Desde la OPS

Las Américas fortalecen sus capacidades de regulación de ensayos clínicos con apoyo de la AEMPS y la OPS

Unos 70 funcionarios pertenecientes a 12 agencias y organismos reguladores de la región de las Américas participaron de un nuevo encuentro virtual del Foro Regional de Reguladores de Ensayos Clínicos organizado por la Organización Panamericana de las Salud (OPS/OMS).

El encuentro tuvo como eje central el intercambio de estrategias para las inspecciones de Buenas Prácticas Clínicas (BPC) dirigidas a investigadores clínicos y a patrocinadores de los ensayos clínicos. La reunión contó con la participación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que presentó sus procedimientos de inspección y compartió los aprendizajes derivados de su experiencia.

La Dra. Susy Yeshika Olave-Quispe, inspectora de la AEMPS, presentó el trabajo de la AEMPS y su coordinación con la Agencia Europea de Medicamentos. España autoriza anualmente más de 800 ensayos clínicos y desarrolla inspecciones antes, durante o después de la realización de los ensayos clínicos. Durante su presentación detalló las diferencias entre las inspecciones realizadas a investigadores clínicos y a los patrocinadores y las organizaciones de investigación por contrato y enfatizó que las inspecciones de BPC deben seguir un enfoque basado en el riesgo y proporcionalidad para la realización de un ensayo clínico.

Como parte del encuentro, la sesión contó asimismo con las presentaciones de la Dra. Fanny Kataife de la ANMAT (Argentina) y la Dra. Diadelis Remirez Figueredo del CECMED (Cuba) que expusieron sus propios avances en la fiscalización de BPC a investigadores clínicos y a patrocinadores respectivamente, y su alineación con los estándares internacionales del ICH.

Los presentadores coincidieron en que las inspecciones de BPC constituyen un elemento fundamental para garantizar la calidad de los ensayos clínicos y por tanto la eficacia y seguridad de los medicamentos comercializados.

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Cooperación de la Unión Europea impulsa proyectos clave para la salud en Cuba

La Unión Europea es uno de los principales socios de la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) para la cooperación en la Región de las Américas. En el caso de Cuba, su apoyo ha sido clave para dar respuesta a necesidades prioritarias de salud, especialmente entre poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Esta colaboración ha cobrado mayor relevancia en el contexto actual, marcado por dificultades económicas y energéticas que han impactado diversos sectores de la sociedad, incluido el de la salud, así como por emergencias asociadas a desastres de origen natural. Tales factores han contribuido, además, a configurar un escenario epidemiológico desafiante para el país.

La prevención de enfermedades transmisibles, así como la salud materno infantil, constituyen los ámbitos de intervención de los dos proyectos más recientes que se ejecutan como resultado del trabajo conjunto entre la Unión Europea, la OPS/OMS y dos agencias del sistema de las Naciones Unidas con presencia en Cuba: el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Si bien la isla continúa mostrando indicadores que destacan a nivel regional en estas áreas, algunos han experimentado una evolución desfavorable o enfrentan riesgos de deterioro debido a los desafíos actuales. Entre ellos se encuentran la mortalidad materna e infantil, el bajo peso al nacer, así como la incidencia y prevalencia de infecciones de transmisión sexual (ITS), incluida la sífilis.

“La cooperación en salud en Cuba significa, ante todo, estar al lado de las personas cuando más lo necesitan. En un contexto complejo, las mujeres embarazadas, los recién nacidos, los adolescentes y las familias se enfrentan a riesgos crecientes que no pueden esperar,” resaltó Daniela D’Urso, coordinadora de la ayuda humanitaria europea para Cuba y el Caribe en la oficina de Panama.

“Nuestro apoyo busca garantizar que cada mujer pueda recibir atención segura durante el embarazo y el parto, que cada recién nacido tenga una oportunidad de sobrevivir y desarrollarse, y que las comunidades más vulnerables puedan protegerse frente a enfermedades prevenibles. Trabajamos junto a nuestros socios y el personal de salud para reforzar los servicios esenciales y aliviar el impacto de las crisis,” explica.

