
En Cuba, la protección de la salud auditiva constituye una prioridad dentro del Sistema nacional de salud, sustentado en la Atención Primaria, la prevención y el acceso universal a los servicios médicos.
A través del Programa de Atención Materno-Infantil, el esquema nacional de vacunación, la pesquisa neonatal y la atención especializada en otorrinolaringología, el país desarrolla acciones dirigidas a la detección temprana, prevención y rehabilitación de los trastornos auditivos.
La educación sanitaria desde la comunidad, el control prenatal, la atención institucional del parto y el seguimiento al recién nacido permiten reducir factores de riesgo asociados a la pérdida auditiva, como el bajo peso al nacer, la ictericia neonatal o la hipoxia durante el parto. Asimismo, la vigilancia en el uso de medicamentos potencialmente ototóxicos y la orientación sobre la exposición a ruidos excesivos forman parte de las estrategias preventivas.
El 3 de marzo se celebra el Día mundial del cuidado del oído y la audición, fecha promovida a partir de la Primera Conferencia Internacional sobre la Prevención y Rehabilitación del Déficit Auditivo, celebrada en Beijing en abril de 2007.
Como resultado de ese encuentro se adoptó la Declaración de Beijing, que recomendó establecer una jornada internacional dedicada a fomentar la prevención y reducir la discapacidad auditiva. La fecha 3/3 fue escogida por su semejanza con la forma de los dos oídos.
La pérdida de audición es la discapacidad sensorial de mayor prevalencia a nivel mundial y representa un problema de salud pública creciente. Se estima que más de 275 millones de personas en el mundo presentan sordera o algún grado de afectación auditiva.
Se define como sordera la pérdida completa de la audición en uno o ambos oídos, mientras que el defecto o pérdida auditiva implica una disminución parcial o total de la capacidad para oír.
Entre las principales causas de pérdida auditiva se encuentran:
-Infecciones crónicas del oído.
-Enfermedades prevenibles mediante vacunación como rubéola, sarampión, parotiditis y meningitis.
-Bajo peso al nacer.
-Ictericia neonatal.
-Falta de oxígeno durante el parto.
-Exposición prolongada a ruidos intensos.
-Uso de medicamentos como gentamicina y estreptomicina.
-Envejecimiento.
Una parte importante de la pérdida auditiva puede prevenirse mediante medidas de salud pública, entre ellas la vacunación, la atención integral a la madre y al niño, la detección precoz y la promoción de prácticas seguras en el hogar y en el entorno laboral.
El Día Mundial del Cuidado del Oído y la Audición constituye una oportunidad para fortalecer la educación sanitaria, sensibilizar a la población y reafirmar el compromiso con la prevención, la inclusión social y la calidad de vida de las personas con discapacidad auditiva.
Por: Mylenys Torres Labrada







