Desde la OPS

Reunión regional de ministros de Salud de la OPS concluye con nuevas medidas para enfrentar amenazas sanitarias

El 63.º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) concluyó el pasado 2 de octubre con la aprobación, por parte de los países de las Américas, de una serie de decisiones destinadas a fortalecer la preparación ante emergencias de salud cada vez más frecuentes, hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos, reducir la creciente carga del dengue y otras enfermedades arbovirales, mejorar la inocuidad de los alimentos y ampliar el acceso a tecnologías sanitarias.

Durante cinco días, ministros, ministras y otras altas autoridades de Salud de las Américas se reunieron en Washington, D.C., para analizar las principales prioridades de salud pública, revisar los avances de las iniciativas regionales y adoptar decisiones orientadas a fortalecer los sistemas de salud y promover la salud y el bienestar en toda la región.

«Las resoluciones y decisiones adoptadas durante este Consejo orientarán nuestro trabajo en los próximos años. Pero su verdadero valor no se medirá por lo que se aprobó en esta sala. Se medirá por los cambios que se produzcan en la vida de las personas a las que servimos», afirmó el Director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa.

Fortalecimiento de la seguridad sanitaria

Uno de los principales resultados de la reunión fue la aprobación de la Estrategia para fortalecer la gestión del riesgo y de las emergencias de salud en pro de la seguridad sanitaria 2026-2031, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de los países para prevenir, prepararse y responder ante emergencias de salud, al tiempo que se construyen servicios y sistemas de salud más seguros y resilientes y se refuerza la cooperación regional.

La estrategia se adopta en un contexto en el que las Américas enfrentan desastres, brotes y otras amenazas para la salud cada vez más frecuentes. Entre 2021 y 2024, casi el 30 % de todos los desastres registrados en el mundo ocurrieron en la región.

Los Estados Miembros también aprobaron el Plan de acción sobre la resistencia a los antimicrobianos 2027-2031, que promueve un enfoque de Una Salud y busca fortalecer la vigilancia, la capacidad de los laboratorios, la prevención y el control de infecciones, el uso adecuado de los antimicrobianos y el acceso a pruebas diagnósticas y vacunas.

Asimismo, el Consejo aprobó la Estrategia de gestión integrada para la prevención y el control de las enfermedades arbovirales 2026-2035, que fortalecerá la respuesta regional frente a enfermedades como el dengue, la chikunguña y el zika mediante mejoras en la vigilancia, la prevención, el control de vectores, la atención clínica y la respuesta a brotes.

La estrategia fue adoptada tras la mayor epidemia de dengue registrada hasta la fecha en las Américas. En 2024, los países notificaron más de 13 millones de casos y más de 8.400 muertes por esta enfermedad en la región.

Una nueva Estrategia y plan de acción sobre la inocuidad de los alimentos 2026-2031 apoyará a los países en el fortalecimiento de los sistemas de inocuidad alimentaria, la vigilancia, los servicios de laboratorio y los enfoques basados en el riesgo para reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos y mejorar la coordinación entre sectores.

El nuevo marco aborda un importante desafío de salud pública en las Américas, donde se estima que las enfermedades transmitidas por los alimentos afectan a 43,7 millones de personas y causan alrededor de 78.000 muertes cada año.

Fortalecimiento del acceso a tecnologías para la salud

Los países también avanzaron en los esfuerzos para fortalecer y modernizar los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS, que facilitan el acceso a vacunas, medicamentos, pruebas diagnósticas y otras tecnologías sanitarias esenciales.

«Estos mecanismos permiten que los países sigan ampliando el acceso a vacunas, medicamentos, diagnósticos y otras tecnologías que salvan vidas todos los días en nuestra región», señaló el doctor Barbosa.

Los cambios aprobados buscan que los Fondos sean más eficientes, flexibles y sostenibles, manteniendo al mismo tiempo la compra conjunta como un mecanismo clave para ampliar el acceso a productos de salud de calidad garantizada a precios asequibles.

Solo durante el último bienio, los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS contribuyeron a proteger a aproximadamente 170 millones de personas mediante mecanismos de compra conjunta y financiamiento compartido.

Avances para la salud en las Américas

El 63.º Consejo Directivo también abordó prioridades como la eliminación de enfermedades, la atención primaria de salud y la salud digital, además de ofrecer un espacio para que los países compartieran experiencias y soluciones orientadas a fortalecer los sistemas de salud.

