).
  • Jiguaní: 6 (contactos de casos confirmados).
  • Manzanillo: 44 (contactos de casos confirmados).
  • Niquero: 8 (contactos de casos confirmados).
  • Río Cauto: 30 (contactos de casos confirmados).
  • Yara: 12 (contactos de casos confirmados).

Holguín: 864 casos

  • Antilla:6 (contactos de casos confirmados).
  • Báguanos: 12 (5 contactos de casos confirmados y 7 sin fuente de infección precisada).
  • Banes: 17 (contactos de casos confirmados).
  • Cacocum: 9 (contactos de casos confirmados).
  • Calixto García: 27 (26 contactos de casos confirmados y 1 sin fuente de infección precisada).
  • Cueto: 43 (contactos de casos confirmados).
  • Gibara: 7 (6 contactos de casos confirmados y 1 sin fuente de infección precisada).
  • Holguín: 491 (490contactos de casos confirmados y1 importado).
  • Mayarí: 72 (contactos de casos confirmados).
  • Moa: 85 (contactos de casos confirmados).
  • Rafael Freyre: 34 (contactos de casos confirmados).
  • Sagua de Tánamo: 49 (contactos de casos confirmados).
  • Urbano Noris: 12 (contactos de casos confirmados).

Santiago de Cuba: 550 casos

  • Contramaestre: 26 (contactos de casos confirmado).
  • Guamá: 10 (contactos de casos confirmados).
  • Segundo Frente: 21 (contactos de casos confirmados).
  • Tercer Frente: 5 (contactos de casos confirmados).
  • Mella: 40 (contactos de casos confirmados).
  • Palma Soriano: 15 (14 contactos de casos confirmados y 1 sin fuente de infección precisada).
  • San Luis: 56 (55 contactos de casos confirmados y  1 sin fuente de infección precisada).
  • Santiago de Cuba: 336 (330 contactos de casos confirmados y 6 sin fuente de infección precisada).
  • Songo la Maya: 41 (contactos de casos confirmados).

Guantánamo: 936 casos

  • Baracoa: 18 (contactos de casos confirmados).
  • Caimanera: 1 (contacto de caso confirmado).
  • El Salvador: 54 (contactos de casos confirmados).
  • Guantánamo: 816 (contactos de casos confirmados).
  • Imías: 2 (contactos de casos confirmados).
  • Manuel Tames: 45 (contactos de casos confirmados).

COVID-19 en el mundo

Hasta el 27 julio se reportan 190 países y 32 territorios con casos de COVID-19, ascienden a 195 millones 911 mil 108 los casos confirmados (+ 569 mil 607) con 14 millones 99 mil 262 casos activos y 4 millones 192 mil 146 fallecidos (+ 9 mil 380) para una letalidad de 2,14% (=).

En la región de las Américas se reportan 77 millones 255 mil 199 casos confirmados (+ 149 mil 974), el 39,43% del total de casos reportados en el mundo, con 7 millones 149 mil 556 casos activos y 2 millones 16 mil 403 fallecidos (+ 2 mil 709) para una letalidad de 2,61% (=).

Más información:

– Infomed. Infecciones por coronavirus. COVID-19

Científicos hallan el denominador común para todos los cánceres

En una nueva investigación publicada este mes en la revista especializada Cancer Cell, científicos del Instituto de Investigación Lunenfeld-Tanenbaum -LTRI-, parte de Sinai Health, han conseguido dividir todos los tipos de cáncer en dos grupos según la presencia o ausencia de una proteína asociada a estos a la que han bautizado como Yes-Associated Protein, o sencillamente YAP.

Rod Bremner, científico principal de LTRI, explica que lo que han descubierto es que todos los cánceres tienen como denominador común la llamada proteína YAP, ya se encuentre o no desactivada en el tumor, y que este estado de activación o latencia, es lo que condiciona que los distintos cánceres presenten diferentes sensibilidades o resistencias a los diferentes medicamentos o tratamientos.

YAP juega un papel importante en la formación de tumores malignos porque es un importante regulador de la vía de señalización del hipopótamo, declara el científico.

Un interruptor tumoral

“YAP no sólo se encuentra activado o desactivado, sino que presenta efectos opuestos a favor o en contra del cáncer en ambos contextos», continúa Bremner. «Por lo tanto, los cánceres YAP-on -en los que la proteína se encuentra activada- necesitan a YAP para crecer y sobrevivir. Por el contrario, los cánceres YAP-off dejan de crecer cuando activamos YAP”.

De hecho, muchos cánceres YAP-off son muy letales. En su nueva investigación, la cual se publica bajo el título Binary pan-cancer classes with distinct vulnerabilities defined by pro- or anti-cancer YAP/TEAD activity, Bremner y sus colegas del Roswell Park Comprehensive Cancer Center de Buffalo, en Nueva York, muestran que algunos cánceres como el de próstata o pulmón pueden saltar de un estado YAP-on a un estado YAP-off para resistir los tratamientos.

Así, cuando las células cancerosas se cultivan en una placa de un laboratorio, flotan o se adhieren. El equipo de investigadores descubrió que YAP es el regulador maestro de la flotabilidad de una célula, donde todas las células flotantes son YAP-off y todas las células pegajosas son YAP-on.

“Es bien sabido que los cambios en el comportamiento adhesivo de un tumor están asociados con la resistencia a los medicamentos, por lo que nuestros hallazgos sitúan a YAP en el centro de este comportamiento”, detalla el científico.

“Las terapias que abordan estos cánceres podrían tener un efecto profundo en la supervivencia del paciente”, añade Joel Pearson, becario postdoctoral en el Laboratorio de Bremner y coautor del artículo.

“Esta regla binaria y simple que descubrimos podría exponer diversas estrategias para tratar muchos tipos de cáncer que caen en las superclases YAP-off o YAP-on”, continúa.

“Además, dado que los cánceres saltan entre estos dos estados para evadir la terapia, tener formas de tratar los estados YAP-off y YAP-on podría convertirse en un enfoque general para evitar que el cáncer cambie para resistir los tratamientos farmacológicos”, sentencia con la esperanza de que al deducir las vulnerabilidades comunes para estos tipos de cáncer, sea posible desarrollar nuevos enfoques terapéuticos.

Tomado de National Geographic.

Vea el artículo en: Pearson JD, Huang K, Pacal M, et al. Binary pan-cancer classes with distinct vulnerabilities defined by pro- or anti-cancer YAP/TEAD activity. Cancer Cell. 2021. doi: 10.1016 / j.ccell.2021.06.016

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