Abordar la epidemia silenciosa de la sífilis y las infecciones de transmisión sexual en mujeres embarazadas y recién nacidos en Cuba

Este proyecto tiene como objetivo general contribuir a la reducción de la morbilidad por sífilis y otras ITS en mujeres embarazadas, sus parejas sexuales, recién nacidos expuestos y adolescentes, con énfasis en la sostenibilidad de la eliminación de la transmisión vertical. La iniciativa integra acciones de prevención primaria, diagnóstico oportuno, tratamiento y fortalecimiento de las capacidades del sistema de salud en territorios priorizados del país. Cuenta con una contribución financiera de la Unión Europea por un monto de 500 000 euros, que respalda su implementación a nivel nacional.

En ese marco, el UNFPA lidera las acciones de prevención mediante la adquisición y distribución de preservativos, la implementación de actividades de movilización comunitaria intensiva y la participación activa de promotores pares, líderes comunitarios y personal de salud. Por su parte, la OPS/OMS impulsa el fortalecimiento del acceso al diagnóstico y tratamiento oportunos a través de la adquisición de pruebas y medicamentos esenciales, así como la capacitación del personal sanitario en protocolos clínicos actualizados, incluyendo estrategias emergentes como la profilaxis posexposición con doxiciclina (DoxyPEP).

La intervención se desarrolla en 11 municipios priorizados de La Habana (San Miguel del Padrón, Arroyo Naranjo y Habana Vieja), Matanzas (Matanzas y Cárdenas), Sancti Spíritus (Sancti Spíritus), Holguín (Holguín), Santiago de Cuba (Santiago de Cuba, Songo La Maya y San Luis) y el municipio especial Isla de la Juventud. Se estima que las acciones beneficiarán a 259 185 personas, entre adolescentes, mujeres embarazadas, parejas sexuales y neonatos expuestos.

Salvar vidas al nacer: Prestación de Atención Vital Materna y Neonatal en Cuba

Ante el deterioro de los indicadores de salud materna y neonatal en el país, ocasionado por la prolongada situación de crisis, agravada estos últimos tiempos por la crisis energética, el impacto de eventos climáticos recurrentes y los daños derivados del huracán Melissa en octubre de 2025, este proyecto se propone salvar vidas maternas y neonatales en las provincias de Santiago de Cuba, Granma, Las Tunas, Holguín, Guantánamo y La Habana, con un alcance directo estimado de 310 685 personas. La iniciativa, ejecutada por la OPS/OMS, UNICEF y UNFPA, en coordinación con el MINSAP, cuenta con una contribución de la Unión Europea de 2 000 000 de euros, orientada a reforzar la capacidad de respuesta en salud materno-infantil en un contexto de alta vulnerabilidad.

La acción se articula en torno a tres pilares complementarios: la restauración de la capacidad de atención obstétrica y neonatal de emergencia en los niveles primario y comunitario, que incluye el abastecimiento de medicamentos e insumos esenciales, así como el despliegue de brigadas comunitarias; el aseguramiento de servicios institucionales que salvan vidas en hospitales priorizados, mediante la implementación del Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (MISP), el fortalecimiento de la salud sexual y reproductiva, y la prevención y respuesta a la violencia; y la rehabilitación de infraestructura crítica materno infantil, la reactivación del Banco de Leche Humana del oriente del país y la mejora del acceso a agua segura y saneamiento en centros de salud y escuelas.

Se prioriza a mujeres embarazadas y en el puerperio, recién nacidos, niños menores de cinco años, adolescentes y población escolar, y se trabaja por garantizar una capacidad de respuesta rápida ante nuevas emergencias, con despliegue en las primeras 72 horas. Con ello, se busca fortalecer la continuidad, calidad y seguridad de los servicios de salud materna, neonatal, infantil y de protección, reduciendo riesgos prevenibles y reforzando la resiliencia del sistema sanitario en las provincias más afectadas.