Durante la semana, la OPS presentó una nueva edición de la publicación Salud en las Américas, que detalla que casi el 40 % de la carga de enfermedad de la región podría evitarse mediante una prevención más sólida, un diagnóstico y tratamiento más tempranos y sistemas de salud más eficaces.

El Consejo también reconoció los logros alcanzados durante el último año en materia de eliminación de enfermedades en Brasil, Chile, El Salvador, las Bahamas y las Islas Turcas y Caicos, incluidos avances históricos frente al VIH, la lepra, el tracoma, la rabia y la hepatitis B. Estos logros ponen de relieve los avances que pueden alcanzarse mediante un compromiso político sostenido, sistemas de salud sólidos, evidencia científica y cooperación regional.

La OPS también conmemoró el 50.º aniversario de su Programa de Emergencias, reconociendo cinco décadas de apoyo a los países para prepararse, responder y recuperarse de algunas de las emergencias de salud más complejas que ha enfrentado la región.

Además de las deliberaciones del Consejo Directivo, la semana incluyó la 78.ª sesión del Comité Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Américas, donde las autoridades sanitarias debatieron prioridades mundiales y regionales de salud, incluido el futuro financiamiento de la salud mundial y el trabajo de la OMS en la región.

Al intervenir de forma virtual, el Director General de la OMS, doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó los avances de las Américas en preparación para emergencias sanitarias, eliminación de enfermedades, salud digital y cooperación regional, y señaló que los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS constituyen uno de los ejemplos más exitosos de solidaridad en acción en el mundo.

Asimismo, afirmó que estos logros «reflejan el liderazgo político, el compromiso de los trabajadores de la salud y las comunidades, y el valor perdurable de la cooperación regional».

«Durante esta semana hemos visto una vez más que la diversidad de nuestra región es una de nuestras mayores fortalezas. Ningún país tiene todas las respuestas. Pero juntos contamos con una extraordinaria riqueza de experiencia, conocimientos y creatividad», afirmó el doctor Barbosa.

«Al concluir esta reunión, mantengamos vivo el diálogo, intercambiando ideas, aprendiendo unos de otros y participando en debates constructivos que fortalezcan nuestras decisiones y nuestras instituciones», añadió.

Las decisiones adoptadas esta semana contribuirán a fortalecer la capacidad de la región para prevenir y responder a amenazas para la salud, ampliar el acceso a tecnologías sanitarias y avanzar hacia sistemas de salud más sólidos y resilientes en las Américas.

Los Estados Miembros de la OPS aprueban el fortalecimiento de los Fondos Rotatorios Regionales para ampliar el acceso a tecnologías de salud

Los Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han aprobado medidas para fortalecer y alinear los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS bajo un marco más integrado, diseñado para mejorar el acceso a tecnologías esenciales de salud en las Américas, sin perder los principios que han guiado a los Fondos durante décadas.

La decisión integra el Fondo Rotatorio para el Acceso a las Vacunas y el Fondo Estratégico bajo un marco único: el Fondo Rotatorio Regional. Aprobada durante el 63.º Consejo Directivo de la OPS, la nueva estructura ofrecerá un mecanismo más coordinado para apoyar a los países en el acceso a vacunas, medicamentos, diagnósticos, dispositivos médicos y otras tecnologías de salud pública. El cambio responde a las necesidades cambiantes de los países y busca hacer que el apoyo de la OPS sea más eficiente, flexible y receptivo.

“Los Fondos Rotatorios de la OPS son un ejemplo único de solidaridad y cooperación regional, y otras partes del mundo ahora están observando modelos similares”, dijo el director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa. “Esta actualización ayudará a que los Fondos operen de manera más integrada y efectiva, permitiendo que la OPS apoye mejor a los países en el acceso a vacunas, medicamentos, diagnósticos y otras tecnologías en salud que necesitan.»

“Esta es una evolución necesaria de uno de los mecanismos de cooperación en salud pública más exitosos de la región”, afirmó Santiago Cornejo, gerente ejecutivo del programa. “Al fortalecer la coordinación entre los Fondos Rotatorios Regionales, la OPS estará mejor posicionada para responder a las necesidades cambiantes de los Estados Miembros, al tiempo que mantiene la cooperación, la transparencia y la sostenibilidad que han definido a los Fondos durante décadas”.