Seguimiento e intercambios constantes

Como parte de su cooperación, y con el propósito de dar seguimiento a las acciones en curso y explorar nuevas oportunidades de colaboración, la Unión Europea organiza visitas de terreno que facilitan el intercambio con autoridades nacionales, personas beneficiarias y otros socios estratégicos.

La visita más reciente tuvo lugar del 6 al 10 de abril del presente año e incluyó, entre otras actividades, un recorrido por el policlínico universitario Abelardo Ramírez Márquez, en La Habana. En este espacio se intercambió sobre el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud, con énfasis en el primer nivel de atención, los programas priorizados y los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector sanitario en el país.

Por la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas participaron Luigi Pandolfi, jefe de la oficina en Panamá, y Daniela D’Urso, coordinadora para el Caribe. Por parte del MINSAP participó la Dra. Damalys Martínez López, directora del policlínico. También acompañaron el recorrido la Sra. Marisol Alfonso, jefa de la Oficina de UNFPA en Cuba, y el Dr. Mario Cruz Peñate, representante de la OPS/OMS en Cuba.

Durante los intercambios, se trató sobre las acciones implementadas para garantizar la continuidad de los servicios esenciales, así como los procesos de reorganización de estos servicios y los recursos humanos en salud frente a la escasez de combustible. De igual forma, preguntaron acerca del enfrentamiento a las arbovirosis, aspecto relevante considerando la compleja situación epidemiológica vivida en el país durante el pasado año, marcada por la circulación simultánea de dengue y chikungunya.

En relación con la importancia de estos intercambios y el valor del apoyo de la Unión Europea para la cooperación en salud en Cuba y la Región, el Dr. Mario Cruz Peñate, representante de la OPS/OMS, expresó:

“ECHO es siempre uno de los primeros socios en responder a nuestros llamados de cooperación para la atención de emergencias en salud, por lo que su visita a Cuba reviste un alto valor para nosotros. Esta misión tiene lugar en un contexto de contingencia energética causada por la escasez de combustible a nivel nacional, que se presenta después de una serie de eventos meteorológicos y sísmicos de cuyos impactos el país aún no se ha recuperado plenamente”.

“Al dialogar directamente con los equipos de salud se pone de manifiesto su elevado profesionalismo, compromiso y capacidad técnica, así como las adaptaciones que vienen implementando de manera progresiva para sostener la prestación de servicios. Este intercambio permite, además, comprender mejor la magnitud de los desafíos que enfrenta actualmente el sistema de salud. En este contexto, se reafirma la pertinencia de los dos proyectos apoyados por ECHO y la necesidad de fortalecer y ampliar la respuesta de la cooperación internacional”.

Renuevan designación del CNICM como centro colaborador de la OPS/OMS sobre Gestión del Conocimiento y Comunicación Científica

Recientemente el Dr. Jarbas Barbosa da Silva Jr., director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), presentó ante el Ing. Carlos Manuel Reyes Pérez, director del Centro Nacional de información de Ciencias Médicas/Infomed (CNICM), la renovación de la designación como centro colaborador de la OPS/OMS sobre Gestión del Conocimiento y Comunicación Científica, la que tendrá una validez de tres años a partir del 11 de abril del 2026 y concluirá el 10 de abril del 2029.

En la misiva se agradece la valiosa contribución efectuada por la institución en calidad de centro colaborador durante los tres periodos designados anteriormente (2014-2018, 2018-2022, 2022-2026).

Para el nuevo periodo de redesignación el CNICM continuará el desarrollo y la incorporación de herramientas y metodologías del modelo de Biblioteca Virtual en Salud, incluida la Inteligencia Artificial, proporcionará recomendaciones técnicas para revistas científicas de salud pública y campos similares en las Américas y para la Revista Panamericana de Salud Pública. Además, actualizará el mapeo de las unidades de información, documentación y conocimiento en las instituciones y redes de salud pública de la Región de las Américas.

Los Centros Colaboradores de OPS/OMS son un mecanismo de cooperación de alto valor agregado, establecido con instituciones designadas para apoyar la implementación y ejecución de acciones relacionadas a las estrategias y objetivos de salud en nivel Regional y Mundial; para recalcar la validez científica de la salud; y para fomentar el fortalecimiento de capacidad institucional en los países y regiones, soportando los programas de la OPS/OMS.

Implementación de la vigilancia colaborativa como parte de la inteligencia epidémica para la alerta temprana en la Región

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha logrado avances significativos en el fortalecimiento de la inteligencia epidémica en las Américas, contribuyendo directamente a la arquitectura global de la OMS para la preparación frente a emergencias de salud y la alerta temprana.

En el centro de este progreso se encuentra el enfoque de vigilancia colaborativa (SILC), un marco regional estructurado como una “red de redes”. La OPS estableció una plataforma formal que articula tres sistemas clave: la red del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), INFOSAN (Red Internacional de Autoridades en Inocuidad de los Alimentos) y las redes regionales de laboratorios de la OPS. Esta estructura facilita el intercambio de información intersectorial, permitiendo a las autoridades sanitarias detectar, verificar, evaluar y responder de manera más oportuna ante amenazas, en comparación con sistemas tradicionales fragmentados.

Integración de datos de laboratorio en la inteligencia epidémica

Para operacionalizar este enfoque, la OPS convocó una reunión conjunta de Genómica–INFOSAN–RSI con más de 150 participantes de autoridades de salud pública, inocuidad de los alimentos y redes de laboratorio. Este encuentro generó una hoja de ruta estratégica para integrar los datos de laboratorio en las funciones de inteligencia epidémica, transformando flujos de información fragmentados en un sistema coordinado de alerta temprana.

Un resultado clave fue el desarrollo del primer protocolo global de acción conjunta que conecta formalmente los Puntos Focales Nacionales del RSI, los Puntos de Contacto de Emergencia de INFOSAN y las redes de vigilancia genómica. Este protocolo define procedimientos operativos para el intercambio oportuno de información y la respuesta coordinada ante amenazas multisectoriales. Además, un ejercicio de simulación regional con 32 Estados Miembros permitió validar estos mecanismos y fortalecer la preparación ante eventos reales.

Fortalecimiento de las capacidades nacionales de vigilancia

A nivel de país, la OPS desarrolló una metodología específica denominada Análisis del Panorama de la Inteligencia Epidémica, que permite mapear las capacidades nacionales de vigilancia, identificar brechas estructurales y definir acciones prioritarias.

Cuatro países —El Salvador, Guyana, Paraguay y Santa Lucía— llevaron a cabo misiones técnicas bajo esta metodología, avanzando en la integración de la inteligencia epidémica dentro de sus sistemas nacionales de salud pública.

Un plan de acción regional con mecanismos de seguimiento

Estos avances convergieron en un plan de acción regional alineado con la Estrategia de Inteligencia Epidémica para el Fortalecimiento de la Alerta Temprana de Emergencias de Salud 2024–2029 de la OPS.

Para apoyar el seguimiento, la OPS implementó un tablero de monitoreo regional que permite visualizar el progreso de los Estados Miembros, promoviendo la transparencia y la rendición de cuentas en los compromisos asumidos.

Vinculación con las agendas de desarrollo regional

Reconociendo que factores como las rutas comerciales, la movilidad poblacional y la conectividad regional influyen en los riesgos sanitarios transfronterizos, la inteligencia epidémica se ha vinculado con iniciativas de desarrollo regional, como los corredores bioceánicos en América del Sur.

La integración de la vigilancia en estos marcos permite asegurar que la seguridad sanitaria se considere junto con el desarrollo económico y de infraestructura, reforzando el papel de la alerta temprana como componente clave del desarrollo sostenible.

La OPS lanza nuevas orientaciones para fortalecer los cuidados a largo plazo en América Latina y el Caribe

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una nueva serie de guías prácticas, conocidas como sinopsis de políticas, para apoyar a los países de las Américas en el fortalecimiento de los cuidados a largo plazo, en respuesta al rápido envejecimiento de la población y al aumento de las necesidades de cuidado.