Se espera que el Fondo Rotatorio Regional fortalecido ofrezca diversos beneficios a los Estados Miembros, incluyendo una mayor eficiencia operativa, una mejor coordinación entre categorías de productos, una mayor flexibilidad en el uso de los recursos de la línea de crédito y una capacidad más sólida para responder a emergencias de salud pública y necesidades emergentes. El nuevo marco también apoyará los esfuerzos de los países para ampliar el acceso a tecnologías de la salud cada vez más innovadoras y complejas.

Los cambios preservan los principios fundamentales de los Fondos, entre ellos la participación voluntaria de los países, la transparencia, la sostenibilidad financiera y el acceso a las tecnologías de la salud para todos. El modelo de financiamiento vigente y los beneficios disponibles para los Estados Miembros permanecerán vigentes.

El programa continuará siendo una iniciativa bandera del paquete de cooperación técnica de la OPS, ayudando a los países a trabajar juntos para crear condiciones propicias para el acceso a tecnologías en salud, fortalecer los sistemas de salud y avanzar en la seguridad sanitaria.

Durante más de 40 años, los Fondos Rotatorios de la OPS han ayudado a los países a mejorar el acceso a productos de salud de calidad e innovadores, contribuyendo a importantes logros en salud pública en las Américas. Solo en el último bienio, los Fondos ayudaron a proteger a aproximadamente 170 millones de personas mediante mecanismos de adquisición agrupada y financiamiento compartido.

Cobertura del 63.º Consejo Directivo de la OPS.

CARICOM adopta nuevo Plan de Acción sobre Salud y Cambio Climático desarrollado con el apoyo de la OPS/OMS

Los ministros de Salud de los Estados Miembros y Miembros Asociados de la Comunidad del Caribe (CARICOM) adoptaron el Plan de Acción del Caribe sobre Salud y Cambio Climático (2026-2031), un marco regional desarrollado con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) para ayudar a los países a fortalecer sistemas de salud resilientes y sostenibles y proteger a las comunidades frente a los crecientes impactos del cambio climático en la salud.

La adopción tuvo lugar durante la 53.ª Reunión del Consejo de Desarrollo Humano y Social (COHSOD-Salud), celebrada en la sede de la OPS en Washington, D.C., antes del 63.º Consejo Directivo de la OPS.

En todo el Caribe, el cambio climático y otros peligros ambientales están afectando cada vez más la salud a través de huracanes, olas de calor, inundaciones, sequías y cambios en los patrones de transmisión de enfermedades transmitidas por vectores. Los huracanes han dañado hospitales, centros y puestos de salud, interrumpiendo servicios esenciales, mientras que las condiciones ambientales cambiantes siguen influyendo en la propagación de enfermedades como el dengue.

Los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) del Caribe enfrentan vulnerabilidades particulares debido a su geografía, sus estructuras económicas y su exposición a amenazas naturales. Proteger los sistemas de salud frente a estos riesgos es fundamental para mantener el acceso a los servicios de salud y preservar los avances sanitarios alcanzados en la región.

El nuevo Plan de Acción, elaborado mediante un proceso de consulta liderado por la OPS/OMS que involucró a países y socios de toda la región del Caribe, establece prioridades regionales para fortalecer la preparación, resiliencia y sostenibilidad del sector salud, al tiempo que apoya a los países en la respuesta a los desafíos sanitarios actuales y futuros asociados a riesgos ambientales y climáticos.

«Este nuevo Plan de Acción regional refleja un compromiso compartido para fortalecer los sistemas de salud y proteger a las comunidades del Caribe frente a los riesgos para la salud asociados a las amenazas climáticas y ambientales», afirmó el doctor Jarbas Barbosa, Director de la Organización Panamericana de la Salud. «Los países del Caribe están demostrando liderazgo ante un desafío que requiere una acción coordinada entre múltiples sectores. A medida que avance la implementación del Plan, la OPS seguirá apoyando a los Estados Miembros mediante cooperación técnica y fortalecimiento de capacidades para impulsar sistemas de salud más resilientes y sostenibles».

«Este Plan actualizado refleja tanto los avances logrados en el Caribe como los desafíos que aún persisten», señaló el doctor Daniel Buss, Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS. «Además, otorga mayor énfasis al fortalecimiento de la resiliencia de los sistemas de salud, la mejora del acceso al financiamiento y la provisión de herramientas que permitan proteger a las poblaciones más expuestas a los riesgos sanitarios asociados al cambio climático».

El Plan se organiza en torno a cuatro líneas estratégicas de acción:

  • Gobernanza y liderazgo. Incorporar la salud en la toma de decisiones climáticas a nivel nacional y regional, con un compromiso político sostenido a través de CARICOM.
  • Sistemas de salud resilientes al clima. Fortalecer la vigilancia epidemiológica informada por consideraciones climáticas, los sistemas de alerta temprana, la infraestructura resiliente y la preparación del personal sanitario.
  • Sistemas de salud bajos en carbono. Reducir la huella de carbono del sector salud mediante energías renovables, operaciones eficientes, compras sostenibles y una gestión de residuos adaptada al clima.
  • Recursos y financiamiento. Movilizar financiamiento climático nacional e internacional, incluido el acceso al Fondo Verde para el Clima, el Fondo de Adaptación y otros mecanismos que permitan sostener la implementación a largo plazo.

El Plan de Acción también ha sido reconocido como un bien público regional de salud en el marco de la Estrategia Conjunta de Cooperación Subregional OPS-CARICOM 2025-2029, reforzando el compromiso compartido de CARICOM y la OPS/OMS con el fortalecimiento de la resiliencia del sector salud en el Caribe.

El Plan actualizado se basa en logros concretos alcanzados bajo su predecesor (2019-2023). Los países del Caribe desarrollaron Planes Nacionales de Adaptación en Salud, capacitaron a más de 2.500 profesionales de la salud en cambio climático y salud en 15 países, ampliaron los sistemas multiamenaza de alerta temprana a siete países y adecuaron establecimientos de salud en siete países conforme a los estándares SMART (seguros y verdes) de la OPS. Estos avances sentaron las bases para la siguiente fase de acción regional.

El marco actualizado fue definido mediante consultas regionales con los Estados Miembros realizadas entre 2025 y 2026, que incluyeron consultas virtuales, una reunión presencial en Bridgetown, Barbados, y sucesivas rondas de revisión técnica.

Asimismo, se fundamenta en el Plan de Acción Mundial de la OMS sobre Cambio Climático y Salud, el Marco Operativo de la OMS para Sistemas de Salud Resilientes al Clima y la Política de la OPS para Fortalecer la Acción del Sector Salud Orientada a la Equidad frente al Cambio Climático y la Salud.

La implementación estará liderada por los países, con el acompañamiento de la OPS/OMS a lo largo del proceso.

«La OPS/OMS continuará brindando cooperación técnica directamente a los ministerios de Salud y trabajará mediante alianzas con CARICOM, CARPHA, la academia, la sociedad civil y el sector privado para ampliar el alcance de nuestro apoyo, al tiempo que acompañará a los Estados Miembros en la movilización de los recursos necesarios para implementar este Plan», afirmó Leah-Mari Richards, Jefa del Programa Subregional de la OPS/OMS para el Caribe.

Los Ministerios de Salud tendrán un papel central en la implementación del Plan, trabajando en coordinación con los sectores responsables de cambio climático, medio ambiente, finanzas, gestión del riesgo de desastres, energía, agua y saneamiento, y agricultura. Asimismo, los países podrán adaptar y alinear sus estrategias y planes de acción nacionales con las prioridades establecidas a nivel regional.

La violencia contra el personal de salud sigue siendo un desafío para los sistemas sanitarios de las Américas, advierte la OPS

La violencia contra el personal de salud continúa afectando el bienestar de quienes trabajan en los servicios sanitarios y el funcionamiento de los sistemas de salud en las Américas, con consecuencias para los trabajadores, así como para la calidad y continuidad de la atención que reciben los pacientes, advirtió la Organización Panamericana de la Salud (OPS) durante un seminario regional  sobre el tema.

El encuentro, realizado el 24 de septiembre, reunió a alrededor de 400 participantes de 34 países, entre autoridades sanitarias, especialistas y representantes de asociaciones profesionales, quienes coincidieron en que el problema sigue estando subregistrado y, en muchos casos, normalizado en los lugares de trabajo.

Como parte de sus acciones para visibilizar esta situación y promover respuestas integrales, la OPS presentó la nueva hoja informativa Cómo prevenir la violencia contra el personal de salud en la Región de las Américas, dirigida a responsables de políticas públicas, gestores de salud, profesionales sanitarios y otros actores clave.

Según una revisión sistemática internacional recogida en la publicación, alrededor del 62 % del personal de salud a nivel mundial ha experimentado algún tipo de violencia laboral. Las agresiones verbales, notificadas por el 58 %, constituyen la forma más común de violencia no física, seguidas por las amenazas, con un 33 %, y el acoso sexual, con un 12 %.