Se calcula que en América Latina y el Caribe, alrededor del 14,4 % de las personas de 65 años o más —unos 8 millones— requieren cuidados a largo plazo, una cifra que podría aumentar al 16 % para 2050.

Estos cuidados incluyen apoyo a personas que, debido a enfermedad crónica, discapacidad o dependencia, no pueden realizar por sí solas actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, como bañarse, vestirse, comer, usar el baño o el teléfono, moverse o tomar medicamentos.

Según Patricia Morsch, asesora regional en envejecimiento saludable de la OPS, los cuidados incluyen todas las actividades —remuneradas o no— que ayudan a mantener o mejorar el funcionamiento de la persona y compensar la pérdida temporal o permanente de sus capacidades. «Aunque la necesidad puede surgir a cualquier edad, es más frecuente a medida que las personas envejecen», añadió.

La OPS subraya que no todas las personas con discapacidad requieren este tipo de cuidados, pero advierte que está creciendo la prevalencia de limitaciones funcionales graves, en parte debido al aumento de enfermedades no transmisibles, incluidos los trastornos neurológicos y de salud mental, así como el envejecimiento poblacional.

En este contexto, los sistemas actuales enfrentan desafíos como la limitada cobertura de servicios de cuidados a largo plazo, la escasez y baja valoración de la fuerza laboral, y la falta de datos para orientar la toma de decisiones.

En la región, cerca del 70 % de los cuidados a largo plazo lo realizan mujeres de la familia, muchas veces sin remuneración ni apoyo suficiente. Esto genera una carga importante y una marcada inequidad de género. Por ello, la OPS enfatiza que las políticas deben considerar no solo a quien recibe los cuidados, sino también a quienes los brindan.

La pandemia de COVID-19 ayudó a visibilizar la importancia de estos cuidados y abrió la oportunidad de avanzar hacia sistemas más integrados entre salud y protección social, centrados en la persona y sus familias.

Nuevas guías para fortalecer los cuidados a largo plazo

La nueva serie de documentos busca traducir la Política Regional sobre Cuidados a Largo Plazo (2025–2034) de la OPS en acciones concretas que mejoren el acceso, la calidad y la equidad de los cuidados a largo plazo.

Los tres primeros documentos abordan temas clave: cuidados de largo plazo centrados en la persona; los roles, derechos y necesidades de cuidadores —tanto remunerados como no remunerados—; y la gobernanza y financiamiento de las estructuras de cuidados a largo plazo. Fueron desarrollados en colaboración con organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Sinopsis 1. Cuidados a largo plazo centrados en la persona.

Sinopsis 2. Prestadores de cuidados a largo plazo: funciones, derechos y necesidades de las personas que prestan cuidados con o sin remuneración. (en inglés)

Sinopsis 3. Gobernanza y financiamiento de los cuidados a largo plazo. (en inglés)

Estos documentos ofrecen conceptos clave, ejemplos de países y recomendaciones prácticas para fortalecer la gobernanza, ampliar la fuerza laboral de cuidados a largo plazo, mejorar la integración de servicios y avanzar hacia esquemas de financiamiento sostenibles.

La OPS destaca que los cuidados a largo plazo no deben limitarse a instituciones, sino que deben brindarse principalmente en hogares y comunidades, respetando los derechos, la dignidad, la autonomía y las preferencias de las personas.

El lanzamiento de esta serie se produce en un momento clave, a mitad de la Década del Envejecimiento Saludable de las Naciones Unidas (2021–2030), que identifica los cuidados a largo plazo como una de sus áreas prioritarias de acción.

«Fortalecer estos cuidados es esencial para avanzar hacia sistemas de salud y protección social más equitativos, integrados y centrados en las personas», concluyó Morsch.

Vea también: Década del Envejecimiento Saludable en las Américas (2021-2030).

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