Un estudio realizado en 22 países, incluidos 20 de América Latina, encontró que el 66,7 % del personal encuestado había sufrido alguna agresión durante el año anterior; entre estas agresiones, la violencia física estuvo presente en aproximadamente uno de cada diez casos.

«La violencia contra el personal de salud no debe considerarse una parte inevitable del trabajo. Es un problema de salud pública, de derechos humanos y de funcionamiento de los sistemas de salud», señaló Silvana Luciani, jefa de la Unidad de Enfermedades No Transmisibles y Prevención de la Violencia y los Traumatismos de la OPS.

Los participantes destacaron que la violencia adopta múltiples formas, desde insultos, amenazas y agresiones físicas por parte de pacientes o familiares, hasta acoso laboral, discriminación, violencia sexual y amenazas vinculadas con contextos de inseguridad y crimen organizado.

Un problema que va más allá de los servicios de salud

La violencia tiene consecuencias directas sobre el bienestar físico y mental del personal sanitario. También puede contribuir al agotamiento profesional, el ausentismo, la rotación laboral y dificultar la retención de trabajadores capacitados.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran la sobrecarga de trabajo, los largos tiempos de espera, la escasez de personal y recursos, las dificultades de comunicación con pacientes y familiares y las condiciones de trabajo. El estudio regional también señaló las demoras en la atención y la falta de recursos para resolver problemas médicos entre los desencadenantes más frecuentes de las agresiones.

Otros factores, como la inseguridad en las comunidades, la violencia armada, el crimen organizado y determinados contextos de emergencia o conflicto, pueden agravar el problema. También existe violencia entre trabajadores, incluido el acoso laboral, el bullying, la discriminación y la violencia sexual, que puede verse favorecida por estructuras jerárquicas rígidas y culturas institucionales que normalizan estas prácticas.

El personal de enfermería y otros profesionales que trabajan en primera línea se encuentran entre los grupos más expuestos, debido a su contacto directo y continuo con pacientes y comunidades.

En el Caribe, por ejemplo, expertos señalaron que la violencia verbal constituye la forma más frecuente de agresión contra el personal de enfermería. También advirtieron sobre el impacto del acoso sexual y la necesidad de contar con mecanismos seguros y confidenciales de denuncia.

«Cuando una enfermera se ve afectada, el sistema de salud se ve afectado», señaló Javon Gray, presidente del Capítulo Omega Kappa de la Sociedad Internacional de Honor de Enfermería Sigma Theta Tau, en representación de la Escuela de Enfermería de Mona de la Universidad de las Indias Occidentales (UWI). «La violencia contra las enfermeras y los trabajadores de salud no debe normalizarse», subrayó.

Las mujeres, que representan cerca del 70 % de la fuerza laboral en salud, están particularmente expuestas a determinadas formas de violencia, entre ellas el acoso sexual. La OPS destaca la importancia de incorporar una perspectiva de género en las estrategias de prevención y respuesta.

La importancia de prevenir y reportar

«La violencia se puede prevenir, y prevenirla requiere respuestas integrales y sostenidas», afirmó Britta Monika Baer, asesora regional en Prevención y Respuesta a la Violencia de la OPS durante el seminario.

A pesar de la magnitud del problema, una proporción importante de los incidentes no se notifica, lo que dificulta conocer su verdadero alcance y diseñar respuestas adecuadas. Entre las principales barreras identificadas se encuentran el temor a represalias, la desconfianza en los mecanismos institucionales y la percepción de que la violencia forma parte del trabajo cotidiano.

Por ello, los participantes subrayaron la necesidad de fortalecer los sistemas de registro y notificación, establecer mecanismos seguros, confidenciales y accesibles para denunciar incidentes y desarrollar protocolos claros de prevención, respuesta e investigación.

«Lo que no se reporta permanece invisible», explicó Leidy Villanueva, de la Oficina de Gestión Territorial, Emergencias y Desastres del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. «La protección comienza antes del incidente», agregó.

La experiencia colombiana mostró la importancia de anticiparse a los hechos mediante la capacitación, el análisis de riesgos, la coordinación territorial y la adopción de mecanismos específicos para proteger al personal, los establecimientos y los servicios de salud.

Los participantes también destacaron que la prevención requiere mejorar las condiciones y la organización del trabajo, capacitar al personal en prevención de la violencia, manejo de situaciones de crisis y técnicas de desescalamiento, ofrecer apoyo médico y psicosocial a las personas afectadas y dar seguimiento a los incidentes.

Proteger a quienes cuidan

La prevención de la violencia requiere la participación coordinada de gobiernos, instituciones de salud, asociaciones profesionales, organizaciones de trabajadores, instituciones académicas, comunidades y otros sectores.

La responsabilidad principal de prevenir y responder a la violencia recae en los Estados, los empleadores y las instituciones de salud, mientras que las acciones individuales del personal son complementarias y no sustituyen la obligación de garantizar entornos de trabajo seguros.

La nueva hoja informativa de la OPS reúne evidencia sobre las distintas manifestaciones del problema, sus consecuencias y los factores que aumentan el riesgo. También presenta medidas que pueden adoptar las autoridades y las instituciones sanitarias, entre ellas establecer marcos normativos y protocolos de prevención y respuesta; crear sistemas de denuncia seguros, confidenciales y accesibles; mejorar la seguridad de los establecimientos; capacitar al personal; ofrecer atención médica y apoyo psicosocial; y recopilar datos sobre los incidentes y las acciones adoptadas.

A nivel de políticas públicas, la OPS destaca además la importancia de la coordinación entre los sectores de salud, seguridad, justicia, educación y trabajo, así como de asignar recursos suficientes, monitorear las tendencias de la violencia y trabajar con las comunidades para reducir los riesgos, especialmente en contextos de crisis y desinformación.

«La violencia hacia quienes trabajan en el sector salud no es un problema aislado. Es un obstáculo directo para el bienestar del personal sanitario y para la capacidad de los sistemas de salud de cumplir su misión», señaló Yoana Díaz, asesora regional de Formación Profesional en Recursos Humanos para la Salud de la OPS. «Cuidar a quienes nos cuidan no es solamente una consigna, es un compromiso de acción.»

La nueva hoja informativa también destaca que solo 26 de los 195 Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuentan con políticas o programas nacionales de salud y seguridad ocupacional dirigidos al personal de salud, lo que pone de relieve la necesidad de seguir fortaleciendo las políticas y medidas de protección.

El mensaje final del encuentro fue claro: la violencia contra el personal de salud no es inevitable y puede prevenirse. Proteger a quienes brindan atención sanitaria es fundamental para el bienestar del personal, la calidad de los servicios y la capacidad de los sistemas de salud para responder a las necesidades de la población.

OPS lanza curso virtual sobre fiscalización regulatoria de los ensayos clínicos

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció el lanzamiento del curso Introducción a la Fiscalización Regulatoria de los Ensayos Clínicos, una nueva propuesta de capacitación desarrollada en el marco del itinerario formativo REGTEC, orientada al fortalecimiento de las capacidades regulatorias en investigación clínica en la Región de las Américas.

El curso ofrece una introducción a los principios fundamentales de las Buenas Prácticas Clínicas (BPC) y su aplicación en la supervisión, seguimiento e inspección regulatoria de los ensayos clínicos. Asimismo, aborda aspectos clave relacionados con la gestión de la seguridad, la calidad basada en riesgos y la supervisión ética de la investigación clínica, promoviendo estándares internacionales de calidad, transparencia y protección de las personas participantes.

Desarrollado con el apoyo financiero de CEPI, el curso está dirigido a profesionales y personal técnico de las Autoridades Reguladoras Nacionales, integrantes de comités de ética de la investigación, investigadores y otros actores vinculados con la investigación clínica, el curso se encuentra disponible en modalidad virtual de autoaprendizaje, es gratuito y puede realizarse de acuerdo con la disponibilidad de cada participante.

Tiene una duración estimada de 32 horas, el programa se organiza en ocho módulos que recorren los fundamentos de las Buenas Prácticas Clínicas, las responsabilidades de los distintos actores involucrados en los ensayos clínicos, la gestión de riesgos y las inspecciones regulatorias, entre otros temas prioritarios.

Quienes completen satisfactoriamente las actividades y la evaluación final podrán obtener un certificado de aprobación emitido por la OPS.

El curso ya se encuentra disponible en el Campus Virtual de Salud Pública de la OPS. Acceda y regístrese en el curso desde aquí.

** REGTEC es una iniciativa conjunta del Departamento de Innovación, Acceso a Medicamentos y Tecnologías Sanitarias (IMT) y el Campus Virtual de Salud Pública de la OPS, orientada al desarrollo de competencias relacionadas con las funciones regulatorias de los productos médicos y al fortalecimiento de los sistemas regulatorios en la Región de las Américas.

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